Sentido Común

Escrito por AeroJester203, traducido por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. La historia original pertenece a AeroJester203, yo solo tomo crédito por la traducción. Todos los derechos reservados.

Capítulo 10: Sentido de escala.


Ash y compañía de nuevo caminaban por un camino algo desolado por un bosque, en busca de la ruta principal luego de tratar de tomar un atajo otra vez. Por suerte Ash se había abastecido con medicinas y Pokébolas extras (se le habían agotado las seis que le dio el Profesor Oak) mientras estuvo en el pueblo donde solía vivir el Escuadrón Squirtle. Desafortunadamente, Brock no pudo conseguir mucho en el mercado, ya que la mayor parte de la comida se la robó la pandilla, y como resultado, el trío se había visto en la necesidad de racionar sus reservas mientras viajaban.

Aun así, gracias a ese viaje de compras, aprendió cómo funcionaba el crédito del Pokédex. Por cada batalla, el entrenador que perdiera debía darle al ganador algo de su dinero, incluyendo en los gimnasios, donde se jugaba una cantidad mucho mayor tanto para el líder como para el retador. Las únicas excepciones eran los gimnasios no sancionados por la Liga Pokémon y los entrenadores sin licencia. De todos los entrenadores que Ash había enfrentado antes de ir al gimnasio de A.J, había ganado una buena cantidad, aunque como estaba viajando, no tenía mucho para lo que normalmente compraría, así que casi no lo utilizaba excepto para comida y provisiones. No se habían encontrado con ningún entrenador desde hacía tiempo, probablemente porque él y sus amigos se habían metido por ese camino solitario.

- El camino tiene que estar en alguna parte. – murmuró Ash, usando su bastón para tantear el camino, con Pikachu siguiéndole el paso al lado. Gracias al bastón era el menos agotado del trío.

- Todo tiene que estar en alguna parte. – dijo Brock simplemente.

- Ash, ¿otra vez hiciste que nos perdiéramos? – preguntó Misty enojada. El entrenador de Pueblo Paleta se encogió de hombros, sin estar realmente seguro.,

- Supongo que quiero ver si encuentro algún nuevo Pokémon para atrapar antes que lleguemos a Ciudad Vermillion. – dijo él. La líder de Cerulean alzó una ceja.

- ¿Para qué? Si ya tienes un equipo completo.

- Sí recuerdas que los participantes de la Liga Pokémon solo pueden cargar seis Pokémon, ¿verdad? – preguntó Brock.

- Claro que lo recuerdo. – replicó Ash. – Aun así, un Pokémon de Agua me sería muy útil, estoy seguro.

- Si ocurre un incendio, mis Pokémon pueden manejarlo. – le aseguró Misty. – No olvides que también tienes nuestra ayuda.

- Ya lo sé, pero necesito atrapar Pokémon de diferentes tipos para competir en la liga de todos modos. – dijo Ash. – Y me sentiré más seguro si tengo Pokémon en reserva contra el Equipo Rocket.

- En eso tiene razón. – concedió el criador Pokémon. – Pero Ash, ya sabes que más Pokémon significará que tendrás que pasar tiempo entrenándolos, ¿verdad? O los nuevos se quedarán atrás en fuerza.

- Puedo arreglármelas. – dijo el pelinegro. Luego oyó el ruido de las olas en el océano y aceleró el ritmo, asegurándose de plantar su bastón adelante con cada paso que daba. Salió de entre los árboles para encontrarse con una costa arenosa y miró a su alrededor. Las olas adornaban el atardecer sobre el horizonte frente a él.

- ¡Una playa! – exclamó. Pero la vista no le importaba, y terminó bajando la cabeza. – Excelente vista, pero lo que quisiera ver es un Pokémon.

- Entonces abre los ojos. – comentó Brock.

Ash gruñó antes de hacer caso, y vio a un pequeño Pokémon con forma de cangrejo pasándole por debajo entre las piernas. Tenía unas tenazas bastante filosas, ojos grandes y un carapacho rojo brillante. La parte inferior de su cuerpo, sus brazos y piernas eran de color beige y su caparazón tenía dos púas levantadas en la parte superior. El cangrejo lo miró con curiosidad, haciendo unos soniditos de "Kuki, kuki".

- ¡Oye, espera! – exclamó Ash cuando vio al Pokémon pasarlo de largo, apuntando su Pokédex hacia él mientras seguía caminando.

- KRABBY EL POKÉMON CANGREJO. VIVE CERCA DE LA COSTA Y SU ESTATURA PROMEDIO ES DE UNOS CUARENTA CENTÍMETROS.

- ¿Cuarenta centímetros? – repitió Misty. – Este Krabby está algo pequeñito entonces.

Krabby abruptamente dejó de caminar, y empezó a hacer un sonido de gárgaras, expulsando unas burbujas por la boca, haciendo un gesto de irritación. Ash se arrodilló junto al Pokémon cangrejo.

- ¡Hey, no insultes a Krabby! Ya sabes lo que dicen: las cosas buenas vienen en paquetes pequeños. – dijo acariciando al cangrejo en la cabeza. – ¿Verdad?

El Pokémon de Agua lo miró y su expresión irritada desapareció lentamente. Pikachu se le acercó con una sonrisa amigable para hablarle.

- Pika.

- ¿Kuki?

- ¡Pika, pika, chu!

- Estoy buscando Pokémon fuertes para competir en la Liga Pokémon. – explicó Ash. – ¿Te gustaría acompañarnos?

Krabby lo miró por un momento, y entonces adoptó una expresión feliz con sus ojos. El entrenador sacó una Pokébola y Krabby la tocó con una de sus tenazas, activando el mecanismo de captura. La esfera se abrió y convirtió al Pokémon en energía roja y al cerrarse, el botón brilló de rojo por un momento sin sacudirse antes de apagarse.

- Sabes, la mayoría de los entrenadores capturan a sus Pokémon. – comentó Misty mientras Ash se ponía de pie.

La línea entre las dos mitades de la Pokébola y alrededor del botón comenzó a brillar de rojo, luego se tornó blanco y emitió unas chispas antes que la Pokébola se volviera de pura energía y desapareciera. Ash sacó su Pokédex.

