IX.
Enjambre.
-¡Chispa! – gritaba Luxanna buscando entre los corredores más desolados a su no tan fiel mascota.
La Liga era una caos en los últimos días, tal como lo había predicho Ahri empezaron a llegar muchos luchadores nuevos que no representaban ninguna región en particular, sino que desempeñaban un papel de mercenarios. Sejna estaba más ocupada que nunca así que prácticamente ni la veían, Nami y Ahri en cambio tenían tanto tiempo libre ahora que todo giraba en torno a los nuevos que se la pasaban en el recibidor enterándose de todo. Caitlyn y Vi habían regresado a Piltóver una par de días atrás y no regresarían hasta la semana siguiente. De manera que ninguna de ellas podía tener a su linche, o saber dónde estaba.
Cansada de buscar y parecer un poco loca, Luxanna se sentó en el suelo un momento. Necesitaba pensar como felino, si ella fuera Chispa y quisiera alejarse de todos los rostro nuevos ¿Dónde iría?. Se le ocurrió que podía haber ido al bosque, o quizá al jardín que estaba mucho más cerca y algo desolado a esa hora, o tal vez le había dado hambre y la buscaba en el comedor principal. La rubia estaba por levantarse cuando escuchó el eco de pasos muy cerca suyo, levantó la mirada de inmediato y vio a Katarina con Chispa en una de sus manos, la pobre criatura colgaba de la piel de su lomo de dónde la pelirroja la tenía firmemente agarrada.
Lux se levantó de un salto y estiró ambos brazos para agarrar al animalito.
-¡Chispa! Te he estado buscando por todas partes.
-No por todas partes – comentó Katarina apoyándose en la pared.
-Claramente. ¿Dónde estaba?
-Qué importa, ya la tienes.
Con esa respuesta Katarina se alejó dando grandes zancadas, como si tuviera prisa por llegar a otro lugar o solo le urgiera alejarse. Lux cerró los ojos y respiro profundamente varias veces, debía calmarse, últimamente la noxiana andaba de pésimo humor y lo poquito que hablaban siempre terminaba más o menos así.
-Vamos a cenar. Y deja de escapar, lo digo en serio.
Lux levantó la cría por encima de su cabeza para verla bien mientras le daba cariñosos besos en los bigotes; Chispa maullaba y le empujaba la cara con sus patas, sin buscar hacerle daño de verdad, era más como un niño que no quería que su madre le llenara de besos en público. El movimiento de ambas causó que un trozo de papel cayera al suelo, Luxanna observo el trocito perfectamente enrollado y se agacho para levantarlo dejando a Chispa en el suelo.
Al desenvolver el papelito, Lux leyó la palabra noche y supo de inmediato que había ocurrido. Acarició la cabeza de Chispa antes de levantarse.
Caitlyn le había regalado un collar con el nombre de su mascota en el frente y el suyo al respaldo, la Sheriff había dicho que con tanta gente nueva llegando día a día sería mejor que Chispa estuviera bien identificada. Además, se veía muy guapa con su collar incluso si parecía un gato casero más que un animal salvaje, pero aquello era secundario pues Chispa ya se comportaba así. En cualquier caso, Katarina había utilizado el collar para asegurar la pequeña nota.
Esa noche comió sola, ninguna de sus conocidas apareció para hacerle compañía. Quizá era mejor así, podía dormir un par de horas antes de ir con Katarina, ya había aprendido que no valía la pena ir justo después de cenar ya que la pelirroja aparecía siempre cerca de media noche. De modo que luego e comer, fue directo a la cama, no se cambió y confió únicamente en su reloj bilógico para que la despertara justo a tiempo. Lo cual ocurrió sin complicación alguna, si bien tuvo que llevar a Chispa porque se negaba a quedarse sola, el trayecto hasta el punto de encuentro que fue tranquilo, Lux no sintió ningún rastro de magia, así que si no se sorprendió al ver a la noxiana de pie con un saco en la manos.
-¿Y bien? – dijo Lux de inmediato.
