Holaaa!!! Dsps d tanto tiempoo! XDDD jajaja bueno lo siento pero es q estuve mui ocupada, sin inspiración y para el colmo estuve sin Internet x muuchoo tiempo T_T y bueno si kería conectarme tenía q ir a un cyber pero dsd ahí no podía subir cap nuevo xq yo para escribir me tomo mi tiempo, trato d hacerlo interesante, q salga algo bueno (aunke a veces no sea así ^^U) y ahh tmb estuve enferma ¬¬ ahh me pasó d todo! Pero bueno dsps d tanto tiempo aca les dejo éste cap q spero q les guste!! Y ahh x cierto tuve ayuda d una amiga Mitsuky932 y la vdd le agradezco muuchoo su ayuda! Ella me dio un par de ideas, q no pude poner todos en este cap u.u pero q ya pondré :) jejeje bueno ya no los aburro más con esto!! Spero q les gusteee...!!
Capítulo 10: Atrapada
-Kuro- nombró ella y luego Zoro frunció el ceño al escuchar ese nombre- ahora es mi profesor de Matemática- dijo. Zoro abrió sus ojos con sorpresa. Es que acaso nunca dejaría en paz a SU Nami? Agh… si pudiera lo mataría, bueno de poder podía, pero eso significaba terminar preso y no ver en Nami quién sabe por cuánto tiempo.
-Agh… es que ese tipo nunca se va a cansar de acosarte?- preguntó con exasperación Zoro.
-Zoro… t-tengo mucho miedo- sollozaba Nami. Kuro estaba loco, realmente lo estaba. Debería estar encerrado en un Instituto Mental. Esperaba que lo alejaran de ella lo más rápido posible. Tenía miedo, mucho miedo.
-Ya, ya amor. No llores por favor- dijo Zoro apretándola contra su pecho en un abrazo protector. Él jamás dejaría que algo le pasara a Nami. Primero muerto- shh shh tranquilízate- trataba de calmarla. El cuerpo de Nami había comenzado a temblar con fuerza y las lágrimas no dejaban de resbalar por sus sonrojadas mejillas- a causa del llanto-.- No dejaré que nada te pase, lo juro. Te protegeré. Además ya oíste a Luffy, él también lo hará. Él te quiere mucho- dijo diciendo lo último en un susurro que parecía triste. Esperaba que las cosas entre él y su mejor amigo no cambiaran a causa de Nami. Se notaba mucho que Luffy estaba enamorado de Nami. Había tenido mala suerte de que Luffy y él se hayan enamorado de la misma persona, pero las cosas habían sido así y no podría cambiarlas. Poco a poco Nami se fue tranquilizando aunque las lágrimas aun no cesaban, pero ya no lloraba tanto como hacía momentos atrás.
-P-por favor… n-no dejes que me haga daño- susurró débilmente Nami en el regazo de Zoro. Él la abrazó más fuerte y posó sus labios sobre el cabello de Nami, dándole un dulce y suave beso.
-Ya te dije que no lo haré- susurró Zoro contra su cabello- primero tendrá que pasar sobre mi cadáver… y eso nunca sucederá- le respondió para luego tomarla por el mentón y hacer que sus miradas se conectasen. Se miraban con amor. Con un amor infinito, uno que jamás se terminaría. Acercó su rostro al de ella y con una delicadeza infinita, una delicadeza para nada propia de él, posó sus labios sobre los de ella, besándola con ternura para tranquilizarla.
Sus labios se movían sincronizadamente. Era como si fueran hechos el uno para el otro. El beso que, al principio era dulce y suave, se tornó en un besó desesperado, apasionado. Ninguno de los dos quería romper el beso, pero la falta de aire comenzó a hacerse notar por lo que tuvieron, a regañadientes, que separarse.
Zoro juntó ambas frentes. Sus respiraciones eran irregulares. Ambos estaban jadeando. En sus ojos se podía notar la llama de la pasión, el deseo. Pero aquél no era el momento de pensar en la pasión y el deseo que sentían por el otro. Ahora había algo más importante por lo cual preocuparse y eso era Kuro.
