¡Hola de nuevo chicas! Sé que me tardé mucho, casi dos meses (No inventes) pero la razón es porque no encontraba como seguir el fic, me di un atorón terrible y tuve que poner a trabajar a más neuronas de las que esperaba, así que aquí se los dejo y espero que lo disfruten.
Inuyasha y sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.
Capítulo 10: Por fin el baile.
Las clases terminaron y Kagome salió corriendo del salón. No tenía ganas de ver a nadie, mucho menos a Inuyasha o a Bankotsu; fue hasta su casillero, tomó sus zapatos y salió del instituto, lo único que deseaba era llegar a casa para alejarse de todo los problema por un momento, estaba fastidiada de tanto enredo, cansada y demasiado desvelada, una siesta sería lo mejor para ella en ese momento.
La colegiala miró a lo lejos a cierta joven pelirroja y corrió hasta ella.
— ¡Ayame!—Gritó para que su compañera se detuviera y la esperara.
— ¿Higurashi? —Ayame volteó extrañada de ver a su compañera.
Kagome corrió hasta alcanzarla.
—Hay algo que quiero preguntarte—
La pelirroja parpadeó varias veces, era raro que ellas hablaran fuera del instituto.
—Hay un chico llamado Kouga y—
— ¿Y? —Ayame reconoció el nombre.
—Iré directo al grano. Quiere que vayas con él al baile—
— ¿Por qué no me lo pregunta él? —
—Tal vez…es tímido ¿No crees? —
Ayame lo meditó por unos segundos.
— ¿Sabes qué? Dile a tu amigo que sea hombre y me lo diga a la cara—Ayame contestó molesta, se dio la media vuelta y dejó sola a Kagome, sin la oportunidad de decir nada más.
La castaña se sintió un poco mal por el muchacho, fue lo único que él le había pedido y había fallado, pero no se daría por vencida esta vez, así que corrió detrás de ella.
— ¡Oye! No sabes el trabajo que le costó pedirme ese favor, en verdad es tímido, se sonroja de sólo hablar de ti—
Ayame se detuvo.
—Mira Kagome, no tienes por qué mentir por él, yo lo conozco mejor que tú, así que dile a Kouga que aún no lo perdono y que si quiere salir conmigo va a tener que pedirme una disculpa y además tendrá que enfrentar a mi abuelo, si cumple con esos dos pequeños requisitos, entonces lo pensaré—Y siguió su camino.
— ¡Vaya! No tengo palabras para eso. —se dijo decepcionada. —Tendré que buscar a Kouga, el baile es pasado mañana y por lo que veo…la tiene muy difícil—Y regresó al instituto, con suerte y lo encontraría, después de todo se lo debía.
Recorrió los pasillos hasta llegar a los salones de sexto, realmente no sabía en cuál estaba, pero todo era cuestión de revisar de uno en uno y listo; se asomó por la ventana del primer salón , estaba completamente solo, lo mismo en el segundo, pero al llegar al tercero sintió como si alguien le hubiera arrojado un balde de agua helada, pues en ese salón estaban Kikyo e Inuyasha, ambos con la mirada un poco triste, jamás había visto ese semblante en el muchacho; parecía que estaban hablando, no alcanzaba a escucharlos y por lo visto su plática era tan interesante que ni siquiera notaron su presencia.
Kagome retrocedió un par de pasos y giro para continuar su búsqueda, afortunadamente Kouga iba saliendo apenas del salón.
— ¡Hola! ¿Estas perdida? —
—Un poco, tengo noticias de Ayame—
— ¿En serio? —preguntó emocionado, pero al ver la expresión de la chica imaginó que no era nada bueno—No aceptó ¿Cierto? —
— ¿Qué? ¡No! ¿Por qué dices eso? —preguntó nerviosa.
—Por tu cara larga—
—Bueno…en realidad…dijo que si querías salir con ella primero deberás disculparte y luego enfrentar a su abuelo—
Kouga parpadeó varias veces y luego estalló en una carcajada.
— ¡Kouga! Es en serio, ella se ve muy molesta—
—No te preocupes, eso me da una esperanza, malo que hubiera dicho que no ¿No crees? —Kouga revolvió el flequillo de la chica para tratar de animarla.
Justo en ese momento Inuyasha iba saliendo del salón y arrugó el ceño al ver como el muchacho tocaba con tanta confianza a Kagome.
