¡Hola de nuevo, nakamas! Aquí va la tercera y última ronda de la penúltima prueba! Este fue el capítulo en el que más de he reído mientras escribía, y lo mismo espero que os divierta a vosotros.

¡Y ahora, que se abra el telón!


Los espectadores observaron el desvío de la pareja Mugiwara ahogando una exclamación, pues no entendían cómo la motocicleta había cambiado por su cuenta de dirección.

-NOOOO, NAMI-SWAN. AGUARDA, TU CABALLERO ANDANTE IRÁ A SALVARTE- exclamó Sanji forzando una pose heroica.

Para asombro de todos, el cocinero montó en el caballo más cercano para entonces salir al galope hacia el Valle de las Cabras, sin hacer caso de las advertencias de sus nakamas y de Gabriel Rommer.

-¿Es consciente de que podrían descalificar a Luffy y a Nami por éso?- comentó Franky arqueando una ceja.

-Yo me encargaré- dijo Zoro, mientras esbozaba una sonrisa tan maligna que acongojó a algunos de sus nakamas- ¡Oooh, Carrieeeeee!

-BEEEEEEE.


Nami y Luffy chillaban desesperados al no poder hacer nada para detener su motocicleta. Atravesaron arbustos llenos de espinas, pegajosas telas de araña, ramas frondosas habitadas por aves que levantaban el vuelo espantadas, y por último, embistieron por accidente a una manada de cabras irisianas que pastaban pacíficamente la hierba que crecía en el desnivel. Dos de ellas se aferraron a la cabeza de Luffy, tapándole la vista.

-¡Oi, quitaros de encima! ¡No puedo ver nada!- les reclamó Luffy, sujetando con fuerza el saco de las mandarinas para que no se perdiera con las violentas sacudidas de la moto.

-BAAAARG, BEEEEEEAAAAHHH- balaban aterrorizados los pobres animalillos, que se negaban a soltarse a pesar de los intentos del moreno por librarse de ellas.

-AAAAH, UAAAAH, NO PUEDO CONTROLAR EL MANILLAR, LUFFY. NOS VAMOS A ESTRELLAAAAAAR- gritaba Nami mientras dos regueros de lágrimas caían de sus ojos y volaban detrás de ella.

Los chillidos de la pelinaranja y los balidos de terror de las cabras llenaban el ambiente. El desnivel por parecía terminar nunca... De repente, una de las cabritas se fijó en el sombrero de paja que volaba detrás de la nuca de Nami; relamiéndose, saltó a los hombros de la chica e intentó morder el objeto.

-¡Ey, ni se te ocurra!- le dijo Nami tomando el sombrero en la mano para apartarlo del hambriento animal.

Pero éste volvió a intentar atraparlo y esta vez consiguió aferrarse al sombrero con los dientes. Ahogando un grito de desesperación, Nami soltó el manillar y agarró la prenda de paja con ambas manos, ¡aunque ganar los 90 000 berries era importante, bajo ningún concepto iba a permitir que aquella cabra glotona se comiera el tesoro de Luffy!

-¡Suéltalo, dichoso peluche con cuernos!- reclamó ella mientras la moto seguía avanzando hacia abajo a toda velocidad por el valle.

-¡Nami, el fondo!- exclamó Luffy, que ya se había liberado de la otra cabra (la cual ahora se encontraba colgada de su hombro, sin dejar de balar asustada) y podía ver que estaban a punto de llegar al final del desnivel, que era nada menos que un río caudaloso; si caían ahí, la moto quedaría inutilizada y no podrían retomar la carrera.

-¡Oh no, maldición!- dijo Nami, que se negaba a soltar el sombrero para recuperar el control sobre el vehículo.

-¡Yo me encargo!

Luffy saltó de la moto y cayó enfrente de la misma, agarrándose a dos grandes árboles con ambas manos. La máquina impactó de lleno contra él, pero al tener el cuerpo hecho de goma, no le dolió en absoluto, y se fue estirando más y más como si de un tirachinas se tratase.

