10º
Cry for the moon
No había camino ni siquiera un hueco entre los cuerpos fuertemente apretujados los unos contra los otros. Los empujé con furia y debatí en contra de las manos que me rechazaban. Me empujaban a todas partes, pero seguí luchando ferozmente contra la multitud. Me lancé hacia ellos. Y atravesé la muchedumbre. Para mí sorpresa me recibió Clay con un abrazo.
-¡Kimiko, me alegra que estés bien! ¡Qué bueno que te encuentro! –Clay trató sacarme de la turba para hablar conmigo sin problemas, pero no quería irme sin ninguna explicación.
-¡¿Clay, qué pasó?! ¡¿Encontraste a Rai?!
-Kimiko, ha ocurrido algo terrible... –mi corazón golpeó contra mi pecho fuertemente-. Se trata de Rai, los Caribdis lo arrestaron… -esta noticia me mató por completo, me llevé una mano a la boca-. Jack vino acompañado de cuatro Caribdis y señaló a Rai como el hombre al que buscaban, seguidamente lo tomaron como rehén bajo la acusación de ser el príncipe del Palacio de los Eolos y todos ellos se fueron a la capital de la Torre de Geonova, donde está el calabozo más cercano, Chase Young se dirigió para allá directa y velozmente. Ahora entiendo los motivos de Young en venir precisamente a esta colonia, os ha estado siguiendo la pista todo el tiempo y ha encontrado la forma de separarlos al acusarlo de ser el príncipe.
-No es tan loco como crees –exhalé con voz ahogada. Clay arqueó una ceja. Tomé su mano.
Nos dirigimos al motel. Ahí le expliqué con más calma, que Rai era el auténtico príncipe y primogénito del matrimonio de la familia Pedrosa. Le mostré todas las pruebas. Una por una. Como lo que me había dicho el local (incluida su historia de los gemelos) y Jermaine para hacer sólida su teoría. Pero Chase se nos adelantó primero. Clay estaba boquiabierto de la primera impresión:
-De modo que... de modo que Rai es Raimundo Pedrosa, el legítimo rey del Palacio de los Eolos y si hubierais consumado su matrimonio también lo sería de la Dinastía Pyronia, no puede ser, lo tenía tan cerca de mí y ahora... –Clay se interrumpió a sí mismo.
-Debemos rescatarlo o sino Wuya lo matará como intentó hacerlo conmigo, debemos ir a la Ciudad-Capital de la Torre de Geonova y sacarlo.
-Detén tu caballo compañera, no podemos ir allá sin un plan, necesitamos refuerzos. Vamos a salir de esta colonia y busquemos al campamento, iremos juntos a la Torre de Geonova.
-Hay un detalle que debes saber, Chase sabe sobre mí, nos encontramos y él me reconoció. Me dijo que si salía o intentara algo, el pueblo pagará las consecuencias y yo iría presa –le dije. Clay ladeó la cabeza. Tenemos un pequeño tropiezo.
-Lo que necesitamos es sacarte a escondidas, disfrazada con un pretexto, la pregunta sería cómo lograrlo –Clay se sentó encima de la cama, pensando en una solución. De repente, se me ocurrió una brillante idea cuando asomaba mi cabeza por la ventana y veía monaguillos encapuchados con una capa azul ciruelo, uno de ellos sostenía una lámpara de aceite, ellos desaparecieron tras cruzar la puerta de la pequeña iglesia que estaba a unas calles lejos del motel-. Me parece que tengo una idea, ¿crees que podemos conseguir una audiencia con los clérigos? Es que conozco a un querido amigo monje que podría ayudarnos...
Normal P.O.V
Por órdenes del jefe de los Caribdis, Rai fue esposado ambas muñecas, dos de los guardias resguardaban por detrás en vista de detenerlo si trataba de hacer algún truco. Rai fue tirado como un criminal a una jaula de hierra donde lo encerraron, unos hombres empujaban la carreta. Más adelante el capitán de la guardia, montado y pavoneándose en su caballo iba al frente acompañado de dos hombres de cada lado. Rai se tiró sobre el pajar tras el violento arranque. Estuvo toda la noche encerrado mientras recorrían campo atraviesa. En la mañana del día siguiente despertó en Ciudad-Capital frente al castillo que Heylin se había agarrado. Lo despertaron lanzándole un balde de agua. Rai sacudió la cabeza rudamente, escupiendo agua por la nariz y la boca. Lo tomaron del brazo y lo jalaron hacia el interior del palacio. Lo arrastraron al Salón del Trono donde Chase Young había tomado un atajo para estar allí cuando Rai vino hasta él. Chase estaba al lado de un alcalde del que Heylin puso allí para supervisar que se acataran sus normas, Heylin buscaba gente que fuera menos inteligente que ellos porque quería evitar que arremetieran contra ellos y solamente obedeciera a sus órdenes. Jack venía atrás de Rai cabizbajo y tratando de tener contacto visual con quien sea. Los Caribdis obligaron a arrodillar al joven frente al general. Pero Rai se opuso a rendirle homenajes.