Con tan solo pensar en aquél nombre, Zoro sentía ganas de ir en ese mismo instante al salón de Nami, donde Kuro dictaría su clase y matarlo. Destrozarlo. Hacerlo sufrir. Todo por haber casi violado a su Nami y por haberla hecho llorar y sufrir.
Jamás perdonaría a ese bastardo. Un creciente gruñido salió de su garganta. Nami lo notó e intentó tranquilizarlo. No quería que nada le pasara a Zoro por tratar de protegerla. Ni tampoco a Luffy. Era por eso que tenía que ser fuerte, tenía que actuar como siempre lo había hecho. No debía mostrar su miedo por Kuro, y mucho menos ante él.
Jamás había mostrado miedo. Jamás se había mostrado débil ante alguien. Pero ahora Kuro había regresado para tomar venganza. Para obtener lo que hacía 2 años no había podido tomar de ella, y ahora tenía mucho miedo. Más de lo que había tenido hace 2 años. Pero no solo miedo por lo que le podría llegar a pasar a ella, si no también miedo por lo que le podría pasar a su amor, a Zoro y a su mejor amigo, Luffy.
No quería que ninguno sufriera o que les pasara algo por su culpa, y no dejaría que eso pase.
Se limpió las lágrimas con una mano y miró directamente a los ojos a Zoro. En ellos, Zoro, pudo notar la determinación de Nami, y eso lo asustó un poco. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué era lo que iba a hacer? Solo esperaba que ninguna locura, aunque conociéndola, estaría pensando en hacer alguna locura. Todo por tratar de salvarlo a él y a Luffy, era lo más seguro.
-Espero que no intentes hacer ninguna locura- susurró Zoro. Nami lo miró y una ligera sonrisa apareció en su rostro.
-Haría cualquier cosa por ti- le contestó también en un susurro, Nami- no me importa si es una locura o no, haría cualquier cosa para que no te pase nada por mi culpa- dijo con tono culpable Nami. Zoro le tomó el mentón e hizo que lo mirara a los ojos.
-Nada de lo que me pase será por tu culpa Nami- susurró en respuesta Zoro antes de posar sus labios contra los de ella, en un beso corto y suave.
Los ojos de Nami volvieron a llenarse en lágrimas que rodaron por sus mejillas hasta su cuello y luego cayeron en el suelo, desapareciendo.
-Ahora ve a clases y, por lo que más quieras, ponte lo más lejos posible de ese maldito mal nacido- soltó con veneno- a penas termine la clase sal de ahí y búscame en la azotea, ahí te estaré esperando, le avisaré a Luffy también, debemos hacer algo contra ese tipo- dijo besándola una última vez antes de soltarla y decirle que se vaya a su clase.
Nami corrió hacia su clase, ya iba cinco minutos retrasada. Solo esperaba que Kuro hubiese llegado tarde o algo porque si no, él no le perdonaría haber llegado tarde y Dios sabe qué cosa le haría.
Llegó a la puerta de su salón, soltó un largo suspiro y, con temor, abrió la puerta del salón para ver que Kuro ya estaba dictando su clase y, al escuchar abrirse la puerta, la miró y una sonrisa siniestra apareció en su rostro, haciendo temblar a Nami.
-Veo que por fin la Señorita Okamura decidió hacer acto de presencia en mi clase- dijo con voz ácida Kuro.
Nami lo miró a los ojos y su cuerpo comenzó a temblar. Se recordó mentalmente que debía mostrarse fuerte. Así, con mucho esfuerzo, se dirigió a Kuro.
-L-lo siento- tartamudeó. Kuro sonrió aún más.
-No, no está disculpada Señorita Okamura- le respondió- así que cuando la clase termine usted se quedará aquí en el salón conmigo mientras le doy algunos ejercicios para hacer- volvió a decir.
Nami se le quedó varios segundos mirándolo con ojos bien abiertos. No, no podía quedarse ahí. Debía ir con Zoro a la salida de su clase. No, no, no, no. Kuro le haría algo a la salida de la clase.
Se aprovecharía de que se quedarían solos allí. Además, no le gustó para nada eso de ejercicios. Ella sabía qué tipo de ejercicios se refería él, y estaba segura de que a ella no le gustaría ni en lo más mínimo hacer esos ejercicios.
