Capitulo 10

Un comienzo y un final

Por mientras Michiru se encargaba de cocinar los pastelitos y preparaba el té. Las dos jovenes se encontraban sentadas en la mesa, frente a frente observandose a los ojos. Maia reposaba sus brazos cruzados sobre la mesa, con la ceja izquierda levantada obervando a la rubia que, a diferencia de ella, estaba cómodamente apoyada en el respaldo de la silla, aparentemente sin inmutarse. Al notar la actitud de ambas la peliverde se acerca ellas y golpea sus manos.

- Ya niñas, ¿por qué no conversan un poco? después de todo, ésta es una reunión para que se conozcan - vira su rostro a la derecha y observa a Haruka que la mira malhumorada - Ruka cuentale a Maia de la fiesta tan entretenida a la que me llevaste la primera vez que me invitaste a salir... - La rubia la mira sorprendida.

Al parecer Michiru recordaba solo la mitad de las cosas, nunca la invitó a salir más bien fue su obligacion acompañarla a esa fiesta.

- No creo que Maia tenga ganas de oir mis historias.

- De hecho Michi - intervino Maia - ahora no creo que haya sido una buena idea este encuentro.- Michiru se puso seria y fijo su mirada en la pelinegra.

- Maia se puso de pie violentamente y se acercó un poco mas a Michiru. - Haruka instintivamente al ver su reacción se puso de pie a la par que ella para protegerla ante cualquier eventualidad. -

- Michiru... - empezó a decir Maia - quiero saber que tan en serio es todo esto.

Haruka volvió su vista a la peliverde y luego a Maia nuevamente. La expresión de la pelinegra cuando se dirigía a ella se convertía en una completamente diferente, toda la frialdad y la egocentria que habia notado en un principio había desaparecido.

- ¿que tan en serio? - bajó la voz acompáñame dijo nerviosa dirigiendose hacia la habitacion - discúlpanos un momento por favor Haruka, en seguida regresamos -

- Michiru esperas que yo permita que tu y ella... -

- Sólo será un momento Haruka - dijo Michiru con firmeza -

La rubia incrédula ante la escena que presenciaba apretó sus puños con fuerza aún de pie en el comedor mientras Michiru dirigía a Maia a la habitación de Darien.

Michiru ingresa a la habitación seguida de Maia, y al pasar ésta cierra la puerta. Observa cabizbaja un por unos momentos el suelo.

- Tú insististe,- comenzó a decir con un hilo de voz- - te dije que sería incomodo para las tres - Michiru levantó la mirada con frialdad para observar a su amiga de frente - de todos modos quisiste hacerlo. Para mi no es muy agradable que las dos personas a las que mas quiero se miren de esta manera. Ninguna de las dos está haciendo un esfuerzo por llevarse bien. Ahora Maia debes aceptar que estoy con Haruka, no puedes comportarte descortés con ella.

- Quiero saber, que tan en serio vas con ella - dijo entrando en la desesperación

-Mai, Lo que haya sucedido entre nosotras ya está en el pasado, ya nada tiene que ver con lo que somos ahora. - empezó a decir Michiru mientras se sentaba en la cama; baja la mirada y continúa - Te he dicho siempre que seguirás siendo mi mejor amiga, no puedo olvidarme de todo lo que vivimos juntas. Siempre voy a quererte Maia. Siempre serás importante para mi. Ya te he dicho que no podemos seguir nuestra relación. Que tan en serio vaya con Haruka ya no es asunto tuyo, esté o no esté con ella, por más que hayas podido venir a vivir aquí ya no podemos volver a estar juntas.-

- No me conformo con tu amistad - se acercó a sentarse al lado de michiru - no soporto saber que estas con ella - dijo en enfado y frustracion - Ya he hecho un gran esfuerzo para conocerla y estar aquí. Y cada vez me convenzo más de que no te merece. Eres mucho Michiru, mucho para estar con una persona asi. Tú no tienes idea de cuánto te amo y de lo dificiles que han sido para mi este tiempo sin ti.

