Se postra ante ustedes y coloca tres dedos sobre el suelo.
Lamento mucho no haber actualizado la semana pasada, pero me atraparon unas entregas de la universidad, además de que tuve que asistir a un simposio de diseño (es algo así como un congreso donde van diseñadores famosos o exitosos y nos dan una "plática") y no tuve naaaada de tiempo para escribir u.u
Bueno me seguiré disculpando en la parte de abajo.
Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen. son obra de su respectivo autor.
Advertencias: Riren, AU-reencarnación, Lemon.
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Capítulo 10
Deseo
- ¿Heichou? ¿Está aquí? - preguntó un castaño de ojos verdes con destellos turquesa mientras se asomaba por la puerta del despacho de su superior.
Eran más de las tres de la mañana, Eren se había despertado después de una pesadilla que había estado teniendo por un par de semanas y a pesar de no tener permiso de salir del sótano, él se escabulló sólo para tomar un poco de agua en la cocina, pero cuando estaba en su camino de regreso pudo notar una luz que salía de debajo de la puerta de la oficina de su capitán y se decidió por ver si el sargento necesitaba algo.
Pero cuando se asomó lo único que pudo ver fue un bulto de cabellos azabaches sobre el escritorio, iluminado por una pequeña vela. Eren entró y cerró la puerta detrás de él. Se acercó y pudo ver a su sargento rendido ante el cansancio, suspirando quedamente sobre unos papeles que parecían importantes.
Suspiró y de sus labios brotó una sonrisa llena de ternura. Se dio cuenta de que el azabache recibiría las consecuencias de dormirse en esa posición incluso antes de despertar así que con sumo cuidado lo levantó y recostó su espalda en el respaldo de su cómoda silla y luego la inclinó un poco para mejorarle la posición.
Buscó con su vista algo con que taparlo y se encontró con una pequeña frazada en uno de los apoyabrazos del sillón que había a la mitad de la oficina.
"Lo más probable es que el Heichou la utilice muy seguido" pensó
Se acercó para tomarla y cuando sólo faltaban al menos dos centímetros para tocarla sintió que unos fuertes brazos le rodeaban el cuerpo desde atrás.
- ¿Se puede saber qué haces fuera de tu habitación, mocoso? - escuchó una adormilada voz al lado de su oreja derecha.
- ¡Ah! - gritó por lo bajo ante la sorpresa - Lo siento Heichou, lo que pasa es que... no... no podía dormir y me levanté por un poco de agua y... cuando iba de regreso vi luz en su oficina... lo lamento. El mayor no dijo nada, parecía estar pensando en algo -. ¿Heichou?
Eren dirigió su vista por sobre su hombro, y pudo ver el rostro pensativo de su superior.
- ¿Sucede algo? - preguntó el ojiverde.
- Tsk, nada mocoso - dijo y el menor pudo ver como la luz regresaba a sus ojos -. Pero aún así no tienes permiso para salir, tendré que ponerte un castigo - dijo con una sonrisa pervertida.
- ¿Q-qué está pensado? - preguntó el moreno adivinando los pensamientos del azabache.
- Ya lo verás.
Soltó al menor, caminó hasta la puerta y pasó es seguro. Se encaminó de regreso hasta donde se encontraba Eren y lo elevó sobre su hombro hasta depositarlo en el sillón.
- H-heichou, aceptaré cualquier castigo, pero no el que usted está pensando - dijo colocando las palmas de sus manos en el pecho del sargento que ahora se encontraba a horcajadas sobre él, para detenerlo.
- No - dijo firmemente -. Te lo mereces, además - dijo tomando las muñecas de Eren y poniéndolas sobre su cabeza - he tenido tanto trabajo éstas últimas dos semanas que no he podido hacer nada contigo - dijo notándose en su voz la excitación aumentando -, ¡joder! Ni un puto beso te he podido dar.
- Hei-... - empezó a decir pero el mayor recorrió con su lengua la mandíbula del moreno hasta llegar a su boca donde metió ese húmedo músculo bucal en su boca, explorando nuevamente esa cálida cavidad que llevaba días añorando.