-GOMU GOMU NO...

-Luffy, no me digas que vas a...- murmuró Nami con una voz apenas audible, pues se temía lo que su capitán pretendía hacer.

-ROCKEEEEEET.

Y la motocicleta surcó los aires cual proyectil con sus ocupantes abordo. Las pobres cabras salieron disparadas hacia otro lado, cayendo en Oda sabe dónde.

-YAHOOOOOO.

-KYAAAAAAH.

-BAAAAAARG.


Sanji ya había llegado al tramo en plena mitad del valle. Su caballo resollaba con la lengua de fuera por la larga distancia que había recorrido a pleno galope hasta allí. Sin darse cuenta, el cocinero había adelantado a todos los concursantes.

-¡Nami-swaaaan! ¡¿Dónde estás, mi ángel?! ¡Respóndeme!- llamaba el rubio con gritos exageradamente dramáticos.

-¡Beeeee, beeeee!- un tierno balido hizo que al rubio le recorriese un escalofrío por la espalda, su suerte no podría ir a peor.

-No...

Al volverse, Sanji vio aterrado que Carrie corría hacia él dando saltitos mientras unos corazones revoloteaban a su alrededor. Sin esperar un segundo más, ordenó a su montura que echase a correr lo máximo posible, pero el amor de Carrie era tan poderoso que no tuvo problemas para seguir de cerca a su amado humano.

-DEJAME EN PAAAAZ. NOOOOOO.

Para colmo, una cámara los enfocaba de cerca de modo que el público se carcajeó de buena gana ante la extravagante escena, pero sobre todas las risas, la del espadachín Mugiwara se elevó por encima de ellas. Mientras tanto, los Eillen y los Ommar pasaron al lado de Sanji, observando con una gotita de sudor por unos segundos la cómica persecución.

-¿No es ése uno de los nakamas de Luffy y Nami?- preguntó Akira sin dejar de correr.

-Eso creo...- dijo Patrick con una expresión de perplejidad total.

Entonces el pelicobrizo recordó que no había visto a la pareja Mugiwara desde hacía un buen rato. Ambos habían desaparecido de su vista al adelantarse hacia los Eillen, y no los habían vuelto a ver desde entonces; esperaba que no les hubiera pasado algo malo a manos de aquel par de sucios saboteadores. Por su parte, Carrie había conseguido saltar a la grupa del caballo y ahora se abrazaba con sus patitas a la espalda de Sanji, con los ojos convertidos en corazones.

-Amor míoooo- balaba feliz ella.

-¡Suéltame de una vez, pesada!- reclamaba éste con una dentadura afilada, intentando en vano librarse del enamoradizo animal.

Tan ocupados estaban también los Eillen observando la extraña escena que se desarrollaba tras ellos, que no se percataron de que algo descendía sobre ellos.

-KYAAAAAAHH.

-YUPIIIIIIII.

-¡¿Pero qué caraj...?!- el matrimonio miró hacia arriba con los ojos desorbitados, descubriendo demasiado tarde lo que se les venía encima...

PUUUUUM

La motocicleta de Luffy y Nami se estrelló de lleno sobre los Eillen, dejándolos completamente noqueados, aunque Grace salió por los aires y aterrizó sobre Sanji, derribándolos a él, a Carrie y al caballo. Mientras tanto, Nami estrangulaba a Luffy mientras lo zarandeaba como a un muñeco de trapo, espetándole lo inconsciente que había sido al lanzarlos por los cielos de esa manera. Y David, había quedado inconsciente bajo el vehículo de los Mugiwaras. A través de los grandes monitores, junto a la entrada del circuito, Rommer y los espectadores observaban la escena con los ojos desorbitados, mientras que los Mugiwaras se llevaban la mano a la frente (a excepción de Robin, que se reía lo más discretamente posible, aunque le costaba).

