CAPÍTULO DIEZ: Rutinas

PRESENTE

-¿Puedo saber qué harás con lo que compraste? –Preguntó Harper, ella y Clarke se encontraban en la casa de la mayor, habían regresado del hospital y la menor se había ofrecido a cocinar, Clarke agradeció aquello, porque no tenía ganas de cocinar absolutamente nada. Clarke ladeó la cabeza, tomó asiento en una de las sillas del comedor y dejó las bolsas sobre la mesa.- Clarke –La aludida levantó la vista, observando a su hermana quien en esos momentos se había sentado a su lado.- No sé cómo decir esto… -Comenzó diciendo, mordió su labio inferior mientras pasaba su mano por su nuca, buscando las palabras adecuadas para poder expresar lo que sentía sin herir los sentimientos de su hermana. Tomó aire y después de expulsarlo lentamente decidió decir lo que rondaba por su mente.-No quiero que tomes a mal lo que te voy a decir –Continuó hablando y esperó alguna respuesta de su hermana, quien negó con la cabeza sin quitar sus ojos de ella.- ¿Has pensado qué sucederá si Lexa no despierta? No me malinterpretes… -Se apresuró a decir Harper.- …sólo digo que…

-Lo pensé –Interrumpió Clarke para sorpresa de la menor.- Claro que pensé en el tiempo que le llevará despertar, pensé que quizás podría despertar mañana, como dentro de unos meses y estar en el momento en que diera a luz, pero también pensé que podría no despertar para ese momento, o quizás le tome un año como cinco o los que sean. –Clarke mordió su labio inferior, intentando que las lágrimas no comenzaran a salir.- Una parte de mí, dice que despertará pronto que lo único que tengo que hacer es esperar, porque ella lo hará, porque no me va a dejar sola criando a nuestro hijo. –Clarke tragó saliva, intentando deshacerse del nudo que había comenzado a formarse en su garganta.- Y otra parte dice que no me haga demasiadas ilusiones, que quizás tarde mucho en esperar. –Clarke hizo una mueca con los labios, intentando una sonrisa que no se aproximó a eso.- Pero las dos dicen que sea paciente, que tarde o temprano ella lo hará. –Bajó la vista para observar las cosas que tenía frente a ella.- Es por eso que estoy haciendo esto –Dijo señalando las cosas.

-No entiendo –Comentó Harper arrugando la frente, observando atenta a su hermana, por fin sabía exactamente lo que sentía, por fin sabía porque su hermana se había levantado diferente, porque estaba en un estado positivo que jamás creyó que llegaría a estar.

-Escribiré en este cuaderno todo lo que Lexa se pierda, cada ecografía, cada movimiento qué haga el bebe, cada cosa que sucede durante estos meses lo escribiré, incluyendo el mal humor que podría llegar a tener. –Clarke sonrió y luego mordió su labio inferior.- Así cuando lo lea, sentirá que estuvo presente, aunque para mí lo esté en estos precisos momentos, quiero que ella también sienta que lo estuvo. –Harper sonrió y abrazó a su hermana, quien gustosa correspondió aquel abrazo.- ¿Qué harás de comer? –Preguntó la rubia cambiando de tema.- Porque tenemos demasiada hambre –Harper soltó una leve carcajada al escucharla, y se dirigió a la cocina para comenzar con aquello.

-Sólo dime una cosa…-Comentó mientras observaba a su hermana.- Dime que no elegirás a Ontari para madrina del bebe. –Clarke comenzó a reír, mientras la menor la observaba de forma seria.- Hablo de verdad, Clarke –Comentó ofendida.- Todavía no me fío de ella, no fue una buena cuñada y ahora pretende hacer cómo si nada sucedió.

-Vamos a darle tiempo. –Comentó Clarke con tranquilidad.- Su hermana está en el hospital…

-Su hermana, es tu esposa –Interrumpió la menor de las Griffin.- Sólo digo que espero que no la elijas de madrina.

-Eso es algo que lo hablaré con Lexa –Respondió la mayor volviendo su mirada hacia los cuadernos.- Aun así, ella y tú tienen el título de tías. –Continuó diciendo mientras señalaba con la lapicera a su hermana.- Pero no es algo de lo que tengamos que preocuparnos en estos momentos, ¿de acuerdo? –Harper sonrió y asintió con la cabeza.- En estos momentos lo que más importa es que te pongas a cocinar porque morimos de hambre. –La seriedad con la que Clarke dijo aquella frase hizo reír a su hermana, quien volvió a asentir y comenzar a cocinar.