Eren no tardó en responder el desesperado beso del mayor, mientras que el color carmesí coloreaba sus mejillas y su corazón se aceleraba. Llevaba tanto tiempo añorando que esa lengua salvaje se enredara en la propia que perdió el resto de sus sentidos, enfocándose en ése acto que funcionaba como un lavado de cerebro para él provocando que su mente se pusiera en blanco.
El mayor se separó y se quedó viendo la vista que su mocoso le ofrecía, mejillas sonrojadas, ojos húmedos y ligeros jadeos escapando de su boca. Mierda, el bulto en su entrepierna se endureció aún más y un jadeo casi mudo salió de entre sus labios.
- Mierda - gruñó el azabache.
El moreno dio un respingo.
- ¿Su-sucede algo? - preguntó preocupado.
- Llevo tanto tiempo aguantándome que ya casi llego, tsk, y sólo con un jodido beso y con una vista a tu cuerpo, ¡mierda!
- ¿Eh? - no lo entendió muy bien pero sintió la extrema dureza de su superior cuando éste dejó caer su cadera para apretar su miembro con el de él provocándole un estremecimiento -. ¡Ah! - gimió cuando el mayor empezó a frotarse contra él - H-heichou... ah... ugh
El mayor llevó su boca hasta el cuello de Eren y comenzó a besarle, lamerle y hacerle marcas de besos, incluso una que otra mordida, a lo cual Eren reaccionó jadeando aún más. Tenía que admitirlo, él también ya estaba casi en el límite por unas cuantas caricias. Como había dicho el sargento llevaban dos semanas sin dormir juntos, las mismas que llevaba Eren soñando una estúpida pesadilla en donde muere Rivaille tratando de protegerlo de un titan, ha sido la peor que ha tenido desde que se unió a la legión.
Quería borrar ése estúpido sueño de su mente, al menos por una noche, así que juntó todo el valor que tenía y le habló al azabache.
- H-Hei... Heichou, hágalo, rápido, lo necesito - jadeó.
El Sargento al escucharlo se sorprendió, levantó su cabeza del cuello eel menor y dirigió sus orbes grises al rostro carmesí del castaño.
- Ooooh, vaya, que honesto - se burló el mayor - ¿Así que quieres esto ah? - dijo y apretó aún más su miembro al del menor.
- ¡Ah! - gimió sonoramente el menor - p-por favor - dijo viendo al mayor con sus ojos acuosos.
El mayor se quedó sin palabras, sólo podía ver a ese mocoso debajo de él sin darse cuenta que su entrepierna ahora se encontraba en un estado mucho más necesitada que antes.
- Tsk - chasqueó su lengua y se incorporó, con una rodilla flexionada sobre el sillón y una pierna semi-extendida en el suelo, ambas entre las piernas del menor. Por fortuna el mocoso andaba en ropa de cama, no perdería el tiempo quitando las botas y las correas del uniforme ahora que estaba tan necesitado.
De un sólo tirón, quitó los pantalones y la ropa interior del castaño y desabrochó su pantalón dejando salir su duro y erecto miembro. El ojiverde dejó salir un jadeo. Rivaille quería metérsela en ese mismo instante, pero su subconsciente le arrojó el recuerdo de que no se lo había hecho en dos semanas, tendría que prepararlo, se llevó dos dedos a su boca y los llenó de saliva por completo, para luego llevarlos hasta su entrada y lentamente meter un dedo mientras el castaño gemía.
"Mierda, si que está estrecho" pensó el azabache.
Empezó con un va y ven para acostumbrar la entrada y cuando pareció haberlo logrado introdujo un segundo dedo, los sacaba y metía, hacía una especie de tijera al separar sus dedos para expandirlo aún mejor.
- Ah... Heichou... y-ya basta... sus dedos... no, quiero el de... usted... - gimió el moreno.
Mierda, su autocontrol se había esfumado al escuchar la súplica de su mocoso. Levantó las piernas del moreno, las colocó sobre sus hombros y su miembro lo puso en posición en la entrada del menor.
