Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

La historia es una adaptación del dorama "Full House"

Advertencias: AU. Contiene OoC .


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CONTRATO DE AMOR

CAPÍTULO 10.- FAMILIA KUROSAKI.

Cuando escuchó el timbre de la puerta sonar, Rukia dejó de picar las verduras, se limpió las manos en el mandil y se encaminó a abrir. No tenía idea de quién podía ser pero esperaba que no fueran más deudas.

Cuando abrió la puerta y vio a Uryu y Orihime sonreírle con un ramo de rosas rojas en la mano se sorprendió primero, luego quiso cerrarle la puerta en la cara. ¿Cómo se atrevían a pararse en su casa?

Pero decidió atenderlos, quizá venían a devolverle su dinero.

―¿Qué hacen aquí? ―preguntó Rukia en tono áspero. Ellos no parecieron notarlo, o se hicieron los desentendidos porque siguieron sonriéndole.

―Queremos disculparnos contigo. ―respondió el chico arreglando sus anteojos. Orihime le entregó el ramo de rosas a Rukia. Ella las aceptó con recelo.

―Sí, nos sentimos mal por lo que te hicimos. ―agregó la chica de cabello naranja con la mirada en el piso. ―Tú siempre has sido buena amiga y no lo merecías. ―dijo con sinceridad.

―Pasen. ―les indicó Rukia haciéndose a un lado para permitirles el paso, luego también caminó hacia la sala después de cerrar la puerta. A pesar de lo que le hicieron, los seguía queriendo y no olvidaba lo que habían pasado juntos.

―¡Felicidades por tu boda Rukia! ―dijeron al mismo tiempo Uryu y Orihime cuando estuvieron sentados.

―Sí. ―dijo secamente. No es como si estuviera muy contenta.

―Este lugar ha cambiado. ―comentó el muchacho asombrado, mientras veía la casa, que ahora tenía nuevos muebles.

―Sí, ha mejorado. ―expresó despreocupada Orihime. A Rukia le saltó una venita en la frente ante tal ofensa.

―¿Y bien? ¿por qué lo hicieron? ―preguntó Rukia.

Ellos le explicaron que tomaron su dinero porque, además de que querían poner un negocio y prosperar, tenían una gran deuda con un prestamista que los estaba amenazando con hacerles algo si no pagaban. Y como ellos temían por la vida de su bebé pues se atrevieron a hurtar su dinero.

Rukia terminó por perdonarlos pero les exigió que le devolvieran el dinero. Uryu se comprometió a devolverle poco a poco lo que le habían quitado.

―En los periódicos salió que te vas a casar con el famoso actor Ichigo Kurosaki. ― comentó emocionada Orihime, cambiando de tema. ― ¿Pero no es muy pronto?

―Cállate, no quiero hablar de eso. ―indicó Rukia. Al recordar que se casaría el día siguiente, le daban ganas de llorar.

― ¿No estarás embarazada y por eso te casas tan pronto?―preguntó el muchacho.

―Claro que no, no seas tonto. ―contestó Rukia molesta. ―Creo que no puedo estar peor. ―dijo cruzándose de brazos.

―No te pongas así, me haces sentir mal. ―mencionó Uryu.

―Pronto formaras parte de una familia rica, así que creo que exageras. ― comentó la muchacha de cabello largo.

―¿Qué? ―preguntó confundida Rukia, pues a pesar de pasar las noches platicando con Ichigo, él nunca hablaba de su familia.

―Sí, Ichigo tiene mucho dinero, además dicen que es hijo de un médico. ―respondió Uryu. Eso no consoló para nada a la futura novia.

―Ya es hora de que se vayan. ―les dijo Rukia ya más calmada. ―Si llega Ichigo y los ve aquí se va a enojar.

―Bueno, ya nos vamos, pero te dejamos nuestra dirección. ―Ishida le anotó en un papel su dirección y luego los futuros padres salieron de la casa.

Rukia se puso a terminar con las tareas que Ichigo le había dejado, él era muy especial en ese aspecto, si llegaba y no encontraba la casa limpia como él quería le armaba un escándalo y le imponía más trabajo.

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Mientras tanto en el hospital de Inuzuri, una ciudad a una hora de Karakura, se encontraba Isshin Kurosaki pasando revista a sus pacientes internados.

―Pues esta paciente ya se encuentra mucho mejor, si sigue así pronto la daremos de alta. ― le informó a la enfermera mientras veía el expediente.