-Por favor tome asiento, Señorita Okamura- le dijo Kuro. En silencio, Nami se dirigió a un asiento libre que había en el fondo.
Debía avisarle a Zoro, pero ¿cómo?
No sabía cómo, pero de alguna forma lo haría. Miró a su alrededor para buscar el asiento más cercano a la puerta. Nada. No había ningún asiento libre. ¡Mierda! Todos los pupitres cercanos a la puerta estaban ocupados. Los únicos libres estaban al fondo.
A paso rápido y nervioso, Nami, se acercó al último pupitre de la tercera fila. No podría salir tan rápido del salón, pero ya buscaría una forma.
Una vez se sentó hizo como si prestara atención a la clase de Kuro, lo cual, obviamente, no era cierto.
Recordó que tenía su celular y por dentro se regocijó de felicidad. Ahora podría enviarle un mensaje a Zoro para avisarle de lo que Kuro estaba tramando. Pero no lo haría ahora, lo haría cuando faltara unos minutos para acabar la clase. Mientras tanto se centró en mirar hacia el frente, aún con nervios, pero no escuchaba nada de lo que su profesor decía.
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La hora ya estaba por terminar, y durante todo ese tiempo Nami había sentido la lasciva mirada de Kuro sobre ella. Por dentro estaba muy nerviosa y su cuerpo temblaba de miedo, pero por fuera no lo demostraba. Mantenía su rostro inexpresivo, no dejaría que Kuro notara su nerviosismo.
Sacó por debajo del pupitre su celular. Era ahora o nunca. Faltaban 5 minutos para que la clase acabara y su castigo empezara. Aunque claro, no tenía pensado quedarse en el castigo. Primero trataría de salir del salón, pero si no lo lograba debería quedarse en su castigo.
Comenzó a escribir lentamente el mensaje de texto. Éste decía:
Zoro, Kuro me ha castigado y debo quedarme en el salón para el castigo, pero trataré de escapar, pero no creo lograrlo... ¡Por favor, ayúdame!... Nami
Apretó el botón de enviar, y justo en ese momento el timbre que indicaba el fin de la clase y todos los alumnos comenzaron a abandonar el salón.
Nami se levantó y trató de meterse entre todos los estudiantes para que Kuro no la viera y no la detuviera.
Se escabulló entre la muchedumbre que salía por la puerta.
Ya le faltaba poco. Un poco más, se decía así misma. Cuando estaba a punto de salir del salón, escuchó una tétrica voz llamarle por detrás.
-¿A dónde cree que va Señorita Okamura?- se escuchó la voz de Kuro por detrás de ella.
-E-ehh... y-yo...- intentaba decir Nami, pero el miedo se había apoderado de ella. Ésta vez la voz se escuchó más cerca.
-Debe cumplir con su castigo, Señorita Okamura- dijo junto a su oído. El frío y asqueroso aliento de Kuro rozaba el cuello de Nami. Un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir su aliento.
Su cuerpo se tensó al sentir la mano de Kuro posándose sobre su cintura. Se giró para quedar cara a cara con él. Debía mostrarse fuerte, no debía tener miedo. Pero ya era tarde, el miedo se había apoderado de ella.
-S-sácame tus m-man...- no logró terminar la frase ya que sintió un punzante dolor en su mejilla derecha. Kuro acababa de golpearla.
-Cállate maldita zorra- siseó. El aliento de Kuro llegó a las fosas nasales de Nami y arrugó la nariz en disgusto. El dolor en su mejilla era insoportable, pero no lo demostraría.
Kuro acercó más su rostro al de Nami, llevó su mano hacia el pelo de Nami y tiró de él, haciendo que un gemido de dolor saliera de los labios de Nami y que su cuello quedara expuesto.
Llevó su nariz hacia el hueco que unía el cuello y hombro de Nami y aspiró profundamente por la nariz. Nami se asqueó ante el acto.
Luego sintió algo húmedo en su cuello. Era Kuro. Había comenzado a pasar su lengua por el cuello de Nami, dejando un rastro de saliva. Nami comenzó a moverse para tratar de zafarse, pero Kuro era más fuerte que ella.
