N/A: ¿fui mala en el otro? Jajajaja, perdonen pero ando algo adolorida jajajaj. Los personajes no me pertenecen. Muchas gracias a todos lo que sigue la historia y la comentan o leen, o ambas.

PD: no puedo parar de escuchar "Moves Like Jagger" de Maroon 5 y Christina Aguilera, no se que pasa que no puedo dejarla. Además, ¿Se enteraron de que ya salió la segunda temporada de Tokyo Ghoul?, el opening es una mierda comparado con el primero ¡Qué está re bueno! ¡Aguante Unravel! También salió la segunda temporada de Kamisama Hajimemashita.

Capítulo 10.

– Vete antes de que evite eso – sus lágrimas comenzaron a salir.

– Kukai – di un paso hacia delante pero él retrocedió.

– ¡Ve antes de que no te deje ir! – la gente seguía mal pensando.

– Nos vemos… – corrí hacia él y le besé la mejilla, luego corrí sin dejar de llorar hacia el avión.

Justo cuando el avión despegaba… la lluvia comenzó a acompañar mi llanto…

Pasaron las horas más rápido de lo que pensaba. Cuando quise acordar, ya estaba saliendo del avión. Seguí avanzando hasta que encontré a alguien muy especial para mí, sentado con una sonrisa.

– ¡Papá! – hace meses que no veo a mi madre, pero a papá no lo veo desde antes que ella. De verdad lo extrañaba.

– ¿Amu-Chan? ¡Pero si es Amu-Chan! – dudó al principio. Claro, no me ve desde que cumplí los 13 ¿Quién pensaría que un padre puede dejar a su única hija, sola por dos años?, retracto lo de única. Ahora somos dos con Ami.

– Soy yo, papá – avancé hasta él y lo abracé con lágrimas de emoción. Por fin olía su colonia, el olor de papá siempre me producía una especie de tranquilidad y alivio, desde que recuerdo, vivía pegada a él como una garrapata por ello, claro hasta que comenzó a hacer estos viajes indefinidos con mamá.

– Mi pequeña Amu-Chan ya no es pequeña – nos separamos y él me miró con tristeza.

– Cambia esa cara papá, sigo siendo la misma – le piqué la mejilla mientras le sonreía, él me imitó.

– ¡Amu-Chan, te extrañé demasiado! – repentinamente, todo en él cambió. Volvió a ser el hombre que era cuando yo era chiquita, el hombre de estrellitas en los ojos, con una sonrisa muy infantil y unos enfermizos celos hacia los chicos que se me acercaban.

– Yo también, papá – sonreí y lo volví a abrazar, recibiendo como respuesta, uno de sus dolorosos abrazos de oso.

– ¡Basta de momentos tristes! ¡Tengo en frente a Amu-Chan! – gritaba mientras me sacudía como una bolsa de papas y la gente nos miraba con una cómica burla.

– ¡Basta, papá! ¡Me mareo! – le grité cuando comenzaba a ver que todo se me movía alrededor.

– ¡Amu! – él se detuvo y al instante me abrazaron por detrás, una mujer: mi madre.

– ¡Mamá! – me di vuelta y estuve a punto de abrazarla, de no ser porque noté la presencia de una niña de escasa edad aferrada a su mano.

Le sonreí y me agaché para quedar a su altura. Avergonzada, ella se sonrojo y se escondió detrás de mamá.

– Hola, tu debes de ser Ami ¿No es verdad? – ella, con un poco más de confianza al saber que se su nombre, se puso en frente de mi.

– Si… ¿Tú eres Amu-Nee-Chan? – se soltó de mamá y se llevó ambas manos a su boca.

– Sip, soy tu hermana mayor – nunca pensé en decir aquellas palabras, se sintió raro decir aquello.

– ¡Eres muy linda! – se rió y yo me sonroje. Nunca nadie, a excepción de mamá y papá, me habían dicho linda u otro sinónimo similar.

– G-gracias – levanté la vista a mamá y ella me miraba con ternura.

– Me alegra mucho que no te enojaras con nosotros por ocultarte esta semejante noticia – decía mamá mientras la alzaba.

– Lo hicieron por mí, así que no importa, estoy feliz de ya no ser única hija… ¿Me hablarán del internado? – ellos comenzaron a caminar y yo los seguía.

– ¡Cierto! Verás, el internado es una zona bastante extensa que contiene sectores escolares, con aulas, bibliotecas, etc., también hay lugares para pasar el tiempo, jardines, tiendas de ropa y comida, etc., es como un pequeño pueblo dentro de unas murallas – tragué grueso al oír eso.

– ¿Murallas? – los miré y ellos sonrieron.

