Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, La historia pertenece a Twilightzoner, yo sólo traduje.
SUMMARY: Una parodia donde Todos son Humanos de "Sol de Medianoche". AH, AU y por lo tanto OOC. No hay sed de sangre —Sólo lujuria humana incontrolable—. Pornografía y Erotismo llenos de diversión.
[N. de la T.]
Oh, chicas, ¡gracias por sus reviews! :D
.::°Deseo de Medianoche°::.
‗‖Capítulo 10‖‗
Puta madre…
Miré fijamente a Bella. Mi muy violada verga estaba comenzando a volver a la vida. En realidad comencé a preguntarme por un momento si Bella podría leer mi mente. De algún modo, se las había arreglado para arrancar el atuendo exacto de mi más reciente fantasía de mi cerebro y estaba burlándose de mí deliberadamente. Tragué saliva nerviosamente. El monstruo comenzó a acariciarse a sí mismo.
—Buenos días, Bella —murmuré, incapaz de impedir que mi voz se quebrara.
— ¿Pasa algo, Edward? —preguntó Bella, mirándose a sí misma. Tendría que estar ciega para no ver que mis aturdidos ojos no se habían movido ni una fracción de centímetro de su cuerpo.
—No, um, no exactamente —podía sentir gotas de sudor formándose en la parte posterior de mi cuello. Respiré hondo y traté de centrarme.
—Te ves preciosa, Bella. Verdaderamente. Es sólo que me estoy sintiendo extremadamente descuidado por no decirte que caminaríamos un poco para nuestro picnic hoy. No muy lejos, pero hay un sitio particularmente hermoso que tengo en mente. Sólo quiero asegurarme que de que te sentirás cómoda en esas… er, sandalias. Al mismo tiempo, te ves tan linda, odio siquiera sugerir que te cambies —Por favor, cámbiate. Por favor, cámbiate. Por favor, cámbiate antes de que te incline en la superficie plana y estable más cercana, y eche tu falda por encima de tu cabeza…
—Oh, bueno, pasa. Dame sólo un minuto para encontrar algo más apropiado para usar —dijo, claramente no molesta, ni por mi falta de memoria, ni compostura.
Se dio la vuelta y corrió escaleras arriba, probablemente a esa habitación en el frente de la casa. Traté desesperadamente de no imaginarme a la falda de Bella bajar deslizándose por sus caderas y golpeando el suelo. Hice un verdadero esfuerzo en no imaginarla de pie en su habitación, vestida sólo con esa camisola azul y probablemente algunas bragas de encaje azules. Intenté no imaginarme su fabuloso culo medio expuesto mientras se inclinaba sobre un cajón del tocador, en busca de ropa alternativa. Y realmente, realmente traté de ignorar al monstruo mientras me aguijoneaba a seguirla por las escaleras. Jesucristo, estoy temblando…
Deambulé por la sala, buscando algo para desviar mi atención. Había una serie de fotografías de cuando era niña. Bueno, eso ciertamente enfrió mi ardor. Estaba fascinado examinándolas. Ella era adorable incluso entonces.
Un momento después, Bella bajó las escaleras, y di un suspiro de alivio. Seguía usando esa camisola azul, maldita sea, pero también se había puesto una sudadera con capucha blanca. Lo más importante, la falda se había ido, gracias Dios. Se había puesto un par de jeans capri y tenis rojos. Me quedé mirando fijamente por un momento, cautivado por la forma en que la linda niñita se había convertido en esta maravillosa mujer.
— ¿Lista? —pregunté, con mi equilibrio restaurado.
Bella asintió y me sonrió. Cuando alargó su mano en invitación, mi propia sonrisa se amplió imposiblemente y mi corazón dio un vuelco. Las mariposas en mi estómago viajaron desenfrenadas. El monstruo aferró su corazón.
Me esforcé en mantener los ojos en el camino mientras conducía. Cada vez que veía en la dirección de Bella la encontraba mirándome. Estaba demasiado distraído como para entablar una conversación.
— ¿Adónde vamos? —preguntó Bella finalmente.
¡Al bosque!, gritó el monstruo con entusiasmo.
—Alice y yo estábamos explorando un día el año pasado cuando encontramos un pequeño prado. Se ha convertido en uno de nuestros sitios favoritos. Voy allí a veces, sólo para pensar, o cuando quiero estar solo. Espero que también te guste —concluí.
