Capítulo 10.

¿Qué tal les estaría yendo a Shikamaru ahora? ¿Estaría bien Sakura? ¿Y Hinata?

Hacía tres días que se habían despedido y no sabía nada de cómo pudieran estar, ni llegaría a saber, hasta que la misión terminase. Aunque tal vez, si fueran noticias malas, éstas ya habrían llegado.

Mientras, el equipo de Shino había llegado hasta las afueras de una aldea donde un bîju había matado a dos hombres. Estaban bastante cerca de él, en ese mismo momento, Naruto podía sentirlo. Pero el plan era esperar a que la noche llegara antes de atacarlo, y apenas eran las diez de la mañana.

El equipo Aburame había hecho un trayecto no tan largo, pero sí bastante complicado. Se trataba de un equipo de ninjas realmente hábiles, pero que no se conocían, y el trato con Sayu... las chicas del Metal, fue realmente difícil...

Nos estaremos moviendo fuera de las aldeas. Así que pasaremos dos días en el bosque, tal vez menos si nos movemos con mucha prisa. No estamos realmente lejos del lugar.

¿Qué clase de bîju es? – le preguntó Naruto a Shino.

Fukô – respondió Sora – ése es el... era el que... estaba dentro del... del hermano del Raikage. La bestia de ocho colas.

Sora pareció querer evitar el nombre, y dirigió una mirada furtiva hacia Sayu. Ésta estaba hablando con Aminne.

¿Killer Bee? – preguntó Naruto en voz alta. Sora le dirigió una mirada asesina, como si pronunciar el nombre fuera un crimen, pero Naruto no entendió aquello - ¿Lo conocías?

No... pero todos sabíamos de él en la aldea – dijo – pero Sa...

Sora – llamó Aminne, y ésta se giró, pero la otra chica no dijo nada más. Entendiendo la advertencia, Sora cambió el tema.

Lo importante es que este bîju se alimenta de la luz solar para aumentar su chakra y fortalecerse. De modo que sería difícil, y en la práctica imposible vencerlo durante el día, porque su fuente de chakra es inagotable.

Durante la noche, por tanto, es cuando tendremos una única oportunidad de vencer al bîju, Fukô.- terminó Shino.

Shino y Sora siguieron andando, casi siempre en silencio, o en una conversación lo bastante aburrida para que nadie más deseara meterse en ella.

Naruto retrocedió hasta donde estaban Kiba, Sai, Matsuri y Kankuro. Ino, Aminne y Sayu iban más atrás, aunque Ino estaba decidida a no dirigirles una palabra a ninguna de las dos.

Kiba conversaba sobre todo con Akamaru, y pronto empezó a retar a Naruto a nuevas competencias.

Son buenas – comentó Matsuri – y ese jutsu tuyo... – continuó, más para sí – nunca antes vi nada parecido, es realmente bueno.

Gracias, Matsuri-san – dijo Sai, esbozando una sonrisa, y continuando su dibujo. Matsuri tampoco sintió que debía decir nada más, así que siguió caminando sin entrometerse en la conversación privada que estaban manteniendo Aminne y Sayu.

Ino, sin embargo, vio a Matsuri como una peligrosa rival, y se acercó más para oír la conversación.

¿Matsuri, es cierto que eres un ninja médico? – preguntó entonces Aminne, que al parecer había acabado su conversación con Sayu.

Sí – respondió ésta – había estudiado primero con Gaara... pero él es realmente bueno, y aprendí mucho con él, pero luego pensé que sería más útil de otro modo...

Gaara dice que has sido una de sus mejores alumnas – comentó Kankuro. Matsuri se sonrojó.

Gracias, Kankuro.

No entiendo por qué nos han separado de nuestros equipos. Ni por qué Temari debió ir...

¿Con Shikamaru? – completó Naruto.

Sí – gruñó Kankuro.

El otro día, Shikamaru quedó en ir por todos nosotros para llevarnos en presencia de Tsunade-sama, pero parece que ellos empezaron a discutir y luego se olvidaron de nosotros y se fueron por su cuenta – dijo Matsuri.

Tampoco el equipo de Naruto y el mío está completo. No entiendo por qué Hinata no podía venir con nosotros. Ella estaría mucho mejor aquí. Hemos estado juntos en casi todas las misiones.

Tampoco pareces muy feliz de que ella esté en otro equipo – dijo Kankuro entre dientes.

Es mi amiga.

¿Seguro?

Kiba gruñó.

De cualquier manera – dijo Sayu, sorprendiendo a todos, ya que no había hablado en todo el camino – las relaciones entre compañeros de equipo nunca salen bien. Los sentimientos no dejan la mente clara para cumplir una misión.

Sayu... – le reprendió Aminne, sonrojándose tanto que fue perceptible aún en su piel olivácea.

