Hola de nuevo!
Se que las he echo esperar una eternidad, pero la verdad es que desde que reinicio el semestre en la escuela no tuve ni un respiro, es horrible no dormir jajaja, en fin mis "vacaciones" de una maravillosa semana encerrada en un laboratorio de sol a sol acabaron este miercoles y aprovechando que ahora por ser el inicio del nuevo semestre y que la doctora con la que hago mi tesis se cambiara de laboratorio he tenido unos momentos libres y me puse a escribir como loca este nuevo capitulito, de verdad espero que les guste; y tratare de actualizar a la brevedad; claro esta que no se cuando se pueda, espero que para semana santa :D

Agradezco infinitamente a todas las personitas que siguen leyendo la historia, y que la siguen y me dejan algun review, la verdad alegran mi vida :D y no solo en esta sino tambien en las dos que subi con anterioridad.

En fin ya no las entretengo más con esto, solo me queda recordarles que los personajes de Candy Candy no me pertencen, pero esta loca historia sí :3
Abrazos guapisimas.


Capítulo10: Juntos

POV Candy.

Aun sentía mariposas en el estómago, todo el día había sido muy emocionante y maravilloso; primero el día de campo, luego Albert pidiéndome ser su novia y por último la tía Elroy arrastrándome hacia la mansión, me reí ante esto último ya que no esperaba una reacción así de la tía; ahora teníamos una fiesta que planear, la tía insistía en nuestro pronto compromiso y no había poder humano que la hiciera disuadir de su cometido.

Me acosté en mi cama dispuesta a dormir pero la emoción ni me dejo, al otro día compramos un bello vestido para la fiesta que se aproximaba, seria a finales de mes, donde le declararíamos al mundo que Albert y yo estaríamos juntos de ahora en adelante, sin miedo alguno, sin que nadie nos lo impidiera; ¿Qué más podía pedir? Me sentía dichosa y con miles de maripositas en el estómago.

El mes paso volando y ya era el día de fiesta, me puse un vestido rosa coral que la tía me ayudo a escoger, Dorothy me ayudo a peinarme, un moño alto dejando unos cuantos rizos sueltos, me cubrí las pecas con un poco de polvo de arroz, labial rojo mis pestañas rizadas y maquilladas, todo cortesía de mi querida Annie, quien estaba a punto de casarse con Archie, ya solo faltaba mes y medio para que fueran marido y mujer, y ella se veía tan tranquila, no sabía cómo lograba hacerlo pero ambos se veían completamente felices, al menos ahora se veían, y es que unos meses atrás Annie tenía cara de alma en pena.

El tiempo paso volando entre mis ya acostumbradas divagaciones, y llego el momento de bajar, solo en ese entonces me di cuenta de lo sumamente nerviosa que estaba mi corazón latía frenéticamente, y no se detenía, tal vez me daría una taquicardia si seguía así, comencé a retorcer los guantes que tenía aun en la mano cuando la tibia mano de mi mejor amiga se apoyó contra la mía, y la mire –no te preocupes Candy todo saldrá muy bien, no olvides que lo más importante es tu felicidad- Annie me sonrió tratando de tranquilizarme, y yo le devolví una sonrisa… ¿desde cuando era ella quien me tenía que tranquilizar?, siempre había sido al revés pero supongo que hay una primera vez para todo; me levante del banquillo y me dispuse a bajar de las escaleras cuando me llamaran, y ahí lo vi, tan guapo como siempre con esa aura de tranquilidad que siempre me transmite, que me llena de tanta paz y seguridad, sonriéndome solo a mí, haciendo que me derritiera, comencé a ver las cosas de un color rosado, el tiempo se detuvo y solo estábamos nosotros dos, nadie más existía, solo nosotros, y entonces lo volví a confirmar, estaba completa e irremediablemente enamorada de ese hombre rubio que conocí cuando tenía 6 años, de mi primer amor y de mi último y verdadero gran amor. Sentí que caminaba sobre nubes de algodón sonriendo solo para él, estaba tan absorta en mis pensamiento que no desperté hasta que llegue al final de la escalera y sentí su mano junto a la mía ayudándome a bajar los últimos escalones, me recibió con un beso en la mano y fuimos con la tía Elroy, con los brazos enlazados regalándonos miradas furtivas, sonrisas cómplices; la tía Elroy sonrió con nosotros, nos pusimos a platicar con algunos de los invitados; y entonces la tía tomo una copa de champaña y nos sonrió nuevamente dirigiéndose a la escalera, sentí que mis piernas flaqueaban, afortunadamente Albert estaba a mi lado, como siempre lo había estado, sabía que no me dejaría caer jamás, podría confiarle mi vida ciegamente y él siempre estaría ahí, su sonrisa logro tranquilizarme un poco, pero supe que él también estaba un poco nervioso y ansioso, estaba apretando mi mano fuertemente, Annie y Archie se pusieron a lado de nosotros, ellos eran los únicos que sabían que pasaría en unos momentos, de repente oí el tintinear de la copa, dirigí mi mirada hacia la escalera justo para oír cuando la tía Elroy comenzó a hablar.

