Tadashi era un niño que aparentaba 10 años de edad, piel blanca, ojos color miel, cabello negro un poco largo y alborotado, desde que llegó a la aldea no se había despegado de la vaina, tampoco había dejado que la tocaran.

Un día después de su llegada todos se sentaron a conversar en la choza de Inuyasha sobre el ritual para la purificación de la vaina.

- El ritual lo haremos mañana a las 8 de la noche - explicaba Kagome a sus amigos y a Tadashi - iremos al bosque, ahí lo realizaremos ya que no queremos poner en peligro al pueblo ¿no es así? - sabía la respuesta pero quería que sus amigos afirmaran.

- Me parece peefecto, esto podría ser peligroso - contestó Rin - la aldea tiene que estar a salvo. - finalizó.

- Solo estaremos presentes Rin, el monje miroku y Yo - continuó explicando Kagome.

- Un momento, qué hay de mí? Yo quiero estar presente. - interrumpió inuyasha.

- Inuyasha estamos hablando de la vaina de una espada demoniaca no queremos que algo vaya a salir mal y termines bajo su control! - le reprendió su esposa Kagome.

- No soy tan débil! Además..

- Creo q la señorita Kagome tiene razón, es mejor que usted este alejado del lugar. - interrumpió Tadashi a Inuyasha.

Todos volteron a ver a Tadashi por lo que había dicho.

- lo digo por su seguridad señor Inuyasha la espada es realmente poderosa. - dijo teniendo todas las miradas encima.

- Inuyasha yo también creo que éso sería lo mejor. - trató de convencerlo el monje Miroku.

- ah! Está bien, pero estaré muy al pendiente! - dirigió su mirada al niño Tadashi quien no hizo nada mas que asentir.

Terminada la conversación se retiraron a sus respectivas actividades.

La noche cayó, Rin se encontraba sentada en el pasto afuera de su choza mirando las estrellas, mañana tenía algo importante que hacer, tan importante como peligroso, la cuestión era... "lo lograría?" No dejaba de hacerse esa pregunta.

- Lo lograrás - una voz fría interrumpió sus pensamientos contestando su pregunta como si leyera lo que pensaba.

Rin dio un respingo al escuchar la voz.

- Debo dejar de ser tan distraída. - se reprendió pues ya en varias ocasiones no había sentido la presencia del demonio. - Sesshomaru, no quiero discutir

- No lo hagas. - contestó el mayor sentándose a su lado.

Rin suspiró.

- Sabes a qué me refiero - dijo tranquilamente, no tenía caso perdirle que se fuera ya que no lo haría.

Sesshomaru estaba a un lado de Rin, pero no se veían a los ojos, pues ambos tenían la mirada en las estrellas de aquel cielo nocturno que los cubría.

- No deberías estar aquí.- Dijo Rin rompiendo el silencio.

Sesshomaru la cuestionó con la mirada.

- Si Inuyasha se da cuenta de tu presencia no dudará en venir a buscar una pelea. - explicó Rin.

Aunque Sesshomaru no cambió la expresión de su rostro Rin podía ver en su mirada lo que él quería darle a entender.

- No lo digo por ti, lo digo por Inuyasha. - dijo inmediatamente después de darse cuenta de lo que el peliplata pensó.

-¿Porqué? - interrogó el mayor.

- por que lo quiero, por eso me preocupa que lo lastimes. - contestó.

Al escuchar éso Sesshomaru desvió la mirada volteando el rostro hacia otro lado, "¿Lo quiere?" "¿Por qué Rin quiere a Inuyasha?", algo estaba sintiendo al escuchar esa palabra "querer", estaba molesto, ¿Por qué se sentía así? Sentía que la sangre le hervía de la furia, mas sin embargo estaba molesto de una forma distinta, nunca se había sentido así, Qué era lo que estaba sintiendo? De pronto la respuesta llegó a su mente... "celos", eso es lo que estaba experimentando, el gran Sesshomaru celoso?!, algo nuevo para él, algo más, qué mas podría causarle Rin?, ya había descubierto el dolor de perder a alguien querido, el arrepentimiento, la culpa, el amor y ahora, ahora estaba celoso, y lo que era peor, sentía celos de Inuyasha!.. Un gruñido se escapo de su boca al estar pensando en éso.