– No son tan intimidantes, es solo para que no entren a robar. En ese lugar no se usa el dinero común y corriente de siempre, todo está basado en un sistema de puntos que una instructora te explicará bien como funciona, se hace algo por tal cantidad de puntos que sirven para diversas cosas, allá lo entenderás mejor. Los cuartos son por edad, son como pequeños departamentos, nosotros mismos les echamos un vistazo y elegimos el más acorde para ti, lo compartirás con tres o cuatro chicas o chicos… no recuerdo la cantidad – mamá comenzó a pensar hasta que mi padre le respondió.

– Eran cinco – suspiró. Al parecer, mamá no era la primera vez que se le olvidaba.

– ¡Cierto! Gracias amor – rió como una chica enamoradiza – Ami también irá a ese internado, como son hermanas podrán conseguir más puntos si se cuidan la una con la otra. Ella estará en el sector sur, mientras que tu estarás en el este, no estarán muy lejanas, ella al igual que tú compartirá un departamento, solo que con un profesor adulto que también les dará clases – mientras mamá continuaba hablando, subimos a una camioneta 4x4 plateada y papá comenzó a manejar.

– Mamá, ¿Puedo hablar un poco con Ami? – la irrumpí con un poco de timidez, ella sonrió y la pasó al asiento trasero porque hasta ese momento la tenía a hupa.

– ¿Por qué tu cabello es color rosa y el mío no? – la verdad siempre sostuve una gran curiosidad por ese hecho. Era la única que tenía un color de cabello así.

– Amu heredó los cabellos de la abuela, Ami, ahora no se nota tanto el parecido porque la abuela tiene canas y el pelo es gris ¿La recuerdas? –

– ¡Es verdad! ¡La abuela también es vieja y tiene arrugas! – dijo como si hubiese descubierto un gran hallazgo. Todos reímos. El resto del paseo pasó entre risas y graciosas anécdotas. Si mamá no hubiese gritado a los cuatro vientos "¡Llegamos!" no me hubiera dado cuenta de que habíamos entrado a unos extensos territorios verdes poblados de árboles y algunas tiendas, a lo lejos se veían construcciones bien distribuidas, que he de suponer que eran los departamentos y las aulas. El auto se detuvo frente a una fuente muy bella, que tenía a una ninfa tocando una flauta y que de ella salía un chorro de agua. Era una escultura digna de admirar. Recién ahí caí en cuenta de que había muchos chicos y chicas sentados, seguramente esperaban a alguien. Con Ami bajamos y pasamos a ser el centro de atracción. Nuestros padres saludaron, hicieron marcha atrás y avanzaron hasta que no los vimos más ¿Eso fue todo?

– ¡Muy bien, soy la directora de este internado, por favor les ruego que se comporten este año y que su estancia en este lugar sea de su agrado, mi nombre es Yukari Sanjo! ¡Y este vejete que está al lado mío es Kazuomi Hoshina, es el vice-director de esta institución! ¡Ahora mismo, quiero que todos formen filas según su edad, los de 4, 5, 6 y 7 en este lado! – señaló a su costado izquierdo. Ami tenía cinco, así que debía ir hacia allá, pero al contrario, se agarró con fuerza de mi mano.

– ¿Qué pasa Ami-Chan? – mi hinqué y le sonreí.

– Tengo miedo, no quiero estar sola –

– No estarás sola, además podrás hacer nuevos amigos o amigas, anda, ve, conoce a tus nuevos amigos – ella se negó – ¿Te acompaño? – cuando dije eso, ella sonrió y asintió con energía. Fuimos hasta la fila de su edad y, por si acaso le pregunté a un niño, el cual me enseñó con su mano sus cinco dedos.

– Amu-Nee-Chan, ¿Te quedarás conmigo? –

– Lo siento Ami-Chan, ahora mismo indicarán donde debo ir, así que nos separaremos por un rato, aprovecha y has amigos – ella asintió. Le di un beso en la frente y me alejé justo al momento en el que les decían sus tutores, el de Ami era ese tal Kazuomi Hoshina, el vice-director. Los más pequeños se fueron retirando con sus respectivos tutores, Ami me miró por última vez y me saludó con una mano porque con la otra, tomaba la mano de una niña, al parecer ya había hecho una nueva amiga, le sonreí y también le devolví el saludo.