POV Albert

Candy se notaba sumamente nerviosa, no podía decir que yo estuviera mejor, pero en el mundo de los negocios uno debe de aprender a manejar sus emociones a no expresar físicamente todo lo que siente, sentía esa extraña sensación de emoción y nervios en mi estómago, aun no podía creer que la tía Elroy estuviera a punto de anunciar nuestro compromiso, aun no podía creer que ella fuera precisamente quien lo anunciara, siempre pensé que se opondría rotundamente, pero ahí estaba mi querida tía dirigiéndose a las escaleras con esa seguridad tan propia de ella, oí el tintineo de la copa que la tía sostenía y pude percibir como mi pequeña pecosa se tensaba, inconscientemente yo también lo hice, apreté su pequeña mano, en un esfuerzo de calmar mis propios nervios, le sonreí intentando decirle que todo estaría bien, y ambos dirigimos la mirada hacia donde estaba la tía Elroy a punto de empezar a hablar –El día de hoy celebramos un acontecimiento muy grande en la familia Andley- comenzó a decir –después de mucho tiempo la mansión volvió a abrir sus puertas para una fiesta, y no celebramos cualquier cosa, es para mí un placer anunciarles el compromiso de mi querido sobrino, William Albert Andley, patriarca de nuestro clan- se oyó un murmullo de asombro, nadie esperaba algo así, la tía alzo su mano pidiendo que la dejaran continuar –mi querido sobrino se ha comprometido con una bella señorita, digna de los Andley, que nos ha demostrado su valía y su enorme corazón, anuncio con gusto que la bella afortunada es digna de mi entera confianza y gratitud por todo lo que ha hecho por nuestra familia- Candy tembló ligeramente y volteé a verla, pude ver que sus ojos estaban cristalinos, apreté su mano nuevamente, pero esta vez a modo de consuelo, en cambio la tía siempre estuvo mirando hacia el frente sin dar pista de nada –su nombre es Candice White Andley- el murmullo se acrecentó en cuanto la tía acabo de pronunciar el nombre de Candy, como ya era de esperarse, la prensa comenzó a hacer preguntas -¿Acaso la señorita White no era hija adoptiva del señor Andley?- fue la pregunta que se escuchó más fuerte, sentí que me hervía la sangre, que demonios le importaba a la gente si era o no mi hija adoptiva, sé que se oye raro, pero, que más les daba a ellos, solo pensaban en vender lo más posible la tía levanto nuevamente su mano como pidiendo la palabra esperando que todos se callaran y respondió –La señorita White nunca fue hija adoptiva de William- el murmullo de asombro se hizo más fuerte, nadie esperaba algo así ni siquiera nosotros, me gire hacia Candy, para ver si ella sabía algo pero estaba tan o más desconcertada que yo – Cuando William pidió la tutoría de Candice aún no era mayor de edad, su palabra no tenía valor alguno en esta sociedad, pero aun así él era el patriarca de la familia, las ordenes se tenían que cumplir, fui yo quien firmo los papeles de adopción de Candice, por lo que legalmente es mi hija, no de William- acabo de decir la tía con esa severidad que le caracteriza, estaba atónito y por la expresión que tenía Candy supe que ella estaba igual que yo, lo último que alcance a entender fue que la tía pidió que nos acercáramos y mis pies reaccionaron por inercia, logre recomponerme en lo que llegamos al pie de la escalera junto a la tía, y ahí hice la pregunta más importante de toda mi vida, de la cual dependía toda mi existencia, tome su mano entre las mías y me arrodille frente a ella sonriéndole, los nervios se apoderaron de mí y olvide el discurso que había preparado para pedir su mano, así que decidí hablarle con el corazón, ser sincero con ella, como siempre lo habíamos sido –Candice White Andley, no sé cómo, o cuando paso, lo único que sé es que eres tú la mujer con quien quiero pasar el resto de mi vida, sé que no seremos una pareja convencional y también sé que la cocina no se te da, pero eso para mí no importa Candy, nada me importa si estás tú a mi lado; no sé cómo expresar con palabras lo mucho que te amo, lo feliz que soy cuando estoy a tu lado, y es por eso que quiero pasar lo que me resta de vida a lado tuyo, solo tuyo y de nadie más, y es por eso que te pregunto, aquí, en frente de toda esta gente ¿Quieres casarte conmigo?- mi pequeña llorona estaba llena de lágrimas, y solo asintió y se arrojó a mis brazos, no me dio tiempo de reaccionar cuando ambos ya estábamos en el suelo ella aferrada a mi cuello y yo riendo como un niño pequeño, en un impulso ella me beso fugazmente en los labios y yo no pude sino sentirme afortunado por tenerla a mi lado, por fin le anunciábamos al mundo que estaríamos siempre juntos –Siempre juntos Albert, siempre- me susurro Candy cerca del oído, antes de levantarnos, sus bellas esmeraldas brillaban más que nunca y me supe perdido, estaba perdido en los ojos de esa chiquilla que conocí un día en una colina, nos levantamos y un poco después comenzaron a sonar los aplausos, de personas que se alegraban por nosotros, como Archie y Annie, y de quienes solo aplaudían por compromiso

