Gracias a todos por sus reseñas, queridos lectores. Me anima enormemente saber que disfrutan de mi historia, sus reseñas de verdad me emocionan para continuar. ¡Gracias! ¡Ahora sí, a leer!
Dante disparó su pistola varias veces, Raynare arrojó varias de sus lanzas de luz pero la Vanguardia logró esquivar todos los ataques haciendo uso de su teletransportación.
– ¿No puedes aletear más rápido o algo? La estamos perdiendo.
– Mis alas no funcionan así.
Tras unos quince minutos de persecución le perdieron el rastro a la criatura. El Ángel Caído puso sus manos debajo de las axilas del Sparda para facilitársele el cargarlo ya que éste no pesaba poco, giró y regresó a donde estaba el resto del grupo.
Al llegar notaron que ya no había nadie, el Cazador alzó su cara para ver a la de la chica.
–Supongo que se habrán ido al Club para evitar estar expuestos a otro ataque.
La peli-negro bajó su mirada, sus caras estaban muy cerca, tanto que ésta se sonrojó y desvió su vista hacia un lado.
–N-no tengo nada qué hacer, no me importaría darte el aventón hasta allá.
– ¿Enserio? Genial.
Comenzaron el trayecto hasta la Academia Kuoh.
–Chica cuervo-
–Mi nombre no es chica cuervo
–A estas alturas ni sé cuál es tu nombre.
–Raynare.
–Chica cuervo suena más interesante.
–Si sigues con eso te dejaré caer…
–Heh heh...
La chica volvió su mirada al frente.
–No sé lo que te hayas hecho en estos días pero te sienta bien, te ves mejor.
Raynare abrió sus ojos muy ampliamente.
– ¿¡Qu-qué cosas dices mientras e-e-estoy volando!?– exclamó casi perdiendo el control y soltando al peli-plateado.
– ¡Hey, hey ten más cuidado!
– ¡Tú eres el que tiene que tener más cuidado! Diciendo esa clase de cosas… rayos.
– ¿Qué? No dije nada malo
El Ángel Caído no dijo nada más, tan solo miró hacia un lado con una expresión apenada.
Al llegar a la escuela dejó a Dante en el suelo, ella no bajó a tierra simplemente se dio la vuelta y se fue con rapidez.
–Esa chica es rara…
Al ingresar al Club vio a todos reunidos, Rias en su escritorio y el resto sentados en los sofás.
– ¿Pudiste alcanzarla?
–No, fue más rápida que nosotros.
–Presidenta ¿Cree que haya sido Riser?
–Aunque tiene su lógica el querer hacer que disminuyamos nuestros números para cancelar el Rating Game, no creo que haya sido Riser. Así no es su forma de actuar.
–Atacaban para matar, nunca he visto demonios atacando a otros demonios– mencionó Dante.
–Quizás… No nos consideraban iguales a ellos– agregó Kiba.
Todos se mantuvieron en silencio respecto a esto.
–Dante ¿Piensas que sea la misma persona que te contrató para matarme?
–No, esto parecía más probándonos que cualquier otra cosa. El que sea que me haya contratado definitivamente te quería muerta, ya viste toda la información que tenía respecto a todos ustedes.
La peli-roja asintió en concordancia con esto.
–Independientemente de si están conectados estos dos sucesos, debemos enfocarnos en el juego de mañana. Vayan a descansar, tengan cuidado en el camino.
Todos comenzaron a marchar a la salida.
–Dante ¿Vas a estar aquí mañana?
El muchacho asintió ante esto.
(Unas horas después…)
/En alguna remota isla de la península de Japón…/
El peli-plateado caminaba por los abandonados caminos adyacentes a la gran y antigua mansión. Hacía largo tiempo que no había estado allí, hace mucho, mucho tiempo. Y preferiría no haber ido en primer lugar, de no ser por la importancia de su encomienda.
Su paso era calmado, sin apuro, pero llegó con rapidez a las puertas. Al abrirlas lo primero con lo que se encontró fue con un gigantesco retrato; La vieja pintura era de Sparda, Eva y sus hijos, el retrato estaba raído y maltratado, de hecho toda la mansión estaba llena de telarañas.
Su vista se alejó con gran premura del retrato familiar. Ahora sí apresuró su paso, prefiriendo no permanecer demasiado tiempo allí, ya había superado lo que sucedió ese día pero sería mejor no revolver esos sentimientos enterrados. Posó su mano sobre un candelabro, lo haló y se abrió una puerta secreta.
Ingresó, comenzó a bajar las escaleras de roca, una sombría figura le siguió hasta el sótano.
Al pisar el último escalón se encendieron todos los candeleros de la pared. Las llamas de las velas que parecían no derretirse bailaban a medida que el muchacho caminaba cerca de ellas. Este lugar era la biblioteca privada de Sparda, donde guardaba hechizos, diarios de sus vivencias y libros de su agrado, por supuesto, todos eran muy viejos y de páginas amarillentas, incluso el olor a vejez inundo la nariz de él pero en lugar de serle desagradable, le trajo memorias placenteras de tiempos ya pasados, tiempos en los que se escabullía para leer los libros, para entender mejor al Caballero Oscuro antes de que su madre, las sirvientas o el mismo Sparda lo sacaran a regaños por irrumpir en el sanctasanctórum.