Patrick y Akira se vieron obligados a detenerse para asimilar lo que estaba ocurriendo, pues todo era demasiado extravagante como para ser verdad, pero ahí estaba.

-SERÁS IDIOTA, LUFFY. ¿ES QUE PRETENDÍAS QUE NOS MATÁSEMOS O QUÉ?- seguía regañando la pelinaranja a su novio, quien ya tenía la cara de color morado y los ojos desenfocados.

-Aaamggiii, ggi jaji gghiiffo a fa jagghefaa (Namii, si así ya volvimos a la carrera)- se defendía el chico al tiempo que intentaba respirar.

-¡Bah! Tienes razón- suspiró la aludida, que sorprendentemente, había entendido los gritos ahogados de su compañero y lo soltó.

-Chicos, ¿os encontráis bien?- les preguntó Akira acercando su motocicleta a ellos.

-¿Dónde os habíais metido?- quiso saber Patrick, igual de preocupado.

-La mujer de pelo de arándano nos echó de la carrera- respondió Luffy, aún resollando mientras recuperaba el aliento y su color natural.

-Hijos de... Debí suponerlo- masculló el pelicobrizo entre dientes- Pienso denunciarlos ante los responsables del Concurso por ésto.

-Yo también, aunque creo que ya han perdido la prueba de todos modos- comunicó Akira señalando al desfallecido David debajo de ellos.

-¿Hmm, y dónde está la mala pécora que iba con él?- se preguntó Nami buscando a Grace con la mirada, dispuesta a hacerle pagar por su rastrero truco.

Nadie tuvo en cuenta al hombre rubio que había quedado tumbado en una esquina de la ruta, ni a la mujer de cabellos morados que había caído sobre él, ni tampoco a la cabritilla y al caballo que se encontraban inconscientes cerca de éstos.

-No podéis pelearos con otros participantes, va contra las normas- avisó Akira a la pelinaranja al adivinar sus intenciones.

La joven exhaló un hondo suspiro al comprender aquella advertencia, no podía permitirse perder la oportunidad de ganar por culpa de un ajuste de cuentas con aquel matrimonio. El sonido de motores en la lejanía le hizo recordar su principal objetivo.

-Bueno, lo importante es que hemos vuelto a la carrera; así que sigamos, Luffy- declaró la pelinaranja mientras volvía a arrancar la moto, colocándose el sombrero de paja por encima del casco.

-¡Sí, sigamos corriendo Nami, shishishishi!- le respondió Luffy mientras enrollaba un brazo alrededor de la cintura de ella.

Los Ommar sonrieron en complicidad y también activaron su vehículo.

-No pienso cederos esos 90 000 berries, biiii- comentó la navegante, mostrándoles al matrimonio su lengua felina.

-¡Je, que te lo has creído, novata!- le contestó Patrick, sin poseer ninguna mala intención al llamarla por su anterior apodo.

Ambas parejas echaron a correr, siendo pronto seguidos por otros competidores, algunos de los cuales pasaron sin darse cuenta por encima del maltrecho David, quien terminó aplastado contra el suelo como un papel pisoteado. Cuando todos se hubieron marchado, Sanji despertó y descubrió para su agrado que los grandes pechos de Grace le rozaban el mentón, por lo que volvió a desmayarse, pero esta vez desangrándose por la nariz.

-Senos... dulces senos... mellorine...- murmuraba apenas el pervertido cocinero con los ojos sustituídos por corazones palpitantes.

-Ouch, ¿qué ha pasado?- se preguntó Grace, quien también se estaba despertando.

Sin embargo, la mujer no pudo siquiera darse cuenta sobre quién había ido a caer, ya que de pronto una furiosa bola de pelo, pezuñas y cuernos la asaltó sin piedad mientras le espetaba insultos en idioma cabril.

-¡¿Cómo te atreves a tocar a mi macho?! ¡Te acordarás de mí, voy a machacarte!- balaba Carrie con ira y enseñando unos colmillos de tiburón, al tiempo que atacaba a Grace con mordiscos y embestidas.