-¡Rehúso a que me intimiden! No me arrodillaré frente un miembro de la realeza, antes muerto –masculló entre dientes con odio, Chase vaciló con una sonrisa cínica-. Exijo saber por qué me han arrestado. Veo que tus gustos han variado en años, Young, ese atuendo que llevas es muy estúpido.
-Cuidaría mis palabras si yo fuera usted jovencito, tengo el derecho de cortarte el cuello en un segundo, tu vida está a mí disposición.
-Mí vida sí, pero no mí voluntad.
-Tienes carácter chico, me agrada –dio un paso acercándose, rodeándolo minuciosamente-. Usted está aquí porque tenemos pruebas de que es el príncipe del Palacio de los Eolos.
-No soy príncipe, soy de humilde cuna nunca lo he negado –refutó Rai-. Soy un espadachín errante, no conozco nada sobre ese príncipe, les informaron mal. Así de desesperados deben de estar para incriminar a un inocente excusándose al inventar fantasías, por favor, mientras usted no pruebe que soy él estaré libre de culpa.
-Bien, eso lo sabremos dentro de poco –musitó Chase. Las puertas del salón se abrieron, los guardias entraron con una mujer de pelo canoso y despeinado tapado por una pañoleta rosa, vestía harapos de colores fríos; azules y grises, con un delantal blanco manchado de grasa, iba descalza-. Mujer, tú fuiste la nodriza del príncipe, ¿sí o no?
-Lo fui, su majestad, durante los diez años de su vida.
-¿Reconocería al príncipe si aún siguiera con vida? –indagó Chase.
-Creo que sí, él tenía una marca de nacimiento en su costado derecho, era un dibujo de una figura en forma de un dragón –dijo la anciana. La sonrisa en el rostro de Rai se esfumó. El general le hizo un ademán a uno de sus soldados. Los guardias sujetaron fuertemente los brazos del joven. El capitán de la guardia desenfundó su espada y cortaron las cuerdas de su chaleco, obligándolo involuntariamente a despojarse de su chaleco y mostrarles su costado derecho. Ahí tenía tatuado la efigie de un dragón verde. La anciana exclamó:
-¡Es la misma marca! ¡es el príncipe! –la mujer se lanzó al joven, se postró ante él y tomó su mano comenzó a llenarla de besos-. Su alteza, su alteza, su alteza...
-Creo que eso anula cualquier tipo de duda. ¡Lleven este hombre al calabozo, mañana por la tarde será ejecutado en el cadalso frente a todos sus súbitos en la guillotina, se convertirá en un símbolo de lo que les espera a los que piensan que retarnos es fácil! –separaron a la anciana del joven y arrastrándolo se lo llevaron del Salón del Trono.
-Piedad, por favor piedad, le suplico que le perdone la vida mí señor –rogó la anciana.
-¿Por qué debería hacerlo? ¿Me podéis dar una razón para mostrar clemencia?
-Él no ha hecho nada malo...
-Se equivoca, mi buena señora, este joven está tras de una conspiración contra la corona y será sentenciado por tales actos. Ustedes dos lleven a la señora de regreso al calabozo en el Palacio de los Eolos, ya ha cumplido su trabajo –ordenó Chase, dirigiéndose a los soldados.
Rai bajó las escaleras del mármol, se sentó en uno de los lados de un bote. Un guardia tomó asiento a su lado. Los otros dos se sentaron del lado opuesto. Uno encapuchado se situó en el centro y cogiendo la pértiga comenzó a remar hacia la orilla donde estaban las celdas. Un guardia vigilaba recelosamente las mazmorras. Apenas llegaron. Levantaron a Rai, abrieron una de las celdas y lo empujaron. Rai se apoyó en una rodilla antes de caerse sobre el suelo frío. Alzaron sus manos y lo encadenaron a la pared, poniéndole unos grilletes de hierro. Rai no podía bajar los brazos aunque quisiera. Cerraron las rejas. Los guardias se dirigieron al centinela a cargo y le comunicaron las nuevas órdenes. Después se marcharon. Rai apoyó la cabeza de la pared y miró hacia el único haz de luz que salía y entraba en la celda, una mini ventanilla situada a la esquina izquierda. Rai o Raimundo suspiró profundamente. Ya antes había estado en una prisión cuando era un niño y volvía a entrar en otra, solo que esta vez no sería por mucho tiempo hasta mañana llegaría su vida...
