Yuri! on Ice no me pertenece.

Aviso: Semi AU, Viktor fundashi, malas parodias.


… …

… …

Despedidas, golpes, helado y vodka.

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—Maldición, mi cabeza.

Viktor murmuro adolorido, agarrándose su frente, sentándose en la alfombra del cuarto. Con ojos entrecerrados escaneo cada parte de la habitación, sin recordar nada de lo que había pasado la noche anterior.

Recordaba haber hablado con Phichit, beber su botella de vodka, ir al cuarto del tailandés para ver yaoi y pedir dos botes de helado con galletas a recepción… luego de eso no se acordaba de nada más.

Se fijo en su torso, el cual estaba desnudo, al igual que se encontraba desprovisto de sus pantalones, solo tenía puesto su ropa interior; toqueteo con su mano a sus lados intentando encontrar sus prendas, agarrando algo suave que lo hizo abrir los ojos horrorizados.

Su mano estaba sobre la pierna, desnuda, de Phichit. Temblando completamente aterrorizado, llevó sus manos hacia su rostro con la boca completamente abierta.

— ¡AAAHHHH!

El tailandés se despertó asustado de un salto, mirando hacia todos lados encontrando a Viktor gritando, con miedo, señalándolo con su dedo índice.

— ¡¿Pero qué rayos te sucede?! — Al darse cuenta que estaba en las mismas condiciones que el peli plateado lo señalo por igual con el dedo índice. — ¡AAAHHH!

— ¡AAAHHH!

— ¡AAAHHH!

— ¡AAAHHH!

— ¡AAAHHH!

— ¡DIME QUE NO ES CIERTO! — Viktor grito desesperado tapándose con una sábana encontrada. — ¡MI PUEREZA POR AMOR AL AMAZING! ¡ERES UN DEPARAVADO!

Acuso presionando la sabana contra su pecho.

— ¡¿PUREZA DE DONDE?! ¡SI A KILOMETROS SE NOTA LO AVANZADITO QUE ESTAS! — Se defendió el tailandés completamente indignado ante tal acusación. — ¡DIOS MIO, POR MIS HAMSTERS ¿QUÉ HE HECHO?!

Ambos gritaban cosas incoherentes, hablando de sus purezas, de sus castos cuerpos. Hasta que el sonido de descarga de la cámara de video a una esquina acallo su histeria.

Como si esa fuera su salvación ambos se levantaron de sus lugares, empujándose el uno al otro para llegar primero a la cámara de video. Viktor se cayó de cara al piso antes de alcanzarla, por lo que de un salto Phichit la consiguió primero, vanagloriándose de haberle ganado.

—Pase lo que haya pasado, prometemos que lo que paso aquí se quedara aquí ¿trato? —Phichit temblaba asustado, extendiendo su mano al ruso antes de saber lo que había sucedió.

Viktor trago saliva con fuerza, frunciendo sus labios para enfrentar las cosas de una buena vez, sellando el trato.

Lo primero en mostrar el video fue el estómago del peli plateado, vestido en ese entonces, mientras reía divertido hablándole a Pichit que debían grabar todo, teniendo la aprobación del tailandés.

Luego lo segundo fue que el botones había llegado a la habitación con el helado, Phichit agarro los botes mientras Viktor cerraba la puerta, ambos concentrados en continuar de ver el anime del televisor plasma de la habitación del tailandés, gritando insultos hacia la censura de la serie.

Ahí fue cuando las cosas comenzaron a ser extrañas.

Cuando la pantalla de la tele mostro el logo de la empresa, indicando que ya había acabado la grabación, Viktor mezclaba su helado con el vodka a lo que Phichit saltaba dejando su laptop en la mesa de centro. Parecían viejas chismosas riendo entre ellos con la cara sonrojada, mirando como poseídos la pantalla de la portátil.

Avanzaron toda esa parte, poniendo pausa en la parte del video donde ambos se encontraban en el sofá saltando. Al reproducir se escuchaba las risas de ellos, que se golpeaban con unas almohadas.

—No entiendo cómo llegamos a esto. — Menciono el tailandés confundido adelantando el video.

—Detén esa parte.

Frunció el ceño, reproduciendo donde se podía ver al peli plateado sacando su celular, colocando una canción a todo volumen y el moreno les pasaba dos peines para comenzar a cantar:

I'm too sexy for my love too sexy for my love

Love's going to leave me

I'm too sexy for my shirt too sexy for my shirt
So sexy it hurts
And I'm too sexy for Milan too sexy for Milan
New York and Japan

—Me arrepiento de detenerlo en esa parte, mejor sigue avanzando.

De forma rápida vieron que después de cantar se sentaron en la alfombra a jugar choque de manos; pasaron a jugar cartas en las que si perdían una partida se sacaban sus prendas, razón por la que estaban semidesnudos.

