Hola FanFiction XP. Traigo aquí el nuevo capítulo de este extraño fic XD... bueno no tan raro X3. Espero que les guste :3

!Que comience!


Capítulo 10-El Río del Sigilo

Toda la familia de erizos se encontraba apresurada empacando sus cosas, necesitaban todo lo necesario para poder vivir en su nuevo hogar. Mientras el padre acomodaba la ropa, la señora preparaba la comida que comerían durante el viaje, junto con unos cuantos bocadillos. En cuanto a Saori, ella contemplaba la vista de su pueblo, sabía que lo extrañaría, ella había vivido muchas cosas en ese lugar, pero pensar en que los Espectros del Conde los atacaran en cualquier momento y no pudieran vivir más, le daba fuerzas para separarse de él. Las hojas de los árboles se movían al son de viento, las nubes avanzaban lentamente por el cielo azul, en eso una lágrima salió de la chica, ¿cómo era posible que ese mundo se convirtió en lo que es ahora?

—¿Te encuentras bien? —le preguntó Amy preocupada al ver la lágrima salir de los ojos de Saori.

—Es sólo que, me cuesta aceptar que todo se haya convertido en un caos —se limpió la mejilla. Sonrió y cerró los ojos—. Pero no te preocupes, ya estoy mejor.

—Qué bueno —le sonrió. Volteó y empezó a caminar para irse del sitio.

—Oh espera—Amy se detuvo. Saori comenzó a revisar en una bolsa que traía. Sacó una caja color rojo adornada con un moño rosa—, te quiero regalar esto, deseo agradecerte por haberme ayudado, espero que te guste.

—Gracias, eres muy amable —agarró el obsequio.

—Ahora que lo pienso, todavía me falta un regalo —se quedó pensando—, seguramente debes saber que le gusta a tu amigo ¿verdad?

—En verdad, no sé qué le guste a Sonic. Como casi no habla.

Saori pensó profundamente. Miró hacia atrás de Amy, y en eso una risita salió de la chica.

—¿De qué te ríes? —preguntó confundida la eriza rosada.

Amy giro lentamente la cabeza en dirección hacia donde veía Saori, pudo observar al joven erizo recargado en un mueble, mientras la observaba fijamente, en ese instante él la saludó. Ella se volteó rápidamente hacia Saori con la cara totalmente colorada. Saori se rio un poco al ver esa divertida escena. "Creo, que ayudare a cocinar" dijo la eriza rosada para luego salir huyendo.

Sonic se quedó pensando en qué fue lo que hizo para que Amy huyera de esa forma. Dio un suspiro silencioso y se fue a la mesa. Ahí encontró un cuaderno cosido, se le quedó viendo, acarició la pasta para luego abrirlo, en su interior solo se encontraban las hojas blancas sin siquiera una gota de tinta.

—¿Quieres el cuaderno? —preguntó Saori detrás de él.

El erizo se sorprendió un poco, movió sus manos y su cabeza para decir "no" a la chica, ella solo le sonrió.

—Todavía no te eh dado tu regalo —tomó el cuaderno—, y se ve que quieres el cuaderno —se lo extiende al erizo—, quédatelo, es todo tuyo.

Sonic se señaló a sí mismo en señal de pregunta.

—Sí, tómalo.

Sonic agarró con delicadeza el cuaderno, Saori también le obsequió un lápiz, una pluma y un pequeño recipiente de tinta para que el escribiera o hiciera lo que quisiera en el cuaderno, Sonic se alegró mucho.

Después de un pequeño rato, todos estuvieron listos para partir en dirección al Río del Sigilo. La familia se encontraba algo nerviosa pero más que toda decidida, querían una nueva vida libre de peligros y eso solo lo obtendrían si viajaban al Árbol del Resplandor, uno de los pocos lugares en donde la magia del Conde no hacia ningún efecto.

—¿Están todos listos? —preguntó con entusiasmo el padre de Saori.

—¡Sí! —dijeron todos al unísono, a excepción de Sonic.

—Entonces démonos prisa, no está muy lejos el río así que podremos llegar pronto —dijo teniendo una sonrisa en el rostro.