Había aprendido que Katarina prefería siempre ir directo al asunto, que formalidades como saludar e intentar establecer conversación normal la sacaban de sus casillas en segundos. Sin embargo, Katarina tomó un saco que había estado escondido tras su propio cuerpo y se lo lanzo. En tanto Chispa se iba con la pelirroja, Luxanna colocó la bolsa en el suelo y deshizo la soga que la mantenía cerrada. Luego, con cuidado separó la tela y develó el contenido: habían varias garrapatas dentro, todas muertas pero casi intactas.
Lux no perdió más tiempo, tomó los cuerpos y fue colocándolos en fila, uno al lado del otro par verlos mejor. De manera inconsciente los ordenó del más voluminoso al más pequeño, y cuando estuvo satisfecha con su trabajo observó en silencio las criaturas. Durante todo ese tiempo, Katarina la miro con atención, cada movimiento que realizaba la rubia iba quedando registrado y notó lo concentrada que estaba, por eso se dio licencia para acariciarle la cabeza a la criatura peluda.
Por mucho que Katarina se esforzara en espantarla, la criatura siempre iba a ella. A veces se recostaba a su lado sin hacer nada, solo la miraba de vez en cuando y se levantaba de inmediato si ella también lo hacía. Incluso, cuando estaba de buen humor la había dejado dormitar en sus piernas. No era que le fastidiara el animal, solo que Katarina era una persona acostumbrada a estar sola y que todos huyeran de ella como si fuere la plaga, así que, tener de repente una criatura que solo con verla corriera a su lado era algo nuevo. Bueno, quizá debía decir dos criaturas, porque también la demaciana parecía dispuesta.
En fin, Katarina se distrajo pensando lo curioso que resultaba todo, lo que diría su padre si la viera y sonrió, porque se le antojo que quizá se lo diría ella misma solo para ver qué cara ponía. A lo mejor, ese era el boleto de regreso a Noxus. Sin embargo, cuando levantó la vista del lince que ya se dormía observó de nuevo a la rubia, había sacado ese abrecartas con filo al que llamaba chuchillo e iba de bicho en bicho haciendo cortes que ella no entendía. La muchacha era tan diferente de los otros demacianos, que a veces se le olvidaba y la pelirroja no sabía decir si aquello era positivo o una alerta. Es decir, los trozos de armadura que llevaba, su forma de hablar, el acento y como se conducía era típico demaciano, pero sus acciones distaban mucho de la idea que Katarina tenía.
-¿Dónde los encontraste? – preguntó Lux luego de notar los ojos de Katarina sobre ella.
-Por allá – respondió señalando el oeste -. Ayer.
-Ya veo… no son iguales a los que hemos visto. Tienen las patas más largas y delgadas, su cabeza también es más pequeña, tienen solo dos pares de ojos, este de aquí – dijo señalando uno con la punta de su cuchillo – parece que nació con un par de alas, pero seguramente no funcionaban bien y se cayeron. Te atacaron cuando estuviste cerca ¿Verdad?.
-Es lo que hacen. Aunque… solo traje algunos, fueron bastantes, diría que diez o quince.
Lux permaneció en silencio durante varios segundos; Katarina esperó hasta que al cabo de un rato la rubia colocó todos los bichos en el saco y se acercó a ella.
-Llévame.
Katarina rio y Lux frunció el ceño no encontrando la gracia en su petición. Si la pelirroja le había llevado los insectos, era porque estaba tan intrigada como ella por las criaturas y, entre las dos, quizá podían descubrir que eran realmente.
-¿Qué?
-Va a amanecer en un par de horas.
-No es posible – dijo Lux mientras levantaba la vista al cielo.
-Mañana. Trae tu trasero más temprano e iremos, pero trae algo más útil que ese abre cartas. No voy a estar salvándote el pellejo todo el tiempo… demaciana.
