Palomitas de maíz
Lauren´s POV
Mi falda nueva arruinada, mis tacones y mi polera… Arg! A quién en este mundo se le ocurre poner a una chica a pintar la cafetería con tacones, minifalda y polera? Al imbécil de Wallace… Ya debería haberse jubilado. Recuerdo que hace un año, corría el rumor de que ya se iba, todos estábamos felices con la idea ,¿y que paso? Que el idiota decidió quedarse porqué se aburría en casa ¡Viejo inútil! Sólo se quedaba para hacernos miserables las ya de por sí infinitas horas en detención. Y claro que, sólo se ocupaba de detención porqué más no sabía hacer.
-Necesito una ducha- Mascullé a la casa fría y vacía; como siempre, mamá no estaba.
Tomé una bolsa de plástico de la lavandería y metí mi arruinada ropa dentro. A ver qué podía hacer con ella más tarde.
El agua caliente hizo que mis músculos tensos y adoloridos se relajaran. Tallé mi cabello en círculos, para asegurar una buena limpieza, con mi shampoo para cuidar mi cabello rubio.
Tenía vergüenza de volverme a topar con Edward. Lo había besado de sorpresa y el se había asustado; salió huyendo: La había cagado.
"Debe haber una forma, no puedo dejarle el camino libre a Jessica", pensé. Aún con mi esfuerzo ella ya llevaba mucho más territorio ganado que yo. Ella daba un paso adelante y yo retrocedía dos. Pero el orgullo, la vergüenza, mi reputación y mi dignidad estaban en juego… "No ganas si no te arriesgas", Recordé la vieja y tan típica frase de mamá. Entonces tomé una decisión, una que estaba segura que no iba a hundirme más.
…
El número de Edward lo conocía mejor que el mío, lo tenía grabado casi en el alma. Tecleé los números con habilidad, y al tercer tono el atendió:- Sí?-Su voz era la misma, ese tono tan sexy, demasiado.
-Edward?- Quería sonar arrepentida e inocente, la inseguridad nunca fallaba.
-Sí, quién es?-Ouch! Cómo que quién es? Lauren! Lauren! Lauren! Es Lauren! Como se pudo olvidar de mi voz? Yo era única, mi voz lo era! Nadie me olvidaba, los chicos babeaban por mis piernas, por mí! Incluso se humillaban por un poco de mí! Quién se creía él que era? Ah, claro! "El Gran Edward Cullen"! Tenía que ser. Pues él no era más que yo! E iba a probárselo a todos, incluso a él. Controlé mi voz.
-Lauren.
-Ah, sí, Lauren! Claro, ¿qué se te ofrece, Lauren?-Con que haciéndose el difícil, eh?
No necesité demasiados esfuerzos para sacar a la talentosa actriz que llevo dentro. Como si me estuviera mirando, puse mi mejor cara y voz de inocencia y vergüenza- Edward… Quiero… No; Necesito disculparme por lo que pasó la otra noche, es que no debí… Tu sabes.- En verdad estaba en mi papel.- Necesito escuchar que me perdonas-. Batí mis pestañas como si estuviera ahí conmigo, mirándome
-Eh… Sí, esta bien, Lauren- Sonaba incómodo y distraído ¿Pero que demonios andaba mal con este chico? ¿Acaso creía que yo era poca cosa para él? Entonces porqué salió con la Perdedora, Alias Bella Swan?
-Me perdonas?
-Sí, por supuesto.-Dijo con condescendencia ¡Demonios!
-Necesito escuchar un "Sí, te perdono"- Cubrí mi boca con mi mano izquierda ¡Demasiado tarde, nena! Ya lo había dicho. Soné como un putisimo coronel militar, insistente, mandón, altanero, arrogante e insoportable. Recé por no haber hundido demasiado la pata.
-Eh… Sí: Te perdono, Lauren.-Dijo con un suspiro. Casi podía verlo rodar los ojos como ¿que-rayos-anda-mal-con-ella? La respuesta: Ni idea.
-Que bueno, que bueno, que bueno! Gracias, entonces ¿estamos bien?
-Sí, Lauren.-Ahora en verdad estaba fuera de sus casillas. Este chico en verdad no hací más que decir "Sí, Lauren, No Lauren"
-Grandioso! Byee!-Cerré el celular.
