Los personajes no me pertenecen.
Presente
Podría ser peor. Se repetía una y otra vez. Podría estar encerrada en su habitación siendo comida lentamente por gusanos carnívoros. O vivir un secuestro donde sus uñas son arrancadas una a una para sacar información de su boca. Mil escenarios podrían ser peores que este.
Un gruñido de la persona a su lado hizo que cerrara sus ojos.
Si, podría ser peor, pero mas tolerable que esto.
Se supone que debía ser un momento feliz en su vida. Al fin saldría a sentirse una shinigami de nuevo, al fin habría un poco de acción en su vida, y la posibilidad de un tratamiento alternativo que podría mejorar su estado actual era suficiente para hacerla saltar de alegría. Si tan solo su acompañante fuera otro. O la soledad misma.
Leve fue su satisfacción cuando le informaron de esta misión, ver de nuevo al Capitán de la quinta división no contaba entre sus planes a largo plazo. Sus pocos encuentros habían sido tan extraños y un poco incómodos. Sin embargo hubiera estado dispuesta a soportarlo todo, incluso creyó en la posibilidad que al pasar tiempo juntos podría llegar a conocer un poco más sobre el individuo, tal ves llegar a aprender de él un poco. Pero todo se esfumó con un simple comentario escuchado accidentalmente hace un par de horas.
"Cómo ocurrió esto?"
"El Capitán Kurosaki lo hizo."
"...estamos en problemas? Por qué destruiría la oficina del Capitán?"
"Quién sabe. Lo único que alcancé a oír fue que él suplicaba que fuera alguien más."
Suplicar. Él suplicó que fuera alguien más.
Eso había sido suficiente para hacer rechinar sus dientes, ignorando los ojos cafés que la regresaron a ver por esto.
Como si ella no supiera que podía ser un estorbo, como si ella no estuviera lo suficientemente enterada de lo poco que podría ayudar en una situación seria. Ni él ni nadie tenía el derecho a menospreciar su compañía. Antes de siquiera darle una oportunidad! Y ella que creyó que él sería mejor que esto, oh que equivocada que había estado. Por supuesto que el todopoderoso capitán de la quinta división hubiera preferido cualquier compañía que ir con ella.
Con su ego dolido una rabia se hizo presente en todo su pequeño cuerpo durante todo el trayecto hasta la puerta que los llevaría al mundo humano. Llevando en su maleta lo indispensable, luego de un seco saludo se encaminaron en la tranquilidad de la noche. De ser posible no necesitaría dirigir más palabras de las necesarias con el pelinaranja. Un voto de silencio a fuerza de terminar explotando con una rabia contenida. No dejaría que el muy idiota arruinara su primera visita al mundo humano. Mantendría su orgullo y frialdad digna de su apellido.
- Ya casi llegamos. -la repentina ruptura de su línea de pensamiento la hizo brincar, pero logró disimularlo gracias a que el dueño de esa voz seguía mirando al frente, ahora señalando una gran arco que semejaba una puerta. - Esta es una de las varias puertas que fueron creadas hace unos años atrás para entrar y salir del mundo humano. Van a tener todo listo cuando lleguemos.
Un poco confundida por el innecesario dato curioso, se limitó a asentir con la cabeza. Esperaba que no hubiera más momentos como estos en su trayectoria. Por qué gastar saliva hablando con un estorbo después de todo. Si tanto quería ir solo bien podría actuar de esa manera el resto de la misión.
Como había predicho, cuando estaban a unos pasos de llegar el lugar se iluminó. El espacio dentro del arco resplandeció y Rukia se sintió igual de nerviosa que ansiosa. No pudo evitar sonreír. Este era su momento, ya sea si el tratamiento que la esperaba funcionara o no, ella haría que quienes la conocían se sintieran orgullosos. Quería sentirse orgullosa de si misma al verse al espejo de nuevo. Aquel era su objetivo.
- Kurosaki Taichou, Kuchiki sama. Todo esta listo para su entrada. Que tengan un buen viaje.
- Gracias. - la regresó a ver - Estás lista? - con su resolución recientemente hecha, la shinigami casi se avergüenza de regresar a ver al Capitán. Sin embargo su emoción la sobrecogió y termino viendo a su enemigo. Le estaba sonriendo y no de una manera burlona. Era asegurador, como si de verdad esperara que su respuesta fuera positiva. Una sonrisa que en otro momento hubiera sido suficiente para ganar su confianza.
