La siguiente historia es una traducción del fanfic Issues de la autora BlackLynx17, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.

Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.

Hay varias frases en cursiva, son pensamientos de los personajes, para que no haya confusión.


Capítulo 9

– Señorita Heartfilia no se permite fumar en clase, – dijo Freed.

Era un nuevo día, una nueva semana y ¿qué mejor manera de empezar que ser expulsada de clase por el señor Freed?

– ¿Alguna vez sólo me dará un descanso? – preguntó exhalando el humo.

– Vaya buen ejemplo que le da a la niña, – dijo el profesor mirando a Wendy.

– Que le den a usted. –

Mi punto exactamente, pensó Freed. Natsu y Gray, como siempre, estaban mirando a su amiga. Estaban sorprendidos de cuántas maneras diferentes conseguía ser expulsada. Parece que hoy iba a ser "fumar en clase".

– Puedo hacer que la detengan por fumar siendo menor de edad. – Freed dijo a la chica.

Lucy detuvo el cigarro a medio camino y alzó la vista hacia el maestro. – ¿Me está amenazando? – preguntó.

– ¡Sólo tire el cigarrillo señorita Heartfilia! –

Lucy se puso de pie y se dirigió a la parte delantera de la clase, aplastó su cigarrillo en el escritorio de su maestro y luego salió con Wendy por detrás.

– Nunca aprende ¿verdad? – pregunto Bora al estudiante de su lado.

Parece que hoy iba a ser un mal día.


Natsu se acercó al techo durante el primer receso y vio a Wendy dormida en el regazo de Lucy. Lucy era realmente dulce. Natsu recordó el tiempo en que él solía descansar en su regazo, solía pensar que era la almohada perfecta cuando era más joven. Se acercó a la puerta y se apoyó en ella, mirándola fijamente.

– Sé que me recuerdas. – le dijo a su amiga rubia.

Lucy abrió los ojos y lo miró.

– ¿Tu punto? – preguntó Lucy.

– ¿Por qué pretendes que nos has olvidado? –

– Porque realmente quiero hacerlo. –

– ¡¿Por qué?! ¡¿Qué hicimos que fue tan horrible como para que quieras olvidarnos?! – Natsu gritó.

Lucy hizo callar al chico de pelo salmón y le respondió. – Nada, es mi propia debilidad, –

– ¿Qué quieres decir? –

– Cállate, vas a despertar a Wendy – dijo ella y apoyó la cabeza contra la malla.

Natsu se sentó junto a ella y le agarró la mano. – Me duele no poder ser tu amigo –

Lucy lo miró y lo estudió. ¿Por qué le importaba a él? ¿Por qué no podía simplemente superarla? ¿Olvidarla? Separó la mano de Natsu y sacudió a Wendy para despertarla.

– Cuídala. – Lucy le ordenó a Natsu y se alejó del techo.

Ella bajó al baño y se encerró en un cubículo. Lucy se sentó en el asiento del inodoro y sostuvo la cabeza entre sus manos. ¿Por qué era el mundo tan cruel con ella? ¿Por qué no podían darle un descanso por una vez? ¿Por qué regresarla al lugar donde había comenzado su dolor? No lloró, sin embargo, se negaba a hacerlo. Haría lo que siempre hacía, tomaría lo que pudiera para aliviar el dolor. Hablar con Natsu le trajo viejos recuerdos. Lo peor era que comenzaba a recordar de verdad a sus viejos amigos.

– ¿Por qué no pueden simplemente desaparecer todos? ¿Por qué no puedo simplemente desaparecer? – susurró para sí misma.

Debido a que el mundo no funciona así.


Natsu estaba esperando con Wendy a que Lucy volviera. ¿Por qué se fue de esa manera? ¿Fue algo que él dijo? Natsu sólo le dijo la verdad, no pensó que fuera a ofenderle. Pero al parecer lo hizo. Pronto sonó la campana y Lucy finalmente regresó.