- Yo no soy como la mayoría de los entrenadores. Soy Ash Ketchum. Además, me gusta hacerme amigo de mis Pokémon. – Sonrió al ver que Krabby aparecía en la lista de sus Pokémon en la pantalla. De pronto se detuvo cuando un pensamiento le invadió la cabeza. Cuando comenzó a sonar los botones de su Pokédex, Brock se le acercó.

- Ash, ¿hay algo que necesites saber?

- Ya sé que los Pokémon que atrapo después de conseguir seis son transferidos, ¿pero a dónde van? – preguntó Ash cerrando su Pokédex, y la pelirroja asintió.

- Eso es fácil. Krabby fue transportado al lugar donde conseguiste tu Pokédex.

- ¿Con el Profesor Oak? – recordó el joven entrenador.

- Así es. Krabby acaba de ser transportado automáticamente al laboratorio Pokémon del Profesor Oak. – explicó Brock. – Así que no te preocupes.

- Conque Krabby ahora está con el Profesor Oak… – Ash se puso la mano en la barbilla pensativo. Una visión del hombre poniendo una olla de agua a hervir de pronto apareció en su mente. – Oh, ahora estoy el doble de preocupado. – Levantó la mirada. – ¿Hay manera de saber si Krabby está bien?

- Podríamos llamar al Profesor Oak para averiguarlo. – respondió Brock. – Pero no hemos visto ni un solo teléfono todo el día, y esta playa está muy lejos de la civilización…

- A mí me preocupa más tener que acampar otra vez esta noche. – bufó Misty. – ¡Estoy harta de dormir en saco!

- Solo me preocupa saber si hay una forma de saber si Krabby está bien. – murmuró Ash.

- ¡Pika, pika! – dijo Pikachu, saltando y señalando algo que estaba cerca de la costa. Todos se dieron la vuelta con curiosidad y siguiendo la mirada del Pokémon vieron un edificio encima de un risco en la distancia.

- ¡Es un faro! – dijo Misty maravillándose.

- En todo faro tiene que haber un guardián y un teléfono. – dijo Ash. – Puedo usarlo para llamar al Profesor Oak.

- Y seguro que deben tener camas extra. – dijo Misty radiante. – Un saco de dormir no es una buena forma de conseguir mi sueño de belleza.

- Sí, y también podrán decirnos dónde estamos. – agregó Brock con una sonrisa.

- ¡Vamos! – urgió el entrenador de Pueblo Paleta, corriendo frente a todos.


Desde entre los árboles, Squirtle observaba al trío de humanos con frustración e interés. Frustración porque iban a algún lugar en el que no podía seguirlos sin quedar a plena vista, y con interés por el muchacho con la gorra. Ash, así le pareció que lo llamaron el chico más alto y la chica unas cuantas veces mientras los seguía. No solo defendió y consoló a un Pokémon que ni siquiera era suyo, sino que le dio a elegir si quería unirse a él en lugar de pelear contra él de buenas a primeras. Squirtle sabía que los humanos lo habían llevado a que lo curaran después de su derrota, pero imaginó que lo habían hecho por lástima. Nunca consideró que Ash lo habría hecho por algún estándar que tenía consigo mismo.

- "Qué más da. Los humanos raros no son mi problema, son mi carnada para el verdadero problema." – se dijo el Pokémon de agua restándole importancia. – "Supongo que tendré que esperar aquí para interceptar a esos otros dos humanos y el Meowth yo mismo."

Se sentó para esperar su momento, con los brazos cruzados mientras observaba el sol terminar de ponerse en el horizonte.


Para cuando el trío de entrenadores llegó hasta el faro, ya había caído la noche. Ash exhaló de alivio, apoyándose sobre su bastón.

- *Fiu*, estaba mucho más lejos de lo que parecía.

- Tal vez debería conseguirme un bastón para caminar también. – dijo Misty jadeando ligeramente. – Sirve para ahorrar energía.

Al llegar a las puertas de la casa anexada al faro, pudieron ver las imágenes talladas en la madera. Entrecerrando los ojos, Ash creyó ver algunas imágenes de Pokémon en ella.

- Este faro se ve muy raro. – comentó Brock.

- Tal vez deberíamos tocar el timbre. – dijo Misty encogiéndose de hombros.

- Ya lo tengo. – dijo Ash colocando su bastón de vuelta entre su espalda y su mochila. Dio unos pasos al frente y presionó el botón en el intercomunicador junto a la entrada. Pero retrocedió ligeramente junto con sus amigos al oír unas ominosas campanas en lugar de un sonido más tradicional haciendo eco por todo el edificio frente a ellos. Por reacción se ocultaron de espaldas contra la puerta hasta que una voz les habló por el intercomunicador.

- ¿Quién llama? – les dijo. Brock se acercó sorprendido hacia el intercomunicador.

- Disculpe, señor, pero somos viajeros y estamos algo perdidos. – le dijo.

- Tenemos una pequeña emergencia aquí y necesitamos usar su teléfono, señor. – agregó Ash adelantándose también. Misty lo empujó fuera del camino para hablar también.

- Hemos estado acampando demasiado tiempo, y con gusto apreciaría una buena y cómoda cama. – dijo la pelirroja.

- Y yo me preguntaba si podría usar su cocina para preparar algunas hamburguesas con tocino y doble queso para nuestro grupo. – solicitó el líder de Ciudad Pewter. – Y estaré más que encantado de cocinar algo para usted también.

- Eso suena grandioso, ¿puedes cocinar sin usar tofu? – preguntó la voz.

- Oh, claro. – asintió Brock. – Sé cocinar muchas cosas sin usar tofu.

- Qué bien. – replicó el guardián del faro. – No he comido nada excepto tofu desde que mi cocinero se fue de vacaciones. Entren, por favor.

Las puertas se abrieron rechinando hacia afuera por sí solas, y los entrenadores se echaron atrás. Una vez que se abrieron, entraron al escasamente iluminado recibidor. Tenía vigas en forma de arco por todo el techo junto con unos intrínsecos marcos por toda la pared, un diseño bastante complicado y raro para una casa en medio de la nada.

- ¿Le molesta si uso su teléfono? – preguntó Ash.