―Sí doctor. ―contestó ella haciendo algunas anotaciones.

―¡Felicidades doctor! ―le dijo la paciente que estaba acostada en la cama. ―En la tele salió que su hijo Ichigo se casa mañana. ―agregó al ver la cara de confusión de Isshin.

―Sí, gracias. ―contestó él, sin salir de su asombro. Ichigo y él desde hace varios años no llevaban buena relación, su hijo todavía le guardaba rencor por aquel terrible suceso.

Después de lo que le dijo su paciente se vio en la necesidad de salir a comprar el periódico para cerciorarse de que fuera verdad la noticia de la boda de su hijo, luego entró a su consultorio para leer con calma.

―Pero es el colmo que no se haya dignado a avisarle a la familia que se va a casar. ―dijo Isshin leyendo el periódico, sentado tras su escritorio. ―¡Pero esto lo tiene que saber Masaki! ―arrojó el periódico a la mesa, sacó su celular e hizo una llamada.

―Ichigo sigues siendo un idiota que toma decisiones a la ligera. ―susurró Isshin sentado en su sillón de cuero negro, mirando hacia el techo. A su mente llegó un recuerdo.

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Esa noche estaban los cuatro sentados a la mesa, ya no reinaba el mismo ambiente alegre de años atrás, ahora las cenas se pasaban en un profundo silencio, pero esa noche algo cambiaria.

Papá. ―habló Ichigo rompiendo el silencio. ―Tengo algo muy importante que decir. ―dijo de manera solemne.

¿Qué es? ―preguntó ansioso Isshin, con brillo en sus ojos, pues pensó que por fin Ichigo había decidido dejar de actuar tan frío con él. Masaki y la abuela también lo veían esperanzadas.

He decidido dejar la escuela de medicina. ―reveló Ichigo esperando la reacción de su padre.

¿Qué? ―pregunto exaltado Isshin, poniéndose de pie. Él jamás le había impuesto nada a su hijo, pero fue muy feliz cuando Ichigo entro a la facultad de medicina pues quería que fuera su sucesor en el manejo del hospital de la familia. ―¿Lo haces para molestarme verdad?¿Todavía sigues molesto porque crees que…?

No lo hago por molestarte. ―interrumpió Ichigo enojado, poniéndose de pie. ―y si, sigo molesto por lo que hiciste o más bien por lo que no hiciste. ―le reclamó a Isshin.

¡Ya basta! ―pidió Masaki. ―por favor no peleen. ―dijo entre lágrimas. ―ella quería mucho a su familia y no le gustaba verla desmoronarse. Padre e hijo se calmaron y se sentaron, pues para ellos antes que nada estaba Masaki.

¿Y por qué dejas medicina? ―preguntó Isshin.

Quiero ser actor. ―Informó Ichigo. Dejando sorprendidos a todos.

Como a Isshin no le pareció una buena carrera, Ichigo tomó sus cosas y esa noche se mudó a vivir a casa de Urahara, hasta que tuvo dinero para alquilar un departamento. Desde ese día Ichigo frecuentaba poco la casa de sus padres y casi siempre iba cuando Isshin no estaba.

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―Ichigo... ―susurró Isshin mientras se perdía en sus recuerdos de cuando fue feliz con su hijo.

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Rukia estaba terminando de trapear la sala cuando volvió a sonar el timbre de la puerta.

―Espero que no sean de nuevo Uryu y Orihime. ―murmuró dejando el trapeador recargado sobre un sillón.

Caminó hacia la puerta de entrada y la abrió.

―¿Es usted Rukia Kuchiki? ―preguntó un joven moreno, de cabello negro que llevaba puesto un uniforme de chofer.

―Sí, ¿Qué se le ofrece? ―contestó Rukia contemplándolo.

―Soy el chofer de la familia Kurosaki, y me han pedido que la lleve de inmediato a Inuzuri porque la quieren conocer. ―respondió el chofer.

Ella se sorprendió, no sabía si era buena idea involucrarse con la familia de Ichigo.

―Está bien. ―aceptó Rukia después de unos segundos, se quitó el mandil y se subió al carro negro de la familia Kurosaki. Tenía curiosidad por conocerlos, sólo rogaba que no fueran como Ichigo porque entonces si estaría en graves problemas.

En el trayecto iba contemplando el paisaje, primero los extensos campos verdes, llenos de árboles y flores silvestres de varios colores, luego conforme se acercaban a Inuzuri, las grandes casas con hermosos jardines. No podía evitar preguntarse si estaba bien haber aceptado conocer a la familia de Ichigo, después de todo su boda era una farsa. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el tono de su celular.

