A una bala de distancia-Uhuru-chan
¡Hola!, Este es el antepenúltimo capítulo (Si, ya tengo el 11 y el 12 listos, efecto vacaciones), de todos modos creo que no me queda muy bien el drama, pero lo intento, al parecer me va mejor en la comedia…que fiasco…a leer será mejor.
Vivir así es morir de amor! Soy mendigo de sus beeeesoooos xD melancoliaaaa! *se rompe una ventana en algún lugar*
Advertencia: Esta historia tuvo/tiene/tendrá lemon, muerte de un/unos personajes, OoC, violencia, pedofilia y es yaoi, por favor no leas si no te gusta.
Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, la trama de la historia es mía y la frase del summary es de Cerati.
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Capítulo 10: Nuevamente solo
Fue inevitable que me sintiera celoso, no quería compartirte con nadie…Si lo pienso bien, nunca hubiésemos sido felices, es injusto que nacieras así, ¡Si hubieses estado sano!...si hubiese sido así…estarías aquí.
Llevaban un año de noviazgo, tenían sus reglas impuestas, y ambos intentaban dar lo mejor de sí para que la relación funcionara, pero todo se estaba desmoronando.
Itachi estaba cansado, siempre que necesitaba estar con su pareja, este estaba revolcándose con algún tipo o tipa, y a pesar de que había intentado ayudarlo en cuanto a lo sicológico, no había logrado mucho. Aun así se conformaba con no tener que ver como su novio se revolcaba con otras personas, y mientras se mantuviera alejado era aceptable, hasta prefería que le mintiera para no enterarse de las aventuras de su amado, pero Deidara no le mentía, no quería que Itachi desconfiara de su honestidad.
Deidara intentaba con todo su esfuerzo no marcharse del hogar que compartía con Itachi, pero a veces el impulso sexual le ganaba, y sabía que le hacía daño a su novio, porque cada vez que llegaba y este le estaba esperando, veía en sus ojos decepción, tristeza y dolor de saberse reemplazado, y él no podía hacer nada más que llorar arrepentido, durante horas, pidiéndole perdón.
Al principio el Uchiha le decía que no tenía importancia, y que estaba enamorado de él, que eso era lo importante, pero ya ni eso le decía, en vez de eso, se quedaba callado y fingía estar dormido cuando Deidara llegaba, ignorarlo era más fácil que enfrentarlo, precisamente por eso comenzó a trabajar horas extras, se quedaba la mayoría del día en su consulta, oyendo y remediando los problemas ajenos, olvidándose de los problemas propios.
Hasta Sasuke le había hablado cierto día, él también estaba enfermo y se ponía en su lugar, era visible que Itachi se marchaba para no verle la cara y evitar encontrarse con sus llantos. El Uchiha menor se encontraba enojado, su hermano, el que había sido su único apoyo, ahora no podía apoyar a su compañero, y le dejaba solo.
-Está huyendo como una rata-Le dijo el azabache con su ceño fruncido-Es un cobarde, no sé qué le pasa, antes no era así.
-Está bien, está cansado, tu eres su hermano, es diferente, yo solo soy algo…pasajero uhn-Lo defendió, comenzando a llorar.
Aquella vez Sasuke le había consolado, cosa rara en él, pero parecía ser el único que le entendía de verdad, él tampoco podía sanar su enfermedad, pero a diferencia de Deidara, Sasuke tenía un novio cariñoso y fiel, que no le dejaría solo aunque corriera peligro su vida.
Comenzó a echar de menos a Hidan, era su único y mejor amigo, pero prefería no molestarlo y no contarle sus problemas cuando se hablaban por teléfono, él tenía suerte igual que Sasuke, tenía un buen novio.
Entonces se quedó solo, como cuando era pequeño, y al estar así necesitaba de alguien, quizás su enfermedad se debía a eso, demasiado tiempo solo.
