Stephanie Meyer es la creadora de los hermosos personajes, yo solo los he tomado prestado.

Summary: ¿Qué haces cuando tu vida perfecta se cae? Bella Swan tenía todo lo que quería pero al dejarla de la peor manera por su novio, todo cambia. Bella dejará de ser la niña dócil y linda que era.

N/A: Chicas, disculpen muchísimo la demora. Ojalá lo disfruten.


Décimo capítulo.- Muchos eventos

La atmósfera era tensa, ¿o era mi imaginación?

Angelo no quitaba la sonrisa de su rostro, no parecía guardar rencor ni mucho menos. Me sentí aún más mierda de lo que me había sentido cuando lo había dejado en el aeropuerto. Debería odiarme, debería detestarme.

Pero no parecía hacerlo, a pesar del daño, a pesar de las discusiones, a pesar de todo parecía seguir siendo esa persona dulce que conocí.

-Angelo, lo siento demasiado. Fui una cobarde contigo, no tuve el valor de decírtelo hasta el último momento- sus ojos se llenaron de tristeza por un instante pero rápidamente sonrió nuevamente.

-Bella, ya pasó. Uno no debe guardar rencores, te juro que me alegra haberme encontrado contigo de nuevo, por algo debe haber sido- tomó mi mano de forma cariñosa, no pude evitar abrazarlo como solía hacerlo.

Él rió conmigo en brazos.

-Te he extrañado demasiado pequeña- me susurró al oído.

Pasamos toda la tarde hablando de todo lo que nos había pasado. Evité el tema de Jacob y él lo entendió. Cuando vi en algún momento el reloj me sorprendí por la hora, eran las 10:30.

-Angelo, se ha hecho demasiado tarde, hemos estado casi toda la tarde conversando- le dije antes de tomar mi celular que se había quedado sin batería y mi billetera.

Él buscó mi chaqueta, insistió en acompañarme al hotel pero negué diciendo que no era tan tarde ni tan peligroso, era mentira pero necesitaba un espacio para mí.

Cuando el taxi estacionó al frente, al salir tres fotógrafos me atacaron. No los había visto porque se habían ocultado detrás de un auto.

"¡Isabella, mira a la cámara!"

"¿Pensaste que no te encontraríamos?"

Dijeron muchas mas cosas pero logré entrar. ¡¿Para qué lo hice?!

Todos murmuraban y susurraban tonterías, solo quería entrar al ascensor, nadie se atrevió a entrar conmigo lo que hizo bien de alguna manera, el camino fue corto, ni bien se abrieron las puertas, corrí hacia mi habitación.

Las lágrimas empezaron a fluir, ¿por qué tenían que hacer de esto algo aún más grande de lo que ya era?

Empezó a sonar la solicitud de iniciar video llamada por Skype, sabía que era Rosalie.

-Los voy a matar a cada uno de ellos, estoy lanzando un comunicado de prensa en estos instantes, te lo mandaré dentro de un rato. Voy a destrozarlos y a demandarlos Bella- Ella no era Rose mi mejor amiga, sino Rose mi asistente.

-El comunicado es claro y va al foco del asunto. Ya contraté seguridad para ti, trata de no salir mucho del hotel, pero si lo haces no contestes a nada de lo que digan, son unos imbéciles. Llegó en 26 horas para instalarte en tu nuevo departamento, es en una zona residencial- siguió diciendo varias cosas pero yo me concentré en el mail que me acababa de llegar.

'La señorita Swan requiere de privacidad en estos momentos. Seguirá cumpliendo con sus responsabilidades de manera correcta, como es debido.

Isabella Swan y Jacob Black están en buenos términos, ambos tienen los mejores deseos del uno para el otro'.

Lo leí un par de veces. Era conciso.

-Mi vida te dejo, mis papás están esperando a que baje con ellos a cenar. Tengo todo listo, deja todo en mis manos, nunca te he fallado- dijo levantando el dedo índice y el medio. Era como nuestra señal.

Se la devolví con una sonrisa.

-Espérame lista, con todo empacado- asentí.