– Lucy escucha… – dijo Natsu preparado para pedir perdón por cualquier cosa que haya dicho mal.

– No Natsu tú escucha, – dijo la rubia.

Wendy se acercó y se puso junto a su protectora.

– Vuelve a juntarte con tus amigos de verdad, – le pidió con calma.

– ¡No puedo! ¡No puedo simplemente abandonarte y renunciar! – le dijo exaltado.

– ¡Entonces inténtalo! No quiero tener nada que ver contigo. – le dijo ella empezando a perder la poca paciencia y su usual cara de indiferencia.

– ¡¿Por qué Lucy?! – argumentó el chico.

– ¡Porque no quiero recordar mi pasado de acuerdo! – gritó y luego salió corriendo.

¿Qué quiso decir con que no quería recordar su pasado? Natsu sólo recordaba buenos tiempos entre todos ellos. ¿Qué le pasó a Lucy para no querer acordarse de nosotros? Natsu pensó.

– ¡Ahhhhh! ¡¿Por qué la vida es tan complicada?! – gritó.

No tuvo tiempo para preocuparse por Lucy en el momento; tenía que llegar a clase y ya iba muy tarde.


Las cosas eran incómodas entre Erza y Jellal y nadie sabía por qué. El grupo de amigos se sentó en el lugar de siempre durante el segundo receso, pero había algo diferente: Erza y Jellal no estaban sentados uno junto al otro.

– Er… este, ¿Erza siempre que hiciste el viernes? – Levy preguntó tratando de hacer conversación.

– Espero que no hayas arrasado demasiado con el trasero de Jellal . – Gajeel se burló.

– Um bueno yo... – Erza no podía formar una oración.

– ¡Ella fue con Natsu y conmigo en una cita con Jellal! – Lisanna respondió llena de alegría.

¡¿Qué?! Levy se sorprendió. ¡Erza había invitado a salir a Jellal! Levy pensaba que Erza estaba igual que ella y que ambas tenían problemas de chicos, ¡pero resulta que la pelirroja va y le pide una cita al amor de su vida! Le dio un vistazo a Gajeel, tal vez debía invitarlo a salir ahora que Erza fue capaz de pedírselo a Jellal.

– ¡Qué! ¡¿Ustedes fueron a una cita doble y no invitaron a Gray-sama y a Juvia?! – Juvia gritó.

Gray se estremeció y se encogió en su asiento.

Erza se levantó. – Tengo que ir a la biblioteca, perdón. – dijo agarrando su mochila junto con Levy, Lisanna y Juvia.

La pelirroja tiró de las chicas lejos de la mesa, dejando solos a los chicos allí sentados.

– ¡Maldita sea Jellal! ¿Qué le hiciste a Erza? – preguntó Gray.

Jellal se golpeó la cabeza contra la mesa.

– Digamos que tengo problemas. – respondió el peli-azul.

Gajeel simplemente palmeó la espalda de su amigo. – Todos los tenemos. –


– ¡¿ÉL QUE?! – Lisanna gritó.

– ¡Shhh! – La bibliotecaria hizo callar a las muchachas.

– ¡Sólo te dejó colgada! – Lisanna dijo en voz más baja.

Erza asintió con la cabeza. – Fue un día agradable y nos divertimos. Al final, cuando me acompañó a casa traté de besarlo, pero él me empujó lejos. –

– ¡¿Y después qué?! ¿Dijo algo después de eso? – preguntó Juvia. Esto es mejor que las telenovelas que ve Juvia, pensó.

– Me dijo que no podía hacerlo, que lo sentía y entonces se marchó. – dijo Erza con pesar.

– ¡Pero, ¿por qué iba a hacer eso?! ¡Es obvio que le gustas! – Lisanna gritó.

– No lo sé – respondió Erza.

– Tal vez él es gay… – dijo Levy insegura de que opinar.

