Capitulo Final: Un comienzo, un viaje.
Escribía con rapidez sobre el papel situado en la mesa. A su alrededor se formaban las tropas, alineándose unos con otros en un silencio impresionante. Todos eran muy disciplinados y estaba orgulloso de ser el líder de las tropas menores. Tomoyo había sido muy generosa con eso, cuando él simplemente era un refugiado que buscaba empezar una vida nueva.
-¡Capitán!-llamó uno de los soldados-Estamos listos para comenzar el entrenamiento. Solicitamos su permiso.
-Comiencen la rutina-respondió Syaoran sin prestarle mucha atención. Continuaba pasando algunos nombres en limpio que le había pedido su superior.
Habían pasado dos semanas desde que había intentado huir de ahí, pero no había llegado muy lejos. Unos cuantos metros y se había desmayado, necesitaba comer y reunir energías. Gracias a Dios un pescador iba pasando por ahí y lo vio tirado, inmediatamente había avisado al palacio que había un hombre tirado en la playa. La isla que dirigía la señorita Tomoyo junto con su hermano Eriol era bastante pequeña, pero por lo que había podido ver era bastante próspera y activa. Y eso le agradaba, no lo podía negar, ahora tenia una vida bastante calmada y relajada. Pero aun así, aunque tuviera todo bajo control, no podía evitar extrañarla, estaba seguro de que aun la llamaba en sueños, y le seguía rogando a Dios que se la devolviera. Pero ella no iba volver, ya estaba muerta.
Por eso mismo fue que se sorprendió tanto al sentir una mirada esmeralda viéndolo. Se giró rápidamente con el corazón agitado, para solo ver los últimos rizos de una larga cabellera castaña. Se sintió completamente estúpido al creer ver un fantasma, pero no pudo evitarlo, tenía que ir a comprobarlo.
-No puede ser-se repetía mientras avanzaba-Ella no puede estar…-las esperanzas se le vinieron abajo cuando al doblar la esquina y esperar verla, tan solo se encontró con un montón de soldados realizando su rutina. Estaba completamente loco.
OoOoOoOoOoOoOoO
-Al fin, un poco de descanso-murmuró Sakura recostándose en el catre de su camarote-no falta mucho para llegar. Pronto podré darle las gracias a la señorita Tomoyo por todo lo que hizo por mí.
A bordo de un barco sumamente lujoso, viajaba la joven reina de Marmaria. Después de terminar unos asuntos urgentes en la capital, se dirigía a una de las tres islas del país, donde la hermana de Eriol gobernaba. No había tenido tiempo ni siquiera de escribirle una carta de agradecimiento, por eso ahora iba personalmente para decirle lo mucho que había apreciado su ayuda en uno de los momentos mas críticos de su vida. Eriol se había quedado a cargo por unos días mientras ella iba de visita, de echo él tampoco había tenido tiempo de ir a visitar a su hermana y la verdad era que no se lamentaba por eso ya que había sido de gran ayuda durante su inexperto reinado.
-Debería darle algunos días al pobre de Eriol. Trabaja tan duro como yo que incluso creo que está más agotado de lo que yo estoy. Pero vaya, en cuanto regrese podré decirle que venga a visitar a Tomoyo, estoy segura de que se alegrará de escucharlo.
Alguien llamó a la puerta con delicadeza y uno de los tripulantes avisó que ya habían llegado y que ella podía bajar en cuanto estuviera lista.
Sakura se apresuró a arreglarse el pelo, colocarse las joyas que se había quitado para recostarse y por fin bajar de aquel barco.
-La reina Sakura-presentó un hombre a los pueblerinos que estaban esperándola. La recibieron en medio de vítores y gritos de alegría, al parecer las buenas intenciones de la joven reina se habían extendido hasta las islas.
La castaña no pudo evitar sonreír, se alegraba tanto de ver a su pueblo feliz. Desde luego que su sonrisa ocultaba más de mil secretos, pero en esos momentos trató de alejarlos. No quería arruinar el momento.
-¡Señorita Tomoyo!-gritó al ver a la amatista esperándola.
-Me da mucho gusto volver a verla-respondió con la misma emoción.
Después de darse los típicos saludos que exigía el protocolo, se encaminaron al palacio. Pretendían tomar un poco de té en uno de los jardines.
La hermosa reina de ojos verdes ensombreció su mirada al entrar en el palacio. El estar ahí le traía recuerdos, aquellos que tanto había querido evitar los últimos meses. Fingió una sonrisa torcida y trató de prestar atención a las noticias que le traía la joven encargada de la isla.
-Pero…que…-murmuró con un hilo de voz. Sintió que sus fuerzas se iban al suelo, que todo el terreno que le había ganado a la tristeza volvía a sobrepasarla.
Sakura creyó ver entre los jóvenes soldados, a un muchacho en especial. Su cabello revuelto color marrón le hizo recordar a ese ser amado que tanto había esperado.
Tomoyo la devolvió a la vida, llamándola para que siguiera caminando.
-¿Su alteza? Ya estamos a punto de llegar, pronto podrá descansar-insistió la amatista.