- Hay un teléfono cerca de ti. – respondió la voz. El trío miró alrededor y divisó un teléfono con auricular con forma de Bellsprout junto a la pared.

- Llamaré al Profesor Oak para ver si tiene a mis Pokémon. – sonrió Ash.

- Seguro que Krabby está en excelente forma. – le aseguró Brock. El entrenador de Pueblo Paleta colocó su identificación en las hojas del Bellsprout para pagar la cuota nominal de sus créditos antes de marcar el número del Profesor Oak.

- Espero que al Profesor Oak no le moleste que llame por cobrar. – Ash levantó el auricular, colocándose la cabeza de Bellsprout en la oreja. La pantalla se encendió y pudo ver al Profesor Oak de pie sobre una olla con agua hirviendo, y al levantar la mirada se sorprendió ligeramente. El entrenador tuvo un respingo de imaginarse que su visión se habría vuelto realidad.

- ¡Vaya, hola, Ash! Me atrapaste cocinando la cena. Mi cocinera está de vacaciones y tendré que arreglármelas yo solo hasta que vuelva.

- ¡Espere un minuto, Profesor! – dijo Ash. – No se está comiendo a mi Krabby, ¿verdad?

- ¡Cómo crees! – El Profesor levantó una ceja. – Estoy cuidándolo muy bien. – Se movió hacia un lado para revelar al Pokémon cangrejo en dentro de una enorme campana de vidrio para ajustarse al cambio de clima. Una vez que vio a Ash, el Pokémon de Agua hizo una expresión feliz mientras resoplaba burbujas.

- ¡Hola, Krabby! – sonrió Ash. El Profesor Oak sacó algo de tofu hirviendo de la olla que tenía frente a él.

- Como sea, ese Krabby es demasiado pequeño para ser una buena cena. Por otra parte, el Krabby que Gary atrapó, ese sí sería una excelente cena, ¡mucho mejor que este tofu!

- ¡¿Qué?! – preguntó el entrenador. – ¿Quiere decir que Gary también atrapó un Krabby?

- Sí, y fue una buena captura. – Oak terminó de masticar su tofu antes de continuar, agarrando el monitor frente a él para darle la vuelta. – Míralo tú mismo.

Una vez que Ash vio el Pokémon que Gary había atrapado, se quedó boquiabierto. El Krabby de Gary superaba por lo menos al doble de tamaño al de Ash. El entrenador echó un gruñido y Brock no pudo evitar impresionarse con el tamaño.

- Y para que lo sepas, mi nieto Gary ha capturado ya a cuarenta y cinco Pokémon. – agregó Oak.

- ¡¿Cuarenta y cinco Pokémon?! – repitió Ash en shock. Se dejó caer, sintiéndose deprimido de que a Gary parecía estar yéndole mucho mejor que a él. El profesor continuó con su cena.

- Por cierto, Ash, ¿desde dónde me estás llamando? – le preguntó.

- Estamos en un viejo faro sobre un risco cerca de la costa. – explicó Ash después de recuperarse.

- Oh, ese debe ser el faro de Bill. – Los ojos de Oak se iluminaron. – Es un joven investigador Pokémon que sabe más sobre ellos que yo. Ve qué puedes aprender de él. Podría enseñarte todo lo que yo sé sobre los Pokémon y mucho más.

El videoteléfono cambió a modo intercomunicador y entonces el guardián, Bill, habló por él para comunicarse con Oak.

- Habla Bill, Profesor Oak. Qué bueno saber de usted.

- ¡Hola, Bill! – replicó Oak por el intercomunicador. – Por favor dales un curso intensivo a mis amigos sobre los Pokémon. – El intercomunicador del teléfono se apagó, y el profesor entonces sostuvo otro bloque de tofu sacándolo de la olla, para evitar que se cocinara de más, y empezó a soplarle con sus palillos para enfriarlo. – Uff, el tofu ya está listo.

- Bueno, no hay manera de que pueda ignorar una petición del gran Profesor Oak. – habló de nuevo la voz de Bill, cuya voz parecía venir ahora desde el extremo del recibidor. Las luces se encendieron mientras el trío de entrenadores se volvía hacia la fuente. – Soy Bill, el guardián de este faro.

En frente de una gran puerta encima de unas escaleras se encontraba un enorme Pokémon, con grandes ojos brillantes, un caparazón en forma de domo encima de un cuerpo negro. Mientras hablaba, las garras superiores que parecían servir como manos se raspaban una contra la otra haciendo un sonido metálico.


El Equipo Rocket se encontraba en un risco observando al lado opuesto de la playa, observando el del faro. Su globo estaba estacionado cerca, y no habían podido encontrar a sus objetivos, así que empezaron a perseguir algo diferente.

- Según la guía telefónica, ese faro le pertenece a Bill, el famoso investigador Pokémon. – murmuró Jessie mirando por sus binoculares. James bajó los suyos y miró a su compañera.

- Entonces llegamos al lugar correcto, ¿verdad?

- Un gran nombre entre los investigadores como él tiene que tener algo de valor. – agregó Jessie. – Si no es dinero, siempre podemos robar sus notas para el beneficio del Equipo Rocket.

- Solo queda una cosa por hacer. – sonrió Meowth.

- Claro. – replicó el agente pelimorado. – Escurrirnos adentro y agarrar todo lo que podamos.

- ¿Y cómo vamos a hacer eso? – Jessie miró por sus binoculares. – Podríamos tomar el camino largo o arriesgar nuestras vidas subiendo por aquel risco.

- Bueno, sin duda no podemos ir por el camino. – argumentó James. – Nos verían en un instante. Aunque usáramos camuflaje, cualquiera notaría una nube masiva flotando por el suelo o hacia la cima de un edificio.

- Tendremos que escalar por ese risco. – dijo la chica de pelo magenta.

- Porque somos malos. – bromeó Meowth. – Y los malos siempre tenemos que escurrirnos.

- Vamos por el equipo de escalada y algunas bazucas, por si Bill tiene un sistema de seguridad o bóveda. – sugirió Jessie.

Y con eso el trío comenzó a moverse, pero se detuvieron un momento a pensar, los tres simultáneamente teniendo la misma idea sobre notas en papel y el océano, en caso de que tuvieran que escapar por ahí.