Dejó el cuello de Nami para comenzar a pasar su lengua por la mandíbula, mejillas, párpados para terminar sobre los labios de Nami, los cuales estaban firmemente apretados. Con su lengua, forzó a Nami a abrir la boca para que él pudiera invadirla.
Al sentir la lengua de Kuro dentro de su boca, sintió náuseas. Su cuerpo había empezado a moverse salvajemente para tratar de zafarse, pero no podía. Sintió mucho miedo. Quizás el mensaje no le había llegado a Zoro. Quizás lo tenía apagado, o quizás en verdad no la quería y dejaría que Kuro la violara. ¡NO! Se dijo en su mente.
Zoro no sería capaz de hacer una cosa así. Aunque Zoro no la quisiera, él nunca sería capaz de hacer una cosa así.
Su corazón solo esperaba una cosa, que Zoro viniera a rescatarla.
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Zoro se encontraba en la azotea de la escuela. Se había ido antes de su clase por si acaso. Tal vez Nami llegaba antes que él allí y Kuro la acorralaba y...y... no quería pensar qué pasaría si llegara tarde.
Pero, sin embargo, al llegar a la azotea, no había ninguna señal de Nami. Eso, en parte, lo aliviaba en demasía, pero muy dentro de él sabía que algo no andaba bien.
Algo le decía que Kuro había encontrado de la manera de retener a Nami y hacerle daño, cumplir con su venganza. Pero él no quería creer eso.
Él quería pensar que Nami llegaría a la azotea y luego también lo haría Luffy y juntos planearían algo para detener al maldito bastardo que quería dañar a SU Nami. Pero su mente se empecinaba en pensar que todo saldría mal. Que Kuro lograría su cometido y Nami terminaría violada y lastimada.
Con tan solo pensar eso, su sangre hervía de rabia y sus deseos de matar al mal nacido de Kuro incrementaban, pero sabía que si lo hacía podría terminar en la cárcel, pero siempre podía alegar que lo había hecho para defenderse y defender a Nami.
Pero Nami nunca permitiría, por más que odiara tanto o más que él a Kuro, que lo matara. Ella no dejaría que se lo llevaran lejos de ella, que él la abandonara.
La puerta de la azotea se abrió y se giró esperanzado de que sea Nami la que entrara, pero su esperanza decayó un poco al ver que era Luffy quien entraba y no su amor.
-¿Nami aún no ha llegado?- preguntó Luffy mirando hacia todos lados en busca de la pelinaranja.
-No, aún faltan menos de cinco minutos para que su clase termine- soltó con veneno al pronunciar la palabra clase. No le molestaba que tuviera clase, le molestaba, y daba miedo, la persona que daba esa clase.
Aún no le había dicho a Luffy quién era el nuevo profesor de Matemática d Nami. Lo haría ahora.
-Pero creí que Nami saldría antes igual que nosotros- dijo Luffy rascándose la nuca- podría haber dicho que quería ir al baño o que se sentía mal para salir- agregó. Miró a Zoro y vio que éste tenía la mirada sombría y sus puños apretados. Algo había pasado y él no sabía qué.
-No creo que su profesor la hubiese dejado salir de clase- dijo con los dientes fuertemente apretados.
-¿Por qué dices eso?-preguntó Luffy. Aún no tenía ni idea de por qué Zoro se comportaba así y decía esas cosas.
-Nami tiene un nuevo profesor- anunció Zoro a Luffy. Éste le miró desconcertado. Seguía sin entender nada- y no te imaginas quién es- terminó.
-¿Ah sí? Bueno sea quien sea su nuevo profesor no creo que sea tan estricto como para no dejar que una alumna que se siente mal vaya a la enfermería o algo- dijo Luffy. ¿Tan estricto era el nuevo profesor de Nami?
-Este sí que lo es, además no sabes quién es el profesor- soltó Zoro con odio. Parecía que sus ojos estaban en llamas.
-Pues entonces dime quién es- dijo Luffy ya exasperado.
-Kuro- respondió Zoro. Luffy lo miró con los ojos bien abiertos. ¿Había oído bien? Zoro había dicho ¿Kuro?