-Yo…eh lo siento-respondió torpemente la castaña-pero por favor, llámame Sakura.
Pronto olvidó al muchacho y se adentró en la conversación animada que llevaba Tomoyo. Se sentaron en un hermoso jardín lleno de flores de hermosos colores y les sirvieron bocadillos con té. La tarde pasó desapercibida entre tanta plática.
OoOoOoOoOoOoOoO
Había ido a acostarse temprano. En verdad estaba cansada y se había disculpado enormemente con Tomoyo por irse sin terminar la cena. Al llegar a la habitación que le habían dado, todo el sueño que llevaba acumulado se le fue en un instante. La nostalgia la envolvió sin poderlo evitar.
-Oh no, no de nuevo-hipó sin poder contenerse.
Las lagrimas corrían por si solas. Se dejó llevar por el momento y permitió que la tristeza se la llevara y volviera a despertar los recuerdos que había comenzado enterrar. Se acuclilló en una esquina, presa del miedo. Miedo de sí misma, de las memorias resguardadas en su mente, del fantasma que no paraba de perseguirla en sueños.
-Calma, calma-se arrulló inconcientemente-todo estará bien.
De pronto, un escalofrío recorrió su cuerpo, le erizó los cabellos de la nuca e hizo que los ojos se le abrieran de par en par. Había sentido otra respiración, breve, corta, casi inaudible, pero estaba segura de haber escuchado a alguien mas.
Buscó a tientas con la mirada en toda la habitación. La luz estaba apagada, por lo que su vista se había agudizado, pero aun así no distinguía nada. La ventana estaba abierta, y se hizo creer que el viento había echo tal ruido.
-Tan solo estoy imaginando cosas estúp-se detuvo al escuchar de nuevo, algo se movía debajo de la ventana. Estaba dentro del cuarto, podía jurarlo.
Sentía como algo la miraba, expectante, como un cazador en busca de su presa. Había una extraña calidez en la atmósfera, algo que la invadía y reconfortaba por dentro. Y volvió a escucharlo, una respiración tan apacible que creyó estar imaginándoselo.
-¿Qui…quien es?-preguntó sintiéndose una total cobarde. Esas simples palabras hicieron que la sangre se le congelara, le hizo volver en el tiempo a una situación muy similar. No podía ser, era imposible, estaba loca…y aun así, era real.
-Imposible creer que estés aquí-se le detuvo el corazón-…viva.
Aquello la desarmó por completo, las lágrimas brotaban como chorros de agua por sus ojos. Era su imaginación, era producto de su mente…no podía ser. Dejó de respirar por unos momentos, tratando de seguir escuchando aquella gloriosa voz, pero no había más, ningún murmullo o ruido alguno. Volvió a recorrer con su mirada la amplia habitación…y los encontró. Ahí estaban, enfrente de ella, a escasos cinco metros, debajo de la ventana estaban los ojos mas hermosos que alguna vez había visto. Eran de un color ámbar intenso, parecía que desprendían fuego, destellaban como dos enormes estrellas, llenos de ternura, comprensión y amor.
Dejó escapar un gemido, llorar no le era suficiente para expresar el sentimiento de ese momento, nada se comparaba con lo que sentía. Se levantó con lentitud, temiendo que de pronto se rompiera aquel bello sueño. Pudo ver como él también se levantaba, tan lento como ella lo había echo.
Y se miraron. Era lo único que creía que podían hacer. Sostuvieron la mirada por largos minutos, apreciando las facciones de cada uno, recorriendo cada partícula de sus rostros. Admirando como si fuera la primera vez los gestos que cada uno se profería.
Y las palabras sobraron. No tenían que decirse nada. Se fueron acercando poco a poco, tentando al destino con cada paso, pidiéndole al tiempo que se detuviera, que les diera unos instantes más antes de que aquel sueño se rompiera. Sus pies se juntaron, habían llegado a estar a centímetros de que las puntas de sus narices se rozaran.
-Es…imposib-pero él no pudo terminar la frase. Sakura lo rodeó con sus brazos, hundiendo su rostro en su cuello. Sintió como un calido líquido se impregnaba en su piel, él no podía llorar, la impresión era demasiada. Cuando pudo reaccionar, puso sus brazos alrededor de su cintura y la estrechó aun más.
La ahora reina intentó serenarse. Se separó del muchacho con lentitud sin despegarse demasiado de su cuerpo. Syaoran se inclinó hacia ella y pegó sus labios a los suyos hasta que poco a poco fueron dando puerta abierta a los besos y las caricias. Dulces, tímidos, fueron entregándose el uno al otro. Entre cada beso, cada mirada, cada roce, había más de mil pensamientos y más de mil palabras que sobraban en esos momentos. No importaba el tiempo, las circunstancias, como dos locos enamorados se permitieron una noche sin pudor. Simplemente se amaron como dos jóvenes que no querían saber nada del mundo.
Envueltos entre sabanas blancas se movían al compas del viento, dando y entregando sin más remordimiento ni conocimiento de lo que estaban viviendo.
