NOTAS DE LA AUTORA:
Ok, primero que nada quiero pedirles/ofrecerles una enorme disculpa por no haber actualizado en dos años –acabo de revisar todos los reviws que hubo en ese lapso y me marca que le más viejo es del 2009, fiu.
Segundo, no sé si alguien siga leyendo esta cosa pero aún así quiero que sepan, si es que la siguen aún, que la terminaré de subir (Hace 5 años que escribí esta cosa, es justo terminarla de publicar creo yo).
Y por último, muchas gracias a Itoldher, Pilikita y Kokorito (sí, soy yo), a Wolfgirl-Valentine, Jullieto, ddeiSmile, Skyrus no Danna, whatevergirl1396, Karu-suna, kalhisto azula, Alexa Hiwatari, x0rigamiangel y proserpinah por sus comentarios prometo responderles lo más pronto posible. Y bien, me callo.
A leer.
—-
La luz se tornaba blanca al atravesar las delgadas cortinas que traslucidamente cubrían las grandes ventanas de aquél melancólico lugar. No había nada que perturbase la calma que ahí reinaba, tan solemne y sublime como ninguna otra. Las blancas sabanas caían sensualmente por los bordes de la cama, dando una invitación sugerente a todos aquellos que nunca podrían ver tan exquisita escena.
La tersa piel brillaba tentadora al ser expuesta sin conciencia a la nada, enredándose con coqueta gracia en la tela blanca y exponiéndose tentadoras, llamando al tacto ajeno e invitando a tocarlas. Un pequeño ronquidito escapó de alguna de las bocas, un suave movimiento inocente y el profundo sueño que los albergaba. A pesar de haber luz nada quebrantaba ensimismamiento.
Era el día después de mañana, un día enigmático y borroso, un día que albergaba muchas cosas, muchas dudas, muchos sueños, un corazón herido. Poco a poco fue abriendo los ojos, definiendo las formas conforme sus pesados parpados se alzaban, encontrándose con maravillas que nunca jamás creyó encontrar. Cómo demonios había llegado ahí, con él en una misma cama?
- Seguro Estoy, que nos volveremos a encontrar
Corazones con un mismo ritmo, nos guían el uno al otro
Por que aquí estoy, aquí siempre llamándote –
Karma (Traduc.). Bump of Chicken.
- Burdel Akatsuki -
By Sottomaru
Capitulo 10.- Trabajo de Hombres.
Quedó petrificado, sus enormes ojos azules resplandecían por el poco sol que se filtraba en un día nublado y lleno de neblina en las afueras, y un pequeño sonrojo asomó por sus canelas mejillas. Qué demonios había pasado? Su desnuda piel sentía el libidinoso tacto de las sabanas, el calor que emanaba del cuerpo ajeno junto al suyo y sus oídos podían escuchar claramente las respiraciones que ambos emitían.
- qué demo…?
- mmm~- un brazo pálido se extendió y lo atrajo contra su cuerpo, sacándole los nervios de punta al aturdido Deidara, mientras se acomodaba para dormir mejor- no, no… mmm~
- Hi-Hidan…- trató de llamarlo- Hidan! Despierta…
- cinco minutos más, si, mmm~
- Hidan! Despierta!- gritó más avergonzado, el peliplata comenzó a abrir los ojos lentamente.
- qué…?- Miró al rubio que estaba junto a él, desnudo, en la cama sin darle mucha importancia- qué quieres? Quiero dormir…- dijo eso se acurrucó en le pecho del otro- hoy no hay…- la realidad lo golpeó- trabajo!- miró con seriedad a Deidara sin soltar el abrazo- hoy tengo que ir a trabajar…
- m-me sueltas…?- pidió le rubio más que avergonzado.
- m?- Hidan lo miró- ah…- y lo soltó, se sentó en la cama, dejando ver su bien formado pecho albino junto con el dije que días atrás Kakuzu le había dado- ah, no me acordaba del trabajo…
- qué demonios pasó… aquí, uhn?- preguntó Deidara, cubriéndose con la sabanas.
