"Tantas cosas en la mente me aterran… El permanecer dormido, buscándote. Podría gritar que me dejes beber de tu sangre." (Beber de tu sangre-Los amantes de Lola).
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Soledad Cap. 10 "Un ataque inesperado (segunda parte)".
–¡Elihata sama! –entró un hombre al estudio sin siquiera tocar antes. Su aspecto sugería que lo que estaba a punto de decir era muy importante.
–¿Qué pasa? ¿Por qué entras de esa forma? –interrogó el sangre pura rubio.
–Ellos… están en el pueblo –informó el sirviente.
Las pupilas de Elihata se dilataron, sus labios pronunciaron el nombre de su koibito. Se levantó como si alguna clase de mecanismo invisible lo impulsara, sin detenerse a esperar la reacción de Kaname.
Y sin embargo, éste también pensó de inmediato en Zero ¿Qué sería si ese vampiro sobreviviente a sus ataques se topaba de frente con el cazador?
Yuuki. Yuuki sufriría sin duda… aunque la idea de dejarle a su merced era demasiado tentadora. Meneó la cabeza de un lado a otro, a punto de chasquear la lengua. Simplemente no podía permitirlo, después de todo el vampiro sobreviviente debía ser destruido.
Kaname se levantó de su asiento. Era necesario usar sus poderes de vampiro pura sangre y eso incluía su velocidad, pues en uno de esos autos modernos jamás lograría llegar a tiempo. Si no se equivocaba, el mismo Elihata los usaría.
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Zero suspiró por enésima vez, aún se preguntaba qué diablos hacia sentado con un estruendoso chico en una cafetería abarrotada. Mikael había llevado a rastras al cazador hasta ese lugar (según palabras del mismo pelirrojo, su favorito) y tras pedir una rebanada de cada tarta existente y malteadas de todos los sabores, se sentó con una gran sonrisa dibujada en los labios. El peliplatinado no pudo dejar de preguntarse cómo Elihata, una persona refinada y elegante, podía tener de amante a un chico como este que estaba atarragándose de todos esos dulces.
–¿No piensas comer un poco? –preguntó Mikael con migajas y chantilly en las mejillas, señalando uno de los platitos servidos con una tarta de fresa.
Zero volvió a suspirar pesadamente, agachando el rostro en el proceso y repitiéndose por millonésima vez que debía ser paciente.
–Mikael, en serio, no tengo muchas ganas de quedarme aquí –respondió entre dientes.
El pelirrojo le miró asustado, como si le hubiera revelado la más terrible de las verdades y poco le faltó para llevarse, horrorizado, ambas manos a los labios.
–Bueno, si no quieres, no te voy a obligar –alzó la mano derecha y una de las meseras se acercó de inmediato, sonriéndole coquetamente a Zero, quien la ignoró desviando la mirada hacia la calle.
»Por favor, señorita, póngame todo para llevar.
Mikael le señaló todas las tartas que aún quedaban sobre la mesa y tanto a Zero como a la chica les salió una pequeña gota de sudor en la cabeza. La chica se marchó con toda la orden.
–¿Quieres llevar algo para Kaname sama? –preguntó el chico dándole la carta de la cafetería. Zero dijo que no con la cabeza, enarcando las cejas.
»Es extraño que seas tan frío con él ¿No eres bueno expresando tus sentimientos? Creo que a Kaname sama le gustaría que de vez en cuando…
–No hablemos de él ¿quieres? –le cortó molesto Zero, muy tentado a decirle que entre el pura sangre y él no existía tal relación. Sin embargo, si deseaba que su estadía en esa casa fuera más tranquila debería de seguir con el juego ¿o no?
Recordar su situación hizo que se molestara y deseara nuevamente salir de ese lugar. Lo único que llenaba su mente en esos momentos era tener un teléfono a la mano y poder marcarle a Yuuki, su adorada Yuuki.
–A veces me da la impresión de que lo odias –dijo triste Mikael. Zero le miró sorprendido.
¿Le daba la impresión? ¡Pero si era la más pura de todas las verdades!
–Quizá no debería de meterme en sus asuntos, como tantas veces me lo ha dicho mi koibito, pero no deberías de dejar que los antiguos resentimientos en su contra sigan aflorando entre ustedes. Eso sería muy triste y él sufriría mucho.
