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No tengo palabras de disculpa para ustedes mis queridísimos lectores.
Ya sé que es horrible que la gente te abandone sin piedad… pero es que mi musa inspiradora se fue… y no había querido volver hasta hoy (bueno no es que haya querido volver, tuve que obligarla a volver, para que no se desesperaran). Y bueno estoy aquí de nuevo! Qué alegría.
Bueno, me voy a la sección: Respondiendo a sus reviews.
Blackmoon43: Pues sí, Ginny es una pesada, pero no te preocupes, esa pelirroja ya verá como es mi querido Draco, y estará para apoyarlos =).
89cheshire: Gracias por el apoyo a esta lectora =).
Bueno como son los únicos, y mis muy apreciados reviews, no me queda más remedio que dejarlos con mi historia.
Disclaimer: Personajes, escenarios y algunas de las frases, no son más que propiedad de Joanne "Kathleen" Rowling.
Reproduciendo:
—Bien, Hermione. Guardaré el secreto, pero procura no hablar demasiado con ése, no creas que me agrada.
—Lo sé, Ginn.
Hermione soltó un suspiro. Malfoy le comenzaba a agradar y eso no podía significar nada bueno. ¿O sí?
Ginny se fue, dejando a la castaña con sus cavilaciones.
No lo odiaba. O tal vez sí. No. Sí. No. Sí.
Era sumamente confuso. Debía odiarle, pero por alguna extraña razón, no lo hacía.
Por algunos segundos imaginó la cara de Harry y Ron si supieran que hablaba con él. Ambos estarían enojados, frustrados e irritados.
Era obvio que deberían ponerse de tal forma. Porque ése chico con el que Hermione había sostenido una pequeña conversación, era Draco Malfoy. La persona que los había hecho sufrir durante seis años. No como había dicho Ginny. Porque cuando los atraparon, se negó a identificarlos. Él sabía quiénes eran y no quiso decir sus identidades. La única pregunta era el ¿por qué?
Caminó hacía el castillo.
Maldita pelirroja. ¿Por qué se mete donde no la llaman? Todo iba a la perfección con Granger, hasta que apareció la chica Weasley y lo arruinó todo.
Pero un nuevo pensamiento asaltó a su mente.
¿Qué pasaría si la Weasley le contara a Cara rajada y a la Comadreja que estaba hablando con Granger? De seguro ya podía componer su epitafio.
Tragó grueso y se dirigió a la Sala Común de Slytherin.
Ahí estaba Pansy y Theo, junto con la mayoría de los chicos de séptimo, en medio de la sala había una mesa llena de regalos y un cartel que cubría la mitad de la sala, decía:
¡Bienvenido a casa, Blaise!
¿Qué?
¿Blaise estaba de regreso? ¿Tan pronto? Tan sólo habían pasado algunos días desde que recibió la carta de Zabini…
Pero Draco no le había escrito ni nada… debió haberle enviado a Pansy otra carta y ella le dio todo lo que necesitaba.
Buscó entre la multitud a Blaise, pero no logró distinguirlo. Entonces caminó hacia Theo.
—Hey, Theo, ¿Dónde está Blaise?—inquirió cuando ya se había acercado lo suficiente para que pudiera escucharle.
—Creo que fue a subir sus cosas a la habitación, por cierto, se quedará en la cama que queda libre en nuestra habitación.
—Está bien, pero, ¿Por qué nadie me avisó que Blaise iba a venir?
—¿No te dijo nadie? Caramba, creí haberle dicho a Pansy que te avisara… veamos—buscó con la mirada a Parkinson hasta que logró localizarla— ¡Pansy!
Caminó hacía ellos con un movimiento exagerado de caderas.
— ¿Qué quieres, Theodore?—preguntó Parkinson con irritación.
—Sólo quería saber por qué no le avisaste a Draco sobre la fiesta de bienvenida para Blaise—respondió tranquilamente Nott.
—Ah, pues no avisé porque… porque…este…mm, yo no tuve tiempo.
—Claro—soltó Draco con cara de hastío. Unos segundos después estaba subiendo las escaleras que llevaban al cuarto de los chicos de séptimo.
Abrió la puerta de par en par, para encontrarse con un Blaise mirando el cuarto con lugar pensativo. En cuanto fijó la vista en Draco, esbozó una sonrisa.
—Vaya, Draco, al fin te veo—Habló Zabini.
—Blaise, te encuentro un poco más pálido.
Ambos rieron con en los años anteriores.
Caminó hacia la Biblioteca, su lugar favorito.
Cuando entró, el olor a pergamino viejo inundó sus fosas nasales. Esa clase de olor siempre la hacía reconfortarte.
