10. Mala Sangre

Durante los primeros instantes no fue consciente de lo que estaba haciendo. Se movía, sí, pero completamente ajena a su voluntad. Sus músculos y articulaciones habían tomado control propio sobre ella y avanzaban con ritmo imparable hacia el objetivo marcado.

La presión que ejercía Aiden sobre su mente se acrecentó por segundos, podía notarla invadiéndola, revisando de nuevo ciertos recuerdos, buscando algo que solo ella podía saber y sumiendo a Hermione en un repentino estado de pánico.

La naturaleza de la criatura era fuerte, la arrastraba irremediablemente hacia Ron de manera salvaje y brutal, incluso podía notar como su cuerpo se tensaba ante los inminentes acontecimientos. Incluso Aiden pareció removerse inquieta recluida en su pequeño espacio en la mente de Hermione.

Comenzó a notar como algo no iba como debería, notaba que Aiden empujaba su cuerpo en una dirección que no parecía ser la correcta. Sus impulsos comenzaron a ser redirigidos hacia otros objetivos, una repentina subida de adrenalina la recorrió por completo. Se sentía más viva que nunca, sentía como si pudiese hacer cualquier cosa, tenía ganas de hacer cualquier cosa.

Siguió avanzando con confianza creciente hacia Ron, que no había dejado de mirarla con una expresión mezcla de miedo y curiosidad. A pesar de su repentino despertar y sus avance hacia él, no retrocedió ni medio milímetro. Permaneció recto como una estaca como hipnotizado ante su presencia, parecía clavado al suelo y la miraba intermitentemente a los ojos y al resto de su nueva anatomía.

Alcanzó su posición en apenas unos segundos, se había tomado su tiempo a pesar de que comenzaba a cogerle el gusto a su extraordinaria velocidad. Cuando llegó a su altura, acercó su cara a la de Ron mucho más de lo que se abría atrevido antes.

- Eso era "antes" - susurró Aiden con aire divertido

- Aiden! ¡¿no pretenderás matarlo?! - exclamó Hermione escandalizada a partes iguales por su perdida de control y por la cercanía de su cara con la de Ron

- ¿Matarlo? ¿Para qué querría matarlo? Piensas de manera muy aburrida Hermione-.

- ¿Entonces qu...?-

Nunca llegó a terminar su pregunta, pues en ese preciso instante, y aprovechando que su nueva estatura la ponía a la misma altura que Ron, Hermione sujetó con fuerza la cabeza de su amigo y consumió el espacio que los separaba uniéndolos en un beso.

- ¡MALDITA SEA! ¿QUE DEMONIOS HACES?-

- Tu solo dejate llevar - contestó Aiden entre risas que provocaron un eco profundo en la mente de Hemione.

Estaba frenética, podía notar cada una de sus células responder al beso forzado con satisfacción. Cuando quiso apartarse, no pudo, y cuando quiso protestar, se dio cuenta de que no era Aiden la que la mantenía unida a Ron, era ella misma.

- Aburrida, solo te he dado un empujoncito. Ya me lo agradeces después-

Absolutamente fuera de sí y completamente lanzada dentro de su nueva existencia, profundizó el beso con Ron, quien respondía de buena gana después de unos segundos de sorpresa y cierta resistencia. Le pasó los brazos anormalmente largos alrededor del cuello mientras él hizo lo propio en su cintura.

Le hervía la sangre, continuos escalofríos le recorrían la espina dorsal. Estaba cumpliendo uno de sus deseos más antiguos y primitivos. Pero no se quedaría ahí, algo dentro de ella se movía buscando algo más. Sus manos bajaron de su posición hasta el cuello de la camisa de Ron, tirando con una mínima fuerza que fue suficiente para arrancar todos los botones de cuajo y deshacerse por completo de ella.

Fue entonces cuando notó la alarma de su compañero, que comenzaba a resistirse con más ímpetu que antes viéndose en una situación más comprometida de lo que parecía en un principio. Intentó liberarse de su agarre sin éxito, su fuerza ya no podía comprarse a la de Hermione, apenas era un suave tirón frente a la potencia que ella ahora poseía.

Pero Hermione ya no era ella, una espesa neblina se había apoderado de su voluntad y una fuerza primitiva y furiosa se abría camino hacia sus funciones principales dando rienda suelta a todo lo contenido durante demasiado tiempo.

Acababa de perder completamente el control cuando un golpe seco la dejó inconsciente.

- ¿Que - ha- PASADO?- gritó el hombre rubio a un Ronald que continuaba en estado de shock. Morgan se paseaba frenéticamente frente a la cama donde había colocado a la Hermione inconsciente mientras miraba a Ron que solo atinaba a pasarse la mano por el pelo mientras recogía su destrozada camisa del suelo.

- N..o, no lo sé, de pronto se me abalanzó. No pude resistirlo- intenta explicar mientras miraba nervioso hacia el hombre rubio.

- No debí dejarte esperar solo, creí que tendría más control inicial sobre la criatura. Me equivoqué, lo siento de verdad-.

- ¿Quieres decir que no era ella? ¿Era esa cosa que habéis traído? Maldita sea...- dijo removiéndose el pelo con más fuerza y agachándose contra la pared hasta quedar sentado en el suelo con la mirada perdida. - Creí que era ella la que me besaba-

- Y es posible que lo hiciese, pero empujada por el espíritu que ahora habita en ella. Ahora no es solo una voluntad en un cuerpo, son dos en constante conflicto por el control. La que salga vencedora será la que obtenga el poder total.-

Morgan se recolocó la chaqueta antes de continuar mientras miraba hacia el cuerpo de Hermione. - Me gustaría tener una charla con ella, puede que el espíritu sea pacífico y atienda a razones, puede que se preste a colaborar.-

- Maldita sea, ¿crees que colaborará?-

- No, no lo creo-

Continuara...