Miró los libros tratando de identificar lo que buscaba, la oscura figura se paró a su lado, buscando entre los libros.
Pasaron horas hasta que finalmente hallaron lo que buscaban, un viejo diario con las memorias de Sparda de cuando selló el Inframundo.
–Este es, aquí está toda la información referente a Temen-Ni-Gru, la ubicación de sus siete sellos y el ritual para sellar la torre.
El adolescente no dijo nada, tan sólo asintió, se giró y comenzó a caminar a la salida, no muy atrás le siguió el hombre que había hablado. Al salir del sótano pasó su mano por el candelero de nuevo, no para cerrarlo sino para tumbar la vela que reposaba en el instrumento de bronce. La llama cayó encima del tapiz. No terminó de llegar a la salida de la mansión de la familia Sparda cuando ya había comenzado un pequeño incendio, dio una última mirada hacia atrás, hacia el cuadro, y se marchó.
Miró hacia arriba, el espacio en el aire se estaba distorsionando, humo negro nacía de esta distorsión y de éste fenómeno salió la Vanguardia Infernal.
La criatura se paró en su camino, caminó con lentitud hacia él, emitiendo ese sonido similar a rugidos o gritos.
–Falló, aunque tampoco hay apuro, el amuleto puede esperar, primero debemos quitar los sellos.
El hijo de Sparda desenvainó su katana, giró la espada en su mano, en un rápido y letal movimiento cortó al demonio a la mitad.
Volvió a envainar su arma y el dúo continuó su rumbo.
(23:00 horas del día siguiente…)
/Club de Investigación y Ocultismo de la Academia Kuoh/
El salón del Club estaba silencioso, Kiba preparaba su espada, Koneko se colocaba guantes, Akeno preparaba té y Rias estaba en su escritorio bebiendo una taza de dicha bebida. Asia estaba sentada en el mueble, sus manos pegadas, dedos cruzados, estaba rezando por Rias y sus sirvientes.
Dante tenía una rodilla en el suelo, su funda de guitarra estaba encima de la mesa central del salón, estaba hurgando en busca de algunas cosas.
Akeno puso una taza en dicha mesa, cerca del muchacho.
–Un Hot Toddy como pediste, Dante-san.
El muchacho asintió.
Sacó un cristal con forma de estrella de color verduzco de la funda. Luego tomó la taza que colocó la Himejima y tomó un sorbo, de inmediato canturreó en gozo al probar la deliciosa combinación de té, whiskey, miel y limón.
–Delicioso– dijo mientras dirigía su vista a hacia ella.
La peli-negro respondió con una dulce sonrisa.
Tomó un sorbo más largo y colocó la taza en la mesa para ponerse de pie.
–Esta es una Estrella Vital. Es una piedra mágica hecha con un proceso alquímico especial, la obtuve hace años como pago por un trabajo– explicó colocándola en el escritorio de Rias.
– Ara, qué interesante ¿Cuál es su función?
–Restablecer la vitalidad de su usuario. Puede salvar a alguien de heridas graves y curarte.
Se giró hacia la funda y tomó otro cristal, éste de un color amarillo pálido pero con la misma forma de estrella.
–Esta se llama Intocable, si la usas te cubrirá con un escudo mágico que te dará invulnerabilidad a cualquier ataque físico o mágico por tres minutos.
– ¿Algo así es posible?– preguntó el Caballero Rubio.
–Lo comprobaremos cuando la usen.
La heredera del Clan Gremory arqueó su ceja al oír esto.
– ¿Ósea que no sabes si de verdad funcionan?
–Son de un solo uso y nunca me ha hecho falta usarlas.
–Hmmm…
– ¿Cómo se activan?– preguntó la Nekomata.
–Debes quebrarlas para que puedas absorber su esencia.
Las puertas del Club se abrieron e ingresó Sona Sitri y su Reina.
–Con permiso.
–Buenas noches, Souna.
–Bienvenidas– dijo Akeno.
–Vine a desearte buena suerte, aunque personalmente no creo que él sea un oponente apropiado para ti.
La peli-roja sonrió ante esto.
–Ya verás, te mostraré una pelea que te hará sentir orgullosa de ser mi rival– afirmó con seguridad.
Un círculo mágico se formó en el medio del salón, de éste apareció Grayfia.
–Rias-sama ¿Ya está lista?
–Sí, cuando quieras.
–Cuando sea hora de comenzar este círculo mágico los enviará al Campo de Batalla.
– ¿Dónde llevarán a cabo el Juego?– preguntó el Sparda.
–En el Campo de Batalla, es una dimensión creada específicamente para jugar el Rating Game. Está fuera del mundo humano así que se puede ser tan imprudente como se desee– explicó Akeno.
–Nada mal…
–Regresaré al cuarto de monitoreo, espero que ganes, Rias.
–Gracias.
Las chicas del Clan Sitri abandonaron la habitación.
–Lucifer-sama estará observando esta batalla.
Rias se sorprendió levemente al saber de esto, aunque su expresión se volvió una de desdén en pocos segundos.
–Ya veo… Onii-sama…
– ¿Sirzechs estará aquí? Rayos, iré a tomarme unos tragos con él
–No puedo permitir eso, esta situación requiere suma seriedad– respondió cortantemente la mucama de cabello plateado.