–¿Sufrir? –dijo irónico.
–Sí, ya te lo había dicho antes, los sangre pura sufren más que cualquier otro.
–Hasta el momento sólo he sido capaz de conocer a un sangre pura que sufre y no es precisamente Kaname –dijo Zero pensando en Yuuki.
–Los pura sangre viven muchísimo más tiempo que cualquier otro. Su naturaleza les hace sentir con más intensidad y no es raro que se sientan solos. Cuando son jóvenes suelen cometer muchos errores y sobre todo cuando tienen que salir adelante sin la guía adecuada de unos padres amorosos, como lo fue en el caso de Elihata y Kaname sama.
»Y esos errores les traen más dolor y arrepentimientos, muchos de ellos no saben cómo lidiar con todo eso; con sus sentimientos de frustración y remordimiento. Y lo peor de todo es que como se les considera casi como una especie de dioses entre los vampiros, están en la obligación de mantener su apariencia de serenidad todo el tiempo y eso les hace sufrir en silencio, sin que nadie pueda ser capaz de conocer o comprender su dolor.
Zero bajó la mirada ¿Era así como se sentía Kaname? Era cierto que el chico siempre mantenía su apariencia imperturbable casi sin esfuerzo y sus ojos reflejaban un atisbo de tristeza y melancolía, aunque fuese solo por un segundo. En eso ambos se parecían muchísimo.
Apariencias.
Quizás él y Kaname tenían muchas más cosas en común de lo que se imaginaba.
–Elihata también pasó por algo similar –prosiguió Mikael, aún con la tristeza impregnada en sus palabras. Tomó el hombro derecho de su amigo, a lo que el cazador le miró a los ojos –.Zero, tú y yo nos parecemos más de lo que te imaginas.
El ojivioleta estaba a punto de preguntarle a qué se refería con eso, pero sus sentidos de cazador tintinearon de repente. Rápidamente desvió la mirada, enfocándola hacia una esquina oscura que se alcanzaba a ver desde el ventanal de la cafetería (ellos se encontraban sentados justo a un lado de el), siendo capaz de distinguir un par de ojos rojos y brillantes que parecía observarlos.
–Tenemos que irnos –dijo secamente Zero, levantándose de su asiento.
–¿Eh? Pero todavía no nos traen nuestro pedido y…
–¡Muévete! –alcanzó a decir al momento en que le agarraba fuertemente de la muñeca y lo halaba hacia el suelo, justo a tiempo para protegerse de los vidrios que parecieron estallar en mil pedazos.
El griterío de los comensales no se hizo esperar y pronto otras explosiones, de los focos y lámparas del lugar así como de los demás objetos de vidrio, les siguieron.
–¿Qué está pasando? –preguntó asustado Mikael.
–Nos atacan, idiota ¿qué más? –Zero metió la mano a su chaqueta, sacando la Bloody Rose con su cadena reluciente.
–¡Tiene un arma! –gritó una mujer al ver el artefacto. Zero masculló algo, dándose cuenta de que sacar la pistola no había sido una buena idea, al fin y al cabo la gente no sabía que eso sólo podía ser capaz de matar a un vampiro ¿Pero es que saberlo cambiaría la situación?
La gente se puso más estérica al reaccionar por la advertencia de la mujer y Zero también comprendió que lo mejor era salir de ese lugar a fin de no poner a civiles en peligro. Agarró a Mikael de una mano y salieron de la cafetería gracias a un solo moviendo rápido, a través de los restos del ventanal. Al sentir el aire frío de la noche, Zero se dio cuenta de que el vampiro de la esquina no era el único acechándolos. Podía contar al menos unos seis de ellos. Sin perder la calma obligó a su compañero a seguirle el paso, corriendo lo más rápido que les era posible. De esa forma lograron llegar hasta a las afueras del pueblo, donde se extendía una amplia llanura. El pasto estaba medianamente crecido, llegándoles a la altura de las pantorrillas.
Zero apuntó con su arma anti-vampiros hacia el frente, sintiendo la presencia más poderosa proveniente de esa dirección.
