Lo que todos perdimos
capítulo 10 : por ti, por ustedes.
disclaimer: Saint Seiya le pertenece a nuestro borrachín favorito, masami kurumada.
- Shun...
El peliverde, alzó su mirada y frunce el ceño. Estuvo a punto de Abrir la boca para reclamar, pero unos fuertes brazos lo rodean, y el cuerpo tiembla con emoción.
- Shun... hermano - sollozo el Fénix, abrazando fuertemente al joven - estás vivo... estas vivo...
Los muchachos estaban en completo shock, todos mirando con los ojos abiertos, no creyendo lo que estaba frente a ellos.
Ikki impulsivo, se abalanzó sobre el joven, sin importar las pruebas, sin importar nada. Ikki quería tanto abrazar al Chico, oliendo su aroma, recordando los viejos tiempos, dejando sus lágrimas correr.
Saori sintiendo el cosmos del joven, sintiendo semejanzas con las de su fallecido amigo, sumado a eso la apariencia idéntica del chico. Ella como diosa tenía un lazo con su orden, y precisamente ahora que mira al joven sus sentidos le dicen algo.
Seiya quien miraba al joven de arriba a abajo siente una amalgama de sentimientos, su cosmos emergente ante tal aparición. Miedo, sorpresa, tristeza, pero sobretodo, ira. Ira por que sabe que esq chico no puede ser Shun, ira q Ikki por que se deja llevar por los sentimientos. Seiya tiene que morderse los labios para no gritar su descontento, tiene que pelear contra si mismo para no ir y jalar a Ikki lejos del joven.
Hyoga esta frío, frío pero no con indiferencia sino con pavor, pavor puro. El corazón palpitante en el pecho, su aliento entrecortado y las lágrimas estancandose en sus ojos. Nuevamente los fantasmas de su pasado vuelven para atormentarlo, esta vez usando la carne, la cara de su fallecido amigo. Hyoga piensa nuevamente en lo que había estado deseando, una nueva oportunidad, pero el rostro del joven parado frente a él es un fantasma, un demonio que viene a burlarse en su cara.
Shiryu siempre fue el mas sensato de todos, el que siempre analiza todo antes de actuar, por eso es el único sin mostrar emociones ante el fantasma de su amigo, reflejado en el rostro del joven. Shiryu observa como sus compañeros han sido presas de los sentimientos, mira como Ikki, el mas bravo de todos, llorando como nunca en los brazos del joven, quien nisiquiera se molesta en devolver el abrazo. Saori y Seiya, quienes no se deciden que hacer, no saben si creer o no lo que sus ojos observan. Hyoga, quien esta por tener un ataque nervioso y el mismo, que siente como todo pensamiento ha desaparecido.
- ustedes se equivocaron de persona. - la voz del joven les saca del trance - yo no soy el chico que buscan, me confunden.
Jabu, quien había permanecido callado casi se abalanzó sobre él, pero fue Ban y Geki detuvieron al unicornio. - ¡deja de mentir!
Ichi toma la palabra y tranquilamente dijo - Shun... yo se que estás enfadado con ellos, que te hicieron mucho daño... pero tú Haz exagerado.
Ichi trata de razonar con el joven, pero el Chico, se aparta de Ikki y le devuelve una mirada llena de odio.
- no me llamé así.
Así como el amor y la tristeza controlaron sus acciones, ahora la ira e indignación lo hacen justo ahora. El cosmos del Fénix se incide amenazadoramente, asustando a todos los presentes, a los capaces de percibir el cosmos. Los demás ocupantes del parque no sentían ningún cambio al ambiente, es más, ellos seguían con sus actividades normales. Aunque increíblemente, los amigos de Shun, parecen alerta e incluso buscan algo de entre sus ropas.
Ikki cansado de los tratos de su hermano le tira un puñetazo, pero esté es esquivado, y en un movimiento Ikki fue derribado al suelo y un objeto lastima su cuello. El Fénix alzó su vista y vio como su hermano apretaba un abanico contra su cuello.
- no te tengo miedo, extraño. -Dijo tranquilamente el chico, como si no tuviera amenazado al Fénix.
Los amigos de Ikki, estuvieron por atacar, pero tanto Shinnosuke y Shinji los amenazaron con sais.
- escuchen, aquí ha habido un mal entendido. - Dijo seriamente Shinnosuke.