Nadie podía reprocharles nada, nadie tenía el derecho de hacerlo, pero aun así, a pesar de que su amor era puro e inocente…sabían que nada de lo que desearan podría ser algo más.
OoOoOoOoOoOoOoO
Apenas estaba despertándose, cuando se percató de que Syaoran no estaba a su lado y miró con sospecha la ventana de la habitación. De un momento a otro, alguien llamó a la puerta. Dejó pasar a la sirvienta que venía a entregarle una nota urgente.
-Oh no-murmuró Sakura al terminar de leer la nota. Debía regresar cuanto antes a la capital, comenzaba a haber problemas y Eriol no podía lidiar con los demás consejeros quienes afirmaban que debían quitarles las tierras a los más pobres para trabajarlas y sacarles más provecho.
Llamó a una de las doncellas para que la ayudara a vestirse. Le pidió que ordenara sus cosas ya que partiría después del desayuno.
-¿Cómo estuvo tu noche?-preguntó Tomoyo sin el tono impersonal que solía usar.
-Muy bien, muchas gracias-respondió la castaña sonrojándose hasta las orejas por recordar la noche anterior- Eh…disculpa que te diga esto, pero debo irme cuanto antes. Ya le he pedido a uno de tus sirvientes que avisen a los tripulantes para que preparen mi barco, me voy al terminar el desayuno.
-¡Pero por qué! Oh Sakura, ¿Qué acaso tu estadía aquí no te satisface?
-Oh no, desde luego que no es eso. Lo que sucede es que han surgido ciertos problemas, y debo ir cuanto antes. Además de que en cuanto más rápido llegue, Eriol podrá venir a visitarte.
-Vaya, mi pobre hermano. Ha de estar trabajando muy duro. Pero me alegra que esté allá, de esa manera tengo más cosas que hacer aquí, me la paso bastante ocupada.
Ambas mujeres siguieron riendo y charlando hasta terminar su comida. Sakura intentaba distraer la idea de que debía despedirse de él, no podría hacerlo. Subió a su habitación para cerciorarse de que no le faltara nada. Después de tener por seguro de que todo estaba empacado, pidió que subieran sus cosas al barco para quedarse un momento a solas.
-Este viaje fue…muy especial-habló para sí misma, posando su mirada esmeralda en el paisaje que se mostraba afuera de su ventana-Después de todo, pude volver a verlo y mi conciencia ya está tranquila. Sé que él estará bien aquí. Yo pertenezco a otro lugar, tengo una obligación que cumplir.
Se sintió tonta repitiendo esas palabras. Se le hacían las típicas frases que una princesa debía decir, pero en realidad no sentía ese fervor por cumplir el mandato que le había sido indicado. Se volvió a la cama y recogió un sombrero color crema que la criada había dejado fuera para que se lo pusiera. Salió de la habitación con lentitud y pesadez, cerró la puerta tras ella y se despidió con ello de Syaoran.
OoOoOoOoOoOoOoO
Debería estar feliz, saltando de alegría por haberla visto con vida. Pero no podía, estaba más confundido que nunca. Todo lo que había pasado la noche anterior había sido una…loca aventura amorosa. No debió de seguir con eso, lo mejor hubiera sido que parara en el momento correcto. No, más bien, lo mejor hubiera sido que jamás la hubiera ido a visitar a su habitación. Pero la curiosidad le había ganado, no había podido evitarlo.
-La señorita Tomoyo solicita su presencia, capitán-le avisó uno de los sirvientes del palacio.
Se presentó ante la persona que le había brindado ayuda y que lo había convertido en capitán de sus fuerzas armadas. Se preocupó al ver su mirada, había algo que le intrigaba.
-¿Todo ha salido bien?-se escuchó su dulce voz.
-¿De que habla señorita?
La hermana de Eriol lo miró confundida y añadió-Le estaba preguntando por nuestra querida reina, capitán.
El muchacho se ruborizó hasta las orejas. ¡¿Cómo se había enterado de lo que había pasado entre ellos?! ¿Acaso Sakura se lo había contado?
-Eh…pues, si gracias, supongo-no supo que más decir.
-Vaya, me alegra. Sólo espero que le vaya bien en su viaje.
Aquello desconcertó a Syaoran por completo. ¿Qué acaso no se refería a…? ¿Y que viaje?
-Perdone señorita, pero no la entiendo.
-Capitán Li, le preguntó de Sakura-insistió Tomoyo-Ella salió esta mañana a la capital. Pensé que usted había supervisado el abordo al barco.
La sangre se le fue a los pies. ¿De qué demonios hablaba ella? ¿Dónde estaba Sakura?
Salió disparado para la habitación de Sakura, no le importó lo que Tomoyo llegara a pensar. Tenía que comprobar que ella estuviera ahí y que ella estaba confundida, no se podía haber ido así nada mas…pero desgraciadamente así había sido.
Cuando abrió la puerta se encontró con la habitación completamente vacía de las cosas de su antigua princesa. Un sentimiento desconocido afloró en él, no sabía si era tristeza, rabia, o incluso odio. Actuó por impulso y bajó a zancadas las escaleras.