- Y una cámara. – agregó James.

- Sí, cámara a prueba de agua para cualquier información que encontremos. – asintió Meowth.


La cabeza de Squirtle se alzó al escuchar arena crujiendo. Se escondió detrás del árbol y miró, solo para darse cuenta que sus gafas oscuras le hacían difícil ver. Las bajó ligeramente para mirar por encima y vio al trío de criminales haciendo su camino hacia el faro con cuerdas con ganchos, arneses para escalar y bazucas colgando de la espalda de los dos humanos.

Empezó a moverse para atacarlos, pero se dio cuenta de que con esas armas podrían derrotarlo de un solo disparo, sin mencionar los Pokémon que tenían. Lo peor de todo, ya no parecía que tuvieran a su equipo. La pequeña tortuga Pokémon podría atacarlos, pero sabía que no podría ganar. Lo único que podría lograr sería irse en una explosión de gloria por venganza, y ellos continuarían con sus vidas como si nada. Por otra parte, la única otra opción que le quedaba era irse. ¿Cómo podría mirar su reflejo en el río sabiendo que ni siquiera lo había intentado?

Mientras el Pokémon de Agua se lamentaba en su frustración por no tener opciones, se detuvo por un momento. Y entonces, por primera vez desde que perdió a su equipo, una sonrisa diabólica cruzó por su cara. Se movió en la dirección por la que habían venido los criminales, riéndose para sí mismo pensando en todo el daño que les podía hacer antes de que volvieran. Si tenía suerte, tal vez todavía tuvieran a su equipo en el globo y los podría liberar. Pero prefirió no aguantar la respiración con eso.


- ¡Eso no puede ser! – gritó Brock. – ¡Ese es un Kabuto, un Pokémon extinto! ¿Qué está haciendo aquí?

- ¡No, esperen! – El enorme Kabuto levantó sus garras superiores. – ¡No soy un Kabuto! Soy Bill, el investigador Pokémon.

- Espera, ¿eres un ser humano o un Pokémon? – preguntó Ash confuso.

- Este es un disfraz, ¡y me quedé atrapado adentro! – explicó Bill.

- ¿Quieres que te ayudemos a salir? – preguntó el entrenador.

- Sí, por favor acércate. – pidió el investigador, y Ash subió las escaleras. – Presiona ese botón.

Al arrodillarse, Ash notó un botón en un costado del traje. La garra no alcanzaba a llegar hasta a él; evidentemente los brazos eran demasiado cortos y cuando quiso salir no pudo. Ash presionó el botón y este parpadeó por un momento. Un rayo de luz brilló en la línea entre el cuerpo del Kabuto y el caparazón en forma de domo. Las garras superiores se desprendieron y un par de brazos salieron del traje mientras las dos piezas se separaban, revelando a un hombre arrodillado que se puso de pie una vez libre de su disfraz. Bill tenía cabello verde ondulado y corto, con un traje marrón con encajes escarlata, y una gargantilla similar adornada con patrones dorados.

- Gracias por ayudarme. ¡Estuve atrapado en ese disfraz durante horas!

- ¿Acaso volviste de una fiesta de disfraces? – preguntó Misty, mientras ella y Brock se ponían junto a Ash.

- No, no es por una fiesta. – replicó el guardián del faro. – Este es un disfraz especial que uso para mi investigación. Meterme en la piel de los Pokémon me ayuda a meterme en su cabeza.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Ash. Bill miró hacia arriba, y el trío le siguió la mirada, viendo representaciones de Pokémon extraños y de aspecto feroz, uno de ellos Kabuto.

- Hay muchas clases de Pokémon extintos, quiero entender cómo vivían. Ponerme el disfraz es una manera de descubrir cómo eran. – explicó el investigador. Ash lo miró con extrañeza.

- ¿Puedes entender cómo era un Pokémon llevando un disfraz?

- En efecto. O al menos, empiezo a hacerlo. – replicó Bill, y luego caminó frente a ellos para sentarse en uno de los escalones que llevaban hacia la puerta. – Este planeta fue creado hace 4.6 billones de años, y cientos de clases de Pokémon existen en él. Tenían muchas formas de vivir.

Las paredes del recibidor parecieron desaparecer, cuando una enorme proyección holográfica del planeta en el espacio con nebulosas a su alrededor apareció frente a ellos.

- ¿Cientos de Pokémon? – preguntó Ash. – ¿Cuántos exactamente?

Mientras el investigador seguía hablando, el holograma cambió a una proyección cilíndrica de bloques cuadrados, cada uno con una imagen de un Pokémon.

- En este planeta, se dice que existen más de ciento cincuenta especies conocidas de Pokémon.

- ¿Más de ciento cincuenta? – repitió incrédulo el entrenador. El investigador les sonrió al trío.

- Tienen suerte de ser entrenadores Pokémon. Su meta es capturar todas a estas especies de Pokémon, esa es una gran misión.

- Sí, pero hasta ahora solo tengo siete. – Ash se bajó la gorra ligeramente con vergüenza.

- Por supuesto. – continuó Bill. – Estos son solo los Pokémon que conocemos. Hay muchos Pokémon que jamás han sido descubiertos. Así que tenemos que seguir buscando.

- ¿Cuántos podría haber?

- Nadie conoce la respuesta exactamente. La búsqueda continúa. Siempre habrá algo nuevo para buscar en nuestras vidas y dentro de nosotros mismos.


Mientras Ash y compañía seguían hablando con el guardián del faro, dos Pokémon volaban por el aire sin ser vistos por nadie. Fearow y Weezing cada uno sostenían un gancho, el ave con sus garras y el Pokémon venenoso con su boca secundaria, respectivamente.

Una vez que llegaron la cima del risco y a la base del faro, engancharon los objetos de metal en el casco antes de que Fearow hundiera cada uno con un sólido picotazo. El Pokémon de gran pico usó Movimiento Espejo para conjurar una aparición de Meowth usando Rapidez antes que el dúo volviera a para reunirse con sus entrenadores, que se encontraban junto a la base del risco.