Cuando llegamos al final del camino, el cual era nuestro destino, ayudé a Bella a salir del auto, antes de agarrar el talego del asiento trasero. Cuando me di la vuelta, casi choco con ella, estaba parada tan cerca de mí. Mi pulso se detuvo mientras miraba su rostro, y no pude resistirme de darle un rápido beso en la mejilla.
— ¿Nos vamos? —pregunté ásperamente. ¿Antes de que tire esta bolsa a un lado y te tire en el asiento trasero de mi coche?
— ¿Qué tan lejos está? —preguntó Bella dudosamente.
—Está a sólo una media hora a pie. Pero no tenemos prisa, puedes marcar el ritmo —ofrecí.
Tomé su mano y nos adentramos en el bosque. Estaba caliente y cerrado bajo los árboles. Después de unos cuantos minutos, Bella se detuvo para quitarse la sudadera, atándosela a la cintura. Traté de no mirar boquiabierto su escote mientras seguíamos, pero sabía que no había tenido completo éxito. El monstruo ni siquiera trataba de ser discreto.
Cuando llegamos al claro, dejé que Bella avanzara delante de mí. Mientras la miraba caminar, me pregunté si el sustituir esa falda blanca por los jeans fue realmente mejor. Eran apretados como el infierno y enfatizaban cada una de sus dulces curvas. Sacudí mi aturdida cabeza y la seguí.
Cuando encontré un lugar en donde la hierba era más baja, bajé la bolsa. Bella se volvió y me sonrió alegremente. ¿Podría alguna vez acostumbrarme a lo hermosa que era? Trotó hacia donde estaba parado y no pude siquiera fingir que no noté la deliciosa forma en que sus pechos rebotaron. Sin embargo, estaba seguro de que Bella no había oído el pequeño lamento que salió antes de que pudiera apretar mis labios. El monstruo traía una mirada un poco estúpida.
—Es tan lindo aquí, Edward. Es perfecto, en serio —anunció con alegría, todavía sonriendo anchamente.
Tuve que aclararme la garganta antes de poder hablar.
—Me alegro de que estés contenta —respondí inteligentemente.
— ¿Puedo ayudarte con eso? —preguntó Bella alegremente.
Hay una cosa con la que puedes ayudarme…
—No, ya lo tengo —respondí mientras abría la bolsa. No pude ver mucho dentro de la oscura bolsa, pero vi una manta en la cima, así que la agarré para extenderla. No fue hasta que la abrí a la luz del sol que le di una segunda mirada. Era roja a cuadros. Era una especie de jodida conspiración…
Bella no debió haber notado la mirada de consternación en mi rostro.
— ¿Qué tienes ahí? —preguntó.
—Bueno, seré honesto —respondí, arrastrando mis ojos de la manta—. Le pedí a Alice que me ayudara a arreglar las cosas, y ella empacó la bolsa. Sin embargo, no quiero que pienses que no ayudé. Anoche ayudé en la preparación de la comida. Incluso horneé galletas —añadí, buscando ganar puntos.
Funcionó. Bella me dedicó la sonrisa más dulce.
—Eso es tan lindo, Edward —el monstruo tomó una actitud modesta, ahondando los dedos de sus pies en el suelo.
Me reí entre dientes silenciosamente, mientras desempacaba la bolsa. Alice pensó en todo. Le debía mucho por esto.
Primero, encontré mi iPod, ya puesto en un equipo de altavoces que funcionaba con pilas. Me pregunté si tendría una lista de reproducción "Picnic Bella Swan". La había. Confié en Alice y pulsé el botón de reproducir. Los acordes de una canción de Sinatra comenzaron a flotar suavemente por el prado. Bueno, le había dicho a Alice que quería que el picnic fuera romántico…
— ¡Cielos! —exclamó Bella—. Hasta música tenemos —se recostó boca abajo, apoyando su barbilla sobre sus codos y mis ojos fueron instintivamente atraídos a su apetitoso trasero en esos apretados jeans. Mierda, ¿dónde está esa falda cuando la necesitas? El monstruo cayó hacia adelante y comenzó a follarse la manta.
Saqué una hielera, ofreciéndole a Bella elegir entre coca y agua. Aceptó una coca, mientras que yo abría una botella de agua. Entonces vi en una zona bloqueada de la bolsa dos rosas blancas y un pequeño florero. Ahora sabía por qué Alice preguntó por la flor favorita de Bella. Eché un poco de agua en el florero y lo coloqué sobre la manta. Bella me miró con ojos dulces, y silenciosamente bendije a Alice una vez más.
