Orion se dirigió a Felicita nuevamente.

—Es cierto que para volver a sellar la puerta es necesario un mago y debe hacerse desde afuera, pero lo principal es que ustedes salgan de auqui. Y no necesitamos a nadie del exterior, basta con que usted mi Señora, traiga a su mente lo detalles de esta mansión y como salir de ella.

—Pero, es absurdo lo que dices —Felicita consolaba a Bonnie, mientras no le restaba importancia a lo dicho por Orion. No quiso hacer énfasis en ello para no alterar a Bonnie. Con el pretexto de calmarla, la llevo a su pecho mientras le acariciaba el pelo. Cerró los ojos evocando las imágenes que le llegaban en flashes de lo que según Orion eran recuerdos de su vida antigua.

Lo primero que le llamó la atención fue la imagen del pórtico de la mansión con macetones blancos llenos de orquídeas moradas y rojas. Un cachorro color miel la recibió con alegría dando tumbos alrededor de sus pies. Se dio cuenta que iba descalza y que el pasto verde le hacía cosquillas. Fue directo a la puerta cuando un mayordomo alto y elegante le dio los buenos días con una reverencia. El cachorro se quedó en el marco de la puerta y Felicita llegó hasta el recibidor. Una figura vestida exquisitamente le daba la espalda. Tuvo un sentimiento de nostalgia y ansiedad a la vez.

Orion aguardaba en silencio mientras Felicita se concentraba, y por primera vez en mucho tiempo rogó al ser divino que el tiempo pasara lento y pudiera encontrar en su mente la ruta de escape antes de que Ikki las llamara al comedor. Se acercó a Rin al verla mordiéndose fuertemente el labio

—¿Duele? — la chica abrió los ojos sorprendida y negó con la cabeza pero su cuerpo estaba tenso y su mirada era tan transparente que Orion sintió su sufrimiento. Buscó bajo la cama otra botella para calmarle el dolor. Supo que la chica no la aceptaría y se limitó a ponerla a su alcance sobre la cama mientras él buscaba la ropa para alistarlas. Si la hora llegaba, y seguían con pantalones seria catastrófico.

Felicita seguía concentrada y no le era permitido usar sus poderes en ella así que tenía que esperar a que ella misma se vistiera. Cuando Felicita dejó de abrazar a Bonnie, le cambio el pantalón por un vestido color rosa pálido con un faldón bastante amplio, zapatos color dorado y le arregló el pelo en un moño alto. En ningún momento dejó de gimotear y Orion le secó con los dedos sus lágrimas, a lo que Bonnie respondió con una sonrisa melancólica. Volteó con Rin y vio la poción intacta. Suspiró pero no le dijo nada. Eligió para ella un vestido color vino con detalles en plata. Dejó su cabello suelto y eligió zapatos sin tacones, pensando que le seria difícil caminar con la pierna en mal estado. Felicita abrió los ojos complacida, tenía el modo de escapar. Pero la puerta se abrió antes que pudiera decirles las buenas nuevas.

Toma entró sigiloso, las chicas se pusieron a la defensiva. En especial Rin, que se veía que quería asesinarlo. Orion le hizo una reverencia y se alejó de las chicas.

—Llegó la hora — anunció con voz repentinamente seria.

Felicita le agarró la mano a Bonnie con gesto protector al verla temblar.

Iban a morir. En ese lugar. En ese momento

Toma sonrió como afirmando sus pensamientos.