– ¡Los de 8, 9, 10 y 11, por favor! – señaló al frente, se acomodaron y sus tutores se los llevaron. No éramos muchos, pero si de variadas edades, de más de 15 somos pocos. – ¡Los de 12, 13, 14 y 15, con excepción de Hinamori-San! – abrí los ojos sorprendida, me acerqué a preguntar el por qué – Usted va para los 16 en unos meses, así que será ubicada con los de esa edad – asentí y comencé a esperar – ¡Y finalmente, los de 16 y 17 juntos, yo seré la tutora de ustedes! – éramos realmente pocos a diferencia de antes – Siéntense, por favor – formamos una ronda y lo hicimos.

– ¿Podría decirme por qué se abrieron las puertas del internado, cuándo las clases ya empezaron? – se adelantó un chico de lentes, con un peinado prolijo… un aura de seriedad extrema lo rodeaba. Al parecer se tendrá que hablar inglés.

– Primero y principal, haremos los grupos para dividirlos en los departamentos… – contestó en inglés también. Todos comenzaron a hacer un bullicio algo molesto.

– ¿Los elegimos nosotros? – preguntó una rubia con coletas. Se me parecía conocida.

– No, los formaré yo misma al azar – muchos comenzaron a quejarse en voz alta mientras otros se cruzaban de brazos maldiciendo.

– ¿Puede empezar ya?, tengo ganas de ir al baño – un chico de pelo azul largo se había arrodillado con una cara de sufrimiento. Muchos se rieron.

– Claro… los grupos serán formados por tan solo cinco integrantes, mientras los nombro, caminen hasta mi… grupo Nº 1… – comenzó a hablar. Tranquilamente bostecé, el viaje en avión me fue bastante incómodo a mi parecer, la espalda me estaba matando. Ahora mismo me preguntaba cómo le iría a Ami con su nueva amiga. Sonreí involuntariamente – Grupo 1 valla al departamento de la zona este que tiene el número 298 – Eran cinco chicas. A decir verdad, había pocos varones, dando una mirada de reojo podía afirmar que no había más de diez. Bostecé de nuevo.

– Desearía que me tocase con algún varón – dijo una chica soñadora al lado mío.

– Grupo 2: Hinamori Amu, Hoshina Utau, Fujisaki Nagihiko, Fujisaki Nadeshiko y Mashiro Rima – nos levantamos y nos acercamos a la directora y tutora – Vallan a la zona este, departamento 305, es el último – avanzamos y dejamos que siguiera dictando los grupos.

– Bueno, la directora ya me nombró, mi nombre es Hoshina Utau ¡Espero ser amiga de ustedes y que nos llevemos muy bien! – dijo la chica rubia sonriendo mientras íbamos caminando.

– Soy Hinamori Amu, Hoshina-San – la saludé sonriéndole.

– ¡Vaya, eres japonesa! ¡Todos somos japoneses! – dio un brinco de alegría.

– Soy Fujisaki Nadeshiko y él es mi hermano Nagihiko – se y lo presentó una chica de cabellos largos azulados.

– Mashiro Rima – respondió simplemente la más bajita de todos.

– Espero que nos aguantes Nagihiko-Kun, mira que pocos son capaces de hacerlo – Utau lo abrazó del cuello mientras lo zarandeaba de un lado a otro.

– Espero que nos llevemos bien… – cerré los ojos y sonreí. Mi nueva vida comienza ahora, nada del pasado. Borrón y cuenta nueva. Ikuto, espero que aprendas la lección…

Dos meses han pasado. Cumplí los 16 y me llevo muy bien con mis compañeros de piso, en especial con la tonta de Utau. En las materias me va muy bien y estoy contenta con ello. Ami es una persona muy inocente y más mona de lo que imaginaba ¡La adoro! Con respecto a Ikuto… pues, de la cabeza no se me ha ido. Me temo que ingresó en el corazón, más de lo que debía, y como consecuencia… terminé colada por él. Aún me arrepiento de haberme dejado cegar por la pasión de aquel momento, hubiese estado encantada de haberme entregado a Ikuto, pero sólo si había amor de por medio. Me arrepiento de ello.

Hasta hace poco estaba resignada con ese tema, se lo conté a Utau y juntas planeamos una venganza. Sin muertes y heridas físicas, solo con dolores internos.

Ella tiene familia en Japón y, según ella, el internado no es lo suyo. Utau ingresó porque sus padres, tenían que hacer un largo viaje (solo para poder intimar sin su hija cerca), y temían dejarla sola en su casa, pero ahora que somos amigas podemos estar juntas y, si mis padres lo autorizan, me vuelvo a Japón. Estoy triste porque Ami no vendrá, es muy chica así que no podríamos encargarnos de ella como lo es debido.

– ¡Amu-Nee! – alguien se subió encima mío y comenzó a frotarse por encima de la sábanas. Me sonroje por los movimientos de cadera que se notaban obvios, así que abrí los ojos, avergonzada.