- uhm?- Hidan o miró sin aparentes ánimos de nada- no sé…
- cómo que no sabes?- gritó nervioso Deidara.
- pues si… no sé… qué crees que haya pasado?- Deidara se quedó helado, no lo habrían hecho.. o sí?- uhm… recuerdo que- se rasco un poco la despeinada cabeza- llorábamos y… luego no sé que pasó…
- quedamos igual – una gota le cayó por la sien. Un bulto se removió entre las piernas de ambos- eh?
- que demonios?- Hidan levantó las sabanas, observando la desnudes de ambos y una mata de cabello negro- QUÉ MIERDA?
- ais, cállate…- la niña pelinegra se acurrucó en medio de ambos- cómo gritas…
- cómo demonios entraste?- indagó Hidan eufórico, tal parece que su animo volvía.
- por que demonios estamos todos desnudos?- gritó Deidara, la pelinegra y Hidan le miraron y segundos más tarde, lo ignoraron.
- pues por la puerta, la gente normal entramos por la puerta- sonrió bajo las sabanas.
- que tratas de insinuar, pequeña perra?- arremetió Hidan
- a quién le llamas perra? Tú pedazo de pordiosero pagano!- lo señaló con el dedito acusador.
- a quién llamas pordiosero pagano? Estúpida!- ambos comenzaron a pelearse bajo las sabanas, ignorando por completo a Deidara.
- ah…- una gota más grande cayó por la sien de Deidara nuevamente- justo como en los viejos tiempos, uhn…
Minutos después.
Deidara se arreglaba el saco con quejumbres, secando al mismo tiempo su cabello con una toalla que pendía por su espalda, la chiquilla de ojos rojos le miraba desde la cama; el ruido de la regadera se podía escuchar en la habitación, Hidan se preparaba para ir a trabajar ese día.
- te ves bien en traje- sonrió- los hombres son más guapos en traje…
- ah- sonrió nervioso- jajajaja gracias… tú también te ves bien con ese vestido negro- expresó.
- yo siempre me veo bien de negro…- expresó con algo de melancolía- rojo sangre…- una sonrisa filosa apareció en su cara.
- a qué viniste, uhn?- preguntó Deidara mientras quitaba la toalla y restregaba su melena- ayer decías que te irías a la villa, uhn…
- venía a ver como estaba esa putilla- sonrió con malicia al referirse a Hidan- supongo que aún la sigue pasando mal…- su rostro infantil se entristeció, se notaba que se preocupaba por el ojilila.
- si, es obvio, uhn…
- qué has pensado sobre lo de Madara- Deidara se impactó, no recordaba esas palabras- piensas decírselo?- Deidara calló, que hacía?- no sé tú, pero con una traición le basta, no?
- uhn…- Deidara bajó la mirada- si…
- de que mierda hablan?- Hidan salió del baño siendo recibido por las dos miradas.
- Hidan, hay algo que tienes que saber….
- eh?...
- dónde demonios está?
Madara daba vueltas por su oficina como león enjaulado, estaba desesperado pro saber a donde demonios se había ido a meter Deidara, nadie en su sano juicio pasa la noche en la calle. Se detuvo frente a la ventana, mirando el cielo gris de la calle- ha de estar por irse- se dijo así mismo, recordó la platica con Hidan, y una nueva vuelta a toda la habitación se dio.
- Deidara, vuelve!
- ese estúpido vejete!- escupió el peliplata- no sé como te follas con un pendejo así!- sermoneó a Deidara.
- uhn…- Deidara bajo la mirada.
- y bien?- la ojiroja habló- tú que piensas hacer?- cuestionó a Hidan, los ojos lilas del albino le miraron desafiantes- no lo sé, lo pensaré…
- tú piensas?- la niña alzó una ceja.