Eso más bien había sido algo como… Una grandísima y absolutamente perfecta y humillante actuación a lo Lauren de Jessica. Asombrosamente vergonzoso y soso. Mis dones de poeta y auto-humillación acababan de aflorar en mí.
…
La casa estaba silenciosa, fría, la lluvia… Rayos! Que me estaba pasando? Otra vez esa arte aburrida y sentimental.
Como siempre, mamá dormía sin siquiera preocuparse por preparar mi desayuno, así que, de nuevo (como siempre) lo hice yo misma. Pan tostado con una gruesa capa de mermelada de zarzamora y nutella ( La gente opinaba que era asqueroso, pero yo opinaba que era el desayuno más deliciosamente rápido que alguien pueda tener, sólo necesitas un tostador, pan, nutella y mermelada de zarzamora) . Esta vez, a la hora de elegir me ropa decidí que lo mejor serían unos Jeans, no quería que de nuevo se me arruinara mi ropa sexy. Consciente de que lo que pensabas obtenías, y yo pensaba en tener buena suerte hoy, tomé los jeans, mis converse morados y una polera con una sudadera blanco impecable y liso. Tenía que ser sencilla hoy.
Me unté brillo labial y conduje hasta el instituto.
…
Me sorprendí al ver el coche del padre de Jessica en la entrada del estacionamiento. Era un Chevy, pues al parecer a los Stanley les gustaban las cosas sencillas (A excepción de la Sra. Stanley, claro está). Frené en seco en cuanto capté el color verde aceituna reluciente del auto, y vi a Jessica bajar acomodándose su peluca, con un enorme sombrero de playa y guardando un frasco de maquillaje líquido en su bolsillo. El hermano de Jessica brincaba en el asiento trasero del vehículo, feliz, con un nuevo auto o tráiler o lo que fuera en sus manos, jugueteando a que era un todoterreno que desafiaba la gravedad al moverse sobre la puerta y todo el asiento, con la cabeza del conductor hacia abajo, mientras las ruedecillas giraban por la agarradera de arriba de la puerta, el niño contorsionándose para llegar a esa altura. El padre de Jessica le dijo algo a su hija, pero ella lo ignoró y se acomodó su gigantesco sombrero de playa.
-Adiós, Jess, buen díaaaa!...-El niño bajó la ventanilla para terminar de complementar la llegada de Jessica, convirtiéndolo en algo absolutamente humillante, en público. Ella cubrió su rostro con las manos y juro que estuvo así de hacerle un gesto demasiado obsceno con el dedo medio, para un niño. Sacó de su enorme bolso unas gafas "Gucci" y se las colocó sobre su saltona nariz.
Mis carcajadas retumbaron por todo el auto. Todos los estudiantes dejaron de hacer lo que hacían para contemplar a la "elegante" Jessica y su triunfal llegada. La miraron todos con el ceño fruncido y, algunos, hasta con una sonrisa de burla, otros cuchicheaban. Levantó el mentón un continuó caminando como si nada, meneando el trasero como la zorra que era. Sacó un espejo y se miró en el…
-Grandiosa entrada, Zorra. Eso!
Entonces lo supe, aquí algo no andaba bien, e iba a averiguar que era… Qué suerte que era lunes y mi primera hora era con ella.
…
Llegué al aula siendo la tercera, haciendo un lugar para Jessica, a pesar de aún estar sinceramente molesta con ella, por lo de la otra vez, en detención. Esto era algo gordo y no me lo iba a perder.
El estúpido profesor se paró frente a todos con cara de aquí vamos de nuevo. Algunos idiotas intentaron sentarse en la otra silla, dónde estratégicamente coloqué una bolsa de lápices para apartar a Jessica, sabiendo que sería el único lugar que quedaría. Así que al menos que quisiera sentarse en el piso y congelarse el trasero, se sentaría junto a mí.
-Bien Alumnos, espero que hayan disfrutado su fin de semana…- Bla, bla, bla…
La puerta se abrió de pronto, con Jessica parada ahí, viéndose terrible, casi como una fotografía del lunes de hacía dos semanas en dónde había llegado vestida como un cochino payaso con pantuflas de conejito. La diferencia era que hoy no traía pantuflas, usaba una peluca mal colocada y lucía 30 veces más maquillada de lo normal, con una base mal aplicada. Casi podía ver sus huellas dactilares distribuidas por su feo rostro de estúpida.
