Hola ¿Que tal su semana? Espero que muy bien, he tardado un poco en actualizar esta y mis demás historias, pero acabo de regresar a la escuela y mi horario no es muy bueno, ahora siento que vivo en la escuela, por lo que no tengo mucho tiempo para escribir, sin embargo, solo son dos semanas por unos cursos y luego tendré mi horario normal.
A si que no será tanta la espera, además no sé porque no me inspiro por escribir de las historias que ya tengo publicadas y me pongo a escribir de historias que aun tengo en borrador de cierta manera es gracioso.
Kyabe se sentía atrapado, sentía la penetrante mirada de Bra cómo si lo lastimara, se había quedado sin palabras, todo lo que había querido evitar ahora era real y profesaba la ruptura de una gran relación.
–Bra yo…– No sabía qué decir, no encontraba las palabras adecuadas –Como es que tú.
La princesa cerró los ojos y se escondió entre las sábanas como un pequeño niño que se ocultaba del sol en la mañana. –Déjame en paz y si quieres vuelve cuando tengas el valor para decirme las cosas a la cara... Creí que podía confiar en ti.
–No digas eso Bra
–Ya lo dije, se que mi papá está vivo, aunque me dolió mucho me mantuve en silencio esperando que tú lo dijeras, solo fue una prueba para saber si realmente podía confiar en ti, y hoy se la respuesta…
Flashback:
Hit una vez más la había dejado en la playa con los ejercicios, estaba exhausta, estaba sucia y cubierta de sudor, lo único que quería era llegar a casa, por lo que apresuró las flexiones y terminó antes.
Salió corriendo para llegar a la nave, la sensación de la ropa pegada a su cuerpo era horrible, decidió esconder su ki para no molestar a sus maestros que de vez en cuando entrenaban otro rato por la tarde.
Al llegar a la nave, vio a la distancia a Kyabe y a Hit. El lugar donde estaban se adornaba de grandes rocas amarillas. Con travesura se acercó con la idea de verlos entrenar, tal vez, podría aprender algún movimiento viéndolos, pero al acercarse más solo los vio hablando, agudizó sus sentidos Saiyajin lo más que pudo, la distancia solo eran unos 10 metros podía escucharlos perfectamente y siempre se le había facilitado el controlar su ki para disminuirlo hasta ser imperceptible.
–Una vez más esta conversación– Dijo un tanto en Kyabe con cierto fastidio.
–Solo estás causando problemas, sabes que tarde o temprano lo sabrá.
El rostro de la princesa se crispó algo le decía que estaban hablando de ella.
–Hit ya hablamos de esto, si Bra se entera que su padre está vivo no se dará por vencida hasta encontrar una manera de regresar a su universo.
–Lose
–No quiero que sufra es mejor que las cosas estén así.
Ya no escucho más de la conversación se sentía terrible, estaba en un pequeño estado de shock. Se fue lo más sigilosa que pudo, no sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar. Solo corrio a su cuarto, se sintió terrible.
Sus piernas cerca de la cama dejaron de sostenerla y cayó de rodillas rendida ¿Qué estaba pasando? ¿Por que Kyabe y Hit le ocultaban una verdad como esa? Recargo su rostro sobre las mantas que ahogaron su grito y llanto, no había palabra para describir lo que sentía.
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Fin de Flasback
–Sal de mi habitación por favor– Volvió a pedir la princesa
–Pero…
–Kyabe solo déjame descansar, no estoy enojada si es lo que te preocupa, sólo… Estoy decepcionada– Y era verdad ella tenía meses conociendo la verdad una verdad que había guardado con dolor y la cual creyó estaba preparada para enfrentar, pero no lo estaba, no quería ver a Kyabe a la cara, no tenía el valor para reclamarle todo lo que se había callado, una vez más las ideas cuestionaban la razón ¿Por que si su padre estaba vivo no la había buscado? Esa era la incógnita que la mantenía despierta todas las noches.
El Saiyajin sin saber que decir salió lentamente de la habitación.
Flashback
Se había dado un baño y con el pelo escurriendo se había acostado, sus ojos estaban hinchados, y aún tenía muchas ganas de llorar.
El sonido de su puerta la hizo reaccionar, rápidamente apagó la luz y se metió entre las cobijas fingiría dormir si alguien entraba.
Un golpe más –Bra sé que estas despierta siento tu Ki, ábreme– La gruesa voz de Hit por alguna razón la asustó.
La puerta se abrió unos minutos después, sintió la mirada a su espalda, pero no sé movió, luego su cama hundiéndose ligeramente la hizo voltear.
Su maestro sentado dándole la espalda, un ligero quejido salió de ella aguantando su llanto, no podía llorar frente a Hit, lo había prometido.