Kimiko P.O.V
Muy en la madrugada, Clay y yo acudimos a la Iglesia donde esperábamos hablar con los clérigos. Como siempre las puertas estaban abiertas para dar la misa a todo el mundo (me sorprendió el número de personas que todavía tenían fe en estos tiempos), sin embargo, no hemos vinimos a escuchar las bonitas palabras del padre sino a hablar con los clérigos, ya sabíamos que había como una cámara secreta donde se reunían a hablar y tenía esperanza de que entre los clérigos estuviera Omi, necesitábamos hablar con él. Por como Clay me insistió como yo me lo esperaba no nos dieron el permiso para ver si estaba él. Justamente los clérigos salían. Los guardias trataron de llevarnos a las puertas. Yo me solté y comencé a llamar a Omi en un acto de desespero (lo que soy capaz de hacer cuando me exaspero):
-¡Omi! ¡Omi, soy yo Kimiko, te necesitamos! ¡Tienen a Rai! ¡Mírame a los ojos! –clamé. Me agarraron rápidamente, ser pequeña tiene sus ventajas y desventajas, que me llevaran cargando como si fuera una muñeca de trapo por tipos como Clay esa es una todos parecían ignorarme-. ¡Omi! –me rendí y me dejé llevar por los guardias.
-¡Alto! –exclamó una vocecita chillona, los clérigos se hicieron a un lado había un pequeño clérigo escondido por sus mayores, éste se dirigió a nosotros.
-¿Omi?
-Hola Kimiko –sonrió Omi, revelando su rostro, no cambió para nada solamente sus atavíos que eran los de un clérigo-. Guardias, por favor, suéltenlos son amigos míos… –pidió. Los guardias nos soltaron. Me abalancé sobre Omi. Clay venía detrás de mí. Omi nos pidió que podíamos entrar a la cámara y pidió a unos guardias que trajera un poco de té para nosotros, amablemente rechazamos el té y la invitación a sentarnos. La cámara era una habitación rectangular con una mesa redonda de madera y varias sillas alrededor. Las pinturas relatan historias de la religión y algunos objetos del mismo como otros decorativos. Era un espacio muy cerrado y pequeño. Le explicamos a Omi rápidamente nuestra situación:
-Omi, necesitamos de tu ayuda una vez más, mientras nos desplazábamos a este pueblo. Rai fue arrestado –Omi frunció el ceño, sorprendido por la noticia-. Verás, Rai en realidad es el príncipe del Palacio de los Eolos, el legítimo rey –Omi puso los ojos desorbitados, resulta un poco chistoso como son sus reacciones para ser un muchacho-, sin embargo, Chase sabía de antemano y se nos pudo adelantar. Lo ejecutaran posiblemente hoy en Ciudad-Capital de la Torre de Geonova, sé que tienes muchas dudas eso ya lo sabemos, podemos aclarártelas en otro momento tenemos que salvar a Rai... Clay, el soldado del que te estaba hablando, conoce a unos amigos también soldados que están en un campamento. Pero Chase tiene un soldado situado en cada entrada y salida de la empalizada, él ya sabe quién soy, incluso los dos tuvimos una incómoda conversación.
-Entiendo, está bien lo ayudaremos si su alteza nos lo pide –asintió Omi.
Omi nos ayudó a vestirnos usando algunos atavíos de clérigo. Luego salimos de la iglesia. Mezclándonos con el tumulto de clérigos que se dirigían a la salida. Nos hicimos pasar por 2 clérigos. Omi habló con sus camaradas y los convenció en ayudarnos, parecía en cierto modo que era como su líder. Él iba al frente del grupo cuando salimos, los Caribdis querían inspeccionar que en verdad éramos clérigos a pesar de que Omi nos identificó como tales. Omi les formó un escándalo. Los Caribdis titubearon y nos dejaron. Nos montamos en una carroza que únicamente podían utilizar los clérigos y salimos de la colonia. Clay prefirió sentarse al lado del cochero para indicarle el camino.
Me monté con Omi y otros clérigos. Omi me contó que poco después de que nos vio zarpar en el barco a pie de la bahía, se le ocurrió reunir a los clérigos de los reinos para apoyar la causa, había estado junta tras junta convenciéndolos. Algunos decidieron acompañarlos, pero había una gran movilización que se dirigía a Neo Xiaolin. Con mirada maliciosa, Omi añadió que los clérigos no únicamente repartían hostias y repetían lo que decía el libro sagrado. También estaban entrenados para el combate y un informe detallaba que esos barcos con rumbo a Neo Xiaolin estaban full. Nos tendríamos que trasladar por otro medio. Omi igualmente me refirió que se hizo una convocatoria para escoger quien sería el próximo elegido para reemplazar al alto clérigo Fung, primero se escogería entre un grupo de jovencitos y luego se le entrenaría para llegar a ser uno. Con mucho orgullo (mucho, repito) Omi me contó que estaba entre los elegidos.