Todos iniciaron a caminar. Saori y sus padres se pusieron al frente, mientras que Sonic, Amy y Sayar se pusieron detrás. El señor era el guía ya que tenía una idea de donde se encontraba localizado el Río del Sigilo. En pocos momentos salieron de pueblo.

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Cuando llegaron a un pequeño camino con árboles alrededor, Saori se puso junto con sus nuevos amigos quienes se alegraron de que ella fuera a su lado. Así comenzó una entretenida y larga platica, de chicas. Primero platicaron de comida, luego de objetos bonitos y después de algunos lugares de la región o de otras partes.

—¿Entonces ya estuvieron en el jardín de Stefan? —dijo Saori impresionada y a la vez aterrorizada por lo que contaba Sayar.

—Así es, no fue nada difícil cruzar ese jardín, no tuve ningún problema… no sí se es una poderosa hechicera —dijo la gata orgullosa de sí misma, al tiempo en que caminaba en medio de las dos erizas.

—Pero si la mitad del recorrido tuviste problemas por las alucinaciones —agregó la eriza rosada algo pensativa, poniendo su dedo índice en la boca.

Un "Shhh" salió de la boca de la gata, a lo cual Saori soltó una pequeña risa y Sayar se sonrojó un poco.

Sonic caminaba detrás de las chicas, no estaba en la plática por la sencilla razón de que él no podía hablar con ellas, eso lo llenaba de frustración y tristeza. Odiaba no poder hablar, odiaba el detalle que siempre llevaba en el rostro… odiaba todo ese maquillaje. Todo había ocurrido tan rápido, no quería recordar aquel momento de aquel horrible suceso, ese instante se había convertido en otro de sus peores recuerdos de su vida. Sacudió la cabeza para alejar aquellos malos pensamientos. Sacó el cuaderno y el lápiz de su saco, comenzó a concentrarse en lo que verdaderamente debía prestarle atención, a entretenerse un rato. Miró hacia el cielo, no se le ocurría nada que hacer, no sabía con qué iniciar. Mordió un poco el lápiz, en ese instante una idea llegó a su cabeza, realizaría un dibujo del paisaje por el que se encontraba caminando, era una magnífica idea. Empezó a trazar el camino para sucesivamente dibujar los árboles de los lados, ahí detuvo su mano para divisar mejor al centro de su dibujo: una silueta fina, unas líneas más remarcadas para que resaltara mejor, sombras difuminadas. Trazó con delicadeza cada una de las líneas de la silueta, tenía que estar perfecto.

—Ahora ya sé porque querías el cuaderno.

Sonic no se había dado cuenta de que Saori se encontraba a su lado. Su corazón comenzó a latir muy rápido y con misma velocidad guardó el cuaderno en su saco, el rostro del erizo se encontraba completamente rojo.

—Te quedó muy bien el dibujo —la chica le sonrió para tratar de tranquilizar al erizo—. Ella realmente es muy bonita, se ve que es una buena persona —volteó hacia el erizo con una cara de ternura—, eres muy tierno por tener esos sentimientos hacia ella.

El erizo bajó la mirada y puso esa dulce sonrisa como cuando miraba a Amy.

—Tranquilo, no le diré nada —le guiñó el ojo para luego irse junto a Sayar y Amy.

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El paisaje se estaba tornando sombrío, los árboles se ennegrecieron, ahora el camino era de una tonalidad gris y una niebla los asechaba por casi todas partes menos por el camino que seguían. Esa era una clara señal de que estaban cerca del río, el padre de Saori estaba seguro de eso. Al avanzar un poco más vieron a lo lejos lo que parecía ser un suelo que casi llegaba al color negro, encima tenía rincones con neblina blanca avanzando lentamente por la negrura.

—Ya casi llegamos —susurró el padre de Saori.

Al llegar vieron que se trataba del río que los llevaría al Bosque Oscuro y al Árbol del Resplandor, claro si lograban cruzarlo. El señor de la familia se acercó hacia los chicos y les dijo:

—Hay que buscar al barquero, sino no podremos pasar —dijo con voz seria. Volteó un poco hacia el río.

