I'm Yours

8

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Stiles entra a la habitación sintiendo a Daka seguirle. Sin esperar a que Hale ente por completo en la habitación, toma asiento en la cama, suspirando con cansancio cuando la superficie mullida se hunde bajo su peso.

—¿Crees que pueda dormir un poco?—pregunta. Daka se remueve desde donde está, recargada en su escritorio. Stiles trata de no pensar en la manera casi inadvertida en la que las orejas de Hale se mueven un poco, tan rápido que podría haberlo imaginado, a no ser porque Daka ve hacia la ventana y frunce el ceño.

—Claro que puedes—termina respondiendo la Alfa, con su voz plana y toda su atención en la ventana, a una escena que de seguro esta ocurriendo a kilometros de donde están, en medio del bosque.

—¿Qué sucede?—Stiles se levanta de la mullida superficie y da un par de pasos hacia Daka, quien desvía la mirada y le observa en silencio. Carraspea un poco ante los ojos de color verde que le dan una vuelta a su estomago y vuelve a hablar—. ¿Scar está bien?

—Scar estará bien si Lawrence está con ella.

—Lo sé, no es como si estuviera dudando de las capacidades de Lawrence, es solo... —suelta un suspiro y sube su mano para acariciar su nuca, tratando de que la tensión en sus músculos desaparezca—. Sabia que pasaría esto tarde o temprano, pero pensé que... cuando Scar vino hacia mi de esa manera, ella no era...

—No era humana—Dakaria le interrumpe, cruzando sus brazos sobre le pecho. Stiles leyó alguna vez que esa es una manera de refugiarse de los demás, que aunque la mayoría de las personas piense que es una muestra de rebeldía o aburrimiento, en realidad es una evasión inconsciente del cuerpo, los brazos sirviendo de escudo—. O no del todo al menos.

La Omega niega con la cabeza, sopesando las palabras de Daka. Si fuera una luna llena normal, antes del incidente, de seguro ambas estuvieran comiendo frituras en la cama de Scarlett, los padres de ambas teniendo doble turno y ellas aprovechando para hacer un maratón de películas, o bien jugar videojuegos hasta tarde como cuando eran más jóvenes. Stiles casi puede escuchar la risa nerviosa que Scar suelta cuando le gana alguna partida, y como ella podría haber estado carcajeándose en la alfombra.

Pero eso no pasa más, porque Scarlett en este momento está con Lawrence en el bosque, de seguro corriendo por toda la extensión de este hasta casi llegar al otro estado, sintiendo su animal interno a flor de piel. Y ella está ahí, en su habitación con una chica que le saca canas verdes de vez en cuando, preocupada como una madre.

¡Que hay una bruja afuera, joder! ¿Y si Lawrence no la protegía? ¿y si la bruja los encontraba? ¿y si esas criaturas lo hacían? ¡Corrían peligro!

Stiles esta mordiendo sus uñas para estos momentos, mirando de un lado a otro la habitación. Diablos, si tan solo...

Dakaria llama su atención entonces, poniéndose de pie y recorriendo la distancia que las separa. Stiles abre la boca como un pez y boquea, dando un paso hacia atrás, pero la chica sigue avanzando con el ceño completamente fruncido y los ojos brillando en algo que le provoca nervios. Daka alza la mano, y como un reflejo cierra los ojos solo un segundo, antes de ser consiente de la salida mano que se cierne en su hombro.

Stiles abre los ojos, y Daka le devuelve la mirada, sus cejas poco a poco curveando hacia arriba y desdibujando la mueca de furia de hace unos segundos. La otra mano de Hale se dirige sin vacilar a su barbilla, tomándola con fuerza sin llegar a hacerle daño, en un agarre que más bien busca ser dominante a lastimarla. Los ojos verdes brillan con empatía unos segundos, antes de colocar una fría pare tan rápido que Stiles no puede evitar sentirse intrigada. Inclina la cabeza hacia un lado levemente, no lo suficiente para deshacerse del agarre pero si para mostrar su confusión.

—¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? ¿Escuchaste algo? ¿O simplemente te gusta invadir mi espacio personal?—Stiles no suena nerviosa, pero siente como su corazón golpea su pecho con una rapidez preocupante, como si contuviera a un conejo que desea salir, dando poderosas patadas. Una, dos... Daka solo niega con la cabeza—. No creas que no me he dado cuenta que invades en el espacio de todos y no solo el mío. Estoy segura que tienes un fetiche con eso, como aquel sujeto en la televisión que le encantaban los pies, ¿Por qué una persona quisiera oler pies? ¡son asquerosos! He visto los pies de cerca y la mayoría no son bonitos, créeme, mucho menos cuando han hecho ejercicio. Yo una vez-

—Scar estará bien—Dakaria le interrumpe, y su voz está vez suena más como seda, sin un gruñido de trasfondo—. Lawrence no dejara que le pase nada malo... Y yo no dejare que te pase nada a ti.