Lo felicité con una risita. En el camino tuve tiempo para contarle como supimos lo de Rai. Tanto Omi como sus acompañantes me escuchaban atentamente. Omi lo veía como una gran noticia por una parte con esto de la guerra, aunque también cabe destacar que muchos ex aldeanos del Palacio de los Eolos odiaban al príncipe. Sin embargo, si no ayudábamos a Rai ahora mismo, no habría príncipe que nos ayudara. Eso lo comprendíamos bien. Justo en ese entonces nos bajamos porque habíamos llegado al campamento de Xiaolin. Clay quiso conversar con ellos personalmente, mostrándose como teniente. Tras identificarse como tal. Los soldados nos recibieron con los brazos abiertos. Tan prontamente como Clay terminó de explicarles que solicitábamos su ayuda. Estos accedieron a ayudarnos. Ya que nuestro grupo era bastante reducido comparado con el de los soldados que custodiaban a Ciudad-Capital, debíamos infiltrarnos en un ataque furtivo.
Causar un golpe interno. De inmediato, el capitán (por decirle al jefe de la tropa del campamento de Neo Xiaolin) nos esbozó como era el sistema de seguridad que usaban en Ciudad-Capital así como el de todos los castillos de los reinos conquistados. Los ataques por tierra y por aire eran un desastre, había un gran número de guardias custodiando el perímetro que bordeaba el castillo, sin olvidar a la torre de tierra que a su vez servía como un farol donde podían localizar a un ratón a kilómetros de distancia y las aves de rapiña que tenían a su disposición. Heylin contaba con criaturas fantásticas. Pero ya que la ejecución sería pública podríamos infiltrarnos como parte del público y dispersarnos. Ya que había un enorme patio donde posiblemente se celebraría la ejecución. Rodearíamos todo y atacaríamos, el problema es que Chase Young nos estaría esperando y estaría armado hasta en los dientes. Era peligroso. Pero estábamos decididos a rescatar a Raimundo y darle una paliza a esos Heylin's. El siguiente paso sería planificar cómo efectuaríamos el golpe una vez que estuviéramos en posición... Chequemos el reloj, eran las nueve, teníamos tiempo si la ejecución sería las tres de la tarde... Teníamos tiempo.
Eran las tres de la tarde. Los Caribdis acompañaban a un grupo de gente de Ciudad-Capital que se desplazaba masivamente hacia el interior del palacio. Me coleé entre ellos como una indigente. Me cubrí de lodo y tierra totalmente todo el cuerpo, me hice un moño y me cubrí la cabeza con una pañoleta, me vestí nuevamente con harapos (una falda rosa opaca y sucia y una blusa azul arremangada, se parecía mucho a otra vestimenta que tenía), portaba un cesto de mimbre. Y encorvada me moví junto a un grupo, nos establecían en que lugares nos debíamos de poner. Comencé a mendigar, metiéndome en la piel de quién me hacía pasar. Lógicamente me rechazaban, a mí no me importaba, no vine aquí por el dinero. Reconocí a varios de mis compañeros entre la muchedumbre.
Abrimos un círculo grande alrededor de una tarima donde había una gran guillotina, un hombre encapuchado y musculoso esperaba cargando una guadaña del mismo tamaño que el hacha de Clay. Hubo un intermedio que es donde pasaría el enjuiciado. Nos quedamos en espera de más gente y al cabo de media hora más, Raimundo vino esposado y con la mirada gacha. Dos Caribdis, entre ellos el capitán de la guardia, venían con él. Chase contemplaba desde un palco con una sonrisa maquiavélica surcando su rostro. Subió unas escaleras. Se puso delante del cepo. El capitán desenrolló un pergamino y leyó en voz alta:
-Raimundo Pedrosa o como todos lo conocen: Rai, se le ha encontrado culpable de crimines contra la Corona, numerosos en cantidad y de los cuales se nombrarán a continuación los más infames: Homicidio, hurto, robo, disturbio público, portar armas de uso ilegal, burlarse de las autoridades, ilegalidad en general y fundamentalmente optar una identidad falsa, este hombre es considerado altamente peligroso para el bien de nuestra comunidad y es por eso que su condena será la pena de muerte. Que Dios se apiade de su alma –cerró el pergamino.
Raimundo se hincó encima de la tarima y apoyó su cabeza sobre la media luna del cepo. El verdugo levantó el hacha y a punto de atravesar de un tajo su cuello. El jefe de la tropa tiró un cuchillo con una presión que cortó la guadañada en dos, la parte afilada dio una cabriola en el aire y aterrizó a un metro lejos de la cabeza de Raimundo. Arrojan una bomba sobre el suelo, sacó del cesto una máscara que me permitía evitar respirar el humo. Varios de los que están involucrados se mueven rápidamente hacia la plataforma, se apresuran a llevarse a Raimundo. A punto de irnos, aprovechando que la puerta está abierta. Se liberó un portón de hierro que cierra completamente la salida, vemos que el causante es una flecha corta la soga que forma parte del mecanismo que levaba las enormes rejas.
