Estaba en una oscuridad profunda… flotaba, como si estuviera volando en medio de la nada. Todo era oscuro, me deje llevar por la sensación de vacío y relajación. Era como si estuviera muerta de tan relajada que me encontraba… hasta que, de pronto, todo se pintó de colores y me desperté. Me hallaba en mi habitación… ¿En mi habitación? ¿Pero qué rayos…?- pensé.
-Bella, cariño ¿estás despierta?- pregunto mi mamá asomando su cabeza por la puerta.
-Sí, mamá. Pasa…
-Siento haberte despertado… te veías cansada anoche.
-¿Anoche?... Estoy confundida…-dije mirando hacia mi mesita de luz en busca de un poco de agua. Al hacerlo sólo pude ver el libro y su titular "Crepúsculo", fue entonces que recordé que la noche anterior había estado con él.
-Edward Cullen te vino a dejar en casa anoche. Dijo que te quedaste dormida, así que te cargo hasta la habitación.
¿¡Que Edward hizo qué!?... ¡Qué vergüenza! ¡Ahora lo recuerdo! Estábamos camino a casa… - dije para mis adentros.
-Mmm…-respondí apenada. Nunca fui muy expresiva con mi mamá, ella dice que eso lo saque de Charlie, mi padre.
-Tranquila, cielo. Alice llamó hace unos minutos, dijo que pasaba por ti para ir al instituto y pidió que te vistieras a la moda- expuso Renne soltando una risita al final.
-¡Cuándo no! ¡Tenía que ser Alice!-dije rodando los ojos- No importa, me cambiaré de ropa y bajaré enseguida mamá- agregué.
-Claro-dijo saliendo de la habitación.
Era obvio que no sabía combinar los colores así que me ahorre tiempo y saqué lo primero que vi… unos jeans y una polera blanca.
Bajé, tomé una tostada y un sorbo de jugo y una bocina sonó desde el exterior.
-Mamá, me voy. Cuídate mucho -le dije mientras ella me daba un cariñoso beso en la frente.
-También tú, cielo… ¡Que te vaya bien con Edward!
Mmm… ¿Edward?...Creo que esto será un poco vergonzoso - dijo una voz en mi cabeza.
Me encaminé, como de costumbre mirando hacia abajo, hasta llegar a un hermoso Volvo.
-Ho… Hola -saludé nerviosa.
-¡Hola! Alice me dijo que pasara por ti. No te molesta, ¿verdad?
-¡Oh, no! ¡Claro que no! Alice llamó para avisar que pasaría por mí. ¿Por qué ella no viene?-pregunté mientras miraba hacia el interior del auto.
-Pues, me dijo que se iría con Jasper y que en el Instituto hablaría contigo… Ahora vamos que llegamos atrasados -dijo abriendo educadamente la puerta del copiloto para que subiera y luego subirse él.
- ¿Me vas a decir algún día como supiste de nosotros?-preguntó desviando su mirada de la carretera y poniendo su atención en mí.
-¡Mira hacia al frente! Y no… es raro. Lo supe y eso es lo importante ¿No?
Claro que no le pensaba decir como supe, lo más seguro hubiera sido que saliera corriendo y yo no hubiera podido alcanzarle… no con su súper velocidad.
-Mmm… por el momento me conformo con tu respuesta… -respondió enfocando otra vez su atención en la carretera -pero dime… no sé, algo de ti.
-Me llamo Bella y vivo en Forks -respondí.
-Algo más detallado… y que no sepa - me dijo sonriendo.
-Pues, la verdad no hay nada más que contar… no soy nada interesante. Te aburriría con mi historia, te dormirías a la mitad.
-Soy vampiro… no duermo - agregó mirándome divertido.
-Es tan aburrida que es capaz de hacer dormir a un vampiro, lo digo enserio -dije y solté una carcajada.
-Bien, sólo cuéntame… ¿Cuándo es tu cumpleaños?
-El 13 de septiembre.
-¡Qué bien! Espero que Alice no se entere… no querrás saber su reacción.
-Ya me la imagino-dije divertida, y tras una larga pausa continué- Yo… siento lo de anoche… no fue mi intención quedarme do… dormida -me disculpé un tanto apenada.
-No hay problema, Bella. Después de todo eso del cambio de imagen con Alice es comprensible-dijo regalándome una sonrisa encantadora.