–Kyabe no está, fue por víveres
Esto la hizo reaccionar, prendió la lámpara que se posaba sobre la cama y se sentó, sentía su garganta seca y cada vez la sensación del llanto era más abrumadora.
–Es irrespetuoso escuchar conversaciones ajenas.
Lo vio unos segundos y luego apartó su vista –Perdón no era mi intención, yo… Yo quería verlos entrenar. ¿Kyabe también se dió cuenta?
–No…
El silencio se apoderó de la habitación, y ella sintió ansiedad, cada vez más fuerte necesitaba que alguien le dijera directamente todo.
–Hit… ¿Mi papá está vivo?
El extraterrestre no tardó nada en contestar, él no era partidario de la mentira –Si. Tú padre está vivo
Una vez más sintió el aire de sus pulmones irse, la sangre helarse y el dolor instalado en su corazón –¿Cómo? Dijeron que mi planeta fue destruido.
–No se que pasó Bra… Solo sé que tu padre y Goku salieron con vida de el enfrentamiento, estaban entrenando en el planeta del Dios de la destrucción, fue lo último que supe antes de que se prohibiera que los mortales atravesáramos los universos.
Su labio tembló, sus ojos se humedecieron de lágrimas, sin embargo, no lloro. Trataba de calmarse, pero simplemente no pudo, no pudo. Exploto –¡Por qué no me dijeron! ¡Por qué me ocultaron que mi papá está vivo! ¡¿Por qué?!
Hit mantenía la mirada estoica que lo caracterizaba –No era mi responsabilidad, Kyabe piensa que tú ignorancia ante la información de tu padre te protege.
–¡Me protege!– Estaba enojada –¿Protegerme? Sabes todo lo que le llorado a mi familia, sabes todo lo que extraño…– Se hincó sobre la cama, derrotada agachó la cabeza mientras sus puños tomaban las sábanas con fuerza –Lo extraño– Su voz se cortó, no fue capaz de decir más.
–Escucha Bra… Kyabe es una persona respetable, todos cometemos errores y no debes enojarte con el. Él te protege y todo lo que hace, lo hace por ti. Hace muchos meses que sabe que tu padre está vivo y si decidió no decirte fue para protegerte… Piensa que tú no te detendrán hasta regresar a casa.
Bra levantó la mirada
–Sabes cuál es el castigo de ir en contra de las reglas de un Dios.
Ella negó
–Destrucción, ni muerte, destrucción, no queda nada, ni tu alma, te conviertes en nada. Kyabe te aprecia demasiado y él mismo se corrompe en una red de mentiras y miedos evitando decirte que tú padre está vivo, por qué si un día ante la determinación y el amor hacía tu progenitor encuentras la manera de ir a tu universo serás castigada y morirás… Y Kyabe no está dispuesto a eso. Y yo tampoco, Bra… Así que ahora que conoces esta información espero entiendas mejor las cosas.
Ella se quedó en silencio era demasiado que procesar, ¿Su vida podía ser peor? más dolorosa que saber que su padre estaba vivo, pero era imposible volver a verlo.
–Pero lo extraño– Susurró una vez más
–¿Tu vida vale el intento por regresar con él?– Preguntó en un tono más serio de lo normal.
Se quedó callada unos segundos y luego asintió no le importaba morir en el intento por ver de nuevo a su padre.
Hit asintió en comprensión, era claro que la respuesta no le había gustado –¿Qué harás?
–No se– Fue sincera
Hit se levantó caminó a la puerta y antes de salir habló sin voltear a verla –Te prohibí el uso del Ki, esconder tu energía también cuenta, no lo vuelvas a hacer entendido.
–Si
Fin del Flashback
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Lo había pensado tanto, tanto, y había llegado a la conclusión de que Hit tenía razón, no podía odiar a Kyabe, no lo hacía, sin embargo, como ya le había dicho si estaba decepcionada, él no confiaba en ella, la estaba sobreprotegiendo sin darse cuenta que solo le hacía daño, habló con Hit, le dijo que seguiría entrenando esperando que Kyabe le dijera, pero ya estaba cansada, la ilusión que le había visto ver Shemira había quebrado la armadura que tenía se estaba haciendo la fuerte, pero por dentro estaba destrozada, tenía tantas ganas de llorar, de gritar.
Ya las lágrimas habían humedecido la almohada, los mechones sueltos de su cabello ahora se pegaban a sus mejillas por las lágrimas, entonces se acurrucó, se sentía tan débil, tan sola, y lo único que quería era un abrazo de su papá. Ella solo quería su papi, pero él no estaba y eso rompía su corazón.