-¿Se van tan pronto?... –inquiere la voz de Chase en algún lugar de aquel humo levantado.
-¡Rápido, tenemos que buscar otra salida! –la única salida que teníamos frente era entrar en el palacio, seguramente debía haber una puerta donde cruzaban los sirvientes o si no hay de otra salida saltar poa una ventana. Ya nos habíamos preparados para este tipo de eventos.
Chase alistó sus arqueros en cada punto del último piso e inician a dispararnos. Varios de nuestros compañeros como gente inocente caen heridos mortalmente en un piso bañado de sangre cubierto por una cortina de humo. De la puerta salen soldados de Heylin a atacarnos. Se intercambiaron espadazos.
-¡Adelántense ustedes, nosotros los alcanzaremos después!
Esta vez vine preparada, no me arriesgué a traer a Enraiha conmigo porque no estaba muy segura si sabría cómo manejarla si no traje arco y flechas, me guindé del carcaj del hombro. arrastré a Raimundo conmigo.
-¡¿Pero qué es esto?! ¡No debieron haber venido! –dice con voz ahogada.
-¡Vinimos a rescatarte!
Entramos al palacio y corrimos hacia el pasillo izquierdo. Es muy posible que en la cocina estuviera la salida que buscábamos. No había estado antes en este castillo así que debíamos probar todos los caminos. Llegamos a un enorme vestíbulo donde habían tres tramos. Dos pasillos de izquierda a derecha y unas escaleras al frente que llevaban a unas puertas selladas. El pasillo de la derecha también nos conduce a otra puerta cerrada, nos fuimos por el de la derecha. Entramos en un cuarto había un estanque en el medio, no parecía haber más camino hasta que Rai detectó un interruptor escondido en el agua que activó unas escaleras secretas. La subimos y llegamos a un cuarto. Parecerá ridículo, pero fuimos atacados por objetos encantados como un cañón (Raimundo la destruyó acercándose lo suficiente para tapar su boca y atorarla) y una almohada (no nos golpeaba hasta morir sino que tenía afilados dientes para morder), corrimos a una segunda habitación, dejándola encerrada del otro lado. Caminamos por un pasadizo resbaloso. Nos tomamos de la mano para evitar caernos. Con mucho esfuerzo llegamos a otra parte. Me mordí el labio de la frustración cuando vimos que habíamos llegado a dónde empezamos. Retomamos el mismo camino (sin contar los enemigos ya derrotados). Pero llegamos en las mismas. Raimundo concluyó que debíamos estar en una especie de laberinto por obra de Chase.
-Bueno, puesto que me duele el trasero de vivir otro deja vu, propongo salir de aquí de una manera sana sin que tenga que desbaratar todo el edificio.
Buscó algo que fuera lo suficientemente fuerte para romper el encantamiento de Chase. Se dio cuenta de un hacha que acarreaba adornaba una escultura de una armadura de un caballero posiblemente, la sacó y la descargó fuertemente contra la pared. La visión se rompió. Atravesamos la brecha angosta. Llegamos a una parte desconocida del castillo.
El peligro se nos avecina. Tenso la cuerda, lanzo una flecha hacia el corazón del capitán de la guardia. Él se devuelve lo justo para evitar el blanco mortal, la punta consigue herirlo en un antebrazo. Cargaba una enorme espada de aproximadamente cinco a seis pies de largo, con una ingente hoja de un filo como un pie de ancho con una base de acero atornillada, hay dos agujeros en la hoja cerca de la empuñadura. Raimundo y yo rodamos por el suelo, separándonos. Coloco otra flecha automáticamente y disparo de nuevo. Sin embargo, me consigue derribar, me tambaleo y retrocedo. El carcaj sale volando por el aire. Estaba lejos de tocar mis flechas para defenderme. Me reincorporo brincando e intento de invocar a la espada, musitando su nombre entre dientes y juntando las manos como si estuviera orando. El capitán no duda en atacarme por segunda vez. Para mí sorpresa, Raimundo detiene la pesada hoja con las manos desnudas y trata de utilizar su fuerza en su contra.
-Apresúrate en invocar a Enraiha, no aguantaré toda una vida –masculló entre dientes. Me concentré. Siguiendo las instrucciones del profesor, traté de aparecer la espada, solamente pude convocar una bola de fuego. Me sorprendí un poco porque nunca me imaginé que de mis manos saldrían chispas de fuego, me apresuré a seguir tratando con la fuerza que me queda y exclamé:
-¡Enraiha! -separé las manos, una línea de fuego se dibujó delante de mí, la cogí ágilmente y la agité disipando el fuego. Alcé la espada y concentrando todas mis energías en ella. Me lanzo al ataque. El fuego explotó convirtiéndose en una onda de energía al tener contacto directo con la espada del capitán. Él siguió resistiendo hasta que reculó de una voltereta hacia atrás. Me sorprende con la presteza que se ha movido este tipo. Ni su espada ni él son ordinarios, una persona normal al recibir un golpe de esa magnitud no hubiera aguantado tanto y aún más como llegó aquí. En una ráfaga de segundo estaba allá afuera y en otra aquí con nosotros. Eso quiere decir probablemente que hay una salida por aquí cerca. Concluyo seguir atacando, es hora de demostrar mis habilidades en combate. Agarro impulso y ataco.