Jessie y James se aferraron al lado del risco que llevaba hacia el faro de Bill y vieron las estrellas volando hacia el océano, mientras el chico sujetaba a Meowth bajo el brazo y se agarraba con la mano libre. Los dos se vieron uno al otro y asintieron antes de soltarse de la saliente de roca y usarla como apoyo para empezar a subir.

Sujetándose a la cuerda mientras colgaba y se balanceaba hacia afuera en el lado lejano del risco, los agentes tuvieron que patear las salientes una cuantas veces más antes de llegar al lado que querían, aunque les costó algo de altura al inicio por querer buscar una vía más sigilosa. Una vez ahí Fearow y Weezing se reunieron con ellos, y James dejó que Meowth se agarrara él mismo del risco y sostuvo la Pokébola de Weezing para retornarlo, mientras Jessie hacía lo propio con Fearow.

- Regresen ahora. – susurraron los dos. Una vez hecho esto, el trío reasumió su escalada hacia el faro de Bill, siguiendo la cuerda por el risco mientras escalaban con sus manos.


- Sigan buscando nuevos Pokémon para atrapar. – concluyó Bill mientras llevaba al trío de entrenadores por las escaleras hacia la terraza del faro. – Es muy importante para la investigación Pokémon. Es tan vital para mí como para ustedes. Justo ahora, sin embargo, solo hay un Pokémon al cual estoy buscando.

- ¿Qué clase de Pokémon? – preguntó Ash. Bill miró hacia el mar desde el balcón.

- Probablemente el Pokémon más grande que haya existido. ¡Más grande que ningún otro! Y nadie jamás lo ha visto. Ha estado vagando por la tierra durante años y años, en busca de amigos.

- ¿Pero ese Pokémon no tiene amigos ni familia? – comentó Misty.

- Ese Pokémon deambula por el mundo porque está solo. – respondió Bill. – Es el único Pokémon de su especie, es único en su tipo. – Sacó un control remoto de su bolsillo y presionó un botón. – Una noche, escuché este sonido desde el océano.

Una especie de chillido triste sonó desde el faro, y el investigador Pokémon continuó su relato:

- "Quiero conocerte", eso era lo que me decía. Hace algún tiempo, grabé un sonido similar, y lo reproduje desde el faro hacia el océano. "Seamos amigos, quiero conocerte". – tradujo Bill mientras reproducía un chillido de diferente tono y frecuencia. – Un día, escuché la misma voz llamándome desde el océano: "Quiero conocerte también. Quiero ser tu amigo", me respondió. Una noche de neblina, ese Pokémon podría venir aquí para conocer a un amigo al que ha estado buscando por un largo tiempo. – Sonrió ampliamente. – ¡Me haría muy feliz conocer a ese Pokémon!

- ¿Pero piensas tratar de atrapar a ese Pokémon? – preguntó Ash en tono preocupado.

- ¿Por qué querría capturarlo? – Bill se encogió de hombros. – Conocerlo sería suficiente para mí. La oportunidad de estudiarlo haría que mi larga espera valiera la pena.

Levantó un dado para continuar mientras otro chillido sonaba desde el océano. Todo mundo jadeó al ver hacia el horizonte para ver una figura colosal vadeando a través del agua hacia el faro.

- ¡Aquí está! ¡Es la señal! – exclamó Bill presionando otro botón en el control remoto. La luz encima del edificio comenzó a resplandecer en diferentes colores mientras el sonido grabado continuaba. El Pokémon chilló en respuesta y empezó a acercarse más. Misty y Brock sonrieron, sintiéndose embelesados por el sonido.

- Suena como si cantara… – dijo la líder de Cerulean con voz de ensueño. El criador se puso la mano en el pecho.

- ¿Le gustaría bailar, señorita?

- Gracias. – replicó ella. Los dos líderes de gimnasio comenzaron a bailar una especie de vals mientras Pikachu se movía de lado a lado al compás del llamado del Pokémon.


Abajo del risco, más o menos a la mitad de la escalada antes de llegar a la cima, el trío Rocket se había detenido para escuchar la relajante tonada.

- Qué hermosa música… – sonrió Jessie.

- Es tan embriagante, y a la vez tan dulce. – criticó James con una expresión similar. Meowth también sonreía, pero entonces al enfocar los ojos en el océano pudo ver de dónde venía y su expresión pasó al shock mientras señalaba y empezaba a gritar.

- ¡Miren! ¡Viene de esa cosa!

Los dos agentes humanos voltearon ante su tono asustado, y se quedaron tiesos ante la visión frente a ellos. El Pokémon gigante se había acercado mucho más al risco, sus ojos fijos en el faro que se alzaba en la cima, mientras continuaba andando por el océano.

- Ese es un Pokémon muy grande… – comentó Jessie.

- El tamaño sí importa. – James levantó una ceja.

- Algo tan raro e inusual… ¡ya saben lo que significa! ¡Atrapémoslo para nosotros!

- ¡Tienes razón! – James estuvo de acuerdo, y se sujetó del risco con las piernas mientras preparaba su bazuca. – ¡Ya le voy a disparar de una vez! Aunque… se me hace muy cruel dispararle a tan dulce criatura…

- ¡Por supuesto que es cruel, James, y nos ganamos nuestra fama siendo crueles! – sonrió Jessie.

- ¡Preparen, apunten, FUEGO! – ordenó Meowth. – ¡Toda la crueldad para mí!

El Pokémon había estado a poco de llegar hasta el faro, cuando sonó un fuerte estallido, y una explosión golpeó al titán en todo el pecho. Gritó de dolor y empezó a agitarse, salpicando olas que golpearon el risco. Furiosa, la criatura dio la vuelta y destruyó la luz del edificio con su enorme cola. Bill se quedó en shock hasta que Ash lo empujó para que siguieran a sus amigos bajando las escaleras. Tuvieron que bajar a toda prisa para evitar los escombros que caían, y mientras lo hacían, oyeron dos explosiones más y los gritos de dolor del Pokémon. Una vez que llegaron afuera, a la base del faro, Bill se le acercó.

- ¡Pokémon, por favor espera! – le imploró. – ¡Quédate con nosotros! ¡He esperado mucho tiempo la oportunidad de conocerte!

El gigante sacudió su cabeza, dejando salir un chillido furioso.