-¿Quién?- preguntó sin creerlo.
-Kuro- respondió nuevamente- su nuevo profesor es Kuro- dijo finalmente.
-¡Ese maldito bastardo! ¿Cómo se atreve? ¡Si le llega a hacer algo a Nami, yo juro que lo...- no pudo acabar su frase ya que el celular de Zoro comenzó a sonar. Era un mensaje.
El mensaje decía:
Zoro, Kuro me ha castigado y debo quedarme en el salón para el castigo, pero trataré de escapar, pero no creo lograrlo... ¡Por favor, ayúdame!... Nami
La expresión de Zoro primero había sido de sorpresa, luego de comprensión y por último de odio. Puro odio.
Luffy lo miró desconcertado. ¿Qué había pasado? Decidió preguntarle.
-¿Qué pasó?- preguntó, preocupándose.
-Era Nami- respondió Zoro.
-¿¡Nami!? ¿Qué le pasó? ¿Ese bastardo le hizo algo?- preguntó desesperado, pero Zoro no le respondió nada, solo salió corriendo de la azotea.
Luffy se quedó estático en su lugar.
Algo malo había pasado, por eso Zoro había reaccionado así. Kuro había lastimado a Nami. Ese maldito mal nacido... salió corriendo por donde Zoro se había ido. Tenía que alcanzarlo.
En unos segundos ya estaba junto a Zoro dirigiéndose al salón de Nami. Corrían a todo lo que sus piernas les daban, Algunos alumnos que estaban en los pasillos los miraban como si estuvieran locos o algo, pero a ellos no les importaba.
Lo único que les importaba era llegar al salón donde estaba Nami y matar al maldito de Kuro.
Doblaron en una esquina y por fin llegaron al salón donde se encontraban Kuro y Nami. Zoro agarró frenéticamente el pomo de la puerta y empezó a girarlo y a tirar de él para abrir la puerta, pero no pudo.
-¡Mierda!- dijo en voz alta Zoro- la puerta está cerrada... ese maldito- siseó.
-Tenemos que abrirla- dijo un frenético Luffy.
Unas voces se podían escuchar adentro. Eran Kuro y Nami. De repente un grito se escuchó de adentro del salón y eso alertó a Luffy y Zoro.
-A la cuenta de tres derribaremos la puerta- dijo Luffy. Zoro asintió- ¡Uno, dos...tres!- y así ambos corrieron hacia la puerta y la golpearon con sus hombros. Nada. La puerta no se había abierto.
Un nuevo grito se escuchó y eso alertó de nuevo a los chicos. Volvieron a intentarlo dos veces más. Ya faltaba poco.
Zoro ya no aguantaba más, así que de una patada derribó la puerta y ambos se adentraron en el salón. Al ver lo que tenían en frente se quedaron paralizados y la rabia en ambos volvió a aumentar...
Continuará...
Se acabó el cap, espero que les haya gustado!! Y nuevamente disculpen la tardanza, pero estuve sin inspiración y además la escuela me estaba matando, pero ahora x suerte terminé las clases, wiii!! Jajaja XD así q voi a tratar de actualizar más seguido, pero no les prometo nada xq tmb tengo otras historias que continuar, así que ya saben si tardo x qué es =) y ojalá no me vuelvan a cortar Internet x tanto tiempo ¬¬ y tampoco espero volver a enfermarme pero bue... ya pasó =P
Bueno se cuidan... dejen reviews!! Por faaa! Con ellos me dan más ánimos para continuar!!! Ahh y agradezco a todos aquellos que leen y dejan review =) y tmb a los que solo leen... se cuidan, xauuuu...
PD: Otra cosa antes de irme, en el Cap 8, creo, yo en una parte ya había puesto q Nami le decía a Zoro q Kro es su profesor de Matemática y x error en el cap 9 lo volví a poner pero en otra situación jejeje es un error q cometí y q borraré... hagan d cuenta como si en el cap 8 Nami no hubiese dicho nada a Zoro d q Kuro es su nuevo profesro... yo dsps lo voi a editar el cap... bueno eso no más, bss...!!
