Romance en guerra
Capítulo 9
Miedo seductor
A la mañana siguiente Serena se despertó con un dolor de cabeza que se le partía en dos. Al darse la vuelta se encontró en la entrada de su casa, dándose a entender que ella luego de ser besada por ese loco había llegado hasta allí.
Busco la llave desesperada, entro a su casa y cerró la puerta, cuando se interiorizo en su hogar fue directo al baño para bañarse. Encendió el agua bien caliente, y se metió en la bañadera. En aquellos momentos se lavaba la cabeza notando con sus dedos un pequeño rastro de sangre que le había dejado el golpe de culata que le habían dado.
Ella, con el agua esplendida a su alrededor, miraba las gotas que caían de su pelo conjuntas con sus lagrimas trasparentes. ¿Cómo pudo haber pasado semejante cosa? Se preguntaba mirándose sus manos arrugadas, pero su respuesta era simple, se había dejado llevar por el miedo.
Al salir de la bañadera tocaban el timbre, fue a atender, era Molly, que venía a verla para saber cómo estaba y decirle algo importante….
-Hola Serena –saludaba feliz la muchacha a su amiga- ¿qué te ha pasado?, ayer saliste a fumar y jamás volviste….
-Pues, me habían secuestrado los secuaces del padrino Chiba –mirando de reojo intranquila-
-Serena, Jajaja, no bromees con eso amiga –riéndose sin creer la situación- Ya enserio cuéntame lo que paso…
Pero luego de mírale un rato la cara se dio cuenta de que no era una broma…
-Ouh, perdón –se disculpaba- ¿No te hizo nada ese bastardo? –Interrogaba enojada-
-No, solamente me beso, dijo que le gustaba, que lo volvía loco y luego no recuerdo más nada –confusa con la mano en la cabeza-
-No te abran drogado ¿verdad Serena? –Formulo arqueando una ceja-
-No, ¿Cómo crees Molly?, solamente me deben haber golpeado en la cabeza nada más-respondía con ingenuidad, pero eso era verdad, le habían golpeado la cabeza con el cargador del arma-
-Malditos, pero vamos a agradecer que no se enteraron de que tu eres la testigo que ellos buscan, porque ahí sí que estarías frita –avisaba Molly acomodándose en sillón mullido-
-Tienes razón, -enjuiciaba la rubia-, bueno dejemos esto a un lado y dime lo que me tienes que decir –ponía punto aparte al relato escalofriante-
-Pues, Rubeus como es el jefe y dueño de todas las sucursales de nuestro banco en Tokio, nos invito a todos los empleados, con los clientes por supuesto, a una fiesta en su mansión hoy a las 20:00 pm –saltaba feliz de la alegría-
Serena se quedo en shock, no creía lo que oyó, eso significaba ver a ese enfermo ahí adentro con su cara de estúpido, hermosos ojos y cuerpo escultural. Qué era lo que le pasaba, lo había visto 2 veces y se comportaba como una idiota, que parecía que se habían lavado el cerebro.
-No, rotundamente no –así sin decir más nada-
-Pero, Serena, vamos, tienes que salir un poco de aquí, ver el mundo –hablaba la pelirroja con gracia-
-Pero es distinto ahora, porque sé que cada vez que salga va a haber algún mafioso esperándome en la puerta –temerosa mirando al techo-
Al terminar de decir esa frase Molly la miro con una cara de perrito mojado…
-Bueno está bien -sin opción se mostraba-
-Perfecto, vamos ahora para comprar las cosas y hacernos un cambio de look –emocionada con sus puños en alza-
-Ay, Molly, ya quieres ir, son las 16:00 pm, estoy muy cansada –imploraba la joven-
-Pues no Serena, muévete mujer que se nos hace tarde –apuraba la amiga-
-Bueno, pero me debes mucho –pedía la rubia-
-Sí, sí como sea, agarra las llaves y vámonos –informaba-
-Bueno…
Salieron del departamento sin más. Viajaron hacia el shopping, escogieron toda la ropa posible, y para no quedarse cortas, fueron a hacerse un tratamiento de belleza y cortes de pelo.
Molly no se corto el pelo pero si se lo plancho, y Serena si lo corto hasta la espalda. Ya eran las 18:54 cuando arribaron al departamento de ella, se vistieron y se maquillaron lo más tranquilas posibles hasta la hora de irse.
Molly portaba un vestido verde turquesa corto, corte recto, corto, breteles, con un tajo en la falda, y botas negras, mientras que Serena poseía un vestido strapless estilo corazón, falda corta y puntilla, con tacones plateados.
Abrieron la puerta, salieron, la cerraron, bajaron las escaleras, salieron de nuevo hacia afuera, entraron al auto, colocaron el acelerador en marcha y se fueron a la fiesta.
Llegaron a la celebración y encontraron a toda la gente hermosamente vestida, presentable, impecable. Todos los clientes se acercaron a Serena para hablarle de lo bien que había hecho su trabajo con ellos, y como se quedaron contentos de sus préstamos….
Gracias a ti ahora tengo mi casa, gracias a ti poseo mi rancho nuevo, gracias a ti me case feliz con mi marido….
-Gracias por sus alagos pero me permiten irme al balcón, necesito refrescarme un poco…
Se alejo hasta el balcón, que tenía una vista espectacular, un lago, luciérnagas, la luna brillando con las sombras a su alrededor. En ese instante unas fuertes manos se posaron sobre sus hombros y la dieron vuelta enseguida…
-¿Tu? –Mirando la cara de su verdugo- ¿Qué haces aquí?
-Pues, recuerdas que yo también soy tu cliente ¿o te has olvidado? –Preguntaba cautivador-
-No, y no me interesa Darien –sulfurada, pero él no la dejaba irse, ni la soltaba-
-Que lastima entonces tampoco te cuerdas de esto –poniendo su rostro frente al de ella-
Le planto un beso, con su mano, pasando los dedos en su espalda blanca y casi descubierta. En ese momento la rubia cerraba muy fuerte los ojos para que sus sentidos más débiles se hicieran más agudos. Pero la belleza de aquel calor era nada más que una ilusión dolorosa, el ver a su propio rey que le levantaba o bajaba el pulgar, era precisamente esa ilusión.
Trato de apartarlo con sus manos temblorosas, pero él con las suya sostuvo sus finas muñecas. Cuando se canso de besarla a la fuerza, se fue a otra habitación dejándola en pleno estado de confusión inmediata….
¿Qué acaba de pasar? –Se formulaba desconcertada tocándose el labio sangrante, se había abierto la herida del día anterior-¿Cómo es qué me deje? –Colocándose la cara con las manos en señal de frustración-…
Paso casi toda la noche en la azotea, de vez en cuando hablaba con Molly, con Rubeus o con los clientes del banco, pero con Darien nunca desde hacía 2 horas. Al entrar a su departamento, se acostó en el piso frio de cemento y se durmió, sacando lagrimas de sus ojos sin emitir ningún sonido, más que el silencio puro y crudo de una noche de seducción…
Hola a todos, acá les presento el 9° capítulo de romance en guerra, ya Darien está consiguiendo tirar de la cuerda con Serena. Pero ¿Ella se ha enamorado?, si es evidente decidlo por favor, cuento con su remota sabiduría. Espero que lo disfruten….Saludos :D