-Hai. - una respuesta firme observando su destino. Tanto para ella como para su acompañante. Algo saldría de esto.
Su primera observación fueron las luces. La oscuridad de la noche era aplacada por la iluminación que cada ventana parecía proveer. No resultaba cegador como lo sería en una gran ciudad, tan solo cumplía con la función de iluminar las calles repletas de casas tan diferentes a las que ella conocía. Los grandes edificios se veían a lo lejos.
Lo segundo fue el grupo de bienvenida. Había sido informada sobre los humanos con capacidades especiales que tenían un acuerdo con el Seretei de cuidar el lugar. Era de esperarse que los guardianes de la ciudad quisieran tener una reunión con los shinigamis que acababan de llegar. Pero esto era completamente diferente.
- Kurosaki-kun.- Al parecer el Capitán tenía costumbre de mantener relaciones amistosas con mujeres de cuerpos desarrollados. Parecía amigable y conmovida, según lo que Rukia pudo observar. Al parecer hacia tiempo que no veía a su amigo y se notaba cuánto lo había extrañado. Sin embargo cuando la peliroja regresó a verla sus grandes ojos se aguaron y su sonrisa se tornó triste. Abrió la boca para decir algo pero al parecer un nudo se alojó en su garganta impidiéndole el habla.
- Es un milagro que llegues a tiempo Kurosaki. - el siguiente en hablar vestía un traje blanco. El Quincy. Según lo que había estudiado su caso era especial y si bien pertenecía a un grupo que antes había sido enemigo de los dioses de la muerte, este en particular era considerado un amigo. Sus lentes impedían que ella pudiera leer su mirada como con la anterior muchacha, mas supo cuando se fijaron en ella.
- Ichigo, ha sido un largo tiempo. - el último del comité de bienvenida era el más alto. Prácticamente inexpresivo además de una leve sonrisa dirigida al pelinaranja. -. . .Hola. - Eso fue un poco incómodo mas fue el primero en comunicarse con ella. Tres pares de ojos la miraban de reojo haciéndola sentir demasiado analizada. Si estaban juzgando su vestimenta debería parecerles más llamativa la capa de el Capitán a su lado.
- Chicos, es bueno verlos de nuevo. - quien justamente acababa de hablar. Después de unos segundos de suspenso alguien aclaró su garganta notablemente y por si los insistentes pares de ojos señalándola no fueran suficientemente embarazosos, suspiró antes de proceder. - Ella es Rukia Kuchiki. Uhm... - y hasta ahí llego su presentación.
- Soy Chad. - el más alto no tardó en dar un paso al frente para estrechar la mano de la pequeña shinigami. A Rukia esto le pareció extraño ya que no era normal interactuar con humanos, pero devolvió el saludo preguntándose internamente si así debería llamarlo de ahora en adelante ya que ningún apellido fue anunciado.
- Kuchiki san, eh? - El Quincy llamó con un tono de voz un poco agudo de lo que sonaría normalmente. - Me pregunto, si llegaras a necesitar ropa para pasar desapercibida por aquí no dudes en llamarme si? Algo me dice que se exactamente qué tipo de ropa te gusta.
-...
-...
-...- ahora todos lo observaban con una fijación que ella no logró entender del todo. -Eh, gracias...
- Ishida. Uryuu Ishida.
- Muchas gracias por la oferta Ishida-kun.
- No puedo creer que sigas con eso.
- Mejor no hablemos de dejar cosas atrás, Kurosaki. Oh de pasatiempos extraños. - sus lentes tomaron un brillo mientras se los acomodaba. El aludido lo insultó por lo bajo.
Completamente ajena a lo último, la joven humana se acercó con ambas manos sujetas sobre su pecho. - Kuchiki-san. Mu-mucho gusto. Yo soy Orihime Inoue.
Rukia sonrió. El nombre le quedaba a la perfección. Aunque esta princesa se veía en extremo apenada y con lágrimas a punto de resbalar de sus ojos. Su voz había sido tan amable que por un momento se encontró buscando palabras para consolarla. Pero decidió devolver una sonrisa de su parte con toda la sinceridad de haber sido bienvenida tan calurosamente.
- Mucho gusto Inoue-san.
- Ichigo, Urahara dijo que pasen por la tienda mañana temprano y tu padre está esperándolos.