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En cuánto Kyabe salió de la habitación se encaminó a la sala donde los demás lo esperaban. Hit recargado en la pared era abrumado por las Saiyajin con preguntas sobre el entrenamiento de Bra, se notaba que estaba enfadado, pero cuando Kyabe pronunció el nombre de Hit en un tono molesto ellas guardaron silencio.
–Te dijo
–Tu… Le dijiste– El Saiyajin estaba muy enojado, pero era incapaz de insultarlo
–No… Ella te escucho hablando, hace meses.
Esto solo lo hizo confundirse más ¿Meses? Y no se había dado cuenta, Bra había actuado tan natural con el que nunca lo pensó, ahora estaba completamente arrepentido.
–¿Qué está pasando?– Preguntó Caulifa sin entender.
Ya qué sentido tenía esconder la mentira, ninguno, Bra sabía y ahora lo que necesitaba era ayuda para impedir que ella cometiera una locura. Con un suspiro de derrota les contó todo.
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Caulifa y Kale estaban serías, ahora todo tenía sentido, y comprendían en medida a Kyabe.
–Entonces no le dijiste por qué si ella se va y logra cruzar a su universo… Ella puede ser destruida– Habló Kale.
–Si…
–Pobrecita, eso debe ser muy doloroso
Mientras Caulifa prefirió no decir nada, gruñó, pateó la columna cercana a ella ligeramente. Hit la miraba atentamente.
–Estúpidas reglas de los dioses… Bien tengo una idea– Ahora todos la veían –Está más que claro que ella necesita hablar con alguien que no seas tú Kyabe, seguramente te odia y digo si yo odiaría a alguien lo último que querría sería verlo, ahora la huerfanita– Paro entendiendo su error y su rostro se crispó –Digo Bra necesita alejarse de ti, así que me la llevaré a Sadala
Para Kyabe estás palabras habían estado muy lejos del consuelo, no podía decir que no, la misma Bra le dijo que no quería verlo. No dijo nada cuando Caulifa salió de la habitación arrastrando a Kale, sintió la mirada de Hit a su espalda, pero también la ignoró, derrotado se sentó en una silla cercana a la ventana que iluminaba el cuarto.
Pero su tranquilidad no duró mucho cuando la puerta fue azotada pocos minutos después revelando a las dos Saiyajin serías, particularmente más una que otra.
–Bra no está en su habitación.
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Le molestaba la herida en su pecho, cubierta de vendas pasó su mano por la superficie sintiendo, una extraña sensación cuando una pequeña ondulación dió origen de la herida, no le dolía, pero sabía que era por la medicina que le habían administrado.
Había tomado la decisión de salir de aquel lugar, sin decir nada se levantó, tomó su ropa y se vistió dejando a un lado la ropa holgada que le habían proporcionado ahí. Ignoro lo maltratada que estaba cubierta con sangre y rota, escondió su ki y salió volando. Debía admitir que volver a surcar los cielos después de tantos meses era una sensación reconfortante, ya absuelta del entrenamiento con Hit podía hacerlo.
Quería alejarse de todo, involuntariamente los recuerdos la envolvían, al volar por la ciudad se dió cuenta que está se adornaba de una fiesta, no pudo evitar seguir su curiosidad y bajo a las calles para ver la diversión.
Había música, gente de tantas razas, bebida, comida, seguramente todo por el torneo, por qué días anteriores no estaba así. Camino unas calles perdiéndose entre la gente hasta que llegó a una explanada donde la gente se estaba reuniendo.
Un toque en su hombro la hizo voltear. Un hombre alto con lo que parecía una armadura la veía fijamente, su rostro encajaba en lo que ella consideraba un humano, pero la ausencia de nariz reemplazada por dos pares de branquias en su cuello y la piel azulada decían lo contrario.
–Tu eres la que ganó el torneo
Bra asintió dándose cuenta que las miradas empezaban a dirigirse a ella. Y no sabía si era por eso o la gran mancha de sangre seca en su ropa.
–Felicidades, eres una peleadora increíble y muy joven, solo eres unos años más grande que mis hijos...– Se rió, ella permanecía en silencio, más cuando toda la gente en ese lugar empezaron a felicitarla, los que tenían alguna bebida la levantaron para brindar, haciéndola sonreír ligeramente.
Una mujer de la misma especie llegó por detrás del hombre, un lacio cabello azul de un tono muy parecido al suyo caía por su espalda y traía de las manos a dos niños completamente iguales.
–Hola– Me saludo
–Hola
–Espero que mi esposo no te esté abrumando, el ama estás competencias, antes participaba mucho.
Ellos estaban siendo amables Bra sintió la necesidad de retribuir –Estoy bien gracias.