Logró neutralizar mi golpe, ambos golpes tenían la misma cantidad de fuerza que al tocarse anulaban el efecto mutuamente. Una ráfaga, producto del desequilibrio de ambas potencias, se propagó en todo el cuarto devastando el edificio. Nos separamos. Él giró sobre sí mismo. Atacándome por un lado. Di un respingo. Blandió la espada por una segunda vez y dio una cabriola, pasando por encima de mí. A pesar de los gritos de advertencia de Raimundo, me distraje y pudo tocarme. Me alejé cojeando. Me detuve cuando choqué suavemente contra el pecho de Raimundo.
-¿Cuántos caballos de potencia tiene este tipo? ¿Has visto como mueve esa cosa? No puede ser normal.
-Dame tiempo para pensar en un nuevo hechizo, ve distrayéndolo.
-¿Nuevo hechizo? ¡¿es que no confías en mí?! Esta es mi batalla, sé que puedo contra ese chico –gruñí. Miré nuevamente a mí objetivo, ileso y esperando un nuevo movimiento.
Intercambiamos espadazos, en una primera instancia empezó a ceder, pero luego atacó con su mejor arremetimiento. No tenía mucho entrenamiento con la espada y estaba empezando a cansarme. Era evidente que iba a perder en esta batalla. Hasta Rai no estaba muy seguro que iba a ganarla. Voy a demostrarle que se equivoca. Está equivocado si cree que es fácil hacerme rendir, pues me subestima. Por cada espadazo inútil que daba, la espada fulguraba un resplandor dorado que liberaba una mayor potencia por cada golpe. Hasta asestar una llamarada de fuego. El capitán retrocedió, sin embargo, su espada absorbió el fuego. Debía suceder lo contrario. Pero no me importaba. Hice un descubrimiento más importante. ¡No podía creerlo! ¡Era fuego de verdad! Si estuviera en un entrenamiento con Rai, me pondría a saltar y a restregárselo en su cara, pero debía morderme el interior de mi mejilla. Podía crear fuego. Lancé una segunda llamarada, esta se acumuló en una bola de fuego que salía disparada en una fina llamarada de fuego. Eran múltiples ataques que el capitán frenaba con una agilidad increíble.
Metió la hoja en el interior del piso. Liberando una onda de calor, me estaba devolviendo el ataque, en pocas palabras. No estaba preparada y me desplomé, caí rodando por el piso. La espada ya no estaba en mí poder. El capitán se me acercó para terminar con el trabajo. Tal vez no tenía el fuego para defenderme, pero estaba decidida a no perder. Lo dejé que se acercara lo suficiente para invocar la espada en el momento justo y recibirlo con un ataque de mayor potencia. Se quemaría más si estaba más cerca del fuego en teoría. Miré por encima de mi hombro y extendí la mano, invocando la espada. De mí mano despidió unas chispas de fuego. La espada reapareció en mí mano. El capitán reculó por el efecto enceguecedor. Con ambas manos tomé la espada y asesté un nuevo golpe, este era diferente a los anteriores de los que había tirado. La flama pareció cambiar a una más lúcida y roja en una estela de segundo previamente de ser el fuego normal. Parpadeé como acto reflejo.
-¡Hora de dormir, capitán! –exclamé triunfalmente.
Blandí la espada en círculo propiciando bolas de fuego como meteoros que se estrellaron contra el fuego y estremecieron la tierra, repitiendo su mismo truco, embutí la espada en el interior de la tierra. Abriendo una grieta que se dirigía hacia la ingle del sujeto. Disparando una llamarada que poco a poco iba creciendo cada vez más alto. El capitán salió volando. Me hinqué, me abracé a la empuñadura de la espada, extenuada. Dejé fluir mis energías al jadear fuertemente. Eso debió haberlo dejado fuera de combate. Pero estaba equivocada. Oí un crujido y cuando levanté la vista, el capitán se levantaba nuevamente. Puse una mueca. ¡Es imposible, ese hombre debía ser inhumano! Un ataque así lo devastaría por completo. No comprendo cómo pudo haber sobrevivido si... Un viento azotó ferozmente el recinto. Cerré los ojos. Mí rostro se llenó de cortes por las partículas que se materializan sin avisar.