-Señorita Tomoyo, solicito permiso para ir a la capital.
El rostro de Tomoyo no varió en lo más mínimo. Incluso parecía que ya se lo esperaba. Sólo pudo ver como ella asentía a su petición y después el salía casi corriendo de allí.
-No la perderé otra vez-murmuró decidido.
OoOoOoOoOoOoOoO
Apenas había llegado y los problemas ocasionados ya estaban solucionados. En realidad no había necesidad de que hubiera regresado, todo había sido una confusión. Un hombre mal intencionado había dado la alarma al consejo de que unas revueltas se estaban ocasionando y al temer que se volviera originar una "revolución" a la anterior, habían mandado llamar a Sakura.
-Deja eso ya, Makoto-suspiró la reina.
La dama de compañía de la reina dejó de arreglarle innecesariamente el cabello, que había quedado perfecto hacia varios minutos. Makoto era una chica bastante nerviosa y callada, cualquier cosa que le ordenaba la joven reina lo cumplía al momento. Tenía ojos claros y cabello corto y negro, no era ninguna belleza, era cierto, pero tenía un cierto aire de inocencia que la hacía atractiva al sexo opuesto. Sakura siempre le decía que si quería encontrar un buen marido debía salir más del palacio o por lo menos hablar un poco más con los guardias, pero todo era inútil, la pobre Makoto no quería hacer nada.
-Señorita…la esperan-recordó la dama de compañía.
-Si, ya lo sé. Sólo quiero un momento más antes de bajar a esa…tonta fiesta.
-Pero, si la han organizado en honor a Su Majestad.
-Oh vamos, Makoto, no me llames así. Ya te he dicho que con un "señorita" basta, ya que te niegas a llamarme por mi nombre.
-Eh…si, lo siento señorita-se avergonzó-Sólo quería hacer un buen papel de su acompañante.
Sakura intentó comprenderla y por eso le sonrió cálidamente. Después tomó su corona y se la colocó encima de sus rizos castaños.
-Está bien. Vámonos-terminó la hija de Fujitaka.
Mientras avanzaba por los pasillos para dirigirse al gran salón, su mente se ocupaba de atormentarla con recuerdos. No podía sacarse de la mente que no se había despedido de él. De seguro para estar alturas ya se debería de haber enterado, y en verdad que lamentaba no haberle dicho adiós. Pero ahora ya no había nada por hacer. Desde luego que él no se presentaría por esos rumbos, ya que obviamente lo reconocerían y como consecuente, lo encarcelarían, o peor aun…ejecutarían.
-No lo permitiría-murmuró para sí misma con la mirada clavada en el suelo.
Frente a ella los guardias abrieron las grandes puertas anunciando su llegada. La música cesó y todos los presentes se volvieron para verla. Cada joven iba vestida muy elegantemente –como era de esperarse- y los hombres llevaban traje y rostros de arrogancia y autosuficiencia. Nada que no le pareciera normal.
Sakura suspiró con cansancio, sería una larga velada, pensó al momento que bajaba las escaleras. La música se reanudó y de inmediato acudieron cuatro hombres especialmente guapos para invitarla a bailar. Aceptó amablemente a uno de cabellos rubios y prometió reservar las siguientes piezas para los otros tres.
-Hoy se ve maravillosamente hermosa, su majestad-añadió el joven con quien bailaba.
-Se lo agradezco enormemente. Dígame, ¿Cuál es su nombre?
-Kazuo Aizawa-respondió animadamente el rubio.
Después de eso, Sakura se limitó a seguir el ritmo del vals y a cumplir su promesa de bailar otras tres piezas. Regresó agotada a su trono y se sentó a la espera de que terminara la noche. Desde luego aun faltaba mucho para que eso pasara.
OoOoOoOoOoOoOoO
Se movía como una sombra entre la oscuridad de la noche. Asombrosamente burlaba todo aquel que se le cruzaba en el camino. Y con gran agilidez logró colarse entre los muros del palacio. A lo lejos había escuchado la alegre música desde el gran salón. Al no saber en cual habitación se encontraba la persona que buscaba, se decidió por ir a la fiesta como un invitado más.
-¿Su nombre señor?-preguntó un hombre a la entrada del salón.
-Eh… Syaoran Li-dijo al no saber que más responder.
Pudo notar la confusión en el rostro del sirviente, así que aprovechó esos instantes para adentrarse en el amplio lugar y perderse entre los presentes. Se detuvo por un momento a tomar un poco de ponche y se alivió de estar más o menos bien vestido para la ocasión. Se había puesto el uniforme que usaba para las ceremonias de nombramientos, y digamos que no desentonaba tanto entre los hombres trajeados del lugar.
-¿Pero qué-…?-se preguntó al ver a lo lejos a una bella joven de ojos verdes bailando animadamente con un rubio.
Se fue acercando poco a poco, esquivando a las parejas que bailaban al ritmo de la música. Cuanto más se acercaba a ella, mas se convencía de que en verdad era Sakura, con tan solo ver sus rizos castaños se dio cuenta de que en efecto su Sakura la que estaba bailando con otro hombre. Al verla tan animada desistió en ir a su encuentro y volvió a la mesa del ponche.