Dante giró sus ojos y gruñó en señal de fastidio. La Gremory rió al ver esto, si había algo que le gustaba de la personalidad del muchacho era el cómo chocaba tan radicalmente contra la personalidad de la Lucifuge, era divertido de vez en cuando ver a la mucama ser irritada.
–Ya casi es la hora…– al decir esto un círculo mágico de vibrante color carmesí apareció en la habitación.
–Vamos– dijo la heredera del Clan Gremory poniéndose de pie.
Todos menos Asia y Dante se pararon en el círculo.
–Buena suerte, Rias-sama.
–Gracias, Asia-chan.
–Hey, Hime-chan
Rias conectó su mirada con el Sparda.
–Dale una paliza a ese idiota de mi parte.
La Gremory le sonrió al adolescente en respuesta. Y así, desaparecieron en el círculo mágico.
Dante tomó asiento en el escritorio de Rias, sacó su cantimplora con Buchanan's y comenzó a ingerir la bebida alcohólica.
–Dantony-san… ¿Crees que Rias-sama y los chicos puedan ganar?
El Cazador estuvo a punto de tomar otro sorbo pero sólo sostuvo la bebida a unos centímetros de sus labios.
–No estoy seguro, tiene espíritu pero ese tal Riser es poderoso. Tendremos que esperar a que termine el Juego para saberlo.
– ¿Y si Rias-sama pierde-
–No te preocupes.
/Campo de Batalla/
Se transportaron a un lugar exactamente igual al Club, pero ya estaban en la dimensión especial.
–"Atención a todos, les doy la bienvenida a los Clanes Gremory y Phenex. Soy sirvienta del Clan Gremory, mi nombre es Grayfia. Este Campo de Batalla ha sido creado según las ventajas de Rias-sama y Riser-sama. La academia a la que Rias-sama asiste en el mundo humano, hemos proporcionado una réplica exacta de esta. Los lugares a los que han sido transportados son sus respectivas bases. La base de Rias-sama es el antiguo edificio escolar, donde se reúne el Club de Ocultismo, la base de Riser-sama está en el nuevo edificio escolar en donde está situada la oficina del director. Si un peón llega a la base del enemigo él o ella será promovido inmediatamente."
Akeno repartió unos transmisores de color rojizo que todos subsecuentemente se colocaron en los oídos para mantener la comunicación.
–"Que comience el juego"
En seguida se reunieron alrededor de la réplica del escritorio de Rias en donde se hallaba un plano de la escuela.
–La base del enemigo es el nuevo edificio escolar. Pasar por el patio escolar es la forma más rápida de ganar pero…
–Se puede ver perfectamente desde el nuevo edificio escolar– complementó Koneko lo que Rias estaba diciendo.
–El riesgo es demasiado grande.
–Presidenta, desde el gimnasio tendríamos una buena vista del nuevo edificio escolar ¿Por qué no comenzamos allí? Además, está cerca de nuestra base y nos ayudaría a recolectar información del enemigo– sugirió Kiba señalando dicho lugar en el plano.
–En términos de ajedrez es el centro del tablero, quien tome control primero de ese lugar tendrá la ventaja… Está decidido. Creo que una poderosa torre en lugar de un frágil caballero sería más adecuada para esta tarea.
–Sí– dijo mientras asentía la Toujou.
La chica de cabello rojo se levantó del asiento.
–Primero debemos defender nuestra línea frontal. Yuuto, Koneko, pongan algunas trampas en el bosque.
–De acuerdo.
–Entendido.
La nekomata invocó a su Familiar, el gato blanco trepó hasta su cabeza.
–Vamos.
El dúo se retiró.
–Akeno, después de que las trampas estén en su lugar lanza algunos hechizos alrededor del perímetro del bosque y en el cielo.
–A sus órdenes– dijo la Reina asintiendo y procediendo a retirarse.
Todos hicieron como se les ordenó, tratando de no gastar mucho tiempo que no les sobraba.
Tras unos pocos segundos Rias recibió la confirmación de sus sirvientes de que ya todo estaba listo.
–Escuchen, el plan es el siguiente. Akeno, encárgate de las zonas que sellaste, Yuuto, flanquea al enemigo desde tu posición, y Koneko, penetra entre sus filas y toma el gimnasio para que sea nuestro puesto de avanzada. ¡Esfuércense mis queridos sirvientes, estamos enfrentándonos contra el heredero del poder de la legendaria ave fénix así que démosle la batalla de su vida!
/Gimnasio/
Koneko entró sigilosamente por la parte trasera de la edificación, se escondió tras bastidores en una especie de escenario pero enseguida se encendieron todas las luces del gimnasio.
–Sabemos que estás allí, sirviente de Gremory.
La pequeña albina se paró en medio del escenario.
–Así que tenemos una Torre nada más ¿Huh?– mencionó una de las sirvientas de Riser.
–Soy Mira, el Peón.
–Yo soy la Torre, Shui.
– ¡Soy Kira, Peón!
– ¡Mi nombre es Meru, Peón también!
–Esa Torre es de alto nivel… Quizás esté al nivel de pelea de una Reina… Hace quince días atrás estaría en problemas si enfrentara a una Torre así pero ahora con "eso"…
Koneko tronó su cuello en preparación.
