Woooooooooooo! Se que ya nadie lee este fic jajaja tengo meses sin actualizar! Lo siento en verdad que la inspiración para esta historia está muriendo, pero lo terminare, si lo sigo es solo por algunas personitas, Shiga! Cumplí con mi promesa ves? jojojojo así que sin más a leer y nos vemos abajo:
Shiga san: Lo intenté, de verdad que lo intente y tengo un limoncito SasuNaru rondándome y probablemente lo saque en el que sigue porque no puedo evitarlo jaja pero espero te guste nwn me sigo con el de Kuroko ;D
Zanzamaru: XD jajajajaja mi niña hermosa! Me encanta lo del cocodrilo jojoj aunque conociéndolos quizás les convenga un zorro o una serpiente XD, lamento la súper demora y pues cielos… estoy acabando con lo que tengo del Itadei pero aquí vamos, saludos! ;D
kurumy 3:perdón por la súper demora espero te guste y si te prometo un limoncito aunque aquí hay una probadita jejeje
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Capítulo 10
No podía estar más feliz, era gracioso, extremadamente divertido y se habría burlado hasta el cansancio de no ser porque lo cómico se igualaba a lo bizarramente lindo, ver a Hidan como su nueva y autoproclamada ama de llaves era algo que no se veía todos los días.
Itachi había vuelto a la rutina, algo modificada ya que volvía temprano a casa pero los días en oficina volvían a ser parte de su vida, tenían dos días sin la pareja Hatake Umino y las cosas marchaban mejor de lo que ambos esperaban, Hidan se había prácticamente mudado con ellos, la primera noche se había marchado cerca de las doce sin querer alejarse realmente, al día siguiente Deidara lo había invitado a quedarse alegando que no era bueno andar tarde por las calles aunque también fuera porque sentía sola la casa.
A la siguiente mañana el peliblanco estaba ahí, adueñado de la cocina removiendo sartenes ágilmente tarareando una canción que el rubio no ubicaba mientras volteaba de vez en vez hacia la pequeña mesilla del desayunador a su espalda en donde Shisui reía cada que el repentino movimiento acompañado de gestos y sonidos graciosos lo sorprendía y a unos pasos de ellos, en la silla a la cabecera de la mesa Deidara miraba todo con los codos en la tabla y el rostro recargado en las palmas de sus manos, la imagen le encantaba y le daba material para futuros chantajes pero por ahora se conformaba con el entretenimiento.
-Si Kakuzu te viera…- canturreó el artista con sorna
-Si ese bastardo estuviera aquí tendría que cocinar el triple así que no lo invoques rubia!- el menor sonrió- anda que el crio está muy animado hoy! – comentó alegre al ver al menor manotear al aire en un intento de llamar su atención
-Es que su tío idiota está con él, ya vez que le encanta rodearse de ineptos, su papá…tú…Naruto, mi pobre niño no sabe lo que hace
Hidan chasqueo con falsa molestia ignorando el comentario, apagó la lumbre y se sacó el mandil tomando dos platos servidos entre sus manos, colocó uno frente a su amigo y se sentó a su lado.
-Cállate que solo es cosa de que no se ha enterado que su "mami" es igual
Deidara sonrió y con un ligero codazo le hizo balancear la cuchara que sostenía, Shisui acaba de almorzar así que se dedicaba a observarlos intentado llamar su atención, era fácil complacerlo con que alguno de los dos lo mirara, le sonriera y le hiciera algún gesto ya se soltaba a reír, un ligero quejido acompañado de balbuceos que amenazaban a ser llanto detuvo por un momento sus acciones.
-Hasta que se decidió a despertar-soltó el mayor dejando de lado la comida y encaminándose al pasillo.
-Ten cuidado, todavía está un poco renuente
Obito, a diferencia de ellos, había pasado los peores días de su corta vida, cuando vio a sus padres partir sonrió e incluso se despidió de ellos con su manita extendida y la voz calmada de Itachi en su oído, solo iban a salir un rato como siempre y volverían para cuando tuviera que comer, o acostarse, al menos eso pensó, pero al caer la noche y ver que sus papis no llegaban a darle las buenas noches un sentimiento de miedo invadió su pequeño pecho, trató de resistirlo y ser valiente pero no lo logró, no había tardado en soltarse a llorar, Itachi lo había cargado y mecido, le había hablado calmadamente intentando tranquilizarlo con palabras dulces y apapachos y al no lograr su objetivo Deidara lo había intentado con el mismo resultado, incluso Shisui había dormido junto a él contagiándose un poco de su temor , pero nada funcionó.