-Por supuesto-comenzó hablando para sí mismo-Como pude ser tan estúpido como para pensar que ella…solo…olvídalo.
Se permitió seguir observándola mientras cambiaba de pareja tres veces más y después se iba a sentar en un gran trono al fondo del salón. Se le veía muy aburrida y un tanto nostálgica, eso fue lo que le empujó a acercarse a ella.
Cuando estaba a tres pasos de encontrarse con ella, una joven de cabello largo y negro se plantó frente a él.
-No lo he visto bailar. ¿Acaso las damas presentes no son de su agrado?-preguntó en un tono coqueto la mujer.
-Yo…no quiero-tartamudeó tratando de enfocar su mirada en los ojos de Sakura pero después vio como un hombre se acercaba a ella y la sacaba a bailar, una vez más-Es decir, un gusto conocerla,… ¿señorita?
-Mei Ling-respondió animadamente la de cabellos negros.
-Un placer, mi nombre es Syaoran.
Y después de las presentaciones le tendió la mano para llevarla a la pista.
Sakura no pudo negarse a bailar nuevamente con el hombre llamado Kazuo. Se le hacía bastante simpático y su simple inocencia no le hacía ver sus verdaderas intenciones con ella. Estaba preparada para comenzar a bailar cuando a su lado pudo ver una muchacha alta de cabellos negros tomada de la cintura por un hombre de mirada ámbar, completamente inconfundible.
-No puede ser-susurró justo cuando la melodía comenzó.
Cannot touch
Cannot hold
Ca
not be together
Syaoran se había percatado de la presencia de Sakura hacia solo unos segundos y ahora se sentía culpable por no ser él quien la llevara tomada de la cintura. Aunque después de todo, así era mejor, él no tenía porque ser el que bailara con ella.
Cannot love
Cannot kiss
Cannot
have each other
Simplemente trataba de ignorarlo, trataba de no dejar que el dolor la superara, pero era extremadamente difícil. Parpadeó varias veces para que las lágrimas no se hicieran presentes.
Must
be strong, and we must let go
Can not say what our hearts must
know
Sabía perfectamente que lo de ellos dos no podía ser. Eran completamente…distintos. Llevaban diferentes ritmos de vida, ella era alegre y optimista, él en cambio veía todo negro y serio. Sin nada en común… ¿Cómo podría estar destinados a estar juntos?
-Esto no puede ser-pensó Syaoran.
How
can I not love you
What do I tell my heart
When do I not want
you
Here in my arms
Nada de lo que deseaba podría hacerse realidad, ni siquiera en su mente podía caber la idea de que ellos dos pudieran formar una vida juntos. Nada tenía sentido. Él era un hombre entregado a las armas, a las batallas y ella una desdichada reina que no podía rechazar sus obligaciones.
-Simplemente no puede ser-pensó Sakura.
How does one waltz away
From all the
memories
How do I not miss you
When you are gone
Su mente le decía a gritos que dejara de pensar en ella, pero su corazón no se cansaba de ordenarle que fuera a pedirle que bailara con él. Ni siquiera le prestaba atención a la chica llamada Mei Ling, solo trataba de robar una mirada de Sakura, solo eso.
Cannot dream
Cannot
share
Sweet and tender moments
Momentos robados. Sólo fue eso. Pequeños instantes que ni siquiera tenían relevancia, un amor juvenil, alocado, que se le había colado en la mente sin ninguna consideración o permiso de su parte. El rubio frente a ella comenzaba a percatarse de que algo andaba mal, después de todo estaba conteniendo el llanto en su garganta y eso la hacia mantenerse callada.
Cannot
feel
How we feel
Must pretend its over
No pudo mas. Su razón lo traicionó, soltó a Mei Ling bruscamente y se alejó de ella sin siquiera pedirle una disculpa. Fue a donde estaba la joven reina y se encontró con su mirada cálida reteniendo lágrimas de tristeza, sintió como el corazón se le partía.
Must
be brave, and we must go on
Must not say, what weve known all alongAl
verlo acercarse a ella sintió que el aire le faltaba, sus piernas
eran de gelatina y su estómago un completo revoltijo. Ya nada tenía
explicación, con solo verlo el mundo se había volteado de cabeza.
-¿Me permite?-solicitó a su pareja, a lo que él asintió no muy satisfecho.
Sintió su fuerte mirada sobre la suya, esos ojos color ámbar que la habían enamorado al momento. Distinguió su mandíbula apretada y los músculos tensos cuando la estrechó contra él. Y comenzaron a bailar.
How
can I not love you
What do I tell my heart
When do I not want
you
Here in my arms
¿Qué se supone que estaba haciendo en ese momento? No sólo estaba bailando con Sakura, estaba bailando con la reina de aquel país. Un sueño demasiado grande como para que fuera verdad. Quiso salir de su amargo sueño, despertar de aquella locura que lo había envuelto en la inmensidad de la noche. Pero todo fue inútil, su cuerpo ya no le pertenecía y se quedó embelesado con las dos grandes esmeraldas que ahora miraba.