Aquel día Itachi llego temprano, se sentía extraño desde que se había despertado, como si algo importante fuese a pasar. Entro en su hogar y dejo su maleta en el piso, desabrocho su corbata y sacudió su cabello con cansancio, quizás estaba trabajando demasiado. Camino unos pasos y oyó lo que había temido oír desde que comenzó su relación con Deidara…gemidos, y no eran provocados por él.
Trago saliva con dificultad y se adentró en su habitación silencioso, un bulto de sabanas se movía sobre su cama, dejando ver claramente la rubia cabellera de su novio, y el cabello castaño de un hombre. Sintió ira como nunca en su vida, era distinto saber que su pareja hacia eso a verlo en pleno acto.
-¡DEIDARA!-Grito colérico, acercándose a jalar de las sabanas que cubrían los dos cuerpos.
-Itachi…-Deidara le miro sorprendido, parecía que el Uchiha estaba fuera de sí.
El castaño los miro confundido, entonces el azabache tiro de él y lo lanzo fuera de su cama, el rubio comenzó a llorar por los nervios y el Uchiha se volteo nuevamente hacia aquel hombre que había osado tocar a su novio, lo agarró del brazo y de un tirón lo puso de pie y le hizo caminar hasta la salida, lo empujo ferozmente, haciendo que se azotara contra la pared del pasillo de afuera, volvió por sus ropas, las lanzo de igual modo y cerró la puerta.
Deidara iba a vestirse, por lo que se levantó y camino fuera de la cama, pero el Uchiha volvió a la habitación y comenzó a gritarle mientras le apretaba el brazo.
-¿Por qué en mi casa?, ¿Por qué en nuestra cama?, ¿Por qué?
-No…yo…lo sien…
-¡CALLATE!, ¿NO SABES DECIR NADA MAS?-Grito lanzándolo al suelo, haciendo que se golpeara con el duro suelo-¡Ya estoy harto!, ¡Lo único que haces es llorar y revolcarte como puta con cualquiera!
El rubio se encogió en su lugar, balbuceando respuestas que no llegaban a los oídos de Itachi, mientras el ultimo se limitaba a gritarle e insultarle, y cuando parecía que el Uchiha había pasado todos los limites, levanto su mano en forma de puño y lo acerco a él, el rubio se encogió como un niño asustado, tapando su cara con sus manos, mientras pedía perdón. Itachi detuvo su mano y se quedó observando al menor, jalo de sus azabaches cabellos con demencia y jadeo agitado, se agacho y abrazo a su conmocionado novio, le acaricio mientras sentía lagrimas caer por su rostro.
-Perdón, perdóname amor, perdón-Pidió besando las mejillas del rubio.
Deidara no respondió nada, solo sollozaba sintiendo las caricias de su pareja y oyendo como le pedía perdón.
Aquella noche no pudieron dormir, pero fingieron hacerlo, a sabiendas de que estaban despiertos, como solían hacer desde hacía un tiempo. Se iba a repetir, pensaba Itachi, seguro de que si volvía a encontrar a su novio en los brazos de otra persona iba a enloquecer, y Deidara por su parte solo dejaba caer sus silenciosas lágrimas por sus mejillas, Itachi había cambiado, y era su culpa. Ahogo un sollozo con sus manos cuando una idea cruzo por su mente: "Ya no me ama". Tenía lógica, se iba para evitar verlo, cuando llegaba ni hablaban o fingía estar dormido, ya no le decía cosas lindas, ya no habían promesas, ya no habían miradas de cariño, ya no habían besos…ya no había nada.
Fue pasando el tiempo, los días, las semanas, y Itachi sentía cada vez cosas peores, sabía que estaba mal sentir rabia, rencor y odio hacia Deidara, pero no podía evitarlo, cada vez que llegaba a casa y lo encontraba llorando, no sentía tristeza, sentía ira, ira porque recordaba esas lágrimas cuando lo encontró en la cama con otro, y con el tiempo dejo de creerle, comenzó a mirarlo con frialdad y le pedía silencio cuando comenzaba a llorar. Deidara sintió el cambio de actitud, en cualquier momento le pediría que se fuera, lo sabía, siempre que Itachi le miraba a los ojos podía ver en ellos que ya estaba harto, que ya no lo amaba y deseaba no verlo, y un día ocurrió. Aquella tarde Deidara se había acercado a Itachi a acariciarlo, era su día libre, pero el Uchiha le miro con frialdad y le dio un manotazo.