–Me alegra escuchar eso, soy Móni y ellos son mis hijos Heren y Tecno… ¿Segura que estás bien? Hay sangre en tu ropa.
Llevó su mirada instintivamente a la herida más importante en su cuerpo, era verdad se alcanzaba a ver algo de sangre fresca entre las vendas y el agujero de la blusa causado por la misma arma.
–Fue un gusto, debo regresar al hospital, solo quería ver un poco de todo esto.
La extraterrestre Moni era madre y sabía identificar muchas cosas, el sexto sentido que toda madre tiene, esa niña aún cuando ella misma la había visto ganar y sabía que era fuerte se notaba algo triste, en sus ojos aún había rastro de lágrimas, aunque debías ser muy observador para notarlo.
–¿Y tus padres?– Preguntó para luego arrepentirse pues vio cómo ella apretaba un poco sus labios, tal vez ese era el problema.
–Ya Moni la estás abrumando con tantas preguntas, seguramente una guerrera como ella no se codearía con simples comerciantes cómo nosotros.
Bra rápidamente negó –No eso no es verdad, son muy amables, antes la gente no era así conmigo, fue un gusto… Mi nombre es Bra, me tengo que ir, espero disfruten esta fiesta.
Se alejó y salió volando, Moni no la dejo de ver hasta que se perdió a su vista.
–No puedes resolver todos los problemas– Le dijo su esposo cerca del oído.
–Te diste cuenta verdad
Él asintió –Vamos a comer, sabemos que es fuerte no creo que tenga problemas.
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La peliazul había retomado su vuelo, sin un lugar fijo a donde ir regreso a la nave pues sabía que pasaría tiempo hasta que la buscarán ahí.
Comió un poco y aprovechó para cambiarse y bañarse. Sentada en la mesa del comedor trataba de mantener su mente ocupada pero un parpadeo y frente a ella, del otro lado de la redonda mesa estaba Hit. Nunca lo había sentido siquiera acercarse.
–Sabía que estarías aquí
–¿Fui muy obvia?
–No, Kyabe y las chicas están recorriendo todo el planeta en tu búsqueda… ¿Qué vas a hacer?
–He estado pensando en algo, pero dependo de que pasen otras cosas para que pueda cumplirla, y no se que esperar.
Hit asintió en comprensión, no quería ver a Bra aferrarse a la idea de regresar a su universo porque esto sería una condena para ella. –Ya que dejaste de ser mi discípula, puedo ofrecerte otra cosa.
Bra lo miró curiosa.
–Puedes trabajar para mi.
Esto la sorprendió verdaderamente lo hizo, de hecho, la cucharada de comida que llevaba a su boca quedó suspendida en el aire.
–¿De verdad?
–Yo no miento Bra… Creo que sería bueno que te distraigas, no es la mejor opción, de hecho, es peor opción convertirte en una asesina, pero me encargaré de que solo mates a gente que lo merece, es mejor que…
–Ir a buscar a mi padre– Completo ella, bajando la mirada –Yo, hice una promesa hace tiempo y me gustaría cumplirla, no te preocupes por mí, además tengo ese asunto pendiente por el que tanto he entrenado…
–Frost
El silencio se instaló, y ninguno dijo nada cuando sintieron el Ki de Kale y Kyabe acercarse. Bra se levantó y antes de que abrieran la compuerta de la nave ella ya lo había hecho.
Ambos se sorprendieron al verla –Bra
–Kyabe podemos hablar– Dijo viéndolo directamente, el asintió.
Caulifa había llegado minutos después de que ellos salieran a hablar, ya era tarde ese día, una vez más el planeta no lo aparentaba. Él tenía tanto que decirle, pero no sabía cómo, sin saber que Bra estaba en una situación parecida.
La princesa había pensado mucho ese día, una idea repentina se había instalado en ella, y su temperamento audaz la llevaba a seguir tal idea, aunque tenía muchos obstáculos y el más grande estaba frente a ella.
–Sabes Kyabe me dolió mucho todo esto, pero como ya te dije no estoy enojada.
Esto calmó al Saiyajin de cierta forma –Discúlpame Bra yo hice todo esto para protegerte, de verdad solo lo hice por ti.
Ella asintió comprendiendo, suspiro quitándose los mechones del cabello que molestaban su rostro. –Ya no voy a entrenar con Hit
–¿Por qué?
–Son muchas cosas, la primera es que rompí mi promesa y lloré, él dice no importa, pero también siento le estoy quitando el tiempo como tú dijiste nadie los está obligando y sin embargo lo hacen. Aún no soy fuerte para vencer a Frost, pero hay algo que quiero hacer antes y que considero más importante– Sus palabras eran seguras, no había pasado mucho, pero la idea no había escapado en ningún momento de ella.