―¡Rukia! ¿Se puede saber dónde estás y por qué no terminaste de hacer la limpieza?―El grito de Ichigo fue lo primero que escuchó cuando contestó la llamada.

―No grites, cuando regrese terminaré todo. ―susurró para que el chofer no escuchara.

―Ven ahora mismo. ―ordenó Ichigo del otro lado del teléfono. Rukia no entendía porque se enfadaba tanto.

―Ahora no puedo, voy de camino a Inuzuri.

―A Inuzuri ¿Para qué? ―Preguntó Ichigo.

―Pues a ver a tu familia. ―respondió Rukia como si fuera la cosa más obvia del mundo.

―¿A mi familia? , voy por ti enseguida. ―aseguró Ichigo y colgó.

―¿Y a este que le pasa? ―se preguntó Rukia ante la conducta del chico de cabello naranja.

―Señorita ya llegamos. ―le anunció el chofer.

Bajó nerviosa del auto y entró a la casa de dos plantas, en la sala ya la esperaba una mujer de cabello largo y castaño.

―¡Hola!, pasa. ―le indicó Masaki con una tierna sonrisa. ― soy Masaki Kurosaki, la mamá de Ichigo.

―¡Hola!, soy Rukia Kuchiki. ― se presentó nerviosa la chica.

―Sígueme, la abuela te está esperando.

Rukia siguió con temor a Masaki hasta un cuarto al final del primer piso. Dentro estaba una señora como de 70 años sentada en la cama y que limpiaba una planta de hojas verdes y picudas que estaba sobre la mesa junto a la cama. En el otro costado de la cama había un ropero de madera antiguo y frente a la cama había una pequeña mesa también de madera.

La señora al ver entrar a Rukia dejó de lado lo que estaba haciendo y le prestó atención.

―Hola, soy Rukia Kuchiki. ―dijo saludando con la mano.

―¿Es así como te presentas a los mayores? ―Le preguntó con rudeza la abuela.

―¿Qué?

―Tienes que hacer la reverencia. ―le comentó Masaki, mostrándole como. Rukia la imitó.

―¿Cuántos años tienes? ―volvió a preguntar con rudeza, Rukia notó enseguida que no le cayó bien a la abuela.

―Veintitrés. ―contestó tímidamente, la mirada de la abuela era muy intimidante. Masaki observaba con pena como la abuela bombardeaba de preguntas a Rukia.

―¿Y tus padres?

―Ellos fallecieron hace varios años. ―respondió con un poco de tristeza.

―Umm, ya veo. Dime ¿Es cierto que vives en la misma casa con Ichigo?

―Sí. ― Rukia dudó en contestar, pero al final se decidió por decir la verdad.

―¡Ay! ¡Ay!¡Ay! ― Se quejó la abuela agarrándose la cabeza. Estaba escandalizada por que vivieran juntos antes de la boda.

―Abuela ¿Te sientes bien? ―le preguntó Masaki que había corrido a su lado. ―¿Quieres que le llame a Isshin?

―No, no, no es necesario. ―Dijo todavía agarrándose la cabeza.

―¡Abuela¡!Abuela! ―Se escucharon los gritos de Ichigo en la casa. Cuando le colgó a Rukia, subió a su carro y manejó a toda velocidad a Inuzuri.

―¡Ichigo, has venido! ―exclamó alegre la abuela cuando lo vio entrar al cuarto, olvidándose de su dolor de cabeza.

―¿Por qué la has traído? Te la iba a presentar después. ― le dijo molesto Ichigo. Aunque quería mucho a su abuela, no le gustaba que se metiera en sus asuntos.

―¿Es que nos odias tanto? ―le preguntó Masaki a Ichigo. Su rostro reflejaba angustia y dolor.

―Claro que no mamá, a ti nunca podría odiarte. ― Rukia vio como Ichigo cambiaba de actitud ante su madre, a quien veía con mucho amor. ―pero no es el momento de que la conocieran… Rukia vámonos. ―le ordenó a la mujer de cabello negro.

―("Volvió a ser el mismo ogro de siempre"). ―pensó Rukia.

―¿No vas a venir? ―le reclamó el chico al ver que Rukia seguía en el piso.

―Si ya voy, déjame despedirme. ―Pero Ichigo no le dio tiempo a nada, la tomó de la muñeca y la jaló hacia la salida. Masaki fue tras ellos.