La clase entera se giró para ver su espectáculo, al cual ya deberían estar acostumbrados, porque era lo mismo cada lunes, llegaba tarde porqué no sabía a que clase dirigirse, y finalmente tenía "suerte" al dar con la clase correcta, todos la miraban, el Sr. Berty la sermoneaba y ella se sentaba junto a mí, avergonzándome.
Al parecer el Sr, Berty y yo éramos los únicos que la esperábamos así. No estábamos sorprendidos; ya era rutina.
Así que el Sr. Berty la miró feo y rodo los ojos-. Sólo siéntese, Stanley. No me interesa esta vez porque llegó tarde, de todas formas sus excusas son cada vez peores y más patéticas que la anterior.- Con eso se volteó y continuo hablando acerca de alguna idiotez de su materia.
Jesica lo ignoró, buscando un lugar libre, así que quité discretamente la lapicera, para no obviarme. Ella estrechó los ojos a mi movimiento, entonces intentó asesinarme con la mirada.
Contuve una risilla a su patético intento de intimidación. Esta mañana sería su amiga.
Agité mi mano en el aire, como si estuviera en el viejo oeste, en la película de Viaje al Futuro 3, con una soga en la mano.- Aquí, Jess!
Su mirada pasó de asesina a dubitativa, y supe que había logrado cuartear la barrera que había levantado a mí. Estrechó los ojos en mi dirección, antes de tomar un suspiro y caminar con la frente en alto para sentarse a mi lado. Aunque esta mañana no me había arreglado demasiado, mi autoestima subió dos rayitas al estar senada al lado de Jessica, aunque me molestaba un poco ser opacada con su fealdad.
-Hey! Jess… Así que… La clase correcta ¿eh?- Ok, pregunta equivocada. Ella solo me miró sin ninguna expresión, volviendo la vista al Sr. Berty, simulando poner atención a las cosas aburridas que decía. Saqué un lapicero de la bolsa.- Tienes puntillas del 5?
-No.
-De acuerdo, amiga! Eh! Luego no te quejes de que te llamen amargada.- Súbitamente se volvió hacia mí, su peluca alborotada con el aire.
-Ok-. Fingió una sonrisa enorme y habló con los dientes apretados-. Que quieres, Lauren?
Le devolví la falsa -quería saber un poco de ti; nos hemos distanciado mucho últimamente.
-Creí que estabas molesta conmigo.-Dijo con voz inexpresiva, aún viendo al Sr. Berty.
-Sí, antes. Decidí perdonarte.
-Que?.. Oh, sí! Gracias, solo me hacía falta eso para poder dormir tranquila-. Tenía ganas de estrangular a esa zorra. Zorra Zorra Zorra!
-De acuerdo, señorita sarcástica, entonces sigamos molestas y pretendamos que jamás te hablé. Quédate en casa a ver pelis viejas con palomitas y llenarte la cara de granos. Y sí, luego no te quejes de que yo soy la mala del cuento ¡Fuiste tú quién me delató!- A la mierda el plan de "Averiguar que demonios le sucede hoy a Jessica"!
No me respondió. Se quedó ahí hasta que fue la hora de ser libres y caminar hasta la siguiente clase. Intenté olvidarme de ella para poner mi mente en mi plan: Edward, que por supuesto estaba recargado en su taquilla, viendo hacia el frente con una expresión… Desconcertada?
-Te he estado buscando toda la mañana. Hola!- Se giró hacia mí como si me hubiera estado esperando. Claro que me esperaba, eso le di a entender anoche, ¿o no?
-Ehh. Hola?
-Oye, sobre lo que hablamos anoche… Ven conmigo esta noche a… Mi casa, a ver una película, rentaré algo bueno, lo que tú quieras. –Toda su atención estaba enfocada en mí, genial. El único problema era que se rehusaba a hacer contacto visual conmigo.-Aunque también tengo algunas buenas en casa o... lo que sea. Habrá algo divertido.-Le guiñé un ojo.
-Pero tu madre no creo que…
-Ella no estará ahí; sólo tú y yo.
-Eso es…
-Una maravillosa idea. Así sabrás lo grandiosa que puedo ser dejando de lado mi… Tiranía- Me sentí humillada al admitir eso, pero sabía por experiencia que a él le gustaba la honestidad y esas cosas. Lo que sea por lograrlo.
-Mira, creo que la idea es algo apresu…
-De acuerdo, te veré esta noche en mi casa a las siete y media.