-Basta
-Lo siento…-Susurro el rubio sintiendo sus ojos arder.
-Deja de llorar, no quiero oír tu llanto, me dará migraña crónica por tu culpa-Dijo el azabache frunciendo el ceño.
-¿Me…me odias? uhn-Pregunto inesperadamente el rubio, sintiendo sus lágrimas caer con dolor al pronunciar la pregunta.
-…No sé-Respondió sincero el Uchiha, suspiro al escuchar un gritito ahogado del rubio luego de oír su respuesta, se levantó de su sofá y quedo de pie frente al menor-Creo que si seguimos viviendo juntos terminare odiándote.
Aquellas palabras se enterraron como puñales en su corazón, le estaba diciendo que tenía que irse, no sabía que decir, no quería irse, no quería renunciar al amor de su vida, pero Itachi ya había renunciado a él, y no podía hacer nada contra ello.
-¿Debería i…irme?-Dudo con la voz quebrada, mirando directo a esos ojos que tantas veces le habían mirado con amor, pero ahora solo se mostraban vacíos.
-Sería lo mejor para ambos-Contesto inmutable el azabache, casi disfrutando del dolor del ojiazul-Ya no te quiero.
Y termino de destruirlo con esas fatídicas palabras, comenzó a llorar con más fuerzas, sintiendo su pecho oprimirse, le había dado todo a Itachi, le había entregado todo lo que no había podido entregarle a sus familiares, y a sus amigos, y no había servido de nada, con cuatro palabras todo lo que había dado se había convertido en nada. Le costaba respirar, jadeo buscando aire, mientras Itachi estaba a su lado sin hacer nada, esperando una respuesta.
Fui un desgraciado…te hice sufrir y disfrute de ello, ¿Venganza? Eso tenía en mente, pero ¿vengarme de qué?, soy un estúpido…
-¿A…a donde me iré? uhn-Pregunto entre sollozos, había dejado su trabajo para cuidar del Uchiha cuando se había lesionado la pierna, y después de eso no había vuelto a encontrar un trabajo estable.
-Te conseguiré un lugar, si quieres te daré dinero, no es problema-Respondió de inmediato, lo había pensado con anterioridad, parecía que sus respuestas estaban estudiadas fríamente-Solo vete, ya no aguantare otro día contigo.
Deidara asintió y fue a la habitación que compartía con el que fue su novio, no podía parar sus lágrimas, y no quería que Itachi le viera, sabía que le molestaba verlo llorar y no quería que lo odiara más. El Uchiha volvió a su asiento, suspiro tranquilo, al fin volvería a su antigua vida, sin problemas, solo y en paz, como siempre debió ser.
Comenzó a hacer sus bolsos, no tenía muchas cosas, pero demoro a propósito, no quería marcharse, le dolía separar sus cosas de las de Itachi, le dolía saber que volvería a estar solo, y peor que antes, ahora estaría solo con el dolor de una relación que se había desmoronado frente a sus ojos.
-Debería llamar ahora…-Murmuro para si Itachi, refiriéndose a la dueña del departamento en renta que había visto en el periódico para Deidara, marco el número y espero a que le contestaran-Buenas tardes…
El rubio termino de guardar sus cosas, y se plantó en la puerta de la habitación, observando al azabache, que estaba hablando por teléfono con alguien, como si nada hubiese ocurrido, hasta parecía algo más animado. Seco sus lágrimas aun sollozando y se acercó al Uchiha.
Cuando termino de hablar por teléfono se levantó y fue a buscar su billetera, la encontró y volvió a donde estaba el rubio, lo miro de reojo, parecía muerto en vida, suspirando por haber llorado tanto, no le importó realmente, ya no era su problema.