- Lo sé, para mi tampoco ha sido facil, pero tus padres nos dejaron en claro que jamas podriamos vivir en la misma ciudad ellos querian llevarte lejos. - replicó la violinista.

- Ellos te quieren - dijo la pelinegra con total ingenuidad -

Por mientras Haruka aún de pie en el comedor se debate entre ir a escuchar detrás de la puerta y no, escuchar por la cerradura no está dentro de sus principios, en efecto nunca había hecho una cosa semejante. Pero No podía irrumpir en el cuarto, debía confiar en Michiru. pero a su vez le carcomían los celos de saber lo que podría hacerle esa otra. Entre tantos pensamientos y dudas se encontró a si misma pegando la oreja en la puerta de la habitación.

- Ellos me desprecian desde que se enteraron Maia, y nos lo demostraron al momento en que te quisieron mandar a Kioto y me dijeron que no volviera a acercarme a ti.

- Mis padres no pudieron separarnos, me costó mucho Michi, pero conseguí venir aquí para estar contigo. hice muchas promesas para que podamos estar juntas. Yo si te merezco, Yo si sé como deben cuidarte. Amor, tú sabes lo que soy capaz de hacer por ti. - Michiru soltó una suave sonrisa

- hacía mucho que no te oía decirme así - sonrió Michiru con tristeza

- sin embargo yo siempre que pienso en ti te llamo de esa manera. - Maia acaricia el rostro de Michiru con suavidad.

- Tú no conoces a Haruka, ni siquiera te has molestado en hacerlo, no puedes decir si me merece o no. -

- Dime, ¿que tanto le ves? ¿que tanto la quieres? si realmente a la vista se ve que no vale nada - Haruka estaba a punto de intervenir cuando Michiru habló.

- Jamás lo entenderías - hizo una pausa - se que esto te molestará pero debes saberlo. Haruka me gusta, me gusta mucho y siento algo muy especial por ella -

- Pero no puede compararse con lo que sientes por mi - intervino -

- lo que sentía - la corrigió -

- No puedes decirme Mich, que después de lo que sucedió en mi departamento hace unos días ya no sientes nada por mi -

Haruka abrió grandes los ojos ante el comentario de la pelinegra, sintió como su sangre se congelaba, como sus piernas se tornaban débiles. Se sintió engañada y decepcionada. Hubiese querido dejar de escuchar pero ya era demasiado tarde. Necesitaba saber que tenía para decir Michiru.

- Maia, sonaré muy fría y se que estoy mal en decirlo, pero esa fue nuestra despedida. - la pelinegra abrió grandes sus ojos azules ante el comentario. Tomó aire y continuó.

- No, Michiru, las personas no se despiden asi, a menos que no sea una despedida real. ¿Cómo crees que me sentí luego de esa tarde? Había pasado mucho tiempo deseando el momento en el que pudiera amarte de nuevo. No tienes idea de cuanto he echado de menos tu piel, tus besos y tus manos en mi. – le susurró acercandose aún más.

Haruka sintió su corazón paralizado. ¿Cómo podía Michiru haberle hecho algo asi? Al final sí era solo un juego para ella, un experimento, al final habían vuelto a engañarla, a jugar con sus sentimientos para luego destrozarlos. Se quedó inmóvil junto a la puerta ya no quería oir más, pero era algo inevitable.

- Se que hasta sueno como un hombre, pero debes olvidarte de eso, yo también te extrañaba, pero luego de conocer a Haruka todo en mi cambio. Y antes de comenzar algo con ella, quería ponerle definitivamente fin a lo nuestro. Quería saber si seguía sintiendo lo mismo por ti. Pero al día siguiente me di cuenta que no. Aunque en ese tiempo Haruka y yo no habíamos empezado nada me sentí mal, sentí haberla traicionado por estar contigo, cuando en realidad no había hecho nada malo.

Haruka volvió a respirar al oir la aclaración de Michiru, pero aún sentía un horrible dolor en el pecho. Michiru no la había engañado, había sido sincera. De cualquier manera, el hecho de imaginarla en manos de alguien más hacía que su estomago se retorciera.

