Capitulo 9: El amo de la oscuridad, "Quiero protegerte"
Gema y los dos digimons se fueron al hospital, aunque ella tenía clases, opto por no ir, pero luego explicaría su ausencia.
Cuando llegaron preguntaron por el chico, pero no había ningún muchacho con ese nombre, entonces el pánico se apodero de la chica y apenas podía levantar la vista del suelo ni hablar, unos desconocidos se habían llevado a su amigo a saber donde, y ella se sentía tan impotente ante aquella situación que se sentía culpable y se arrepentía de haberse apuntado al intercambio para recibir a gente de España. Hasta que su dispositivo empezó a brillar, los tres lo miraron fijamente y vieron un punto verde que se acercaba cada vez más a ellos, Patamon sintió la presencia de su compañero también muy cerca, tan cerca como si se encontrase detrás suya, y de repente una ambulancia familiar para los 3 pasó por detrás de ellos:
-Esa ambulancia… -dijo Gema.
-¡¡Ahí va Cristóbal!! –dijo Patamon.
Gema y los digimons salieron corriendo detrás de la ambulancia pero esta les vio y acelero todo lo que pudo, pero ellos no se rendían, cogieron un taxi y mando seguir a la ambulancia, cuando esta paro, Gema pagó al taxista y se escondió para que los "enfermeros" no le vieran.
Ellos observaron como dos digimon salían de la ambulancia con el joven en brazos, y le llevaban a una mansión donde la luz parecía no existir, los digimons se adentraron, y los "espías" también entraron, pero por una ventana que había abierta. (Que casualidad no?? XD) Siguieron a los secuestradores y estos les llevaron hasta un digimon oscuro que a Gema le resultaba muy familiar.
-Esta sensación… otra vez… él es aquella figura que vi… -susurraba ella asustada.
-Hay que ayudarle. –dijo Patamon.
-Pero ¿Cómo? –pregunto Salamon.
-No lo sé. –dijo Patamon enfadado por no poder hacer nada. -¿Qué hacemos Gema?
Ella no contesto, estaba asustada, no quería volver a sentir como si su vida fuera arrebatada, pero tampoco quería ver a su amigo en ese estado. Debía actuar cuanto antes, o si no perdería a alguien importante. Intento calmarse, miro a los digimons y dijo:
-Llevaos mi dispositivo, y esconderos fuera de aquí, yo intentare sacar a Cristóbal-kun de aquí.
-Estás loca, no podrás tu sola, nosotros te ayudaremos. –dijo Salamon.
-Chicas tengo un plan, escuchad. –Patamon es cuenta su plan e inmediatamente se ponen en marcha.
Salamon y Gatomon salen para que les vieran, los dos secuestradores les atacaron pero estos intentaron esquivarlo, mientras que Gema se colaba por huecos vacios, e intentaba llegar a su amigo, cuando tuvo su mano cogida, noto que su temperatura estaba bajando muy deprisa, intento cargarle, pero la sombra oscura tan familiar para la chica se puso en medio del camino de esta y dijo:
-¿A dónde te crees que vas pequeña? –ella retrocedió unos pasos al sentir lo mismo que la noche anterior. –Ya veo que aun no te has recuperado de tus miedos a la oscuridad.
Ella no respondió, solo intentaba mantenerse en pie y controlar sus sentimientos, la sombra la miraba con orgullo y malicia, levantó un brazo en dirección a ella y lanzo viento oscuro que la tiro hacia atrás, ella protegió el cuerpo de su amigo y recibió el golpe, ahora tenía un pequeño hilo de sangre en la cabeza que corría por sus mejillas.
Intentó levantarse, pero apenas podía mantenerse en pie, solo con ayuda de la pared que tenía al lado.
La figura oscura se acerco a ella despacio pero peligrosamente, la cogió de la barbilla, sus caras casi estaban juntas, ella le miro a los ojos y sintió como si su energía se agotara rápidamente, ella cayó al suelo con su amigo, pero en ningún momento le soltó la mano, quería protegerle, pagarle por haberle hecho daño, quería limpiarse del mal que había causado.
Salamon y Patamon habían sido vencidos, y estaban débiles en el suelo, aun conscientes y veían como Gema estaba inconsciente en el suelo a causa de un ataque potente de la sombra.
-Llevaos a los digimons a una celda aparte, a esta chica llevadla a una de las habitaciones, pero atadla bien y que no se escape. Y en cuanto al chico, también llevadle a otra habitación, no hace falta que le aprisionéis. –dijo la sombra un poco cansada.
Los digimons obedecieron las ordenes del su amo oscuro, encerraron a los digimon, ataron a la chica a la cama de una habitación, y llevaron al joven a una habitación donde pudiera descansar.
Pasaron 2 horas y Cristóbal pudo despertar, no recordaba nada, solo que estaba buscando a su amiga por toda la casa hasta que cayó por las escaleras, lo demás era borroso, le dolía un poco la cabeza, pero la herida ya no estaba, aunque tampoco es que él fuera consciente de que la hubiera tenido en algún momento.
Se levantó de la cama y salió de aquel oscuro cuarto, empezó a caminar por los largos y negros pasillos, hasta que escucho voces que provenían de una habitación cercana a donde él se encontraba:
-¿Qué crees que va a hacer el amo con ella? –dijo una mujer en forma de araña.
-No lo sé y tampoco creo que nos importe. –dijo una momia con una metralleta.
-Tienes razón Mummymon, vamos a ver cómo está el chico. –los dos digimons salen del cuarto y el muchacho se esconde para no ser visto, cuando estos se habían marchado, el entra en la habitación silenciosamente y ve a su compañera atada con una telaraña y con sangre en la cara, se acerca ella e intenta despertarla, pero casi era imposible, estaba temblando y su cara iba palideciendo por cada momento, intento quitarla la telaraña pero esta se pegaba cada vez más, entonces ella empezó a despertar poco a poco.
-¿Q-que ha pasado? –decía con una voz pagada y frágil.
-Estás despierta, me alegro de que estés bien. –dijo este con una sonrisa, pero ella no le pudo corresponder ya que apenas tenía energía. –Voy a sacarte de aquí te lo prometo. –él seguía insistiendo en quitar las telarañas, pasaron 5 minutos y por fin las había quitado, ayudó a su compañera a levantarse, pero esta apenas podía caminar.
-Gomen Cristobal-kun, no me encuentro muy bien, siento ser un estorbo. –dijo ella desde el suelo.
-No eres un estorbo, ven, te ayudare. –el joven le ofrece la mano para ayudarla a caminar, salen como pueden de la habitación y caminan un poco por los largos pasillos, hasta que Gema vuelve a caer al suelo.
-¿Estás bien? –dijo él preocupado.
-Viene alguien, busca a los digimon y márchate, no te preocupes por mí. –dijo ella con la voz débil pero segura. –pero ella sintió como si alguien la cargase a la espalda, abrió los ojos como platos y vio a su amigo cargándola y huyendo. -¿Q-que haces?
-¿Pensabas que te iba a dejar aquí sola? –dijo guiñándole un ojo.
-Arigatou Cristobal-kun, arigatou. –ella se aferro a su espalda y rezo para que no sucediera nada malo.
Llegaron a una especie de sala parecida a un comedor, entraron despacio, pero de repente, un montón de gente, apareció de la nada y tiro a la muchacha de la espalda del joven, luego les separaron como si fuera un accidente, ella se levantó como pudo e intento caminar, paso a paso intento buscar a su amigo, pero la música y las voces de los espejismos bastante reales impedían que se escuchara su voz, hasta que sintió una mano en su hombre, se giro y…