- no me toque las bolas…- farfulló y la chiquilla rió, "acaso tienes bolas?" pensó para si misma- por el momento quiero pedirte un favor- Se dirigió a Deidara con voz seria.
- eh? qué cosa?- preguntó interesado el ojiazul.
- regresa al burdel- sentenció, parecía más una orden que un ruego.
- qué? Para qué?
- quiero que saque algo de mi habitación, solo tu puedes hacerlo- chilló- eres el único que sabe donde estoy!
- te olvidas de mi- picó la niña. Los tres se miraron con intensidad, Deidara suspiró resignado.
- bien… qué quieres que traiga?
La puerta se abrió de golpe, emitiendo un crujido espantoso al chocar contra la pared. Kakuzu entró con furia a la oficina de Madara, donde el Uchiha yacía sentado con la mejilla recargada en una mano y con una expresión seria. Sus ojos rojos se enfocaron donde lo esmeraldas del más alto y observó, segundos después, el fajo de papeles que le tendía.
- ahí mi parte del trato… solo faltará tu dominio- expresó rasposo- ahora, dónde está Hidan?
- un asesinato no se planea tan fácil…
- dónde?- golpeó el escritorio. Madara le miró inexpresivo.
- no lo sé- Kakuzu calló- ni siquiera sé dónde demonios se ha metido Deidara! Cómo demonios voy a saber dónde están esos dos!
- uhm…
- un asesinato resuelve todo, solo atas los cabos necesarios y ya… dame un tiempo…
- uhm!- bufó molesto y salió azotando al puerta.
Deidara llegó al burdel lo más rápido que pudo, entrometiéndose por una puerta que nadie usaba y que daba directo a los cuartos de prostitución. Solo era cuestión de que nadie lo descubriese. Echó un vistazo, no había nadie. Se coló ágilmente, penetrando al recinto para esconderse casi en seguida al escuchar pasos. Se sorprendió al ver la silueta de Kakuzu pasar con rapidez rumbo a la habitación de Hidan. Habría que esperar.
- mierda…
- Deidara?- Konan le miró con extrañeza, siendo jalada del brazo por el rubio y metiéndola al cuarto para después cerrar la puerta de golpe- ah! Que te sucede? Encontraste a Hidan?
- shhh!- el rubio le hizo un ademán para que bajase la voz- sí, lo encontré
- ah!- la cara de Konan se iluminó- que bien, dónde está? Kakuzu lleva gritando desde hace media hora por el burdel si lo hemos visto!
- Necesito sacar algo de aquí- Konan se extrañó nuevamente.
- algo? Por qué?- Deidara le tomó de la mano seriamente, mirándole con dureza.
- Konan…. Hidan no piensa volver a pisar el burdel, nunca más- lo ojos azules de la chica se abrieron exaltados. Nunca. Miró el suelo sin saber que decir, estaba conmocionada.
- supongo… que fué nuestra culpa….- Deidara asintió con amargura- así es le amor…
- hai…- Miró ala chica nuevamente- ayúdame, tengo que llevarme 'eso'…. Hidan está en casa de su madre, uhn…
- en el departamento ese?- preguntó intrigada, Deidara asintió-…
- tengo que llevármelo antes que Hidan se vaya…
-a dónde?- preguntó.
- está aferrado a irse al trabajo que Madara le envió para hoy…. Es una trampa, uhn…- Konan abrió los ojos, no se lo podía creer aunque… viniendo de Madara, todo era posible- ayúdame, uhn… por favor…
-….- miró el suelo y volvió la vista al rubio- que tengo que hacer?
- ven conmigo a la villa, Hidan- las palabras de aquél rostro infantil resonaron en su cabeza, volver a la villa… a Yugakure
- que estás planeando?
- la vieja casera ha muerto-Hidan recordó a la mujer que años atrás le había ayudado a sobrevivir cuando su madre le abandonó, llevándolo a Yugakure de donde ella era originaría- alguien tiene que atender el negocio…
- vas a allá por carroña? Que tonta- la chica endureció el semblante.