-¿Sorprendida, princesa? Mi aprendiz está muy bien entrenado para los ataques de anti-magos, ahora acábalos con tu mejor carta –ordenó Chase descendiendo. Resurgiendo de la nada. El viento me empujó hacia atrás, pero caí sobre algo suave y cálido. Levanté la vista. Se trataba de Raimundo, quien se puso de mi lado. Repentinamente los vientos comienzan a envolvernos en círculos. Un pequeño tornado nos tenía atrapados.
-A partir de aquí me encargaré de neutralizar su ataque y cuidarte la retaguardia, tú irás a partirle la cara, ¿okey? –dijo con voz profunda.
-¿Rai, qué le pasó a tus ojos? –los ojos de Rai se tiñeron de un azul claro profundo, como si sus ojos fueran un reflejo de un cielo esclarecido. Este hombre me tiene sorprendida: Lo he visto con los ojos azules, rojos y verdes (su color natural, deduzco).
-Eso no tiene mucha importancia, ahora -musitó para que su voz no se quebrara. Me percaté que me tomó de la mano, la flama de mí espada se tornó de aquel rojo brillante que vi hace unos segundos. Asentí con la cabeza. Raimundo envió una serie de ataques en su contra. Y en el centro se formó un torbellino como si fuera un túnel para que lo atravesara. Corrí en dirección al túnel y di un salto, descargué todas mis fuerzas sobre él. Se escuchó un crujido.
Reboté. La máscara del capitán se despedazó, los pedazos de la máscara quedaron volando libres en el viento. Revelándose la identidad del susodicho. Perdí el aliento. La quijada se me cae al suelo cuando reconozco las facciones del individuo: ¡¿Otro Raimundo?! No, era imposible. Me volteé para leer la expresión de Raimundo, éste tensó la mandíbula, entre los dos intercambiaron miradas. La diferencia entre ambos Raimundo, es en los ojos, mientras mí espadachín tenía los ojos verdes (o azules en este caso), él los tenía negros y sin vida. El otro Raimundo no emitía expresión alguna. Vaciló, empezó a respirar con dificultad. Acabó por dirigirse finalmente a Chase:
-¡Bastardo!
-¿Qué? ¿esa es tu reacción cuando después de tantos años te has reencontrado con tu amado hermano, Reinaldo?
-¿Hermano? ¿Y por qué te dice Reinaldo, Raimundo? –pregunté ofuscada.
-No, es imposible que él esté vivo, yo estaba... Su cadáver... ¡esa cosa es una falsificación!
-¿Falsificación? No exactamente, ven aquí mi querido aprendiz –ordenó Chase.
-Sí maestro –asintió arrastrando la enorme espada hasta reunirse con su amo.
-Originalmente mi muy devoto aprendiz nació de los residuos de emociones y pensamiento energético del Raimundo que fuiste incapaz de proteger en penurias de su muerte, el hecho de que siga vivo a estas alturas se lo debemos a Hannibal Roy Bean.
-¿Hannibal Roy Bean?
-Justamente, desde que Raimundo está muerto su voluntad está al servicio de Hannibal y su orden es obedecerme en todo lo que se me antoje. Estos años han convertido a Raimundo en un joven espadachín prodigioso al mismo nivel que su hermanito, no solo en el combate cuerpo a cuerpo, entre otros. ¿Por qué no le muestras una dosis de lo que puedes hacer? –le preguntó Chase.
-Sí, maestro –empuñó el arma con ambas manos y la enarboló muy alto. Nos sorprendimos. Detrás del hermano se dibujó una silueta. Al ritmo de él comenzó a cortar el techo. Este se nos vino encima.
-Si el destino lo dispone, nos volveremos a encontrar, Reinaldo –dijo Chase con una risita.
Él envolvió a su alumno con su capa y se desvanecieron. El techo comenzó a desprenderse. Teníamos que salir por la ventana a la izquierda, pero no estaba decidida a irme sin Rai, el motivo de todo esto. Éste corría vanamente donde desaparecieron Chase y "su hermano". Y escupió adolorido el nombre de Chase, intentándolo de atraer, pero no pudo. Me costó un enorme trabajo arrastrarlo conmigo, al ver que era inútil seguir insistiendo. Corrimos hacia la ventana, tomé mi arco y mis flechas y brincamos al mismo tiempo.
