DANCING IN THE MOONLIGHT

CAP 10

"Shikoku Inugami"

-Wow… en verdad esas cosas… son lo que creo que son?

Un hombre de piel blanca y cabellos plateados amarrados en una lánguida trenza que caía por un lado de su torso se inclinaba hacia delante mientras la luz de aquel mar de lava y rocas incandescentes le iluminaba el rostro; apoyaba las manos sobre sus rodillas para tener un mejor sostén conforme se asomaba un poco mas por el borde de aquella boca de volcán con los ojos azules y la boca casi completamente abiertos.

Unas criaturas parecidas a una mezcla entre osos y leones completamente cubiertas de pelo rojizo y amarillo caminaban y chocaban entre ellas mostrándose los largos colmillos y dejando salir varios ruidos agudos; sus ojos eran grandes y redondos y no parecían parpadear conforme unas curiosas llamas se removían por sobre sus espaldas. Los animales o lo que fueran esas criaturas no parecían resentir el intenso calor del sitio donde se encontraban e incluso, aquel ser podía notar a algunas nadando entre el plasma ígneo como si se tratase de agua

-Es increíble…

-Lo increíble será que puedas sobrevivir si es que caes allá abajo- dijo un hombre al lado del primero, manteniendo los brazos cruzados contra su pecho mientras que sus ojos grises se mantenían observando a aquellos seres- si sigues inclinándote hacia delante vas a caerte como el animal que eres… todos los de tu raza son así o es que cuando nos crearon a ti te faltó algo?

-Faltarme algo?- el sujeto de cabello plateado parpadeó con inocencia y volteó a ver a aquella criatura de piel tan blanca como la propia y cabellos grises amarrados en una coleta alta que parecía ser la cola de una rata- como qué?

-Sentido común

-Daiko… no es necesario que me hables así…

El ser de ojos azules cerró estos como si estuviese a punto de lloriquear, provocando que el otro hombre rodase sus ojos elevándolos al cielo antes de sonreir de forma muy apenas perceptible

-Entonces compórtate como lo que eres y no como una cría que retoza por el mundo por primera vez- replicó el aludido levantando ambas cejas en la misma pose de fortaleza al tiempo que su compañero parecía hacer un pequeño puchero- basta ya, mírate nada mas… eres un niño o eres un dios?

-Ni una ni otra- respondió el de cabello plateado enderezándose al tiempo que la luna verde sobre su frente parecía destellar con las luces del fuego- somos servidores de la vida. Vigilantes de los hijos de nuestros creadores y no deberíamos tomar un lugar que no nos corresponde en absoluto…

-Negar tu propia naturaleza no va a hacer que esta cambie, Shikoku- soltó el hombre de cabello gris levantando una mano para luego, golpear con uno de sus dedos la luna en la frente del otro que cerró los ojos ante esto- tu eres lo que eres… y así son las cosas…

-Es engreído pensar en eso- musitó con irritación el de ojos azules frotándose la frente adolorido- si fueramos dioses de verdad no hubiéramos tenido la necesidad de ser creados

Masculló de mala manera haciendo que el otro levantase una ceja

-Y que es eso de que los humanos tengan que celebrarnos fiestas cada cierto tiempo?- añadió comenzando a mover las manos haciendo parpadear varias veces al otro hombre- podrían hacer cosas mejores para ellos como conservar esos alimentos para sobrevivir a los inviernos o compartirlos con quienes lo necesiten… nosotros no requerimos en realidad de comer si lo piensas bien, entonces porqué tomamos de ellos algo que es innecesario?

-Otra vez vamos a discutir lo mismo?

Inquirió el ser llamado Daiko antes de respirar profundo tomando paciencia

-Osuzuki-sama va a matarte un día de estos y cuando me pidan explicaciones no pienso defenderte… eres un necio- soltó el hombre de la coleta- los festivales son una muestra de respeto y agradecimiento de parte de los humanos y otros seres por la protección que les brindamos. De esa forma recuerdan que nosotros somos su apoyo y que nos deben honor y nosotros recuperamos energía y fuerza en esos días elegidos para continuar con nuestra labor…

-Los dioses no requieren de obtener energías de nada- gruñó muy por lo bajo Shikoku observando hacia otra parte antes de sentir un coscorrón en su cabeza- oye!