-Toma, te alcanzara para unos meses, voy a escribir la dirección del departamento en una hoja-Le entrego un fajo de billetes, busco un papel en su agenda junto al teléfono y comenzó a escribir, Deidara sonrió con tristeza, estaba todo planeado por el Uchiha-Es fácil llegar.
Leyó la dirección y sonrió nuevamente, hasta se había preocupado de escoger un lugar lejos de su actual hogar para no encontrárselo por accidente, asintió y guardo el papel y el dinero en su bolso, miro a Itachi a los ojos y comenzó a llorar otra vez, tenía que irse en ese momento, nada más faltaba que el propio Uchiha le abriera la puerta.
-Adiós-Se despidió con frialdad el mayor, mirándole a los ojos sin expresión alguna.
-Adiós-Repitió Deidara llorando, se acercó a la puerta, la abrió y antes de irse murmuro aquellas palabras que le gustaría oír salir de los labios de Itachi-No tienes idea de…cuanto de amo uhn.
Cerró la puerta, dejando un sollozo en el aire y lo dejo solo. Itachi suspiro y tapo su cara con una mano, no había sido tan fácil como lo había imaginado, pero era lo mejor, solo se estaban haciendo daño. Volvió a su sofá y encendió el televisor, todo volvería a ser como era, nunca debió entrometerse con aquel tipo.
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Sasuke no había tenido un buen día, sus asistentes en la cocina del conocido restaurant "New Taste" eran algo distraídos y no podían hacer nada sin recibir una orden previamente, cosa que hacía que el Uchiha se exasperara y comenzara a gritar y al final no lograban mucho y el azabache tenía que terminar cocinando, cuando su trabajo era supervisar a los demás cocineros.
Termino de sacarse su uniforme y miro el reloj que marcaba las once de la noche, su zorrito iría a buscarle en el auto café que se habían comprado ambos con esfuerzo, un Daihatsu del año setenta y dos, un auto viejo y usado, pero que estaba en buenas condiciones. Guardo sus utensilios para cocinar y su uniforme, entonces escucho el claxon del auto, se despidió de sus compañeros de trabajo y salió a encontrarse con su novio. Naruto le sonrió y beso sus labios ansioso, le había echado de menos, ya no se veían tan seguido y aun no se acostumbraba a ello.
-¿Cómo te fue hoy?-Pregunto el rubio, subiendo al auto.
-Bien, aunque estos tipos no hacen nada por iniciativa propia, ¿Y cómo te fue a ti?-Subió y tomo asiento en el copiloto, había aprendido a conducir, pero para evitarse problemas por su enfermedad prefería no hacerlo.
-¡Excelente dattebayo!-Exclamo el menor encendiendo el auto-Aunque solo me dieron un papel secundario, si sigo así pronto seré el actor principal.
Naruto había conseguido trabajo en un teatro en el centro de la ciudad, no le pagaban mucho, debido a que la gente prefería ir al cine o ver televisión en vez de ir a un teatro, pero había que empezar por algo.
-De seguro lo lograras-Le animo el azabache, abrochándose el cinturón de seguridad.
-Eh, casi lo olvido, tu hermano me llamo-Informo el rubio despreocupado-Dijo que te había llamado, pero no le contestaste dattebayo.
-Um, es verdad-Murmuro revisando las llamadas perdidas en su celular-Tu sabes que no tengo tiempo para contestar el celular mientras estoy trabajando.
-Eso le dije, ¿sabes?, se oía algo raro, deberías llamarlo-Sugirió mientras doblaba en una esquina.
-Está bien, quizás peleo con Deidara, no me sorprendería por cómo actúa últimamente-Comento frunciendo el ceño.
-¿Cómo actúa quién?-Dudo el kitsune, mirándolo mientras esperaba en el semáforo.
-Itachi, te he contado como se ha comportado con Deidara-Aclaro el mayor, señalando hacia el semáforo que había cambiado de color.