– ¡Nagihiko-Kun! – chillé roja, agarré un almohadón y se lo aventé en el rostro. Como consecuencia, terminó en el suelo.

– ¡Esa es una almohada o un ladrillo! – se frotaba con vehemencia la cabeza mientras maldecía su "buena" suerte.

– ¡No lo sé! ¡Solo no vuelvas a frotarte así conmigo debajo de ti! – él bufó. Recién ahí me di cuenta de que aún era de noche y él también estaba de piyama.

– ¿Me dejarías explicarte del por qué estoy aquí? – suspiró con cansancio.

– Es de noche y tu camisa está mojada… ¿Dormiste con alguien y te babeó? – le dije con burla transmitida en mi mirada y sonrisa.

– Quitando la parte de la baba, me encantaría… – sonrió ladinamente y yo, como respuesta, le pegué un golpe amistoso en el hombro.

– Muy bien, ¿Qué sucede? – me crucé de brazos, expectante de una respuesta.

– Bueno… afuera está lloviendo y como nuestro piso es el último… ¡Maldición! ¿Por qué tanta vuelta? Hay una maldita gotera un mi cuarto que da justo en mi cabeza, me desperté por eso, no podía dormir, así que vine hacia acá para que me dejaras dormir contigo – se cruzó de brazos y cerró los ojos sonrojado. "Dormir contigo" es lo único que me entró en la cabeza. No es muy normal que digamos que un chico te proponga eso cuando acabas de despertar y estás media desorientada.

– Bueno… esto es raro – rasqué con el dedo índice mi mejilla sonrojada.

– ¿Te crees que para mí lo es?, te aviso que también fui al cuarto de Nadeshiko, pero ella me sacó a patadas de su cuarto por tan solo despertarla –

– Bueno… – no se que decirle ¿Acepto o no?

– Di que si o que no, hace frío así que apúrate por favor – se fregó los brazos.

– Está bien, pero te aviso que doy patadas mientras duermo – me arrimé más hacia el costado opuesto al que él estaba y me acomodé allí, Nagihiko hizo lo mismo en su parte. La cama no era de esas matrimoniales del tamaño King, era una matrimonial normal, nuestros hombros se rozaban a cada rato y eso me ponía incómoda.

– También es incómodo para mí – susurró sonriendo con timidez. Era un completo bipolar.

– Es raro… – hice un puchero y cerré los ojos esperando que el sueño volviera a mí. No tardé mucho en sumirme en las profundas aguas negras del mundo de los sueños.

– Muy bien Amu ¿Estás lista? – me preguntaba Utau con las maletas y los pasajes en las manos.

– Si – le sonreí. Mis padres me habían dejado ir muy contentos al saber que tengo una amiga nueva. Así que dentro de unas horas llegaré a casa nuevamente.

Lamentablemente, como predije hace meses, Ami no podría venir, la extrañaré bastante.

– ¿Hace cuánto que planeamos nuestra triunfal llegada?, respóndeme Amu para brincar de alegría – me zarandeó con violencia moderada.

– Unos… nueve o diez meses quizá – la alejé riéndome de lo extrema que podía llegar a ser.

– ¡Estoy tan emocionada! ¡No creo poder imaginar la cara que pondrá ese Ikuto al verte de nuevo! ¡Tampoco dejo de imaginar como funcionará nuestro plan! – empezó a saltar y a hacer un espectáculo para la gente que entraba y salía del aeropuerto.

– Detente que llamas la atención, idiota – me burlé y la agarré del brazo para detenerla.

– ¿Qué? ¿Acaso quieres empezar ahora con la actuación? – me rodeó la cintura con uno de sus brazos, o quizás un poco más abajo.

– Cómo lo siento amada mía, lo nuestro es imposible, ambas somos mujeres, con cuerpos iguales y pensamientos realmente pecaminosos, no podemos estar juntas aunque extrañaré la sensación de tu piel sudorosa pegada a la mía, tus increíbles senos entre mis manos y mi lengua en tu-… –

– Lo siento señoritas, ¿Podrían dejar de hacer exhibiciones en público? Si no pueden, les pedimos por favor que se retiren – un guardia nos miró sonrojado y luego se alejó.

– ¡No puedo creerlo! – se alejó de mi.

– ¿Qué no puedes creer? ¿Qué actué de manera increíble o que llamamos demasiado la atención? – enarqué una ceja sin dejar de sonreír porque conociendo a Utau, ninguna de esas opciones era la correcta.

– ¡Ese tipo se parecía a Brad Pitt! – chilló excitada. Acerté sin equivocación.