Shinji asiente y agregó - sería mejor que todos nos calmemos y hablemos como gente civilizada y no como salvajes.
ambos bajaron sus armas y las tiraron al suelo, Jabu deja de luchar por liberarse y los demás solo miran. Finalmente, el chico peliverde se levanta y guarda su arma.
- espero me disculpen, pero el atacó primero- dijo el chico, ayudando al Fénix a levantarse - para enmendar mi comportamiento ustedes han de llamarme Shun, como su amigo.
- desgraciado... tú.. deja de mentir. - grita Jabu.
- ¿que sucede aquí? - pregunta Shiryu
- ustedes han confundido a mi persona con su amigo fallecido, si yo soy consciente de mi parecido con él, pero yo no soy él.- afirmó Shun, mirando fijamente a Shiryu.
Hyoga quien siempre pudo determinar si una persona mentía observa a Shun a los ojos y en ellos puede ver la verdad.
- caballeros, yo les puedo asegurar que mi amigo dice la verdad. - fue Shinji quien habló. - yo conozco a mi amigo, él no es Shun Kido.
- ¿como puede estar tan seguro? - cuestiona Hyoga, acercándose a Shinji.
Rápidamente Shun se interpuso entre los dos, mirando directamente a los ojos a Hyoga - no le hables de ese modo, gaijin.
Hyoga se quedó sin aliento, todo su valor esfumandose. El grupo de Saori tenía la boca abierta, a excepción de June quien no entiende lo que pasa.
- p...pero, c...o...como, p...or que. - balbucear estupefacto, ofendido.
Hyoga recuerda tiempo atrás, cuando recién les habían llevado a la mansión, todos le decían "gaijin" a sus espaldas. Recuerda que también todo mundo lo evitaban, lo insultaban con esa palabra. Saori siente una punzada en el corazón, pues ella misma se lo decía.
- Nachi, ¿que ocurre? ¿Qué significa "gaijin"? - pregunta June -no entiendo.
- June... gaijin significa "extranjero" pero a modo de insulto. - respondió Nachi, June asintió.
- ¡usagi! No seas grosero. - reprimio Shinnosuke, luego volteó a ver a Hyoga - perdonalo, él siempre es así con todos los extranjeros.
Luego el mismo Shun hizo una reverencia y pidió disculpas. - han de perdonar mi actitud, pero tengo mis motivos.
Seiya se acercó y temeroso, miró a los ojos a Shun, quien le miraba de vuelta con cierto enojo - ¿cómo sabemos que no eres tú?
La cara de Shun se transformó en una en la que ellos nunca habían visto jamás, una cara que reflejaba odio - tengo familia, tengo amigos, una vida hecha aquí hasta un perro ¿por que tendría que mentir?
- porque estás molesto. - respondió firmemente Seiya, con las emociones a flor de piel.
- ¿molesto?- bufó Shun, dando una risa sarcástica - ¿por que? Apenas los conozco.
Éstas palabras afectaron grandemente a todos, tomando por sorpresa incluso a Jabu. Tan frías palabras taladrando sus corazones, haciendo sus esperanzas de tener a su amigo de vuelta desaparecieran. Prontamente vieron como Shun los miró una vez mas, les dio una mirada llena de enojo y luego la misma le flaquea, les dedico una mirada llena de tristeza.
- escuchen, lo siento, lo siento mucho; pero yo no soy su amigo. - dicho esto se dio la vuelta y se fue, no sin antes susurrar algo a su amigo Shinji.
- pero... - murmullo Ikki, pero fue detenido por los amigos de Shun.
- ¡basta!- ordenó Shinnosuke, sorprendiendo no solo a los caballeros y su diosa, sino también a su amigo, quien lo miraba impresionado.
Ésta vez para la impresión general, no fue Ikki, Seiya o Hyoga, nisiquiera Jabu, sino Shiryu. El más sabio de todos, el que normalmente piensa antes de actuar se abalanzó sobre los estudiantes, quienes rápidamente se pusieron en modo de defensa.
- ¡ustedes no tienen que ver nada en ESTO!
Shinji quien aparentemente era el mas calmado de entre los tres se interpuso.- caballeros, por favor orden, no queremos empezar una pelea que podemos lamentar luego.
Antes de que Shiryu abriera la boca, Ban empezó vociferar, buscando pelea.