— ¿Qué más tienes en esa bolsa, Edward? —preguntó Bella riendo.
—Sólo comida, creo. ¿Tienes hambre?
—No, no todavía. Aunque tengo curiosidad —dijo enigmáticamente.
—He notado eso de ti —respondí con una sonrisa—. ¿Qué te gustaría saber?
Bella mantuvo sus ojos hacia abajo.
—Te has metido en un montón de problemas, Edward. Me pregunto, ¿por qué?
Mierda. El monstruo dejó de cogerse la manta, alzó la cabeza y dijo: "¿eh?"
Bella se rodó sobre su costado, al menos quitando su culo de la ecuación de distracción. Aunque no ayudó mucho a mi cerebro a encontrar la respuesta.
— ¿Sería suficiente si simplemente digo que en verdad me gustas mucho? —pregunté esperanzado.
Bella frunció sus fabulosos labios. Oh, Dios, no hagas eso. El monstruo los frunció. [1]
—Todavía estoy un poco confundida. Digamos que tu comportamiento hacia mí ha sido… incongruente. La primera vez que te vi, en Biología, actuaste como si te hubiera pateado o algo. Luego, al día siguiente estabas bien. Y ha estado cambiando de un extremo al otro desde entonces, más o menos. Me preguntó por qué es eso, si no te importa decirme —preguntó cortésmente.
Asentí, luego respiré hondo. No era como si ella no mereciera una explicación. Ahora, ¿cómo hacía eso sin parecer un completo idiota? El monstruo, útil como siempre, se encogió de hombros.
—Bella, esto es realmente difícil de describir. Probablemente pensarás que soy… extraño —hice una pausa antes de confesar—: Es sólo que no tengo mucha experiencia con chicas —Verdadera experiencia, eso es…
Bella se veía sorprendida.
—Es verdad, Bella —Sin embargo, tengo mucha experiencia con amor propio…
—Honestamente, nunca he estado interesado realmente en una chica hasta que te conocí.
Los ojos de Bella se ampliaron aún más.
—Eso es un poco difícil de creer, Edward.
—Estoy siendo absolutamente sincero, Bella. No estoy diciendo que las chicas no me prestan atención, porque lo hacen. Pero nunca lo he buscado. Siempre he sentido como si la mayoría de las chicas que he conocido fueran simplemente poco interesantes, bueno, de hecho, la mayoría de los adolescentes. Y eso explica por qué no soy muy bueno en esto, supongo.
Me detuve un momento antes de continuar:
—La primera vez que te vi, estaba atónito. Pensé que tú eras la mujer más… atractiva que había visto. Y supongo que estaba desprevenido, no supe cómo reaccionar —Aparte de conseguir una enorme erección…
Bella se incorporó entonces, y se movió más cerca de donde yo estaba sentando al estilo indio sobre la manta. Se situó frente a mí.
— ¿Y luego qué? —preguntó en voz baja.
—Para ser franco, Bella, en realidad no quería que me gustaras. Encontraba tu presencia tan… perturbadora. No estaba acostumbrado a eso. Siempre había pensado que no necesitaba a nadie más en mi vida, que estaba bien yo solo. Recordando eso, estoy sorprendido de lo arrogante que era. Así que, para ser completamente sincero, cuando hablamos por primera vez, esperaba que mi interés en ti se disipara, que llegaras a ser tan poco interesante como todos los demás, y que yo pudiera volver a mi segura y presumida existencia. Eso no sucedió. Descubrí que eras fascinante, inteligente y divertida. Me empezaste a gustar, más de lo que hubiera creído posible. Eso fue… desconcertante, por decirlo suavemente. Mi bien ordenado mundo fue lanzado en un caos.
Bella estaba mirándome atentamente, escuchando cada palabra.
— ¿Es por eso que me dejaste de hablar?
—No, no exactamente —como de costumbre con Bella, admití más de lo intencional—. Después del incidente con la camioneta de Tyler, estaba demasiado avergonzado como para hablar contigo —confesé, bajando los ojos—. Nunca había… perdido el control… así antes.
— ¿Y es por eso que no me hablabas? —preguntó Bella incrédulamente. El monstruo me lanzó una interrogante mirada severa.
Era mi turno para parecer sorprendido.
—Sí. ¿Qué pensaste?
—No lo sé. Pensé que estabas enojado conmigo por alguna razón que no podía desentrañar. Sólo que nunca pensé… que era algo como eso —terminó Bella—. Ahora te das cuenta de que no tenías nada de qué avergonzarte, ¿verdad?
