Título capítulo: Mantén mi nombre cosido en tu piel

Autora: likewinning

Traductor: Todd

Categoría: T

Fandom: DC

Parejas: Jason Todd x Richard Grayson

Personajes: Jason Todd, Richard Grayson.

Resumen: No vas a rechazar a un huérfano en su cumpleaños, ¿verdad?

Género: AU (Alternative Universe=Universo Alterno).

Disclaimer: Los personajes de Batman pertenecen a la editorial DC Comics, respectivos autores y colaboradores.

Palabras: 1.138

ADVERTENCIAS:

Este fic es 100% AU (Universo Alterno, No capas). Una misma historia repleta de varias parejas gay, lesbico y trans. Que con el paso de los capítulos (Y años, en el fic) va figurandolas, juntandolas. Si hay una pareja que no les gusta, bien pueden saltar los capítulos, más no se los recomiendo. Si luego no desean perderse con algo que dicen o hacen, es mejor leer por su bien.

Bien dicho esto, se avisa que esto es una traducción. No es mi trabajo.


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MANTÉN MI NOMBRE COSIDO EN TU PIEL

— Oh, de ninguna manera. —Mira a Dick, luego regresando la vista a Jason, detallándolo de arriba abajo — Por lo menos tú te veías mayor de dieciocho. No voy a tatuar a alguien que luce demasiado joven.

— Yo– —Había comenzado a protestar el menor cuando el de ojos azules puso una mano sobre su hombro, batiendo las pestañas a la rubia.

— Vamos, Dinah, es su cumpleaños y se lo prometí. No vas a rechazar a un huérfano en su cumpleaños, ¿verdad?

Jason intenta no reírse. Es algo increíble ver a su mejor amigo manipular a gente así, sin siquiera intentarlo. Incluso cuando Grayson no hace su tarea y olvida pedirle que le ayude con esta, logra que los maestros le den plazo para poder entregarla. Nadie le puede decir que no.

— Dickie, est– —Vuelve a decir, pero ve a la rubia rechistar y rodar sus ojos.

— Bien. Lo haré. —Llevo una de sus manos hasta el pecho del chico, pinchándolo varias veces — Pero no lo hago por ti, Grayson. Sólo porque tienes pómulos asesinos, no significa que siempre te salgas con la tuya.

Jason siente que ahora la ama.

La rubia enmallada atiende a otro cliente, así que en la espera los dos chicos están sentados en un sofá del local, hojeando algunas páginas con diseños de muestra —Aquí vamos. Oh, este. —El mayor se inclina encima suyo, señalando el diseño de un petirrojo. Se parece al que tiene en la muñeca, pero más grande y brillante —Podrías tener este y combinaría con el mío.

Le da un codazo por el costado —Vete a la mierda. ¿Qué pasaría si crezco, me alejo y decido odiarte?

— Nuuuncaaa vaaaa a paaasaaar. —Lo despeino, tirando de paso del piercing que porta en el cartílago, uno que Jason se mandó hacer con el primer cheque que le dieron hace semanas —Me quieres demasiado.

— Lo que sea, idiota. —Dice, pero se ruboriza, porque sabe que es verdad. Dick lo vuelve loco, le hace querer tirar de su cabello, pero sabe que si alguien va a irse en algún momento… será Dick.

— Espera. —Señala otro dibujo, moviendo su mano para que pudieran apreciarlo —Este.

— ¿Seguro? —Se vira a verlo, notando sus ojos serios.

— Sí.

— Okay. —Dejo el libro abierto sobre la mesa de café frente a ellos — ¿Dónde?

— Hm. —Se acomodó sobre su hombro y lo odia, odia lo cálido que se siente. Hace que desee lanzarlo sobre el sofá y besarlo hasta dejar de respirar.

No han hablado nada de lo que ha estado sucediendo entre ellos, no hablan del hecho de que Dick sigue saliendo con chicas, estando con Kori, Babs o Jess, y luego arrastrándolo a fiestas los fines de semana, donde se emborrachan y luego se besan hasta que Jason no pueda prestarle atención a alguien más que no sea él.