Me levanté del asiento. Mierda, todo estaba regado por el piso. Me esperaba una larga noche.

Mi celular sonó de repente. Era Angelo.

-Bella, ¿llegaste bien?-

-Hay periodistas merodeando el hotel, me han encontrado y quieren las fotos- me daba mucha pena tener que contarle, yo quería una vida corriente.

-Tenía que haberte acompañado, ¿te han herido?- sonreí por la preocupación en su voz.

-No, no me tocaron- bufó un par de veces antes de grita "No, no lo hagas, por favor, no, no".

La curiosidad me iba a carcomer.

-Parece que estás ocupado- comenté tratando de aparentar que no me importaba.

-Es la hija de un amigo, su mamá tuvo un accidente y me la ha dejado- fingí una risa.

Demonios, si era verdad me parecía ridículo estar medio envidiosa de una niña.

-Bella, tengo que dejarte, la niña parece estar en la mitad del día. Hablamos mañana, cuídate- no me dio tiempo de despedirme.

Bufé varias veces.

Dios, llevaba menos de dos horas encerrada y ya me iba a volver loca. Tenía que lograr dormir.

o-o

La mañana siguiente se me hizo eterna esperando el desayuno.

En la mitad de las tostadas francesas tocaron mi puerta insistentemente. Escuché un par de gritos.

-¡Déjeme volver a tocar!- corrí hacia la puerta.

-¿Qué pasa?- Alice golpeaba como desesperada a un señor de seguridad.

-Señorita Swan, tenemos órdenes de no dejar pasar a nadie-

-¡Yo no soy nadie matón, soy su amiga!- la escena era graciosa porque el gigante la tenía agarrada de los brazos pero Alice no se dejaba.

-Es mi amiga, bájela por favor-

Ali le dio una mirada despectiva al gigante, sujetó su bolso con fuerza y entró. Cerré la puerta con cierto nerviosismo, Alice no me había llamado y de la nada se aparecía en mi cuarto.

-Bella, vi los espectáculos hoy en la mañana prometen tener para mañana la exclusiva de fotos tuyas acá-

Sacó su Tablet, se había tomado la molestia de grabarlo.

-¿Qué vas a hacer? ¿Regresar a Estados Unidos? ¿A otro país?- esa era la Alice que conocía, hablaba sin parar.

-Mi asistente está viniendo para reubicarme, dice que ya encontró un lugar, es algo más privado- ella sin necesidad de ninguna invitación se tiró en mi sofá.

-Qué alivio, no quiero que te vayas Bells- sonreí.

-Yo tampoco deseo irme- Alice tomó su celular.

-Maldición, Edward no podrá recoger a la bebé, tendré que ir yo- dijo explicando su rostro de horror.

Tenía algo que quería mostrarle a Alice, abrí el dormitorio donde estaban las tres pinturas que había hecho, tomé la última para mostrársela.

-¿Qué te parece?- Alice levantó el rostro y pude ver su mirada extasiada.

La pintura era sencilla, tenía una rosa sangrando en la mitad del campo. Había surgido, como mis demás obras, en la mitad de la madrugrada.

-Está…. doloroso- lo miré a través del espejo, tal vez sí. Se transmitía el dolor.

-Mira, yo hago felicidad en mis cuadros, me gustan más las artes plásticas, las esculturas… pero nada como eso Bella, tú haces que el dolor se vea-

Eran palabras profundas. Le sonreí. –No sé qué quería al hacerlo pero en verdad me ha gustado como quedó- ella asintió.

Mi celular empezó a sonar. Era un número desconocido. Lo leí varias veces… era el celular de Jacob.

-¿Qué pasa?- dudé en decirle.

-Bells, estás pálida- sentía frío.

-Es Jacob, no sé cómo consiguió mi número- Alice tomó el teléfono con seguridad.

-No está, no quiere hablar contigo y vete lentamente a la mierda en una condenada tortuga- ahogué la risa, Alice colgó el teléfono de manera dramática.