Ninguna de ellas escuchó las risas silenciosas de Lucy desde detrás de un estante. ¿Jellal gay? Otra risa. ¡Tal vez él está saliendo con Bora! Otra risa. Lucy miró hacia atrás para ver si Wendy estaba bien y luego se inclinó de nuevo hacia la conversación de las chicas.

– No habría estado de acuerdo con la cita si ella no le gustara, Levy. – dijo Lisanna algo dudosa de su aseveración.

– En realidad, yo le dije que la cita era el castigo por beber. – les aclaró la pelirroja.

¿Así que no estaba de acuerdo con la cita? Pensó Lucy

– Pero estoy segura de que lo escuché decir que no era un castigo en lo absoluto, – agregó Erza.

Tal vez sí estaba de acuerdo. Lucy siguió haciendo conjeturas en su cabeza como si fuera parte de la conversación.

– De cualquier manera, ¿qué vas a hacer? – preguntó Juvia.

Erza se miró las manos. – Actuar como si nunca hubiera sucedido, supongo. Me arrojé a él y me rechazó, no hay nada que pueda hacer. –

Y era por esto que Levy no le decía nada a Gajeel, por miedo al rechazo.

Lucy tuvo suficiente de escuchar a sus viejas amigas así que dirigió su atención de nuevo a Wendy y observó que estaba ojeando las páginas de un libro.

– ¿No puedes leer? – le preguntó.

Wendy sacudió la cabeza. – Puedo hacerlo, pero algunas de estas palabras no las he aprendido todavía. –

Wendy huyó de su casa por lo que debía estar faltando a la escuela. Maldita sea, esta niña era demasiado problema. Lucy se sentó junto a ella y agarró el libro que tenía en sus manos.

– Está bien, ¿qué es lo que no entiendes? – preguntó dirigiéndose a la primera página.


– Lucy, no te vi durante el receso. – dijo Natsu sentado a su lado en el quinto período.

Eso es porque estaba escondida en la biblioteca, Lucy pensó mientras colocaba su cabeza sobre el escritorio.

– Mi hermanita Lucy está cansada. Ella tuvo que enseñarme hoy. – Wendy dijo a su hermanito.

– ¿De verdad? – preguntó Natsu sorprendido.

– Sí, – dijo alegre la niña.

Lucy ignoraba su conversación. El único pensamiento en su mente era encontrar a Jellal después de la escuela. Pero, ¿por qué? Ella no tenía idea.


– ¿El casillero de Jellal? Está en el lado oeste de la escuela, ¿por qué quieres saber? – preguntó Bora.

– No te preocupes... Bora pregunta rápida, ¿tú y Jellal son una pareja gay? – preguntó Lucy.

– ¡¿QUÉ CHIGADOS DICES?! – Bora gritó, despertando a Wendy de su sueño.

– Entonces, ¿no es cierto? – Lucy preguntó dudosa.

– ¡JODER NO! – Bora sonrió.

– Bueno, ese es el rumor que ha estado circulando. – dijo Lucy bromeando con su amigo.

– ¡Dime quién lo empezó! ¡Voy a poner fin a esto ahora mismo! Ayúdame ahora Lucy, bésame. –dijo frunciendo los labios.

– Nos estamos saliendo del tema, el casillero de Jellal. –

– ¡Nop! Primero quiero un beso a cambio. –

– Muy bien, espera. – Dijo levantándose de su asiento – ¡Todo el mundo, atención! ¡Por favor sean testigos de lo que está por suceder! – Lucy anunció a la clase.

Una vez que estuvo segura de que tenía la atención de todos, se inclinó hacia Bora.

– Cierra los ojos. – le pidió en tono sugerente.

Bora sonrió y obedeció.

Lucy también sonrió dando un paso atrás y levantando su pie. Estaba tan feliz de llevar botas hoy y pisoteó directo en los labios de Bora lo más fuerte que pudo. El aula estalló en risas mientras el maestro les gritaba amenazando con sacarlos. Lucy y Wendy se limitaron a reír mientras miraban la huella de bota en la cara de Bora. Sí hubo beso, pero a los pies de Lucy.