-Incluso tú necesitas de eso. Los festivales de la luna no están ahí de adorno, son necesarios para que te reafirmes a ti mismo- continuó hablando el de ropajes grises con un gesto brevemente mas severo al tiempo que su compañero se alejaba para mantener distancia- así como Oisamu-sama necesita de las energías de Amaterasu para cumplir con su labor, tu requieres de la fuerza de la luna para cumplir con tus obligaciones…

Daiko inspiró aire con un poco mas de lentitud para luego, cambiar su tono de voz a uno mas suave

-Sé que no te agrada nada esto pero no tenemos opción. Para esto nos crearon y simplemente, debemos de hacer lo que se nos manda- dijo antes de sonreir muy apenas- incluso si eso implica el aceptar los honores y agradecimientos que se nos brindan, junto con los rezos…

El de cabellos plateados volvió a hacer una mueca para después, encogerse de hombros a lo que su compañero interpretó como un gesto de resignación; este se giró hacia la boca del volcán y un momento después sacó de su obi una flauta larga y de plata que se llevó a los labios con ligereza y destreza

Shikoku parpadeó un momento y observó al otro que comenzó a tocar una aguda y veloz melodía que pareció hacer que aquellas criaturas de llamas levantasen la cabeza

Un momento después, dos de estas corrían hacia el borde donde se encontraban los dos hombres, trepando por las paredes de aquella boca de volcán con gran facilidad y provocando una expresión de sorpresa en el de cabellos plateados que volvió a asomarse para observar a aquellos seres; una vez en la cima, las dos criaturas permanecieron delante del hombre de cabellos grises moviendo sus largas colas ígneas mientras que quien les llamó se guardaba de regreso la flauta en la cintura

-Shikoku…

El aludido se enderezó preguntándose por qué usaría un tono tan formal ahora y se acercó muy despacio, por si acaso el otro intentaba regañarle nuevamente

-Qué pasa?

-Hay algo que quiero darte- dijo con lentitud el de ojos grises inclinándose para tomar unas ropas dobladas con cuidado sobre la espalda de aquellas criaturas que voltearon a ver al dios perro que se tensó un poco- sé que hace poco luchaste contra Jigoku Ryuyomi- el hombre de cabellos plateados levantó una ceja- eso es verdad?

-Bueno…

El de ojos azules volteó la mirada hacia otro lado con vergüenza y se rascó detrás de una oreja con nerviosismo

-No fui yo solo. Sus dos hermanos me ayudaron a detenerlo- Daiko mantuvo la mirada sobre el inugami a lo que este apretó los puños todavía mas nervioso y levantó la voz, tartamudeando- pe…pe…pero eso fue porque quería soltar todas las almas demoniacas que se encargan de los castigos eternos sobre la tierra! Y te aseguro que no fue agradable y pensé que no iba a conseguir salir de esa!

-No te estaba pidiendo una explicación sobre eso- musitó el dios rata con una pequeña gota de sudor corriendo por su nuca a lo que su compañero se ruborizó suavemente- es simplemente que hasta donde supe, realmente terminaste hecho una lástima y que por poco no has acabado desnudo debido a lo que las llamas del infierno que expulsó le hicieron a tu ropa. Por no mencionar las heridas, los cortes, la sangre que perdiste…

-Si, si… ya entendí, no soy tan fuerte como todos ustedes- interrumpió el de la luna verde- pero sobreviví, no? Cumplí con mi trabajo…

-No te lo estoy negando- suspiró profundo el dios rata- solamente digo que deberías de cuidar un poco mejor tu vida. No te la entregaron para que la apagues tan pronto cuando aún tenemos mucho por hacer- comentó el de cabello gris antes de tenerle aquello al otro que parpadeó confundido- quiero que uses esto. Debería ser suficiente para que no termines hecho pedazos cuando pelees contra los youkais que tengan un nivel similar al nuestro…

-En verdad?- inquirió el inugami con extrañeza antes de agitar aquellas prendas para poderlas ver por completo… y entonces frunció el ceño con una mirada que hacía parecer sus ojos como medios circulos hacia abajo y un tic- y esto?

