Bella se quedó paralizada durante un segundo.

Pero sólo fue eso, un segundo, porque antes de siquiera pensarlo, ya había abierto los labios y recibía el beso del cobrizo ansiosamente.

Edward bajó todavía más la cabeza para profundizar el beso, rodeando la cintura de Isabella con un brazo y sujetando su cabeza firmemente con la mano derecha.

Los pequeños puños de Bella estaban cerrados sobre su pecho, sosteniendo su camisa como si no quisiese soltarlo nunca más.

Los labios de Edward eran suaves y la estaban volviendo loca con sus jueguitos, avanzando, retrocediendo y dejándola boqueando como un pescadito, para luego sonreír con ternura y volver a perderse en ella.

Edward perdió la noción del tiempo. No tenía idea de cuánto había estado besando a su castaña cuando Jasper apareció.

"Oigan…Tengo hambre."

La castaña se separó de golpe, respirando agitadamente, mirando a su hermano con los ojos desenfocados.

Edward, mucho más tranquilo que ella, soltó una risita y estiró una mano hacía Jasper.

"Vamos, campeón, ¿Quieres un sándwich?"

Bella los vio desaparecer por la puerta de la cocina, enfadada porque Edward seguía luciendo perfectamente en su lugar mientras que ella se sentía las mejillas calientes, los labios hinchados y la respiración agitada.

Respiró hondo un par de veces antes de volver a la cocina a paso vacilante.

Edward le sonrió pícaramente por encima de la cabeza de Jasper, y Bella se mordió el labio, intentando disimular la enorme sonrisa que lentamente comenzó a expandirse por su rostro.

Jasper, al notar la presencia de su hermana, se giró en la banqueta y le sonrió con la boca llena de comida.

Bella rodó los ojos, y le limpió un poco de mayonesa del labio superior.

"La boca cerrada mientras comes, compañero."

Jasper se giró para seguir comiendo, y Bella lo pensó un poco antes de hablar, mordiéndose el labio.

"Hoy iré a ver unos departamentos que venden no muy lejos de aquí, Edward."

La expresión cándida del cobrizo inmediatamente se transformó en una fría como el hielo.

"Ya te dije lo que pienso acerca de eso."

Bella inspiró otra vez.

"Sí, ya lo sé, pero por más que nos encantaría no podemos quedarnos aquí, Edward. Es demasiado."

Él se limitó a rodar los ojos y girarse para comenzar a hacer algo en la cocina. Cualquier cosa para no ir y sacudirla hasta que entrara en razón.

"Yo no creo que sea demasiado."

Edward soltó una risita ante el comentario de Jasper, y Bella le dirigió una mirada de reproche.

"Conversación de adultos, Jazz." Reprendió suavemente Bella, y el niño se encogió de hombros antes de volver su atención al sándwich nuevamente.

"Estoy de acuerdo con Jasper." Masculló Edward luego de unos cuantos minutos de un silencio algo incómodo.

Bella resopló.

"No veo porqué tienes la imperiosa necesidad de mantenernos en tu casa. Ya hiciste mucho por nosotros, Edward, deja esa culpa."

"¿Culpa?" El cobrizo se giró para mirarla con el ceño fruncido, y esa mirada de enojo que conseguía intimidar a Bella como ninguna.

"No te enfades." Susurró levemente.

La mirada de Edward se suavizó, y comenzó a acercarse a ella lentamente.

"Cielo…"

Ambos observaron en silencio cómo Jasper se ponía de pie y se largaba de allí sin decir una palabra, muy sutilmente.

"Adoro a ese chico." Susurró Bella, y Edward soltó una risita antes de tomarla por las caderas y acercarla a él.

"No estoy enfadado." Murmuró contra su pelo, haciéndola sentir escalofríos por todo el cuerpo.

"Parecías enfadado."

"Lo sé, es que… A veces llegas a conclusiones tan estúpidas que me dan ganas de sacudirte, Bella."

La castaña se alejó un par de centímetros para observarlo con los ojos como platos, y Edward le sonrió torcidamente a modo de disculpa.

"Mis conclusiones no son estúpidas." Se quejó.

"Dijiste que hacía esto por culpa, Bella, ¡Culpa! ¿Por qué sentiría culpa? Lo único que quiero, que necesito, es ayudarte, deja de buscar problemas y entiéndelo de una vez, nena."

La castaña frunció levemente el ceño antes de suspirar.

"Bien…"

"¿Bien?"

"Bien."

"¿Bien quiere decir que no te mudarás?"

Ella soltó una risita ante el tono esperanzado del cobrizo.

"Quiere decir que no lo haré ahora. Quizás… Luego del juicio, ¿Sí?"

Edward rodó los ojos, pero decidió dejar el tema por el momento.

En lugar de responder, Edward bajó la cabeza para besarla suavemente, disfrutando de la manera en la que Bella respondía a él.

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Bella recordaría las siguientes como las mejores semanas de su vida hasta ese momento.

Nunca se había sentido tan cuidada, tan… Querida.

Era como si todo fuese un hermoso cuento de hadas, y el mayor miedo de Bella era que se terminase.

Porque a pesar de toda aquella tranquilidad, había algo que todavía le quitaba el sueño a Bella.

A pesar de que Edward y Emmett insistiesen en que era un juicio ganado, Bella simplemente no podía dejar de pensar en ello, en si las cosas salían mal, en si perdía a Jazzy.

Eso simplemente no podía suceder. No podían alejar a Jasper de ella.

"Deja de pensar tanto." Bella esbozó una sonrisa cuando unos brazos rodearon su cintura por detrás.

"Doctor Cullen, ¿No debería usted volver al trabajo en lugar de ir acosando camareras por ahí?" Preguntó divertida Bella.

"Primero, es la hora del almuerzo, Bells. Y segundo, yo no ando por ahí acosando camareras, sólo ando acosando a una camarera en particular." Susurró contra su cuello, haciéndola reír por las cosquillas.

Esas dos semanas junto a Edward habían sido espectaculares.

Lo que ellos eran todavía no estaba muy definido, en realidad.

Se comportaban como si fuesen una pareja de novios, pero realmente no lo eran, porque él nunca había hablado sobre ello todavía. Y todavía no se habían acostado.

Todavía…

Bella se estremeció.

En el hospital todos pensaban que eran pareja, y eso era por completo culpa de Edward, que siempre que la veía pasar se inclinaba para besarla, e iba a buscarla todos los días para almorzar junto a ella en el bar junto al hospital.

Por su parte, la familia de Edward junto a Jasper, prácticamente ya estaban planeando la boda.

"Estás preocupada."

"Algo así." Susurró, apretándose más contra el pecho del cobrizo. "El juicio es mañana."

"Todo estará bien, cariño."

"Eso espero." Susurró en respuesta, antes de girarse en sus brazos. "¿Vamos a comer?"

Edward asintió una vez, se inclinó para besar su frente y la tomó de la mano para ir hacia la salida.

En el camino, Bella sintió la mirada de prácticamente todo el personal femenino del hospital clavada en su espalda.

Edward había sido el soltero más codiciado del lugar durante años, y de repente ella, una camarera, aparecía y lo quitaba de su alcance.

Bueno, en realidad no lo había hecho, porque no era oficialmente la novia de Edward, pero todos allí pensaban que lo era, y ella no pensaba sacarlos de su error.

Observó al cobrizo que caminaba junto a ella, preguntándose en qué parte del camino se habría llegado a enamorar tanto de él.

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¡Buenos días! Gracias por esperarme, y por sus hermosos reviews. Me hace muy feliz que les guste la historia.

Un saludo enorme para todas.

¡Emma!