Ella se dio cuenta de que Inuyasha los había visto, por un momento pensó que diría algo o le reclamaría, sin embargo este sólo se dio la media vuelta y se alejó dando grandes zancadas.
Kikyo también los vio, no perdió el tiempo para ir detrás de él.
Kagome suspiró con desgano.
Kouga notó la tensión en el ambiente.
—Oye, no sé que pasa entre tú y ese Inuyasha, ni que tan ciertos sean los rumores…—
Kagome lo miró sorprendida ¿Acaso todo el mundo estaba hablando mal de ella?
—Sólo no les des el gusto de verte decaída—sonrió el muchacho—vamos, te acompaño a tu casa, no permitiré que ese idiota te vaya a ofender de nuevo sólo porque estamos platicando—
—Gracias Kouga, pero debo seguir sola—
—Olvídalo, si ese sarnoso vuelve a gritarte…en ese instante le tumbo los dientes—
—No Kouga. Ve por Ayame, si corres, tal vez la alcances—
Kouga se sonrojó.
— ¿Lo crees? —
—Sí—
—Gracias, Kagome—
—Ve—Lo animó.
El muchacho salió corriendo, por poco y choca contra Yura, quien lo esquivó con facilidad.
La chica volteó curiosa y pudo ver que aquel chico había estado con Kagome segundos atrás.
Kagome por fin se fue a casa, no hubo más interrupciones, durante todo el trayecto estuvo preguntándose que hacían Inuyasha y Kikyo juntos…de nuevo.
— ¡Rayos! —gritó y todas las personas que iban en el autobús la miraron curiosos; ella se sonrojó por haber pensado en voz alta.
—Inuyasha estaba muy molesto ¿Pensará que Kouga y yo? No lo sé, pero Kikyo le ayudará a pensar en eso ¡Maldición! —pensó preocupada.
Kikyo estaba sentada en la grama del patio trasero del instituto, miraba con enfado a Inuyasha, quien no paraba de caminar de un lado a otro.
— ¡Basta Inuyasha! —Gritó molesta Kikyo—te comportas como un niñito ¿Es eso lo que quieres sentir todo el tiempo? —
— ¡No…no lo entiendo…! Kagome…—Inuyasha se sentía furioso, confundido, celoso.
—Deja de quejarte, sino es con Bankotsu o con ese chico, será con otro; cada vez que tú le digas que vas a ver a otra chica ella intentará darte celos ¿Estas dispuesto a lidiar con eso? —
—Yo…—
—No me respondas ahora, piénsalo y respóndeme el día del baile—Kikyo se levantó y dejó solo al joven de cabellos plateados.
Bankotsu llegó a su casa, llamó a su hermano, mas este no le respondió.
—No ha llegado, bueno me daré un baño—
Bankotsu abrió sus ojos ampliamente, ya que al entrar a su cuarto se encontró con Yura, quien estaba recostada en su cama, cubierta hasta el cuello con sus cobijas.
— ¿Qué haces aquí? —Se paró a un lado de la cama.
—Esperándote ¿No es obvio? —sonrió seductoramente.
— ¿Cómo me encontraste? —preguntó molesto.
—Sé todo de ti, es más, Jakotsu no volverá hasta dentro de una hora, le llamé y le dije que tenía trabajo que hacer en su salón, de aquí a que llega y se de cuenta…sí…más o menos le tomará una hora en regresar—
Bankotsu sintió que la ira lo inundaba, así que estiró las cobijas y las tiró de la cama, estaba a punto de agarrarla del brazo para sacarla de la casa.
— ¡Wow! —Se sorprendió al darse cuenta de que ella estaba completamente desnuda y volteó hacia otro lado— ¿Qué demonios te pasa Yura? ¡Vístete!—ordenó molesto.
— ¿Por qué? —se acercó hasta el y llevó sus manos hasta su rostro para obligarlo a mirarla—Quiero hacerlo contigo—
El moreno la agarró fuertemente de las manos y la aventó a la cama.
— ¿Hacer qué? —preguntó.
— ¿Quieres que sea más clara? Quiero tener relaciones contigo…—La sensual joven abrió sus piernas para incitarlo.
—Esto es ridículo—tomó las cobijas del suelo y se las lanzó a la chica.