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Dakaria observa como Stiles abre los ojos un poco impresionada, sonríe inconscientemente agradecida. Casi puede imaginarse como su cerebro esta pensando en soltar un comentario ingenioso, porque Stiles no es de las que dejan a los demás tener un buen momento inspirador sin tenerlo ella también, pero antes de darse cuenta la chica ya se esta inclinando hacia delante, tan rápido que Daka apenas puede procesar que esta ocurriendo antes de sentir los brazos de la omega alrededor de ella y una salida presión en el cuello.

Se siente bien, piensa, los labios de Stiles acariciando levemente donde supone esta su arteria, suavemente, la respiración rozando su piel haciéndola estremecer, y claramente escucha como un gemido de gusto emana de la omega, su super oído sirviendo perfectamente para eso. Los brazos de Daka rodean el cuerpo de Stiles y la pega por completo al suyo, su mejilla colocándose contra la otra y una sonrisa estupida formándose en sus labios.

El calor que desprende Stiles es tan agradable, que ella misma suelta un suspiro.

—Gracias—susurra la omega, su aliento provocándole cosquillas en su cuello y la siente volver a aspirar—. Hueles muy bien, ¿sabes?

—Me lo han dicho—sonríe con arrogancia sin evitarlo, y oculta su rostro en el cabello corto de la nuca.

Stiles suspira contra ella, y Daka siente como los delgados brazos le rodean con más fuerza. Corresponde el abrazo, y en menos de lo que puede darse cuenta ya esta juntando sus cuerpos desesperadamente, avanzando hacia enfrente y haciendo a Stiles retroceder hasta tenerla sentada en la cama. Se acomoda entre sus piernas como si fuera natural, aun abrazándose.

Se queda unos momentos así, simplemente respirando el aroma que se concentra en esa zona, y sintiendo como Stiles acaricia levemente su nuca, colando la mano por la chaqueta para tocar más piel mandándole cientos de escalofríos.

Podría estar así por siempre.

—Daka—llama Stiles, y de inmediato se separa un poco, lo suficiente para hacer un ademan con la cabeza que claramente pregunta que sucede—. No es porque este incomoda, pero, bueno, de hecho sí. Esto es incomodo, pero no lo digo porque seas tu precisamente—para reafirmar, Stiles le atrae un poco más hacia ella. No es precisamente fácil adivinar que piensa la omega cuando no puede ver su rostro, y eso Daka comienza a entenderlo—. Sería incomodo con cualquier persona, y no sé si te tomes a mal lo que voy a decir pero...

Se queda callada, pero Daka no necesita más para entenderla. Se separa, con una mueca por despedirse de ese bello aroma, pero entiende que no hay nada que pueda hacer si Stiles no quiere eso.

Daka está a punto de decir que lo siente cuando una mano se cierne en la solapa d su chaqueta, y una vez más es atraída al cuerpo de Stiles, la omega abrazándola por la cintura y colocando su mejilla en su hombro.

—Nunca dije que te fueras. Es solo que nunca antes había hecho esto... Es normal sentirse incómoda—comenta, y casi puede ver la sonrisa burlona que seguramente la Stilinski tiene en el rostro—. Aunque tú probablemente lo sabes, ¿no?

Hace una mueca y frunce el ceño.

—No. No lo sé. ¿Por qué piensas que yo sé de estas cosas?

—Bueno, con tu físico, no creo que sea la primera vez que haces esto con una chica...

—No soy lesbiana, Stiles.

La omega tiene la decencia de colocarse nerviosa, el aroma de su vergüenza flotando en el aire.

—No me refería a eso. Me refiero a que de seguro tú has tenido muchos pretendientes, y eso...

—¿Estás diciendo que parezco puta?—Daka se separa de Stiles, mirándole con odio. La omega está completamente sonrojada y mueve los labios sin saber qué decir, sus ojos mirándole de manera nerviosa—. No soy puta, Stiles, y no por ser un jodido Alfa estaré así con cualquier persona...

—¡Ya lo sé!—Stiles exclama, llevando sus manos a las mejillas de Daka en un agarre que no tiene nada de caricia o suavidad, más bien está lleno de desesperación. ¿Desesperación a qué?—. No eres como los otros alfas, me refiero a que tú eres hermosa, que todos los chicos de seguro babean por ti como yo lo hago y probablemente uno de esos chicos también te gustó a ti y...

Pero Daka no quería escuchar más, un solo nombre rebotando en su cabeza y una mirada dulce siendo repetida una y otra vez. Paige...