–Mi nombre es Koneko, Torre.
Enseguida la mujer llamada Shui aceleró hacia Koneko, lanzando una patada lateral, su pie envuelto en una energía mágica similar a fuego, Mira también se aproximó hacia la albina, lanzando una estocada con su bastón de madera. Koneko se mantuvo muy quieta, cerró sus ojos por unos segundos, separó sus piernas hasta posicionar la izquierda detrás y la derecha hacia el frente, luego levantó su mano izquierda hasta que quedara a la altura de su cara, el dorso de su mano apuntando hacia su oponente.
–Escucha, gatita, el estilo Royal Guard es una forma de pelea muy difícil de perfeccionar, ¿Has escuchado esa frase de Judo de usar la fuerza de tu enemigo en su contra y todas esas sandeces? Bueno, este estilo es básicamente eso, no necesitas amaestrarlo pero con que puedas usar su versión más simple serás capaz de derrotar a muchos tipos de enemigos. Este es una forma de pelear que no cualquiera puede usar, tienes que tener la suficiente fuerza y resistencia física para poder recibir de lleno los ataques de tus enemigos y poder redireccionar la energía de vuelta sumada a la de tu propio ataque, cuando perfecciones la parte física serás capaz de aprender a redireccionar incluso ataques mágicos. Ya viste qué tan efectivo es cuando lo usé ayer, ahora observa, atácame con todo– Escuchó en su mente mientras recordaba el entrenamiento de su "senpai".
La patada de la chica conectó de lleno, Koneko logró bloquear el ataque con su antebrazo, luego se posicionó de manera que pudo interceptar el golpe de Mira, antes de poder continuar la cadena del Royal Guard las pequeñas demonios de cabello verde, Kira y Meru activaron unas motosierras, comenzaron a lanzar ataques con estas y aunque había ganado un buen nivel de defensa con el estilo que le enseñó Dante, su habilidad todavía no era lo suficientemente fuerte como para bloquear el ataque de esas motosierras.
Se movió a un lado, esquivando con éxito el ataque de Meru, agachó su cuerpo a tiempo antes de que las cuchillas de la sierra mecánica la decapitaran y en un solo movimiento ascendente se levantó y conectó un golpe en el mentón del demonio quien salió volando y fue detenida por el aro de basketball a unos metros de distancia, luego volvió a agacharse y dio una patada giratoria con la que tumbó a Kira. Mira quiso arremeter de nuevo contra ella pero Koneko sujetó la vara de madera con firmeza y lanzó a su portadora contra una de las paredes del gimnasio. Shui tiró un par de puñetazos, Koneko se puso en posición de nuevo para interceptarlos, lo logró con éxito, parando cinco golpes consecutivos pero fue incapaz de mantener el enfoque para bloquear la patada que recibió en el abdomen, la Toujou retrocedió por el golpe tan fuerte, la energía quemó esa parte del uniforme de la albina.
La jovencita suspiró, volvió a cerrar sus ojos y tomó la posición de nuevo.
–Guardian– rugió con fiereza la nekomata.
Shui lanzó una patada frontal seguida de inmediato por un jab y un golpe lateral, Koneko logró bloquearlos con éxito, Mira encadenó el ataque de su compañera dando un giro y lanzando un golpe con toda la parte superior de su Bo, la nekomata también logró parar este golpe. La Torre de cabello negro saltó y arrojó su pierna hacia Koneko, pretendiendo darle con su talón en la cabeza. En un simple movimiento la pequeña Torre de cabello blanco usó su puño derecho para liberar toda la energía que había logrado recibir de sus oponentes, su puño conectó en la mejilla de su oponente, se creó una pequeña onda expansiva debido a la energía acumulada sumada a la fuerza de Koneko, Shui salió disparada contra el techo, atravesándolo y desapareciendo de la vista de todas.
–Una Torre de Riser-sama quedó fuera de combate.
–I-imposible…
–De-derrotó a Shui con un solo golpe…– murmuró Mira impactada.
Sin esperar una respuesta de sus oponentes puso sus manos en el suelo, giró sobre su propio eje y lanzó una patada a la peli-azul, la chica bloqueó con su Bo pero su defensa no fue lo suficientemente fuerte para parar el ataque que quebró su bastón y le dio directo en el estómago, luego de esto desapareció.
Seguidamente conectó un rodillazo en la frente de una de las gemelas de motosierra para luego darle un codazo a la otra en la zona de su clavícula. Ambas chicas desaparecieron del Campo de Batalla.
–Tres Peones de Riser-sama quedaron inhabilitadas para seguir peleando – Se oyó la voz etérea de la anunciadora Grayfia.
–Felicidades, Koneko. Continúa con la operación– dijo Rias a través del comunicador.
–Entendido.
La chica salió del gimnasio.
–Da comienzo a la siguiente operación, Koneko. Hay que defender a Akeno mientras coloca los hechizos restantes, su magia será tan buena como la protección que le demos. Reúnete con Kiba en los campos de entrenamiento.
Antes de que pudiera confirmar el haber entendido la orden, una gran explosión engulló a la pequeña demonio.
– ¿Koneko? ¿KONEKO? ¿Me captas?
–No subestimen a Riser-sama– dijo la Reina del susodicho mientras sobrevolaba por encima de la Torre.
