10º Anuncio
Cuando todo Gyffindor los vio besarse en la Sala Común tras ganar la copa de Quidditch, todos se quedaron anonadados.
Ron con una cara de desconcierto que daba a entender que jamás hubiese pensado que la fantasía de su hermana se fuera a hacer realidad, y que la posibilidad que Harry la viera como algo más que su hermanita, fuera irreal. Luego de pensarlo un poco, teniendo en cuenta los antiguos novios de Ginny que le desagradaban, se alzó de hombros como queriendo decir que lo aceptaba, sin haber otra opción.
Romilda Vane, la eterna enamorada de Harry, apretó tanto el vaso entre sus manos que lo rompió y comenzó a sangrarle, mientras que Dean Thomas, el reciente novio de Ginny, tenía la impresión de querer escupir algo. Hermione se sentía muy feliz por sus amigos, pensando que eso debería haber pasado hacía tiempo ya.
Tras ese beso y cuando oficializaron su relación, todo Hogwarts lo supo, comenzando por los rumores de los cuadros, siguiendo por el de alumnos y hasta el profesorado y acabando con los fantasma y hasta Peeves que canturreaba cuando veía pasar a los dos chicos de la mano.
Pero ahora era diferente. Muy diferente.
No había persona en el mundo mágico que no los conociera, y ahora no estaban de novios simplemente, sino que se casarían. Darían el paso más importante de sus vidas, y si bien eran conscientes del compromiso que eso suponía, ser tan conocidos no causó el mínimo impacto que esperaban.
Por que ahora no era solo personas , cuadros y fantasmas rumoreando y hablando de ellos, sino eran reporteros y fotógrafos que los atosigaban a toda hora. Al salir de cada entrenamiento del equipo de Quidditch, Ginny tenía una turba de reporteros, entre ellos la eterna chismosa Ritta Skitter, además de algunas chiquillas furiosas por querer encadenar a la miseria (como solían gritarle) al niño que vivió.
Déjalo libre, déjalo volar libre en su escoba, como una lechuza. No lo encierres en una jaula, no lo encierres.
Ginny lo tomó con mucha parsimonia y hasta con algo de diversión hasta que una lunática le arrojó un encantamiento a su mochila para que la golpeara en la cabeza repetidamente.
A Harry lo atormentaban como a su chica pero las fanáticas no le amenazaban ni le lloraban frente al Ministerio. Primero por que sabían lo malhumorado y exasperante que podría ponerse al verlas allí, y no lo querían espantar. Lo amaban y no querían que él las odiara.
Segundo, por que podrían ir presas, siendo Harry el Jefe del Escuadrón de Aurors.
Así que solo había algunos reporteros que lo abrumaban con preguntas y acusaciones de infidelidades falsas. Entre ellas noviazgos con Hermione y hasta con Luna, dos muy buenas amigas. A estas calumnias Ginny reía y él se enojaba.
Ese día Ginny llegó a su casa cerrando la puerta con violencia, haciéndolo voltear de los papeles que estaba firmando. Quiso ahogar una risita pero no la pudo contener. Ginny estaba toda llena de una sustancia azulada y pegajosa, y lucía terrible.
Tenía todo su uniforme, todavía del entrenamiento, lleno de barro y tierra.
-¿Qué..te sucedió?-preguntó tratando de parecer casual, aunque no pudo ocultar algo de burla en su voz. Ella lo miró fulminante y le arrojó su bolso por la cabeza pero él lo atrapó en el aire.-Ginny-reprochó él dejando el bolso en el suelo y dirigiéndose hacia la afectada-Si haz peleado con alguien del equipo no me culpes que..
-Esto..-le cortó ella, señalándose de arriba abajo con el dedo índice-Es culpa tuya Harry-El moreno la miró sin entender. Ella suspiró.-Unas chiquillas entraron a mi camarín mientras entrenaba y le sacaron la varita y mis pertenencias.
-Pero..
-Me arrebataron todo lo que había dentro de mi casillero, con nuestras fotos y demás cosas-prosiguió, temblando ligeramente por el frío de la casa y por la indignación-Luego fui y encontré mi casillero violado, no hallé mi ropa y no podía bañarme por que no quedaba nadie en el estadio. ¡Hasta el cuidador se había marchado!-replicó, picada y arrugó los ojos apretando los labios-No pude bañarme, estoy toda sudada y sucia del entrenamiento además que cuando salí me encontré a las ladrones allí afuera, esperándome para patotearme.
-Dime quienes son para..
-¡Por favor!-musitó, incrédula y Harry levantó una ceja-¡Como si fueras a apresarlas por un delito menor, Harry! Es ridículo.
-Sí, tienes razón-coincidió pensando como más claridad-Pero entonces.. si robaron tus cosas..¿Por que tienes la mochila?-preguntó, levantó el bolso del suelo.