—Entiendo lo que quieres decir—le interrumpe. Stiles le mira con sorpresa, como si lo dudará momentáneamente—. En serio lo hago, pero te aseguro que es la primera vez que hago esto... Sea lo que sea que estamos haciendo. Pero aún así, no entiendo porque te sienes incomoda si solo nos abrazamos—Daka alza una ceja—. ¿Acaso tú esperabas que hiciéramos más?

El sonrojo de Stiles confirma sus palabras.

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Mierda. Mierda, mierda.

Secretamente Stiles esperaba que algo sucediera, lo espera aún, pero no nada más que un beso que realmente le diga que la atracción que siente es correspondida, que realmente Daka tiene sentimientos y que se siente "la tensión" entre ellas, que no lo ha imaginado como en todas las relaciones de su vida (no es que haya tenido muchas relaciones tampoco). Pero como Dakaria lo dice, le hace pensar que no hay nada más que una bonita amistad entre ellas.

Amistad. Sin atracción. Pura relación platónica.

Stiles no ha tenido mucha suerte en el amor jamás. Desde que conoció a London Martín, no es como que haya tenido "objetivos" tampoco, o pretendientes en todo caso. Una omega con actitudes liberales e independientes, con cabello de chico y cientos de lunares en la piel. Bien, uno pensaría que por la apariencia de Stiles, adorable y no muy "de omega" (por no decir alta, delgada y con pocas curvas), le hacían parecer una niña. Tampoco tenía muchas caderas o senos de bailarina nocturna. Y su actitud, hay que ser sinceros, tampoco le ayudaba en lo absoluto.

Por lo mismo, no se sorprendería que haya imaginado todo lo que sucede con Daka y que esta solo le haya abrazado para calmar sus nervios.

—No—termina respondiendo como puede—. No esperaba nada.

Hale sonríe, ladinamente, y Stiles casi puede escuchar la burla que de seguro saldrá de sus labios.

—¿Segura?

—Sí.

—Oh, eso es decepcionante—Daka dice, de manera falsa, y Stiles traga grueso cuando la mirada verde recorre su cuerpo sin ningún pudor y de manera evaluativa—. Yo sí tenía algo en mente.

Es entonces cuando se inclina hacia ella, tan lento, que Stiles siente como sus dedos comienzan a crisparse de desesperación. Ya sabe lo que ocurrirá, ya lo sabe y lo espera con ansias. Daka no desvía su mirada Esmeralda de sus ojos en ningún momento, cada vez más cerca...

Stiles casi podía sentir los labios tersos sobre su piel. Y es podía, porque justo en ese momento un aullido atronador se cuela por la ventana.

Con impresión, ve como los ojos de Daka pasan a ser dos zafiros azules brillantes, sus colmillos creciendo con una rapidez asombrosa y está casi segura que sus orejas dieron un tirón. Una transformación asombrosa que le recuerda lo poco normal que es esta chica.

—Maldición—Dakaria suelta un gruñido, y antes de que Stiles pueda decir algo, salta por la ventana. La omega se precipita hacia esta para observar cómo Hale se levanta del suelo sin ningún rasguño. Daka se gira, mirándole desde el suelo con sus ojos aún azules—. Cierra todas las ventanas y no salgas.

Y con eso, la silueta de Daka desaparece en el bosque con velocidad, convirtiéndose en un borrón.

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Lawrence corre a través del bosque, las hojas crujiendo debajo de sus pies y escuchando el suave ulular de una lechuza en el árbol más cercano. Su respiración es pesada para estos momentos, pero no podría esperar menos si ha estado corriendo por todo el terreno que rodea Beacon Hills.

Detrás de él, Scar corre con la misma velocidad, compartiendo la misma euforia por liberar ese instinto que surge desde lo más profundo de sus estómagos. Es visceral. Completamente natural y emanando de su inconsciente como agua brotando de una cascada.

Es hermoso, magnífico, y está completamente bien. Son parte de un todo ahora, corriendo juntos con Lawrence a la cabeza, Scar corriendo aún más rápido para alcanzarle en un juego parecido a las atrapadas. Siente la risa brotar de su garganta y la carcajada suena por todo el bosque. Es dicha. Correr con su Beta, con un miembro de la manada una vez más, sentir que ya no están solos Daka y él, sino que hay alguien más por fin.

Y entonces las ansias de tener a más betas le embargan, una fantasía pasando ante sus ojos una y otra vez. Betas, muchos betas, una manada grande. ¿Quién evita que pueda hacer su sueño realidad?

Eso es lo ultimo que piensa antes de escuchar una flecha pasar a toda velocidad por su mejilla, rozando y haciendo que sangre. El aullido sale solo de sus labios, dolor embargando su cuerpo y Scarlett detrás gruñendo de rabia acompañando su llamado.