…
La verdad era que ni siquiera podía imaginar la clase películas que le gustaba ver a Edward, es decir, sabía que, como a todos, había algún tipo de películas que le gustara más que el resto, pero honestamente no me lo imaginaba desternillándose de risa en el sofá por alguna estupidez de comedia, o asustado por algo como "Masacre en Texas", ésa clase de películas que pasan a la historia pero que en verdad son pura basura. Tampoco lo imaginaba viendo sangrientas, de ésas de guerra que ni siquiera tienen trama y la mitad del presupuesto de la película es invertido en sangre falsa. Así que me decidí por una comedia romántica, intentando tener algo de suerte, aligerar su humor y ponerlo con ganas de romance y todo eso…
Por otra parte, decidí que lo mejor era ponerme cómoda pero sexy, cómoda porque eso hacían las chicas de las películas cuando iban a tener un maratón de películas en su casa con sus novios, y sexy porque, bueno… Ser sexy era el objetivo de la noche. Así que sólo me puse unos Jeans holgados y una camiseta de suvenir de Orlando, con unas sandalias playeras. Até la camisa con un nudo arriba de mi cintura, mostrando el vientre.
Decidí que parte importante eran las palomitas, así que fui a la tienda a comprar un par de sobres; de extra mantequilla y otro de caramelo. Iba girando a mi calle cuando vi su Volvo estacionado al lado de mi calzada, y a Edward sentado en el asiento del piloto con las manos al volante y la mirada fija al frente, sin ninguna expresión. Bien, cuando saliera de mi casa, tendría una enorme sonrisa en ese increíble rostro suyo.
Estacioné mi auto al lado del suyo, con algo de vergüenza ya que mi coche al lado del suyo lucía como una enorme pila de deshechos de perro. Me bajé del coche con la bolsa en mi mano izquierda, y caminando hasta su auto, toque la ventanilla con mi mano libre, indicándole que ya era hora de entrar. El no me miró al instante, más bien se tomó como un segundo antes de girar su cabeza y levantar un lado de su labio para dedicarme una sonrisa. Se asomó al asiento trasero y regresó con una bolsa amarilla en la mano.- Traje soda.
Soda. Genial. Ya tenía suficiente con las malditas palomitas engordadoras y ahora él quería que tomara soda, ¿es que quería que me pusiera como cerdo?- Bien, genial, yo traje palomitas-. Levanté mi mano izquierda y señalé la bolsa.-Escogí una comedia romántica, espero que no te moleste, es que no me dio tiempo para preguntarte cuál te gustaría ver, lo siento.- Fingí pesar
-No, esta… Supongo que está bien.
-De acuerdo… Vamos adentro?
-Sí.
Comencé a escoger la llave del montón que tenía en ese llavero viejo con un par de palmeras formando un arco entre la arena. Le entregué la bolsa a Edward para poder abrir la chapa de la puerta. Finalmente la puerta se abrió silenciosamente y entramos al recibidor. Había puesto aromatizante de lavanda y cambiado las flores del florero que estaba justo enfrente la puerta.
Le señalé la puesta del fondo- Ponte cómodo, iré a hacer las palomitas, no tardo… Ah! Y el control del DVD está sobre la mesilla de abajo- Caminé a la cocina y puse la palomitas en el horno, relajándome con el ¡Pop! De cada una. Saqué un recipiente para las palomitas y un par de vasos color verde para la maldita soda. Recé porqué fuera Coca-Cola de dieta.
Finalmente el horno emitió un ¡Piiiip!, avisando que las palomitas por fin estaban listas, asi que las saqué y las vacié en el boul y caminé hasta el cuarto de t.v con las palomitas y los vasos. De pronto, lo escuché susurrar.-Decías...?
-Nadaa!
Mi imaginación, supuse.
Edward ya estaba sentado ahí, con las manos en las rodillas, tamborileando los dedos mientras veía la tv.
Me aclaré la garganta.-Listo. Hice primero las de mantequilla, espero que no te moleste.
-No, no, esta bien.
Le entregué los vasos y el recipiente, indicándole que sirviera la soda mientras yo ponía la película.
-Eh… Estuve viendo la tapa de la película…¿No tienes algo de.. No sé, cualquier otra cosa?- Qué mierda…?