- vas a morir? Vas a dejar todo tan fácil?
- no- espetó serio- aún hay algo que tengo que hacer…
- je- sonrió con malicia.
- iré contigo…
- será mejor que te tranquilices- pidió Konan mientras llevaba del brazo a Kakuzu con dirección a la cocina para tomar un té que le tranquilizase los nervios- no arreglaras nada si no te calmas…
- lo sé… peor no puedo quitarme esto- apretó el puño- es desesperante…
- lo entiendo…- pasaron junto a la habitación donde Deidara seguía escondido, le guió un ojo en señal de que saliese- estoy en las mismas, fuñe nuestra culpa…. Hay que llevarlo con calma ahora.
- supongo que tienes razón.
Deidara se escabulló con rapidez por el pasillo sin ser notado Por nadie. Afortunadamente la puerta de Madara estaba cerrada y pudo pasar sin problemas. Llegó hasta la habitación de su compañero, entró y cerró la puerta con cuidado, así nadie le vería mientras trabajaba en su encargo.
Anduvo deprisa hasta su el ropero, abriendo las puertas de par en para y buscando una prenda en especial en medio de todo el montón de ropa que Hidan guardaba por ahí junto con cosas sin importancia y algunos chunches que había acumulado con le paso de los años. Sacó un enorme pico de metal que Hidan guardaba entre sus ropas, en el suelo del ropero, y lo llevó hasta la cama.
- dónde está lo demás, uhn?
Volvió al enrome ropero, rebuscó entre ropas viejas y sacó tres hojas con filo de gran tamaño, sacó una enorme manta y un carrete de hilo grueso. Hidan tenía su manera favorita de 'trabajar', al igual que la mayoría dentro de Akatsuki. Extendió con cuidado la manta y acomodó en ella las piezas que había sacado de tal manera que su transporte fuese cómodo y rápido.
Una vez más regresó al closet, buscó una última vez entre las cosas colgadas y se topó con la gruesa gabardina negra, objeto principal que había ido a buscar, la descolgó con cuidado y cerró las puertas con llave nuevamente. Dobló con cuidado la prenda y la deposito juntó a las demás cosas, envolvió todo con la manta y se la echó al hombro. Dos pares de pasos se oyeron venir pro el pasillo, alertando al rubio al instante. Corrió hasta la ventana, abriéndola e inspeccionando la seguridad que tenía de saltar y no romperse nada desde ahí. Sonrió, sería fácil escapar por ahí.
'Espera Kakuzu!' la voz de Konan recorrió el pasillo. 'Escuché un ruido', la voz del administrador le hizo palidecer, corrió nuevamente hasta la cama y dejó la hoja que Madara le había dado a Hidan como muestra de trabajo. Volvió a la ventana, abriéndola de par en par, y puso un pie en el alfeizar. La puerta se abrió y su figura se desvaneció en el vació.
- qué?- Konan entró tras Kakuzu, la ventana abierta lo altero.
- que demonios!- El ojiverde entró de lleno hasta la ventana, mirando la solitaria calle sin nadie en los alrededores. Volvió la mirada al cuarto y se topó con la hoja en la cama. La tomó con prisa y la leyó rápidamente.- qué es esto?
- qué cosa?- Konan se acercó al hombre y leyó el papel- pero qué…? Dios…
- ese maldito me las pagará- tiró al hoja al suelo y salió directo a la oficina de Madara, Konan salió tras él de inmediatamente.
La hoja quedó tendida en el suelo, con una cara donde resaltaban unas enormes letras rojas escritas con lo que al parecer era sangre.
"Jódete, estúpido viejo.
A mi nadie me vende"
Tendría que haber demasiadas explicaciones.