– ¡Jellal! – Natsu gritó llamando al chico de pelo azul.

El susodicho cerró su casillero y vio a todos sus amigos caminando hacia él, pasó saliva algo nervioso, incluida Erza. Su mente pensó en lo que había sucedido la noche del viernes. No había tenido intención de rechazarla, es sólo que le recordó a la niña. Ella estaba tan dispuesta esa noche y él también, pero el recuerdo de sus malas sus acciones lo detuvieron.

No sabía por qué, pero en algún momento de su cita, algo le avivó los recuerdos. Jellal estaba bastante seguro de que lo tenía todo bajo llave al igual que Bora, pero todo regresó de repente. Debido a sus acciones se perdió la oportunidad de besar finalmente a su amor. Oh, bueno, quizás una vez que se olvidara por completo de todo esto, finalmente sería capaz de salir con su ángel escarlata.

– Hola chicos, – saludó.

– Oye, todos queremos ir al boliche... – Natsu dejó la frase a medias al mirar detrás de Jellal.

Ahí estaba Lucy de pie en medio del pasillo con Wendy a su lado. ¿Qué está haciendo aquí? Eso parecía estar en la mente de todos a excepción de Jellal que no se había dado la vuelta todavía. ¿Está aquí por mí? Natsu pensó para sí mismo. Tal vez ella iría con ellos si él la invitaba. Entonces, sólo tal vez así podría aprender más acerca de la nueva Lucy. Justo antes de Natsu pudiera preguntarle, Lucy habló.

– Rajón* – Lucy llamó.

¿Rajón? ¿De quién era el nombre de "Rajón"? Jellal se congeló recordando su apodo. Se volvió y vio a Lucy mirándolo fijamente. Ella levantó un dedo y le hizo señas para que se acercara. Digamos que todo el mundo estaba conmocionado.

¿Por qué demonios Lucy quería hablar con Jellal?

La mente de Erza estaba fuera de toda proporción. ¿Es ella la razón por la que me rechazó? ¿Porque está con Lucy? Erza pensó para sí misma.

– Ya vuelvo – Jellal dijo acercándose a la chica rubia.

Lucy se inclinó y le dijo a Wendy que pasara el rato con el grupo de Natsu. Wendy sonrió y corrió hacia ellos, aunque se ralentizó cuando se acercó a Jellal y esperó a que pasara junto a ella antes de correr con su hermanito.

– ¡Hermanito! – Wendy gritó abrazando las piernas de Natsu.

Sin embargo Natsu todavía estaba paralizado por lo que acababa de ver. ¿Por qué Lucy deseaba hablar con Jellal?

– ¿Hermanito Natsu? – Wendy volvió a llamar.

Natsu regresó a sus cabales y le sonrió a la niña. – Hola Wendy – dijo dándole golpecitos en la cabeza y recordó que la última vez ella había llorado al ver la cara de Gajeel. Rápidamente trató de cubrir el rostro del feo chico, o eso pensaba él.

– ¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Dragneel – Gajeel gritó.

– Trato de cubrir tu fea cara para que Wendy no vaya a llorar. – le respondió como si fuera muy normal.

El grupo se rio, todo el mundo menos Erza que todavía estaba mirando al amor de su vida y a antigua su mejor amiga.

– Eres muy divertido hermanito Natsu. – dijo Wendy soltando varias carcajadas y luego le dio un buen vistazo a Gajeel.

Oh no, aquí vienen las lágrimas.

– ¡Wow! ¡Te pareces un poco a mi hermanita! – dijo e intentó acercar a sus manos a la cara de Gajeel. – ¿Puedo tocar? – preguntó.

Primero el grupo de amigos se sorprendió cuando no lloró al verle la cara como la última vez. Después se rieron. Levy cargó a la niña y la sostuvo frente a Gajeel para que pudiera tocar sus muchas perforaciones.