Lux tomó al animal de su regazo y dio media vuelta, sin despedirse y sin devolverle sus bichos, pero aquello estaba bien pues no deseaba recuperar una carga tan poco agradable. Katarina esperaba que la rubia le pidiera llevarla, por alguna razón la chica parecía obsesionada con los bichos, y para la pelirroja también resultaban bastante peculiares, ni siquiera en el bosque de la bruma al sur oeste de Noxus había visto animales tan agresivos y poco inteligentes. Incluso ella sabía que los animales se guiaban por un instinto de supervivencia tan fuerte que un insecto del tamaño de esas garrapatas, jamás atacaría una presa que le superare por tanto en tamaño. Pero, lo que había motivado a la noxiana a colaborar con Lux en el asunto de los bichos fue la carta que recibió de su hermana menor, le informaba entre muchas otras cosas inútiles que parecía haber una infestación de insectos en los viñedos de la familia. Sus ataques no eran constantes, sino que se daban cada dos semanas y que los bichos devoraban lo que encontraban, fuere cultivos o animales. Si los dos fenómenos estaban relacionados, podía ayudar a solucionar el problema, puede que a ella no le importaran los viñedos pero a Cassiopeia si, y a Katarina le importaba su hermana.
Katarina regresó a su habitación a dormir toda la mañana; Lux solo pudo descansar algunas horas y al despertar, como no tenía nada importante programado dejó a Chispa con Ahri y se encerró en la biblioteca, si no encontraba algo nuevo nada perdía con intentarlo.
Cuando llegó la hora de la cena, el encargado de la biblioteca tuvo que despertar a Luxanna pues se había quedado dormida sin notarlo siquiera. Para su sorpresa, su mascota estaba también dormida a su lado en el suelo. Lux agradeció al chico que la despertó y tomó a una somnolienta Chispa que se acomodó sobre su pecho mientras la llevaba al comedor, seguramente el lince ya había comido pero ella no.
-¡Lux!
Esa era Nami que la saludaba indicándole la mesa que habían apartado para ellas, la rubia sonrió y tomó asiento al lado de la vastaya.
-¿Escuchaste? – preguntó con emoción contenida.
-No. ¿Qué pasó?
-Mañana llega un grupo de gente nueva, bueno, según se son como veinte campeones – respondió Sejna revolviendo su pasta -. También vienen de Shurima, creo que es una chica así que quizá Ahri complete su colección y me deje tranquila…
-No lo creo – intervino Vi masticando su carne -. La parte de dejarte tranquila.
Todas rieron con el suspiro cansado que dejó escapar Sejna y Lux fue por su comida mientras Chispa iba comiendo los trocitos de todo lo que le ofrecían las demás chicas. Cuando regresó, Ahri ya estaba en la mesa y comía en un silencio, algo tan extraño en ella que las demás preguntaron de inmediato si se encontraba bien. Al parecer, la vastaya había luchado esa mañana y, para su desgracia, fue emparejada con Katarina lo que resultó en una amarga victoria por tener que hacer equipo con la noxiana. Sin embargo, el día de Ahri mejoro cuando le informaron que nuevos campeones empezarían a unirse a la liga a partir del día siguiente, y su rostro se iluminó al escuchar que vendrían personas desde lugares tan remotos como Shurima, Targón y Aguasturbias.
Lux había conocido un par de personas de Targón, fue cuando estaba sirviendo en la capital. Un grupo de acólitos se había alojado allí de camino para el helado Freljord, si Luxanna recordaba correctamente, los hombres habían hablado de seguir una antigua profecía Solari. El augurio hablaba de un guerrero elegido que solo se revelaría en lo alto de la montaña, al parecer siempre habían creído que se refería al pico más alto de Targón, pero últimamente escuchaban rumores de las congeladas montañas de Freljord y debían investigar. Lux se preguntó que había sido de ellos, pues no regresaron tal y como prometieron.
En fin, Luxanna terminó de comer y se fue a la biblioteca nuevamente, Chispa se quedó con las demás porque Ahri creía que la pequeña criatura peluda podía ayudarle a Sejna a ablandar el corazón de la freljordiana que pretendía. La rubia rio y les deseó la mejor de las suertes, también le pidió a una de las chicas que cuidad de Chispa esa noche.