–Ahora es cuando quisiera que utilizaras tus habilidades de vampiro noble para defendernos, Mikael –animó Zero, mientras el chico permanecía detrás de él.
–Y-yo… no puedo hacer eso –respondió asustado.
–¿Qué? –Zero le miró, entre una mezcla de sobresalto, estupor y sorpresa.
–Vaya, las dos mascotas de los sangre puras aliados están aquí –se escuchó la voz del vampiro perseguidor.
Zero volvió la mirada hacia el frente, notando a un vampiro de cabellos castaños con una apariencia de un hombre de mediana edad. Pronto fueron rodeados por otros seis vampiros más, los cuales parecían menos poderosos, probablemente de la casta noble, pero no por ello menos peligrosos.
El peliplatinado no estaba muy seguro de poder encargarse de todos ellos al mismo tiempo y más teniendo que proteger a un Mikael a quien se le había ocurrido el peor momento para salirle con que era un miedoso y no podía utilizar ninguna habilidad vampírica. Decididamente, ¿qué diablos había visto Elihata en un chiquillo como él?
El cuerpo de Zero comenzó a reaccionar, sintiendo una vibración proveniente de su mano que sostenía la Bloody Rose, como aquella vez en que eliminó a Rido.
Los ojos del vampiro de cabellos castaños se achicaron y eso sirvió para dar una orden silenciosa. Uno de los otros perseguidores se movió rápido y tomó a Mikael por el cuello.
–¡Mikael! –gritó Zero.
–Ah, ya veo, ahora los asquerosos Nivel E han decidido hacer alianzas a fin de protegerse –habló el líder del grupo.
Los ojos púrpura de Zero se dilataron ¿Alianzas entre Nivel E? ¿Eso quería decir entonces que…?
Zero, tú y yo nos parecemos más de lo que te imaginas.
El cazador miró como los colmillos del que tenía atrapado a Mikael amenazaban con morder el cuello del chico.
–En sus venas fluye una de las sangres más poderosas de los sangres puras, eso sin contarte a ti, por supuesto –dijo el líder.
–¡Suéltalo! –amenazó Zero, apuntándole con el arma.
–Si quieres mátame, pero antes de que puedas hacerlo con todos nosotros, él sería vaciado en un instante ¿Serás capaz de abandonar a tu hermano en sangre, Nivel E?
Zero chasqueó la lengua.
–¿Qué es lo que quieren? –habló tratando de pensar en lo que haría, al tiempo en que no perdía de vista ninguno de sus movimientos.
–La sangre de los Kuran que fluye en tus venas. Así de esa forma podremos adquirir poder y estaremos a la par de ese monstruo.
El oji violeta sonrió irónico.
–¿No te mordiste la lengua? –su mirada se endureció.
El podría ser un Nivel E, pero ante todo era un cazador ¿o no? (Y hablando de cazadores, Zero se preguntó en dónde diablos estaba ese idiota de Kaito cuando más se le necesitaba).
El aire frío cruzó por en medio del círculo que formaban los vampiros y por un instante pareció que el tiempo se detenía. Aquel vampiro aparentemente esperaba la respuesta por parte de Zero y este, a su vez, trataba de pensar en como salir ilesos de la situación.
–Estás rodeado y no tienes muchas opciones frente a ti. Así que será mejor que nos entregues tu sangre por las buenas, de esa forma sufrirán menos.
Los nudillos de Zero se pusieron blancos debido a la fuerza con que apretaba los puños, presa del odio que aquellas bestias le inspiraban ¿Es que nuevamente se vería sometido a los deseos egoístas de esa raza a la que tanto despreciaba? De reojo miró a Mikael, quien justamente en esos momentos daba un quejido ahogado al ser sometido con mayor fuerza, se notaba de inmediato que se encontraba demasiado asustado como para poder hacer algo. Y, a decir verdad, aunque no lo estuviera, la fuerza entre un vampiro, aunque este fuera noble, y un Nivel E no tenía ni caso compararse entre sí.
Matarlos a todos podía hacerlo, sin perder tiempo y ellos ni cuenta se darían. Pero teniendo al pelirrojo como rehén resultaba muy temerario el querer alzar siquiera el dedo meñique en su contra. Era cierto, no tenía opciones.