– ¿Me llamaste? – preguntó Jellal.

Lucy se quedó mirando al chico. Jellal no sabía por qué, pero comenzó a preocuparse.

– ¿Estás ocupado? – preguntó ella.

Jellal se volvió para mirar a sus amigos, todos estaban ocupados con Wendy.

– Sí, estoy bastante seguro de que iban a invitarme a salir antes de que llegaras. –

– ¿Puedes no ir? –

Jellal sabía que debía ir, ya que eran sus amigos y todo eso, pero se acordó de Erza. Él la había rechazado directamente, ella no querría hablar con él. Él quiso explicarle pero ella no lo entendería a menos que él le contara todo y eso era lo último que quería hacer. Era necesario un plan para hacer las paces con ella antes de que las cosas se pusieran muy incómodas. ¡¿Qué mejor manera de evitar a su amor que irse con la mejor amiga de ella**?!

– ¿Por qué? – preguntó Jellal.

Él sólo quería asegurarse de que no lo llevara a un bar o una casa de drogas o algo por el estilo. Jellal era un hombre diferente ahora, él ya había dejado eso atrás.

– Sólo quiero hablar, después podrás reunirte de nuevo con tus amigos. – le aclaró Lucy.

– ¿Por qué no vienes con nosotros? – preguntó Jellal.

Vale la pena el intento, pensó, pero la mirada que Lucy le dio, probó que estaba equivocado.

– Está bien, pero... – Jellal dijo mirando de vuelta a sus amigos. Realmente no podía deshacerse de ellos ¿o sí?

Lucy captó su conflicto.

– Voy a dejar que les expliques, ¿tienes teléfono? – preguntó la rubia.

Jellal asintió y sacó su celular. Lucy lo cogió e ingresó su número.

– Sólo llámame cuando estés listo, no quieres que tus amigos tengan un ataque al corazón ahora ¿o sí? ¡NIÑA! – Lucy bromeó y luego gritó.

Wendy dejó lo que estaba haciendo y la miró como todos los demás.

– Me voy, – dijo Lucy lanzando de vuelta a Jellal su teléfono y él lo atrapó justo cuando ella empezó a alejarse.

– Adiós. – se despidió Wendy y corrió hacia su protectora, olvidándose completamente de Jellal al pasar a lado.

Jellal sabía que le esperaba un infierno con sus amigos. Tal vez debió haberse ido con Lucy... nah, tomó la decisión correcta, las cosas no serían raras entre él y sus amigos, especialmente con Erza. La cosa es que cuando llegó allí, las cosas eran definitivamente incómodas.

Erza fue la primera en preguntar. – Entonces, ¿para qué te quería Lucy? –

Sus ojos. Jellal solía ser capaz de mirarla a los ojos todo el día y no sentir nada más que dicha absoluta, pero ahora él sólo era capaz de ver sus propias malas acciones en ellos. Necesitaba un escape. Se los recompensaría más tarde, él tenía que salir. ¡AHORA!

– Quiere hablar conmigo sobre algo, lo siento chicos pero luego les repongo la salida, nos vemos–dijo despidiéndose con la mano y luego corrió tratando de alcanzar a Lucy.

¿Qué había pasado? ¿Qué estaba pasando? Lisanna estaba furiosa. Cómo se atrevía Lucy a regresar de la nada y hacer que sus amigos actuaran de esta manera. Ella solita ya había arruinado su relación con Natsu, asustado a Levy, casi hizo que Gray tuviera un ataque al corazón, consiguió que Gajeel fumara de nuevo y ahora venía y arruinaba la casi relación de Erza con Jellal. Sabía que Lucy significaba malas noticias desde el momento en que supo que estaba de regreso. Una vez más Lisanna deseaba que sus amigos la hubieran escuchado.

Levy sintió el cambio en el estado de ánimo de Erza y fue a consolar a su amiga.

– Probablemente tenía una pregunta acerca de una tarea o algo – la peli-azul trató de cubrir a su amiga.