–¿Más importante?– Esto no le gustó nada a Kyabe, ¿Tendría que ver con Vegeta?
Bra busco las palabras indicadas lo que necesitaba él lo tenía y ya se lo había negado una vez, pero no tenía otra solución. –Me fallaste, yo confíe ti, te dije todo, te conté toda mi vida… Te pregunté si tú tenías algo que decirme, no una ni dos veces si no varias y nunca pudiste decirme, sé que querías protegerme, pero tú no puedes entenderme cuando todas las noches los recuerdos de mi familia aparecen con dolor, todo lo que hice en memoria de mi padre no tiene ningún sentido por qué él no está muerto– Se notaba el dolor que sentía, la rabia que su garganta transmitía, la impotencia de no poder hacer nada.
Kyabe dió un paso más cerca de la chica con la intención de tocar su hombro con consuelo, pero cuando ella dió un paso atrás no supo cómo reaccionar, por que ella decía que no estaba enojada, pero si lo estaba y no solo eso, estaba furiosa, ya nunca confiaría en él, con dolor lo acepto, acepto su error y el precio que debía pagar. Sin embargo, él había jurado cuidarla y aunque la situación era terrible y profesaba cosas aún peores el no la dejaría, no le permitiría condenar su vida.
–Si estás enojada Bra– Afirmó –No sé qué estés pensando, qué planes tienes y no espero que me los cuentes, pero no voy a dejar que te hundas en un abismo que sólo tiene un fin y ese fin es algo peor que la muerte, la destrucción.
Bra no dijo nada solo miro fijamente.
–Ya te pedí perdón, y lo vuelvo a profesar. Está situación sobrepasa todo, pero no dejaré que cometas una locura.
Bra estaba empezando a enojarse, pues sintió que Kyabe la estaba apresando, le debía mucho a Kyabe pero nadie le diría que hacer, no a ella. Su mirada no cambio, pero se vio la furia en sus ojos, no dijo nada.
–Te apoyare incluso con tu venganza, tu entrenamiento suicida y cualquier otra cosa que quieras, pero tú por más doloroso que sea no volverás a tu universo.
Bra cerró los ojos conteniendo todo, mordió su mejilla interna y reprimió el grito que quería dar, el día había sido demasiado traumático y doloroso para ahora aguantar esa conversación, era mucho para una adolescente.
–No confías en mí, no sabes ni siquiera qué es lo que voy hacer ¡No me estás escuchando!
–Lo siento Bra, pero está decidido. Regresa a tu habitación y descansa es lo que necesitas mañana hablaremos más tranquilos.
–¡Me estás ordenando!
–Si, es por tu bien, te atravesaron el pecho tienes casi dos días sin dormir y es claro que este no a sido un buen día, y antes de que digamos algo de lo que nos arrepentiremos es mejor dejar esta conversación hasta aquí.
–Kyabe escúchame es importante.
–Mañana Bra, regresa a la nave.
Sus brazos cruzados sobre su pecho, la mirada que mataba era el claro reflejo de lo enojada que estaba –Y si no lo hago ¿Qué harás?– Lo reto sin importarle las consecuencias.
Kyabe olvidó que estaba tratando con un adolescente Saiyajin, en uno de los peores momentos –Es una orden Bra.
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Hit y las chicas cenaban tranquilamente, cuando la compuerta de la nave se abrió, vieron a Bra claramente enojada entrar, tomar las mantas en el piso donde se supone dormiría y con un fuerte golpe cerrar la puerta de su habitación. Kyabe entró después y no se miraba muy diferente a ella.
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Lo primero que hizo al entrar a la habitación fue tomar una almohada que pegó a su cara y ahogó su grito.
¿Su vida podía ser peor? Era horrible. Se acostó en la cama ignorando el dolor de su herida aún no sanaba por completo. Tenía ganas de llorar, pero ya lo había hecho mucho ese día, se limitó a tragarse su coraje.
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Varias horas después despertó, no supo en qué momento se había dormido y tampoco qué hora era pero al agudizar sus sentidos se dió cuenta que ya todos estaban despiertos. Tallo sus ojos para despertar completamente, revisó su herida en el espejo de la habitación, vio que en las vendas de la espalda había algo de sangre, quitó las vendas y aplicó parches después de evaluar la herida, ya solo la piel era la que estaba dañada, no había daño interno.
No quería salir de la habitación y enfrentar todo. ¿Qué haría? ¿Qué? Regreso a la cama tomando antes su diario y empezó a leer todo lo que había escrito, no pasaba ni un solo día que ella no escribiera algo, o lo dibujara, nadie pensaría que la princesa tenía un talento artístico en ese sentido. Dibujaba para que los ojos de cualquiera se admiraran.