En la puerta de la casa se toparon con Isshin, Ichigo evitó verlo a los ojos.

―Adiós. ―le dijo simplemente. Su padre se le quedó mirando serio.

―¡Hola! ― Lo saludó Rukia con una sonrisa y una reverencia. Pero Ichigo la volvió a jalar y la llevó hasta el coche.

Isshin permaneció dándole la espalda, pero cuando escuchó arrancar al carro volteó para verlos marcharse. Masaki, que ya había observado todo, le puso una mano sobre el hombro.

―Masaki, nuestro hijo es un idiota. ― le comentó al sentirla junto a él. ―Pero tiene buen gusto. ― Y lágrimas de felicidad recorrieron sus mejillas. Estaba contento por la chica que sería su nuera. Masaki le regaló una dulce sonrisa.

―No te preocupes. ―le dijo Masaki. ―Tengo la esperanza de que todo vuelva a hacer como antes. ―le dio un beso en la mejilla y luego caminaron abrazados hacia el cuarto de la abuela.

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―Rukia ¿Qué te dijo la abuela?¿Te regañó? ―preguntó Ichigo en el coche. Ya se habían alejado lo suficiente de Inuzuri pero quedaba más de la mitad de recorrido para llegar a Karakura.

―No. ― contestó Rukia mirando hacia el frente.

―¿Qué pasa? ―preguntó al verla distraída.

―Es que no pensé que tuvieras familia, ¿Pero por qué te portas así con ellos?

―Si no quieres tener problemas es mejor que no hables. ―le pidió molestó Ichigo. No quería recordar el incidente por el cual se había alejado de su familia. Para ser más exactos, el incidente por el cual se alejó de su padre, era muy doloroso para él.

―Pero después lamentaras el tratarlos así de feo. ―insistió de nuevo Rukia. Quien ya conocía el dolor de perder a los seres queridos. Si sus padres vivieran ella jamás los trataría así.

―Te dije que te quedaras callada. ― Ichigo alzó la voz.

―Deberías de escuchar a la gente cuando te hable y no enfadarte. ― Le aconsejó Rukia.

―¿Por qué todo el mundo me da consejos hoy? ―dijo golpeando el volante.

―Es por tu bien, mira como trataste a tu abuela, y también al señor que imagino es tu padre…― Ichigo frenó de repente al escuchar a Rukia, dejándola sin habla.

―¡Sal!, allá afuera podrás hablar todo lo que quieras. ―le ordenó. Ella se quedó mirándolo en silencio.―¡Sal! ― Volvió a decir al ver que Rukia no se movía.

Rukia salió del carro y le azotó la puerta, él arrancó a toda velocidad sin importarle dejarla en medio del puente y muy lejos de casa.

―¡Idiota¡¿Cómo me puedes hacer esto? ―Dijo al verlo marchar.

Con lo que no contaba Ichigo, es que alguien había observado toda la escena desde lejos. Ashido manejaba su convertible rojo, cuando reconoció el coche de Ichigo y al ver que este frenó de repente, él también se estacionó a una prudente distancia. Desde la comodidad de su carro vio como Rukia se bajaba del coche enojada e Ichigo arrancaba dejándola sola.

―Creo que esto es muy conveniente para mí. ―murmuró Ashido, así que arrancó su carro y se estacionó cerca de Rukia. ―¿Necesitas que te lleve? ―le preguntó cortésmente.

―Sí, gracias. ―respondió Rukia, y subió a su coche. Como ella sabía que era un artista y que conocía a Ichigo pensó que no tendría nada de malo, además que su casa quedaba muy lejos como para irse caminando y no llevaba dinero para un taxi o camión.

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Ichigo seguía avanzando, pero poco a poco le fue ganando la preocupación por Rukia, así que aprovechó un retorno para regresar al lugar donde la había dejado, pero ella ya no estaba ahí, sin darse cuenta se habían cruzado en el camino. Ichigo volvió a cambiar de dirección y como conducía muy rápido volvió a dejar a atrás a Ashido y Rukia.

―¡Que imprudente tipo! ―comentó Rukia al ver que un coche los rebasaba, sin percatarse de que había sido Ichigo. Ashido sólo sonrió.

―Hablando de imprudentes, ¿Por qué te bajaste del coche? ―preguntó Ashido.