– Jellal no tiene ninguna clase con ella – aclaró Erza.

– Probablemente no sea nada, ellos no están juntos Erza, ni siquiera te molestes en preocuparte por ello – Lisanna dijo tratando de ayudar a Levy en consolar a su amiga.

– Entonces, ¿por qué le dio su número? – preguntó la pelirroja.

Nadie tenía una respuesta; pero Natsu sabía una cosa, iba a patear el trasero de Jellal justo después de que Erza lo hiciera. ¡Él no tenía el número de Lucy pero ella se lo dio a Jellal como si nada! ¡Ella apenas lo había conocido! ¡Lucy conocía a Natsu de prácticamente toda su vida! Él se merecía su número.

– ¿Así que todavía iremos a los bolos o qué? – Gajeel preguntó, completamente ajeno al estado de ánimo que había rodeado a sus amigos.

– Sí, vamos. – Gray dijo agarrando el cuello de Natsu y lo arrastró con él mientras que Levy y Lisanna encaminaron a Erza con ellas.


– Entonces, ¿de qué quieres hablar? – preguntó Jellal.

Estaba caminando por la calle con Lucy y Wendy. Por supuesto Wendy estaba al otro lado de Lucy y muy lejos de él.

¿De qué iban a hablar? ¡Honestamente ni siquiera Lucy sabía por qué quería hablar con él! Ella escuchó lo que sus viejas amigas estaban diciendo en la biblioteca y acababa de invitar a Jellal a salir sin ninguna razón.

Wendy comenzó a tirar de sus pantalones y Lucy se volvió y la miró.

– Helado – dijo Wendy señalando.

Los ojos castaños siguieron el dedo de la niña y vieron que señalaban una heladería. ¿Por qué no? Pensó encogiéndose de hombros. Asintió y siguió a la niña con Jellal detrás de ellas. Wendy se acercó al empleado y ordenó su helado.

– ¿Qué quieres? – Lucy preguntó a Jellal.

Jellal se quedó mirando a la rubia.

– ¿Qué, no quieres helado? – dijo irritada por su silencio.

– Fresa –

– Oye niña, pide uno de fresa y uno de menta con chispas de chocolate. –

Wendy asintió y ordenó las golosinas. Lucy caminó y se sentó en una mesa en la parte de atrás.

– ¿Está bien que ella esté ahí sola? – preguntó Jellal.

– Ella tiene dinero – respondió la rubia sin darle importancia mientras tomaba asiento.

Jellal también se sentó y se limitó a esperar en silencio a que Wendy regresara con los helados. Pronto llegó y colocó las copas sobre la mesa y luego tomó asiento junto a Lucy, que le deslizó su copa a Jellal mientras comía una cucharada del suyo. Estuvieron así durante varios minutos.

– Sé que no me invitaste aquí sólo para tomar un helado conmigo. – Jellal dijo cuándo empezó a odiar el silencio.

Era ahora o nunca. Lucy empezaría con el plan A. – Sal conmigo. –

Jellal perdió la compostura una vez más el día de hoy. Se quedó con la boca abierta, haciendo que la cuchara se le resbalara y cayera sobre la mesa. Se recuperó más rápido que la última vez y miró a la chica. Era una simple pregunta, así que en lugar de preguntarle por sus razones, Jellal pensó que merecía una respuesta simple.

– No. –

– ¿Por qué? –

– Yo no te quiero. – Jellal respondió simplemente.

– ¿Así que tu no sales con alguien sólo por su cara bonita? – preguntó Lucy.

Jellal miró a la chica y negó con la cabeza.

Eso estaba bien, Lucy había descubierto una cosa, ahora las demás.

– ¿Eres gay? –

– No, – respondió lanzándole una mirada fulminante.

No es gay y no sale con las chicas sólo por su aspecto. Lucy no veía el problema.

– ¿Tienes novia? – continuó.