POV Eliza

Esa maldita huérfana, siempre se salía con la suya, no podía ser posible que ella tuviera todo lo que por derecho me pertenecía, ahora la tía abuela Elroy la prefería sobre mí, me mando a Florida para no importunarla, no era posible, la odiaba y la seguiría odiando todos los días de mi vida hasta que muriera, aun después de la muerte, era una mustia con su cara de que no mataba ni una mosca, siempre intentando ayudar a los demás, ella tenía todo lo que yo no, ella era feliz, y ahora se iba a casar por amor, no como yo, a mí, mi madre me había conseguido ya un marido bien acomodado socialmente, pero era una persona horrible, lo odiaba más de lo que la odiaba a ella, y eso ya era decir mucho y es que no entendía como la dama de establo estaba ahí como si nada, con el apoyo de la tía abuela Elroy quien les sonreía feliz, no sé cómo es que la tipeja siempre acababa siendo más feliz que yo, ella era todo lo que yo no podía ser, era feliz, amable, todo mundo la quería, tragándome mi coraje me di la vuelta para salir al jardín de la mansión antes de que las malditas lagrimas me traicionaran y alguien me viera llorar como una estúpida.

POV Candy

Observaba a todos con detenimiento hasta que mi mirada cayó sobre la de cierta pelirroja la cual me había hecho la vida muy difícil desde que la conocí, y las cosas seguían igual, me veía con tanto odio que no comprendía como es que una persona podía albergar tanto resentimiento y más aún, no lograba entender que le había hecho para que no me quisiera, para que se desquitara conmigo de las cosas que le pasaban o no, tal vez no era del todo su culpa, pues así había sido educada, pero eso no quería decir que las cosas estuvieran bien, sentí la mano cálida de Albert envolviendo la mía, pero yo seguía entretenía viendo a Eliza a quien juraría que vi con los ojos cristalizados, tal vez es lo que le hacía falta, desahogarse, ser ella misma y dejar de vivir bajo la eterna influencia de su madre, abrace a Albert y me puse de puntitas para contarle lo ocurrido sin que se dieran cuenta, lo jale y siendo lo más discreta posible seguí a Eliza con Albert detrás de mí, la vi arrodillada en la fuente con pequeñas convulsiones a causa de su llanto, lloraba e silencio pero aun así sabía que lloraba, solté la mano de Albert y camine hacia quien había sido una de las personas que más me habían lastimado y Albert intento detenerme, y con una mirada suplicante le pedí que me soltara que me dejara ir a lado de Eliza, él accedió pero no se fue del lugar, se escondió tras un árbol, supe que lo hacía por si pasaba algo con Eliza, como era ya la costumbre en la familia, llegue a donde ella quien no se había percatado de mi presencia y me senté en la fuente y la abrace dejando que se desahogara después, para mi sorpresa ella también me abrazo a mí por las piernas descansando su cabeza en ellas, yo solo acariciaba sus largos bucles esperando que se calmara un poco y cuando finalmente lo hizo sin levantar la cabeza ni dirigirme una mirada me pregunto -¿Por qué Candy?- no entendí lo que me quiso preguntar -¿Por qué qué?- le respondí lo más suavemente posible -¿Por qué a pesar de todo lo que te he hecho estas aquí, consolándome?