A los pocos minutos Hidan apareció en el pasillo con el pequeño en brazos, hipaba y unas gotitas de llanto se veían en la orilla de sus ojitos, ya no lloraba pero la tristeza en él era palpable, el rubio extendió las manos y se abrazó a él pasando su mano por la encorvada espalda del niño, le rompía el corazón verlo así pero era algo por lo que todo niño debía pasar, quizás era muy apegado a Iruka y Kakashi por lo que había pasado apenas nació pero estaba seguro que en unos cuantos días lo superaría.
Un grito agudo llamó su atención y los dos adultos sonrieron al ver al menor de los niños gruñir estirado en su sillita intentando ferozmente acercarse a Obito, Hidan no tardó el cargarlo y acercarlo a su amiguito, les resultaba gracioso lo rápido que ambos se habían adaptado el uno al otro aun con la corta diferencia de edades.
-Quita esa cara rubia, el crio se acostumbrará y si no igual sus papás llegaran en unos días
Deidara asintió, entendía pero de solo imaginar a su propio hijo con semejante dolor lo ponía con los pelos de punta, podía parecer tonto pero la historia que se cargaba el pequeño en sus brazos le sacaba siempre de sus casillas, si tuviera a su verdadera madre en frente no la contaría la muy maldita.
La puerta de la entrada se abrió y aunque ninguno se movió de su sitio las visitas eran obvias con los "teme" y "dobe" soltados cada dos segundos.
-Buenos días para ustedes también mocosos
Apenas cruzaron el pasillo Sasuke y Naruto aparecieron en su campo de visión, el problema de semanas atrás parecía haber quedado en el pasado y su relación se veía tal como siempre, con la ligera diferencia de que sus visitas eran más continuas, el rubio no tardó en acercarse sonriente arrebatando al niño de los brazos del artista, el estado del menor era obvio para todos y el Uzumaki en especial se había aferrado a él intentando por todos los medios animarlo, para su sorpresa el pequeño parecía menos huraño con él y aunque serio sus gestos parecían mejorar cuando el otro aparecía.
-Hoooola~ Obi-chan! ¿Cómo estás campeón? …Hola para ti también Shi-chan- el mencionado rio
-Ninguno te entiende dobe y no tienes por qué poner esa voz de idiota- se burló el moreno acariciando levemente los oscuros cabellos del niño- ho! Lo olvidaba tu siempre hablas así
-Ya verás teme!
Las amenazas se vieron frenadas por el movimiento del infante, en un gesto que pareció mecánico se recostó en el pecho del rubio, tranquilo, ausente, como si los latidos que escuchaba a través de la holgada sudadera que portaba el mayor le dijeran que todo estaba bien, el tacto que sentía era muy parecido al de su papi, lo sujetaba con fuerza y un extremo cuidado al mismo tiempo, era cálido y la energía que transmitía lo hacía sentir seguro.
Naruto suspiro un poco abatido y rodeando el pequeño cuerpo entre sus brazos lo apresó contra su pecho, no sabía cómo ayudarlo y solo actuó como pensó sería mejor.
-No ha mejorado mucho, pero Iruka y Kakashi volverán mañana, supongo que habrá que esperar-comentó Deidara al aire cargando a su propio hijo
-Es…impresionante- las miradas se centraron en el rubio menor que se enfocaba en acariciar al bebé- digo, el apego que les ha tomado a Iruka-sensei y Kakashi-sensei, está muy chiquito para eso ¿no?
Sasuke se acercó y con el mismo cuidado le quitó al niño que de igual manera se acurrucó en él.
-Quizás…pero ha conocido la soledad desde muy pequeño, es un sentimiento difícil de olvidar
Aquellas palabras sonaron profundas, demasiado para estarse refiriendo a un pequeño que llevaba pocos meses en el mundo, Naruto se sentía inútil, Kakashi e Iruka siempre habían sido parte de su familia y ahora el bebé representaba otra parte igual de importante, como un hermanito, como un pequeño hijito; suspiro profundamente y se inclinó hasta quedar en el campo de visión del pequeño, le sonrió.
