Capitulo Nueve: Huida.


Soundtrack: Most Epic Music Ever: The Prophecy

Pain | Orchestral Version


"El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja la esperanza"

Miguel de Cervantes.

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Una poza de agua fue pisada rápidamente. Los pasos resonaban livianamente mientras un niño de ocho años corría a través de las alcantarillas. Una pequeña tortuga había corrido demasiado lejos de su casa… había doblado por senderos extraños, pasadizos ocultos… había estado corriendo por cerca de una hora y media… no estaba seguro de donde se encontraba… se hallaba… perdido…

Deteniéndose en una curva solo se sentó en silencio. Mientras que recuperaba la respiración no paraba de pensar en lo ocurrido… todo lo que había pasado… era su culpa…

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Rafael llegó a interrumpir la pelea. Donatello estaba por pegarle a Leonardo en la cabeza cuando el rojo lo empujó para evitar ese golpe…. Todos los presentes miraron al quelonio que se mantenía impasible. Mackenzie estaba llorando en una esquina mientras Kenshö se encontraba detrás de su padre.

– Me parece ridículo que hayamos llegado a este punto de pelea… solo por la discusión infantil de unos niños – tomando a su hija de la mano le pego en esta mientras se la llevaba de allí.

– ¡Esto sucede porque Kenshö te insulto padre! – La niña mirándole todavía en lágrimas vio la mirada dorada de su padre. Este se detuvo para escuchar lo que su hija tenía que decir.

– Lo que quiso decir mi nieta es que le escuchamos insultarte a ti, a tu esposa y al clan… un hecho imperdonable – Rafael quedándose viendo un punto en el vacio se giró para verse a Leonardo y a su hijo mientras giraba el cuerpo.

– Quiero escuchar lo que tienes que decirme kenshö – el niño tragando saliva se sintió por lo más completo desamparado. Mirando a su padre vio como este le respondió la mirada de manera casi colérica… otra vez… estaba solo.

Armándose de valor se alejo de su padre para ver a su tío a los ojos… sabiendo que lo que iba a decir no tenía precedente… merecía el castigo que se le iba a ser impuesto.

– Dije que era una mediocre que proviene de unos padres mediocres… Todo lo que había dicho son las palabras de gente adulta… además… Si era la futura líder de este clan… entonces me alegraré de no pertenecer a eso… le dije que… era patética –

Todos guardaron silencio… Leonardo miró a su hijo mientras intentaba arreglar lo que estaba ocurriendo. Si se veía de manera objetiva y como conocía a su hijo… él no insultaría a nadie que él no creyera que no se mereciera… Mackenzie comenzó una discusión… pero kenshö sabía cómo terminarla…. Solo… maldijo que supiera ser tan cruel… pero tampoco…

– ¿Eso es lo que piensas de mi? – respiraciones ajetreadas y la única voz de Rafael se escuchó… entonces viendo una tristeza en los ojos de su tío… kenshö no pudo resistirlo… y salió huyendo…

Tal como su padre le había dicho.

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Ahora estaba descansando… intentando recomponerse de su huída, estaba deshidratado. Tenía que intentar hacer algo para remediar eso pero… ahora que miraba con detención… no sabía dónde se encontraba…

Estaba perdido. Moverse más solo le provocaría que se perdiera más… no tenía la intensión de hacer algo así… Intentado guardar la calma comenzó a hiperventilar…

Estaba solo… estaba perdido… estaba en la oscuridad… estaba hambriento… tenía miedo… no estaba nadie cerca… tal vez no iban a buscarlo… solo su padre… pero él no sabía dónde estaba… posiblemente iba a morir… solo… dentro de unos días… eso… se lo merecía.

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Mikey estaba entrando a la guarida cuando vio que se acercaba rápidamente kenshö.

– Hola campeón ¿cómo estas… – observando que el niño siguió su camino y que se alejaba de la guarida solo pensó que otra vez se iría a meter en algún lugar donde pudiera escalar… típico de él claramente.

Avanzando escuchó gritos provenientes del dojo y viendo que Rafael estaba gritando como loco a todos los presentes sintió la necesidad de interrumpir. Estando en la puerta vio que Mackenzie al verle corrió a sus brazos mientras este aun no comprendía lo que estaba sucediendo.

– No era necesario todo este show… ustedes...Tú… argh – soltando una exclamación se tomó las sienes mientras intentaba controlarse.

Parecían niños pequeños actuando de manera tonta, le sorprendía que fueran ellos los que se dijeran dar el ejemplo y ser los adultos… Estaba tan enojado. Tan decepcionado.

– Rafa – girándose se encontró a Mikey con su hija en brazos, su consternación era visible y por lo más necesaria. No entendía que rayos estaba pasando pero era tan estúpido lo que estaba ocurriendo que.

– Lo lamento – alzando la miraba vio a Leonardo acercándose a él mientras intentaba disculparse.