How
does one waltz away
From all the memories
How do I not miss
you
When you are gone
-¿Por qué te fuiste sin despedirte?-preguntó con un tono amargo en la voz.
-Syaoran, yo…simplemente creí que era lo mejor. Después de todo…
-Soy un simple pirata-finalizó lo que creía sería la frase.
-¡No! Desde luego que no-añadió alarmada por lo que había dicho-Es solo que tu y yo…simplemente no puede ser.
Must
be brave, and we must be strong
Can not say, what weve known all along
-¿Y ahora es el momento en que yo me ponga a decirte lo mucho que te amo y que te haré feliz a pesar de que no pueda darte los lujos a los que estas acostumbrada?-soltó con sarcasmo Syaoran.
-No espero nada-dijo con tristeza, ensombreciendo su mirada-No quiero ese cuento de hadas que se supone debo vivir y que ahora me pidas que nos escapemos y nos vayamos muy lejos porque el mundo no comprende nuestro amor. Eso no es lo que espero.
-¿Ah no? Entonces dime que hago ahora que he venido hasta aquí solo por ti.
La castaña se soltó a llorar, cubriéndose la cara con el pecho del ambarino para que nadie se diera cuenta de su debilidad por el antiguo pirata.
How
can I not love you
What do I tell my heart
When do I not want
you
Here in my arms
-Sakura escúchame-suplicó Syaoran-Pídeme que me vaya y lo haré. Sólo quiero que me digas lo que en verdad quieres.
-Por favor…por favor…-hipó sin poder controlarse-Sólo quiero ser libre.
El muchacho la miró con curiosidad. No entendía lo que la antigua princesa le quería decir.
-Llévame a donde no haya más miradas. A donde nadie juzgue ni apunte con el dedo-tomó aire para continuar-Donde no haya personas con una sonrisa ocultando su hipocresía. Al lugar en el que no tenga que fingir algo que no quiero ser.
How
does one waltz away
From all the memories
How do I not miss
you
When you are gone
Syaoran miró a su alrededor y se percató de las miradas inquisidoras de los invitados, todos hablaban en susurros y los señalaban con curiosidad. Después se volvió a ver a la persona que tenía en frente, sus lágrimas aun no cesaban y sus ojos lo miraban expectantes.
-No funcionará-dijo en seco y la soltó al sentir que la pieza ya terminaba, perdiéndose entre la multitud.
How can I not love you
When you are gone
Cancion: How Can I Not Love You?
Artista: Joy Enriquez
OoOoOoOoOoOoOoO
No había podido quedarse hasta tarde durmiendo, aun cuando la fiesta de anoche hubiera terminado a altas horas de la madrugada. Después de todo, siendo quien era, ¿Cómo iba a poder escaparse de sus responsabilidades? Tenía un deber con el pueblo, y a pesar de que estaba harta de repetirse lo mismo: era su obligación.
-¿Qué tengo para hoy Makoto?-preguntó distraídamente mientras se dirigía a la sala de juntas.
-Tiene reunión con el gobernador de la isla oeste y también con el señor Eriol para ver los nuevos tratados con los países vecinos, señorita-resumió acertadamente la dama de compañía, quien también jugaba el papel de asistente.
-Eh…Makoto, ¿Serias tan amable de traerme un jugo de naranja? No he tenido tiempo de desayunar y creo que mi estómago morirá si no le doy algo en seguida-pidió la reina al escuchar rugir su estómago.
La asistente salió disparada a la cocina para no hacerla esperar. Por su parte, Sakura siguió caminando con no muchos ánimos de llegar a la sala. Pensaba en la noche anterior, especialmente en el baile que había compartido con Syaoran. Se preguntaba donde se encontraría en esos momentos, tal vez ya había partido hacia la isla donde gobernaba Tomoyo, o incluso tal vez ni siquiera había vuelto ahí teniendo en cuenta que si se quedaba ahí era muy probable que se volvieran a encontrar.
-Fue lo mejor-dijo en voz baja.
Si, tal vez había sido lo mejor, pero no para ella y tampoco para él. ¿Entonces para quien había sido lo mejor? Si acaso Syaoran le hubiera respondido de otra manera, si tan solo él le hubiera dicho que se quedaría con ella a luchar por lo que querían… ¿Lo habría permitido?
No. No iba a vivir escondiéndose de la gente por solo querer estar con alguien. Tenía principios y una moral muy alta que a pesar de todo, le indicaba lo que estaba bien y lo que estaba mal. Quería tener una vida con una familia bien formada, hacer las cosas como deberían ser, cumplir con el legado que su padre le había dejado.
-Después de todo…estoy segura que saldrá bien-suspiró antes de cruzar al pasillo que la llevaría a la sala de juntas.