-Sé que es difícil pero a tus papis no les gustaría verte triste ¿ne?- el niño sorbió un poco los mocos y como si le entendiera se restregó en el pecho de Sasuke- vamos a jugar y para cuando menos lo notes ellos estarán de vuelta, ya verás
Tardó unos minutos, parecía estar meditando el gran dilema existencial, Obito se despegó del moreno y extendiendo ambos bracitos pidió que el rubio lo cargara, el ambiente se tornó menos denso y aunque aún algo ausente el niño pereció integrarse, sería difícil pero igual los mayores volverían pronto.
…
Se dice que los niños tienen un sexto sentido, que perciben lo que está por ocurrir o sienten lo que los mayores sin necesidad de que se les explique, Itachi creía en ese tipo de cosas, más que nada porque lo había vivido en carne propia.
La mañana después de que sus nuevos inquilinos partieron de vacaciones el humor de su pequeño hijo había cambiado drásticamente, lo entendía, después de todo era normal siendo que sus padres no estaban, al paso de las horas la situación no mejoraba por mucho que lo intentaran, ni Deidara, ni Hidan, tampoco Naruto ni Sasuke incluso Shisui con quien compartía horas de juego había logrado nada pero lo que realmente lo descolocó fue esa sensación, la misma que sintió años atrás cuando la enfermedad atacó a su tío Izuna, nadie había querido decir nada frente a Sasuke porque para todos era pequeño, algo de lo que debían protegerlo y sin embargo él lo había sentido.
Le resultaba difícil explicarlo pero era como un sentir, como ese escalofrío que cruza la espalda tras ver una película de terror, o ese sudor frio antes de recibir resultados de una importante prueba, era difícil, no muy palpable, pero ahí estaba.
Un par de toques suaves lo sacaron de sus pensamientos y antes de otorgar permiso la puerta se abrió sacándole una ligera sonrisa.
-Zetzu, ¿Qué tal el seminario?
El chico se adentró en la oficina cargado con algunos papeles, asintió algo tímido dejando aflorar su característica personalidad en su respuesta.
-Bien, como toda mierda, supongo…¿Cómo estas Itachi?
El moreno sonrió más que acostumbrado a la bipolar forma de hablar de su viejo amigo y pareja (casi acosada) de su tío
-Cansado como cualquier padre primerizo- rio- pero bien gracias, lamento haberte enviado a las dichosas platicas pero…
-Descuida, es mi trabajo…¿has visto al bastardo de tu tío?
-Creo que…
-Ya llegó por quien lloraban!
El grito hizo saltar al más chico que con el ceño fruncido y gesto indignado empujó el bonche de papeles contra su pecho.
-Mi Zuzu! Que sorpresa!
-No hagas el tonto, te has vuelto a escapar
-Pero…
-Termina tu trabajo!
La puerta volvió a resonar con fuerza al salir el de cabellos cortos, Itachi soltó una pequeña risa ante la imagen, ver a Madara correteando al pobre chico y a este mangoneándolo a su gusto le causaba bastante gracia.
-Hola Madara ¿en qué puedo ayudarte?
-¿Lo viste Itachi? ¿lo viste?- sonrió botando los sobres en el escritorio- muere por mi
-Claro, lo que digas
El mayor sonrió dejándose caer a peso muerto en la silla frente a su sobrino, silbó al aire como esperando algo con la mirada distraída en cualquier punto sin importancia.
-Ya lo sabes- afirmó el menor
-Pero hombre! Si me he pasado por su departamento y los he escuchado follar como conejos, claro que lo se
-Madara, no necesitaba la imagen mental de mi hermanito haciendo cosas de adultos- se quejó
-Es adulto Itachi, mejor que lo vayas entendiendo- bromeó con mirada nostálgica- aunque te entiendo, lo mismo me paso siempre con Izuna
Un como silencio los acompañó lo cierto es que la relación entre cada miembro de la familia Uchiha siempre había sido estrecha, aun cuando no expresaran mucho era un lazo casi invisible que los marcaba de por vida, uno para todos, todos para uno, aunque a la ecuación se agregaran ciertas personitas pares de cada uno.