-Ah, es problema de ellos Sasuke dattebayo, no critiques a tu hermano, tú no estás en su lugar.
-¿Es tan difícil?
-¿Qué cosa?
-Tratar con personas enfermas-Naruto le miro de reojo con seriedad.
-A veces, pero…-Sonrió estacionándose frente a su hogar-Para mí vale la pena cada segundo que he luchado por estar contigo ttebayo.
-Je…Gracias-Atrajo al menor tomándole de la barbilla y lo beso suavemente-Supongo que eso le falta a mi hermano.
-¿Qué cosa?-Dudo con confusión en su rostro.
-Un dobe lindo como tú-Respondió acariciándole los rubios cabellos con cariño.
-Eh, ¿Para qué?, él ya tiene a Deidara ttebayo.
-Pero ya no lo quiere-Aclaro el mayor con seriedad.
-¿Cómo que no lo quiere?-Pregunto sorprendido el menor-¿Te dijo eso?
-Actúa como si no lo quisiera.
-Solo están pasando por un mal momento…
-No, Itachi se cansó de Deidara eso es todo-Interrumpió el azabache con enojo.
-…tu hermano no es así ttebayo-Respondió el rubio con tristeza, ciertamente se había dado cuenta del cambio de actitud del Uchiha mayor.
-No era así…-Contesto bajando del auto.
-Quizás para él, tratar con la enfermedad de Deidara, es más difícil que la tuya ttebayo-Cerro las puertas del auto.
-Um…quizás.
Ambos entraron a la casa y dejaron sus cosas en la habitación, tenían que cenar, pero prefirieron comprar una pizza, Sasuke estaba harto de cocinar en su trabajo y hasta prefería una pizza de mal sabor, aunque a Naruto le encantaba la comida chatarra y parecía contento con aquella masa redonda.
-¿No vas a llamar a tu hermano?-Pregunto el kitsune mientras devoraba un trozo de pizza y desviaba su atención de la televisión.
-No tengo ganas de hablar con él-Respondió el azabache, cortando un tomate para echárselo a su trozo de comida.
Naruto no insistió, era mejor así, parecía que Sasuke pelearía en cualquier momento con su hermano mayor y lo mejor era evitarlo. Fue a sentarse en el regazo de su novio y siguió comiendo su pizza mientras miraban un show de concursos.
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Deidara llego silencioso a su nuevo hogar, era un conjunto de departamentos con un jardín en común. Camino hasta su departamento y saco las llaves de un macetero, la dueña de la morada le había comentado que había dejado las llaves para él en ese lugar. Abrió el departamento y se sorprendió un poco, ya estaba amueblado por completo, observo todo y sintió que las lágrimas volvían a su rostro. Itachi lo había planeado todo desde hacía mucho, mucho tiempo. Dejo sus cosas en la habitación donde estaba su cama y se sentó en ella, mirando el suelo, se sentía vacío, incompleto. Lloro amargamente toda la noche, hasta que sus ojos y su garganta comenzaron a doler, Itachi se había llevado todo con él y la poca alegría que podía sentir se había desvanecido. No bastaba con la ausencia de su madre y su padre, ni con lo que le hizo Orochimaru, ni con su enfermedad, ahora tampoco tenía a Itachi.
Y el Uchiha por su parte, prefirió quedarse frente al televisor, e ignorar el hecho de que en su cama ya no estaría Deidara esperándole, ni estarían sus cosas, y que ya no vería sus sonrisas ni sentiría sus caricias, pero fingió que no importaba, él era un Uchiha y no necesitaba de nadie para poder vivir.
Itachi continuo con su rutina diaria, iba a trabajar, atendía a sus pacientes, hablaba con Temari, se iba de su trabajo, volvía a su hogar, hacia ejercicio, se daba un baño, veía televisión y dormía, así paso el primer mes y ni se había molestado en llamar a Deidara, pero luego fueron pasando más días y comenzó a sentirse solo, los primeros días había albergado la esperanza de que el rubio le llamara pidiendo perdón o que le enviaría un mensaje, pero no había ocurrido, ¡y ni siquiera sabía porque estaba esperando una llamada de Deidara!, así que busco una excusa en su mente para ir a verlo, y la respuesta llego rápida y obvia: sexo, iría a su departamento con la excusa de querer acostarse con él, era estúpido, sin embargo el rubio no se iba a negar, después de todo era un andromano.