Sorpresivamente un fuerte brazo la tomó por la cintura y la hizo desviarse hacia una habitación a la derecha. No tuvo tiempo ni de gritar cuando en seguida se cerró la puerta tras ella. Apenas iba a girarse para encarar a su secuestrador y sintió unos labios aprisionando los suyos. Cerró los ojos instintivamente y al reconocer el sabor de aquellos labios que la besaban se dejó llevar.
-Juré que no te iba a dejar escapar de nuevo-murmuró el ambarino separándose de ella.
-Y no tienes idea de cuánto me alegra eso-asintió con una sonrisa. No dejó que las lágrimas de felicidad le ganaran. No iba a arruinar el momento llorando como siempre lo hacía.
Syaoran recargó su frente contra la de ella y la abrazó.
-Dime que me aleje y lo haré. Sólo necesito escucharlo de tus labios para poder irme para siempre, porque de otra manera me es imposible-susurró con voz casi inaudible.
-Simplemente no puedo pedirte que te alejes de mí. No cuando te necesito tanto.
-¿Te das cuenta que nos estamos poniendo demasiado cursis?-rio por lo bajo el antiguo pirata.
-Lo bueno es que nadie nos está escuchando. De no ser así, desde luego que no te diría estas cosas.
-Digo lo mismo-añadió con voz ronca y después se separó de ella para mirarla seriamente a los ojos-Escapemos.
Sakura abrió sus ojos tanto como dos grandes platos. Incluso dejó de respirar por unos momentos. ¿Qué estaba diciendo? Justamente la noche de ayer le había dicho que no esperaba un perfecto final para su historia, el ir y escaparse de sus responsabilidades.
-¿Y de nuevo pretendes que caiga a tus brazos y te diga que me lleves a donde nadie nos pueda encontrar?-preguntó la reina con cierto aire de nostalgia.
-No pretendo nada, sólo te digo lo que quiero. Después de todo, tengo entendido que expresar lo que queremos no está prohibido.
-Pero lo que me estás pidiendo…no es lo mejor.
-¿Por qué no es lo mejor? ¿A quién estamos perjudicando con nuestras acciones? Ninguno de los dos tenemos familia, no tenemos nada que nos obstruya irnos.
-Pero Syaoran, yo ya no soy una simple princesa. Soy ahora la reina de Marmaria. No puedo dejar a mi gente-explicó con voz entrecortada.
-Maldita sea Sakura, déjate de tonterías. Tú sabes que no quieres esto. Deja un sucesor y simplemente larguémonos de aquí. Hay un barco que está a punto de zarpar y nos vamos a ir en el te guste o no.
La reina lo miró con reprobación y salió azotando la puerta. Estaba confundida sin saber qué hacer, miró atrás pensando que él la seguiría, pero no fue así. No supo cuando cambió de dirección y en vez de abrir la puerta que daba a la sala de juntas, se fue a su habitación. Miró a su alrededor sin saber qué hacer. ¿De dónde sacaría una bolsa, maleta o algo que se le pareciera?
Jamás había ido de viaje y cuando había sido "secuestrada" por los piratas había durando con la misma ropa hasta que Tomoyo le había dado un cambio. Cuando por fin lo decidió, se fue a su cama y la destendió por completo. Tomó una de las sábanas blancas y encima de ella comenzó a echar sus pertenencias. Se sentía tonta haciendo aquello pero no tenía más opción.
-¿Y ahora qué?-se cuestionó al ver el bulto de ropa dentro de la sabana-¿Cómo se supone que saldré de aquí?
La única salida que veía era la ventana. A fin de cuentas ¿Qué más daba? Ya lo había decidido, ya no tenía tiempo que perder. Gracias a Dios la altura no era demasiada desde su ventana hasta el piso. Primero arrojó su "equipaje" y después saltó ella. Antes de empezar a correr, una duda la asaltó.
-Obviamente me van a reconocer. Ni siquiera me preocupé por cambiarme de ropa.
-Señorita…-llamó Makoto detrás de ella.
¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Y, como se había enterado? La tímida dama de compañía de la reina tenía en sus manos una vieja capa. La ayudó a ponérsela y después supo que con eso sería más fácil salir desapercibida. Corrió al puerto haciéndose pasar por una simple campesina. Pero al llegar, se dio cuenta de que…
-Se ha ido-dijo mientras sentía que la cabeza le daba vueltas-He llegado demasiado tarde.
A lo lejos, un barco se encaminaba a su nuevo destino. Mientras Sakura daba vuelta para regresar al palacio.
-¿No esperabas que zarpara en pleno puerto, verdad?-preguntó una voz grave detrás de ella haciendo que su cara se iluminara-Además Sakura, creo que te daré un nuevo atuendo. No te será muy cómodo andar por ahí con una gran falda.
La castaña se giró para lanzarse a sus brazos, llorando de felicidad. Así que después de todo sí se irían juntos, pasase lo que pasase.
OoOoOoOoOoOoOoO
El perfecto final para el comienzo de una historia nueva los miraba desde el horizonte. Las aguas daban ese tono cálido de toda novela romántica. Pero bien, que mas daba, su destino los había llevado a eso y nos le importaba en lo mas mínimo seguir el curso que la vida les había preparado. Ahí estaban, dos personas locamente enamoradas satisfechas de haber dejado todo atrás por el único sentimiento que regía sus vidas.