- Respira - advirtió el mayor y embistió el trasero de Eren, metiendo casi todo su miembro de una sola estocada -. E-estas muy estrecho - dijo el mayor tratando de no venirse por sólo eso.
- ¡Ah! - gimió el moreno y al no alcanzar los hombros del sargento lo único que pudo hacer fue clavar sus uñas en el descansa brazos del sillón que se encontraba sobre su cabeza.
- Voy a meter el resto - avisó el azabache y al escucharlo Eren abrió sus ojos con sorpresa como diciendo "¿Todavía queda más?" Y una nueva estocada del mayor arqueó su espalda e hizo que cerrara los ojos de nuevo.
El azabache se quedó quieto, esperando a que Eren se acostumbrase a su intromisión y aprovechando para recuperar la normalidad de su respiración.
- S-sargento, ya puede moverse - dijo el moreno mientras abría sus ojos.
El aludido chasqueó su lengua irritado y el moreno se preocupó, ¿acaso dijo algo malo? Pero jo pudo preguntar pues el mayor empezó con su va y ven de sus caderas a las del menor, empujó las piernas de este hasta casi pegarlas a su torso. Eren aprovechó y colocó sus manos en los fuertes brazos del azabache, éste soltó una de sus piernas y con la mano que le quedó libre levantó la camisa del moreno exponiendo sus pezones, para acariciarlos, chuparlos y morderlos hasta dejarlos completamente duros.
Eren no paraba de gemir ante las caricias de su superior y éste en ningún momento dejó de embestirlo. Hasta que se detuvo cuando Eren estaba por llegar al clímax.
- Eren, llámame - casi ordenó, solo que su voz jadeante y excitada, aminoraban la orden.
- ¿Eh? - preguntó confundido
- Vamos, llámame - volvió a ordenar reanudando sus estocadas.
- ¡Ah! - jadeó - H-heichou.
- Así no - dijo embistiendo profundamente al moreno.
- ¡AH! R-rivaille... H-heichou...
- Eren - le llamó con un poco de enojo - soy tu jodido novio, ¡llámame por mi puto nombre! - bramó mientras embestía profundamente una vez más.
- ¡AAH! - jadeó aún mas fuerte, estaba casi por llegar - H-hei... ¡Ah! - el mayor le cortó el honorífico con una profunda embestida - ...R-rivai...lle... - dijo al fin.
No era lo que esperaba el mayor, pero de todas formas el escucharle llamarle sin honoríficos lo llevó hasta el clímax. El primero fue Eren, que llegó al orgasmo gritando el nombre del azabache y por ese simple acto y después de dos profundas estocadas más, el mayor se vino en el interior del moreno, dejándose caer sobre el pecho de éste y tratando de regular su respiración.
- ¿Es tan difícil que me llames por mi nombre de pila? - preguntó el azabache en tono molesto cuando ya había recuperado el ritmo normal de su respiración y viendo al moreno directamente a los ojos.
- L-lo... ¡lo siento! - se disculpó - es sólo que... no puedo hacerlo - dijo cubriéndose el rostro con sus manos.
- Tsk, ¿y por qué no puedes?
- E-es que... me... me da - titubeaba - ¡me da mucha pena! Mi corazón no lo soportaría, empezaré con su apellido - empezó a negociar -, y cuando me acostumbre lo llamaré por su nombre.
El azabache solo pudo verlo con una mirada analizadora y después de un eterno minuto accedió.
- Esta bien, pero será mejor que lo hagas rápido - dijo y después hizo su sonido característico que hace con su lengua.
El moreno sólo pudo sonreírle y empezó a acariciar sus negros cabellos, se acomodaron en el sillón, Eren nuevamente con su ropa puesta. Rivaille estiró su brazo y tomó esa frazada que aún seguía sobre el respaldo del sillón, para extenderla sobre ellos, el azabache rodeando el cuerpo del menor y éste sobre su pecho también abrazándolo, y por primera vez en dos semanas, Eren pudo dormir tranquilamente escuchando el dulce sonido del corazón de su superior.