/Campos de entrenamiento/
– ¿En verdad creen que estas trampas los protegerán?– dijo una de las sirvientas de Riser a sus compañeras mientras desactivaba las trampas puestas por los sirvientes del Clan Gremory.
– ¿Esa es su base?– mencionó otra al notar el edificio antiguo.
Las mujeres se aproximaron al lugar pero al estar a unos metros de éste, desapareció.
– ¿Qué pasó?
–Perdón por eso– oyeron venir del bosque.
De entre los árboles surgió Yuuto, su espada en cintura y apretando la empuñadura.
–Ya no podrán escapar, acaban de ser capturadas en una barrera creada por nuestra Reina– explicó el adolescente con una afable sonrisa adornando su rostro.
–Fuimos demasiado complacientes y nos dejamos atrapar– exclamó una de las sirvientas del Phenex.
–Tenemos que confesar nuestra falta de números.
–Lo siento por mencionarlo pero ¿Sí sabes que no podrás tú solo contra nosotras tres, verdad?
El rubió sonrió pero esta vez con mucha seguridad, se inclinó y se posicionó para desenvainar su espada.
– ¿Quieres comprobarlo?
–Kiba, dirígete a la posición de Koneko lo más antes posible.
–Como ordene, Presidenta.
(Pocos minutos después…)
/Gimnasio/
Al notar que su impacto no fue directo y que la Toujou no desaparecía aún, Yubelluna preparó otro ataque pero se metió en su camino la Sacerdotisa del Relámpago.
Magia amarillenta era emitida del cuerpo de la chica, la Reina de cabello púrpura sonrió mordazmente al ver a su oponente.
–Hacía tiempo que quería pelear contra ti, Sacerdotisa del Relámpago.
–Ara, me siento halagada, Bomb Queen-san– correspondió con una sonrisa amable que tras pocos segundos se transformó en una expresión sádica.
–Tres Peones de Riser-sama se han retirado– anunció Grayfia.
Enseguida del bosque salió Kiba a gran velocidad, no perdió tiempo se arrodilló a un lado de la nekomata.
–Kiba-kun, ayuda a Koneko-chan y continúen, yo me encargaré de Bomb Queen-san.
El rubio asintió, de uno de los bolsillos de su blazer sacó la Estrella Vital.
–Espero que esto funcione, Dante-kun– musitó el Yuuto.
Kiba colocó su espada en la mano de Koneko, seguidamente colocó el cristal verduzco en el suelo y sostuvo la mano y muñeca de la chica para luego usar la mano de esta y el pomo de su espada como martillo para romper el cristal.
Una energía etérea pero vagamente visible debido al color verdoso salió del cristal e inundó el cuerpo de la pequeña Torre. Abrió sus ojos con lentitud y miró al rubio.
–Funcionó– suspiró aliviado este.
– ¿Qué sucedió?
–Fuiste atacada por la Reina del enemigo. Ven, continuemos, Akeno-san se va a encargar de ella.
– ¿Qué fue eso que usó?– se preguntó la Bomb Queen habiendo visto la escena.
El Caballero ayudó a la Torre a levantarse y comenzaron a correr hacia su siguiente operación.
–Escuchen, chicos. Necesito que se encarguen de la mayor cantidad de piezas que puedan, la idea era que Akeno destruyera la mayor cantidad de edificios posibles pero debido a que Riser sacó a su Reina a pelear, Akeno tendrá que enfrentarla. Habrá un cambio de planes, enfrentaré a Riser personalmente, por eso necesito que disminuyan sus números lo más que puedan. Si el cristal que Dante nos dio funcionó con Koneko, significa que el otro funcionará conmigo… Tendré tres minutos de impermeabilidad a los daños para encargarme de Riser… Será suficiente como para quebrar su espíritu de pelea.
–Así que a partir de ahora será…
–Un asalto frontal con todo lo que tenemos– finalizó la Toujou.
(Otro par de minutos después…)
El dúo llegó a los campos de entrenamiento, precisamente a las pistas de carreras. Al llegar se dieron cuenta que fueron rodeados por las últimas piezas restantes de Riser.
–Envió todas sus fuerzas restantes.
La nekomata asintió al comentario de su compañero.
Una chica envestida con armadura se paró en frente de ambos.
–Soy el Caballero de Riser-sama, Karlamine. Deben estar mal de la cabeza para venir a enfrentarme tan descaradamente. Aunque me agrada la gente tan tonta como ustedes.
La mujer desenvainó su espada, la hoja de esta se bañó en fuego.
–Yo soy el Caballero de Rias-sama, Kiba Yuuto. Esperaba poder enfrentar a otro caballero pronto.
–Bien dicho, Caballero de Rias Gremory– rugió la mujer antes de lanzarse contra su oponente.
–Koneko-chan encárgate de las demás, yo me ocuparé de ella.
La nekomata asintió y se puso en una posición defensiva.
Ambos caballeros chocaron sus armas a gran velocidad, chispas volaron por los aires.
–Esa Karlamine solo piensa en espadas, espadas, más espadas y en luchar con espadas, qué chica tan poco refinada. Incluso este que se ve algo lindo también piensa sólo en espadas ¿Qué hay de ti?– dijo una rubia que llevaba puesto un vestido victoriano.