- ¡Pokémon, espera!

El Equipo Rocket recibió otra ola masiva del agua de mar antes de volver a apuntar. Otro cohete salió disparado desde la bazuca de la agente femenina.

- ¿Siempre tenemos que arruinar los planes de todos? – dijo James frunciendo el cejo. – ¡Hasta yo creo que está mal!

- ¡Deja de quejarte! – ordenó Jessie, disparando otro cohete junto con James. – ¡Nos darán una gran recompensa por este Pokémon!

El criminal de pelo morado escuchó el agua rugiendo antes de ver la cola agitándose hacia ellos y rápidamente sacó la cámara de su bolsillo. Un flash iluminó temporalmente el área alrededor de ellos antes que el trío fuese mandado a volar de un coletazo, rompiendo las cuerdas en el proceso. Todo el rato James se aferró a la cámara, manteniéndola contra su pecho de manera protectora.


Bill trató de volver a llamar al Pokémon gigante, pero este volvió hacia el mar, hasta desaparecer por completo en la niebla gigante. Sin poder hacer nada al respecto, les dijo a todos que se retiraran por esa noche. Brock se ofreció a prepararles la cena, pero resultó una atmósfera muy pesada sin mucha conversación. Por suerte para ellos, la única parte que salió dañada fue el faro, así que el trío de entrenadores todavía pudo pasar la noche cómodamente.

Para cuando llegó la mañana, los cuatro se quedaron viendo al océano, ahora claro y en calma.

- ¿Qué clase de Pokémon era ese? – preguntó Ash.

- ¿Quién sabe? – replicó Bill con una sonrisa. – Los Pokémon viven en más formas y lugares de los que los humanos jamás podrían imaginarse.


Más abajo en la costa, el Equipo Rocket despertó de su aterrizaje forzoso en la arena. James fue el primero en ponerse de pie mientras sacudía la cabeza.

- ¿Y qué rayos fue eso? – preguntó.

- Uno de los Pokémon más raro que hay. – gruñó Jessie mientras apretaba arena entre sus puños. – Es exactamente lo que hemos estado tratando de capturar.

- Siendo justos, ¿qué íbamos a hacer si lo debilitábamos lo suficiente? – comentó su compañero mientras chequeaba la integridad de la cámara, asegurándose de que sobrevivió al impacto. – ¿Lanzarle una Pokébola? No estoy seguro de que haya una en el mundo capaz de contener a una bestia de ese tamaño.

- Por lo menos tenemos una foto de él. – aseguró el agente felino con una sonrisa. – Así, el jefe no creerá que estamos locos. Diablos, si hasta tal vez nos dé algo de tecnología en caso de que encontremos a algún Pokémon gigante. ¡Si no hay una bola capaz de capturar uno, nuestros científicos Rocket podrán hacer una!

- ¡Perdimos la oportunidad, pero podemos seguir soñando! – sonrió James.

- ¡Cuando nuestros sueños Pokémon se hagan realidad, serán la pesadilla de alguien más! –agregó Jessie.

- ¡Después de todo, mañana será otro día! – dijo Meowth poniéndose de pie de un salto. El trío se rio, sintiendo que sus espíritus volvían a animarse después de ese retroceso que sufrieron.

- ¡Squirtle!

Sus risas se vieron interrumpidas abruptamente y se volvieron hacia la fuente para encontrarse con el antiguo líder del Escuadrón Squirtle, de pie frente a ellos con el cejo fruncido y todavía con sus gafas.

- ¿Tú otra vez? – preguntó Jessie rodando los ojos. – ¿Es que no sabes cuándo rendirte?

- ¡Squirtle, squirtle!

- Quiere saber qué hicimos con su equipo. – tradujo Meowth. – Te lo voy a decir: un favor.

- Tu vieja pandilla ahora tiene el privilegio de ser miembro del Equipo Rocket. – explicó James metiéndose la cámara al bolsillo. – Se pusieron bastante obedientes cuando les dije cuál era la alternativa a que los vendiéramos.

La pequeña tortuga Pokémon gruñó y le disparó una Pistola de Agua a James en toda la cara. El agente, sin embargo, ni se inmutó, y se limpió la cara antes de proseguir.

- No puedes culparlos por elegir su amistad por encima de su orgullo. En el instante en que los perdiste, permanecer se volvió juntos su meta principal.

Squirtle gruñó de nuevo y empezó a gritar algo. Meowth dejó salir una solitaria carcajada antes de alzar una ceja y empezar a traducir.

- ¿"Yo no los perdí, ustedes los secuestraron"? – El agente felino les echó una mirada a Jessie y a James, que sonreían de igual forma. – No creo que este Pokémon conozca el significado de la palabra "líder". – Sacudió la cabeza mientras el Pokémon frente a él lo miraba con ojos asesinos a través de sus gafas. – Déjame que te explique, Squirt. Ser un líder quiere decir que comandas un equipo, o una organización, como nuestro jefe. Ahora, nosotros los agentes del Equipo Rocket somos nuestros propios líderes, a menos que recibamos una orden del gran hombre en persona. Pero un equipo normal sigue a su líder, y cuentan con él para que haga las decisiones y los mantenga a salvo cuando les dé órdenes. Enfréntalo, "gran líder", te metiste con el equipo equivocado y fue el tuyo el que pagó el precio. Después de todo, ¿qué puede hacer un solo líder contra tres?

- Una vez que te capturamos a ti, todo tu equipo se vino abajo. – se burló Jessie. – Estaban tan perdidos sin ti para guiarlos, debiste verlo.

- No se les ocurrió abandonarte y huir sin que tú se los ordenaras. – se rio James. – El tipo de molde que nos sirve a nosotros con la motivación apropiada.

Squirtle gritó y se retrajo en su caparazón para moverse y atacarlos de nuevo, pero Jessie simplemente sacudió la cabeza y mandó a volar al Pokémon de Agua de un puntapié. Volvió a sacar sus extremidades para aterrizar a cuatro patas.

- Qué triste. – comentó James. – Bueno, Jessie, ¿qué tal si echamos un volado a ver quién le enseña a este Pokémon una lección de cómo elegir sus batallas?