-Me enfrenté a ellas-repuso rodando los ojos. Y suspiró profundamente-¿Sabes..? estoy algo cansada, solo quiero descansar un poco y mañana seguiré mudando mis cosas aquí..Si es que todavía no entraron a mi casa-masculló, deprimida y siguió camino hacia las escaleras pero el brazo de Harry la retuvo-Lo siento, pero no tengo ánimos para..-La besó, cortamente, llenándose de polvo, barro y aquella sustancia azul.-¿Qué..?
-Te quiero, ¿lo sabías, no?-inquirió acariciando su rostro, sin importarle como estaba.
-Yo..lo sé-contestó desconcertada-Pero..que..¿No te da asco besarme estando toda así?-preguntó, vergüenza similar a cuando usaba ropas y cosas de segunda mano cuando era pequeña-Estoy horrible..y..-Se calló al sentir los labios de su novio de nuevo y levantó los pies del suelo a sentir como él la cargaba entre sus brazos.
-¿Qué es esto..?-preguntó divertido Harry sacando un poco de la sustancia del cabello enmarañado de la pelirroja.
-Una mezcla que hicieron especialmente para arrojarme cuando saliera-contó con una mueca de asco-Tenía un olor horrible pero con una varita prestada pude sacarlo..
-¿Varita prestada?
-Sí, escapé de allí con una varita robada tras haber golpeado a una en la nariz, y le quité a otra mi bolso..-explicó y Harry rió con ganas-¡Es la única forma que pude escapar de ellas, Harry!-manifestó con voz de niña pequeña-Me dijeron que era el ultimátum para dejarte o sino, me la iba a pasar peor.
-¿Y tú que me dices?-preguntó, juguetón-¿Estás dispuesta a pasarlas más negras si esto significa estar conmigo?-la bajó, tomándola de la cintura. Ella asintió y lo besó con ardid.
Luego de unos minutos, tras bañarse y cambiarse de ropa, Ginny bajó las escaleras lista para hacer algo de cenar. Harry estaba todavía revisando y firmando papeles, cuando lo abrazó por el cuello y lo besó.
-¿Qué quieres cenar?-preguntó con la voz ahogada, pero el chico la hizo rodearlo y sentarse sobre sus piernas-¿Qué te sucede?-preguntó, turbada, al ver que le miraba con un brillo inusual en los ojos.
-Mira esto..-le dijo mostrándole un pergamino con algunas palabras. Ginny lo tomó y comenzó a leerlo.
Estimado Mundo Mágico:
El que suscribe, Harry Potter, se dirige a ustedes con el fin de anunciarles su compromiso con su novia oficial, la Señorita Ginny Weasley, con fecha a confirmar más adelante.
Solicita, además, que no se estorbe o moleste a su novia Ginny Weasley mientras se realizan los preparativos del gran día.
Desde ya están invitados todas aquellas personas cercanas a la pareja y quienes tengan buenas intenciones.
Sin otro particular, los saluda atentamente.
Harry Potter
--¿Qué..?-preguntó, atónita-¿Comprometernos..?-volteó a verlo y este asintió, seguidamente-Pero…
-No es casarse, Ginny..por que de proponértelo lo haría de otra manera-Ginny sonrió-¿Qué opinas de defenderte?
-Mmm, lo sacaría-dijo, arrugando la nariz-Está bien que proclames amarme y querer estar juntos, pero me atacarán de más si me defiendes públicamente-Harry rió por lo bajo y escondió su rostro en el cuello de ella
-Era lo menos que esperaba oír.
-Harry..-lo llamó, emocionada y volteó para sentarse de frente a él, con las piernas abiertas-No solo quiero comprometerme contigo, sino quiero casarme, vivir contigo y tener hijos.-dijo, con una lágrima a punto de salirle del ojo-Por que te quiero, y no hace falta que anuncies nada a nadie, por que podría seguir aguantando todas esas molestias de esas fanáticas.
En vez de contestar, el chico la besó con ansias y acabaron en la cama de él. A la mañana siguiente, Harry mandó la carta a publicar en el Profeta y días después, viajaron a un pueblito a los alrededor de Londres y allí le propuso casamiento.
Y lo demás ya es historia, por que pasaron diecinueve años y ustedes leyeron que tuvieron tres maravillosos hijos.
Lo que dijo Ginny era cierto, por que le dio tres verídicas pruebas de ello. Además, a partir de ese anuncio, ninguna chica más molestó de nuevo a la pelirroja.
ʗFinʗ
Hola , hemos llegado el final de esta serie de momentos especiales en la vida de estos personajes que son increíblemente mágicos. Gracias por seguirme en esta historia, capitulo a capitulo.
Gracias, y dejen una ultima cítrica si quieres.
Besos
Lali Evans