- Este… Bueno, yo no…Pensé que fuera a molestarte, pensé que te gustaría ver algo así
-No soy fan del género.
-Ok… Veré que más tengo.-Busque en la estantería algo que no fuera romance, hasta que vi "Even the wind is afraid ", y se m ocurrió que podía usar el miedo como escusa para poder estar cerca y mas cerca de él.
-Ok! Tengo la perfecta, porfa, dí que las de terror si te gustan! Si?- Usé mi mejor mirada de súplica inocente.
-Es que… Ya la vi.
-Grandioso! Así sabrás que esperar, porqué yo no la he visto. Dime que sí, de acuerdo? Sí?
Edward miró a la cortina que da a la calle por uno segundos antes de rendirse a mí-. De acuerdo.
-Genial! Además seguro que no has visto esta, es la versión original.-Puse la película y me senté a su lado a fingir tragar palomitas y refresco. La película comenzó, y ciertamente, a pesar de la poca atención que estaba poniendo, me di cuenta de que el único medio de la película para asustar era la maldita música de suspenso, si fuera muda, entonces me estaría muriendo de risa del hecho de que entrara en el género de "Terror". Esperé impaciente hasta que hubiera una escena medianamente escalofriante para poder acercarme más a Edward, mientras espera a que él hundiera sus manos en el recipiente con palomitas, para fingir que nuestras manos casualmente se encontraban a intentar agarrar una palomita. Un clásico. Esperé y esperé, pero el jamás solicitó ni una sola palomita. Comencé a irritarme; Aún no había nada medianamente aceptable para asustarme y él tampoco estaba interesado en comer palomitas. Joder!
-No quieres palomitas?
El me miró sorprendido, al parecer el sí estaba viendo la película.- No me gusta la mantequilla.-Respondió simplemente. Genial, era como un niño pequeño, caprichos y caprichos ¿Porqué no dijo eso antes?
-Quieres que haga las de caramelo?- Me ofrecí seductoramente
-Nah! Así estamos bien. La película es tan buena que no necesita palomitas.
-Sí. Lo que digas.
Pasó como media hora más antes de que comenzaran los gritos y las lágrimas de angustia. Entonces entré en acción. La música de suspenso comenzó, así que, muy lentamente, me acerqué en un pequeño brinquito a él. Y otro. Y otro. Otro. Estaba tan cerca que rozaba con su chaqueta de cuero. Entonces esperé que el diera el siguiente paso… No! Rayos! Lo único que pedía era que estirara al brazo derecho en mi dirección, fingiendo estirarse, entonces colocarlo sobre mis hombros. Entonces yo haría el resto.
Di un brinquito más en su dirección, siendo demasiado directa. Pero siguió sin ocurrir nada. Qué este chico no entendía indirectas? Estaba obligándome a hacer algo que en verdad no debería hacer.
-Edward?
-Mmm?
Me pegué totalmente a él, y sin pensarlo, estampé mis labios con los suyos
…
Edward´s POV
Alice! Alice! Juro que acabaré con ella de alguna forma. Iba a vengarme, y no sería bonito de ver. Pero ahora mismo no tenía tiempo de pensar en venganzas. La mente de Lauren me reclamaba, con pensamientos verdaderamente sucios y yo… Y luego estaba Alice, tras la cortina de la habitación, amenazándome en su cabeza con filmarlo todo si no hacía justo como lo había planeado, y ella y Rosalie lo subirían a ese estúpido blog de la humillación.
Así fue como termine aquí. Escuchando dos mentes, ambas gritando atención. Una amenazándome, otra haciéndome querer vomitar si pudiera, y salir corriendo a esconderme bajo una roca y no volver a salir en veinte años. Eran imágenes bastante sucias. Lauren daba miedo.
Ella, claramente estaba esperando a que yo metiera mi mano a las palomitas, no necesitaba leer su mente (Lo cual era desgraciadamente inevitable, porque su voz mental era increíblemente gritona e… imposible de ignorar) para saber que eso esperaba, para así poner su mano "accidentalmente" sobre la mía. Y esperó. Y esperó. En verdad tenía paciencia.
"Por mí que espere lo que quiera, mi mano no estará ahí" De todas formas no iba a comer nada de eso. Pensé.
