Heeeeeeeeey soy yo de nuevoooo, POR FIN FF ME DEJÓ ACTUALIZAR!, he tratado desde hace 2 días subir el capítulo y no me dejaba, les adelanto que en este capítulo está más centrado en Neville y en sus desventuras!, un pequeño vistazo dentro de la cabeza de nuestro querido y confuso pelinegro, espero les guste el capítulo.

Dejen reviews porfa, su opinión es lo más importante para mí!, críticas constructivas y sugerencias son bienvenidas siempre!.


Disclaimer: HP no me pertenece, todo (excepto la trama de este fic y 3 personajes) es de la maravillosa J. K. Rowling.


Capítulo 10: Mal día

No había podido dormir pensando en lo sucedido. Por más que lo intentaba el sueño nunca llegaba, se revolvió en la cama de dosel por millonésima vez esa noche pensando que tal vez su mente se compadecería de él y le dejara disfrutar de las escasas horas que le quedaban antes del amanecer, pero su subconsciente tenía otros planes: En cuanto se quedó quieto y cerró los ojos, los recuerdos del rostro herido de Samantha y las dudas sobre la pequeña discusión comenzaron a azotarlo de nuevo, ocasionando un pequeño gruñido frustrado de su parte.

Optó por sentarse en la cama con la idea de que tal vez si se levantaba de allí el sueño terminaba por apoderarse de él de una buena vez, quitándole por unos instantes los recuerdos de aquél día de la cabeza.

Pero era como si el destino estuviera confabulado para no dejarlo dormir esa noche, apenas se sentó en la ventana a observar la luna y las estrellas cuando otro recuerdo asaltó su mente: su primera cita con Samantha en el Cabeza de Puerco.

- Arañas… No… Arañas… - Pudo oír que decía Ron, Neville volteo a verlo, se movía inquieto en su cama susurrando cosas que no pudo llegar a entender, cuando giró la cabeza para seguir observando la ventana, escuchó un golpe que lo hizo volver a girarse para ver que Ron había terminado por caerse de la cama: la mitad superior de su cuerpo descansaba en el suelo en una posición no muy recomendable para el cuello, y seguía quejándose de las arañas en sueños.

Neville soltó una pequeña risa mientras volvía a concentrar su vista en la ventana, para luego de un rato aburrirse y dirigirse a su cama, con la esperanza de por lo menos descansar lo que quedaba de noche.


El amanecer llegó más pronto de lo que deseaba y tuvo que levantarse, porque le había prometido a la profesora Sprout que la iba a ayudar a plantar algunas Mandrágoras.

Con un poco de esfuerzo logró levantarse de la cama, la noche sin dormir comenzaba a pasarle factura, ya todos sus amigos se habían despertado he ido, debido a que cuando miró a sus camas estaban vacías.

- Genial-. Dijo en voz baja el pelinegro para después bufar y terminar saliendo de los dormitorios con paso rápido en dirección a los invernaderos.

- Neville, querido, si quieres yo continúo plantando las Mandrágoras-. Oyó que decía la profesora Sprout, para después darse cuenta que era la tercera vez que se equivocaba al colocar la misma planta en la maceta. Se había distraído todo el rato pensando en su pelea con Samantha, luchando con su cabeza para encontrar las palabras adecuadas para decirle, no fijándose mucho en su tarea con las Mandrágoras. El chico se dedicó a asentir con la cabeza a modo de despedida, daba gracias al cielo que era fin de semana, mientras salía de aquel invernadero con la idea de encontrar a Samantha y aclarar todo.

Salió del invernadero camino a la sala común de Ravenclaw, por allí empezaría su búsqueda.


- ¡Hey!, ¿Has visto a Samantha Morrigan?-. Le preguntó a una chica que iba entrando a la sala, una vez que llegó.

- ¿Morrigan?, Ah sí, oí que iba a la biblioteca-. Le contestó mientras entraba a la sala, observando a Neville, quién había comenzado a correr en dirección a la biblioteca.