-¿Te apetece pastas? –Preguntó la menor después de buscar lo que pudiera hacer, Clarke se encogió de hombros, y ella lo tomó como un sí.

Mientras Harper preparaba la cena, Clarke había comenzado a decorar lo que sería la caratula del cuaderno, a pesar de que cada una estaba concentrada en lo suyo, mantenían una vaga conversación, con algunas preguntas y respuestas en monosílabos. Clarke tomó el sobre de madera donde tenía las ecografías, le había pedido a la doctora que le diera dos copias, tomó una y la recortó quitando los bordes blancos. Tomó la siguiente página libre en el cuaderno y comenzó a escribir, contando cómo se había enterado que estaba embarazada, del pedido de su madre para que se hiciera los análisis. Clarke también escribió sobre cómo había sido el momento de la primera ecografía, los nervios que sentía, las ganas crecientes de ir al baño, sobre todo cuando la doctora apretaba el transductor contra su vientre. Al final del relato, Clarke pegó la ecografía, y a un lado colocó dos frases, "Tu hijo", y debajo de ésta, la siguiente que decía, "Nuestro hijo".


La mañana siguiente para Clarke se había vuelto una pequeña rutina, pero la diferencia era que en sus paradas la librería no estaba entre ellas, también había llevado otro ramo de flores, también le había pedido a Harper, en esta ocasión, que le comprara un café, el cual ella no tenía pensado beber. Pero la rubia ahora se encontraba sola con su esposa, hacía alrededor de una hora que estaba allí, aunque estaba concentrada dibujando en su cuaderno, movía su pie mientras tarareaba una canción de la cual no estaba segura cómo se llamaba, tampoco recordaba de quién era, aquello no le impidió saberla completa, se vio interrumpida cuando un pequeño golpe en la puerta hizo que perdiera la poca concentración que estaba poniendo en la canción.

-Hola –Saludó una rubia después de abrir la puerta. Niylah se encontraba de pie allí, con una pequeña sonrisa, su mirada se dirigió hacia Lexa y luego hacia Clarke, quien parecía estar mucho más tranquila que la última vez que la había visto.- ¿Cómo te encuentras? –Preguntó la mujer, Clarke se había puesto de pie, y abrazaba a la chica a manera de un saludo.

-Bien –Respondió en un leve susurro Clarke, y ambas chicas después de separarse tomaron asiento en el sofá, donde minutos antes se encontraba la ojiazul. Niylah tomó el cuaderno que Clarke había tenido en sus manos cuando ella había entrado a la habitación.

-Siempre me sorprendió la manera en que mirabas a Lexa. –Niylah observaba los pocos dibujos que había en el cuaderno, y la dejó la cabeza con una leve sonrisa.- Me corrijo, la manera en la que miras a Lexa. –Levantó la vista para observar a Clarke, quien tenía su mirada en su esposa, pero luego se fijó en Niylah, quien le estaba sonriendo.- Hablé con las chicas –Comentó tras varios minutos de silencio, mientras le entregaba el cuaderno a la ojiazul.- Tris quiere ver a Lexa –Comentó con seriedad.

-Supongo que en algún momento lo iba a pedir –Comentó Clarke con tranquilidad. Tris había tenido un amor hacia ellas dos, siempre las había considerado como sus propias tías, y cuando Raven y Octavia necesitaban que alguien la cuidara, era Lexa quien se ofrecía a hacerlo.- ¿Crees que sea un poco fuerte para ella? –Niylah se encogió de hombros.

-Anya me dijo que lo estirarían un tiempo, no están seguras de traerla –Niylah hizo una mueca con los labios, y la conversación de ambas chicas se vio interrumpida cuando la puerta volvía a abrirse.

-Siento llegar tarde. –Comentó Anya, quien parecía un poco agitada.- Hola cariño –Saludó primero a Niylah, depositando un casto beso en sus labios, y luego se acercó a Clarke para abrazarla.- Clarke, antes de que tu madre me mate, me dijo que no te vio comer –La aludida rodó los ojos, haciendo sonreír a la pareja.- Que si no vas por comida en cinco minutos, vendrá ella con una bandeja repleta. –Clarke se mordió el labio inferior, lo cierto que hasta ese momento no había tenido hambre, pero ahora que le mencionaban el tema de la comida, sentía que hacía días que no pasaba bocado.

-Iré por algo antes de que venga –Sonrió mientras se ponía de pie.