Iban a comenzar la búsqueda pero eso no fue necesario. Una figura en un bote se acercaba lentamente por las aguas del río, un ser cubierto por una capucha negra moviéndose gracias a una alargada y gruesa rama. Al poco tiempo se encontró cerca de ellos, se quedó observándolos lentamente a todos los presentes. Después de eso el ser se hizo a un lado dejando un espacio como para que alguien pudiera pasar al interior de su transporte. El padre de Saori se acercó lentamente hacia el sujeto, éste lo siguió con la mirada. El señor saco de una pequeña bolsa lo que parecía ser una moneda de oro, el ser extendió su brazo para luego mostrar su esquelética mano, el padre de Saori recibió un fuerte golpe de temor al ver la mano, pero agarró valor y le entregó la moneda. El encapuchado la guardó.

—Creo, que ya podemos subirnos con el barquero —dijo algo nervioso.

Todos comenzaron a acercarse al pequeño bote del barquero, primero subió el señor, luego Saori quien fue ayudada por éste y por ultimo su madre que también fue ayudada, toda la familia ya se encontraba dentro, solo faltaban los otros tres. Sonic se acercó para poder subirse, pero cuando iba a hacerlo el ser lo impidió poniendo su vara en frente del erizo. Éste se sorprendió y dio un paso atrás, luego el encapuchado levantó la mano para mostrar el número tres con sus dedos.

—¿Qué pasa padre? —preguntó preocupada la joven eriza.

—Al parecer, solo pueden pasar tres personas —exclamó con angustia.

—¡¿Qué?! —gritó Sayar.

—No se preocupen —busca algo en su bolsa—. Tengan —le arrojó una moneda de oro a Sonic—, con eso podrán cruzar el río, nosotros los esperaremos del otro lado.

Sonic asintió. El barquero comenzó a avanzar por el oscuro río, la familia se sentó y se quedó en silencio, todos se abrazaron, esperaban pasar todos sanos y salvos, y que la suerte los estuviera acompañando en esos momentos, no querían ser devorados por el río. El barquero movía lentamente el pequeño barco, la angustia se apodero del señor de la familia, pensaba en su hija y su esposa, quería que estuvieran bien. Saori volteó hacia su padre para darle una dulce sonrisa, gracias a eso se desvaneció un poco su preocupación del señor.

Sonic, Amy y Sayar observaban como le iba la familia, parecían atemorizados por obvias razones, ¿Quién no le temería a un río del cual solo se ha escuchado muerte? Amy se encontraba un poco preocupada, deseaba que llagaran a salvo al otro extremo del río. Sonic trató de tranquilizarla un poco acariciado la cabellera de la eriza, pero no logró nada.

Ellos ya se encontraban a un cuarto de la orilla, se podía verlos avanzar lentamente por el agua. Amy se tranquilizó al ver que ya les faltaba poco para llegar, "es poco, pronto llegaran" pensaba. Todo fue bien, todo fue perfecto, en ese momento vieron como el padre de Saori se levantaba, agarró una bolsa de un tamaño más o menos grande. Después de eso… se pudo ver y escuchar como algo cayó al río, alzando un poco su agua. Esto no preocupo a nadie. El señor vio como un esqueleto de un pez salió de las profundidades, flotando cerca de ellos. Luego apareció otro y otro hasta rodearlos… en un instante los peces empezaron a moverse para luego abalanzársele a la familia, los peces subían uno a uno al pequeño bote. Mordiendo a cada uno de los integrantes, menos al barquero, con sus filosos colmillos, penetraban la piel dejando salir la sangre roja, cuando sus colmillos llegaron al hueso éstos los rompieron provocando desgarradores gritos de dolor. Esos gritos eran tan perturbadores, tan horribles que los que los escuchaban sentían ese mismo dolor. Amy comenzó a llorar al tiempo en que observaba esa terrible escena. Los gritos no se detenían y los peces tampoco.

Pronto no quedo nada en el bote, nada que no fuera el barquero, quien regresaba al otro lado. Una mancha rojo carmesí se hizo presente en aquella parte del río en la que murió la familia de erizos, donde murió aquella chica a la que salvaron, la eriza que tenia deseos de vivir en un mundo mejor… ahora todo se había vuelto un triste recuerdo más.


¿Qué les pareció? ¿Se imaginaban ese final? ¿Me dejan un Review? ok ok Espero que les haya gustado y sorprendido a la vez :3

Nos vemos en el próximo capítulo c: