Hola hola, aquí tenéis el capítulo de Me Gustas Tanto, pronto acabará esté fic, calculo que tres capítulos más o cuatro, pero por ahí. En fin, quiero decir que esté capítulo tiene cosas que fueron retos de Harriet, así que, aquí lo tienes, tu cambio por la MAID NOAH.
Disfruten de la lectura.
Esto se llama Locura
Las manos de Sonic descendieron hacia su cintura, mientras se besaban con dulzura, era increíble la sensación que se sentía, ambos consumaban esos sentimientos dolidos y amorosos que la vida les había proporcionado a lo largo de todas sus aventuras tanto amorosas como las demás aventuras de héroes que en su adolescencia habían tenido.
Estaban profundamente heridos y sanaban sus heridas con cada beso que daban, la gente comenzó a reunirse a su alrededor, mirándolos y silbando, los dos se separaron mirándose a los ojos e ignorando a los demás que los rodeaban.
-Sonic… ¿no será mejor marcharse de aquí?-
Sonic rió entre dientes y asintió, estaba empezando a desesperarse de no poder tocarla y con tantos silbidos de admiradores que los observaban y aclamaban, cotilleando sobre sus relaciones amorosas con Shadow The Hedgehog y Sally Acorn.
La eriza rosa sujeto su mano con suavidad y caminaron hacia el hotel, la gente seguía murmurando sabe dios qué cosas sobre sus infidelidades o sobre cuando las relaciones se habían roto, Sonic estaba completamente feliz por tener la oportunidad de tener a Noah con él, sin embargo, aún estaba pensando seriamente en Sally, era normal. Tanto tiempo sin ella, tanto tiempo con los mismos sentimientos y ahora, drásticamente deseaba que esos sentimientos floreciesen aún más.
Una vez que llegaron al hotel, Noah sacó su tarjeta y lo condujo al ascensor, donde pulsaron la planta cinco y esperaron a que subiese, no sin antes entrar una pareja de ancianitos que los observaron.
-¿Vosotros no sois Sonic The Hedgehog y Noah The Hedgehog?- la ancianita sonrió girándose hacia ellos con una sonrisa y con lentitud.
-Am… sí- respondió el erizo azul.
-¿Sois pareja?- pregunto de nuevo.
-No- suspiraron ambos a la vez mirándose con suavidad.
-¿Por qué no?- la viejecita volvió a la carga.
-Am…- los dos erizos se miraron. –Es imposible.
-Yo creo que no es imposible, ambos os miráis con dulzura y con amor, si queréis estar juntos. ¡Qué nadie os lo impida!- Su voz sonaba temblorosa y ¿arrugada? –Seguramente habéis sufrido mucho enganchados a una relación que no tiene futuro, y doy fe total a que, vosotros sois lindos juntos y estáis felices juntos, que vuestros problemas se evaporan, que sois felices.
-Gladis, no te metas en eso- y justo cuando Noah iba a responderle a los ancianitos, las puertas del ascensor se abrieron en la planta tres.
Al parecer la pareja se bajaría ahí. Dado que su habitación de hotel estaba en la planta cinco.
-Wow…- dijo Sonic sorprendido. –Una ancianita dándonos consejos.
Noah sin embargo no dijo nada, solo dio un suspiro mientras los observaba bajarse. Menudas palabras tan… llenas de razón. Tan… acertadas para el momento ahora, demasiado acertadas…
[…]
-¿Y tenías que llamarme Gladis, no?- preguntó una Harriet molesta mientras se quitaba la peluca y el maquillaje en su habitación.
-¡Te entrometes sin darles privacidad!
-Esos dos no avanzaran si no es con mi ayuda- dijo la eriza como si fuese obvio. –Y de todos modos, ¡¿por qué Gladis?! Es más original Enriqueta-
Blue rodó los ojos, no había forma con ella.
-De todos modos… ¡Ahora toca la segunda parte de mi plan!-
Y ahí todos estaban perdidos.
[…]
Unas horas más tarde, Sonic y Noah descansaban en la cama tranquilos y durmiendo en una pose de cucharita, pegaditos y rozándose con mucha suavidad mientras se adentraban en el mundo de los sueños. (Nota de la escritora: MUAJAJA, censuro el lemon, jódete Harriet).
Ambos estaban profundamente soñando con sus corazones más aliviados, sabiendo que, aunque pronto acabaría la semana, y tendrían que enfrentarse a las respuestas y decisiones que tomarían era mejor disfrutar. Disfrutar de las vacaciones más alucinantes de todas y lo que siempre habían deseado ambos.
Lo prohibido.
Sonic deseaba a Noah tanto como ella a él, escapar de su rutina y volver a sus fantasías adolescentes, centrarse en lo que siempre quiso, los labios, el cuerpo, su compañía, incluso aunque Noah fuese una chica tan parlanchina y egocéntrica como lo era en su adolescencia…
Ella, siempre, pero siempre, estaba ahí para él, contándole sus experiencias, y, sin saber cómo ni cuándo, había caído en sus redes sin que ella lo hubiese intentado. Quería ser él por el que la chica suspirase, quería ser su centro de atención, que siempre pensase en él y que, esos ojos preocupados se centrasen en él luego de una pelea en la que acabase herido, irse a casa con ella y volver siempre a sus brazos aunque eché un mes fuera. Y sonaba cursi, tan cursi que Sonic no se reconocía, pero sus tímidos deseos reprimidos querían salir. Así que, salieron.
Salieron en forma de sueño, un sueño que redactaba todas las veces que Noah le prestaba atención, que redactaban como ella siempre lo miraba. Salieron para arroparlo entre sus mágicas caricias y sus mágicas miradas que, aunque no tuvieran amor, eran dedicadas a él.
Y esa noche soñó con ella. Soñó de una forma que jamás lo pensó. La Noah de ahora, la de antes, la Noah que siempre estaría en su corazón.
[…]
Despertó desorientada, ¿qué demonios estaba pasando? Estaba allí, en un campo lleno de flores. ¿Un momento…? A caso… ¿ella había soñado todo lo que sucedió con Sonic? ¿Todo estaba bien con su amado Shadow? Se levantó bruscamente de aquella hierba y corrió hacia su casa, donde se encontraba su amado Shadow, todo debió ser una pesadilla, todo. Todo… Por favor, que fuese todo así. Cerró los ojos sintiendo las lágrimas correr, la esperanza es lo último que se pierde.
Y justo, nada más llegar, lo encontró allí, en el salón, leyendo uno de esos libros siniestros que contaban una historia increíble y tétrica, esos libros que ella, personalmente no consideraba "tan malos".
-Sh-Shadow…- susurró rota. Y él erizo apartó la vista del libro, con los ojos demasiado abiertos. -¡Sha-Shadow!- chilló de nuevo para lanzarse a sus brazos, en un abrazo tierno.
El erizo negro no supo que responder y solo la miró a los ojos. -¿N-Noah?-
-¡Dios mío! ¡Estás aquí! Joder, si- lo abrazó. –no te vayas, no me dejes, por favor, no seas tan frío conmigo.
-¿¡Qué haces aquí!?- chilló sorprendido. -¡Deberías estar en el hospital! ¿Cuándo has despertado del coma?
-¿Ah?- la eriza empezó a encajar las piezas.
Quizás todo eso, el Shadow frío, su relación rota, correr hacia los brazos de su mejor amigo, su desastrosa vida derrumbándose… quizás todo había sido el sueño de cuando estuvo en coma. No, tenía que serlo, estaba segura. Lo que no recordaba es como había salido del hospital hacia aquel prado.
-No importa- respondió ella. –Desperté, y solo quería verte a ti-
-Estuve en el hospital- respondió. –Sonic me mandó a casa, ¿qué narices hace ese mientras te vigila? Lo mata…-
Lo besó con fuerza, era real, tan real, ella quería así a Shadow, no sin palabras, que se culpaba y se alejaba, que se hacía daño y le hacía daño a ella. Y no quería eso, no lo quería, no…
-Shadow, te quiero tanto.
-Lo sé- respondió. -¿Estás bien? Necesitas ir al hospital- su voz seria de siempre, sus respuestas de siempre. Este era su Shadow.
-Estoy bien, solo llama y di que estoy bien- respondió. –Quedémonos aquí. Al demonio, mejor, llama después y ahora al dormitorio.
Cogió su mano sin siquiera darle tiempo a responder, no hace falta que diga nada, que no hacen falta sus palabras, que sea el Shadow que me deja hablar solo a mí, ese es el Shadow que me gusta, que me tiene loca y sin el que no puedo vivir.
Nada más abrir la puerta al cuarto, mi mundo comenzó a desmoronarse al ver a Harriet sentada en la cama. ¿Qué…?
-Meeeeh…-
¿Acaba de balar? No puede ser. Y de detrás de esa Harriet sonriente con cara de picardía salió una oveja, con un pañuelo verde al cuello, con el dibujo de una extraña piña, una boina enorme. ¡Por no hablar de que la dichosa oveja era azul! ¡AZUL! ¿Pero vamos a ver cómo va a ser una mini-oveja azul? ¿¡CÓMO!? La mini-oveja se situó en las rodillas de Harriet y, la mencionada anteriormente, se puso en plan mafiosa con la oveja, acariciándolo con la sonrisa diabólica. Doble wow.
-¿Qué…?
-Estás profundamente dormida… tan profundamente dormida que no te das cuenta de lo brillante que puedo ser- pronunció con chulería mientras seguía acariciando a la oveja esa.
-¿Harriet que demonios haces en mi casa?-
-Estás soñando…
-¡No lo estoy!- comencé a enfurecerme. Mire hacia atrás para decirle a Shadow que tenía una mejor amiga chalada, pero cuando me di la vuelta, no estaba. La habitación tampoco, todo estaba oscuro y distorsionado, sin embargo, la dichosa oveja azul seguía en sus rodillas y la acariciaba siniestramente. ¿Si la habitación desapareció de donde salió esa silla giratoria?
-¿¡Y qué mierda hace esa estúpida oveja ahí? ¿¡Y de dónde ha salido esa silla!? ¡Maldita sea! ¡Me jodes hasta en sueños!-
-Sophie mi oveja francesa no es estúpida, es genial- replicó. –Por el momento déjate llevar a un mundo muchísimo más interesante, déjate arrastrar por la maravillosa sabiduría de la Diosa Harriet.
Replicó molesta en silencio mientras observaba a la chica azul. -¿Qué dices?
-Te gusta Sonic…- murmuro cual fantasma mientras movía uno de sus brazos. -¡te gusta el erizo azul! ¡Debes dejar a Shadow y entregarte al amor!
-¡NO! ¡Déjame!
Despertó sobresaltada encontrándose a Harriet con su oveja de peluche azul, con boina y pañuelo incluido y frunció el ceño. -¡Largo de mi habitación!
Harriet saltó del susto y salió rápidamente.
¿¡Cómo diablos había entrado!?
Ahí lo tienes, tu capítulo Harriet, espero que lo disfrutes.
En fin, dejenme sus reviews.