Una vez más pensó en su padre, anhelaba tanto verlo de nuevo, pero sabía que era imposible. Se debatía, no tenía idea qué hacer, tenía un plan pero para cumplirlo necesitaba a Kyabe, debía enfrentarlo.
Salió consciente de que ya era tarde, todos estaban en el mismo lugar; el comedor cómo ella lo llamaba, la realidad; una mesa provisional en la nave. Sintió la mirada de todos, pero no sé inmuto en ningún momento.
–Caulifa, Kale, lamento tomar la habitación anoche…
–No te preocupes Bra Kyabe nos dió su habitación– Dijo Kale.
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–Kyabe tengo que hablar contigo
Él asintió sin decir nada ambos salieron.
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Una vez más ambos frente a frente Bra había pensado mucho que hacer, solo había un camino fácil y la única manera de acceder a él era por Kyabe, había que probarlo.
–Tienes razón si estoy enojada– Dijo para romper el silencio y sincerarse –Pero quién no lo estaría, papá está vivo y yo no lo sabía… ¿Que no confías en mí?– Preguntó
El no dudo en contestar –Si
–Entonces me ayudarás… Kyabe yo estoy dispuesta a perdonarte si tu...– Lo miró tratando de auscultar lo que pensaba, pero él se mantenía serio –Si me dices dónde estan las esferas del dragón será la prueba que yo necesito para volver a confiar en ti y creer que realmente tú confías en mí.
El Saiyajin abrió los ojos sorprendido de todo nunca pensó que ella le pediría eso ¡Las esferas! ¡Las esferas para seguramente desear regresar con su padre! ¡¿Qué parte Bra no entendía que moriría si lo hacía?! –No, no Bra
Ella ya esperaba esa respuesta y sin embargo le dolió por qué ahí estaba una vez más reflejada la desconfianza que él le tenía –Ni siquiera sabes que voy a pedir.
–No importa, jure no revelar su ubicación.
–Pero escúchame– Rogó literalmente lo hizo –No hagas esto, mi deseo no es egoísta
–No me importa
–Tal vez si yo pudiera hablar con los Namek ellos me dejarían usarlas…
–¡No!– Estaba firme en su respuesta, no dejaría que Bra tuviera la esfera por qué entonces pediría regresar con su padre y todo lo que había prometido caería por la borda a la perdición.
–Si me dices dónde están te perdonaré será la prueba irrefutable de que confías en mí, por favor
Esto solo lo hizo enojar más, lo estaba sobornando literal y descaradamente. –El perdón no se condiciona
Bra tenía lágrimas en los ojos, le dolía, le dolía que ni siquiera la estuviera escuchando que le negara tal oportunidad, si no le daba las esferas lo entendía, pero que tendría de malo darle la oportunidad de hablar con los Namek –No me quites otra oportunidad, ni siquiera me estás escuchando
–Bra no puedo, debes entender. Ya te dije que no olvida esa idea.
Ella parpadeó para contener las lágrimas e inhaló bruscamente, apartando la mirada de él –Te odio
Kyabe no dijo nada solo la vio ¿Qué podía decir?
–Está bien, pero si no confías en mí no puedo estar contigo… Me iré
–Prometí cuidarte Bra.
Ella se rió aunque nada era gracioso pero estaba muy enojada –Si, recuerdo– movió sus manos –Prometo protegerte por la memoria de tu padre, esa fueron las palabras que me dijiste– Kyabe podía sentir el Ki de Bra elevándose solo indicándole aún más lo enojada que estaba. –¡Pero espera! ¡La memoria de mi padre! ¿No te parece que algo está mal? Veamos, a si, ¡Él está vivo! ¡Vivo! Eres un maldito egoísta… No me importa que pienses, no quiero estar al lado de una persona como tú, escúchame bien Kyabe primero muerta a quedarme contigo, no soy mal agradecida de verdad gracias por todo, no tenías por que hacerlo, pero gracias, me diste mucho y no tengo manera de retribuirlo… Pero tengo una lista con tres prioridades y en ella no estás tú, podías estar, pero acabas de comprobarme que no confías en mí, ni siquiera me estás escuchando.
–Bra
–No, no déjame hablar… Tengo 15 años y desde los 12 estoy sola, estaré bien.
–No tienes a donde ir
–No me importa– Sus nudillos se pintaban de blanco por la tensión, mientras intentaba sostener los pedazos de su alma que se desmoronaban pues toda la situación la afectaba más de lo que se daba cuenta. Dio un paso lejos de Kyabe y camino a la nave, pero el agarre firme de su brazo izquierdo la detuvo.