— ¿Qué es ridículo? ¿El sexo? —preguntó con cierto aire de inocencia. —Vamos Bankotsu, tómame, toma mi virginidad—hizo las cobijas a un costado, se levantó y caminó hasta él, tomó las manos del muchacho y las llevó hasta sus caderas—Yo te amo y tú aún me amas—Llevó sus labios hasta el cuello del muchacho, quien jadeó suavemente. — ¿Lo ves? Aún me amas. —
— ¡No! ¡Vete de aquí! —Bankotsu reaccionó inmediatamente y la lanzó de nuevo a la cama y salió corriendo de la habitación para encerrarse en el baño.
— ¿En serio? —Tomó la ropa y comenzó a vestirse—Bankotsu, en verdad te amo, ella no te merece, ayer la vieron con Naraku y hoy la vi con el delantero del equipo de los Lobos, ella no siente nada por ti—
—Ya lo sé, pero aún así yo…la amo…—Dijo esto con tal de quitarse a su hermanastra de encima.
La joven arrugó el ceño y se fue demasiado herida y dispuesta a declararle la guerra a Kagome.
Kagome llegó a clases temprano, de esa manera evitaría pasar frente a Bankotsu, pero para su mala suerte Yura Sakazagami llegó justo después de ella.
— ¡Vaya! ¿Te tumbaron de la cama? —preguntó con sorna.
—No es algo que te interese, Yura—
—Tranquila, sólo quería ser amable—
—Sí, cómo no—Kagome sacó su libro para evitar la charla tan incómoda con esa chica.
—Escuché que te dejaron plantada, tanto Inuyasha como Bankotsu, pero que ya tienes repuesto ¿Quién será? ¿Naraku? ¿Kouga? ¡No te gusta perder el tiempo! —
—Claro, lo que digas—Y la ignoró.
—No lo mereces ¿Sabes? —Habló Yura mientras cepillaba su cabello.
Kagome dejó el libro y miró con atención a la chica.
—A Bankotsu, ni siquiera lo conoces ni un poquito, es rebelde, grosero, engreído, pero siempre ha sido un tipo leal, nunca traiciona a sus amigos y eso lo hace demasiado… confiado; yo me di cuenta muy tarde y vengo a recuperarlo. Tú no mereces que te defienda ni un poquito—
Kagome bajó la mirada.
—Es verdad…he sido muy mal agradecida, nunca le dije que tan feliz soy gracias a él, pero aún así, él no es para ti y lo sabes, lo heriste, no sé de que manera, pero lo hiciste, yo no soy tu enemiga, si él no te ha aceptado de nuevo es porque no quiere ¿No crees? —Volvió a retomar su lectura.
Yura arrugó el ceño y maldijo por lo bajo a Renkotsu y a su padrastro.
Las clases transcurrieron de lo más normal, Kagome estaba decidida a que nada ni nadie le arruinara su día, ignoraría comentarios absurdos, incluyendo los reclamos de Inuyasha.
En el taller sólo se limitó a seguir instrucciones y a hacer aquel proyecto junto a Bankotsu, quien ya le permitía trabajar más en este.
Kagome meditó las palabras de Yura y las dichas por ella misma, nunca le agradeció a Bankotsu por haberla ayudado, pues lo único en lo que pensaba era en alejarse de él, ya que comenzaba a sentir cierto cariño hacia el muchacho y ella no podía permitirse esa clase de sensaciones, no podía traicionar lo que sentía por Inuyasha, todo lo que había sentido durante más de un año no podía irse a la basura en unas semanas ¿O si?
Ella se acercó a Bankotsu al final de la clase.
—Oye Bank…—
El muchacho pasó de largo.
Kagome se quedó paralizada por la forma de actuar del muchacho.
—No lo entiendo, apenas ayer él quería hablar conmigo ¡tonta! Después de que lo traté de esa manera ayer ¿Cómo quiero que me dirija la palabra? Yo misma dejé de hablarle—
Y así pasó todo un día.
Inuyasha ni siquiera se había molestado en hablarle, eso deprimía bastante a Kagome.
—Prefiero que me reclame, odio su silencio—
El día del baile había llegado, todos los grupos se dedicaban a arreglar los puestos de comida y bebidas, otros adornaban el patio, mientras otros se encargaban de traer la leña para la fogata, pero pusieron especial atención a formar una plataforma en donde se premiarían a los equipos deportivos por haber ganado algún campeonato del semestre pasado, entre estos estaban los equipos de beisbol, futbol y kendo.
