Marshall
Me dirijo con paso firme al castillo de Gumball pensando que decir, cómo dirigirme a él, si me acercaré a él o tomaré distancia por lo que pasó esperando que lo noté y le duela. No me da tiempo decidirme cuando toco el timbre de aquel palacio.
— ¡Oh! señor Marshall ¿Qué se la ofrece?
— Pequeño traidor —dije casi como un susurro.
— ¿Perdón? No lo escuchado con claridad.
— Qué quiero ver a su majestad, claro, si es posible.
— ¡Por supuesto! Iré a anunciarlo — entre antes de que él me lo indicará porque ya sabía y ritual de cortesía de mentita.
Pasé al recibidor y cuando vi a aquella mentita salir a buscar a Gumball se me ocurrió algo.
Unos minutos después noté unos pasos acercarse, pude ver el desconcierto en su rostro al ver el cuarto a oscuras. Lo vi dirigirse al apagador, entonces salté sobre él al mismo tiempo que emitía un gruñido para asustarlo.
Sólo escuché su grito y enseguida se hizo la luz. Ahí estaba Gumball en el suelo con una expresión de pánico que poco a poco gracias a la claridad transformando en una expresión de enfado. Comencé a reírme a carcajadas mientras el peli rosado me fulminaba con la mirada, se encontraba debajo de mí y mentita estaba parado junto al apagador no sabiendo que hacer.
Era tanto la risa que comenzó a dolerme el abdomen y ya sin fuerzas me dejé caer sobre el furioso hombrecillo rosado.
— ¡Agh! ¡Marshall! Pesas mucho ¿Ya acabaste?
— No… no puedo —dije con escasa voz debido a la carcajada.
— ¡Eres taaan… tú! —Acabando de decir esto me empujo y como pudo se libró de mi para después ponerse de pie.
— Lo siento *risa* tenía que hacerlo. Hubieras visto tu rostro.
— Si, si, muy gracioso —dijo mientras se sacudía el polvo— Mentita puedes retirarte.
— ¿Quieres estar a solas conmigo, acaso?
— No, no es eso… oye Marshall, lo del otro día… yo quería que supi…
— No sé de qué hablas así que no importa —tal vez fue demasiado evidente que trate de huir del tema.
— Pero sí importa, yo…
— Vine a hablar de otro asunto —volví a interrumpir.
— Ha… bueno, dime ¿De qué se trata?
— Creo que podemos seguir, ya sabes, con el trato para acabar de una vez con esto.
— ¿A qué te refieres? —Lo pude notar un poco desanimado.
— A mi siguiente petición —estaba siendo tan seco.
— Pues dime, soy todo oído.
No puedo estar molesto, simplemente no puedo y eso me molesta tanto. Durante unos segundos observe, pensando si hacerlo o no, él estaba esperando mi respuesta con esa cara tan linda que tiene y esos labios tan tremendamente seductores para mí.
— Pues… yo —Iba diciendo lentamente, con pausas marcadas mientras comenzaba a acercarme, pude notar como su mandíbula comenzó a tensarse y parecía temblar de las rodillas— quiero… un —Para entonces él ya se había pegado a la pared más próxima y yo estaba a cinco centímetros de su rostro. Lo mire, de cerca eran aún más seductores.
GUMBALL
Sus labios se encontraron con los míos yo no sabía a que iba todo esto pero no podía dejar de sentir esto tan peculiar y comenzaba a no importarme. No pude evitar ponerme rojo y apretar los puños, no quería que ese momento terminara no sólo por lo que estaba sintiendo sino porque no sabía qué hacer cuando me mirara a los ojos después del beso.
Cuando se alejó tomo mi barbilla volteando mi rostro hacia el de él, en ese momento cerré los ojos esperando otro beso, sentí como se volvió a acercar pero esta vez se detuvo de pronto y para cuando abrí los ojos ya no se encontraba en la habitación ¿Qué pasó?
CREEP
Ciertamente eh considerado desde hace mucho irme de la nocheosfera nunca eh estado de acuerdo con el mandato de la reina Marceline pero ¿A dónde iría? Todo mundo de Aaa estaba consciente de que los provenientes de la nocheosfera no tiene mucha voluntad y valentía por lo que en cualquier reino rápidamente pensarían que soy un espía de la afamada Marceline, como por ejemplo ahora, que voy en camino al dulce reino en calidad de espía. Para que nadie sospeché llevo puesta una túnica con capucha y el artefacto que la señora Abadeer me dio para que por ningún motivo los guardias de chicle me detecten. Me impresiona cuanta información tiene nuestra reina sobre el dulce reino y aun así no nos deja conquistarlo.
Los guardias de chicle detectan maldad en las cercanías o la presencia de un enemigo y supongo que cualquier demonio no es bienvenido. Logre entrar y lo primero que hice es rentar un habitación en el pueblo, es de noche y sería lo más normal además ya es tarde y será mejor que busque al contacto mañana.
Al salir a desayunar escucho a algunos ciudadanos hablar sobre Marshall... El príncipe Marshall Lee y la situación es mejor de lo que pensaba, al parecer el príncipe no es muy querido por estos rumbos.
De pronto dejó de prestar atención a los chismes cuando lo veo, está ahí... el contacto.
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa hermosuras :3 tanto tiempo xD. Una disculpa enorme por todo este tiempo que no actualice pero pasaron cosas, como el regreso a la universidad, bloqueo, enfermedad, ánimos bajos, etc. Ya lo resuelvo yo. Espero me perdonen y espero disfruten el capítulo. ¿Qué les pareció? Sean sinceros. Sigan leyendo, comentando y todo eso, me ayudan mucho. Los adorooo 3 cuídense, les deseo una excelente semana y nos leemos el próximo capítulo.