La ráfaga de aire que la puerta hizo al abrirse bruscamente por tercera vez en menos de cinco minutos los tomó por sorpresa pero la expresión angustiada en el rostro de Zetzu no dejó lugar a dudas que no se traba de otro regaño de oficina.
…
-Kakashi…basta…m...es-espera…
Los jadeos inundaban la habitación acompañados de los ásperos roses de las pieles contra la tela de las sabanas, los chasquidos de cada hambriento beso y el calor evaporado de los sudorosos cuerpos no hacía más que enardecer a la pareja que con pasión y fiereza se revolvían en el desgastado colchón.
-Vamos Iru-chan es nuestra última noche y hay que aprovechar.
El moreno soltó una carcajada ronca, cansado y viciado hasta el tope, llevaban tres días en el supuesto campamento vacacional, una oportunidad en la clínica para convivir con los médicos en jefe y los residentes y practicantes, conocerse y relacionarse para fortalecer los lazos laborales, cosa que no habían hecho en absoluto.
Kakashi conocía demasiado bien a la médico en jefe y no le costó mucho zafarse del compromiso y llevar consigo a su tímida pareja, Iruka había insistido en unirse y responsabilizarse pero igual Tsunade no había opuesto mucha resistencia cuando el peli plata le había rogado tiempo para su pareja alegando cual golpe bajo su gran trabajo con Deidara e Itachi, su sacrificio en los dobles turnos con el área de pediatría y el empujoncito para su nieto en su crisis existencial de "no padre" y tras prometer más empeño y jurar discreción (que hasta el momento era nula) la rubia no había podido mas que hacer oídos sordos y continuar con la mecánica de grupo sin dos de sus trabajadores e confianza.
Iruka gimió con fuerza al sentir el rose en sus caderas, el calor era insoportable y la habitación contenía un ambiente tan viciado que comenzaba a extrañar el aire corriendo por las ventanas cerradas, llevaban los tres días encerrados en las mismas cuatro paredes, la puerta tan solo se había abierto para recibir algo de comida y los trastes sucios se acumulaban en una de las esquinas.
El moreno no podía negar que todo aquello era divertido, como volver a su juventud cuando todo perdía sentido y solo estaba ellos dos, estaba exhausto, dolorido y completamente satisfecho, un ronco gemido lo volvió a la realidad y se golpeó a si mismo por desconectarse de tan intensa actividad en la que estaba metido, Kakashi se deshacía sobre él besando y mordiendo lo que tenía a su paso, calvándose con fuerza en su interior más que acostumbrado a la intromisión.
Tuvo suficiente, aun cuando su exigente pareja pareciera no entender y aun entre sonrisas y besos se permitió tomas su rostro entre sus manos obligándolo a despegarse de su cuello para encararlo.
-Ya…fue suficiente Kakashi-reprendió suavemente chocando sus labios contra la frente, las mejillas, los parpados de su compañero, lo vio unir las cejas e inflar los cachetes en un puchero que le pareció graciosamente infantil, rio- debemos tomar un vuelo en media hora y no hemos hecho las maletas…
-Pero Iru-chan siguen igual que cuando llegamos- señaló caprichoso las bolsas en medio del pasillo
-No hemos comido y tengo hambre- intento de nuevo sintiendo al mayor recostarse en su pecho, acarició sus cabellos
-Eres un chantajista, yo sé lo que quieres…
-¿A si?...¿Y qué es lo que quiero?
Kakashi se levantó sobre sus codos con el moreno bajo el, menó la cabeza y sonrió besándolo esta vez con verdadera inocencia.
-Quieres volver a casa con Obi-chan-Iruka sonrió descubierto- ha terminado mi tiempo y nuestro pequeño te reclama a la lejanía como suyo
Iruka soltó una ligera carcajada ante el dramatismo puro en sus palabras, el mayor podía ser un gran actor cuando se lo proponía y sabía que el también extrañaba a su pequeño, en los cortos descansos que se daban no dejaba de decirle que necesitaban darle un hermanito, que volviendo debían buscar opciones y eso no hacía más que emocionarlo y enternecerlo aun cuando lo considerada muy precipitado.