Primero sería la premiación, después, un espectáculo con fuegos artificiales y por último el baile alrededor de la fogata, todo terminaría por la noche.
Durante el transcurso del día, Kagome evitó por todos los medios encontrarse con Inuyasha, tenía el presentimiento de que si lo veía todo se derrumbaría en su interior.
—Espero que…Inuyasha y Kikyo…—bajó su mirada— ¡Soy tan egoísta! —Se regañó mentalmente—Él se veía tan triste ¿será mi culpa? —
En el taller todos los chicos del grupo mostraron su proyecto al maestro y este los aprobó.
Kagome sonrió alegre al ver que su máquina había funcionado a la perfección y que había aprobado, estaba tan feliz que volteó a ver a Bankotsu para expresarle su agradecimiento por ayudarla a pasar.
—Muchas gra…—se inclinó para agradecer, pero el muchacho sólo la ignoró y caminó fuera del salón sin darle oportunidad de hablar.
Kagome lo miró dolida.
Kouga la observó con cuidado y se acercó hasta ella.
—No hagas caso, ya se le pasará en algún momento—Puso una mano en el hombro de su compañera, quien se mordía el labio inferior para evitar que este temblara.
—Yo…sólo…—ella no pudo decir palabra alguna por culpa de aquel nudo que se había formado en su garganta.
La hora del festival había llegado y Kagome caminó por los pasillos para llegar al patio, ella se sorprendió al darse cuenta de que Bankotsu se acercaba justo frente a ella; lo observó detenidamente, la mirada del muchacho era siempre confiada, pero esta vez él se veía indiferente. Ella agachó su rostro al sentir que la sangre se agolpaba en sus mejillas.
Bankotsu pasó de largo.
—Bankotsu—Lo llamó suavemente.
El moreno detuvo su andar y esperó a que ella hablara.
—He querido hablar contigo…—
—Hazlo—
— ¿Por qué me estas evadiendo? —ella sólo podía ver la espalda del moreno.
El muchacho se giró para verla.
— ¿Yo? Tú has estado evadiéndome—
—No es verdad…bueno es sólo que yo…sólo quería decirte que…—
Pero los chicos se vieron interrumpidos por dos muchachos que eran compañeros del equipo de beisbol.
— ¡Vamos Bankotsu! La premiación esta por comenzar—
—Sólo quería darte las gracias por…—susurró mientras trataba de contener las lágrimas que amenazaban con salir.
Bankotsu vio que ella movía sus labios, no alcanzó a escucharla, sin embargo, notó que ella estaba a punto de llorar.
— ¿Qué? Higurashi no te escuché…—los dos chicos lo llevaban sujeto de los brazos y lo sacaron casi arrastrando del pasillo. — ¡Suéltenme! ¡Higurashi! —forcejeó con los chicos.
Kagome lo vio salir y luego se echó a correr hasta llegar a la terraza.
— ¿Qué es lo qué me pasa? —se preguntó— ¿Por qué no puedo hablar honestamente cuando estoy frente a él—ella vio la premiación y los fuegos artificiales desde aquella azotea y luego comenzó el baile, desde su lugar pudo notar a Inuyasha, su cabellera era inconfundible y por lo que alcanzaba a ver, él estaba tomado de la mano de Kikyo.
—Ellos van a regresar—Kagome los miró decepcionada.
Ella estaba mirando a todos y vio que Bankotsu la buscaba, sus ojos se encontraron cuando él volteó hacia la terraza y caminó a prisa hacia esta, pero Yura lo detuvo y lo tomó de la mano guiándolo hasta la fogata para bailar.
Kagome sintió que su corazón era oprimido, reconoció en ese momento aquel sentimiento de tristeza, pero nunca dejó de mirarlo, hasta que vio que Yura abrazó al moreno por el cuello y lo besó desesperadamente; cerró fuertemente los ojos, no tenía por qué ver eso, no tenía por qué dolerle, pero aun así le dolió.
Bankotsu retiró las manos de Yura con brusquedad y la alejó de él.
— ¿No te cansas? —
—No…Bankotsu…yo—
—Ya no siento nada por ti, mis sentimientos murieron en Hiroshima, déjame sólo, regresa a casa con tu madre y mi padre, sólo…déjame ya—le dijo con fastidio.
—No quiero—
—Es tu problema—se burló—peor para ti—encogió los hombros, se dio la media vuelta y corrió hasta aquella terraza.
