La Flor del Desierto 10

*Ikhny Shy

El cielo cubierto por un espeso manto gris dejaba caer una abundante lluvia continua. El olor a tormenta, a tierra mojada, sumado al calor de la estufa solo invitaba a una cosa... a leer un buen libro... Aunque cualquier escenario era propicio para ello, según Levy.

La maga de cabello azul se había encerrado en la biblioteca del gremio con una gran taza de chocolate caliente, dispuesta a pasar su tarde allí, acurrucada en alguno de los sillones individuales del lugar y atrapada por la magia de las palabras, con la esperanza que aquella actividad distrajera sus pensamientos de cierto Dragon Slayer de largo cabello negro.

Suspiró, bajando la cabeza. Era una misión casi imposible, ya había leído todos los libros de la biblioteca. Difícilmente podría encontrar algún texto que le sea lo suficientemente novedoso para atrapar su atención. De todas formas, había que intentarlo.

Decidida, sacó un libro al azar y lo abrazó contra su pecho. Caminó hacia el sillón y se sentó, flexionó sus piernas, quedando completamente dentro del almohadón y acomodó el grueso tomo sobre sus piernas. Abrió la primer página y comenzó a leer...

Pero antes que su mente se adentrara en el escenario del libro, un portazo la sobresaltó, haciéndole tirar su preciado libro al suelo.

-Sabía que te encontraría aquí, enana. - La voz gruesa de la persona en la que estaba intentando no pensar, hizo eco en la habitación. Sin poder evitarlo, las mejillas de Levy se tornaron de color rosado. La maga se estiró para agarrar el libro que había tirado, aprovechando la acción para no tener que ver a su compañero.

-Qué haces aquí, Gajeel? - Preguntó, todavía sin mirarlo.

-Qué? No es obvio? Te estaba buscando. - Respondió el joven, chasqueando la lengua. Levy levantó la mirada curiosa.

-A mí? para qué? - Gajeel le arrojó el libro que le había "prestado" sobre la pesa de café que los separaba. Un ardor de rabia cruzó su pecho y contuvo el aliento sin notarlo, cuando sus ojos se posaron sobre una muy maltratada tapa. Su mano temblorosa acarició el preciado libro sientiendo en el cuero los rayones y roturas que presentaba.

-Odio tu maldito libro. - Dijo Gajeel con aire indignado.

-Y por eso tenías que maltratarlo? - Preguntó la chica furiosa. Sus ojos café se posaron en el rostro impasible del Dragon Slayer.

-No puede ser tan idiota. Perdí tiempo valioso leyendo esa porquería. - Le respondió, como si fuera algo natural. Levy apretó los puños al costado de su cuerpo, sintiendo la ira recorrer su interior como un río le lava, su personalidad le exigía conservar la calma... pero la imagen del maltratado libro avivaba un fuego voraz.

-Tú quisiste leerlo, yo no te obligué! Antes de romperlo, me lo hubieras devuelto. - Curiosamente las mejilals de Gajeel parecieron sonrojarse.

-No pude. - Respondió, desviando la mirada.

-Porque no? -

El mago gruñó de forma extraña y se desplomó sobre un sillón opuesto a Levy. Subió sus pies para apoyarlos sobre la mesa y reposó su cabeza sobre su puño.

-No lo sé. No podía dejar de leerlo - Admitió, mirando fijamente el libro con desagrado. -De todas formas lo odio. -

Levy tomó el libro delicadamente y lo apoyó sobre sus piernas. Lo miró detenidamente, reemplazando su ira anterior por una gran pena. Amaba ese libro y ahora estaba tan lastimado que le daban ganas de llorar. Pero otra emoción más cruzó su pecho, reemplazando la pena por su libro, incontrolablemente, su rostro tomó un color intensamente rojo

-Sabes...? Fue muy estúpido de mi parte. - Admitió, acariciando la tapa de cuero. Se mordió el labio inferior, sintiendo la mirada intensa de Gajeel sobre ella. -De alguna forma pensé... que este libro... iba a conectarnos. - Escuchó que el Dragon Slayer chasqueaba la lengua y de reojo vio como volteaba la cabeza a un lado. -Creí que tendríamos algo en común... que tontería. -

-Yo también lo pensé. - Admitió él, aún viendo hacia otro lado. -Tremenda estupidez. -

Por unos largos minutos lo único que se escuchó en el salón, fue el sonido constante de la lluvia golpear contra la ventana y el crepitar del fuego en la estufa.

Levy se atrevió a abrir el libro para comprobar con dolor que estaba deshojado. Examinó en estado del lomo, sintiéndose aliviada... Todavía podía repararse. Conocía a un buen artesano encuadernador que se especializaba en restaurar libros, un gran hallazgo de su parte, el chico le había rescatado unos cuantos tomos viejos que parecían insalvables.