Niylah se ofreció a acompañar a la rubia, alegando que también sería bueno para ella poder comer algo, ya que apenas había salido del trabajo y se había dirigido hacia el hospital. Entraron al buffet y juntas se encaminaron para comprar algo para comer, mientras que Niylah se había decidido por un pequeño y simple sándwich, Clarke no hacía más que mirar y preguntar que contenía cada cosa, no por querer cuidarse y no comer ciertas cosas, sino porque todo lo que veía la llamaba, según lo que le había dicho a la otra rubia, todo estaba gritando su nombre. Después de varios minutos de elegir la comida, optó por una ensalada, un sándwich, un jugo de naranja, y también algunas frutas.

-Ahora entiendo porque tu madre te pide que comas. –Comentó Niylah una vez las dos tomaron asiento en una de las mesas del lugar.

-Mi madre quiere que engorde –Se quejó la ojiazul sin levantar la vista de su comida.- Y voy a terminar engordando, estoy segura –Niylah sonrió mientras observaba cómo la rubia comenzaba a comer, parecía un niño de cinco años comiendo sus dulces favoritos.- Tengo una duda –Dijo de repente, como si recordara algo.- ¿Ustedes cuatro también están en el comando "No dejemos solas a Lexa o a Clarke"? –Preguntó con seriedad la chica, Niylah intentó ocultar una sonrisa, pero al ver que Clarke parecía hablar muy enserio no pudo evitar soltar una leve carcajada.

-Lo siento –Se disculpó rápidamente.- ¿El comando "No dejemos solas a Lexa o a Clarke"? –Preguntó enarcando una ceja, la ojiazul asintió con la cabeza, sin perder aquella seriedad que tenía en esos momentos.

-Fue el único nombre que se me ocurrió –Comentó con indiferencia mientras se encogía de hombros.

-Sí, pertenecemos al comando –Comentó Niylah sonriendo, intentando no volver a reír.- Y hablando de comando, tengo que contarte algo. –Comenzó diciendo, desde que ambas se habían conocido habían sido muy buenas amigas, aunque Lexa había estado celosa al comienzo, con el tiempo se había dado cuenta de aquello, que aquella relación era una simple buena amistad de la cual no tenía que temer.- Anya y yo vamos a mudarnos juntas –Comentó con un poco de timidez, y aguardó silencio esperando la respuesta de la rubia, esperando la reacción que su amiga llegara a tener.

-¿De verdad? –Preguntó sonriendo Clarke, dejó la comida a un lado y abrazó a su amiga.- Me alegro mucho por ustedes. –Clarke regresó a su lugar, para continuar comienzo lo que se había pedido.- ¿Quién se lo pidió a quién? –Preguntó interesada, aunque lo que más le interesaba a Clarke era que la rubia contara lo que sentía en esos momentos, sabía que necesitaba desahogarse un poco.

-Ella lo pidió –Respondió con una pequeña sonrisa, sus nervios habían regresado, nervios que no había sentido desde que había golpeado la puerta de la habitación, con la intención de contarle a su amiga aquella noticia que le tenía.- Aunque al principio me costó un poco –Ladeó la cabeza intentando aclarar su mente primero, para después dejar salir aquellas palabras.- No quiero dejar solos a mis abuelos, pero ellos lo entendieron y se alegraron. –Se encogió de hombros restándole importancia a aquel asunto, y Clarke sabía que no tenía que presionarla con aquello, pero también sabía que si no lo hacía, la chica no hablaría por si sola.

-¿Cómo va todo? –Preguntó Clarke mostrando verdadero interés en el tema, Niylah terminó su sándwich, y bebió un poco de su gaseosa antes de responder.

-Sigue todo igual –Respondió intentando ocultar el dolor que sentía en esos momentos.- Dudo que en algún momento cambie la situación. –Volvió a encogerse de hombros, y una leve sonrisa se dibujó en su rostro al ver que Anya se acercaba a ellas.

-Becca está con Lexa, así que decidí acompañarlas en el almuerzo. –Comentó la chica mientras tomaba asiento junto a su novia, dejando el sándwich sobre la mesa.- ¿Le contaste? –Preguntó a su novia quien asintió con la cabeza. Clarke no estaba segura de continuar o no con el tema anterior, sabía perfectamente que Anya conocía la historia de Niylah, pero para ambas chicas aquel tema era un asunto delicado.

-Le decía a Clarke que mis abuelos se alegraron –Comentó la chica sonriendo mientras observaba a su novia, Niylah depositó un suave beso en la mejilla de Anya, quien le dedicó una pequeña mueca porque justo en esos momentos se encontraba comiendo.- Mi madre se enteró –Dijo por fin la chica, pero esta vez su mirada se dirigía hacia Clarke, quien ya se había comido todo lo que tenía salvo las frutas.- Puso el grito en el cielo, pero… -Se encogió de hombros mientras hacia una mueca con sus labios.