— Justo aquí. —Dice, rozando las yemas de los dedos sobre su costilla. Relame sus labios diciendo un: Bien.


— Va a doler. —Dinah le dice antes de empezar. Y una vez que tiene todos los instrumentos de trabajo a su lado, escucha una canción de Slayer y los balbuceos de su mejor amigo sobre el arte pintado en las paredes, cada diez segundos: cuando encuentra algo nuevo que le gusta.

— Estaré bien. —Murmura.

— Claro. Eso es lo que este chico dijo, y luego–

Dinah. ¿No hay algún tipo de cláusula de confidencialidad entre artista-cliente o algo así?

— Tienes razón. —Ella sonrió, dulcemente, pero una vez que se pone en marcha le dice al otro —Lloró, como un bebé, pensé que iba a pedirme una piruleta cuando acabase con él.

Deberías tener piruletas aquí. —Dejo de ver la pared, mirándole y guiñando un ojo — ¿Cómo te va, niño?

— Bien. —Se está agarrando de los brazos de la silla tan fuerte que está dejando abolladuras en ella, y la rubia solo acaba de terminar el contorno —Se siente genial.

— Uh-huh. —Tomo una silla, arrastrándola hasta quedar a su lado, mirando lo que hacía la diseñadora.

— Tal vez también consiga algunos libros, para colorear. —Comenta dándole una corta mirada a Grayson —Ya sabes, para cuando la gente traiga niños aquí.

Dick le saca la lengua, y él aparta el rostro. Pero no protesta cuando él toma una de sus manos y le da un ligero apretón.

— La próxima vez, vamos a estar bien ebrios, para que ninguno de los dos sienta nada.

— Eso es lo que me encanta, un montón de idiotas borrachos y menores de edad en mi tienda. Jason, ciérrale la boca a tu chico antes de que lo haga esperar fuera.

— El no– —Ya era la tercera vez que era cortado, solo que esta vez por un beso dado por parte del mayor en su mejilla, olfateo, olía a su chapstick de cereza, el que Dick le había robado.

Dinah los mira por un minuto, luego vuelve al trabajo.


Se tarda una hora en total. Habría tomado menos, pero Dick hace que Dinah se detenga a mitad de camino, solo para decirle que ella solo tiene permitido hacer aquello en él. Realmente no lo comprende. Al finalizar, la rubia los deja solos mientras sale a fumar un cigarrillo y su mejor amigo se encuentra tazando con uno de sus dedos el tatuaje — ¿Cómo se siente?

Está a punto de decirle que le duele, que tuvieron que haber elegido un lugar menos doloroso, pero el azabache mayor mueve su mano hasta la posición de su corazón —Todo está bien.

Luego de un momento, la rubia regresa, envolviendo el tatuaje en plástico y crema, le dice que no se rasque y de paso le dice a Richard que si lleva a otro punk menor de edad, le arrancará el tatuaje con sus manos.

— No tienes manos de oso. Para ser una tatuadora, tus manos son realmente delicadas.

Dinah lo golpea. Jason le paga y le agradece, arrastrando a Grayson fuera de la tienda antes de que se gane más golpes.

— Debiste de dejarme pagar. Quería hacerlo, por tu cumpleaños.

— No tienes que hacer eso. Has hecho suficiente. —Dick lo mira un rato, como si no estuviera seguro. Y lo toma desprevenido, levantando su camisa para ver el tatuaje bajo el plástico: Un pájaro azul, que mantenía sus alas extendidas — ¿Dick?

No le respondió, solo rodeo su cadera, empujándolo hasta una de las paredes, besándolo. Su lengua roza su labio inferior, juntando sus frentes y rozando sus narices. Trata de no lucir tan hambriento, necesitado y ansioso. Pero no puede, se deja llevar por la pasión de esa boca asaltante.

La puerta detrás de ellos se abre junto con un tintineo —Oh, genial. Ahora me veo como si estuviera llevando un burdel para menores de edad.

Siente como ríe sobre sus labios, se separan y luego se alejan tomados de la mano —Venga, al menos déjame comprarte un helado o algo así.