- No puedo creer lo que dices - dijo la joven del vestido blanco. - ¿por que no me lo dijiste entonces?

- No lo creí necesario por que no pensé que nos volveríamos a ver. Pero no puedo estar lejos tuyo, después de todo aún sigo considerándote mi amiga.

Maia bajó la mirada, quitó la mano que acariciaba la mejilla de michiru y se quedó pensativa mirando hacia el suelo.

- Jamás podré ser tu amiga - esbozó una sonrisa - nunca podría ser tu amiga. Tú no entiendes que te amo. Que eres la niña de la que me enamoré. La que se hizo mujer a mi lado. Junto a mi. No tienes idea las ganas de besarte y tomarte como siempre en mis brazos que tengo. Abrazarte, hacerte cariños en la cabeza antes de que te quedes dormida. Mich jamás podríamos ser amigas, por que cada vez que te viera estaría en riesgo de volver a caer ante ti. Y de volver a salir lastimada igual que ahora.

- Lo siento mai. Nunca fue mi intención lastimarte - Michiru levanto su mano para acariciar la cabeza de Maia pero ella se negó -

- Ya basta. No entiendo como puedes preferirla, no es para nada femenina, no tiene ninguna gracia y por su forma de moverse juraría que no tiene un centavo. - Comento Maia maliciosa.

- A mi no me importa como se vea ni lo que tiene Haruka como capital - sonrió Michiru, es una excelente persona y la mujer más dulce, tierna y atenta que he conocido.

Haruka sonrió al escuchar el comentario

- Michiru, tu eres una joven que puede conseguir a la persona que quiera. dime, ¿por que te enamoraste de una mujer que no vale la pena? -

- Ya Maia, tú no conoces a Haruka, no puedes y no voy a permitirte que la critiques frente a mi - la frenó Michiru con serenidad - te guste o no, elegí a Haruka.

La rubia volvió a sonreír satisfecha, aunque no le habían gustado algunas cosas que había escuchado, estaba satisfecha con la defensa de Michiru. Con su declaración y más que nada, le había dejado bien en claro a esa Maia que fuese como fuese y en la situacion que fuera quería estar con ella. Volvió a sonreírse satisfecha con la oreja nuevamente pegada a la puerta.

- ¿Qué haces ahí Haruka? - sintió la voz masculina de su amigo entremezclado en gracia con sorpresa.

- yo... bueno... - titubeó mientras se volvía a la cocina - es que... yo... jejeje – rió nerviosamente intentando ganar tiempo para inventar una respuesta.

- cada día me sorprendes más - rió el pelinegro - ¿dónde está mi hermanita? –

- en tu cuarto –Darien se sorprendió -

- ¿que hace allí? –

"termina definitivamente con su ex novia por mi" pensó pero no dijo nada.

- Habla – le contestó con serenidad

- ¿con quien? -

- Con Maia -

- aaah - contestó el ojiazul pensativo - ¿y que hace conversando con maia en mi cuarto? ¿y por que estabas tú escuchando?

Haruka intento buscar una buena excusa, algo que convenciera al perspicaz de su amigo.

- Cosas de mujeres - le contestó con tan poca convicción que ni ella se hubiese creído. Pero como Darien era hombre, "cosas de mujeres" es una respuesta mas que válida para cuando hay algo de las féminas que no es posible comprender.

- aaah - repitió al tiempo en que Maia y Michiru salían del cuarto - Buenas tardes niñas - saludó alegremente -

- Buenas tardes Darien - lo saludó Maia - con permiso debo retirarme, un placer volver a verte, Adiós. - Dijo mientras se dirigía con velocidad hacia la puerta para salir.

Michiru intentando sonreír se quedó de pie al costado de la puerta. Darien la miró interrogante.

- cosas de mujeres - comentó la peliverde mientras lanzaba una triste mirada a la rubia. - con permiso, debo acompañar a Maia-

- No te preocupes, no es necesario – Contestó al pelinegra al cerrar la puerta. Darien lanzó otra mirada interrogante a Haruka que le contestó levantando sus hombros con indiferencia.

