Hola! Bueno aquì les traigo el nuevo capitulo, realmente espero que les guste... y no defraudar a nedie.

Mil gracias a todas las que me escribieron reviews... en serio... me alegraron el día. =)

Un beso grande y disfruten el cap

*Lucia991*


X

NIEVE

Cada pareja fue en un auto, ya que a pesar de ir todos al mismo lugar, cada uno quería disfrutar por su cuenta. Durante el viaje, Edward y yo, nos pasamos el tiempo cantando las canciones que pasaban por la emisora, obviamente no conocíamos todas las letras, por lo que de vez en cuando simplemente nos las inventábamos.

Llegamos a las cabañas a la tardecita, Edward me dijo que iría al pueblo a buscar leña para la chimenea y yo me propuse para hacer la cena. Quería preparar algo romántico o afrodisíaco, pero no poseía ningún ingrediente para hacer una comida así, por lo que decidí preparar una carne al horno con verduras, mi especialidad, por lo menos así no corría riesgo de quemar o arruinar la cena.

Luego de poner la carne en el horno decidí tomar un baño. Tardé más de lo debido porque quería relajarme, el agua caliente tenía ese efecto en mi. Estaba extremadamente nerviosa, no sabía qué ni cómo hacer lo que quería. Fui a mi bolso y comencé a buscar ropa pero, no había nada que fuese mío, Alice había puesto toda ropa nueva que seguro compró a escondidas. Tomé un conjunto de ropa interior... si es que a eso se lo podía llamar lencería. Busqué y busqué pero no encontré ni un solo conjunto de ropa interior normal, por lo que no me quedó más opción que usar uno de encaje negro, muy pequeño y revelador. Mataría a mi amiga cuando la viese. Me calcé unos jeans y una blusa y me fui a ver la comida.

-Que bien huele –Dijo Edward mientras colocaba la leña en la chimenea, se acercó a mí y me abrazo por detrás –Te amo, ¿sabes?

-Si, yo también te amo –me di vuelta y lo besé – Ayúdame a poner la mesa, la cena ya casi esta lista.

Nos sentamos a comer y cada minuto que pasaba me ponía más nerviosa. Durante la cena Edward me preguntó varias veces si me pasaba algo, supongo que mis nervios me delataban. Por supuesto que no le dije la verdad, cómo decirle que estaba nerviosa por la decisión que había tomado, la cual él no sabía aún.

Terminamos la cena, lavé los platos y nos sentamos al lado de la chimenea a tomar algo caliente ya que hacía mucho frío. Sentía como mi corazón cada vez se aceleraba más.

-Estoy tan contento de que hayas aceptado venir, te amo mucho hermosa –me susurró al oído.

-No se porque dudaste en invitarme, era obvio que te iba a decir que si –tomé su rostro entre mis manos y lo besé.

Comencé a besarlo dulcemente, quería demostrarle cuanto lo amaba, así que volqué todo mi corazón en ese beso. Pero no era solo amor lo que sentía por él, había muchos más sentimientos que nos unían y uno de ellos era la pasión. Me armé de valor para cambiar la forma de besarlo y demostrarle mis intenciones cuando sentimos un fuerte ruido afuera de la casa.

Edward salió a ver de dónde provenía el sonido y yo lo seguí a tras. Al salir a la puerta pude ver como Jasper y Emmett salían a inspeccionar el lugar, al igual que varios huéspedes de otras cabañas cercanas. Pronto nos dimos cuenta de donde provenía el ruido, al parecer se aproximaba una tormenta de nieve y el viento había quebrado la rama de un árbol.

Luego de desearle buenas noches a los chicos entramos de vuelta a la casa. Era increíble el frío que hacía. Edward añadió unos cuantos trozos de madera al hogar ya que al abrir la puerta se había enfriado demasiado el ambiente.

-¿Qué te parece sí vamos a la cama? Hace mucho frío aquí –Mi corazón se paró, había llegado el momento. No podía pronunciar palabras –Lo siento Bells, si quieres tú duerme en la cama y yo en el sofá.