- ¿lamentar? Jajaja ¿y que podrían hacer dos niños de papi?
Shinji entonces, sin ninguna emoción en el rostro dijo tranquilamente.
- Ban de león menor- ninguno de los presentes se atrevía a hacer movimiento o exclamación alguna, fueron totalmente silenciados. - demuestra la poca educación que Mitsumasa Kido te otorgó.
Luego, Shinnosuke tomó la palabra - ¿por que la sorpresa? Tal y como nos dijeron anteriormente, ambos somos hijos de papi.
- ambos estuvimos presentes en el torneo galáctico, vimos todas las batallas hasta que Ikki de Fénix interrumpió la batalla.
Cruzando los brazos, Shinnosuke río amargamente - si, fue cuando perdí bastante dinero. Yo le había apostado a Jabu de unicornio y Shinji a Shun de Andrómeda.
Shinji sonrió y guiño el ojo a Jabu, quien alzó una ceja en duda - jajaja yo siempre supe que Shun le patearia el culo tan duro al unicornio, que se lo dejaría del mismo color que su armadura.
Jabu sacó el dedo malcriado a los chiquillos y estos rieron.
Saori se acercó, a pesar de las protestas de sus caballeros, encendiendo su cosmos. Los muchachos quedaron asombrados, pegados al suelo, rápidamente ambos tiraron sus armas.
- Atena...
- Saori...
Llamaron sus amigos, pero no supo decir quienes. Ella miraba a los jóvenes con absoluta curiosidad e incluso dudas.
- por favor, ustedes parecen ser mas preceptivos- para la impresión de todos los dos muchachos se arrodillaron y Saori alzó una ceja - y aparentemente, saben mas de lo que aparentan.
Shinnosuke negó con su cabeza- lo que sepamos o no, no importa. Pero queremos dejar claro que nuestro amigo no es su Shun.
Saori le miró a sus ojos, Shinnosuke sin embargo no flaquea en su respuesta - nosotros estuvimos presentes cuando Shun Kido hizo su examen de admisión para el colegio.
Shinji asintió - le vimos y en sus ojos... no había motivación alguna... estaban vacíos; en cambio, nuestro amigo, sus ojos son brillantes con el fuego de la vida.
- ¿por que lo esconden de mí? - sollozo Ikki, hablando después de tanto rato - ¡él es mi hermano, tengo mas derecho sobre él que cualquiera de ustedes!
Shinji bufó, y miró directamente al Fénix- hipócritas - luego volteó a los demás y los señaló - todos ustedes, HIPÓCRITAS.
Ikki sintió la sangre hervir ante tal comentario, queriendo de repente, asesinar al crío. Tuvo que respirar hondo varias veces para calmarse, solamente atinó a tirarle miradas asesinas, las cuales eran ignoradas.
-¡ahora buscan lo que hace tiempo olvidaron! - añadió sal a la herida Shinnosuke - tal y como dijo Shinji, ustedes son la hipocresía hecha persona.
- saben, aquí se cumple la frase, " los muertos reciben mas flores que los vivos, porque el remordimiento es mas fuerte que la gratitud" - citó Shinji, casualmente mirando a Hyoga. Las palabras afectando mas de lo que él quisiera admitir, recordando las visitas que él hace a la tumba de Shun, recuerda como llenaba la tumba de flores; pero en vida... en vida.
Shun le salvó la vida y nunca le supo agradecer, pero, ¿habrá sido eso lo que quiso decir Shinji? Estos jóvenes cada vez despiertan la curiosidad de los presentes.
- escuchen, caballeros- Shinji continúa la charla - mañana, a partir de las 10 de la mañana habrá un festival, se les dejará entrar al colegio. Vengan más temprano sí quieren, será ahí cuándo verán que nuestro Shun, no es su Shun.
¿Su "Shun"?
Diciendo esto, los chicos tomaron sus armas y se retiraron lentamente. Ya retirados, los santos se miraron los unos a los otros, tratando de decidir sus siguientes movimientos.
- Saori, tenemos que hablar. - dijo Shiryu.
Saori asintió y ordenó a los demás seguirla.
[············]
La mente de Hiroshi iba a mil por hora, pensando en el extraño encuentro con los muchachos estos. Se puso los patines que llevaba en la maleta y comenzó a patinar por la ciudad, relajandose en el proceso.