Cuando Lux estuvo fuera del instituto, caminó hacía el punto de encuentro y se sorprendió de no ver a la pelirroja por ninguna parte. De hecho, tuvo que esperar casi una hora hasta que la noxiana apareciera. Y cuando lo hizo, Luxanna la siguió a una distancia poco prudente. La pelirroja parecía de buen humor, y cuando eso ocurría no era tan antipática, hasta cambia el idiota por rubiecita.
La caminata fue silenciosa, Lux prestaba atención a sus alrededores de modo que no pasó desapercibido el momento en que los sonidos del bosque se apagaron y la rubia supo que estaban completamente solas, había algo delante y toda la fauna que habitaba allí lo evitaba. Aunque no tenía miedo, se acercó todavía más a Katarina e hizo lo posible por seguir su paso. Finalmente, la pelirroja se detuvo sin previo aviso, provocando que Luxanna chocara con ella y ganándose una de sus conocidas muecas de fastidio. Sin embargo, Katarina le hizo una vaga señal con la mano y la rubia caminó delante para empezar su investigación.
Los árboles más cercanos tenían algunas marcas en sus troncos, partes de corteza faltante y baba. Lux supuso que fue allí donde la noxiana fue atacada, se agachó frente al cadáver de un insecto y lo observó, le dio la vuelta y frunció la ceja al no encontrar ninguna herida. Esa garrapata no había muerto por la pelirroja. Luxanna encontró otros dos en la misma situación y se adentró todavía más.
Era tal el sielncio, que la rubia escuchó un zumbido como si de un grito a todo pulmón se tratase, de inmediato giró para fijarse en la pelirroja cuya cara revelaba haberlo escuchado, pero también que no tenía idea que podía ser. Con cautela, las dos mujeres siguieron la dirección del sonido que se iba fortaleciendo mientras avanzaban, Katarina había sacado un par de dagas en tanto Lux se concentraba en observar delante, segura de que en cualquier momento aparecería frente a sus ojos la causa del extraño ruido. Lo que vieron, sin embargo, las dejó petrificadas en sus lugares: el zumbido provenía de un enorme árbol muerto que vibraba, o así lo parecía, pero justo cuando Katarina se disponía a lanzar alguna maldición Lux le tapó la boca con ambas manos y gesticuló para que regresaran. En una situación normal, Katarina le hubiere cortado todos los dedos, las manos y hasta los brazos nada más por atreverse a tocarla de esa forma, pero algo en los desesperados ojos azules la obligó a ceder. De modo que se zafó y retrocedieron tanto como la rubia quiso.
-Por los dioses – soltó Lux en un susurró ahogado.
-Más te vale tener una buena excusa…
-Sé lo que son esas cosas… más o menos. Mejor dicho, sé lo que pueden hacer. ¿No te parece raro que no hayamos escuchado nada en todo este tiempo?. ¿Ni un solo animal?.
Katarina entrecerró los ojos. No entendía y detestaba sentirse fuera de lugar.
-Los animales de una región tienen características comunes porque se han adaptado para sobrevivir. ¿Has visto osos y lobos de Freljord?
Katarina negó de mal humor.
-Son blancos, conejos, zorros, incluso los ciervos tienen el pelaje como la nieve para poder mimetizarse y sobrevivir. Estas cosas… lo que había allá, no son como las garrapatas que hemos visto, pero creo que son igual o más agresivas.
-Habla de una vez, me haces perder el tempo.
-Creo que son venenosos. ¿Cuándo mataste las garrapatas, no estaba tan desolado verdad?
Katarina intentó recordar. Había estado paseando sin rumbo fijo, practicando su shumpo y agarrando frutas maduras para pasar la noche y se había detenido allí porque cerca pasaba un riachuelo. Deseaba lavarse las manos, había tomado una fruta muy madura y se había deshecho en sus manos. Después, Katarina recordaba las garrapatas saliendo de entre los arbustos y atacándola, las mató y siguió con su camino. Al día siguiente, luego de leer la correspondencia de su hermana, había regresado con una bolsa para recolectar algunas y dárselas a la enana demaciana. Pero, en efecto, había visto ardillas y escuchado la vida del bosque.