-No seas tonto, puedo dormir contigo en la misma cama –había logrado recuperar el aliento, Edward se había equivocado, el problema no era compartir la cama con él, el problema era que me moría de los nervios por lo que iba a hacer –Ve a la cama, yo voy al baño y enseguida te acompaño –Le di un pequeño beso, tomé mi neceser y me dirigí al baño.

Cerré la puerta y comencé a respirar profundamente, al cabo de 5 minutos me relaje. La verdad no tenía ninguna duda con respecto a estar con Edward, lo amaba con todo mi corazón y quería ser completamente suya. El problema era que él me vería sin ninguna reserva, y yo sabía muy bien que no tenía el cuerpo de una modelo. No quería decepcionarlo, yo no era gran cosa. Aún me seguía cuestionando como alguien tan perfecto como él, quería estar con alguien tan común y aburrida como yo.

Me lavé los dientes, me aseguré de estar bien depilada, mojé mi rostro varias veces y estuve lista para salir. Encontré a Edward recostado en la cama leyendo un libro. Llevaba puesto los shorts que usaba para dormir y una camiseta, supongo que por el frío, ya que normalmente dormía en cuero. Me recosté a su lado y lo observé por un momento, hasta que él también comenzó a mirarme.

-Eres todo para mi, Edward –Ya no tenía nervios, observar como en su mirada se reflejaba el amor que sentía por mi, me dio la fuerza necesaria para seguir adelante –Nunca me había sentido así, por otra persona.

-Tú también eres todo para mí. No sé qué haría si no te tuviese. –Era todo lo que necesitaba escuchar.

Comencé a besarlo, besarlo como nunca antes lo había hecho, mi mente no mandaba. Eran mi corazón y cuerpo quienes dirigían este beso. Deje que mis emociones saliesen a flote, sin importar cuanto me expusiera. Supe que Edward notaba la diferencia, porque al principio no reaccionó. Poco a poco fue tomando mi ritmo y nuestros labios fueron uno. Quería que supiese mi deseo, así que lentamente fui besándolo con más pasión. Tomé sus cabellos con mis manos y atraje su rostro aún más hacia mí. Si bien respondió mi beso con mucha pasión, Edward seguía sin tocarme.

Tomé una de sus manos y la posé en mi cintura, acercándolo a mi cuerpo. Y ahora si reaccionó. Comenzó a acariciarme, cada roce suyo quemaba mi piel, lo quería, lo deseaba. Nuestra respiración se aceleraba con cada beso y cada toque.

Más hábil de lo que me creí, me coloqué encima de él. Esto solo hizo que Edward se volviera más loco, me presionó contra su cuerpo. Metí mis manos por debajo de su camiseta para poder sentir su piel. Una electricidad recorrió todo mi cuerpo haciéndome estremecer. Con un poco de su ayuda le quite la camiseta. Mi mente no controlaba nada, sólo seguía mis instintos. Me deshice de mi blusa.

Edward nos giró y esta vez, yo me encontraba debajo de él. Nuestros torsos se tocaban, permitiendo a nuestra piel sentir el calor de la otra. Continuamos desvistiéndonos hasta quedar en ropa interior, me sentía flotando, cuando Edward me hizo caer.

-Bella, cariño, ¿Estas segura de esto? –Siempre tan caballeroso, yo le asentí -¿De verdad? No quiero que hagas algo que después te arrepientas.

-Edward, te amo, nunca me podría arrepentir de algo que hiciera contigo.

Tomó algo de su bolso y continuó besándome. Minutos más tarde nos encontrábamos desnudos, no sentí tanta vergüenza como me había imaginado. Edward me miró y sentí todo el amor que sentía por mí. Yo lo amaba, él era todo para mi. Entregarle mi cuerpo era algo que quería y necesitaba, pues no puedo negar lo bien que se veía sin su ropa.