¡diablos! Estos chicos arruinaron su día perfecto con sus amigos, ¿que haría ahora? Bueno, tiene el dinero que su madre le dio. Suspirando, se dirigió a una heladería que queda camino a su casa y se gastará el dinero ahí.
- Hola, Hiroshi. - saluda el dueño de la tienda, quien conoce al joven - ¿que necesita hoy?
- una malteada de chocolate y veré que más tiene.- respondió el chico, urgando entre los dulces de la estación.
- Hiroshi, ¿te sientes bien? - pregunta el señor, entregando la malteada al Chico.
- ¿por que pregunta, señor ? - rebota la pregunta el joven, revolviendo el líquido con la pajilla y dándole una mirada inocente al dueño.
- te vez pálido, ¿te pasó algo? - El hombre coloca la mano en la mejilla de Hiroshi, buscando algún signo de fiebre.
- pues... verá, hoy unas personas me confundieron con otra persona, pero por alguna razón... les siento lastima, a pesar de que mi madre me ha dicho que estos tipos son malos. - Hiroshi terminó su malteada y el dueño le sirve otra.
- mmmmm, pues en verdad te impresionó, pues, tienes fiebre.
- ¿en serio? - Hiroshi exclamó, preocupado - ¡diablos! No puedo enfermar, mi madre tiene que viajar pronto.
El dueño retiró el vaso, y le acarició la cabeza a Hiroshi - ve a casa y duerme, quizás la fiebre bajé.
- ¿cuanto es? - dice el joven, buscando dinero, pero el hombre sacudió su cabeza.
- no es necesario, probablemente yo empeore tu fiebre sirviendo helado.
- gracias señor, es usted muy amable. - sonrió Hiroshi, dejando el lugar.
[········]
Rumiko se mira al espejo, observa su forma humana y frunce el ceño. Recuerda sus tiempos en el Olimpo y recuerda su destierro, recuerda su tiempo como un ser lleno poder y ahora todo su poder embotellado en este cuerpo mortal. Lo peor de todo esta forzada a luchar al lado de Poseidón, el dios del mar nunca fue de su agrado, no desde...
Rumiko también piensa sobre Zeus y la alianza que tiene con él, obviamente nadie se negaría a las peticiones de Zeus, el gran Rey de los cielos. Todo aquel desgraciado que Zeus considerará revoltoso o insultaba a uno de sus favoritos, era enviado aquí, a la tierra.
Piensa en Abel, quien insultó y superó al favorito de Zeus, Apolo. También piensa en Eris, cuyo pecado fue enfrentar a Artemisa, la segunda favorita. Piensa sobre todos aquellos, castigados por Zeus y luego, esta su caso. Zeus fue muy cruel con su caso en particular, no solo su poder quedó sellado, sino que también el infeliz de Zeus le ha condenado en un cuerpo maldito.
- mi señora. - entró el siervo peliazul, sentándose en la cama de su ama.
Maldito, obligado a alimentarse de la fuerza vital de varios seres vivos, de la lujuria, de la vitalidad y hasta la sangre. Antes de que todo esto comenzará, debía alimentarse de los borrachos, de los mendigos, asegurándose de no matar y quedarse con hambre. Pero, por la piedad de Zeus, le han otorgado dos fuentes de alimento excelente, un hombre temeroso de su pasado y un joven, olvidado por su familia.
- ya es la hora, Altaír.- siseo la mujer, volteando a ver a su lacayo.-¿ donde esta Hiroshi?
- sigue afuera. - respondió el sirviente, quitándose la camiseta y exponiendo su cuello. - puede hacerlo con total tranquilidad.
- excelente.
La mujer fue avanzado lentamente, como una víbora, seductora. Sus finas facciones deformandose, transformando su belleza en fealdad, su Blanca piel se puso gris y sus labios secos, sus dientes se hicieron alargados, pero el siervo no se inmutó. Permite que la bestia besa su cuello, lama su piel y le de pequeños mordiscos, hasta que finalmente la mujer clava sus colmillos en su piel. Un gemido, mas de placer que de dolor, escapa de los labios del hombre, y la mujer saborea con gusto la sangre que escurre a su boca. Altaír, en una reacción inconsistente la toma por la espalda, cierra los ojos sintiendo un enfermizo placer, mientras que Rumiko por su parte siente asco.
Repentinamente, ella siente asco, irá hacia todo y todos. En su enojo entierra sus dientes más profundamente en la carne de Altaír y se maldice a si misma.