Esto ya era malo… y ahora era catastrófico. Leo nunca se disculpaba por nada… y ahora lo hacía parecer como si esto fuera tan sencillo y tan fácil de conllevar. Maldición… odiaba a Leo en estos momentos… sabía que él no había comenzado con la pelea… cuando él la provocaba todo terminaba de manera peor de lo que estaba ocurriendo ahora… Pero aun así...

– ¿Te disculpas por tu hijo o por ti? – intentando no sonar tan despectivo lo miró frente a frente ahora que Leo estaba relativamente cerca de él… se le veía cansado, triste… y muy decepcionado… pobre…

–Yo me disculpo por ambos. Lo que hice estuvo mal… muy mal – se giró para ver a Splinter y a Donatello que ambos estaban mirándolo de manera acusadora.

Estaba bien que se disculpara, pero él no era el único que se había equivocado en primer lugar. Toda esta situación fue porque la rata estaba golpeando a su hijo, aceptaba todo… menos que se metieran con él… era injusto… era tonto… solo porque estaban peleando los niños… era cierto… habían actuado como niños…

– Esta bien Leo. Él no ha dicho nada grave… es solo un niño diciendo lo primero que se le va a la cabeza… lo entiendo… porque yo fui como él antes… yo era así – pronunció recordando todos los momentos de su juventud.

Era un joven estúpido que maldecía y odiaba a todos cuando se enfurecía… de hecho lo que el niño había dicho el lo habría dicho de peor manera… habría dicho cosas peores… pero… no… él era distinto… ahora era distinto… más civilizado. Solo porque ahora sea un adulto no significa que no haya olvidado todo lo que ha hecho en el pasado. A veces… solo a veces… se veía reflejado en la mirada de ese niño… a veces veía que kenshö era más parecido a él… que a su padre…

Y Leo lo sabía… también creía que Leo pensaba lo mismo cuando actuaba de esa manera… tan impulsiva y activa… Era un niño… solo un niño.

– Iré a hablar con Kenshö – Rafael saliendo de la habitación se giró en el último segundo para ver a todos los presentes.

– Si vuelvo a saber y a ver que ustedes están actuando de esta manera… tendremos un serio problema… y hablo para todos los presentes aquí – Leo siguiendo a su hermano vio que se dirigía a su habitación y este pasando su mano por la cabeza escuchó los pasos fuertes y apresurados del rojo.

– No está –

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Leonardo sintiendo el corazón detenerse vio como todo el mundo le daba vueltas… como todo perdía su color… como Rafael corría para tomarlo de los hombros mientras Leonardo se iba, estaba perdido… se sentía tan familiarmente… culpable.

– Leo no necesito que hagas esto… necesito que vuelvas y vallamos a buscarle – llegando Mikey vio como Rafa zamarreaba al mayor, y con ello no supo que decir. Estaba confundido.

Mientras el rojo estaba intentando hacerle reaccionar vio a su hermano mayor perdido entre el espacio, se le movía el labio inferior…. Su estado estaba siendo deplorable… De verdad, estaba asustado… Rafael estaba seguro que entraría en un estado de colapso mental.

– El… fue… a buscarla – susurró de la manera más suave que pudo pronunciar.

Rafael sin haberle entendido vio como rápidamente su hermano volvía a la vida, en ese entonces él soltándole bruscamente le sonrió melosamente a Leo mientras este iba corriendo a su habitación.

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Unas noches atrás habían hablado… Kenshö… le había dicho que estaba soñando con una mujer… una hermosa mujer que le cantaba mientras soñaba… Leonardo no había querido ponerle mucha atención… ahora estaba seguro que iba a buscarla… pero…

Pero…

Era un sentimiento natural en todo niño… el querer saber de su madre… ella… ¿No era posible que le contactara en sueños verdad?

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Yo…

Soñé que una mujer me guiaba entre las calles, ella me tomaba de la mano mientras tarareaba una hermosa canción, ella nunca dejaba de sonreír… eso… me hacía muy feliz… ella… me ayudaba a caminar entre callejones… entre calles cada vez más estrechas… siempre estaba caminando descalza con un hermoso vestido blanco… ella… me dirigía hasta… un edificio…

Edificio…

Abriendo los ojos de golpe se dio cuenta que ahora que había oscurecido las luces de las calles se habían encendido, permitiéndole ver que estaba cerca de una tapa de alcantarilla.

Avanzando hasta salir del túnel pudo ver lo oscuro que estaba alrededor. Pudo apreciar que por donde estaba no pasaba nadie… eso le tranquilizó… pero igual no se confiaría… no podía dejarse llevar tan fácil… era un ninja y los ninjas operaban en las sombras.

¿A dónde quería ir?

Sinceramente no estaba seguro, no conocía Nueva York también como su padre para estar seguro. Pero… por alguna razón… ese lugar se le hacía familiar…

Antes de pensar claramente estaba ya caminando, no tenía la menor idea de lo que hacía o hacia donde se dirigía… Era extraño… pero de algo estaba seguro… estaba a punto de avecinarse una tormenta.