A/N: Un capítulo bastante revelador. Me basé en gran parte en Kaze No Stigma para hacerlo. El soldado que iba tras de Chase Young como perrito faldero, era el hermano gemelo muerto. Debo admitir que estoy muy orgullosa de esta historia de hermanitos. Épica. Y Kimiko por fin, descubrimos que tiene poderes mágicos de fuego. Una maga de fuego. Y Jack, otra vez le tocó jugar a ser el traidor, no es por ofender pero a él le queda de estrellita el personaje de Judas. La escena en que Chase desenmascara a Rai frente a sus hombres me gustó bastante, los tres chiflados me ayudaron. ¿Saben qué odio? Cuando todo se me acumula, si fuera por mí todo el día estaría escribiendo y leyendo, esta semana estoy full y me quedan dos semanas para terminar esta pesadilla. Y comenzar las vacaciones, luego mi cumpleaños, o sea, un año más en mi vida... Pero me queda más cerca, mi primer aniversario, creo que fue en este mismo mes a finales. ¿Qué aniversario? Mi aniversario del día en que me inscribí en fanfiction, voy a cumplir un añito... Lo sé, soy una bebé :)
No los interrumpo más en su día, aparte que no estoy muy habladora, voy a seguir oyendo "el soundtrack" que me está inspirando para hacer Los Juegos del Destino, un tremendo fic... Inesperado... Espero que lo amen tanto como yo porque creo que es mí fic favorito, pronto, no sé cuando voy a subir una encuesta porque quiero saber las respuestas de cuáles de todos mis fics son los que más han disfrutado (favoritos). Hasta entonces...
"Mientras te miro fijamente... Yo lo sé, el futuro que tanto deseas... Yo siempre estaré a tu lado... Pero en un mundo perfecto no hace falta (¡nada más!)... Esta felicidad se debió haberme sido otorgada por un dios... El futuro ha sido revelado solo para nosotros dos... ¡Te amo! Fluyendo desde tu corazón... Te oí al pronunciar... Dentro de mi mundo lo único que hace eco es tu voz… Siempre he de creer que tú y yo, seremos capaces de encontrarnos ¡incluso en este cielo estrellado!" – partes de una canción de una chica enamorada... supongo.
Mensaje para Gushu: ¿Qué hay de nuevo, viejo?
Never Enough: Lo sabía, el personaje de Jack quedaba muy bien de esa perspectiva. Pues obvio que sí, of course que era muy obvio, yo creía que no lo habías notado y fue demasiado engorroso para ti... Bueno deberías saber que los protagonistas son tontos, luego es que se le mete el chip de la inteligencia. Rai vomitando sangre... No te puedo decir la respuesta, tendrás que esperar el próximo episodio porque ahí se va a desenrollar todo este misterio de la enfermedad (¿a dónde se llevaron a Rai?, ¿de qué hablas?).
Our destiny: Sí, se me pasaba por la mente en aquel entonces Avatar, pero no puedes decir que plagié porque si lo miras desde otro ángulo... No se parecen en nada. Tubbimura, pues sí, pero "tenes" razón.
Chasing the dragon: ¡QUE NO, CHICO, QUE NO! ¡¿DÓNDE DIABLOS ESTABAS TÚ CUANDO DIJE QUE PARA INSPIRARME HACER EL FIC ME BASÉ EN LOS JUEGOS DEL HAMBRE, PERO QUE NO SE PARECEN EN ABSOLUTA MEDIDA?! ¡Y TÚ NUNCA DIJISTE QUE SE PARECÍA!
-Ubícate cuando vayas a decir algo. Yo siempre dije que eras un...
Mia, eso está demás, en boca cerrada no entran moscas. Ay mira chico, te lo voy a poner bombita, el próximo fic que voy a publicar se llama Los Juegos del Destino, nada que ver con Los Juegos del Hambre NI SIQUIERA SE ME PASÓ POR LA CABEZA CUANDO IDEÉ EL TÍTULO (¿está todo claro hasta ahora?) y me basé en Mirai Nikki, UN ANIME (¿captas?), pero son muy, muy distintos y lo pongo así para llamar tu atención... ¿Entendiste? Entendiste.
Me vi la peli y el libro, tengo los otros, pero no los he leído porque soy esclava de mis estudios. Apuesto que no tenías que estudiar el lapso completo de una materia y nueve puntos para una exposición que tienes que defender por todo tu equipo en un mismo día (con solo tres días para estudiar), no tenías que estudiar para un examen con una profesora que se la pasa el santo día pensando en las pruebas de repetición porque todos los alumnos le raspan y un ejercicio ahí horrible... ¡¿NO?! Pues yo sí sé que es eso y es el infierno… Ah sí, bellos paisajes, un episodio para Rai solito...
Tides of Times: Sí, ya sé, me quedó de película esa gran revelación. El capítulo que viene se explica todo y solo quedaría la batalla final, quedan tres capítulos para poner el fin. Y cómo leíste a comienzos del capi, Jack fue quien entregó a Raimundo (nadie mejor que él le queda el papel de Judas), y ese cuervo era Chase (acuérdate que para llegar con Vlad, Chase se transformó en un pajarraco). Esperando que te haya gustado el capítulo, el capítulo que viene va a estar bueno (contiene una historia, me gustan las historias, pero que se va a poner más romanticón, especialmente el capi 12), gracias por leer... Hasta entonces.