―Porque Ichigo y yo discutimos y me dijo que me bajara. ―comentó Rukia. ―Pero así es siempre. ―dijo Rukia tratando de componer la situación, aunque la verdad lo empeoró más.

―Así que siempre te trata así. ― comentó Ashido sin despegar la vista del camino.

―Claro que no, es que estaba enojado. ―dijo Rukia nerviosa.

―Rukia. ―habló Ashido estacionando el carro y volteando a verla. ―No creo que sea correcto que te trate así, tú mereces respeto. Es más, creo que no deberías casarte mañana con él. ―aconsejó dejándola sorprendida.

―No puedo hacer eso. ―comentó Rukia, sabía que si no lo hacía perdería la oportunidad de conseguir la casa de sus padres.

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Ya se había hecho de noche y en la casa de la familia Kurosaki, ya se encontraban reunidos en el comedor.

―Isshin, ¿Vas a ir mañana a la boda? ―preguntó Masaki.

―¿Por qué debería de ir? Él se marchó para vivir su vida.― Contestó serio, mientras comía. Pero Masaki lo conocía muy bien y sabía que se moría de ganas de ir a la boda.

―Ella no tiene padres, ¿no te da pena? ―preguntó la abuela.

―Ni siquiera un pariente que la entregue en el altar. ―agregó Masaki.

―¿Y qué?¿Quiere que la acompañe? ―preguntó Isshin, poniéndole atención.

―Sí, me lo pidió esta tarde con lágrimas en los ojos. ―comentó Masaki y le hizo señas a la abuela para que continuara con la historia.

―Sé que Ichigo se ha portado mal, pero hazlo por la novia. ―pidió la abuela. ―se veía muy triste.

―Está bien, está bien, sólo por ella. ―aceptó Isshin limpiándose las lágrimas. Era sensible a las historias tristes. Masaki y la abuela se miraron complacidas. Siempre les resultaba tan fácil engañar a Isshin.

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Ichigo permanecía despierto esperando a Rukia, cada cinco minutos se asomaba por la ventana de la sala para ver si había llegado.

―No debí haberla dejado sola. ―dijo mirando su reloj de mano. ―ya es muy tarde. ―Él salió al patio de enfrente para esperarla. Como estaba preocupado caminaba de un lado a otro. Al levantar la vista pudo ver que al final de la calle se aproximaba un carro, así que corrió a sentarse a la sala por si acaso era ella no se diera cuenta que la estaba esperando.

El carro se estacionó frente a la casa.

―Gracias por traerme. ―dijo Rukia con una sonrisa y bajó del coche.

―Fue un placer. ―respondió Ashido. ―recuerda lo que te dije, es mejor que no te cases con él. ― Rukia se despidió con la mano y cerró la puerta del coche. Ashido también se despidió y regresó a su casa.

Rukia entró a la casa, al ver Ichigo sentado en el sillón viendo televisión, recordó lo que le hizo y la furia regresó.

―¿Te han traído? ―preguntó curioso Ichigo.

―Sí. ¿Te importa? ―contestó molesta.

―Para nada. ―dijo apagando la televisión y levantándose del sillón. Claro que tenía curiosidad de saber quién llevó a Rukia a casa, pero no quería doblegar su orgullo. Luego subió a su cuarto.

―Idiota. ―murmuró furiosa Rukia. Luego se metió a dar un baño y se acostó a dormir en la colchoneta. En su cuarto no había muebles, solo la colchoneta, dos sillas que ocupa para poner su ropa y una caja forrada en la que tenía las fotografías de sus padres.

No tenía ni quince minutos que se acostó cuando se enderezó gritando, las palabras de Ashido seguían rondándola.

―¡Ahhh! Tiene razón Ashido, Ichigo es un idiota, no me casaré con él. ―murmuró furiosa. Se levantó enseguida, prendió la luz, guardó su ropa en la maleta y se volvió a acostar. ―Mañana, antes de que se levante Ichigo me iré de la casa. ―dijo Rukia y se quedó dormida.

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Cuando Ashido llegó a su departamento colocó las llaves de su coche y casa en una mesa que estaba cerca de la puerta, se desabrochó la camisa que llevaba puesta, se sentó en un sillón, subió los pies en la mesa de centro y tomó el teléfono de casa para hacer una llamada.

―¿Hisagi? ―preguntó cuándo contestaron el teléfono. ―Te tengo una gran noticia, creo que Ichigo no se casará mañana. ―reveló con una sonrisa de satisfacción.


Gracias por leer.

Saludos.