Capitulo Nueve
Llanura del Olvido, a 30km de la Aldea Oculta entre las Rocas, anochecer del dia diez
Llovía, algo raro si se tenia en cuenta el lugar en que se encontraban, sin contar también con que era época de sequías, mas sin embargo, en ese momento y en ese lugar, llovía.
El agua fresca que caía de las nubes se mezclaba con el carmesí del suelo, que junto a las sombrías siluetas de los miles de cadáveres en el suelo se entretejían creando una escena dantesca que nadie esperaría encontrar en tan silencioso lugar, mas sin embargo hasta apenas unas horas ese páramo fue escenario de una colosal batalla, entre el segundo ejercito de la Nación del Fuego y el tercer ejercito de la Nación de la Tierra.
Seis horas antes
Un calor infernal caía sobre el lento pero constante avance del segundo ejercito de la Nación del Fuego en su travesía rumbo a la capital de la Nación de la Tierra, bajo el mando de dos viejas leyendas el Akai saru no ō, Sarutobi Hiruzen y el Hageshī kaze, Ryusuke Namikaze.
-Saru-teme creo que deberíamos detenernos y acampar, no debemos ser avistados por los puestos de avanzada del Tsuchikage antes de tiempo- dijo Ryusuke mientras hacia sombrilla con su mano derecha intentando escrutar en el horizonte la presencia de dichos puestos fronterizos.
-Creo que tienes razón Ryu-dobe no deben saber de nuestra presencia por el momento- contesto un acalorado Sarutobi mientras al igual que su antiguo amigo intentaba encontrar en la lejanía los puestos de vigilancia que este mencionase antes.
-Sarutobi-sama! Namikaze-sama!- grito uno de sus exploradores mientras se acercaba corriendo por el norte, al parecer ileso pero con una cara que transmitía malas noticias.
-reporte!- grito enérgico Ryusuke, pues sabia que si el explorador venia de su diestra se debía a que podía haber interceptado algún mensaje desde la Nación del Rayo.
-Interceptamos a tres mensajeros que viajaban a paso ligero rumbo a la capital del dragón mi general, malas noticias, al parecer el Mizukage se ah aliado con el Tsuchikage a nuestras espaldas, tienen rodeado al general Naruto Namikaze en la aldea oculta entre las nubes con treinta mil hombres, les quintuplican en numero, mi señor- dijo el explorador con una rodilla en tierra y mientras mantenía la vista fija en el piso, esperando la reacción de su general.
-Maldita sea!, no podemos auxiliarle nosotros y conociendo al idiota de mi nieto tiene a todos sus capitanes con el en la ciudad, maldición!-grito un colérico Ryusuke mientras caminaba de un lado a otro pensando en la manera de salvar a su estúpido nieto de la situación en que se había metido.
-Me temo que Ryusuke-dono tiene razón, lo mejor que podemos hacer es confiar en que tanto el como yo le enseñamos bien el arte de la guerra y rogar a los ancestros por que consiga salir de hay con vida-dijo un preocupado Hiruzen mientras miraba el lento avance del medio día.
En medio de esta discusión y después de la respuesta de Sarutobi puedo escucharse el rapido avance de los cascos de un caballo en su desenfrenada carrera por llegar ante los generales del ejercito auxiliar, de el desmonto el hijo del general Hiruzen, Azuma Sarutobi quien avanzaba hacia su padre y su padrino como alma que lleva el diablo.
-Mis generales- dijo llevando su mano derecha al hombro izquierdo y postrando su rodilla en la tierra.
-Que sucede Capitán Azuma, no lo esperábamos sino hasta dentro de unas horas con el resto de su caballeria- dijo el general Namikaze frente al joven capitán esperando una respuesta de este.
-Eso será imposible mi señor, el tercer ejercito de la Nación de la Tierra marcha directo hacia nuestra posición al mando directo del hijo del Tsuchikage, Kitsuchi Ryotenbin, son cerca de diez mil reclutas, la mayoría jóvenes inexpertos de las levas en el este, sin embargo les acompañan los tres mil jinetes de los valles de granito - dijo el capitán esperando instrucciones de sus superiores.
Después de terminado el reporte del joven capitán todo pareció envolverse en un denso silencio, la clase de silencio que antecede a la tormenta, el silencio de los viejos guerreros decidiendo el destino de las miles de vidas a su mando.
-Nuestra única opción es usar el factor sorpresa, nuestros números son menores pero nuestro valor y experiencia les supera con creces- dijo Ryusuke mientras contemplaba el lento avance del sol por el cielo.
-Si, creo que es nuestra mejor opción, pero sus jinetes blindados son otra historia, no hay manera de que podamos derrotarlos sin un gran cuerpo de caballería- dijo Hiruzen mientras sacaba una pipa y la encendía mirando a la nada e intentando encontrar una manera de ganar esa batalla con el menor numero de perdidas,
-Padre, yo y mis jinetes alejaremos su caballería del centro de la batalla, ustedes tienen que acabar con los reclutas- dijo Azuma levantándose y contemplando a su padre con una mirada que demostraba mas determinación de la que en realidad sentía.
El silencio se volvió tan denso entre los tres hombres que se podía escuchar el lento susurro del viento sobre el árido suelo, y de igual manera solo se observaba las expresiones dispares de los presentes, la pétrea determinación de Asuma, la tensa faz de Ryusuke y la blanca expresión de Hiruzen, mientras por su rostro resbalaba una solitaria lagrima, al comprender que quizá seria la ultima vez que vería con vida a su hijo.
Lamento demasiado la demora, pero sufrí un accidente por el cual no pude estar activo, dejo el nuevo capitulo y la promesa de una actualización la próxima semana.