Después de que Niylah y Clarke se habían conocido, después de haber estado durmiendo en la misma habitación por un poco más de una semana, la primera le había contado a su compañera del problema que había tenido al contarle a sus padres su condición sexual, no sólo no la habían aceptado, sino que también le habían dicho que si seguía con esa etapa, como lo habían llamado, debía irse de su casa. Niylah así lo había hecho, desde que tenía veinte años que vivía en la casa de sus abuelos, quienes la habían apoyado desde el comienzo. Anya había sido la primera pareja que toda la familia de la ojiverde había conocido, y había sido en un cumpleaños de uno de sus abuelos, cuando la chica había decidido sorprender a sus abuelos llevando a su pareja, ya que ellos siempre le habían dicho más de una vez, que la querían ver feliz sin importar el sexo de su pareja.

-Por cierto, mi abuela dijo que cuando Lexa despierte, tienen que ir a cenar a la casa –Niylah intentó pasar el tema de sus padres, aunque a la chica aquello le dolía, también había comenzado a aprender a vivir con aquella indiferencia hacia ella.

-En estos momentos se me antoja el postre de tu abuela –Clarke cerró los ojos recordando el sabor de aquel postre, haciendo que la pareja riera al ver el rostro de la chica.

-Hasta que por fin viniste a comer –Abby se encontraba detrás de Clarke, y después de saludar a las tres chicas se sentó junto a ellas.- Aunque no deberías comer demasiado, puede caerte mal –Intentó regañarla la mujer.

-Mamá, sólo estuve con nauseas un tiempo –Respondió sonriendo Clarke.- Estoy de maravilla –Volvió a sonreír la rubia.- Aunque probablemente termine engordando un poco –Clarke hizo una mueca pero después se encogió de hombros.

-Pero Lexa agradecerá que te crezcan –Anya movió las cejas de forma repetida, haciendo que Niylah riera y Clarke se ruborizara ante aquel comentario, no por lo dicho, sino por encontrarse su madre presente.- Oh vamos, Raven lo dijo primero –Intentó justificarse la castaña.

-Mejor regreso al trabajo –Abby se puso de pie mientras sonreía observando a su hija.- Nos vemos luego chicas. –Se despidió de la pareja y luego volvió a centrar su atención en la ojiazul.- Te llamaré más tarde cariño. –Dijo mientras se despedía de su hija.

Una vez que las tres chicas se quedaron solas, se encaminaron hacia la habitación de Lexa, dónde allí las esperaba Becca. La pareja después de despedirse se retiraron, alegando que tenían que comenzar las cosas para la mudanza, mientras dejaban a las dos mujeres solas. Clarke sabía que Becca también tenía a sus hijos, pero sobre todo a Ontari, controlando sus movimientos, la madre de Lexa no podía ir al hospital por la noche, por lo que la mujer iba durante el día, y pasaba gran parte del tiempo con la rubia, ya sea conversando o simplemente haciéndose compañía entre ellas en silencio, aunque la mayoría del tiempo Abby pasaba para ver si estaba todo bien o simplemente para saber si alguna necesitaba algo, la mujer se quedaba el tiempo que podía y después regresaba a su trabajo.

También solían tener la presencia de Gustus, quien acompañaba a su esposa unos minutos, porque después debía regresar al trabajo, pero por la tarde regresaba a ver como estaban las cosas, el hombre estaba tranquilo sabiendo que su hija no estaba sola, que todo el tiempo estaba acompañada, y eso lo agradecía mucho.

Por su parte, Clarke había tenido que hablar con Indra, le había dicho que iba a ausentarse en el trabajo, el tiempo que fuese necesario, cuando la mujer se había enterado que Clarke estaba embarazada casi había saltado en un pie de la felicidad que sentía en esos momentos. La mujer le había dicho que se despreocupe, después de todo ambas ahora eran socias, y en caso de que Indra necesitase algo de Clarke se lo haría saber, después de todo Clarke sabía que el dinero no era algo que le preocupara en esos momentos, con los cuadros que había vendido, los ahorros que tenía, tanto ella como Lexa, le eran suficientes. Pues Clarke se había dicho, una y otra vez, que no se despegaría de Lexa, hasta que ella despertara.


¡Hola! Espero que les guste el capítulo, a mi parecer es un poco flojo, y eso culpo a que no tuve mucho tiempo esta semana de escribir, aun así espero sea de su agrado.
Gracias por leer y comentar!