¿por que?
¡maldito Zeus!
¡maldita Artemisa!
¡maldito Apolo!
¡maldita Atena!
¡maldito Poseidón!
Satisfecha su hambre, se retiró del cuello de Altaír y procedió a curar su herida. El siervo, aún embobado la mira y sonrió, él es de ella.
[·········]
En la mansión se encontraban discutiendo todo lo sucedido hoy, en la gran sala de estar estaban, los nueve caballeros de bronce y la amazona.
- ¿que haremos? - Shiryu habló, rompiendo el silencio- ¿creen que esos muchachos dicen la verdad?
- dicen la verdad.- aseguró la diosa - lo pude sentir, al menos la parte de conocernos a todos.
- la pregunta es... ¿como saben tanto?- Hyoga inquirió, sembrando dudas en sus compañeros.
- ¿no es obvio? ¡Shun les dijo! - Jabu acusó.
- si, pero... ¿por que haría eso? - Hyoga dijo - además, es obvio también que ellos pueden sentir el cosmos.
- posiblemente otra de las cosas que Shun les mostró.- finalizó Shiryu, sonando mas acusatorio de lo que pretende.
De repente a Saori le sonó el teléfono y se excusó para poder contestar, dejando a sus caballeros conversando.
- lo que no entiendo es, ¿por que estos niños lo protegen? - fue Jabu quien habló, preguntando lo que todos querían saber. Cabe resaltar que nadie pudo responder, se quedaron callados, tratado de entender todo esto.
Ikki miraba a la nada, recordando el odio en los ojos de su hermano, e irónicamente, recuerda cuando volvió del torneo galáctico, toda la irá con la que miró su hermano y él simplemente le atacó. Como si fuera cuestión de karma, ahora la historia se ha invertido, él miró a su hermano como la cosa mas preciosa, y su hermano en cambio, con asco.
Seiya también permanece callado mirando al suelo, jugando con sus pulgares nerviosamente. Dudas y mas dudas amargan su mente, su corazón palpita fuertemente contra su pecho, y sus manos tiemblan.
- ¿por que estan asegurando que ése chico es Shun? - la voz quebrada del Pegaso interrumpió la discusión.
- ¿Seiya? - Shiryu se acercó a Seiya, pues el Pegaso temblaba horriblemente.
Pero el dragón fue frenado por Seiya, quien lo miró de forma amenazadora - ¡No te acerques! ¡No me toques!
Hyoga se sorprendió por la explosión emotiva de su hermano, de su compañero en armas. Nunca lo había visto tan mal, tan emotivo desde su batalla contra Abel, la misma vez que Saori les dijo que no los necesitaría más.
-¡él no es Shun! ¡Shun esta muerto!- Seiya estaba hiperventilando - ¡dile Ikki!
Ikki dio un brinco del susto, miró a Seiya y luego esquivó la mirada del Pegaso.
- yo... no sé, Seiya.
Ikki quiere creé tanto que Shun esta vivo, quiere creer que él tuvo una vida mejor, aunque sea lejos de él. El Fénix quiere que Shun sea aquel joven, sano y feliz, prefiere éso a pensar que Shun esta aún en el fondo del mar. Le da asco el solo pensar que el cuerpo de su hermano , la carne haya sido devorada por animales y que el único hueso que encontraron, sea lo que quedó de él.
- pero, según tengo entendido Tatsumi recibió los restos de Shun, un hueso y estaba confirmado. - Shiryu rápidamente recordó, tratando de calmar a su amigo.
- Tatsumi nos mintió.
La voz triste de Saori resono en el cuarto, todos voltearon a ver a la diosa, quien tenía la cara llena de tristeza.
-¿que? - fue Jabu quien habló, poniéndose de pié y caminando hacia la concertada diosa. - ¿por que dices eso, Saori?
Saori mordió sus labios antes de contestar con tristeza - Tatsumi, el hueso que él nos mostró es falso.
- ¡¿QUE?! - fue la exclamación general, acompañado de algunos - lo sabía
Pero quienes reaccionaron peor, fue, sin duda, Seiya e Ikki, quienes comenzaron a llorar silenciosamente.
- ¿quien le informó, señorita Saori? - Shiryu preguntó
Saori suspiro, removiendo uno de los mechones rebeldes de su rostro - recibí una llamada del departamento de Policía - levantó el celular para hacer énfasis - nunca existió el famoso hueso.