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Los ojos aguamarina de Eren se abrieron poco a poco pero no podía distinguir nada. Sentía su cuerpo un poco pesado, se removió en la cama, escuchó un suspiro desde atrás y abrió sus ojos de golpe, giró su cuerpo y ahí lo encontró. Un hombre de cabellos azabache se encontraba durmiendo junto a él, en una cama que no era suya, en una habitación que tampoco era suya.
Su rostro empezó a teñirse de carmín al rememorar los eventos antes de quedarse dormido.
Después de saber que Rivaille tenía todos sus recuerdos de su vida pasada se emocionó tanto y terminó confesando que él también lo recordaba, recibió un golpe por parte del azabache y después un abrazo (suponía que con ese abrazo le decía que lo perdonaba), después de decirle un comentario que el mayor tomó con una segunda intención se lo llevó hasta su recámara...
- E-espere Heichou - decía mientras empujaba al hombre que se encontraba sobre él en esa cama king size.
- No quiero.
- ¿Eh?, p-por favor, y-yo... tengo miedo.
- ¿De qué? si ya te he dado duro infinidad de veces.
- ¡Wa! - se sorprendió ante las palabras de su profesor - ¡e-eso ya lo sé! Es sólo que... y-ya no tengo mis poderes de titan y... no sé si.. - escondió sus ojos con su flequillo- dolerá más... a-además no me podré recuperar tan pronto.
- Tsk - dijo fastidiado y apartando su vista - bien, te prepararé adecuadamente.
Pero ya no hizo ningún movimiento para abusar del menor, simplemente se recostó a un lado de él y lo abrazó desde atrás.
- Con esto será suficiente por hoy - dijo estrechando al moreno entre sus brazos.
- ¿Heichou? Aún es de día - dijo pero no obtuvo respuesta, se dejó abrazar y empezó a divagar en su mente. No supo cuando se quedó dormido.
Ahora se encontraba viendo fijamente el rostro sereno de ése hombre que tanto ama. Es idéntico a como lo recuerda. Recordaba que Christa había comentado que la edad de Rivaille era de veintiséis años. Tienen una diferencia de nueve años. Bueno al menos no es tan alta como la de antes, pues en sus vidas pasadas él le llevaba dieciséis años, le doblaba la edad cuando lo conoció y cuando lo hicieron por primera vez.
Levantó su mano y con su índice le recorrió el puente de su nariz con mucho cuidado para no despertarlo. Después recorrió sus cejas y cuando recorrió su labio inferior el azabache suspiró, provocándole un estremecimiento al ojiverde. Lentamente acercó su rostro y le depositó un tierno y suave beso en sus labios.
- ¿Así que primero me rechazas y luego me provocas, eh? - dijo el azabache mientras se colocaba a horcajadas sobre el moreno.
- ¿Eh? - se sorprendió y su rostro se tornó de un rojo intenso - ¿Qué no estaba dormido? - extendió sus brazos como barrera.
- ¿Como quieres que duerma cuando la persona que deseo esta acostada junto a mí? - tomó su mano derecha y lamió su dedo medio. El ojiverde gimió quedito.
- H-heichou... - el azabache lamió su palma - ¡ah! - el azabache sonrió lascivamente. El ojiverde seguía siendo muy sensitivo.
- ¿Por qué me volviste a llamar así? - preguntó.
- P-porque no sabía si me permitiría llamarle como antes - dijo con un ligero jadeo.
- Hazlo - ordenó.
El ojiverde abrió su boca para llamarlo como antes lo hacía, pero recordó su anterior sueño y sonrió.
- Levi.