Jellal se quedó mirando su helado. Vio una fresa en su helado y pensó en el pelo escarlata de Erza. Él ahora tendría una novia si no hubiera echado a perder las cosas.

– No – respondió tras una breve pausa.

Lucy decidió en ese momento que este plan era una verdadera mierda y lo mejor era preguntarle directamente. – Están empezando a pensar que eres gay. –

Jellal la miró dudoso.

– Tus amigos. – le aclaró ella.

– ¿Por qué? –

– Porque escucharon que rechazaste a Erza. ¿Y eso por qué fue por cierto? – preguntó Lucy ya sin rodeos.

Él sabía que Erza no iba a mantener ese incidente entre ellos dos pero, ¿de verdad? ¡¿Piensan que es gay?! Jellal miró su helado y luego a Lucy.

¿Y por qué a ella siquiera le importa de todos modos? ¿Es por eso que me invito a salir? Espera un segundo, ¡¿a ella en realidad le importa?! Jellal pensó que esto era una mejora en su plan para ayudar a Lucy. Tendría que hacer el sacrificio y decirle la verdad si quería que ella sintiera que podía confiar en él, al menos no toda la verdad.

– Tengo problemas. – respondió.

– Me gustaría beber por eso, pero por desgracia sólo tenemos helado. – dijo Lucy comiendo otra cucharada de su postre. – Me he dado cuenta que ella te gusta y por cierto la oí hablar de ti, el sentimiento es mutuo. – añadió.

Jellal estaba feliz de escuchar eso, pero aun así.

– ¿Por qué te importa? – quiso saber Jellal.

– No es así. Personalmente me importa una mierda lo que hagas en tu vida o lo que hagas con ella. Simplemente me molesta ver a un hombre jugar con las emociones de una mujer. – contestó y luego golpeó sus manos sobre la mesa. – Así que será mejor que pongas tus prioridades en orden. Si te gusta la chica sal con ella, si no entonces dile que se vaya a la mierda. Cualesquiera que sean tus problemas supéralos; eso o resuélvelos rápidamente o bien deja las cosas claras con la chica. No sólo la dejes colgando a la deriva. Sé un jodido hombre o ya verás.

– ¿O ya veré qué? – Jellal cuestionó.

– O de lo contrario no creo que quiera ser tu amiga. – dijo Lucy y con eso se levantó y se fue.

– Idiota – Wendy dijo al "asesino" de sus padres y corrió detrás de Lucy.

Wendy no sabía de dónde sacó que el valor para decirlo, pero entendía lo suficiente como para saber que el tipo le estaba haciendo daño a Erza. Eso a Wendy no le gustó en lo absoluto. Tal vez él iba a matar a Erza como a los demás. Wendy miró a Lucy y sabía que si eso fuera a suceder, su ángel guardián estaría allí para protegerlos.

Jellal sólo se quedó ahí sentado con 3 tazas de helado en la mesa. Esa chica tenía razón, en realidad era un idiota. A pesar de que le molestó que Lucy también tuviera razón sobre él, necesitaba poner las cosas claras con Erza o simplemente olvidarse de ella. Erza, ella no se merecía esto. Ella era su único amor, él la amaba, pero... cada vez que la veía Jellal recordaba los ojos de esa niña*. Jellal no podía salir con Erza por la culpa que sentía por esa niña.

Pero aun así, Erza merecía saberlo. Jellal sonrió a su resolución. Le diría a su amor y esperaba que ella lo entendiera. Sacó su teléfono y marcó un número.

– Oye, ¿dónde están?... bien, voy en camino. –


– ¡Jellal! ¡Llegaste! – Natsu gritó una vez que vio a su amigo caminar en su dirección.

Jellal sonrió y se dirigió hacia ellos.

– ¿Dónde está Erza? – preguntó en cuanto estuvo cerca.

– En el baño, debe volver pronto pero... – respondió Levy pero Jellal no se quedó a escuchar el final.

Se dirigió a los baños y se apoyó contra la pared esperando.