Kagome subió a la azotea de la entrada de la terraza, se sentó a ver lo fuegos artificiales para poder distraerse, sin embargo las lágrimas comenzaron a fluir sin que ella pudiera evitarlo, escondió su rostro entre sus rodillas, sólo esperaría a tranquilizarse un poco para poder irse a su casa; se reprochó por no haberse ido terminando las clases.
— ¿Por qué tuve que correr hasta aquí? ¿Por qué no corrí mejor a mi casa? —
Kagome se sobresaltó al escuchar que la puerta era fuertemente golpeada.
— ¡Higurashi! ¡Sé que estas aquí! —
Kagome parpadeó varias veces al escuchar la voz del moreno, con cuidado se asomó hacia abajo y allí estaba él; rápidamente ella se hizo hacia atrás para que no la viera.
—Ya te vi Higurashi ¡Baja ya y dímelo en la cara! —Arrugó el ceño.
La joven se arrodilló y puso las manos en la orilla de la azotea y lo miró fijamente, parecía demasiado molesto.
— ¡Qué bajes y me lo digas claramente! —
Ella guardó silencio.
—Baja y dímelo en la cara—Bankotsu suavizó su tono de voz, parecía más una súplica.
—Sólo…sólo dije…gracias—
Bankotsu relajó su expresión.
—Entonces baja y agradécemelo apropiadamente, ven aquí y dímelo a la cara—con su índice señaló el suelo, justo frente a él.
Kagome se levantó y comenzó a bajar las escaleras.
Bankotsu se acercó hasta ella y la tomó de la cintura antes de que bajara los dos últimos peldaños.
La joven se sobresaltó tanto al sentir las manos del muchacho, que se soltó de la escalera y torpemente piso mal y cayó pesadamente sobre Bankotsu, quien se fue de espaldas contra el piso.
El golpe sonó seco, el sonido del aire escapando de los pulmones del moreno y un quejido hicieron que ella cerrara los ojos.
— ¡Podrías bajar con más cuidado! —se quejó el muchacho.
Ella abrió los ojos y lo miró con tristeza.
—Lo siento—Ella estaba encima de Bankotsu.
—Dímelo a la cara—susurró.
—Gracias—
Bankotsu llevó su mano detrás de la nuca de la chica y la atrajo hacia sus labios para besarla suavemente.
Ella cerró los ojos dejándose llevar por aquel beso.
Bankotsu dejó de besarla y levantó el rostro de la chica para mirarla a los ojos, vio que sus pestañas estaban húmedas y pasó sus pulgares sobre estas para limpiar los rastros de lágrimas.
—Dime ¿Me extrañaste? —sonrió cálidamente.
Kagome lo miró fijamente mientras mordía su labio y de nuevo una lágrima escapó de sus ojos y esta cayó sobre el rostro de Bankotsu.
— ¡No! —ella estalló en llanto y recostó su cabeza sobre el pecho del moreno.
Bankotsu llevó su mano hasta el cabello de Kagome y la acarició paciente.
—Ya veo, estas así porque Inuyasha esta bailando con Kikyo y no contigo—habló calmado.
Ella no contestó, sólo se escuchaban sus sollozos.
—Entiendo—Banktsu la levantó y luego se sentó para quedar frente a ella—No sé que es lo que le ves, pero…—sonrió de medio lado y se paró—te juro que vas a enamorarte de mi—y salió de la terraza para dejarla sola.
Kagome lo miró marcharse, limpió sus mejillas y sonrió.
—Tonto—
Continuará…
¿Qué les pareció? Bueno antes de despedirme quiero hacer algunos comentarios acerca de ese baile y la fogata, he leído algunos mangas y saqué esa tradición del baile del manga "Kimi no Iru Machi" o "El pueblo de donde vienes" aunque ya me aburrió un poco y deje de leerlo, jeje, pero es mi opinión.
Bien quiero agradecerles a todas las que me dejaron sus comentarios, me animan en serio y ellas son:
Earanel, Marlene Vasquez, fanisa, CaFanel, AllySan, Lucecita23, Miss Sixty Cullen, KANAME, Gata de la Luna, TIFF. Pero en especial gracias AllySan.
Ahora si me despido, les mando un fuerte abrazo y un beso y por si no las alcanzo..."Feliz mes del amor y la amistad"
Con cariño...
Axter.