- Déjenmelo a mí. – Meowth dio un paso al frente. – No pude hacer mi entrenamiento ayer, y estoy seguro que puedo vencerlo.

Squirtle se puso de pie, gruñéndole al Pokémon que engañó a su equipo para que se dejaran capturar. Meowth preparó sus garras con una sonrisa. El criminal caminó alrededor de su oponente con los ojos fijos el uno en el otro todo el tiempo.

- Sí sabes que no tienes oportunidad, ¿verdad? – le preguntó con una ceja levantada. – Aunque me venzas a mí, no podrás vencer a todos los Pokémon de ellos. – Señaló el gato con sus pupilas a Jessie y James. – Y aunque pudieras hacer un milagro, nunca te diríamos dónde está tu equipo. Y aun si los encuentras, tendrás que pelear contra todos los agentes del Equipo Rocket. E incluso entonces…

- ¡CÁLLATE! – gritó el antiguo líder de la pandilla antes de dispararles Pistolas de Agua a Meowth. No pudo acertar ninguna ya que su oponente se puso a cuatro patas y maniobró alrededor de ellos, saltando y agachándose para evadirlos a medida que se acercaba.

Cuando Meowth se acercó lo suficiente disparó una lluvia de estrellas con Rapidez, que Squirtle pudo derribar relativamente fácil, pero eso le dio una ventana de oportunidad para patear a Squirtle en los pies por debajo para hacerlo caer. Cuando el Pokémon de Agua cayó de espaldas, Meowth caminó despreocupadamente hacia él.

- Sabes, realmente no me siento amenazado por tus ataques. ¿Intentaste no ser un Ponyta de dos trucos?

Squirtle se retrajo en su caparazón y empezó a girar sobre su espalda, persiguiendo a Meowth con un Giro Rápido. Meowth suspiró y se hizo a un lado, pero la tortuga se las arregló para usar una duna de arena como rampa para dar la vuelta en el aire y aterrizar sobre sus pies. Una vez que lo hizo, lanzó un ataque de Burbujas, rodeando a Meowth con ellas para limitar su movilidad. Meowth solo las vio como si nada y sacudió la cabeza.

- Mejor, pero no lo suficiente.

Unas cuantas estrellas salieron volando y reventaron las burbujas, y luego Meowth se las envió a Squirtle. El Pokémon de Agua volvió a deshacerlas con su propio ataque, pero notó que Meowth continuaba sacudiendo sus garras para enviar más estrellas bien lejos de Squirtle antes de detenerse en el aire. El ex-líder trató de dispararle a Meowth, pero el Pokémon felino solo esquivó mientras seguía soltando estrellas. Pronto Meowth se detuvo y sonrió levantando su garra.

- Ahora eso sí es presumir, pequeño.

Squirtle miró hacia arriba y se quedó viendo fijamente el enjambre de estrellas que volaba encima de él como si fuera un domo. Jessie y James solo sonrieron ante la visión de esta nueva técnica.

- ¡Esquiva esto! ¡Bombardeo Big Bang!

Meowth bajó la pata bruscamente y las estrellas llovieron sobre Squirtle sin piedad. La tortuga Pokémon se retrajo en su caparazón para soportar el asalto, pero Meowth sonrió más ampliamente. El agente felino alzó ambas garras y las movió para redirigir el ataque.

- ¡Te engañé! ¡Cortador de Caparazón Estelar!

La lluvia se reorganizó mientras caía y se concentraba en cinco flechas mientras el resto se iba hacia el centro de la base. Estas se redirigieron hacia cada uno de los agujeros en el caparazón de Squirtle, golpeando cada uno de sus miembros y evadiendo la protección.

- ¡Pikachu, Atactrueno!

- ¿Eh? – Meowth se dio la vuelta y se topó con varios rayos de electricidad que deshicieron la parte superior de su ataque, vaporizando la mayor parte de las estrellas y haciendo que terminara prematuramente. Poco después, dos látigos familiares agarraron el caparazón de Squirtle y lo sacaron de ahí de un tirón.

El gato rasguñador miró hacia la costa para ver a los entrenadores y a Pikachu, con el Bulbasaur de Ash que ya había salido. El entrenador de Pueblo Paleta sujetó a Squirtle mientras este sacaba sus miembros. Tenía los brazos y piernas estaban llenos de golpes por todos lados, pero la peor parte la había recibido su cabeza por detrás. Evidentemente había estado protegiendo más sus gafas que cualquier otra parte de su cuerpo.

- ¿Qué están haciendo aquí? – demandó Ash de los criminales. – ¿Es que nos van a seguir a todos lados?

- Eso no es tu asunto, bobo. – dijo Meowth.

- ¡¿Qué le hicieron al pobre Squirtle?! – gritó Misty. – ¡¿No tuvieron suficiente con llevarse a su equipo, todavía le dieron una paliza para rematar?!

- Nosotros no le hicimos nada, boba. – dijo Jessie cruzando los brazos. – Lo creas o no, íbamos a disfrutar muy tranquilamente de un picnic el día que este aspirante a criminal de poca monta apareció en nuestras vidas. Él fue quien nos atacó primero, ahora y la vez anterior también.

- De hecho, lo único que hicimos fue ofrecerles al Escuadrón Squirtle una opción. – asintió James.

- No me vengan con eso. – les advirtió Ash. – Sé muy bien cuál es su juego, ¿qué fue lo que hicieron?

- Bueeeeeeno… – Los dos inclinaron sus cabezas tímidamente mientras pensaban. Jessie tomó la palabra. – Tal vez les hayamos dado esa opción bajo presión. El líder habría sido una captura difícil de manejar, pero sirvió como un rehén fabuloso.

- Todo lo que le pasó al Escuadrón Squirtle fue culpa suya. – se defendió James. – El líder eligió atacarnos, y su pandilla eligió cambiar su libertad por la de él. Ya con eso, ellos eligieron aceptar nuestros términos, en vez de oponer una patética resistencia que no serviría de nada.

- Nosotros no somos la razón de que Squirtle perdiera a su equipo. – dijo Meowth. – Él es la única razón. Jessie, James, vámonos de aquí. No tenemos ningún beneficio que sacar en este lugar, y si Squirtle no quiere tomar responsabilidad por su pérdida, ese es su problema, no el nuestro.