- ¿Oye has visto a Samantha Morrigan?-. Apenas llegó a la biblioteca le lanzó la pregunta a un niño de Ravenclaw que venía saliendo.

- N-No-. Respondió este asustado, para después alejarse rápidamente.

- ¡Neville!-. Era la voz de Dean Thomas, quién se encontraba caminando hacia él, Neville lo saludó con una media sonrisa y un ademán de mano.

- Oye Dean, ¿no has visto por acá a Samantha Morrigan?-. Preguntó el hijo de los Longbottom.

- La ayudé a conseguir un libro, luego creo que se fue a la orilla del lago.

- ¡Gracias!-. Dijo mientras echaba a correr con la esperanza de encontrarla allí.

- ¡Hola Luna!-. Dijo mientras pasaba a la rubia corriendo, esta se giró para responderle.

- ¡Hola Neville!, ¿Porqué corres?-. Dijo logrando que el chico se parara unos momentos para contestar.

- Busco a Samantha-. Apenas pudo hablar por los jadeos.

- ¿Una manta?-. Preguntó extrañada Luna.

- No, no una manta, a Samantha-. Corrigió el pelinegro.

- ¡Ah!, yo voy al lago, me la encontré de camino y estuvimos hablando un rato, es una chica muy amable-. Dijo la rubia distraídamente mientras observaba la pared del pasillo.

- ¿Sí?, esto… ¿No dijo a dónde iba?-. Esta vez el tono de Neville comenzaba a ser desesperado.

- Ajá, me dijo que iría a leer a los jardines-. Volvió a responder Luna.

- ¡Gracias!-. Y dicho esto salió disparado camino a los jardines, más animado que nunca.


La encontró sentada en uno de los bancos, con una mano sostenía un pequeño libro negro con un título que el chico supuso eran runas antiguas, en el que concentraba toda su atención, su ceño estaba ligeramente fruncido.

- ¿Sam?-. Dijo Neville, ya que la pelinegra no se había dado cuenta de su presencia, logrando que ella cerrara el libro de un golpe y lo mirara fijamente, seria.

- ¿Podemos hablar?-. Volvió a decir el chico, mirándola con un dejo de súplica en sus ojos.

- Habla-. Respondió cortante Samantha.

- Esto… Yo… -. Neville se insultaba mentalmente, todos los discursos que había elaborado y practicado, ahora no servían de nada.

- Ehh… Yo, quería…-. Samantha estaba perdiendo la paciencia, el chico pudo notarlo ya que la pelinegra se levantó del banquillo y le puso un dedo sobre los labios, cortando sus balbuceos en un gesto de silencio.

- ¿Sigues confundido?-. Preguntó en el mismo tono cortante la chica.

- Bueno yo… No lo sé… Ehh-. Neville se odió a sí mismo por no ser capaz de decir otra cosa.

- Eso pensé-. Dijo decepcionada Samantha mientras se daba la vuelta y entraba al castillo, Neville quiso seguirla, pero sus piernas no le respondían.

- ¡Espera Sam!-. Fue todo lo que pudo decir, la chica se paró en seco, pero no se giró, apenas y movió la cabeza para hablar.

- No Neville, quiero estar sola-. Y dicho esto siguió caminando, sin detenerse.


Después de un rato de estar parado en el mismo sitio, Neville reaccionó y comenzó a caminar, sin rumbo fijo, pensando en lo sucedido e insultándose a sí mismo de nuevo, ese día no podía ser peor.

Inconscientemente se dirigía a los invernaderos, por lo que se sentó en uno de los bancos, sin ánimos de nada.

- ¿Neville?, ¡Hola!-. Saludó Amanda sorprendiendo al chico para después sentarse al lado del pelinegro.

- Hola Amanda -. Dijo en un susurro, observando como la chica lo miraba con una ceja alzada e interrogante.

- ¿Qué te pasa?-. Preguntó la rubia.

- Preferiría no hablar de eso-. Le respondió Neville cabizbajo.