—No podrías haberme convencido de eso en aquel entonces. Estaba más que avergonzado, mortificado sería más exacto.
Bella negó con la cabeza.
—No podemos tener continuamente el control de nuestras reacciones o sentimientos.
—Yo siempre lo tenía, siempre, hasta que te conocí —respondí—. Tengo miedo de que si te digo lo mucho que pienso en ti, lo mucho que querer estar en tu compañía se ha convertido en una… adicción para mí, huyas gritando. El hecho es, que tengo que… trabajar para mantener mi compostura cuando estoy cerca de ti…
Una disimulada sonrisa apareció en el rostro de Bella.
—Bueno, probablemente deberías de saber, que desde luego eso no me hacía pensar… eh, menos en ti. De hecho, era, um, agradable imaginar que tú estabas un poco atraído por mí. En realidad, estuve devastada cuando empezaste a evitarme.
Cogí una de las manos de Bella y la tomé con las dos mías antes de hacer la confesión más difícil.
—Ignorarte no me hizo ningún bien, Isabella. A pesar de todos mis esfuerzos, y sin intercambiar una palabra contigo en todo ese tiempo, aún así, caí perdidamente enamorado de ti —confesé.
Bella se sonrojó y sonrió ampliamente. Se veía feliz, luego pensativa. Por último, habló:
—Supongo que es obvio cómo me siento, Edward. Actúas como si no existiera por seis semanas, decides hablarme un día y brinco ante la oportunidad de salir contigo. Soy patética —finalizó con una risotada.
Ambos reímos.
Luego, nos sonreímos estúpidamente el uno al otro.
Pronto se desvanecieron nuestras sonrisas, y me encontré perdiéndome en los marrones y cálidos ojos de Bella. Por voluntad propia, mi mano se alargó para acunar su suave mejilla. Bella se quedó completamente quieta. Lentamente me incliné hacia adelante y suavemente rocé mis labios contra los suyos, una vez, luego otra vez. Y esos inocentes pequeños besos fueron lo suficiente maravillosos como para poner todas mis fantasías en vergüenza. Cuando nos separamos, Bella me dedicó una tímida sonrisa y un ligero rubor tiñó sus mejillas.
El monstruo saltó y golpeó sus talones juntos.
El prado se había puesto extrañamente caliente, así que me quité mi sudadera y la arrojé a un lado. Debajo llevaba una playera negra simple, y estaba seguro que cuando alcé los ojos pillé a Bella examinándome. Eso envió un diferente tipo de escalofrío a través de mí. Una distracción parecía buena para evitar que mi pobre y maltratada verga reaccionara.
—Hmm. Bueno, ¿ya tienes hambre?, creo que me gustaría algo de comer —¡Cómetela a ella!, ¡cómetela!, coreó el monstruo.
—Seguro —respondió Bella—. Veamos lo que tienes ahí. Y definitivamente quiero una de tus galletas —tomándome el pelo de nuevo…
Empecé a sacar artículos de la bolsa de picnic y a ponerlas en la manta.
—Entonces, tenemos uvas, queso, lindos y pequeños sándwiches con la corteza cortada, algunas ensaladas y, por supuesto, galletas. Y veo que Alice echó algo de chocolate, también —me reí cuando vi lo que estaba en el fondo de la bolsa—. Y, porque Alice será Alice, cubiertos de plata y platos de porcelana para comer.
Bella rió y señaló:
—Alice está en mi clase de Inglés. Parece realmente agradable. Me gustaría llegar a conocerla mejor.
—Tengo una extraña sensación de que lo harás —respondí con una sonrisa. El monstruo, exasperado, añadió una insincera risa de su parte.
Pasamos el siguiente par de horas probando comida y hablando. Le hablé a Bella sobre mi familia y le hice preguntas acerca de la suya. Hablamos de libros, música, películas y otros intereses. Una vez más, estaba impresionado con la amplitud de su conocimiento y sus perspicaces comentarios, y asombrado de que pudiéramos ser discutir de forma tan compatible una amplia variedad de temas. Eventualmente, Bella se acostó sobre la manta, tomando el sol, y me tendí junto a ella, recostándome en un costado con la cabeza apoyada en mi mano. Ella se quitó los zapatos. Hasta los dedos de sus pies eran adorables. El monstruo se tomó la libertad de besar uno.