Hyoga se levantó y prácticamente corrió hacia ella -¿que dices? ¿Cómo pudieron engañarnos?
Shiryu se Acercó a la escena también y miró a Saori directamente a los ojos - tiene sentido, Tatsumi fue el único en ver todas las pruebas.
- recuerden que todos aquí en ese entonces éramos menores de edad, yo aún lo soy. - ella dijo, tratando de defenderse
- entonces, ése joven puede ser... - Shiryu murmuró
- ¡yo lo sabía! - gritó Jabu - obviamente Shun fingió su muerte para alejarse de nosotros.
- ¿Habrá sido capaz? - pregunta al aire Ichi
- ¿de sobrevivir? - inquirió Jabu - claro, Shun era uno de los mejores santos de Atena.
Todos voltearon a ver a Jabu con sorpresa, ya que era bien sabido que Jabu nunca aprecio demasiado a Shun. Aparentemente el Santo del unicornio leyó las miradas de sus compañeros, cruzando los brazos exclamó:
- ¡sí! ¡Yo sé! Nunca me llevé bien con Shun, pero sé que él era poderoso.
Nachi se paró, suspirando agregó - creo que lo que Jabu quiere decir...es..
Nachi fue interrumpido por June - posiblemente Shun haya sido rescatado en su intento de suicidio.
Shiryu se frota la barbilla pensativo, luego mira a June - entonces he ahí la respuesta de los muchachos, Shinji y Shinnosuke. Posiblemente Shun fue acogido por ellos y entonces, en agradecimiento él les enseñó lo que sabe.
June asintió y dijo - es verdad, Shun sobrevivió el acto de sacrificio en isla de Andrómeda, estoy Segura que él haya sobrevivido por la gracia de los dioses.
Saori abrió los ojos, comprendiendo y atando cabos sueltos - dioses...mar... ¡Poseidón! ¡Julián!
- ¿Saori? - Hyoga llamó, no comprendiendo las palabras de la pelilila, pero aparentemente, Shiryu si.
- ¡entiendo! Sí Julián pudo enviar las armaduras, también pudo haber salvado a Shun. - el dragón exclamó.
- éso explicaría el por que del súbito cambio de Julián. - dedujo Hyoga
- basta... ¡basta! ¡BASTA!. - gritó Seiya caminando a toda prisa hacia Saori - ¡Shun esta muerto! Shun no sería capaz de causarnos es tipo de dolor.
Saori trató de razonar con Seiya, pero esté siguió su pataleo, llorando abiertamente - ¡Ikki, di algo!
Ikki alzó la mirada, sus ojos azulados cargados de lágrimas cayeron en los marrones de Seiya - Pegaso... prefiero saber que Shun esta vivo y despreciandome, a saber que se lo comieron los peces.
Nuevamente, el Fénix se sumió en el Silencio, mirando al suelo. Entonces Seiya volvió a preguntar.
- ¿y los muchachos? Ellos aseguran que su Shun, no es nuestro Shun.
- tiene razón. - dijo Jabu - hasta nos invitaron a su escuela mañana, a las diez.
- iremos a las ocho, ellos son sospechosos. - Saori dictó - todos iremos, antes de cuestionar a Julián.
- ¿y Tatsumi? ¿Y kiki? - pregunta Shiryu rápidamente, Saori lo miró.
- de Tatsumi me encargó yo, pues se ha retrasado en el viaje. - Saori suspiro amargamente - a Kiki no le digan nada, no hasta estar seguro de todo.
[···········]
Rumiko acariciaba los cabellos de su hijo, Hiroshi descansa en el regazo de su madre. Ya era tarde en la noche y ya habían cenado, Altaír les sirvió té para aliviar la fiebre.
-¿que te habrá causado la fiebre? - pregunta su madre.
- vi a esos extranjeros, me causaron una fuerte impresión.
Rumiko se quedó callada y sigue acariciando a su hijo. - ellos son salvajes, hijo mío.
- tenían cosmos muy poderosos, casi como... un Dios.
Rumiko rió y dijo - son farsantes, hijo. No te Acerques a ellos.
- si madre.
- recuerda, pronto tendré que partir a Grecia pronto.
- ahora ven, vamos al cuarto. - dijo ella, sonriendo maliciosamente.