- Como a un hermano. - Llamó la atención del mayor.

-¿Qué? - Sesshomaru se desconcertó.

- Quiero a Inuyasha como a un hermano. - terminó de aclarar Rin, pero, porqué tenía que darle explicaciones? simplemente sintió la necesidad de hacerlo.

Sesshomaru se tranquilizó un poco al escuchar la palabra "hermano" pero no pudo evitar seguir sintiendo algo de molestia.

El silencio volvió a apoderarse en aquel lugar, el viento comenzó a mover el largo cabello azabache de Rin, su dulce olor llegó al olfato de Sesshomaru quien no hizo mas que deleitarse con ese aroma tan exquisito para él, miró a Rin pero ella no a él, se veía tan hermosa bajo la luz de la luna que la impotencia comenzó a apoderarse de él por tenerla tan cerca y sin poder tocarla, acariciarla, besarla... colocó su mano sobre la de ella que se encontraba sobre el pasto, Rin se sorprendió ante aquel acto del peliplata, ambos disfrutaron de la calidez de dicho contacto, Sesshomaru puedo escuchar los latidos de su pequeña acelerarse lo que le causo satisfacción, una satisfacción que no duró por mucho tiempo pues Rin retiró rápidamente su mano fingiendo indiferencia, la mano del peliplata cayó suavemente sobre el pasto, golpe bajo para él, su chiquilla seguía rechazándolo, pero como había dicho desde un principio, no importa cuánto tarde en recuperaría, él tenía que lograrlo.

- ¿Qué pretendes Sesshomaru? Qué te perdone? quizás lo haga, quizás no, y si llegara a hacerlo no significaría que quisiera estar contigo. - dijo firmemente levantándose del pasto decidida a irse ya de ahí.

Aunque esas palabras le dolieron a Sesshomaru no perdió la postura ni se desanimó.

- ¿estás segura? - le cuestionó levantándose y acercándose a ella, tanto que estaban a escasos centímetros el uno de el otro, Rin sintió un escalofrío recorrer todo el cuerpo al estar tan cerca de Sesshomaru, su respiración comenzó a acelerarse y él claramente pudo notarlo, con un solo brazo Sesshomaru tomó a Rin de la cintura y la acercó a él deshaciéndose de aquellos centímetros que los separaban para después dirigir sus labios a los de ella. Molestia, confusión, deseo, tantos sentimientos juntos experimento Rin en aquella escena, al principio no reaccionó, aquél contacto no duró mas de tres segundos pues Rin apartó bruscamente a Sesshomaru de ella.

- ¡No vuelvas a tocarme Sesshomaru! ¡Quiero que te alejes de mí! - mintió y ella mas que nadie lo sabía.

Ambos se quedaron callados, Rin aun seguía con la respiración agitada.

- Estaré contigo mañana. - dijo Sesshomaru.

- No es necesario. - respondió secamente la menor.

- No me interesa, dije que te protegería y lo haré.

- ¿Y desde cuándo te importa tanto las promesas? - le reprochó.

Sesshomaru se quedó en silencio, Rin dio media vuelta y se retiró, Sesshomaru la observó pues aunque era de noche él veía perfectamente, cuando vio a Rin meterse a la choza Sesshomaru se retiró del lugar.

Rin estaba lista para dormir pero no podía dejar de pensar en lo ocurrido, nunca había estado así con Sesshomaru, sentir aquel fuerte brazo rodeando su cintura y esos cálidos labios sobre los de ella le hizo sentir cosas que nunca había sentido, y la verdad era que le había gustado esas sensaciones y ahora mismo se odiaba por ello.

No fue un beso profundo, pero Sesshomaru estaba felíz con el solo echo de poder abrazar y sentir el calor de Rin tan cerca de él, si pudiera regresar el tiempo lo habría hecho de nuevo, claro, no había creido nada de lo que Rin le dijo, ella le había dicho que se alejara pero en sus ojos él vio otra cosa, no se alejaría, éso lo sabían los dos, mañana Rin tenía que hacer algo importante y peligroso y Sesshomaru estaría ahí para protegerla.