- ¡Pikachu…! – comenzó a decir Ash, pero James sacó un dispositivo del bolsillo, ocultándolo casi por completo con su mano.

- ¿De verdad quieres pelear con nosotros, bobo? ¿Y enfrentarte a nuestra nueva arma secreta?

- Lo creas o no, tenemos otro lugar en el cual estar ahora y planes que no involucran a tu Pikachu. – agregó Jessie. – Podemos ahorrarnos problemas si simplemente nos vamos cada quién por su lado.

El entrenador pelinegro miró a sus dos amigos, que fruncieron el cejo, pero asintieron. Casi no tenían provisiones y dejar que sus Pokémon salieran lastimados no les ayudaría en nada.

- Muy bien. – dijo James, volviendo a guardar el objeto. – Hora de que el Equipo Rocket salga volando.

El trío se dio la vuelta y huyó hacia la playa, desapareciendo entre los árboles cercanos. Ash apretó los dientes, furioso de tener que dejarlos ir sin poder hacer nada. Entretanto, Squirtle sabía que estaba malherido y necesitaba ayuda, así que empezó a registrar entre la mochila de Ash desde su hombro. El entrenador rápidamente se percató de esto.

- ¿Eh? ¿Squirtle, qué estás haciendo…?

El Pokémon de Agua sacó una Pokébola vacía y la expandió, para después tocarla y capturarse a sí mismo. Ash solo parpadeó al ver como la bola caía a la arena y el botón brillaba sin sacudirse y luego se apagaba. Pronto, la bola fue enviada al Profesor Oak de la misma forma que sucedió con la otra.

- ¿Pero qué…? – se preguntó confundido. Brock levantó una ceja.

- Por lo visto… atrapaste a Squirtle, ¿no?

- Alguna vez tendrás que usar la función de intercambio para preguntarle qué fue todo eso. – comentó Misty.

Al llegar al laboratorio conoció al Profesor Oak, otro humano extraño para sus estándares, pero lo bastante comprensivo para dejarlo solo después de terminar de curarle sus heridas.

Sentado bajo un árbol y con algunos vendajes, Squirtle se permitió una pequeña sonrisa. No pudo recuperar a su equipo, pero por lo menos, él podría reírse al último el día de hoy.

Mientras el Equipo Rocket hacía su camino de vuelta, James les contó a sus compañeros lo que hizo para ayudarlos a escapar. Cuando lo hizo, Meowth se soltó a reír.

- ¡¿En serio cayeron con ese truco?!

- De verdad no quería tener que usar esto. – bromeó James, sosteniendo la cámara. – Y para ellos sí era nuevo.

- Buen trabajo, James. – lo halagó Jessie. – Ahora podemos llegar hasta Ciudad Vermillion con un… día de… ¿sobra?

Las mandíbulas del trío se cayeron al volver a su campamento. Su globo estaba lleno de agujeros por todos lados, con unas enormes X dibujadas en los ojos con marcador permanente y la cesta estaba totalmente llena de agua. Cualquier comida que no se hubieran comido había sido sacada de su empaque y pisoteada en el suelo, y sus provisiones estaban por todos lados destrozadas, incluyendo su rastreador/comunicador, el kit de trabajo de James y todas sus medicinas. Su único consuelo era que a pesar de todo el desastre ya habían memorizado todos los planos que estaban destrozados en el suelo, así que no tenían que volver a dibujarlos, y el jefe ya tenía copias de los que eran relevantes. Jessie se pellizcó el puente de la nariz.

- Nuestro presupuesto no alcanza para reemplazar todo esto…

- Y necesitamos caerle bien al jefe para conseguir esa tecnología para capturar Pokémon gigantes. – gruñó Meowth. – No podemos pedirle favores y luego hacer que él nos cubra los daños.

- Parece que tendremos que sacar nuestros ahorritos cuando lleguemos a Vermillion. – suspiró James. – Bueno, una caminata no será tan mala…

- Voy a ver qué podemos rescatar. – gruñó la agente femenina.

- Yo te ayudo, Jess. – El Pokémon levantó la pata. – Será mejor dejar atrás lo que ya no nos sirve. Eso incluye el globo sin el kit de James. Parece que tendremos que seguir a los bobos a pie mientras podemos robar algún transporte.

- ¡Esperen! – gritó James de repente. – ¡No veo mi…! ¡Mankey, ayúdame aquí!

El agente y su Pokémon inclinaron la cesta para sacarle el agua antes de volver a enderezarla. Se metió en ella de un salto y empezó a mirar en el suelo, moviendo un panel del piso y agarrando una llave que tenía colgada del cuello bajo su uniforme. Los otros miraron al oír una cerradura abriéndose.

- ¡Sí! ¡Ese Squirtle no lo arruinó todo!

- James, ¿de qué estás hablando? – Jessie levantó una ceja. James saltó fuera de la cesta con una gran sonrisa y sosteniendo varios marcos debajo del brazo, presentándoles uno al equipo.

- ¡Mi colección de tapas de botella! – les dijo, Mankey empezó a chirriar de manera curiosa, viendo los decorativos círculos de metal, mientras que Jessie y Meowth solo se daban una palmada en la cara.

Esta historia continuará…


Notas del traductor:

Bien, otro capítulo que no cambia mucho respecto al canon, pero por lo menos la trama secundaria de Squirtle aquí fue importante. Ahora sí se unió al equipo de Ash, y aunque no ha podido rescatar a su equipo, al menos pudo vengarse un poco del Equipo Rocket por lo que hicieron. Eso no iba a quedarse así, ¿verdad?

En el siguiente comienza un punto importante en el desarrollo de los personajes, o más bien, de uno de ellos en específico. No diré de quién se trata, lo sabrán cuando lo vean. Por ahora, me despido. Gracias por los reviews a soldado dragon, BRANDON369, LordFalconX, dragon titanico, darkdan-sama y AlenDarkStar. A partir de este miércoles estaré posteando unos oneshots cortitos para la Semana PokéShipping 2017, y trataré de terminar de traducir mi Interludio de Lorelei para Pokémon Reset Bloodlines. Nos vemos.