Hinata es mi amiga. – dijo Kiba, bastante enojado por el comentario – y tú, Naruto? ¿Qué hay de Sakura?

¿la chica de cabello rosa? – preguntó Aminne, curiosa.

Sí – le respondió Naruto, y luego a Kiba – Estoy preocupado por ella... la verdad es que no se veía nada bien...

No se podría esperar que estuviera bien – intervino Ino - ¿Qué chica? Todos sabemos... bueno... sabemos que a ella le gustaba Sasuke antes... pero también... ahora lo odia – recordó el día anterior en que Sakura y ella pasearon hasta los postes, y Sakura había dejado una foto de Sasuke como tiro al blanco, acertando todas las kunais... eso el día que supo que él había regresado – No me sorprendería que lo acabara matando.

Sakura no... – empezó Naruto.

No se preocupen. Sakura no le hará nada a Sasuke. Y creo que tampoco él a ella. Tsunade debe tener una buena razón para hacer las cosas de ese modo – dijo Sai.

Sólo espero... – suspiró Aminne – que tantos líos amorosos no nos traigan más problemas de los que ya tenemos en este mismo momento.

¿por qué lo dices? – preguntó Naruto.

Porque en este momento...

Estamos siendo emboscados – terminó Shino.

Los shinobi giraron. Otros veinte ninjas estaban alrededor de ellos, listos a luchar.

¡Maldición! – dijeron Naruto y Aminne al mismo tiempo. Kiba gruño, igual que Akamaru y Kankuro.

Esto será pan comido – dijo uno de los ninjas, Naruto vio sus bandas, los reconoció inmediatamente. Eran ninjas del sonido.

¿Ah, sí? – dijo Aminne. Sora puso un brazo delante de ella. Naruto ni nadie se dieron cuenta antes de cuándo había llegado hasta allí.

Aminne – le reprendió.

¿Qué es lo que desean? – dijo Kankuro.

Naruto estaba seguro, a la menor provocación los derribaría a todos esos... sin darles tiempo de nada. Todos los demás del equipo pensaban igual.

No pueden pasar de aquí – dijo uno de ellos – su mayor error fue haber aceptado esta misión.

Entonces ellos sabían... pensó Naruto.

De acuerdo – dijo Shino – No tenemos alternativa. Si desean pelear, tendrán que pelear.

El equipo Aburame se adelantó.

"Pan comido", ése fue el error de los del sonido.

Tal vez, los del sonido no esperaran una reacción como ésa. Pero debieron hacerlo, tratándose de un equipo completo de élite, no fue una opción muy inteligente abordarlos juntos. Los diez del equipo Aburame no tardaron más de diez minutos en derrotarlos, la mayoría de ellos, muertos.

No. Déjenlo vivo – dijo Shino, refiriéndose al que había hablado primero, el que parecía el líder. Se dirigió a él – Habla ¿Cómo es que conocen nuestra misión? ¿Qué quieren conseguir?

El hombre sacudió la cabeza negativamente. Sora se acercó con una kunai en manos bastante afilada, que pasó por el cuello del hombre, con lo que sería bastante fácil despellejarlo.

Te ha dicho que hables – repitió Sora.

Y-y-yo... n-no... – tartamudeó, muerto de miedo – no sé nada... yo sólo he seguido órdenes, ¡era él! – dijo éste, señalando al que yacía sobre todos los cadáveres.

Todos miraron del hombre que hablaba al que estaba indicando con el dedo.

¿Qué dices? – preguntó Sora, pero empezaba a entender todo...

Él decía que no debían sospechar... nadie sabía... sólo él...

Sora lo soltó, dándole una patada que lo dejó inconsciente.

Es inútil – dijo.

Sea quien sea que esté detrás de todo, no los mandó sin asegurarse de que no nos enteráramos de nada – dijo Shino.

Pero ahora – dijo Sora – andaremos con más cuidado.

Los diez shinobis y kunoichis siguieron avanzando hasta que la noche les alcanzó, y mientras los hombres pusieron las tiendas y encendieron la fogata, las chicas fueron a recoger provisiones y traer agua.

Es genial que haya otro ninja médico en el equipo. – dijo Ino – alguien más que no sea Sakura. Siempre me han comparado con ella, porque es la mejor ninja médico.

Bueno... supongo, no todos pueden ser los mejores en lo mismo. Somos diferentes, ¿no? – dijo Matsuri, encogiéndose de hombros y con una sonrisa – Yo siempre intenté ser tan buena como Gaara, pero nunca pude, aunque aprendí bastante. Ahora al menos soy útil de otra forma.

Sí – respondió Ino. La verdad, ella había ido con Matsuri porque quería hablar de un tema específico, Sai.