– ¿En serio? – suspiré cansada. El sonido de la mujer anunciando los vuelos nombró el nuestro. Tomé de la mano a Utau y comencé a arrastrarla.

– ¡Suéltame! ¡Quiero pedirle un autógrafo a ese hombre!, que por cierto estaba buenísimo, además ¿Viste lo ajustados que le quedaban esos pantalones policiales? Si fuera por él, me convierto en una violadora compulsiva que tiene que ser apresada debajo de su cuerpazo – gimió descontrolada.

– ¿Qué? ¡Utau! ¡Deja de ser tan cochina! – y así seguí arrastrándola.

– ¡Espera, es él! – me zarandeó con fuerza la mano y comenzó a correr hacia el pobre policía.

– ¡Detente, Utau! – la gente seguía mirándonos. Vaya situación.

– ¡Señor! – el policía la miró algo asombrado y sonrojado, seguramente por la situación en la que nos interrumpió.

– ¿Q-qué sucede? – se sacó el gorro y rascó su cabello. Vi como Utau se mordía el labio inferior. Apostaba 20 dólares a que estaba mojada.

– ¿Cuál es su nombre? – todo alrededor se detuvo. La gente nos miraba a los tres divertidos, hasta las aeromozas que tomaban descanso nos miraban expectantes.

– Adam, señorita –

– ¿Tu sabes que estás para partirte en dos? – lo miró de arriba abajo con un descaro…

– ¡¿Eh?! –

– Ándale, tengamos un polvito rápido, es que estás increíble, no, mejor dame tu número de celular… mmm, también tu apellido para contactarte mejor por Face, dale que mi novia no tiene problemas y si quiere hacemos un trío, dale di que si ¿Si? – se le arrimó tanto, que sus pechos eran aplastados por el torso de él.

– N-no… – estaba rojo el pobre chico. Nadie soporta la magnitud de perversidad de Utau.

– Dale… Sabes que eres lindo, si quieres te pago, pero tengo que sentir tu pene en mi interior… Adam… – gimió muy necesitada.

– Soy Adam Ivanov, niña… y no puedo acostarme contigo – le susurraba pero yo estaba lo bastante cerca como para oír lo que decían.

– ¿Por qué si eres un caño que me encantaría bailar? –

– Y-yo… – se sonrojo y ahí comprendí, sonreí, pobre Utau, qué mala suerte tiene.

– Vámonos Utau, es gay – le susurré en el oído y ella se quedó tiesa, lo miró esperando respuesta y como no la hubo sonrió… ¿Sonrió?

– ¿Tienes pareja? – él asintió indeciso.

– S-si… – ella bajó la mirada hasta la anatomía de él y la gente rió con gracia.

– ¿Y si un día nos juntamos todos y en vez de tres, somos cuatro? – vaya que no había barrera que detuviera a esta chica. Adam suspiró, sacó un papel de un bolsillo del uniforme y sacando una birome de no se dónde, escribió en él, luego se lo dio a Utau, lo miró y chilló abrazándome.

– ¡Tengo su número! – la gente comenzó a aplaudir contenta o más bien divertida.

– Lamento que hayas tenido que pasar por esto – le dije mirándolo con pena.

– Esperaré el día en que los cuatro nos juntemos… – creo que lo oí decir y se alejó mientras recibía apretones de manos y golpes amistosos en la espalda. Vaya día.

– Utau, debemos irnos, el vuelo saldrá en unos pocos minutos… – le dije intentando mermar la emoción que la invadía.

– ¡Si! – gritó y me tomó de la mano corriendo.

A continuación, abordamos el avión que nos llevaría a casa…

N/A: como recompensa se los hice más largo. Les diré por qué me estoy tardando bastante en hacerles los capítulos, además quiero saber sus opiniones: Estoy trabajando en el capítulo de solo y exclusivamente Ikuto, de y para él, su único Pov' en la historia. Las ideas son muchas y por eso estoy confundida, mi cabeza no da abasto. Además, aún me cuesta estar sentada algunas horas seguidas por la zona en la que fui operada… es incómodo aún al pasar los dos meses. Quisiera saber la estructura en la que quieren el capítulo. Es decir, si quieren que Ikuto recuerde todo desde que comencé la historia (incluyendo el alejamiento de niños y el tiempo después del viaje de la protagonista), o si quieren que comience cuando Ikuto ve a Amu nuevamente en el colegio, después del sorpresivo viaje al internado. Si tienen más ideas, por favor compártanlas conmigo para al menos guiarme por sus gustos. Probablemente el capítulo de Ikuto será dentro de uno o dos más, depende de qué giros de la historia jajajajajj. Espero que les haya gustado a todos! Saludos!