Bella alzó su rostro hacia el sol, cerró sus ojos y se estiró como un gato. Contuve la respiración, y le permití a mi mirada vagar libremente sobre su cuerpo. Tuve que apretar mi mano libre, tanto para impedir que temblara como para contenerme de agarrar varias partes de su cuerpo de la manera más inapropiada. Cuando se relajó, cogí su mano y besé suavemente su palma, aspirando el ligero perfume de su muñeca. Bella me sonrió y pareció que un ligero temblor recorrió su cuerpo. El deseo se removió dentro de mí una vez más. Sería tan fácil como caer hacia adelante para cubrir su cuerpo con el mío. El monstruo empujó furiosamente mi espalda.
A fin de no arruinar nuestra perfecta tarde, sugerí que empacáramos y regresáramos a casa. No había olvidado que Bella tenía planes para la noche, y ese conocimiento estaba comiéndose mis entrañas. Quería desesperadamente preguntar por ellos, pero me mordí la lengua.
Cuando llegamos de vuelta a mi auto lancé el talego en el asiento trasero. Me detuve antes de abrirle la puerta del pasajero. En lugar de eso, puse mis manos en la cintura de Bella y miré sus ojos mientras ella inclinaba su cabeza hacia mí, con la expectación escrita en todo su rostro.
—Sólo en caso de que tu papá esté en casa cuando regresemos, me gustaría hacer esto aquí —me incliné para besarla, más a fondo esta vez. Su respuesta fue deliciosamente impaciente. Sus brazos se enrollaron apretadamente alrededor de mi cuello, el ímpetu me empujó contra el auto mientras ella pegaba su cuerpo al mío. Sin un mayor estímulo, mi lengua abrió sus labios y un bajo gemido se me escapó cuando probé su boca por primera vez, algo que había soñado hacer por tanto tiempo. Me concentré en la increíble sensación de sus pechos apretados contra mi pecho y todo pensamiento racional huyó. No parecía que Bella estuviera pensando más claro, ya que ella se presionó más a mí y me devolvió el beso con más intensidad, con su lengua encontrando la mía activamente. Yo ya estaba duro, y por una vez, no me importaba. Una de mis manos se movió a su rostro, luego se deslizó de su mandíbula a la parte posterior de su cuello y se hundió en su sedoso cabello, mientras la otra se deslizaba más abajo, empujándola contra mí para aumentar la presión en mi excitación. Sentí sus pezones endurecerse a través de las delgadas capas de tela separando nuestros torsos mientras Bella se fundía más conmigo. Mis manos estaban moviéndose deliberadamente en dirección a sus pechos cuando la cordura comenzó a regresar. Sin hacer caso de su respuesta inicial, si llevaba esto demasiado lejos podría asustar a Bella. Rompí con el beso y apoyé mi frente contra su hombro, respirando pesadamente. Bella descansó su cabeza contra mi pecho, y la sostuve allí, antes de alzar mi cabeza para poner la suya debajo de mi barbilla.
Eventualmente, me miró con ojos radiantes.
—Eso fue… maravilloso —susurró.
El deseo llenando mi garganta me previno de responder con algo más que una cabezada. La sujeté cerca entre mis brazos durante otro minuto, pensando en las emociones contradictorias dando guerra a través de mí, tratando de descubrir qué era lo que me hacía querer proteger a la delicada y aparentemente vulnerable mujer entre mis brazos y, al mismo tiempo, luchar para contenerme de tirarla al suelo y tomarla como un salvaje. Lo único de lo que estaba seguro era de que tenía que hacerla mía y sólo mía. Besé la parte superior de su cabeza y la solté suavemente.
El monstruo se desmayó.
[N. de la T.]
[1] Se usó un verbo diferente al que se utilizó con Bella. Y se usa para cuando se contrae una parte de la cara, especialmente de la boca para cuando se besa o silba. Yo creo que el monstruo "paró la trompa" para besar a Bella (?) XD
.::Haciendo promoción::.
Chicas, pásense por mis nuevas traducciones: "Volver a casa" y "Una noche es digna de remordimientos"
También las invito a leer "EmoLove"
Dejen muchos reviews y de eso DEPENDERÁ la próxima ACTUALIZACIÓN de este fic.
.
.
Me hice un TWITTER.
Es "Sol_Paradise" por si quieren seguirme… (avísenme si quieren que las siga)
.
.
Las quiero mucho, y ESPERO REVIEWS en los FICS
‗‖Sol‖‗