–No puedo dejarte ir Bra, no quiero que te suceda nada.
La princesa miraba la nave fijamente, intentó arrebatar su brazo y lograr soltarse, pero no pudo Kyabe era más fuerte –Suéltame
–Bra escúchame, hay que hablar
–No– Cuando sintió el agarre de su brazo con más fuerza su instinto la obligó a transformarse en super Saiyajin porqué la sangre por defenderse llamaba en ella.
Kyabe la vio transformarse y solo aumentó la fuerza del agarre sabía que las cosas no debían ser así, pero no sabía qué más hacer. –¿Piensas pelear conmigo?– Le preguntó y aunque su mirada era sería él pudo percibir lo impotente que ella se sentí.
Ella se debatía entre hacer o no hacer, cuando sintió su brazo liberado dió un paso atrás, pero su enojo no paraba e incluso su rabia aumentaba aún más. Solo quería escapar de ahí, sintió una descarga eléctrica en ambas manos y ante un reflejo cuando Kyabe quiso acercarse más ella se precipitó.
–¡Bra!– Aquel grito a su espalda la paralizó, su brazo que se había movido con la intención de dar un golpe se detuvo y aunque sólo habían sido unos centímetros lo hizo, regresó su brazo al costado derecho y en un parpadeo entre ella y Kyabe Hit había aparecido. –No te entrene para que te reveles con tus maestros.
–Hmp– Sintiendo que no tenía nada más que decir dió la vuelta y salió volando. Kyabe intento seguirla, pero Hit lo detuvo.
–Yo hablaré con ella.
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…
Había volado a la playa donde entrenamos, al llegar me apoye contra la pared de la montaña que delimitaba el contorno de el lugar, abrazándome a mí misma mientras procesaba lo que había sucedido. No había ocultado mi Ki ellos sabían dónde estaban y pasó tiempo hasta que me di cuenta que había alguien a mi espalda, sentada en la arena a pocos metros del agua me mantuve serena ante cualquier cosa que estuviera por enfrentar.
El sonido de la arena comprimiéndose mientras era pisada extrañamente era muy notorio, no había más sonido que ese y la calmada marea que golpeaba la orilla y la superficie de los árboles que sobresalían del agua.
Era Hit, y cuando se paró aún lado de mi me hizo sentir muy mal, pequeña e insignificante al lado de el. No dijimos nada por varios minutos más, creo que estábamos disfrutando la vista. Pero no podía ser a si para siempre, levanté ligeramente mi mirada y noté que estaba calmado, con las manos en los bolsillos.
–Lamento lo que hice, me alteré
–Kyabe dice que te irás
Yo solo asentí.
–Entonces así serán las cosas– Me dijo mientras yo pretendía ser fuerte, sintiendo una extraña sensación en el pecho que me incomodaba. –Kyabe no confía en mí.
–¿Por qué?.
Yo podía ser o no transparente con mis sentimientos y en ese momento mi rostro reflejaba todo –Le pedí algo y no quiso siquiera escucharme.
–Las esferas
Una vez más asentí –No me entiende– Lo volteé a ver, luego me levanté ambos sentimos el ki de Kyabe acercarse. –¿Tú me dirás dónde están?– El negó y yo suspiré derrotada –¿Y me vas a detener?– otra vez hizo lo mismo negó lo que me reconfortó de cierta manera.
Hit levantó su mano y la posó sobre mi hombro derecho –Cuídate
–No me detendrás
–¿Quieres que te detenga? – Odiaba que Hit siempre me hacía cuestionarme, no estaba segura de nada, pero tenía que alejarme de ahí.
–No…– Suspire –¿Tienes algo más que decirme?
–Cuando empecé a entrenarte me propuse enseñarte varias lecciones hoy el tiempo se terminó pero tendrás que entenderlas por ti misma… No importa perder por qué de esta manera conoces quién es más fuerte que tú y puedes superarlo. Uno no es inteligente por saber muchas cosas si no por saber actuar. No debes luchar demasiado con el enemigo o aprenderá tu arte de pelear, esta es importante Bra, si te vas a enfrentar a Frost solo tendrás una oportunidad y en esa oportunidad habrá dos caminos uno en donde ganas y el otro en donde mueres… No te dejes llevar por los sentimientos, estos son muy fuertes, pero te traicionan y nublan tu juicio, hay muchas cosas pero cada uno las vive de manera diferente…
–Gracias por todo Hit– di la vuelta con la intención de irme una vez más fui detenida.
–Bra, investigué y me di cuenta que hay culturas que festejan los natalicios de vida con regalos– Esto me desconcertó ¿Qué tenía que ver eso? –Tengo un regalo por tu edad nueva.