-Lo siento, sabes que el hijo siempre es primero
Kakashi suspiro y se dio vuelta saliendo lentamente del interior de su pareja que lo había resguardado con cariño durante horas y repetidas ocasiones, se quedó mirando el techo y sonrió pensando el regreso, definitivamente quería un hermanito para Obito y aunque no podían lograrlo entre ambos no perdía nada intentándolo, e intentándolo e intentándolo, en una de esas su sueño de ver a Iruka como a su rubio paciente se hacía realidad.
-Volvamos Iru-chan
…
El enorme monstruo gruño con fuerza destrozando todo a su paso, los bloques caían rebotando en la alfombra y los gritos imaginarios de los pobres ciudadanos de plástico enfurecían a la afelpada criatura.
-Ho no! Nos ha visto! Corran! Corran por sus vidas!
Naruto cogió a ambos niños para correr hacía la cama mientras estos gritaban emocionados con sus respiraciones agitadas y las mejillas rojas de tanto reír, Sasuke gruñía y se encorvaba frente a los tres con el enorme dinosaurio de peluche entre sus manos, el temible monstruo había destruido su ciudad y los legos lucían esparcidos en el suelo.
-Argh! No escaparán! Pagaran por haberse robado al dobe!
Los pequeño gritaron con mas fuerza al ver al moreno acercarse y entre torpes movimientos se arrinconaron contra el gran cuerpo que intentaba protegerlos.
-Teme! Ellos no me robaron! Son míos!
-Te los has robado! Shisui! Obito! El dobe es el malo!
Sasuke arrojó el muñeco golpeando al rubio en la cabeza y haciéndolo rodar bajo el colchón, los niños se inclinaron como si entendieran la completa trama en la ficticia historia y se volvieron esta vez hacia el Uchiha que triunfante los tomaba en brazos.
-Eso es trampa! Yo soy el bueno!
-Pues eso no es lo que piensan estos enanos, ¿verdad?
Shisui manoteo sonriente intentando colgarse al cuello de su tío mientras Obito forcejeaba para que lo bajara
-De Shisui te creo, se le está pegando lo traidor de su madre pero Obi-chan me prefiere
Sasuke sonrió negando ligeramente con el cuello y se inclinó para dejar al pequeño en el suelo que no tardó en gatear hasta el Uzumaki.
-Me quieres más, a que si Obi-chan! A que sí!
El morenito sonrió y con un pequeño bostezo se dejó caer contra el pecho del más grande, Naruto lo estrechó y besó lo alto de su cabeza más relajado, se sentó al borde de la cama viendo como Sasuke luchaba por mantener quieto a su sobrino, por más pequeño que fuera siempre tenía energías.
Algunas pisadas se escucharon en el pasillo y la puerta no tardó en abrirse Hidan entro con lo necesario para un buen cambio de pañales y bufó al ver el tiradero en la habitación
-Malditos mocosos, ustedes limpiaran esto
Sasuke y Naruto se miraron y no pudieron más que asentir derrotados, el religioso era el nuevo protegido de su rubio cuñado y no había más que decir, ordenes eran órdenes.
…
Deidara removía algunas cosas en la cocina, Hidan le había ayudado mucho los últimos días y quería preparar una buena cena para compensarlo, le costaba algo de trabajo estar de pie pero con tener una silla cerca bastaba, había recibido una llamada de Itachi pidiéndole que no saliera de casa, que pronto estaría ahí, le extrañó bastante el tono serio de su vos y el que saliera casi medio día antes del fin de su jornada pero le restó importancia.
No tardó en escuchar las llaves en la entrada el golpeteo de los zapatos desechados en el vestíbulo, escuchó al moreno llamarlo y con las risas y gritos en el segundo piso como fondo lo llamó para que lo encontrara inclinado en el refrigerador.
-Si te has vuelto a escapar le diré a Madara- lo amenazó aun metido en el frio electrodoméstico- que quieras llegara a ser como el no implica que imites tan descuidado hábitos
Al no escuchar respuesta se levantó para cerciorarse de que el otro estuviera ahí y no estuviera hablando solo pero su mirada preocupada y su aspecto desarreglado lograron descolocarlo.
-¿Itachi?, ¿Qué sucede?