Buscó entre los estantes, algún libro que le llamase la atención, al final, en el último estante encontró un libro color plata. Volteó hacia arriba y vio en que sección se encontraba. Literatura del siglo XIX.
El libro no tenía título. Curiosa, caminó a la mesa más alejada y se sentó. Lo abrió con sumo cuidado, ojeó un par de páginas, no había nada escrito. A simple vista, solo parecía un libro sin nada impreso. Eso era bastante extraño. Pasó página por página, convencida de que debería haber algo escrito. Cerca de la mitad del libro encontró una página, con algunas líneas dispersas y el surco de una lágrima caída. Los líneas, que parecían estar escritas a mano, decían así:
—¿Qué pasa, Pandora? No estarás molesta conmigo, ¿verdad?
—No te preocupes, Pigmalión, no es nada contigo, sólo estoy preocupada por ti, por mí….
— Me preguntaba, Pandora, ¿cuándo podremos ser nosotros mismos, sin máscaras?
—Somos nosotros, ahora, no existen máscaras.
—Claro que sí, esto es una máscara, hablarnos de esta manera es utilizar máscaras…
—Siento tener que dejar esto así, Pigmalión.
—No te disculpes, Pandora, esta vez fui yo el culpable, veo que aún no me llamas por mi nombre real.
—Te conocí de ésta manera, y es de la manera en que quiero recordarte, se que tu nombre es…
Hermione pasó distraídamente la mano por el surco de la lágrima, y todas las letras se volvieron de un tinte muy borroso. Sólo al final aparecieron unas pocas palabras:
Fin
2 de junio de 1978.
Se quedó observando el libro minutos después de que todas las letras desaparecieron. El libro emitió un resplandor blancuzco y luego volvió a su tono habitual. Cerró el libro y quedó impactada al ver que letras cursivas aparecían en la portada del libro.
Libro del corazón dormido
—Esto es demasiado extraño—se dijo Hermione en voz alta.
Abrió el libro y se dio cuenta de que también había aparecido una especie de Índice en la primera página.
"Libros del corazón dormido" o también conocidos como "libros del amor escondido".
Una persona inteligente es la persona que ha encontrado este tomo, con el cual yo también solía comunicarme.
Este libro tiene una pareja, con la cuál tu podrás comunicarte a través de estos libros desde el momento en que una lágrima caiga de tu rostro hasta el tomo que tienes en tus manos, el libro será tuyo hasta que dejes de escribir en él.
Éste libro está destinado a unir a las personas, de la manera que me unió a mí con la mejor persona con la que puedo estar. Espero que la persona que posea ahora el libro lo utilice de la mejor manera posible. Solo hay una regla y es opcional, puedes hablar con tu verdadero nombre o utilizar un sobrenombre, yo elegí el segundo porque aumenta el misticismo entre la humanidad. También pediré unos favores, cuando decidas empezar a escribir, en la primera pagina escribe "inicio" y podrán comenzar. Cuando el tiempo haya pasado, y decidan dejar de escribir, escribe por favor la palabra "fin" y el día en que ha terminado.
Disfruta el libro que ahora posees.
Entre aturdida y extrañada, no sabiendo que hacer, decidió que la curiosidad era más grande que nada, y de esa manera, parpadeando miles de veces, consiguió que una pequeña lágrima cayera sobre el libro, ahora siendo propietaria del libro del corazón dormido.
Draco ayudo a Blaise a instalarse en su nueva habitación y dejó que este tomara una ducha. Se dejó caer en la cama que tenía tallado a sus pies la palabra "Draco".
No había nada que lo pudiera hacer más feliz.
Observó su habitación. Camas con doseles verdes, camas con colchas color plateado que bien se podían confundir con sus ojos, paredes plateadas con linear diagonales verdes, Techo blanco con una cuerda colgando, tocador de madera finamente tallada….
—Espera—pensó Draco para sí— ¿Cuerda colgando del techo?
Se levantó de una manera automática tomando su varita y se dirigió al rincón que tenía la cuerda colgando y estiró el brazo, jalando el cordón, descubriendo una trampilla, junto con una escalera de madera que se veía poco resistente. Sin pensarlo más de 6 veces subió por la escalera, cerró la trampilla detrás sí y murmuró ¡Lumos!.
Caminó cerca de las paredes buscando antorchas, cuando por fin las encendió todas, vio con claridad que había allí.
Era una pequeña sala de lectura, con un gran estante cubierto de libros de forro negro. En esa estancia había muy pocas cosas, un sillón muy pequeño junto a una gran mesa. Curioseó por el lugar y finalmente se dirigió hacia los libros, al final se dio la vuelta, pero recibió un pequeño destello plateado el estante, giró y encontró que en la esquina inferior derecha descansaba un solo libro color plateado, su titulo rezaba:
Libro de el corazón dormido