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El cielo se oscureció, las nubes eran negras… En un rascacielos de la ciudad se pudo apreciar unos relámpagos a lo lejos… entonces… sonando un teléfono encima de su velador pudo ver el número, rozando suavemente la pantalla la presionó para hacerlo contestar.

Solo escucho un par de respiraciones por el otro lado de la línea, eso fue más que suficiente para saber lo que estaba por avecinarse…

– Estamos de suerte…. De verdad fue una casualidad verle… pero… necesito autorización para actuar. – Hasta entonces no había esperado toparse con una oportunidad como esa… tomando el teléfono celular entre sus manos lo acercó a su oreja mientras se apoyaba en la mesa para ver la tormenta.

– Dame tu ubicación primero… luego te daré autorización de proseguir – escuchando de nuevo más respiraciones por el otro lado de la línea recibió su respuesta. – Muy bien… hasta entonces… –

Mirando hacia el cielo recordó de nuevo las pesadillas que tenía en la noche, como tenía que evitar maldecir y llorar cuando recordaba el infierno que tuvo que pasar… como una noche parecida a la de ahora.

Marcando un número siguió jugando con los pliegues de la mesa, para cuando le contestaron la llamada ella cambió de posición para mirar hacia adentro, hacia su oficina.

– Diga –

– Necesito que rastré un numero, es el que me acaba de llamar a este teléfono… por favor… cuando lo tenga listo denme la dirección y yo iré para allá – dado el mensaje dejó cortado.

Tomándose un mecho de cabello comenzó a jugar con este… sonrió suavemente… Entonces tomando el teléfono fuertemente caminó hacia la puerta, tomó un abrigo por el camino y se dirigió rápidamente hacia el ascensor… esperando que sus agentes fueran lo suficientemente rápidos para localizar a su pichoncito.

– Solo espero que no me decepciones perra… porque… si me decepcionas una sola vez más… yo misma te cortaré en pedazos – guardando su espada dentro del abrigo decidió salir del edificio… para toparse con que… estaba chispeando.

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El pequeño resguardándose de la lluvia corrió para cruzar la calle, por suerte ahora todas las personas se estaban refugiando en sus hogares, lo que significaba que ya nadie estaba ahora afuera… eso era mucha suerte… Había caminado mucho tiempo, no tenía la menor idea de medirlo pero… estaba seguro que había caminado mucho porque le dolían los pies…

Sentándose al lado de un basurero estaba resguardándose de la lluvia, el cuerpo pegado al concreto de ese edificio, estaba mojado y para peor… hambriento.

La fatigo se había hecho presente, estaba seguro que no podría seguir caminando… o peor… seguir despierto, pero no estaba seguro, los humanos podrían verle y descubrirle... pero estaba tan cansado, estaba seguro que no podría dar otro paso más por el cansancio y el hambre. Sonándole el estomago miró hacia el frente y entonces… la vio.

Una mujer… esta mujer estaba de pie observándole desde el otro lado de la calle, era muy hermosa, era de un cabello claro y unos grandes ojos verdes, llevaba puesto un vestido color crema… ella llevaba un paraguas transparentes e iba… descalza…

Cruzando suavemente iba con todo el tiempo del mundo, tenía una mirada extraña, entre asombro y estupefacción… no supo qué hacer él… pero… ella le sonrió.

– Pobre pequeño… debes estar cansado – agachándose le acarició la cabeza con una dulzura… que solo una mujer podría darle a un niño. Entonces su estomago haciéndose notar le provocó unos gemidos al pobre mutante.

Ella mirando hacia ambas partes le tomó en brazos mientras ella se ponía de pie y lo acurrucaba contra su pecho… y hasta entonces kenshö no se había dado cuenta que ella olía muy bien.

– Debes estar hambriento… vamos pequeño… vamos a resguardarte de esta lluvia que puedes coger un resfriado – el niño asintiendo con la cabeza se aferró a la mujer mientras ambos entraban al edificio.

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Ya adentro del edificio subieron siete pisos y avanzando hacia la derecha en el departamento número 58 ella abrió la puerta para cerrarla suavemente. Depositando al niño en un sofá le cubrió con una manta mientras caminaba hacia su cocina, hasta ese entonces kenshö no había pronunciado una sola palabra.

– ¿Por qué me ayudas? – la mujer apareciendo por el marco de la puerta que dirigía hacia la cocina se estaba poniendo un delantal amarillo cuando se giró para verle a los ojos con una sonrisa.

– Porque eres mi hijo… Tachi –

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"Cada adversidad lleva consigo la semilla de un beneficio equivalente o mayor a dicha adversidad"

(Napoleón Hill)

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TBC


Gracias por seguir leyendo esta historia, solo quedan dos capítulos y el epilogo. YEESS!

No es porque no me quede más que hacer y ya no quiera seguir. Simplemente fue así... lo tenía determinado de esa manera. Tengo planeado seguirlo para el futuro... claro... cuando kensho sea un adolescente y un dolor de cabeza a su padre... (como todos los adolescentes... neh) tengo todo listo. Es cosa de escribir...

Espero vuestros comentarios.

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