Mañana? La noble se sentía lo suficientemente ansiosa en ese momento como para ir de una vez.
- Si... no puedo zafarme de eso esta vez. - aprovechando el momento decidió dar un paso al frente llamando la atención de todos.
- Hablando de eso, yo no tengo ningún problema en pedir hospedaje en otro lugar. - la mirada atónita de los humanos no se comparaban al rostro del Capitán. - Estoy segura que Urahara-san me recibirá y de ese modo podremos empezar lo más temprano posible sin causar mayor inconveniente o ser un estorbo para lo que tenga planeado durante su misión, Kurosaki-taichou.
Cuatro, bien abiertos, pares de ojos parecieron sorprenderse en demasía con sus palabras. Tres de los mismos regresaron a ver al aludido, un poco a la expectativa de su respuesta. No había dicho nada del otro mundo no?
- Disculpa? - ahora él sonaba irritado y eso no iba a funcionar. No deseaba ser grosera frente al resto, todos le habían caído bien, pero seguro ninguno hubiera suplicado por que le asignen una nueva compañera.
- Disculpe usted, Kurosaki-taichou. Lamento que haya tenido que verse involucrado por petición de mi Capitán, pero le aseguro que de aquí en adelante yo puedo manejarme sola y al regresar no mencionaré esto. - no destilaba veneno, no, era mucho peor. Sabía por experiencia propia que la frialdad disfrazada con suficiente cortesía podía ser más hiriente.
El pelinaranja estaba atónito, pero para su sorpresa no se notaba aliviado ni enojado. Por cualquier ángulo que se viera parecía confundido, y si su intuición no fallaba podría jurar que sus orbes cafés detonaban tristeza. Rukia pestañeó un par de veces. Cómo exactamente había herido al hombre al zafarlo de estar con ella? No tenía el menor sentido.
-Pe-pero Kuchiki-san estoy segura que la tienda ya está cerrada a estas horas. Urahara-san duerme temprano y-y Kurosaki-san preparó un dormitorio para tí.
- Inoue, chicos, pueden dejarnos solos un momento. - La shinigami levantó una ceja. No esperaba que el resto le hiciera caso sin decir algo al respecto, pero como era de esperarse ocurrió justo lo contrario. Luego de un rápido intercambio de miradas partieron, no sin antes observar con preocupación a ambos.
Una vez a solas, Rukia se dio cuenta que sus primeros diez minutos en el mundo humano no habían sido exactamente como se los esperaba. Por un lado las personas que conoció eran completamente diferentes a lo que habría esperado, pero sobre todo, casi no había podido disfrutar de toda la experiencia gracias a ese resentimiento que había guardado desde hace un par de horas hacia él.
Qué peor manera de disfrutar algo que mantener una actitud pasivo-agresiva sobre la persona quien te acompaña todo el tiempo. Era mejor desahogarse que guardar un rencor que no cambiaría nada. Con el objetivo de no perder tiempo, se plantó lista para empezar a hablar, cuando lo vio.
Sus miradas se habían cruzado de esta manera solo una vez en el pasado en su oficina. Pero esta vez era diferente.
- Explícame exactamente cómo llegaste a la conclusión de que eres un estorbo para mi? - aún con la iluminación proveniente de las casas alrededor, la luz de la luna hubiera sido suficiente para observar la fijación y seriedad con la que sus orbes cafés se habían prendado de sus violetas.
Tanta sincera curiosidad pudo ser percibida de sus palabras que la Kuchiki estuvo a punto de responder cuando una presencia mucho mas fuerte se hizo presente alertando a ambos. Haciendo que ambos voltearan a ver a la misma dirección.
- Proviene del sur. - si un hollow apareciera cada vez que una situación incómoda emergía la vida sería menos embarazosa. Sin decir más ambos partieron para encargarse.
- Responde mi pregunta. - bueno tal ves no en tanto silencio. No podía acaso esperar a que dejaran de ir saltando de techo en techo para insistir?
- Kurosaki-taichou, creo que lo prioritario en estos momentos es desasernos del Hollow?
- No. Podemos hacer ambas cosas al mismo tiempo, Kuchuki.