El azabache se sorprendió por el nombre que salió de los labios de su mocoso. Se quedó unos momentos en silencio, el moreno se preocupó. Tal vez Rivaille no lo dejaría llamarlo por su nombre. Abrió la boca para disculparse, pero los labios del azabache no lo dejaron. Rivaille besaba con una gran pasión al menor, acarició el labio inferior de éste para que le permitiera entrar, el moreno abrió su boca y esa lengua experta se adentró en su boca para explorar cada rincón. Eren jadeó y trataba de respirar pero el mayor no se detuvo. Metió su mano por debajo de la camiseta del menor y acarició su suave piel. Cada lugar por el cual la mano de Rivaille acariciaba, se calentaba a su paso.
- L-levi - gimió el ojiverde. Rivaille se separó.
- Estúpido mocoso, ¿por qué me llamaste así de pronto?
Eren jadeaba tratando de recuperar el aliento.
- S-sólo creí... que te... gustaría - dijo pausadamente entre suspiros.
- Tsk, debiste decirlo desde hace mucho - dijo y besó su frente.
En ese momento el estómago del menor rugió.
- Ven, vamos a preparar algo de comer.
Se levantaron dela cama y se encaminaron hasta la cocina. Rivaille se acercó a su refrigerador, lo abrió y se dio cuenta de que estaba muy vacío. Recordó que ese fin de semana le tocaba surtir su despensa, chasqueó su lengua irritado, tendría que salir a comprar más comida, pues la que tenía no alcanzaba para alimentarlos a los dos.
- Tendré que salir a comprar algo para hacer de comer, mi cocina está casi vacía.
- ¿Te puedo acompañar?
- ¿Estás seguro? Se supone que estas en camino a Alemania en estos momentos.
- Ah, es verdad... - dijo desanimado.
- No te preocupes volveré rápido - dijo agitando los cabellos del moreno, tomó sus llaves y se dirigió a la puerta - puedes ver la televisión en lo que vuelvo, sólo no ensucies nada - "amenazó".
Eren soltó una risita, el sargento no cambió nada. El azabache salió del departamento y Eren se disponía a buscar algo en el televisor, pero optó por recorrer el departamento. Se acercó al librero que se encontraba en la sala. Veía los títulos de los libros que se encontraban apilados muy ordenadamente, sin una mota de polvo sobre ellos, no movió ninguno, temía desordenarlos y que el mayor lo regañara.
Pudo ver algunos retratos en uno de los cubículos del mueble, en uno de ellos se encontraba un Rivaille de unos diez años, con la misma expresión fría de siempre, junto a una Hanji de la misma edad, estaban un campamento o algo por el estilo. "Probablemente un viaje escolar" pensó el ojiverde.
El segundo era del azabache con su uniforme negro estilo Gakuran, el uniforme hacía que su piel se viera mucho más blanca de lo que era. En esa fotografía también se encontraba la señorita Hanji, aunque más bien parecía una colada* pues estaba detrás del mayor haciendo una pose extraña. Eren pudo ver a una mujer de cabellos azabaches y ojos azules, siendo abrazada por el ojigris, la mujer se veía más grande que él y mucho más blanca. Probablemente era su madre, "pero se ve algo enferma" se dijo a sí mismo el ojiverde.
El tercer y último retrato era de una noche de "copas", en la foto se veían los antiguos miembros del escuadrón de Rivaille, junto con la loca de los titanes en un bar. Eren sonrió, se sentía muy feliz de poder verlos de nuevo, le gustaría disculparse con ellos, pero probablemente se extrañen ante su actitud. "Algún día se los diré apropiadamente", dijo en sus pensamientos.
Se sentó en el sofá, tomó el control remoto y encendió el televisor. Empezó a hacer zapping, el azabache tenía un contrato con una cadena televisiva, tenía al menos doscientos canales, le dio tres vueltas y no encontraba nada emocionante. Le dejó en un canal cualquiera, era una película de superhéroes y a los diez minutos se escuchó el sonido de la puerta.
Rivaille entró con varias bolsas en sus manos, el ojiverde tomó algunas y juntos las llevaron a la cocina, el azabache sacó una caja de color rosa y blanco y lo metió al refrigerador. Entre los dos, prepararon una comida sencilla, el moreno soltó otra risita al saber que las habilidades culinarias del mayor no habían mejorado en lo absoluto ganándose una gélida mirada por parte del azabache junto con chasquido de lengua.