Phichit más adelante del video se le veía dando vueltas sobre sus pies, cayendo en la alfombra para ya no despertar. Viktor lo jalo de un brazo y una pierna hasta colocarlo sobre el sofá; desapareció de la cámara un momento, volviendo con una sábana blanca sobre sus hombros, se acostó al lado del mueble y en menos de un segundo se escuchó un ronquido.

Ambos pestañearon varias veces al terminar el video, sin dirigirse la palabra Phichit borro la grabación, mientras dejaba la cámara sobre la mesa de centro a lo que Viktor se colocaba su ropa. En silencio, limpiaron todo el desastre que habían realizado; al ver la hora del reloj de la pared: 8:24 A.M, se apresuraron en limpiar todo. Sumergidos en un incómodo silencio ninguno de los dos emitió palabra, solo murmullos de que todo parecía un cuchitril, Phichit dejo a Viktor terminando de limpiar lo poco que quedaba para alistar su mochila, Celestino lo iba a matar.

Trece minutos después, el moreno regreso con el cabello húmedo y listo para salir. Viktor ya había acabado de limpiar, continuando con su silencio, sin mirarse, se dirigieron a la puerta. Phichit detuvo su mano antes de girar el pomo, por fin encarando al peli plateado con seriedad.

—Como tu te llamas….

—Yo no sé. — Completo Nikiforov.

Los dos asintieron con la cabeza, de acuerdo a que eso nunca había pasado; al salir del cuarto ambos se dirigieron por caminos diferentes.

Phichit a la pista de patinaje, y Viktor a su habitación para darse un baño.

Conciencia…

"…"

Conciencia…

Sin respuesta.

Con-ci-en-cia…

No hubo respuesta.

¡CONCIENCIA!

"¡Wa~! ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto alboroto?"

¿Se puede saber, dónde estuviste LOS CUARENTA MINUTOS EN LOS QUE TE NECESITE?

"Durmiendo, ¿por qué, qué te paso ahora?"

Eres la peor conciencia del mundo…

"Ok, ok, i'm sorry de verdad, por lo que sea que haya pasado en mi ausencia, que seguro no tuve la culpa, pero igual me disculpo... ¿me quieres contar lo que te paso ahora?"

No, ya es tarde, quince años tarde.

"Pero si me acabas de decir que fue hace cuarenta minutos."

¡Eso no importa ahora! Tu me tenias que decir que no debía quedarme en el cuarto de Phichit, CASI SUFRO UN INFARTO AL DESPERTAR EN ROPA INTERIOR JUNTO A ÉL.

"Ah… eso… No lo debes recordar ahora, pero lo recordaremos, no ahora, pero lo haremos el lunes sin falta"

¿Cómo se supone que eso me haga sentir mas tranquilo?

"No lo tiene que hacer idiota, además, si hubieras hecho 'algo' con el tailandés se supone que: a alguno de los dos les tendría que doler las caderas"

¿Por qué me tendrían que doler…?

Tanto yaoi para nada, Dios, que bestia me saliste Vitya…

Viktor se detuvo en medio camino unos momentos, analizando las palabras de conciencia para encontrar la solución al problema.

Hay no… lo hice pensar. Vitya, Mejor ve preocupándote de como te las apañaras con Yuuri ahora."

¿Con Yuuri…?... ¡Oh por mi mamushka! ¡Me olvide que le dije a Yuuri que este en la pista desde la siete!

Al llegar a su habitación, abrió la puerta de golpe entrando con una rapidez inhumana a la ducha.


… …

… …


Entro dentro del establecimiento, desesperado, buscando a Yuuri con la mirada. Los pocos patinadores que estaban, entre ellos Phichit, Guang, Leo y dos más, estaban concentrados en su rutina, sin nadie para percatarse de su presencia. Con sus patines en mano camino a las bancas para calzarse estos; encontró a Yuuri al fondo de la pista recargado en la barrera de seguridad, conversando de algo con Yurio quien estaba atrás de él mostrándole algo en la pantalla de su celular.

Actuó por impulso al ver a Yuuri tranquilo, ya que creía que el nipón, siendo alguien muy puntual, no estaba molesto por su enorme retraso.

— ¡Yuuri! — Llamo feliz en la entrada de la pista.

Viendo llegar, por fin después de una hora y media de tardanza, a su entrenador, Katsuki interrumpió su conversación, extendiendo sus brazos, sonriendo alegre.

— ¡Viktor!

Seguro de que su pupilo no estaba enojado con el por esa expresión amable, sonrió con forma en corazón levantando los brazos y entrando a la pista, ignorando la forma en que Yurio estaba sonriendo mientras grababa con su celular.