- Déjame adivinar-. Dijo esto en un suspiro-. Problemas con tu novia, ¿no?-.

- ¿Cómo supiste?-. Preguntó extrañado Neville, confirmando las sospechas de Amanda.

- Intuición femenina-. Le respondió con una sonrisa la rubia.

Neville suspiró, y se sorprendió un poco cuando sintió un peso cálido en sus hombros, volteó y se encontró con que Amanda había colocado su brazo, mientras lo miraba con una sonrisa coqueta, el chico le correspondió con una sonrisa a medias, que no llegó a sus ojos.

Se vieron interrumpidos por un golpe seco en el suelo acompañado de un apenas perceptible jadeo, inmediatamente Neville quitó el brazo de Amanda de sus hombros, al reconocer a la persona que había llegado: Samantha miraba la escena con una mueca de dolor que rápidamente fue transformada en una de seriedad, mientras recogía el libro del suelo y se daba media vuelta rápidamente corriendo hacia el castillo.

- Yo mejor me voy Neville-. Dijo Amanda al pobre chico que parecía estar en shock temporal, acariciándole la mejilla y levantándose del banco, al tiempo que el cielo se oscurecía y se oían truenos, indicando el comienzo de la lluvia.


- Si no tuviera nada que ver con el vampiro, ella no se molestaría tanto-. Pensaba en voz alta Harry, sentado en uno de los sofás de la sala común, con Ginny sentada en el suelo, recostada en sus piernas.

- Harry realmente te estás obsesionando con eso del vampiro-. Dijo Ron logrando que el pelinegro volteara y le dedicara una mirada de molestia, Ron se limitó a encogerse de hombros y tratando de convencer a Hermione, sin éxito, de que lo ayudase con su tarea de Transformaciones.

- Ron, Harry tiene razón, si no tuviese que ver con el asunto del vampiro, ¿Porqué se molestó tanto cuando Neville le preguntó sobre los ataques?-. Intervino Hermione.

- Es obvio que oculta algo-. Dijo Lyo desde el sofá mientras volvía a concentrar su vista en el libro que hace rato leía.

- La pregunta sigue siendo "Qué"-. Susurró Ginny mientras se levantaba para sentarse en el sofá con Harry.

- ¿Ya tienen pensado qué harán en las vacaciones de pascua?-. Preguntó Luna quién venía llegando a la sala junto con un niño de primer año, rompiendo el silencio y dejando a los presentes un tanto desconcertados por la interrupción, Lyo fue el único que no negó con la cabeza, mientras observaba a sus amigos y decía:

- Mis padres tiene una casa de campo en las afueras de Londres, si quieren podemos pasar unos días allá.- Pero antes de recibir cualquier respuesta, un ruido de pasos y goteos hizo que voltearan: Neville todo mojado y con la parte derecha de la ropa llena de lodo, venía entrando a la sala, los saludo con un "Hola chicos" apenas audible mientras que con desgana se sentaba en uno de los sofás de la sala.

- ¿Qué te pasó?-. Preguntó Luna.

- Estaba en los invernaderos y comenzó a llover, cuando me dirigía al castillo, resbalé y caí en el lodo. Me voy a cambiar-. Dijo esto para luego volverse a levantar y perderse por las escaleras en dirección a los dormitorios.

Luego de unos minutos, ya cambiado con ropa limpia, bajó a la sala común, encontrándose con sus amigos hablando de las vacaciones.

- ¿Vas a ir, Neville?-. Preguntó Luna luego de que hubiese llegado y se sentase en uno de los sofás.

- ¿A dónde?-. Respondió a su vez curioso.

- A la casa de campo de mis padres, estamos planeando pasar unos días allá en vacaciones-. Intervino Lyo.

- Sí, iré-. Confirmó el pelinegro, mientras veía como sus amigos seguían hablando de las vacaciones, pero ya él no les prestaba atención, en su mente los sucesos de ese día lo bombardeaban, así que se despidió de sus amigos y subió las escaleras con la intención de dormir, para olvidarse de aquel mal día.

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