Zero bajó la mirada y la Bloody Rose con ello.
–Dejen ir al chico. Después de todo lo que desean es la sangre Kuran que corre por mis venas –dijo el ojivioleta, sintiendo una especie de repulsión al recordar que la sangre no sólo provenía del cuerpo de Yuuki, sino también de Kaname.
–¿Y en serio creíste que haríamos eso? –dijo el vampiro de cabellos castaños.
Al escuchar eso, Zero reaccionó, alzando el rostro y el arma anti-vampiros, disparando sin pensárselo dos veces. Sin embargo, el tiro no dio en el blanco que él deseaba. Alguien más había interferido.
Lo que sucedió después fue tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar. Escuchó un rugido, poderoso e intimidante, detrás de él, seguido de gritos y las presencias de cinco de los vampiros desaparecieron en un instante.
La sangre salpicó su rostro y un crujido (como cuando alguien dobla una delgada lámina de acero) llegó hasta sus oídos. Entonces al ser capaz de parpadear un par de veces, notó una espalda delante de él. Luego, enfocando la vista un poco más allá, notó como el cuerpo del vampiro de cabellos castaños comenzaba a desvanecerse, hasta convertirse en polvo, en nada. El último vampiro que quedaba con vida salió corriendo, pero una onda de viento le alcanzó, haciendo que su cuerpo desapareciera sin dejar rastro alguno.
–Mikael, Mikael ¿me oyes? –era la voz de Elihata, sosteniendo entre sus brazos a un pelirrojo en estado de shock.
Pero Zero no tuvo tiempo de ir a ver lo que sucedía, pues sus brazos parecieron reaccionar por sí solos, como si estos tuvieran vida propia, sosteniendo el cuerpo que estaba frente de él.
–Ka-Kaname –pronunció confundido el nombre del sangre pura.
Sus manos sintieron de inmediato lo caliente y viscoso de la sangre derramada que emanaba del cuerpo de este. Al parecer, Kaname se había interpuesto entre el vampiro y Zero con el fin de proteger a este último, sin prever que el ojivioleta reaccionaría disparando al mismo tiempo. El atacante había atravesado el costado izquierdo del cuerpo de Kaname, alcanzando a rozar el corazón y el disparo de la Bloody Rose le había atravesado también ¡De puro milagro y Kaname había tomado el corazón del vampiro de cabellos castaños, pulverizándolo en un instante!
Después de ello, Kaname no pudo seguir sosteniéndose, cayendo en los brazos de Zero. Pronto en el suelo se hizo un gran charco de sangre, la herida no cerraba y el olor comenzaba a embriagar los sentidos del ojipúrpura.
–Kaname… levántate –dijo con dificultad pero al moverlo, el moreno jadeó. Ambas heridas eran considerables, mortales, y el poder del arma impedía que estas se curaran como sería normal entre los vampiros.
A ese paso… a ese paso…
Zero se volvió hacia donde se encontraba Elihata, pero este se mantenía ocupado con un histérico Mikael, quien gritaba y pataleaba, convulsionándose en el suelo. El rubio abrazó por los hombros al pelirrojo, meciéndolo y susurrándole algo en los oídos. El ojivioleta comprendió entonces que en el proceso de salvar a Kaname se encontraba solo… o quizá sería mejor dejar las cosas como estaban y…
Hizo un ademán reiterativo con la cabeza en señal de negación. No podía hacer eso, no después de que Kaname le había salvado la vida, porque de no haberse interpuesto, su corazón hubiera sido consumido.
Kaname perdió el conocimiento, escondiendo su rostro en el pecho de Zero. El ex prefecto comenzaba a respirar con dificultad, su instinto le invitaba a probar esa sangre y hacerla suya, pero su poca cordura le dictaba que debía actuar de forma rápida. Pero ¿su sangre serviría de algo?
La sangre de los Kuran que fluye en tus venas. Así de esa forma podremos adquirir poder…
Claro, en sus venas fluía la sangre de ese clan. Su sangre ahora debía de ser poderosa o de lo contrario aquellos vampiros no lo habrían perseguido en busca de ella. Pero él jamás le había dado de su sangre a nadie y de hecho no lo deseba hacer.
Pero él le había salvado la vida.