Y me deje llevar... sentí un fuerte dolor, que poco a poco fue transformándose en placer. Edward y yo éramos uno. Su cuerpo y el mío eran el uno para el otro. Miles de emociones y sentimientos recorrían todo mi ser. Lo amaba y él me amaba, no había nada más en el mundo que importara.

...

Abrí los ojos y vi a Edward durmiendo al lado mío. Parecía un ángel. Me quedé observándolo por un largo rato, admirando cada centímetro de su cuerpo. Aún estaba desnuda, al igual que él. Me levanté muy despacio para no hacer ruido, tomé una manta extra del armario y se la coloqué por encima, la tormenta había hecho bajar aún más la temperatura.

Me dirigí al baño a tomar una ducha, el agua caliente recorrió mi cada milímetro de mi cuerpo, relajándome. Busqué silenciosamente algo de ropa en la habitación. Me puse un pantalón jogging y un pullover, me calcé unas medias de lana y mis pantuflas. Comencé a preparar el desayuno, quería sorprender a Edward.

-Cielo, despierta –Le dije mientras lo movía un poquito –Ya son casi las 11 –Le di un beso y me acomodé a su lado, depositando la bandeja con el desayuno a su lado.

-Gracias amor, no te hubieses molestado –Pasó un brazo por mi espalda y comenzó a desayunar –Gracias mi vida, no solo por el desayuno, también por anoche.

-La pase muy bien anoche –Pude sentir como el calor subía a mis mejillas coloreándolas de rojo.

-¿Solo la pasaste muy bien? –Dijo fingiendo haberse ofendido –Que lastima, porque para mí fue una de las mejores noche de mi vida –Una de las mejores, quería decir que había tenido mejores noches, seguro con chicas mas experimentadas que yo.

-Bueno, esta bien también fue una de mis mejores noches –Dije volviéndome bordó.

-¿cuáles fueron tus mejores noches, además de esta? –Edward tenía su sonrisa torcida dibujada en su rostro, mi preferida.

-Mmm bueno déjame pensar... esta la noche en que nos dimos nuestro primer beso, la noche en que me pediste que sea tu novia... y esta –Le dije algo avergonzada -¿Y las tuyas?

-Mmm bueno las mismas, pero también agregaría la noche que aceptaste salir conmigo y cuando me enteré que viviríamos juntos –No pude evitar sonreír, tenerlo junto a mí, me hacía la persona más feliz del mundo.

Terminamos de desayunar y Edward se metió a bañar. Mientras lo hacía les mandé un mensaje a mis amigas para que nos juntáramos a charlar. Ambas me contestaron enseguida. Le avisé a Edward que iría a la cabaña de Rosalie. Me cambié las pantuflas por unas zapatillas, me coloqué una chaqueta y me fui a encontrar con mis amigas.

Al salir afuera pude ver a todos los autos tapados por una gruesa capa de nieve, estaba observando a unos niños jugar cuando me resbalé. Que raro en mí, si era torpe con un piso seco y firme, debí saber que la nieve y yo, nos llevaríamos mal. Me sacudí rápido para no mojarme y me fui con mucho cuidado hasta la cabaña de mi amiga.

-Bells, apúrate, hace mucho frío aquí afuera –Aly me gritó desde la puerta.

-Si voy más rápido me mato, ¿es eso lo que quieres? –Mi caída me había puesto de mal humor.

El calor que emanaba la chimenea me devolvió la alegría. Rose nos preparó una chocolatada a todas y nos sentamos alrededor del fuego para charlar. Pasar el rato con mis amigas siempre era agradable. Ellas realmente me conocían, al igual que yo a ellas. Éramos como hermanas. Nos reímos un largo rato cuando Rose nos contó que la noche anterior luego de sentir el ruido, prácticamente tuvo que obligar a Emmett para que salga a ver qué era.

-Chicas... tengo que contarles algo –no pude evitar ruborizarme, peor la verdad quería contarles, esto es algo que se comparte con amigas.

-¿Qué es, Bells? –preguntó Aly.