El moreno suspiro con fuerza acercándose el par de pasos que los separaba lo jaló hasta sentarlo en una de las sillas del pequeño ante comedor y se acuclillo frente a él, las palabras se atoraban en su garganta y le preocupaba no solo el hecho de lo que estaba por decir sino la reacción de su rubio compañero.
Desde el accidentado nacimiento de Shisui y tras el par de paros cardiacos durante la cirugía la salud cardiovascular de Deidara se había deteriorado y parte de su recuperación implicaba dietas y lapsos de relajación, apenas unos día atrás había recibido la visita de Tsunade para ver su avance y las emociones fuertes y actividades pesadas seguían fuera de la lista de recomendaciones pero necesitaba saberlo, lo que se venía era grande y el artista necesitaba saberlo.
Tomando todo el valor que pudo y preparado para cualquier tipo de ataque sujeto las delgadas manos del menor entre las suyas y lo miro directo a los ojos.
-Deidara, hay algo importante…necesito que mantengas la calma y no te alteres ¿de acuerdo?
-¿De que estas hablando baka?, me estas asustando- soltó temeroso con una sonrisa nerviosa en sus labios
-Solo…necesito que estés tranquilo ¿vale?
…
Hidan no podía creer lo estúpidos que eran los niños, y no se refería precisamente a los que usaban pañales.
Hasta él se había dado cuenta y no era el más genio entre los genios, la actitud que tanto el Uzumaki como el Uchiha habían tomado era clara, quizás para ellos mismos era una actuación real, fraternal y divertida como queriendo retomar su infancia ahora que tenían ese pequeño vinculo cerca, pero no lo era.
Para Naruto era reconfortante, era intenso y le ayudaba a rememorar aquellos cortos instantes de su vida en los que realmente tuvo una infancia común, en los que convivió con sus padres, en los que se sintió amado y parte de una familia; para Sasuke era repetir, era revivir lo que tuvo con su hermano antes de que los estudios y la vida misma los separara, a ese instante en que compartió esa dicha con el escandaloso rubio apenas siendo un par de infantes.
Hidan los vio reír y competir con algo tan absurdo como ver quien ponía mejor un pañal, para su suerte –de todos- ambos críos eran bastante accesibles y solían dejarse llevar por lo que el resto hacía, quizás no lo entendían pero solo faltaba un pequeño tironcito para que ambos lo notaran, habían dado el gran paso sin siquiera notarlo.
Obito se removió recién acomodado en el pequeño corral, pareció buscar algo con desesperación mirando en todas direcciones y se soltó a llorar.
-¿Ahora que le hiciste inútil?- se quejó falsamente el religioso acercándose a tomar al niño en brazos
-No fui yo lo juro
Naruto se acercó preocupado viendo la angustia pura en sus pequeñas facciones cuando la voz firme casi a grito en la planta baja los hizo salir corriendo con ambos niños a cuestas.
Los tres se frenaron al pie de las escaleras sin entender lo que sucedía, Itachi mecía a Deidara en sus brazos repitiendo su nombre en un intento de calmarlo mientras el rubio respiraba agitadamente con el rostro bañado en lágrimas.
La pareja no tardó en notar su presencia y al cruzar miradas con el grupo y con ambos pequeños- uno llorando a grito abierto- Deidara no hizo más que aumentar sus lágrimas y buscar refugio en el moreno, Itachi arrugó la frente dolido y sintió sus propias lagrimas rodar en sus mejillas.
Sasuke, Naruto y Hidan no dijeron nada y esperaron de pie sin moverse, si Itachi lloraba no debía ser nada bueno.
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No me maten por dejarlo ahí! *corre* después de los mil años me atrevo a hacer esto, lo se soy una maldita bastarda jajajaja pero ya quiero terminarlo por kami tiene años!
Creo que se entiende bastante bien pero las partecitas de Zetsu con letras en negritas es su bipolaridad jojojo es tan gracioso me encanta con todo y ke no lo pele mucho XD
Esto está por terminar asi ke si hay sugerencias es ahora o nunca jejej, una vez mas lamento la demora pero nos vemos en otros fics, "12semanas" de Kuroko no basket sigue en marcha con mas continuidad y tengo en mente algo de Shingeki, no me decido si RivailleXEren o JeanXArmin o ambos, ya veremos, en fin, saludos!
Gracias por leer y no olviden comentar! Byebye!