-UUUAAAH, SOCORRO. QUÍTAMELA DE ENCIMA, DAVID.

-Aaa... ayúdame tú a mi primero... aaayyyy...


Los Mugiwara y los Ommar permanecieron a la cabeza durante todo el tiempo, a veces se adelantaban y otras veces conducían en paralelo. No hubo miradas tóxicas ni amenazas, no se gritaron insultos ni se burlaron del contrario. No tardaron en llegar al tramo final de la carrera. La tripulación Mugiwara animaba a su capitán y a su navegante con todas sus fuerzas.

-¡Vamos, chicos, podéis conseguirlo!- decían Usopp, Chopper y Franky agitando las banderitas.

-¡Ánimo, vais ganar!- relinchaban Sunny y Merry.

Nami y Akira habían acelerado al máximo el motor de sus respectivos vehículos, sin conseguir sacarse mucha ventaja. La meta ya estaba muy cerca, tan sólo 20 metros les separaban de cruzarla. Si los Ommar volvían a quedar de primeros, Luffy y Nami lo tendrían muy difícil para alcanzarlos y aún más para superarlos en la última prueba. Consciente de ésto, el Rey Pirata repasó mentalmente las normas de la carrera: no podía utilizar su Gomu Gomu no mi para ganar, ni tampoco pensaba usar su Haoshoku Haki contra el matrimonio, pues ahora le caían muy bien; pero si Nami y él no llegaban de primeros, habría menos posibilidades de que la navegante se quedase con esos 90 000 berries, y él había prometido ayudarla a conseguirlos. Entonces se percató de otra habilidad que poseía y que no faltaría a las reglas. Ya sólo quedaban diez metros, tenía que hacerlo ahora o nunca...

-Gear Second- murmuró el joven mientras su piel se teñía de rojo y vapor- No vamos a perder, Nami.

La aludida se giró hacia él sin comprender del todo sus palabras, pero cuando abría la boca para preguntarle, sintió que la motocicleta aceleraba a una velocidad vertiginosa: Luffy había dado una patada al suelo para darle un empujón al vehículo, que impulsado por la Segunda Marcha, dio una fuerte acelerada que les permitió adelantarse a los Ommar hasta por dos cuerpos de ventaja. Ninguna cámara ni ningún ojo ajeno se dio cuenta de aquel sutil pero poderoso gesto por parte del moreno.

Y antes de que Nami pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando, Luffy y ella cruzaron la meta en solitario.

Se produjo un sepulcral silencio por unos segundos, pero enseguida la eufórica voz de Rommer inundó el ambiente.

-¡La pareja Mugiwara son los vencedores de la tercera prueba! ¡No puedo negar que estoy impresionado, damas y caballeros, pues es la primera vez en cuatro años que alguien supera a los Ommar en este concurso! ¡Sumando los 1500 puntos del primer puesto, Luffy y Nami se alzan a la cabeza del podio con un total de 2550!

El público se contagió rápidamente de aquella expectación y gritaron vítores hacia la pareja ganadora. La tripulación del Sombrero de Paja no era menos, sino todo lo contrario, ya que sus voces (y relinchos) se elevaron por encima de los demás. Mientras tanto, Patrick y Akira llegaban a la meta con un par de minutos de diferencia.

-¡Los Ommar cruzan la línea de llegada en segundo lugar! ¡Sumando los 1300 puntos del segundo puesto en la carrera, el veterano matrimonio obtiene el segundo puesto en el podio con un total de 2400 puntos!

Mientras los demás corredores se aproximaban al final del recorrido, Luffy había saltado de la motocicleta y elevaba ambos puños hacia las cámaras con una sonrisa de oreja a oreja. El morral de las mandarinas seguía colgado de su hombro, luciendo como una honrosa banda de triunfo.

-GANAMOS, NAMI, SHISHISHISHI.