Michiru suspiró y volvió a la cocina.

- ¿Qué estas cocinando? - preguntó Darien – Serena se pondrá contenta, venía con hambre.

- Que extraño que no le has comprado nada para comer como siempre.

- Prefirió vaciar una tienda de ropa – contestó Darien burlón -

- ¿y donde está? – Preguntó Michiru sacando los pastelitos del horno.-

- Supongo que intentando sacar las bolsas del auto -

- ¿Cómo no la ayudaste? – inquirió Haruka sorprendida, sabiendo lo caballero que es su amigo. -

- Me dijo que no me necesitaba y que ella podía sola con todo – contestó sonriendo. Al tiempo que se dirigía a la puerta para esperarla.

Haruka dirigió una mirada a Michiru. Que le sonrió con tristeza. Momentos después Serena golpeaba la puerta del departamento con dificultad. Darien de pie junto a la puerta sonreía divertido con las manos en los bolsillos. Luego de escuchar dos golpeteos dificultosos más, abrió la puerta dejando caer las bolsas que la rubia había apoyado en la puerta. Como era de costumbre Serena se enojaba y Darien se reía. Los tres ayudaron a Serena a entrar las bolsas ya acomodarlas. Para luego servirle el te y esperar a que les contara toda su odisea del paseo por el mall mientras se comía los pastelitos que había.

Por lo menos la llegada de serena siempre traía risas a la casa con sus ocurrencias. Se quedaron un buen rato conversando. Llegada la noche Michiru se retiró de la mesa seguida por Haruka. Michiru había cambiado su humor, ya la notaba casi tan entretenida como siempre. Michiru se colocó su camisolín rosado. Y Haruka un short con una blusa. La rubia se quedó de pie un momento sin saber muy bien que hacer. Michiru la miró con ternura y se sentó en la cama.

- ven – le dijo estirándole la mano. La rubia sonrió y se sentó a su lado no sin antes besarle la frente – Gracias – empezó a decir la violinista.

- ¿Por qué? – inquirió un tanto confundida -

- Por estar conmigo y entenderme – dijo acariciándole con dulzura la mejilla. La rubia sonrió – Michiru levanto una pierna para quedarse sentada sobre ella. Rodeo el cuello de Haruka con sus brazos y le besó la nariz – Me encantas. – dijo con una sonrisa.

- y tu a mi – respondió la rubia tomándola por la cintura. Michiru empujó con el peso de su cuerpo a Haruka para recostarla sobre la cama y comenzó a besarla con ternura. Como siempre sentía cada vez que rozaba la tersura de su piel, todo su cuerpo reaccionaba. Cada milímetro era inspeccionado por la yema de sus dedos, sintiendo como todo a su alrededor desaparecía. Ansiaba recorrer su cuerpo con sus manos. Abrazarla y no dejarla ir nunca. Ahora que la tenía no imaginaba su vida sin ella. Haruka apartó sus labios de los de Michiru para sorpresa de ésta. – No me dejes nunca – le dijo. La preciosa peliverde le sonrió dulcemente.

- No pienso hacerlo a menos que tu quieras que lo haga. -

- ¿en verdad? -

- Te lo juro por Serena – dijo bromeando. La rubia frunció el entrecejo y luego sonrió. -

- Por el bien de Serena espero que así sea. – Michiru volvió a besarla antes de seguir sembrando dudas inútiles en la cabeza de su querida rubia. Tenía algo especial planeado para el día siguiente.


Asi es, nuevamente mariel ha vuelto con sus fics jajaja

Se que es un poco traumatico, pero quería deshacerme de Maia... por el momento...

para los que preguntaron... primero actualizo este

el proximo sera "mis ojos son tu voz" y por ultimo "aroma a canela"

asi que no desesperen, tarde pero seguro actualizare.

de paso los invito a leer mi nuevo fic "juegos y pasiones" quizas les guste.

sin más los dejo y hasta la proxima

dejen sus comentarios que si no fuera por ellos no actualizaria, gracias a todos y disculpen la espera.

pd: amore te amo *_*