–¿Un regalo? ¿Qué es?
–La ubicación de Frost
Yo de verdad no lo esperaba mis ojos reflejaron la sorpresa que sentí. Parpadee tratando de comprender. –¿Donde?
–Él no mintió está reuniendo un nuevo ejército, pero está muy lejos de ser lo que alguna vez fue, está escondido en un planeta sin nombre en la galaxia de Leobar es el único planeta con atmósfera.
Ahí estaba con toda la información que necesitaba para cumplir uno de mis objetivos, pero aún había un obstáculo –Hit pero yo aún no soy lo suficientemente fuerte para vencerlo.
Hit levantó los hombros restándole importancia como si fuera algo simple –Conoces más de el ahora, no solo con fuerza se vence al enemigo, tendrás que hallar la forma…
–Vencer a alguien más fuerte que yo.
–Si– Kyabe estaba cada vez más cerca y entendí que debía irme, era la peor despedida que pude pensar, pero no había más, ya no podía quedarme ahí, tenía mucho que hacer.
–Dile a Kyabe y las chicas que me perdonen.
–¿A dónde irás?
Yo le sonreí ligeramente –Planeta Gliese– Lo ví desconcertar se un poco seguramente no esperaba eso, pero no me dijo nada, respetó mi decisión. –¿Tienes cómo irte?
–No te preocupes yo me encargo– Ambos volteamos a la derecha en cuestión de minutos Kyabe estaría ahí… –Hit, gracias– Me acerque, aunque estaba nerviosa traté de pensar en ello y le di un sincero abrazo que para mí sorpresa el regreso, claro si el toque en mi hombro puede considerarse un abrazo. No dije más oculté mi ki perfectamente, y salí volando en la dirección contraría donde Kyabe venía.
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Volé de regreso a la nave, cuidando no ser detectada por Caulifa y Kale que estaban entrenando cerca del lugar. Corrí a la habitación y tomé una mochila guarde lo indispensable, solo eran 2 cambios de ropa que había conservado, no llevaría nada de lo que Kyabe amablemente me había comprado. Aún tenía mi capucha negra, me la coloqué sin cerrarla solo con el broche del cuello, al mirarme al espejo me di cuenta que ahora estaba más corta de lo que recordaba, era como esas veces que te das cuenta que creciste.
No me importo que estuviera desgastada no quería ni pretendía aparentar nada, antes de cerrar la puerta de la habitación mi vista se fijó en mi diario sobre la cama, cerré la puerta y me fui, tres pasos después regrese y tome mi diario, sería lo único que me llevaría.
Volé a los puestos de abordaje y descarga de naves, tenía que buscar una para salir del planeta, tal vez tendría que robarla, no tenía nada de dinero. Muy problemática mi situación, aunque no era la primera vez que vivía algo así.
El tráfico era mucho en las calles y las naves que partían, había filas para abordar los navíos de pasajeros. Mantenía mi ki oculto, pero seguramente Kyabe ya estaría buscándome.
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Caminé varios minutos entre las calles, cerca del área de abordaje de una de las plataformas del cuadrante más habitado de la ciudad, era un caos.
Varios me veían, mis sentidos eran suficientemente buenos para oír que hablaban de mi.
Decidí ir al área comercial, ya tenía un plan infiltrarme a una nave simple de comerciantes, secuestrarla y cambiar la ruta a mi destino.
No pensé mucho, ví una nave preparada para partir, noté que había cuatro ki dentro, esperé hasta que los administradores de área les dieron permiso para despegar, poco antes de que la compuerta de la nave se cerrará gracias a mi velocidad logré entrar.
Sencillo ahora solo debía encargarme de los pasajeros, estaba en el área de carga, debía encontrar los controles de la nave, sencillamente solo una pared y una puerta corrediza delimitaba el lugar, estaba preparada para con golpes certeros noquear a los dueños de esa nave, la puerta se deslizó hacia arriba, revelando dos pares de pies entre más subía mas revelaba y cuando por fin está se abrió por completo yo me detuve completamente porqué en esa nave no estaban otros que los que había conocido en la ciudad el día anterior.
–Tu– Dijeron ambos viéndome claramente sorprendidos
Yo no dije nada, todavía podía noquear los fingir que nada paso, tomar prestada su nave y todos felices, pero cuando los dos niños llegaron corriendo por un pasillo a la derecha toda fortaleza se fue de mí. Hay límites y los niños son mi límite. ¿Y ahora? ¿Cómo les explicaría que pretendía secuestrar su nave?
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Parece que a Bra no se le acaban los problemas o ¿Oportunidades?...
Gracias por leer. Que tengan un bonito domingo.