Sin embargo, odiaba a Kaname.
No obstante si algo le llegara a pasar a este, Yuuki sufriría.
Y aún y con todas esas razones 'válidas', ¿qué dirían los cazadores, por no mencionar la reacción de Kaito?
El cuerpo de Kaname comenzó a sentirse frío.
"Vamos, Zero, debes tomar una decisión y pronto", pensó sosteniendo con manos temblorosas al sangre pura.
Y en un arranque de impulsividad, se llevó la muñeca derecha a la boca, rasgando la piel con sus colmillos y acercando la herida a la boca de Kaname. Sin embargo, no hubo la respuesta esperada, al parecer el sangre pura se encontraba tan perdido que no era ya ni siquiera capaz de poder succionar lo que se le ofrecía. Aquello le hizo sentirse frustrado.
¿De qué otra forma era posible darle de beber de su sangre, alguna manera que fuera mucho más directa? Sus ojos violáceos se fijaron en los labios de Kaname.
Repitió la mordedura en su muñeca, no sin sentir antes una fuerte punzada que invadió todo su cuerpo, ya fuera por su propia necesidad de beber sangre o por la herida infligida. Sorbió su propio líquido vital, sintiendo el sabor a herrumbre en su paladar y esforzándose por no escupirlo en una clara muestra de asco y repulsión y lentamente se fue acercando a los labios del pura sangre, deteniéndose a unos cuantos milímetros de su rostro. Pudo ser capaz de sentir la débil respiración de este, la frialdad que emanaba de su cuerpo y el lento ritmo cardíaco que amenazaba con desaparecer.
"Es porque él me salvó la vida", pensó Zero como dándose valor para hacer lo que estaba a punto de realizar.
Y la distancia finalmente desapareció. Sus labios se juntaron, mientras la mano izquierda rodeaba la barbilla del moreno y sus dedos tiraban suavemente de los labios con el fin de que estos se abrieran lo suficiente para permitir el fluir de la sangre. Zero se vio obligado a introducir su lengua, quizá como un movimiento natural de empuje para que el líquido entrara sin que se derramase.
–Vamos, debe de ser suficiente con eso, Kaname –murmuró afligido, aún sobre sus labios.
El pecho de Kaname se alzó de forma violenta, tanto que Zero se sobresaltó y lo único que fue capaz de hacer fue rodear con sus piernas el cuerpo del sangre pura, quedando a horcajadas encima de él, sosteniéndole por los hombros. Sin embargo, se dio cuenta de que las heridas comenzaban a sanar poco a poco y la temperatura corporal volvía a la normalidad.
El cuerpo de Kaname dejó de moverse y eso permitió que Zero se relajara, juntando su frente a la del moreno, cerrando los ojos. Aún el olor de la sangre de este le embriagaba y sus manos temblaban, quizá por eso mismo o por el esfuerzo que hizo de darle de su propia sangre.
Kaname sintió una oleada de confort y calor rodearle y por un instante creyó que quien se encontraba cerca de él no era otra que Yuuki. Aún aturdido por esas sensaciones, se permitió quedarse un instante más en aquella posición, hasta que su cerebro pareció funcionar y recordarle en qué clase de lugar se encontraba y bajo que circunstancias.
Abrió los ojos, viendo un par de mechones de color plata frente a sus ojos, las pestañas tupidas de Zero, el sabor metálico de la sangre en su boca y el escozor de las heridas que cerraban poco a poco a tal grado que era capaz de sentir como la piel se unía nuevamente, célula por célula.
La sangre que corría por sus venas le regalaba sensaciones nuevas y con ello escenas de una vida que no le pertenecía. Fue así que se dio cuenta de que esa sangre pertenecía a Zero, descubrir eso le hizo sentirse incómodo, sin saber qué hacer. Además, la cercanía estrecha que compartían en esos momentos le resultaba embarazosa.
Y sin embargo, la sensación cálida y quizá de agradecimiento le impedía hacer algo en contra del ex prefecto.
–¡Zero! –se escuchó y el aludido sólo alcanzó a se capaz de levantar ligeramente el rostro, reconociendo vagamente a Kaito.
El pelicastaño, acompañado de otros dos cazadores, se apresuró a quitar de encima de Kaname al ojivioleta.