La chica permanecía aún aferrada al manillar, con las manos temblorosas mientras asimilaba lo que acababa de escuchar. Habían ganado la carrera, y ahora superaban a Patrick y a Akira por nada menos que 150 puntos. No significaba una victoria asegurada al cien por cien, pero...

-HEMOS GANADO, LUFFY. HEMOS GANADOOOOO- gritó la pelinaranja casi llorando de felicidad, saltando también del vehículo para abalanzarse sobre su compañero.

Luffy cayó derribado de espaldas al recibir el abrazo de su navegante, al que correspondió con gusto estrechándola con fuerza contra su pecho mientras reían juntos. Tan eufóricos estaban celebrando su victoria con aquel gesto tan sencillo como hermoso, que tardaron en darse cuenta de que una multitud los había rodeado para felicitarlos.

Usopp y Chopper abrazaron a Luffy, Zoro le dio animosas palmadas en la espalda, y Sunny le dio un lametazo en la mejilla que le hizo cosquillas. Por su lado, Nami recibió un abrazo por parte de Robin y Merry le restregó el hocico contra el hombro, mientras que Franky hacía su característica pose para elogiar a la SUPER COUPLE.

-¿Te duele eso, Nami?- quiso saber el renito al descubrir la herida que Grace Eillen le había hecho a la pelinaranja en la pierna con su tacón.

-No es nada, ni siquiera lo siento desde hace rato- contestó ella restándole importancia, pues apenas lo notaba, aunque tendría que ponerse un ungüento en cuanto regresasen al Sunny Go.

-Felicidades- escuchó decir de repente la chica a una voz familiar; al volverse hacia ésta, descubrió a Patrick, esbozando una sincera sonrisa.

-Gracias. Tú y Akira también lo habéis estado geniales en la carrera- le respondió ella al tiempo que alargaba el puño hacia el pelicobrizo para chocarlo como muestra de compañerismo, gesto que él correspondió.

El barbudo se alejó del grupo para dejarles celebrar a gusto, y volvió con Akira.

-Estoy muy orgulloso de ti, Patrick- le dijo el pelicaoba con una tierna sonrisa.

-Bueno, estoy un poco harto de llevar siempre la victoria. De vez en cuando está bien descansar un poco de tanto ganar- contestó él, intentando quitarle importancia al asunto.

Sin embargo, un abrazo por parte de su cónyuge le hizo olvidarse del poco orgullo que aún le quedaba, y lo estrechó entre sus brazos con fuerza.

-Para mí siempre serás el mejor, ¿lo sabes, verdad?- susurró el joven pelicaoba, enterrando el rostro en la bufanda que su compañero se había asegurado de proteger durante la competición.

-Lo sé, Akira. Tú me impulsas a ser una mejor persona- le respondió Patrick; su mano rozó el trofeo que Akira había portado colgando de su cinturón, y entonces comprendió que nunca lo había necesitado para ser feliz junto a su esposo; estando así, sumido en aquel abrazo, le bastaba más que todos los trofeos y premios del mundo.


Poco después llegaron los últimos participantes, dando entonces por finalizada la tercera y penúltima prueba del Concurso de Parejas. Sin embargo, cuando el personal del evento hizo el recuento de parejas, cayeron en que faltaba el matrimonio Eillen, de manera que enviaron a un equipo de emergencias en su busca. Por su parte, los Mugiwaras también se percataron de que faltaba su cocinero, el cual no había dado señales de vida desde que Luffy y Nami aterrizaron en el circuito y aplastaron a los Eillen.

-¿Creéis que le habrá pasado algo?- comentó Chopper muy preocupado.

-Lo dudo, seguramente aún está con su amada Carrie- intervino Zoro con una mirada cruel de diversión.

-O tal vez cayó por un desnivel del valle y se ha roto el cuello- dijo Robin con expresión pensativa.

-¡No digas esas cosas tan gafes!- le reclamaron Usopp y Chopper levantando una mano en el aire.