Quiso gruñir pero de nada serviría. Seguramente él podría encargarse de la situación con los ojos cerrados y seguir como si nada. Al llegar pudo divisar al espíritu y si bien no parecía mayor amenaza, ella sabía muy bien que tomaría todo su esfuerzo presentar una pelea digna que ayudara con su ego hace poco maltratado frente al Capitán. El espíritu asemejaba un insecto, tanto por su máscara puntiaguda como las patas alargadas y delgadas. De ser posible lo comparaba con un enorme grillo que parecía buscar algo.
- Ataca por el costado izquierdo.
- Eh?
Kurosaki sonrió maliciosamente. - No te ha sentido todavía. Tienes el elemento sorpresa de tu lado, Rukia. No desperdicies la oportunidad.
Él tenía razón. Su reiatsu era prácticamente imposible de sentir y seguramente el objetivo del Hollow en esos momentos eran todos en la ciudad menos ella. - H-hai.
Sigilosamente corrió hacia el lado recomendado mientras el pelinaranja salía de su escondite, llamando la entera atención del Hollow como era de esperarse.
- Ja! Yo sabía que te estabas escondiendo shinigami, de verdad crees que me intimidas por esa capa que usas? - su voz era hiriente y demasiado aguda para una bestia de su tamaño.
Ichigo despolvó su mencionada capa y se encogió de hombros. - No es de mi completo agrado tampoco pero no deberías sentirte intimidado por mí en absoluto.
- Ehh? Estas aceptando tu debilidad?
- No, solo estoy recalcando que no deberías confiar únicamente en lo que crees haber percibido. Ése fue tu error.
Antes de recibir una respuesta la pequeña shinigami salió de su escondite usando todo el entrenamiento que había tenido en los pasados años, el poco de reiatsu que todavía tenía dirigido a ganar altura con su salto y el resto al momento de atestar su golpe.
De no ser por que estaba distraído hasta el último segundo hubiera fallado por completo el golpe. Gracias a la repentina sorpresa pudo romper gran parte de su máscara generando que así se alejara gritando de dolor. Mas no logró llegar muy lejos antes que el pelinaranja terminara con el trabajo de un rápido movimiento con su enorme zanpaktou que parecía tan liviana cuando él la manejaba.
Ni bien había terminado de esfumarse hacia el mundo espiritual que Ichigo apareció alado de una jadeante Rukia que se encontraba inclinada sobre sus rodillas tratando de recobrar su respiración.
- Oi, Rukia? Estas bien? - preguntó posando una mano en su hombro.
Entonces ella empezó a reír.
- Viste eso? Sabes hace cuánto no había podido lanzar un ataque de ese modo? - su cabeza daba vueltas tanto por la emoción como el agitamiento, logrando que fallara en observar la punzada de dolor que asomaron en los ojos del mas alto. - Hace tanto tiempo que no... no me sentía tan útil. Una verdadera shinigami.
Tan absorta estaba en sus propios pensamientos que pasaron desapercibidos los tres humanos que habían observado todo desde una prudente lejanía. Listos para salir a resguardar o curar a la pelinegra incluso ahora.
- Si, bueno, creo que debes descansar un poco. - Rukia alzo su mirada para verlo. El serio pelinaranja no parecía ni la mitad de emocionado que ella. - Quien te dijo que serías un estorbo para mí en realidad lo entendió todo al revés. Espero que esto haya sido suficiente para que cambiaras de opinión. - de la nada una fuerte mano empujó su cabeza hacia abajo, despeinando su negra cabellera. - Durante estos días vamos a ser un equipo. Eso significa que tú deberás cuidar mi espalda y confiar que yo haré lo mismo. Así que no puedes alejarte de mi lado bajo ningún concepto. Esa es una orden, enana.
Un punzante dolor amenazaba en abrirse camino por su cabeza, empezando por la cicatriz permanente arriba de su ojo derecho. Nada de eso fue suficiente para impedirle escuchar cada palabra, y aunque su cuerpo pedía a gritos tomar una posición más cómoda, únicamente pudo sonreír al piso.
- Hai, Kurosaki-taichou.
Al fin! Sigan dejando comentarios por favor sobre qué les pareció el capítulo. Sus comentarios me animan a seguir escribiendo. Y, sí, este es un capítulo más del punto de vista de Rukia pero si voy a explicar algunas cosas después, aunque creo que todo esta bastante claro. De no ser así tengan paciencia. No hubo flashback en este pero en el siguiente espero escribir uno lo suficientemente largo.
Un besito.