-Eso, debería ayudarte para mantenerte protegido durante tus batallas- dijo el de cabellos grises volviendo a cruzarse de brazos mientras aquellos seres a su lado se giraban para volver al volcán del cuál habían salido- te será muy útil…

-Esta cosa es roja- dijo el de cabellos plateados aún observando aquella prenda con gesto de incomodidad mientras su compañero continuaba manteniéndose neutral

-Si, pero…

-Es roja Daiko. Roja, de rojo intenso de rojo "cuando te matemos ni tu sangre va a distinguirse entre el ropaje"- agregó el inu a lo que al dios rata le brotó un tic en un ojo

-Si… ya entendí- dijo tratando de mantener la paciencia- pero estas prendas realmente van a escudarte mucho durante las batallas…

-No, lo único que van a hacer es convertirme en una diana andante- interrumpió el de ojos azules cada vez mas alterado- si uso esta cosa, van a verme desde el otro extremo de la isla y mas tardaré yo en asomarme que ellos en partirme en pedazos!

El hombre de ojos grises suspiró un poco mas desesperado mientras que varias arrugas de molestia comenzaban a hacer aparición sobre su cabeza al igual que un tic

-Olvídalo. Prefiero ir y conseguirme alguna armadura con ayuda de alguno de los youkais locales de mis tierras, muchas gracias- soltó el inugami cerrando los ojos y arrojándole de vuelta aquellas ropas a la otra bestia sagrada, que terminó por estallar

-Si serás… no dejé calvas a cuatro de mis ratas de fuego para que desprecies mi obsequio, pedazo de animal sin cerebro!

-Hiciste que?- dijo el inugami cambiando su gesto por uno de sorpresa para después asomarse al borde del volcán donde en una esquina del interior, cuatro animales cubiertos en llamas pero mostrando una piel lisa y arrugada se sentaban con expresiones de fastidio, dejando ver algunas otras ratas riéndose por la condición de las primeras- entonces…- el de cabello plateado se giró para señalar con un dedo muy apenas aquel traje que el de ojos grises ahora sacudía con cuidado- eso está hecho…

-Con la lana de mis ratas y debo decir, que funciona bastante bien- aseguró Daiko arrojando de regreso aquel traje al inugami que lo observó ahora con gesto de interés- si no quieres que se vea, prueba a ponértelo debajo de tu ropa normal… al menos así estarás seguro de que no vas a salir herido como en la última ocasión…

-Humm… entiendo…

Dijo el de ojos azules antes de sacar una garra y rasgar aquella tela sin ninguna dificultad

-Pues no son tan resistentes que digamos…

-Eso es porque no están hechas para que las trate de cortar una bestia sagrada!- chilló repentinamente erizado el hombre de ojos grises perdiendo los estribos y provocando que el perro se encogiese en su sitio, colocando aquellas telas como defensa entre él y su compañero- agh…- Daiko cerró los ojos y se colocó una mano en la cabeza intentando recuperar la compostura perdida- no son indestructibles pedazo de idiota… así como no lo eres tú. Pero están hechas con material youkai así que obviamente no te protegerán ante un ataque sagrado- resopló con fuerza por la nariz antes de ver al inugami- sin embargo, en una batalla contra otro youkai estas te protegerán en gran medida y si sus poderes son ígneos, estos no tendrán efecto sobre la tela…

Explicó antes de volver a cruzarse de brazos mientras que el de ojos azules continuaba observando aquellas extrañas telas

-No sé que decirte…

-No es necesario que digas nada- replicó el de ojos grises dándole la espalda de golpe y levantando la cabeza con orgullo, cerrando los ojos

-Solo asegúrate de cuidarte y no morir a lo estúpido. No sale gratis el regresar a la vida a nuestros compañeros caídos, ya has escuchado a Izanagi…

-Lo sé…- respondió el inugami antes de que el dios rata le viese de reojo por sobre el hombro para luego, carraspear y virarse muy apenas sin verlo y con unas pocas rayas de rubor sobre la nariz, manteniendo una expresión de irritación

-Entonces… qué has hecho con Ryuyomi?- inquirió el de ojos grises- no creo que vaya a permanecer derrotado o muerto por mucho tiempo… es el dragón del infierno, digo…

-Es Jigoku-sama para ti, insolente!