Se arregló como un galán y fingió un par de sonrisas ante el espejo, cuando estuvo listo monto su mercedes y condujo hasta el departamento que él mismo se había encargado de reservar para el rubio, activo la alarma y con su mejor expresión de "nosientonadasoyunUchiha" se aventuró a golpear la puerta. Espero durante unos minutos y volvió a golpear, pero no salió nadie, una vecina que le estaba mirando desde la ventana de su hogar le dijo que Deidara había ido a trabajar, y hasta le conto el horario que tenía, sí que había personas sin vida propia, agradeció por la información y volvió a su auto para esperar por el rubio.
Deidara había conseguido un trabajo de mesero nuevamente, pero en otro lugar, cerca de su departamento, había decidido que no podía deprimirse y comenzó a trabajar, era una buena distracción, y aunque a veces lloraba por las noches ya no era tanto como antes.
Aquel día había ido a trabajar, y cuando regreso por la noche se detuvo sorprendido, aquel auto lujoso que conocía tan bien no podía ser otro que el de Itachi Uchiha. Su corazón se aceleró, no sabía que sentir, si felicidad o tristeza, y mientras debatía sus sentimientos, el Uchiha bajo del auto y le miro apoyado en la puerta de su auto, esbozó una sonrisa sensual y le miro de pies a cabeza como si quisiera comérselo. Deidara frunció el ceño, aquello era raro, ni si quiera cuando estaban juntos sonreía así, parecía un donjuán en busca de rameras con aquella camisa azul a medio abrir, sus mangas arremangadas y esos ajustados pantalones negros.
-Deidara-Le llamo luego de cerrar la puerta de su auto-Estuve esperándote toda la tarde.
-¿Qué quieres? Uhn-Pregunto mientras se acercaba a su hogar.
-Vine a verte, es obvio ¿No?-Respondió sonriendo el Uchiha, acercándose al rubio peligrosamente-Ya que no me has llamado.
-¿Por qué tendría que llamarte?, tu terminaste conmigo uhn-Se alejó del moreno y le miro de mala manera.
-Eh, ¿Estas molesto conmigo?, creí que estarías feliz de verme-Acaricio la suave mejilla del menor, quien no pudo evitar que su corazón se acelerara emocionado.
-¿Qué quieres? Uhn-Volvió a preguntar el rubio, alejando su rostro con suavidad para evitar el contacto.
-Si me invitas a pasar te diré que quiero-Murmuro acercando su rostro al del ojiazul.
Deidara trago saliva nervioso y se volteo a abrir la puerta, Itachi bufo molesto al haber quedado prácticamente con los labios estirados, pero decidió calmarse. El rubio abrió la puerta y dejo pasar al Uchiha, tiro su bolso cerca de la puerta y se cruzó de brazos, observando al azabache, quien estaba entretenido mirando el lugar.
-No necesitas fingir que no conocías este lugar uhn-Dijo el ojiazul con frialdad, se sentía dolido aun por toda la planificación que tuvo su salida del hogar del Uchiha.
-¿Te diste cuenta?, intente elegir buenos muebles para ti-Ignoro el tono frio del rubio y le sonrió nuevamente-¿La has pasado bien aquí?-Pregunto con doble intención.
-…-Deidara no respondió, le había llamado puta, pero no era importante, quería saber porque el Uchiha estaba en su casa.
-¿No me vas a contar?, de todos modos ya se lo que debes hacer, te gusta bas…
-¿Qué quieres? Uhn-Pregunto el rubio por tercera vez, ignorando lo que el azabache iba a decir.