-El libro puede arreglarse. - Dijo al fin, rompiendo el silencio. Gajeel no respondió. -Pero... creo que merezco saber, Porque tomaste tanta bronca contra un libro? -

Los ojos rojos del muchacho se posaron sobre el tomo demostrando un desagrado casi irracional, casi tanto como el aprecio que Levy sentía hacia el mismo objeto.

-No puede terminar así. No pueden morir ambos. - Respondió indignado y se cruzó de brazos.

-Terminaste de leerlo? - Preguntó ella, al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro.

-No. Tú me lo dijiste, recuerdas? -

-Por eso no es bueno que otro te cuente el final. Hasta donde llegaste? -

-Hasta un momento repugnantemente cursi. - Respondió con un gesto de desagrado. Levy inclinó la cabeza a un lado, obviamente no sabía que a parte se refería. Gajeel, frustrado, se estiró para quitarle el libro, pero Levy lo abrazó protectoramente.

-Ni pienses que vas a volver a tocarlo. - El Dragon Slayer sonrió burlonamente.

-Enana, no seas ridícula, si quiero el libro, voy a tomarlo aunque no quieras. - La chica no le respondió, sabía que no podía defenderlo de Gajeel, la diferencia de fuerza era abismal, pero daría batalla por su libro, de eso no tenía dudas. El Dragon Slayer comenzó a reir burlonamente, echándose hacia atrás en el sillón. -No puedo creerlo! Sí que eres valiente y osada cuando se trata de estas cosas! Enana, cada día me sorprendes más! -

Otra vez su rostro se tiñó de rojo, pero se mantuvo aferrada al libro.

-Dime, Porque la chica no se queda en el palacio? - Preguntó al fin, una vez que calmó su singular risa. Levy lo pensó un momento y lo observó con desconfianza.

-Realmente te atrapó la historia, Gajeel. -

-Ahora quiero saber como termina, pero no soporto las cursilerías. -

-Porque su deber esta en el desierto. -

-Se enamora del guerrero o lo sigue odiando? -

-Se enamora. - La maga lo observó con curiosidad, pero no quería ahuyentar a Gajeel. Se limitó a sonreír cuando el mago se acomodó en el sillón, parecía ansioso.

-Y él? -

-La amó desde el principio -

-Porqué se enamora ella? -

-Porque aunque él es un tonto, orgulloso, engreído y violento, ella logra ver que también tiene un lado gentil, tierno y se preocupa por el bien del reino. De a poco ella empieza a querer que él la necesite, en realidad no quiere volver al desierto, pero el guerrero la obliga. -

-Porqué? - Los ojos del mago, llenos de curiosidad se posaron en los de ella. Había algo más oculto en ellos, pero Levy no podía descifrar que era.

-Tenía miedo. - Responde Levy simplemente. -Descubre que sus sentimientos por ella lo estaban debilitando y se asusta. -

-Y ella? Porque no insiste? Si él es un idiota y ella es tan inteligente, porque no hace algo? -

-También tiene miedo. - Levy baja la mirada avergonzada, de alguna manera, la pregunta de Gajeel le hizo pensar en ellos dos. Se preguntó por un instante si él hablaba del libro o hablaba por ellos, pero se obligó a olvidarlo, no era posible que él se refiriera a su relación.

-Son dos idiotas. - Reflexiona Gajeel volviéndose a echar atrás en el sillón. -Crees que es realista? - Pregunta el mago observando a su compañera fijamente. -Que dos personas tengan miedo... y se pierdan de algo por eso. -

-Sí... creo que el libro es bastante realista. -

-Te ha pasado? - Pregunta él luego de un rato. Había duda en su voz, teñida de algo de inseguridad. A Levy no solo le llamó la atención la pregunta, sino también el tono. Tragó saliva y evitó mirarlo.

-Sí... de hecho... me pasa... -

-Idiota... -

Dicho eso, el mago se levantó del sillón y comenzó su marcha fuera de la biblioteca. Levy se aferró al libro con mayor fuerza, sintiendo el cuero frio contra su mejilla ardiente. Sonrió al escuchar la puerta cerrarse.

-Tú también eres un idiota, Gajeel... -

CONTINUARÁ...

Es un capítulo corto comparado con los otros y con toda la espera, pero sí que tiene contenido! Escribirlo fue un deleite indescriptible, espero puedan sentir lo mismo al leerlo.

Como verán, ya no veremos mucho más del guerrero del desierto (Quizás algún fragmento más del libro, pero no tanto como venía escribiendo en capítulos anteriores) y se está acercando el final de esta historia. Paciencia por favor, solo falta un poco más...

Gracias a todos por sus reviews, comentarios y MP. Son un gran incentivo para continuar!