¿Recuerdan que dije que eso sería incómodo? Pues, ya ven… ¡Con Edward nada es incomodo!
-¡Bella! ¡Belly! ¡Bellita!- me llamaba Emmett… ¿Quién sino?
- ¡Emmett! ¡Me llamo Bella! - bufé.
- ¡Hey! ¡Qué carácter!... Bella si no duermes bien, por lo menos ten la molestia de maquillarte un poco… ¡Ni si quiera nosotros tenemos esas ojeras!
-¡Emmett, déjala! - habló por primera vez Edward.
- Pero si yo sólo…
- ¡Ya cállate Emmett! De tu boca siempre salen incoherencias.
¡Y cómo decía la verdad Edward! - pensé. No conocía mucho a Emmett pero… me resultaba tan o más infantil que "Barney" (1)
- ¿Y Alice?- pregunté tras un incómodo silencio.
- Entró con Jasper… te está esperando. Dice que quieres hablar contigo… ¡Suerte Belly! -agregó con tono burlón - No tengo idea de que te hará Alice pero creo que realmente necesitarás suerte.
- A lo mejor estoy paranoica y sólo quiere… no lo sé… ¿Saludar?
-¡Sí, claro! ¡Por favor, es Alice!… Ella no sólo te saluda, también te corta el pelo, te cambia el look y te compra un nuevo guardarropa con la última colección de carteras Prada.
-¿Qué?- pregunte incrédula, sin saber siquiera quién era ese tal Prada que Emmett parecía conocer bastante bien.
- ¡No me mires así! Después de estar más de 20 años viviendo en la misma casa con Alice algo aprendes
¡Dios! Yo ya pensaba que jugaba para otro equipo… ¡Eso sí que hubiera sido un desperdicio!
-Mejor entremos, para hablar rápido con Alice… ¡Ya me está dando miedo!
¡Qué ironía! ¡No me daba miedo tener a una familia de vampiros cerca, pero sí que Alice me cambiara el look!
Entramos y nos encaminamos a los casilleros donde, por supuesto, se encontraba una saltarina y alegre Alice.
-¡Bella!... ¿Tu mamá no te dio mi recado?-me preguntó examinándome con la mirada.
-Estoy bien, Alice. Gracias por preguntar-solté de una todo mi sarcasmo - ¿Qué recado? - agregué mientras acomodaba los libros en el casillero.
-Le dije a tu mamá que Rose me dijo que le digiera a ella y ella te digiera a ti…-¿¡Qué!?...¿Y esperaba que entendiera algo?
-¡Alice! ¡Al grano, por favor!- corté su discurso exasperada, cerrando mi casillero de un portazo.
-Lo siento… llamé y le dije claramente que te avisara que te vistieras bien…con colores combinados. No te dijo ¿o así?
-Sí, si me dijo Alice… pero ya sabes, estaba atrasada. Además no se combinar y me ahorré tiempo -respondí despreocupada mientras caminaba hacia el salón con Alice a un lado y al otro Edward, quien miraba divertido la escena.
-¡Pero Bella! Debes preocuparte por tu imagen… ¡Ya sé! Si quieres yo puedo ser algo así como tu asesora de imagen… ya sabes, yo te digo que ponerte y nos vamos a una entretenida sesión de compras y peluquería. ¡Será tan emocionante!
-Alice… yo… no necesito todo eso. Gracias por la oferta, estoy bien así - dije girando mi cabeza en dirección a Edward en busca de su ayuda. Lo que menos quería hacer era herir a Alice.
-¡Alice!… ¡Ya te dijo que no! ¡Ya no la molestes! Y ni se te ocurra hacer tu cara a medio morir por qué no funcionará otra vez.
¡Ojala no la haga! - pensé - Porque para mi mala suerte… conmigo sí funciona.
-¡Tú y tu poder de leer las mentes! -dijo chasqueando su lengua- Bien… pero no me daré por vencida -agregó mientras se iba dando saltitos hacia un salón.
-Gracias - le dije a Edward - ¡Pobre Alice! Sólo tenía buenas intenciones, pero… enserio eso de las compras no es lo mío.
-¡Pobre de ti Bella! - me respondió sonriendo - Alice sólo ocupa su persuasión para sus propios fines y sabe que en ti eso siempre funciona… Esta vez, y sólo esta vez, estas a salvo de "la duende obsesiva compulsiva por las compras", pero que no se te haga costumbre.