-Listo, voy a bloquear su número y no volverá a llamarte- sonrió como una niña traviesa.

-¿Cómo demonios consiguió mi número?-

-Sobornando, usando contactos, hay miles de formas- me explicó.

-¿Has tomado desayuno?- le pregunté.

-No en realidad, le preparé algo rápido a Ella para que Edward la llevara al colegio-

Eso me hizo recordar a la escena que había visto entre Edward y su prometida.

-Ali, ¿tu hermano está bien?- ella me miró extrañada. -¿Por qué preguntas?-. No sabía si decirle o no.

-Nada, nada, solo preguntaba, lo vi pero parecía un poco distraído- no me podía meterme en la vida ajena.

-¿Qué viste, que pasó?- negué. –Solo lo vi extraño-. Alice parece molesta.

-¿Estaba con alguien?- mi mirada me delató. –Bella, sé quién es, una alta, estirada. Es su ex, Kate-

Había dicho 'ex' no 'prometida'. Opté por asentir y dejarla continuar.

-Es una perra, nunca nos cayó pero Edward andaba embobado por ella, la gracia duró pocos meses pero fue demasiado intenso. Todo el día pegados y a mi nunca me cayó-

-Era una maldita, venía siempre con su estilo de niña buena y en realidad siempre nos ignoraba y se centraba en Edward demasiado. Nunca le dije porque sabía que se daría cuenta que era una perra-

-Terminó con ella unas semanas antes de conocerte, estuvo medio bajoneado pero era mejor así. ¿Te imaginas si se hubiera casado con ella?-

-Tener que soportarla, además a Ella no le caía para nada… todos los domingos almorzando con ella y su largo cabello rubio-

Era demasiada información. Y parecía no tener intención de parar.

-Una vez, fue a recoger a Ella con Edward y la maldita le habló horrible a la bebé y el estúpido de Edward no dijo nada. Ella me contó mientras lloraba, fui y la grité. No se iba a meter con mi hija la malnacida esa-

-¿Oíste si le dijo algo o cómo fue?- me había puesto muy nerviosa hablando tanto.

-Eh… el solo cruzó para hablar con ella- Alice bufó.

-Por favor no le digas nada, menos que yo te dije… es que se veía fastidiado- volvió a bufar.

-No te preocupes, no hablaré del tema… siempre que hablamos de eso terminamos peleando y no me gusta. Ojalá no regresen sino la ahorcaré y la dejaré en el baño- ambas reímos por sus ocurrencias.

-Bueno venía para llevarte al estudio de arte de la universidad pero no podrás salir. Se acerca mi trabajo final y no sé qué hacer en verdad- la entendía perfectamente.

-Debes buscar lo que deseas proyectar, pueden ser de varios temas- Ali parecía pensativa.

-Si deseas podemos hablar por Skype y te puedo recomendar algunas cosas si deseas- Ella asintió.

-Eso haré… hey, quería invitarte a almorzar el domingo, mis papás vienen de visita y nos gustaría que los conocieras-

-Yo llegaré como sea, será un placer acompañarlos, ¿Cuándo vienen?- le pregunté.

-Hoy en la noche, debo de cocinar algo increíble a mis papás les gusta la comida casera- reí. Alice no cocinaba.

-¿Vas a cocinar?- me miró fingiendo enojo.

-En realidad, compraré lo que Edward necesita para cocinar- tuve que contener la risa por respeto.

-¿Qué harías sin Edward?- le pregunté. Alice me dio una sonrisa sincera.

-No tengo la menor idea, mi hermano es genial. Por eso quiero que encuentre una mujer excelente que lo ayude a superar sus miedos, que lo levante cuando se caiga, que lo ame- era intenso. En Alice y Edward se reflejaba la camaradería que alguna vez hubiera querido tener.

-Cariño, te dejo, me va a ganar la hora- me dio un beso en la mejilla. –En verdad me alegra muchísimo que no te vayas, te has convertido en una amiga para nosotros Bells- le dio un fuerte abrazo.

-Gracias- escuché la puerta cerrarse.

Me faltaba todavía un largo día.