Koneko ignoró lo que dijo la jovencita, prefiriendo concentrarse en la otra Torre de Riser.
– ¡O-oye! ¿¡Me estás ignorando!?– exclamó de forma berrinchuda la chica.
–Así que tú eres quien derrotó a Shui ¿Huh? Yo soy Isabella, otra Torre de Riser-sama, aquí voy– comentó en voz alta una enorme mujer.
La Toujou estaba perfectamente consciente de que no podía usar de nuevo el Royal Guard, no estando rodeada de tantos enemigos, su control del estilo no era suficiente, tan sólo sería masacrada por sus oponentes. Más sin embargo igual se apresuró a su oponente, intercambiaron potentes golpes, el alcance de la mujer era mucho mayor que el de la pequeña chica al tener extremidades más larga pero esto no hizo demasiada diferencia ya que la pequeña albina conectó un gran puñetazo en la parte interna del muslo de su oponente, ataque que continuó con una patada giratoria aérea en la cara de su enemiga, ésta retrocedió pero no pudo esquivar el fuertísimo puñetazo en su plexo solar que la hizo encogerse de dolor.
Kiba por su lado seguía intercambiando ataques con su enemigo, Karlamine destrozó la espada de Yuuto de un golpe.
–Mi Holy Eraser…
–Desafortunadamente ese ataque no funcionará conmigo…
Yuuto empuñó su arma con ambas manos y la levantó por encima de su cabeza.
– ¿Entonces qué tal esto? ¡Congela!– al decir eso agitó lo que quedaba de su arma, la empuñadura nada más, pero esto causó que se formara una hoja de hielo que luego se desquebrajó, dejando ver una hoja metálica y delgada.
–Bastardo ¿Tienes dos Sacred Gear?
La mujer saltó y agitó su espada hacia Yuuto quien bloqueó el ataque con su propia espada. Cuando ambas hojas se tocaron, la de Karlamine se congeló y se cayó en pedazos. Enseguida dio un salto hacia atrás, en busca de su arma secundaria, Kiba aprovechó su gran velocidad para dar un acelerón con su arma al frente, asemejándose este ataque al Stinger de Dante. La mujer desenvainó una daga que también se cubrió de fuego, lanzó un ataque lateral pero el rubio bajó su cabeza justo en el momento indicado para esquivar el ataque, aun así la punta de su espada penetró un costado de la mujer, esta cubrió su herida y retrocedió de inmediato.
–Vas a perder– vociferó la Caballero lanzando un ataque con aún más fuerzas hacia su enemigo.
Yuuto bloqueó el ataque, su hoja se quebró de nuevo. Puso el arma a un costado de sí mismo, una nueva hoja se formó con un orbe negro en su punta, éste orbe absorbió las llamas que emitían la espada de la mujer.
– Desgraciado ¿Cuántas Sacred Gear tienes?
–No tengo varias Sacred Gear, sólo las estoy haciendo a medida que las necesito. Puedo crear espadas libremente con mi Sword Birth.
– ¿Qué?
El sirviente de la Gremory estampó su mano contra el suelo, se formó un círculo mágico y espadas comenzaron a salir del suelo.
Karlamine saltó y esquivó el ataque pero fue incapaz de evitar el corte que le hizo el muchacho en el torso, la Caballero desapareció.
Koneko no dio oportunidad a su enemiga, saltó y conectó su rodilla en el mentón de su oponente y su codo en su cabeza, la mujer cayó, noqueada, luego desapareció.
–Un Caballero y una Torre de Riser-sama están fuera del juego.
–Isabella, Karlamine– clamó la rubia Phenex.
La nekomata respiraba pesadamente, Kiba se paró a su lado, la hoja de su arma ahora era rojiza y de una forma más convencional.
Notaron algo volando a la lejanía, al girar sus miradas notaron a Rias quien se paró en el techo del nuevo edificio escolar, Riser estaba en el lado opuesto a ella.
–Así que descubriste mi plan y sabrías que vendría ¿Verdad?
–Una virgen como tú no debería subestimar mi experiencia, Rias.
–Tan vulgar como siempre, Riser.
–Debemos apoyar a la Presidenta para que tenga la oportunidad de usar "eso"– dijo Koneko a lo que el Kiba asintió.
Ambos corrieron hacia sus oponentes, dos Peones de Riser, otras gemelas, una con cabello rojo y otra con cabello azul, ambas usaban uniforme escolar y orejas de felino. Las chicas se lanzaron sobre Koneko generando una pelea de gatas.
La nekomata corrió, saltó y pegó una patada doble en el pecho de la chica de cabello azul. Dicho ataque disparó a la chica contra otra Peón de cabello negro vestida con una yukata. Koneko al tocar el suelo saltó y se volvió a levantar. La Peón de cabello rojo lanzó una serie de puñetazos rectos a la pequeña albina, la Toujou con un excelente juego de piernas esquivó todos los y arremetió con golpes rectos de manera similar, la diferencia siendo que estos tenían detrás de sí la fuerza de una Torre, cosa que sintió la Peón quien retrocedió, su hermana saltó por encima de la cabeza de ésta para tratar de conectar una patada lateral aérea a la sirvienta de la Gremory pero ésta fue capaz de atrapar la pierna de su enemiga y hacerla girar para chocarla contra su hermana como si de un garrote se tratara, Kiba finalizó dando una estocada que atravesó a ambas sirvientas de Riser.