–¿Qué diablos has hecho, Zero? –masculló entre dientes el cazador al verle en ese estado de sopor.
Kaito miró al otro lado, el par de vampiros que se encontraban a unos cuantos metros de Kaname y Zero. El pelirrojo revoltoso reposaba inconsciente en los brazos de Elihata, pudo notar también que en sus mejillas se apreciaba marcas de lágrimas y el estado de ánimo del vampiro rubio tampoco era muy idóneo. Al parecer tendría que esperar a que Zero reaccionara a fin de que este le diera los detalles de lo sucedido.
Uno de los cazadores se acercó a Elihata para ofrecer su ayuda, mientras que el otro se disponía hacer lo mismo con Kaname. Sin embargo, al tratar de ponerle un dedo encima, el sangre pura le hizo a un lado la mano gracias a un movimiento elegante de la propia.
Kaname se incorporó un poco aturdido, pero sin perder su porte refinado y de autosuficiencia. Por un instante permaneció sentado en el suelo, sin decir palabra alguna y sin mirar a nadie. En su cabeza se repetía una y otra vez el recuerdo de cuando Hiou Shizuka atacó a Zero, siendo capaz de sentir claramente los colmillos fríos de ésta desgarrando la blanca y suave piel del chico; el dolor de saber a sus padres muertos y la decepción de que su hermano gemelo se uniera a la mujer.
Kaname cerró los ojos, sacudiendo ligeramente su cabeza, como si con eso fuera capaz de hacer a un lado esos recuerdos que no le pertenecían, sólo para dar paso a otra clase de pensamientos.
Yuuki… Yuuki…
–Yo lo llevaré –dijo Kaname suavemente, estando seguro de que a pesar de haber hablado en tono bajo fue escuchado. Se levantó y se acercó a donde se encontraba Kaito.
–No te dejaré hacer eso –negó el castaño–. No sé exactamente lo que ha pasado aquí, pero…
–Déjalo… –interrumpió Zero, hablando en un murmullo, sintiendo que sus piernas, en realidad todo su cuerpo, temblaba descontroladamente.
–¡Zero! –se quejó Kaito, sin soltarlo todavía.
–Ya lo oíste –dijo Kaname y en un hábil movimiento se lo arrebató de los brazos.
La acción y la debilidad en la que se encontraba Zero hizo que cayera de bruces en el pecho del vampiro moreno, quien lo sostuvo con firmeza pero a la vez con delicadeza. Con paso seguro y lento Kaname lo condujo hasta el automóvil en donde los cazadores habían llegado, acomodándose en la parte trasera. Los dos cazadores ocuparon la parte delantera, mientras que en el auto de Kaito subieron Elihata y Mikael.
Kaito no pudo ocultar el enfado que sintió por toda esa situación, mirando de vez en cuando el otro auto a través del retrovisor, de vuelta a la mansión.
En tanto, los recuerdos de Zero seguían atormentando la mente de Kaname. Cuando por enésima vez el sangre pura sintió en carne propia la mordida de Shizuka pudo ser capaz de comprender los sentimientos del ex prefecto.
Sin estar muy consientes de lo que hacían, Kaname apretó protectoramente a Zero contra su cuerpo y este, a su vez, escondió su rostro en el pecho del moreno…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
¡Ajajá! No podrán quejarse del capítulo, ha tenido una muy buena dosis de yaoi ¿Ven? Les dije que Kaname ya no se despegaría de Zerorín n.n
Lexkai: ¡Gracias por leer! Pues ya ves que se han acercado más, aunque fue a costa de múltiples heridas. Para el lemon pues todavía no llega el tiempo, espera pacientemente. En cuanto a lo de Yuuki, lo lamento, pero no puedo hacerla a un lado (de hecho, lo más probable es que me odien por una parte en concreto de la historia, no digo más XDD). Y ya te mandé la solicitud a tu Face.
Laynad3: ¡Gracias por comentar! Pues sí, son los recuerdos de Kaname n.n Espero que este acercamiento también te haya gustado.
Gracias también a: Yuuniie Kuran, n0 HaNa.o0o, FchanHatake, Lilith Kiryuu, por sus reviews.
Matta au!