-No.
-Había más garrapatas muertas, pero no fuiste tú. Creo que… las mataron esas cosas. No he encontrado nada sobre estas cosas en específico, pero su forma de actuar no es tan diferente de algunos otros animales. Cuando era niña, uno de los sirvientes encontró un nido de avispas cerca de la caballeriza, no se suponía que debía verlo pero no me resistí. Era justo como lo que vimos allá, solo que mucho más pequeño. Y si ese es el tamaño del nido, me hago una idea de los insectos.
Lux sabía lo que debía hacer, pero no podía proceder con Katarina. Si tenía razón esta especie de avispa estaba apenas iniciando la construcción de su nido por lo que eran vulnerables, en tanto se mantuviera a una distancia prudente podía acabar con la colonia entera sin sufrir ningún peligro.
-Voy a regresar.
Con eso la rubia dio media vuelta y empezó a caminar, pero la mano de Katarina se cerró sobre su brazo y la detuvo lastimándola un poco.
-Soy inmune al veneno. No me importan un par de picaduras, puedo acabar con esos bichos sin problemas. Tú, en cambio, solo vas a lograr que te maten.
-No lo entiendes – respondió Lux zafándose del agarre -. No hay absolutamente nada corriente con estos insectos, te van a picar y su veneno te va a matar.
-Cállate. ¿Qué puedes hacer tú con esa espada tan patética?.
-¿Sabías que la baba de estas cosas es extremadamente inflamable?. Se encienden con nada, lo único que voy a hacer es…
Katarina comprendió al instante lo que pensaba hacer la muchacha y la vio bajo una nueva luz. Su mal humor pareció esfumarse y sonrió, le dio un empujoncito en la frente y cuando habló estaba mucho más relajada.
-Tienes espíritu para una demaciana. Me gusta. Pero no me voy a perder la fogata.
El plan original de Luxanna era crear una barrera alrededor del nido y utilizar los cristales que llevaba para crear una explosión y producir el calor necesario para que la chispa calcinara el enjambre. Pero ya que Katarina se negaba a irse, y no podía conjurar nada en su presencia tendría que encomendarse a los dioses para que el fuego hiciera su trabajo sin destruir todo el bosque en el proceso.
Cundo regresaron, Katarina iba callada y sonriente, hasta le guiñó un ojo cuando le hizo una señal para q esperara. La rubia se acercó, tomo los cristales e hizo como que los frotaba para procurar chispa, pero en realidad estaba sobrecargándolos lo suficiente para que produjeran una explosión pequeña, cuando estuvieron lo suficiente cargados. Lux se acercó al tronco, pudo observar como los zánganos de la colonia, unos bichos de patas alargadas con un abdomen largo y enormes mandíbulas orbitaban la entrada principal del nido. No deseando arriesgarse más de lo necesario, Lux tomó los cristales y les inyecto solo un poco más de su magia, luego los frotó produciendo un ruido extraño que alertó a la colonia y los arrojó dentro.
Intentó dar media vuelta, pero tal como ella misma lo había dicho, la baba era tan inflamable que apenas entró en contacto con la chispa todo quedó envuelto en llamas. Lux solo supo que algo la sujetaba con fuerza de la espalda y luego un vacío infinito que le revolvió el estómago. Cerró los ojos y aguantó el dolor de cabeza que amenazaba con estallarle la cabeza y solo abrió los ojos cuando sintió su cuerpo caer sobre la hierba.
Cuando enfocó la vista, Katarina miraba el fuego con una sonrisa en los labios, le dijo algo, o eso le pareció pero todo lo que Luxanna podía pensar en ese momento era en conservar el contenido de su estómago dónde pertenecía; la pelirroja la vio retorcerse en el suelo, con una mano en la boca y otra en el estómago. La dejó recuperarse a su ritmo, mientras ella observaba el vaivén de las llamas.
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By fire be purged!