-Edward?-Dijo Con voz ronca. Ella-no-iba-a-hacerlo…
-Mmm?-Contesté totalmente horrorizado, mirando a la diabólica Alice espiar mi miseria, mirándome furtivamente, con un atisbo de pena y mucha diversión en su maléfico rostro. La ignoré, buscando una forma inmediata de zafarme de esto. Una que no me delatara, que la hiciera pensar que algo andaba mal conmigo, o que ella estaba loca. Pero incluso para mi rápida mente, todo pasó muy rápido.
Posó sus labios contra los míos, en un desesperado intento de llamar mi atención. Yo estaba aún shock. Pero podía sentirla esforzándose por una respuesta mía, moviendo sus labios hábilmente sobre los míos. Se estaba preocupando por una respuesta. Y finalmente mi respuesta llegó.
La alejé de mí con un empujón demasiado inhumano. Escuché a Alice gemir de la sorpresa. Ella también estaba en shock. Como si no lo hubiera visto ya, pensé. Lauren volvió a abalanzarse sobre mí, empujándome sobre el sofá. Escuché un grito proveniente de la película, y pensé en la ironía de la situación. Yo también estaría gritando de horror de ver esta escena con otros ojos, pero, al contrario de eso, sentía ganas de llorar de frustración ¿Qué es lo que andaba mal con esta chica, porqué no entendía que no me interesaba en lo absoluto? Ah! Claro, yo le enviaba mensajes confusos. Primero fingía que no me interesaba, y luego venía a su casa a ver una película, como si no supiera a lo que los adolescentes humanos se refieren cuando hablan de "ver" una película en casa. Pues ahora le iba a dar el primer mensaje de lo anterior.
-Lauren, yo no qu…
-Shh!-Escuché a Alice salir de su shock, ahora luchaba por no estallar en carcajadas, dando la tétrica imagen de una cortina riendo histéricamente. Mis músculos estaban tensos, gracias a la enorme cantidad de fuerza que luchaba por reprimir, para no estampar a Lauren en el techo y arruinar mi fachada, y la de mi familia, sorprendentemente olvidándome de lo que pudiera pasarle a la chica.
Ella volvió a empujare al sofá, esta vez y quedé tendido en el, muy seguro de que mi rostro debería lucir como en esas películas de horror, en dónde el chico está a punto de ser degollado. Pero claro que Lauren no lo notó, no lo entendió, o no le importó. Esta vez estaba deslizando su voz mental con todas mis fuerzas, pues las imágenes de su mente eran de verdad perversas y escalofriantes. Alice sacó su celular de su bolsillo y comenzó a filmar la escena. Lauren iba a hacerlo. De verdad iba a hacerlo.
No!
Su cara era una verdadera mezcla de determinación y salvaje lujuria. Entonces con ambas manos, levantó su camiseta hasta arriba, y la sacó por el cuello. Me hundí más en el sofá… Traía puesto un sostén de encaje rojo y negro. Sentí la necesidad de cerrar mis ojos con fuerza, pero no podía; de nuevo estaba en shock. Ella lucía tan profesional, tan… Sucia y… Fácil. Ella se agachó a besar mi cuello, yo no podía detenerla, aún seguía son lograr reaccionar. Se soltó la coleta y sacudió su cabello ondulado, sacudiéndolo, dejándolo caer sobre sus hombros "seductoramente" tomando su lugar. Ella se sentó a horcajadas sobre mi cintura y comenzó a desabotonar mi camisa. Ahí fue cuando finalmente pude reaccionar. La tomé de las muñecas y con fuerza la senté lo más lejos que pudiera de mí, al otro lado del sillón. Le entregué su camiseta, obligándola a ponérsela.
-¿Tengo maíz en los dientes?-Preguntó con horror, tomando su camisa y frotándose los dientes desesperadamente.
-No, Lauren, es mejor que me vaya, esto no está bien. No quiero hacer esto contigo.-Mostró un rostro ofendido, no quise saber que pensaba, en verdad había logrado bloquear su sucia mente. Finalmente dijo:
-¿¡ Eres virgen?-Eso me tomó por sorpresa, salté en mi lugar, y vi como las cortinas comenzaban a sacudirse. Alice se las estaba viendo negras de tanto evitar caer al piso con una estruendosa y agua risa.-Nunca lo hicieron tú y Bella? Vaya! Estoy…-Colocando mis dedos en el puente de mi nariz la interrumpí.