–Dos Peones de Riser-sama fuera.
Siris, la segunda Caballero de Riser arremetió con su gigantesca espada de dos manos contra el Yuuto, el muchacho bloqueó el ataque, Koneko aprovechando esto corrió y se deslizó entre el espacio que separaba las piernas de ambos Caballeros, cuando pasó a la peli-negro se puso en pie y corrió hacia el Alfil del Phenex. Encogió su brazo para preparar el golpe, la rubia retrocedió al ver esto, el Peón restante se travesó y recibió el golpe de lleno que la catapultó hasta un árbol, cuando la planta frenó a la mujer se pudo oír sus huesos crujir ante el impacto.
–Un Peón más de Riser-sama ha sido derrotado.
Ahora la nekomata estaba de rodillas, su agotamiento era excesivo, había usado toda su energía física restante en ese último ataque.
–La Reina de Rias-sama ha sido derrotada.
Todos en el grupo de la Gremory abrieron sus ojos de par en par al oír esto. Sin quererlo la moral bajó considerablemente al saber que la sirviente más poderosa de Rias había sido eliminada.
–Esta vez no escaparás de mí.
Una enorme explosión cubrió toda la zona en la que se encontraba Koneko, tras un gemido de dolor la luchadora desapareció.
–La Torre de Rias-sama ha sido derrotada.
–Koneko– exclamaron Rias y Yuuto.
En el momento de distracción Siris cortó mortalmente a Kiba, quien desapareció unos segundos después.
–El Caballero de Rias-sama ha sido retirado del juego.
– ¿Ves, mi Rias atrevida? Ya no tienes piezas, estás en Jaque– dijo Riser con una sonrisa maliciosa.
–Vengaré a mis sirvientes, Riser, eso tenlo por seguro– al decir esto, Rias tomó el cristal dado por el Sparda y lo quebró con su magia.
De inmediato la energía de Intocable envolvió a Rias quien por tres minutos sería invencible y tendría acceso ilimitado a su magia. Sus alas salieron de su espalda, la peli-roja se elevó y en sus manos se formaron dos gigantescas esferas hechas de su poder de Destrucción.
– ¿Qué hiciste?– cuestionó con sus ojos bien abiertos el Phenex.
La joven heredera del Clan Gremory soltó su magia que impactó en su objetivo, toda esa parte del edificio escolar se desplomó, la chica voló a gran velocidad hacia Yubelluna, la Reina lanzó una de sus famosas bombas de fuego pero a pesar de que el ataque dio de lleno en la Ruin Princess, éste no tuvo ningún efecto para sorpresa de la mujer de cabello púrpura.
–Esto es por mis lindos sirvientes– rugió la chica al lanzar otro de sus poderosos ataques que de inmediato derrotaron a la Bomb Queen.
–La Reina de Riser-sama ha sido eliminada.
A esto le siguió un ataque con el mismo efecto a la última Caballero de Riser.
–El último Caballero de Riser-sama ha quedado fuera de combate.
El rubio se alzó de los escombros, ya curado y volando con sus alas ardientes de Fenix.
–No sé qué te hayas hecho, Rias, pero no me detendrá– profirió el Phenex con furia.
El ave inmortal disparó una gigantesca bola de fuego, Rias no se molestó en bloquearla, tan sólo lanzó una andanada de su característica magia que destruyó la mitad del torso, un brazo y una pierna del Phenex.
La chica y el hombre se atacaron el uno al otro sin ningún tipo de restricción o autocontrol, las llamas y la energía Destructiva chocaban, se repelían y arrasaban con todo a su paso. La Gremory se dejó llevar al sentir algo así por primera vez en su vida, esa aparente ilimitada magia en su interior.
Juntó sus manos y desató una onda Destructiva que acabó con lo que quedaba del nuevo edificio escolar, Riser fue arrojado hacia la edificación desplomándose.
–Oh… Debo admitir que lo has hecho mucho mejor de lo que esperaba, Rias. Nunca nadie me ha empujado hasta este punto en un Rating Game… Pero es hora de que el juego acabe…
Rias abrió ampliamente sus ojos al notar que la magia de Intocable había abandonado su cuerpo, el tiempo pasó más rápido de lo que había previsto. Riser disparó una gigantesca bola de fuego de sus manos, la Gremory formó una barrera mágica pero esta apenas pudo bloquear parte del ataque, una parte del uniforme de la peli-roja se quemó. La chica fue empujada unos pasos por el impacto tan grande de la explosión, juntó sus manos y amasó casi toda su magia en otro ataque de su Energía Destructiva, Riser también preparó un ataque de similar magnitud.
–Aquí acaba todo, Rias. Esta es la jugada final.
Ambos liberaron sus ataques, a pesar del estruendo tan grande que ocasionarían ambas técnicas tocándose, todo fue silencioso para la Gremory, y entonces una escena, un recuerdo, pasó por su mente.