- su pregunta me descoloco un poco, suspire y le conteste –porque no sería yo si no lo hiciera y porque en el fondo sé que lo necesitabas, solo que tu orgullo no te lo permitía además…-me vi interrumpida por que se levantó repentinamente viéndome a los ojos – te he odiado casi desde que te conozco- suspire nuevamente y dirigí mi mirada hacia el cielo para soltar una suave risilla –lo se Eliza, soy algo atolondrada, pero me doy cuenta de las cosas, lo que no se es el porque me odias- ella no parecía muy sorprendida y se sentó a mi lado –te odio porque desde que llegaste intentaste ser mi amiga, pero teníamos conceptos muy diferentes de ello, tú no te dejabas manejar por mí, te odie más cuando mi padre te puso de ejemplo a seguir, y te odie aún más cuando me arrebataste el amor de Anthony, te odio porque a pesar de todo lo que he hecho para que te regresaran al hogar de Pony de alguna manera seguías estando presente en nuestra familia, porque a pesar de todo lo que has vivido eres feliz y eras feliz a pesar de las circunstancias y yo no- finalizó bajando la mirada -¿Por qué no puedo ser tan feliz como tu Candy?- dijo a la nada, yo tome su mano y sonreí – no eres tan feliz como yo porque tú eres Eliza no Candy, porque no sabes aprovechar las cosas que te da la vida para ser feliz, porque piensas que siendo una chica fría y calculadora las personas te respetaran y tal vez lo hagan, pero eso no significa que tengas su afecto Eliza, sabes eres muy joven para amargarte la vida, ¿Por qué no intentas comportarte como tú eres y no como tu madre quiere que seas?-Eliza volteo a verme con cara de incredulidad, pero el brillo en sus ojos me hizo darme cuenta que estaba tomando enserio mi opinión –mi madre quiere que me case con un hombre a quien no puedo ver ni en pintura, es la peor persona que he conocido en mi vida, y solo quiere tenerme como un trofeo personal, no sé qué hacer- me sorprendí de que me contara ese tipo de cosas ya que no éramos precisamente amigas, pero debía de estar muy desesperada, se notaba en su tono de voz -¿Por qué no vienes a vivir para acá con la tía Elroy? Estoy segura que eso te daría tiempo de pensar las cosas sobre ese matrimonio, y tal vez consigamos que se anule un posible compromiso- Eliza volvió a verme aún más sorprendida si eso era posible –no sé si el tío abuelo me acepte aquí, después de todo lo que ha pasado, digo eres su prometida y debe odiarme- apreté su mano y le sonreí –no te odia Eliza solo que deberás prometerle que lo le harás nada a su linda y amada prometida- le sonreí y guiñe el ojo y ambas comenzamos a reír –Entonces ¿crees que acepte que me venga una temporada para acá?- me pregunto algo indecisa –Estoy segura de que lo hará, solo que te pondrá a hacer algo, tal vez puedas acompañarme al hospital, nos hace falta una recepcionista, ya que lo chica que estaba acá de tener a su bebe- Eliza me miro con incredulidad yo sabía que nunca había trabajado, pero sabía que Albert no la dejaría estar todo el día en la mansión sin hacer algo –está bien no podría ser peor ¿o sí?- se encogió de hombros –hablare con el tío abuelo, ¿me acompañarías? –Se levantó de la fuente y volteo a verme –con mucho gusto Eliza, ya verás cómo Albert te dice que puedes quedarte el tiempo que gustes- vi como Albert regresaba al salón mientras Eliza no lo veía, solo esperaba que le dijera que si a la pobre chica y que por fin pudiéramos hacer las paces; mientras tomaría esto como una pequeña tregua entre ambas, y no se tal vez con el tiempo ella podría ya no odiarme, y podríamos llegar a formar una especie de amistad. Con esto en mente nos dirigimos a la fiesta nuevamente para hablar con Albert.


Y eso es todo, espero que les gustara, porfi no olviden dejar un lindo review.
como ven este cap es un poco mas largo que los demas, espero que les gustara.

Si la inspiracion y el tiempo vienen pronto a mi prometo actualizar en cuanto acabe el prox capi :)
un abrazo :D