No importaban ahora los prejuicios, las clases sociales, las guerras, estaban en su propia burbuja alejados del mundo. Muchos podían pensar que sólo era una coincidencia que se hubieran encontrado aquella noche en el barco, o que simplemente era ese deseo egoísta del ser humano por buscar a otra persona con quien compartir sus desdichas lo que los había juntado. Todos tienen diferentes ideas de lo que es el amor, ¿Pero qué sería de nosotros si no tuviéramos amor por las cosas o por las personas? ¿Es acaso el simple hecho de querer sobrevivir y reproducirse el que nos unamos en compañía del ser querido? ¿Por qué más bien no pensar que hay algo más allá de lo humano, algo puro e inocente?
Las mentes cerradas se niegan a ver y a creer lo que está enfrente de ellos. Tal vez es una simple mirada, un roce de manos, las cabezas juntas, un abrazo…todo aquel gesto que viene desde lo más profundo de nuestra alma para decir un: te quiero, te amo, te espero, te necesito.
Palabras cursis y demasiado rosas, que han sido desgastadas con el tiempo por el afán del hombre de creerse el dueño de todo. ¿En verdad entendemos el verdadero significado de lo que es el amor?
El sol comenzaba a ocultarse delante de sus ojos. Sus pensamientos ahora eran vagos frutos de un pasado ya distante. Los tripulantes seguían yendo y viniendo con mil cosas para poder tener un buen viaje. Sakura se había deshecho de los enormes vestidos y ahora tenía unos casi ajustados pantalones blancos ceñidos a su cintura con una blusa celeste que le daba aun mas luz a su cuerpo de lo que ya lo iluminaban sus ojos.
-Te queda bien-murmuró a su oído el ambarino.
-Gracias-respondió tímidamente.
-¿En qué tanto piensas?
-Sólo rogaba por que la carta ya se hubiera entregado.
-Ten por seguro que es así-aseguró Syaoran abrazándola por la cintura y girándole el rostro para verla de frente. Juntó sus labios con los de ella, sellado así la primera parte de su historia.
A miles de metros de allí, una joven de cabello negro y ojos casi violetas recibía una carta con motivo de urgente. Entonces se dirigió a su amado jardín para leerla tranquilamente sin saber que su vida estaba por cambiar.
Querida Tomoyo:
Ahora mismo me encuentro de camino a no se donde. Te sorprenderá mucho mi carta, lo sé. Apenas y yo he tenido tiempo de respirar, pero antes de volver a cometer una locura quiero asegurarme de que dejaré a mi gente en buenas manos.
Mi padre ahora está muerto, y sé que si él siguiera con vida Marmaria seria un país mucho mejor. Yo no he hecho mal, como tampoco hice mucho bien, simplemente hice lo que me habían encomendado. No soy buena para gobernar, siempre ando distraída con cualquier tontería y soy un tanto atolondrada. Perdóname por decirte todo esto, pero eres la única amiga que he conocido. Si es que me permites decirte así. Talvez no te vuelva a ver, aunque también tal vez en muchos años volvamos a encontrarnos. No lo se.
Quiero agradecerte, nuevamente, todas tus atenciones conmigo. Jamás terminaré de darte las gracias por todo lo que haz hecho por mí. Por eso, me atrevo a pedirte una última cosa: Tu paciencia y gran amor por la gente serán bien recibidos por la capital de Marmaria. Quiero que seas la nueva reina de éste país. Ya le he dejado instrucciones a Eriol para que ayude en todo lo que pueda, he presentado mi renuncia en una carta a los consejeros del reino y te he dejado como mi sucesora.
Estoy segura de que todo saldrá bien. Vive feliz y ama a tus seres queridos. Nunca te des por vencida. Sé que podrás lograrlo.
Me despido,
Sakura Kinomoto
--Fin de Dos Maneras de Vivir, Un Sentimiento en Común--
Notas de Autora: ¡El fin! Wow…para mi es imposible creer que ya haya terminado. Un peso menos de encima ¡Gracias a Dios! Sinceramente no se si quedó demasiado empalagoso este final, la verdad era que los iba a dejar separados, pero se me hizo muy cruel eso. Este fic era el que se me hacia mas difícil de escribir, realmente al principio no tenia la menor idea de que iba a tratar pero de repente se me vino la inspiración y lo logré terminar. Perdonen el OOC, pero bueno hice lo mejor que pude. Cuando fui viendo que las paginas aumentaban y aumentaban y yo aun no lograba terminar el capitulo, pensé en dividirlo en dos partes. Después alguien, a quien le mando un saludo , me dijo que sería mejor dejarlo así para darlo como "compensación" por el tiempo que había tardado en actualizar. Así que gracias a ella aquí tuvieron en capitulo completo :P.
¡Muchas gracias por su apoyo, comentarios, mails y demás!
Les pediré que por favor me dejen un último comentario diciéndome realmente como estuvo la historia.
Un beso enorme, y hasta la próxima,
Christelle