Itachi se quedó en silencio, aun con su sensual sonrisa en el rostro, se acercó al menor y lo acorralo contra la pared. Deidara abrió sus ojos sorprendido, e intento alejarse, pero el Uchiha se lanzó a besarlo con un poco de brusquedad, intento resistirse, pero los cálidos labios terminaron convenciéndolo, y aquellas manos que se colaban en su camiseta no le dejaron pensar bien. Había echado tanto de menos a Itachi, lo necesitaba tanto, que no le importaba si el Uchiha solo quería sexo, porque con esas manos que le estaban tocando en todas partes y con sus miembros rozándose sabía que solo quería sexo, pero se dejó tocar y besar, necesitaba sentirse amado por Itachi.
El Uchiha se sentía extasiado, no es que hubiese extrañado a Deidara, o eso pensaba, solo necesitaba desfogarse con alguien, y el rubio no se estaba negando, era tan fácil. Saco su camiseta y lo llevo hasta la habitación, donde termino de desnudarlo, Deidara intento sacarle la ropa, pero cuando lo intento lo empujó hacia la cama, no quería desnudarse, solo necesitaba desnudar una parte de él y lograría su objetivo. Bajó el cierre de su pantalón y saco su pene de entre la abertura de sus boxers, se puso un condón y miro al rubio, quien le devolvía la mirada con tristeza, ignoro aquellos lastimosos ojos y se acercó a penetrarlo, le costó trabajo entrar en aquel apretado agujero, pero luego de unos minutos ya lo había conseguido, no espero mucho para que el ojiazul se acostumbrara y comenzó a embestirlo, de todos modos Deidara no recordaba la mayoría de las cosas que hacia cuando tenían sexo, y pronto aquella mirada triste cambio por una lujuriosa, y comenzó a gemir, ¡Como le gustaba oír gemir a Deidara!, aunque le molestaba de igual manera, aquellos gemidos…cualquiera podía oírlos, y pensar en ello, le hacía sentir…celos.
Una vez que Itachi termino con el acto pasional, se permitió quedarse a recuperar el aliento, mientras hacia un nudo en el condón usado, se levantó y guardo su pene en su lugar, dentro de sus ropas, tiro la bolsita de látex en el basurero de la cocina y arreglo su cabello, miro la hora en el reloj junto al pequeño televisor del rubio y se sorprendió, eran las tres de la mañana, y tenía que trabajar al día siguiente, camino hacia la puerta y antes de irse oyó claramente el llanto de Deidara, se había aguantado para que no lo viera llorar, que conveniente, nunca le había agradado verlo así, le parecía molesto, salió del hogar y se marchó en su auto.
Deidara no pudo aguantar más y rompió a llorar, no hubo palabras de amor, ni besos, ni caricias, solo sexo, y luego se había marchado así como si nada, ni siquiera se despidió, aquel no era su Itachi, no era el hombre dulce y amable que le había prometido ayudarle, solo era un tipo más, otro más que solo quería cogérselo. Limpio sus lágrimas y respiro agitado, pensó en el porqué de aquella manera de actuar, fingiendo esas sonrisas, el Uchiha no era así, entonces la palabra correcta se instaló en su mente: Venganza, si, de seguro quería vengarse por la vez en que lo había encontrado en la cama con otro hombre, sintió más tristeza al darse cuenta de los motivos del moreno. Deidara nunca hizo esas cosas a propósito, nunca quiso hacerle daño, ambos sabían cómo eran las cosas, pero todo había terminado así, y parecía que desde ese entonces el rubio sería nada más que un polvo para el Uchiha, y sintió su dignidad en el suelo…no le importaba, no importaba si era o no solo un polvo, necesitaba a Itachi, aunque eso lo destrozara poco a poco por dentro…
Ya no puedo cargar con la culpa…
Continuara…
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Quedo unos párrafos más cortos que otros capítulos, pero se debe a que esta vez casi no estuvieron Sasuke y Naruto.
Gracias por los reviews y por leer, no me abandonen, ni me odien (?)
Hasta luego.