- Lo siento, lo siento, es que no ha cambiado mucho su personalidad, sigue siendo el mismo y eso me hace muy feliz - dijo con una sonrisa, pero el humor del mayor no pareció mejorar y recurrió a otra cosa - aunque, hay algo en lo que si ha cambiado - dijo, el azabache parecía no prestarle atención pero Eren sabía claramente que si lo escuchaba - ahora estás más alto, tienes mi estatura o tal vez un par de centímetros más.
El azabache no dijo nada, pero Eren sabía muy bien que el humor de Rivaille había mejorado completamente. Terminaron de cenar y se sentaron en el sofá a ver cualquier cosa, Eren estaba recargado en el pecho del mayor, pero de pronto se levantó y se dirigió al refrigerador, sacó la caja que había guardado antes y la colocó sobre la mesita de la sala.
- ¿Qué es eso Levi?
- Una sorpresa, cierra los ojos.
- ¿Eh? - preguntó confundido.
- Sólo hazlo.
Eren obedeció y sólo pudo recurrir a sus oídos para saber de que se trataba pero no pudo identificar ningún sonido.
- Abre los ojos.
Cuando Eren abrió sus ojos lo hizo sorprendido al ver lo que se encontraba frente a él. Sobre la mesa se encontraba un pastel de chocolate con muchas fresas y mermelada sobre el y diecisiete velas encendidas.
- Ya pasa de las doce, ¿es tu cumpleaños no?
Eren asintió con unas pequeñas lagrimas en sus ojos.
- Gracias.
- ¿Qué esperas mocoso? Sopla las velas.
- Sí - dijo entusiasmado, cerró sus ojos, esperó unos segundos, los abrió y sopló.
- ¿Pediste un deseo? - preguntó curioso el azabache.
- No - dijo sonriendo. El azabache se sorprendió.
- ¿Por qué no?
- Porque he recibido ésta nueva vida que puedo pasar con el amor de mi vida, no podría pedir nada más.
El corazón de Rivaille dio un brinco. Se arrojó sobre el moreno y lo besó. Después de unos minutos se separó y colocó su frente sobre la del moreno. Ambos jadeaban.
- Eren - lo llamó.
- ¿Sí? - aún luchaba por recuperar el aliento.
- De verdad quiero hacerlo.
Eren se estremeció y un calor dentro de su cuerpo empezó a crecer.
- Y-yo también.
Rivaille se separó y levantó a Eren en sus brazos para llevarlo hasta su cama y poder continuar.
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En un lugar muy lejano de dónde se encontraba nuestros tórtolos, había un hombre que sentado detrás de su escritorio esperando una información que llevaba pidiendo desde algunas semanas atrás.
- Señor, el joven Jaegar en estos momentos se encuentra viviendo con la familia de Charles Ackerman en Tokio, Japón.
- Oh, perfecto, bueno hay que proceder con nuestro plan, Reiner, Berthold, ya saben que hacer.
- Sí, señor - dijeron ambos al unísono.
Los mencionados salieron de la oficina y ése hombre se quedó ahí, sonriendo macabramente mientras veía por su gran ventanal.
- Pronto nos encontraremos joven Jaegar.
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OH! Quien será ese tipo (para que me hago pend*ja si yo lo escribí xD
Bueno espero que el capítulo haya sido de su total fascinación :D
una vez más me disculpo por no haber actualizado la semana pasada, pero hey! acabo de salir de vacaciones, tendré dos semanas para ponerme al corriente.
oh si, también les aviso, ahorita voy de salida y no podre actualizar mis otros dos fics pues aún me faltan unas cosillas pero para mañana los actualizo sí o sí ;D
Los reviews los contestaré en el prox cap pero les quiero agradecer por todos sus comentarios y sus palabras de aliento, de verdad muchas gracias.
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Eso sería todo. Por favor dejen Reviews, ellos hacen girar al mundo xD
Hasta pronto!
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