Erza se estudió en el espejo. Ella se consideraba bonita, al igual que una gran cantidad de personas, pero ¿por qué Jellal no? A mucha gente le gustaría salir con ella, pero ¿por qué Jellal no? ¿La consideraba fea? ¿Debido a su fuerza?

Recordó como Jellal se fue con Lucy. Tal vez él se negó a besarla porque tenía sentimientos por Lucy. Sonrió con tristeza, sus dos mejores amigos juntos. Sacudió la cabeza, se lavó la cara en el lavabo y luego la secó con una toalla de papel.

Sus amigos se debían de estar preguntando por qué estaba tardando, mejor salir antes de que comenzaran a buscarla. Ni en un millón de años Erza se hubiera imaginado que Jellal la estaría esperando fuera del baño.

– ¿Jellal? – preguntó sorprendida.

Jellal la miró y sonrió.

– Hola Erza – saludó.

– H-hola ¿qué haces aquí? –

Jellal tomó una respiración profunda. Vino todo el camino hasta aquí por una razón, y esa razón era Scarlet.

– Lo siento mucho por lo de la otra noche. Quiero decir, también quería besarte, pero no pude. Me gustas Erza, mucho. Más de lo que un amigo debería, pero algo está pasando en mi vida ahora y hasta que lo resuelva no puedo estar contigo. Siento tener que preguntarte esto pero, ¿podrías esperar por mí? Quiero estar contigo Erza – Jellal soltó todo lo que tenía dentro.

Los ojos de Erza se abrieron al máximo. Le gustaba a Jellal... Jellal quería besarla. Se pellizcó para saber que no estaba soñando. Jellal la eligió sobre Lucy, quería estar con ella. Ella esperaría, esperaría hasta el final de los tiempos por estar con Jellal.

– Sí Jellal, aunque me gustaría poder ayudarte. Espero que resuelvas tu problema pronto. –

Jellal sonrió a la chica. Él arreglaría su problema, porque ahora tenía algo por lo que superar todo y olvidar lo sucedido. Erza lo esperaría y Jellal haría cualquier cosa para estar con ella.

Le dio un abrazo a la pelirroja que se relajó contra él y le devolvió el gesto. Quiso besar su mejilla, pero decidió no hacerlo.

– Puedes darle las gracias a Lucy por hacerme ver el error en mi actuar. –

– ¿Lucy? –

– Sí, la razón por la que me invitó a salir fue para darme un sermón acerca de jugar con tus sentimientos. Ella todavía se preocupa por ti. –

Bueno, tal vez él estaba mintiendo un poco. Tal vez eso no fue exactamente lo que dijo, pero no importaba porque Erza era feliz.

– Ella se preocupa por mí. – dijo Erza esperanzada. Este tenía que ser el mejor día de su vida.


* Rajón: No lo había usado antes pero es como Lucy suele llamar a Jellal por dejar el cigarro, el término en inglés es quitter, se traduce literal como cobarde o exfumador, pero ninguno me gustó y rajón fue otra alternativa, no me gusta cómo suena, pero creo que en esta Lucy está bien.

* Sé que es raro esto de que recuerde los ojos de la niña, y no se dé cuenta que esa niña es Wendy; no entiendo a la autora muy bien con esto, pero imaginemos que no vio bien a Wendy esa noche, si recuerdan, cuando la vio la primera vez se le hizo conocida, pero no recuerda de dónde.

**Personalmente creo que es lo más estúpido que uno puede hacer, pero que se le va a hacer.


¿Qué tal Lucy y su "no me importan esos tipos"? Nadie le cree, jejeje. Y bueno pobre Lisanna, creo que tiene la mente demasiado viciada contra Lucy, pero ya le caera el 20, de una forma no muy feliz pero ya lo vera, después de todo ella tiene problemas en aceptar lo obvio.

Cuídense

PS: Notaron que algunas veces la palabra problemas la escribí en cursiva? Es porque en inglés dice Issues, jejeje.