La bestia sagrada de ojos grises se tensó de golpe al escuchar aquella oscura voz proviniendo de la espalda de su compañero y por primera vez notó aquella larga espada que sobresalía detrás de este, brillando con un aura maligna y totalmente oscura; Daiko se acercó muy apenas mientras que el de cabellos plateados observaba por un lado hacia atrás el mango de aquella arma que parecía haberse asomado por un lado

-Ten mas respeto por tus mayores, insecto miserable…

-Ehh… esa es… Yomi no Hono?- inquirió el dios rata con un enorme tic en un ojo a lo que aquella espada larga volvió a dejar salir su maligna voz

-Y qué pensabas que era?

-Si sigues hablando de esa manera, voy a purificarte y cambiarte el nombre- gruñó el inugami componiendo un gesto severo hacia el mango de aquella arma que volvió a brillar

-Como si no hubiera sido suficiente ser derrotado por un mocoso que todavía no conoce ni de su propio destino…

-Como puede ser…?- musitó Daiko acercándose y observando aquella espada que reflejaba tanto peligro como quien había sido su dueño- es la voz de… el dragón del infierno… pero… esta es su espada…- murmuraba el de ojos grises antes de ver con gesto de sorpresa y algo de susto al de ojos azules que aún tenía entre las manos el traje rojo que le habían obsequiado y se veía totalmente tranquilo- porqué has encerrado el alma de Jigoku Ryuyomi en su propia espada?- soltó con alarma- te has vuelto loco?... si alguien toca esa cosa podría ser muy peligroso!

-No mientras permanezca en el santuario del Oeste, no te parece?- replicó con total calma el de cabello plateado sin inmutarse por las reacciones del otro que se cubría el rostro con una mano a la desesperada- además, tú mismo lo dijiste… si simplemente mataba a Ryuyomi, este hubiera salido del inframundo a la primera oportunidad… no podía arriesgarme enviando su alma hacia ese lugar además, era demasiado poderoso como para simplemente destruirla- explicó antes de palmearse la cintura a un costado provocando que el dios rata se asomase un poco

Colgando de la cadera del inugami, una espada plateada y azul y otra roja con dorado destellaban suavemente haciendo que el de ojos grises los abriese con algo de sorpresa y tristeza al mismo tiempo

-Mis estúpidos hermanos… traidores- murmuró por lo oscuro la espada en la espalda del perro que gruñó dejando ver por primera vez una expresión severa y fría

-Hablo en serio… te purificare y te sellare para que nunca mas puedas hablar- advirtió a lo que finalmente aquella arma permaneció en silencio

-Ryusei… y Shoryu…

-Han decidido acompañarme para mantener a Jigoku sellado por siempre- explicó con suavidad el inugami observando las dos espadas a su cintura antes de que el silencio se hiciese presente entre ambas bestias sagradas que parecían ya no saber que decirse el uno al otro

El de cabello gris levantó una mano muy apenas antes de bajarla nuevamente antes de volver a abrir la boca

-Ahora que harás?

-Ire a mis tierras…- dijo el de cabello plateado en un tono bajo y suave- tengo que asegurarme de que todos estén bien y colocarle mas encantamientos a la Yomi no Hono para que el espíritu de Ryuyomi jamás pueda salir de su encierro…

-Entiendo- replicó el de cabello gris antes de percibir la mirada de su compañero y levantar la vista

El inugami delante suyo estaba algo de lado, con una expresión inocente pero al mismo tiempo feliz, los ojos azules brillando de alegría y atravesando con esa pureza a su compañero que permaneció congelado en el mismo lugar

-Daiko…- dijo finalmente Shikoku Inugami antes de cerrar los ojos en un segundo y ladear la cabeza de lado, dejando ver toda su luz- muchas gracias por preocuparte por mi…

El dios rata simplemente, se encogió con expresión seria al mismo tiempo que se ruborizaba con fuerza

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