-Anoche Edward y yo... –No pude terminar la frase porque Rose me interrumpió

-No mientas, ¿Enserio? –Yo solo pude asentir –¡bien hecho niña!

-Cuéntanos los detalles –la sonrisa de Alice era totalmente maliciosa, así que sabía que tendría que contarles al menos algo, para que me dejasen de interrogar.

Les conté lo menos posible, los detalles me los quería guardar para mí sola. La noche anterior había sido perfecta porque estaba con el hombre perfecto. Lo sucedido era algo muy íntimo entre él y yo.

Al rato de estar charlando con las chicas llegó Emmett, quien había ido al pueblo. Lo acompañaban Edd y Jazz. Decidimos almorzar todos juntos y después ir a dar un paseo por el bosque. La verdad si no hubiese estado Edward ni loca hubiese ido, la caminata no era lo mío, y mucho menos si era sobre hielo. Ya volviendo de nuestra excursión Edward y yo nos retrasamos un poco, dejando que el resto se adelante.

Al principio no entendí que estaba haciendo mi novio, pero cuando me acerqué pude ver como tallaba nuestros nombres en un árbol y los enlazaba con un corazón. Definitivamente me moría de amor por él. No podía ser más tierno y perfecto.

-¿Muy infantil? –preguntó refiriéndose a lo que acababa de tallar.

-Para nada –tomé la navaja que sostenía Edward y agregué: "por siempre juntos"

Me tomó entre sus brazos y me beso, estuvimos un largo rato en el bosque, nos sacamos varias fotos ya que yo quería tener recuerdos del mejor viaje de mi vida. Antes de que empezara a oscurecer decidimos volver, no nos queríamos perder con el frío que hacía.

Esa noche cocinó Edward, preparó unos ñoquis con salsa. Luego de comer nos pusimos a jugar a las cartas. No había mucho más que hacer en una cabaña en el medio de las montañas. Me ganó 3 veces al truco, 4 al chinchón y perdió solo una vez a la escoba de quince.

-Me aburro –Dije luego de perder otra vez más.

-Eso es porque siempre pierdes –Dijo Edward mientras recogía las cartas -¿Qué quieres hacer?

-Se me ocurre algo mucho más divertido, y supongo que nadie gana ni pierde –En seguida comprendió a que me refería.

En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos en el dormitorio. Sin duda alguna, cada vez era mejor. De apoco comenzaba a perder la inhibición lo que mejoraba la situación.

...

La semana se pasó muy de prisa. Era domingo por la mañana y nos encontrábamos subiendo las cosas al auto. Cuando estuvo todo listo, miré una vez más a la cabaña que durante una semana había sido nuestro hogar. Extrañaría el aroma del bosque por las mañanas y los golpes que me daba cada vez que caminaba por la nieve. Tomé una foto del lugar, no quería olvidarlo nunca. Era en este lugar donde había pasado la mejor semana de mi vida. Busqué a Edward con la mirada y lo vi observando la casa igual que yo.

-Definitivamente tendremos que volver algún día –Dijo abrazándome.

-No veo la hora –Me puse en puntitas de pie y lo bese.

Le pedimos al hombre del lugar que nos sacara una foto a ambos en la puerta y partimos. No podía creer cuanto había cambiado nuestra relación en tal solo unos días. Y no es que antes era mala o que nos faltase algo, es que ahora no sólo nuestros corazones no se podían separar, sino que nuestros cuerpos se reclamaban el uno a otro. No solo pedían placer, sino también protección, esa protección que solo se obtiene cuando uno es abrazado por el otro. Ese otro que tanto ama y necesita.

Porque yo necesitaba a Edward, lo necesitaba para vivir, él era mi oxigeno, mi agua, mi alimento y mi sol. Él era mi todo.


Prometo subir el prox cap pronto. Se aceptan comentarios de todo tipo, si no les gusto su comentario sera bien recibido tmb.

Gracias de nuevo por leer mi fic, dejar reviews, agregar mi historia a sus favoritos y por poner Alerts....

un beso

*Lucia991*