— ¡Yuuri!

— ¡Viktor!

— ¡Yuuri! — Estiro ambos brazos deslizándose en el hielo, esperando el abrazo de recibimiento.

— ¡Viktor! — La sonrisa de Yuuri pasó a ser escalofriante, entre abrió sus ojos con un aura negra envolviéndolo.

— ¡¿Yuuri?! — Cuestiono confundido bajando los brazos.

— ¡Viktor! — Ahora su tono de voz también cambio.

Cambio su trayecto para volver a irse por donde vino.

— ¡Miércoles!

Mientras Yuuri se deslizaba con su sonrisa escalofriante hasta su entrenador, quien trataba de llegar a la entrada de la pista para salvarse, Yurio disfrutaba de todo con ojos brillantes al ver la increíble aura negra que emanaba del cerdo, grabándolo todo en su celular.


… …

Escena restringida en tu país por exceso de Yuuri dark.

… …


—Cuida bien de Makkachin papitas. — El peli plateado con ojos llorosos mantenía un férreo abrazo sobre su fiel compañero caniche.

Después de salir del entrenamiento, antes de que oscureciera, todos nuestros queridos personajes tomaron rumbo al aeropuerto para despedir a las visitas que hicieron mas interesante la estadía en China.

Minami y Makkachin volverían a Japón.

Yuri no podía dejar su entrenamiento, además de Mila lo llamo hace unas horas para avisarle que Lilia comenzaba a preguntar por el, y su rivalidad con su cerdo seguía tan intacta como en el comienzo.

Así que ahora, el aeropuerto estaba lleno de despedidas, hasta Guang-Hong Ji junto a Leo de la Iglesia estaban en el lugar, despidiendo a sus nuevos amigos.

—Lo hare, Viktor-sensei.

— ¿Viktor-sensei? — Yuuri cuestiono sin comprender a un lado de ellos. Miro a Viktor buscando respuestas. — ¿Qué fue lo que me…?

— ¡Yuuri-san! — La vocecita emocionada de Minami lo distrajo. Observando como el pequeño rubio de mechón rojo lo observaba con ojitos brillantes. — Estaré apoyándolo desde Japón, ¡estoy seguro de que va a clasificar! Cuenta con toda mi confianza.

La brillante forma con la que dijo esas palabras dejo nervioso al moreno de lentes, en parte golpeando sus inseguridades; sin saber que responder, y también sin comprender todavía qué rayos hacia Minami en China, solo atino a sonreír amable, palmeando con suavidad la cabeza del pequeño. De un jalón Katsuki quedo atrás de Yurio, quien observaba con una ceja alzada junto a una expresión de pocos amigos a Minami.

—Minami-kun, te vamos a extrañar. — Guang salvo al nipón de ser comida para gatos jalándolo a su lado. — Yuri-san. — Saludo al rubio alegre, quien le devolvió el saludo con un leve asentimiento. — Minami-kun, te mandare muchos mensajes por WhatsApp y subiremos las fotos que nos sacamos a Instagram.

— ¿Alguien dijo fotos para Instagram? — De la nada apareció el tailandés en medio de ellos con una sonrisa.

Mientras todos continuaban con las despedidas, todas muy emotivas, sentimentales, conmovedoras, extrañas, generando en ellos una emoción de familiaridad; Yurio recordó algo muy importante, con un jadeo se fijó en su celular apresurado, moviendo sus dedos sobre el táctil.

—Qué, paso Yurio~— El peli plateado abrazo al menor por los hombros apenas escucho su asombro, agachándose a su altura para ver lo que escribía, de un manotazo su rostro fue apartado.

—Anciano chismoso, no mires mis mensajes.

Fingiendo que aquel comentario no le hirió, volvió a agacharse a la altura del rubio.

—Dime qué no es cierto… — Susurro una expresión que mezclaba su incredulidad junto a la diversión de esos momentos.

Yurio acababa de mandarle un mensaje a Mila para preguntarle qué fue lo que le había pedido al venir a China, claro que preguntándoselo a su manera.

Insultando a Viktor por ver sus mensajes, Yuri sentía que se estaba olvidando de algo muy importante…. como de hablar con una persona y esas cosas por el estilo.

Lejos de aquel lugar de despedidas. En una habitación de hotel en la ciudad, cierto azabache, con peinado puntiagudo, ahoga sus penas amorosas con una película rentada, en la soledad de su habitación.

— ¡Achu! — Estornudo Georgi, soplando su nariz con un pañuelo.


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Ahora sí, nos vemos en la Rostelecom señores :'D ¿alguien se sintió mal con el final? Porque yo no ;-;

Lo sé, ¿Dónde está mi corazón? Junto a mi cuenta bancaria… no hay, no existe… ;-;