Matsuri, de naturaleza cálida, cariñosa y amable, era capaz de mantener una conversación agradable con Sai por mucho tiempo, así que ellos conversaron por buena parte del camino, algo que Ino por mucho tiempo había intentado sin éxito. Aunque Ino hubiera intentado odiar a Matsuri no lo hubiera conseguido por la dulzura de ésta. Así que sólo le dolía no poder conseguir el interés de Sai.

Bueno, pensó, tal vez él no sea para ti Ino.

Matsuri...

¿Sí, Ino?

Ehm... ¿puedo hacerte una pregunta?

Sí, claro.

¿Qué te parece Sai?

¿Sai? – preguntó Matsuri, extrañada.

Sí, Sai.

Es un chico agradable.

¿Te gusta?

Matsuri enarcó las cejas por la sorpresa.

¿Gustarme? ¿Sai?

Sí.

Matsuri contuvo una carcajada, pero la risa fue inevitable.

Por supuesto que no – dijo – me agrada, pero no me gusta y tampoco creo que yo le guste a él – dijo, mientras daba una patada al árbol haciendo caer varias frutas que Ino recogió – además... me gustan más... los chicos de mi aldea.

Ino sonrió, algo aliviada.

Yo creo – dijo Matsuri – que si no trataras de llamar tanto su atención... quiero decir... si fueras más... natural, y si tal vez no le atosigaras tanto, Sai se fijaría más en ti – dijo, antes de recoger su bolsa y regresar por el sendero junto al campamento. – Estoy segura, que harían una bonita pareja.

¿Tienes hambre? – preguntó Sayu a Akamaru, pasándole unas galletas, mientras Kiba se encontraba en la tienda haciendo quién sabe qué.

Se sentó en un tronco cubierto de musgo, sosteniendo la bolsa de galletas mientras pensaba qué había hecho para tener que estar en esa misión, con un montón de ninjas de la hoja, donde estaba además ese tal Naruto Uzumaki, que era un...

Idiota – murmuró.

¿Quién es el idiota? – le preguntó una voz masculina. Sayu abrió los ojos.

No te interesa.

Pero sí me interesa qué es lo que le estás dando a Akamaru – dijo Kiba.

Galletas, ¿no es obvio? – dijo ella, y agregó, enojada - ¿crees que le estoy envenenado?

No me extrañaría – dijo él. – no te agradan los de la hoja.

Sayu se levantó.

Aun así, no trataría de matar a mi por querer dar de comer a tu perro hambriento – dijo airosa, dejando la bolsa de galletas en el suelo.

Kiba levantó la bolsa y le miró alejarse, estupefacto, y sintiéndose algo mal por haber sido tan grosero. Pero se le pasó enseguida.

¿Qué le pasa a ésta? – preguntó Naruto, que se cruzó con Sayu, la saludó y ésta le dirigió una mirada asesina.

Ni idea – mintió Kiba.

Sayu era probablemente la chica menos soportable del grupo. Si bien Sora no hablaba mucho, era bastante más amable ahora, Naruto incluso le había perdonado por llamarlo "sólo un gennin" y Aminne, que parecía una chica problemática, era en realidad una rara mezcla entre divertida y seria, de modo que siempre resultaba conveniente con quien estuviera conversando. A leguas se notaba que Sayu no deseaba estar en ese equipo.

¿Qué crees que tenga? – preguntó Naruto por décima vez a Kiba mientras se sentaban cerca de la fogata, cuando Ino le dirigió la palabra y Sayu volteó para otro lado. Verdad era que Sayu se estaba comportando más difícil que nunca.

No le hagan caso – les dijo Aminne – se le tendrá que pasar. Aunque no lo crean, ella no siempre es así.

¿Entonces? – preguntó Naruto.

No puedo decirte, Naruto – ella se encogió de hombros – pero supongo que entiendes, que a veces... suceden cosas que te hacen cambiar, ¿no es así?

Naruto miró otra vez a la chica. Bueno, Aminne tenía razón. Él recordaba varias cosas que le hicieron madurar, como la muerte de Jiraiya. Fue duro. Tal vez alguna gente tomara a mal que esa clase de cosas tuvieran que suceder.

Creo que eres capaz de entender, pareces haber pasado por mucho, y he escuchado cosas, como todo el mundo... – dijo Aminne – no creo en todo lo que dicen si no lo veo, pero a juzgar por lo que veo... los ninjas de la hoja, al menos ustedes, son muy buenos.

Es mejor que no le digas esas cosas a Naruto – dijo Kiba – él es capaz de creérselo.

Kiba y Aminne rieron, dejando avergonzado a Naruto.

Kankuro hablaba sobre todo con Matsuri, y aunque Ino y Sora se acercaron un par de veces tratando de entrar en la plática fueron ignoradas totalmente.

Sai, Shino y Sayu guardaban silencio y conversaban poco y nada. De modo que la tarde se pasó entre risas por un lado, conversaciones por otro, y un silencio de parte de algunos.