-Lauren: No me interesas de esta forma. Podemos ser sólo amigos.-Ni eso quería de ella, pero a pesar de todo, debía mostrarme amable. Sabía que aunque la lente de video del celular de Alice temblara tanto, para mi familia el video debería ser impagable.
-Eres gay?
Esta vez comenzó a oírse las sofocadas risotadas de Alice, y me sorprendí de que Lauren ni sospechara. Al diablo mis modales de caballero.
-No! Mira, Lauren, esto fue demasiado lejos hoy. No me interesas de ninguna forma ni vas a hacerlo, así que deja de perder tu tiempo y déjame en paz.-Tomé mi chaqueta del descansabrazos del sofá con furia, lanzando furtivas miradas a donde antes había estado Alice.
Caminé violentamente a la puerta, pero antes de que pudiera atravesar el umbral, Lauren me detuvo por el hombro. Me obligó a voltear.
-Mira: he estado intentando ser sutil, y sé que saber esto probablemente hará que te sientas ofendido y jamás quieras volver a verme incluso en pintura, pero ya que ahora ya no tengo oportunidad de buena forma, no tengo nada que perder. Edward: He hecho una apuesta con otra chica-¿otra chica? ¿Por qué no sólo dijo Jessica y ya?-. Se suponía que ganaría la que lograra bueno… tú sabes- Evadió mi mirada.-La que perdiera iba a humillarse en público, bailando la macarena el día de San Valentín en la cafetería, y entregaría los claveles botarga de… Barney, sé que infantil y eso pero... Sólo ayúdame a conservar la poca dignidad que ahora tengo, ¿quieres? Sólo tendrás que llegar conmigo en el coche y besarme una sola vez en público, así no perderé. Por favor.- Suplicó.
-¿Quién es la chica?-Tenía curiosidad de saber porqué no revelaba su "identidad secreta".
-Preferiría no decirlo, quiero que ella… Se dé cuenta por si sola que esto no es fácil.
-Pero si hiciera lo que me pides, ¿no sería eso trampa?
-Oh, que importa! Sólo me interesa no auto-humillarme. Mi reputación está en juego.
Alejé de mí cualquier sentimiento de lástima que tuviera hacia esta patética chica, y comencé a andar hasta mi coche.
-Edward! Por favor! Te necesito, sólo una vez!
La dejé hablando sola en el umbral de la puerta, o más bien gritando. Sin poder alejar del todo la culpa, aceleré y me largué de ahí como pude, sabiendo que el infierno aún no terminaba. No estaba ni cerca de terminarse. Aun faltaban las burlas de mi familia.
No sabía aún que era cierto, si las burlas de mi familia, o Lauren desnudándose y besándome. Saqué un kleenex húmedo y lo froté contra mis labios.
Aquí venía la segunda parte de la diabólica noche.
No, no dejé la historia ni la dejaré, prometí terminarla y eso haré. Lo que sucedió esta vez es que tuve una de ésas cris de inspiración, mi mente se quedó en blanco y eso, entonces hasta ahora q se me ha ocurrido algo he vuelto. Así que dejen reviews por mi esfuerzo XD, y otro para Luisa, que se le ocurrió estarme a /&¬?·%# cada rato a subir, si ella aún no habría subido. Y claro, también por sus ideas que agregan el toque cómico a la historia. Y créanme que esta vez si fue difícil, porque ahora mismo andan personas arriba en mi techo poniendo impermeabilizante de nuevo sobre mi cuarto (Ya saben, para evitar goteras y eso) y es de verdad difícil concentrarse cuando tienes a gente caminando es tu techo, escuchando pasos en la azotea ¬¬. Y bueno, ahora que falta una semana para las vacaciones de semana santa aquí en México, a ver si en vez de quedarme en mi cama a sentir lástima por mí, escribo y termino más pronto, pero solo si me dejan más reviews. Les prometo que si me dejan muchos reviews, actualizo más pronto, como un intercambio, si no, pues lo normal :D Además creo que este cap se lo merece, así que ya saben. Dejan reviews y sabrán de qué forma tan vergonzosa van a acosar a nuestro querido Eddie el resto de los Cullen. Trato es trato! Ah! Y gracias a JennCullen por acosarme y decirme que mueva mi traserito con el cap, es genial saber que alguien se interese tanto en tu historia. Graciias!
P.D: No podía entrar a mi cuenta aqui en FF, no c xq XD, ya tenía 2 días intentandolo y hasta ahora c pudo :D