-¿Cómo pudo ser tan idiota de ir detrás de nosotros?- se preguntó Nami llevándose una palma a la frente- ¿Es que no era consciente de podrían habernos expulsado a Luffy y a mí por recibir ayuda externa?

-Por eso envié a su novia tras él, muajajajaja- contestó el espadachín peliverde mientras se imaginaba el sufrimiento del cocinero, esbozando al mismo tiempo una risa tan terrorífica que hizo que Usopp y Chopper se abrazasen asustados.

-Iré a buscarlo- comentó Luffy, pues estaba ansioso por ir a cenar un merecido banquete al Thousand Sunny; y sin Sanji, eso no sería posible.

-¡OI, mirad!- exclamó Franky señalando a una extraña masa que caminaba por el tramo final del circuito y se acercaba hacia ellos.

En cuanto la figura se aproximó más, descubrieron que era Sanji, quien estaba siendo cargado por Carrie. La cabritilla era tan enana que sólo se le apreciaban las patitas por debajo del cuerpo del rubio, pero igualmente no parecía importarle que la doblase en tamaño. Detrás de ellos trotaba el caballo que había montado Sanji, contento de salir por fin de aquel circuito infernal.

-¡Sanji!- gritó aterrado Chopper al tiempo que corría hacia su nakama- Respóndeme, ¡¿estás bien?!

El pequeño doctor lo colocó boca arriba para revisar su estado, pero para su alivio, observó que sólo se trataba de una de sus comunes hemorragias nasales. Un poquito de implante de sangre en el Sunny Go y estaría otra vez como nuevo. Los demás enseguida se reunieron en torno a él; en efecto, no se trataba de nada por lo que preocuparse demasiado: dos hilos de sangre descendían de cada agujeto de la nariz del cocinero, y en su cara se dibujaba una sonrisa babosa.

-Mellorineeeees...- tarareaba el rubio, sumergido en un sueño de voluminosos bustos.

Cuando entreabrió los ojos, frente a él distinguió una figura borrosa con un inconfundible cabello anaranjado.

-Nami-swan, dale un besito a tu salvador, mu-mu-muaaaks...

Los labios del cocinero fueron correspondidos y él creyó estar en la gloria por un momento, pero cuando despertó del todo...

-Oooh, amorcitoooo- baló Carrie mientras desviaba la mirada con el hocico sonrojado.

-AAAAAAARRRRRRGGGGGG.

Durante los siguientes diez minutos, la tripulación observaba cómo Sanji intentaba escapar de los besos y lametazos de Carrie, mientras se partían a carcajadas.


Esa noche, los Mugiwaras celebrarían el éxito de su pareja favorita con una fogata en la cubierta del barco, la balada de Binks Sake a cargo de violín de Brook, grandes raciones de carne, varios barriles de cerveza y sake, docenas de dulces y pinchos a la parrilla, y mucha avena y manzanas para los caballos. Para los piratas más famosos del mundo, aquella fiesta sería una de las más divertidas y especiales que habían tenido desde que descubrieron el One Piece, pero lo fue sobre todo para el capitán y la navegante. Al día siguiente, tendrían que afrontar la última prueba del Concurso de Parejas, pero esa noche sólo pensarían en disfrutar del momento presente, juntos.


Sigo ríendome aún, ¿y vosotros? XD Mi parte favorita fue: "Amor míooooo". Admito que he hecho sufrir mucho al pobre Sanji en este fic, pero seré buena con él la próxima vez jejejeje.

Dado que he actualizado tan pronto esta vez (todo un récord, la verdad shishishi), responderé a los reviews al anterior capítulo por MP.

Muchas gracias a todos por seguirme en esta locura y por vuestro apoyo, tanto en vuestros reviews como leyéndolo y añadiendo a Favoritos y Follows. ¡Muchos besos y abrazos relinchosos de mi parte y de Sunny, nos leemos pronto, nakamas! ;D