(Hace unos días atrás…)
Estaban ella y Dante sentados en un pequeño mirador en el Campo de Entrenamiento. La luna brillaba hermosa y alegre en el cielo, ella tenía en sus manos el libro de estrategias, el Sparda como siempre tenía una cerveza. Estaban siguiendo la rutina usual de esos días de siempre encontrarse por las noches después de que todos estuvieran en los brazos de Morfeo para conversar, la mayoría de veces no eran cosas muy relevantes pero aun así disfrutaba la compañía del adolescente, algo que notó en ese mismo instante. No podía creer el cambio tan drástico que habían tenido sus interacciones, al principio de conocerse se detestaban, se odiaban por completo, quizás ella un poco más a él de lo que él a ella, pero igual… El desagrado mutuo estaba presente, pero ahora… Ahora no sólo se toleraban sino que activamente buscaban la compañía del otro, hubo un par de días en el que ninguno dijo nada más que saludos y cordialidades para el resto del tiempo pasarlo en silencio. Se preguntó el porqué de esto, por supuesto era algo que no podía buscar de esclarecer con él de frente ya que negaría todo o buscaría de alejarse y evitar esta clase de momentos y eso era… Algo que ella realmente no quería que pasara. ¿Quizás era Asia quien ablandó al muchacho como ya habían teorizado? ¿Era algo más? Aparte de eso ¿Qué era lo que la hizo a ella bajar tanto la guardia con él? Entonces en ese momento su cabeza se inundó con pensamientos sobre Riser y el Juego, sobre lo que pasaría si llegara a perder.
–Hime-chan…
Ella giró su mirada para observarlo.
– ¿Te asusta perder el juego ese?
Bajó su mirada, le costaba admitirlo pero era cierto, le aterraba tener que tragarse su orgullo y terminar casándose con ese patán.
Sin quererlo o esperarlo, una lágrima rodó por su mejilla, él pasó su dedo por la mejilla y sostuvo la lágrima en su dedo índice.
– ¿Sabes? Cuando era pequeño mi padre una vez me dijo que las lágrimas son un regalo que sólo los humanos tienen, que los demonios nunca lloran, pero… Viéndote derramar lágrimas me hace pensar que un demonio también es capaz de llorar cuando es obligado a hacer algo que no desea, como casarse con alguien que no ama, porque… Entonces eso significa que incluso un demonio puede amar– dijo mientras veía como la lágrima se secaba en su dedo.
– ¿Por qué odias tanto a los demonios como para pensar que ni siquiera tenemos sentimientos, Dante?
–Esa es una historia muy larga, no hay suficiente alcohol en este lugar como para que te la cuente, pero… No odio a todos los demonios… A ti no te odio.
Alzó su mirada para verlo fijamente a los ojos, las lágrimas seguían recorriendo sus mejillas. El joven Sparda pasó su dedo índice por el camino de lágrimas en que se había convertido su mejilla, su dedo se humedeció con el líquido salino, éste apretó el puño de la mano con la que atrapó la lágrima y la vio directo a los ojos.
–Dant-
–Es por eso que protegeré la fuente de estas lágrimas que vienen de tu corazón, del corazón de un demonio con alma, que puede amar, sufrir y llorar.
Rias no dijo nada, tan sólo se acercó y besó su mejilla.
(Actualmente…)
La explosión cesó, el humo se esclareció… Y Riser Phenex permanecía de pie.
–Checkmate, Riser Phenex-sama ha ganado este juego.
(Horas después…)
/Departamento de Dante/
Terminó de colocarse su bota, el Cazador de Demonios se había vestido para una ocasión especial. Llevaba puestas botas negras hasta casi la mitad de la espinilla, pantalones rojos, cinturón negro, un suéter negro ajustado, un chaleco rojo con hebillas grabadas de plata y guantes negros completos, incluso se había peinado, separando su flequillo. El Amuleto colgaba en su cuello, perfectamente visible.
Tomó una escopeta recortada calibre doce que reposaba en el desayunador, la metió en la funda de guitarra que usaba para cargar su equipo, a simple vista se notaba que la funda estaba repleta de cinturones de cartuchos de escopeta. Sacó a Ebony e Ivory de la funda y las metió en la parte trasera de su pantalón, ajustó a Rebellion en su espalda y se puso el soporte de la funda en su hombro izquierdo.
Marchó hasta la puerta, Asia se paró detrás de él, cosa que lo hizo detenerse momentáneamente.
–La Presidenta perdió ¿No es así?
El peli-plateado asintió como respuesta.
– ¿Vas a traerla de vuelta, Dantony-san?
–Sí, no sé cuánto me tardaré, no me esperes despierta.
Continuó su rumbo, al abrir la puerta se topó con Raynare quien estaba parada en la entrada.
–Y-yo-
Dante alzó su mano, cosa que la hizo refrenarse a lo que iba a decir.
–No importa para lo que estés aquí, sólo quiero pedirte un favor y quiero saber si lo puedes cumplir.
El Ángel Caído lo miró con expectativa.
–Quiero que te quedes aquí y cuides de Asia, Raynare.
La chica se sorprendió y ruborizó al oír al Sparda tan serio y además llamándola por su nombre.
–Bien, lo haré. ¿Tú a dónde vas?
–A hacer lo que mejor se me da– respondió saliendo del departamento.
Sostuvo un papel en su mano con un símbolo mágico, el hechizo del papel se activó y Dante Sparda desapareció en el círculo carmesí.