La plateada neblina amedrentaba con frenesí la visión de todos los transeúntes en las calles del poblado. Deidara corría, casi dando saltitos, con una velocidad moderada y con el enorme bulto sobre uno de sus hombros; comenzaba a agitársele la respiración conforme llegaba a la casa dónde una vez Hidan trató de tener una infancia. Llegó. Esos dos malandrines le esperaban de pie en el pórtico del edificio, listos para partir en cuanto el otro llegase. El rubio cabello de Deidara paró su vaivén al detenerse frente a ellos y tomar un largo respiro.
- vaya, eres rápido…- hubo un pequeño respingo, Deidara no parecía querer pelear en ese momento. Sonrió sin ser visto, al menos Hidan recuperaba su buen ánimo. Era un hombre fuerte.
- los hombres de Konoha han llegado al lugar previsto- la enigmática voz de su compañera resonó gélida en sus tímpanos- tal parece que no estarán mucho tiempo…
- lo tenía todo planeado, uhn…- bufó molesto. Un sonido metálico llamó su atención, Hidan se acomodaba sus armas bajo su ropa, la guadaña de triple hoja quedó a al vista de todos- cómo demonios es que nunca te vi con eso en el burdel, uhn?- preguntó Deidara curioso.
- por que nunca lo usaba estúpido- farfulló el ojilila- solo necesitaba esta cosa de acá- mostró un tubo negro muy pequeño.
- uhn- Deidara alzó la ceja, molesto, y se cruzó de brazos.
- bien, estoy listo- se colocó la pesada gabardina encima y sonrió confiado. Deidara le miró preocupado.- nos vamos?
- hai- la niña asintió. También llevaba una gabardina negra sobre su pequeño cuerpo, dejando ver un poco de su rostro y su cabeza, al igual que Hidan. Bajó de un saltó desde la pared en al que estaba sentada y el sonido metálico de su guadaña resonó al chocar con la de Hidan.
- se nota que son del mismo lugar- sonrió- uhn…
- si vieras la hierba que hay por allá no dirías lo mismo por estas cosas- señaló las armas- bueno- sonrió- nos vamos…
- si- Deidara asintió- seguro que tomarás ese trabajo, uhn? Recuerda que…
- je- Hidan escupió una risita- las nenas como tú siempre se preocupan mucho, voy a estar bien… Konoha no verá que le pegó-sonrió- los hombres no podemos echarnos para tras ante el miedo…
- ja, un hombre, eh?- rió Deidara- si, claro…
-Deidara- comenzó serio Hidan, tomándole del hombro con dureza, Deidara parecía querer llorar realmente otra vez.- ten por seguro que voy a volver hay cosas que un hombre como yo no puede dejar pasar por alto- sonrió. Deidara asintió. Hubo un pequeño momento de silencio antes que el rubio se echara a su cuello.
- cuídate, uhn…- Hidan correspondió al abrazo.
- seguro- sonrió.
Terminaron de despedirse los tres. Deseándose buena suerte y mucho cuidado ante lo nuevo que les preparase. Deidara miró sus espaldas al perderse y ser cubiertas por le manto de neblina que comenzaba a hacerse un poco más espeso. Suspiró con nostalgia, dio media vuelta y metió las manos a sus bolsillos para calentarse un poco cuando sintió algo duro dentro de una de ellas.
- uhn?- miró extrañado el objeto- las llaves?... cuándo?- miró por le camino donde los otros dos se habían perdido antes de su separación por el camino y, sonrió- vale…
Tal vez alguien pudiese detener que esos dos se separasen.
- DÓNDE DEMONIOS LO HAS MANDADO?- las prostitutas chillaban ante los gritos furiosos que emanaban del burdel, Pain abrazaba a Konan que se refugiaba ante lo violenta que se había vuelto la situación.
- kh… no tiene caso que vayas… PARA ESTAS HORAS YA HA DE ESTAR CON ELLOS!- gritó Madara con una macabra sonrisa.
- EN QUE MALDITO LUGAR! HABLA!
- HAY TRABAJOS QUE SOLO HOMBRES COMO ÉL PUEDEN REALIZAR!- un golpe seco y un charco de sangre botó por el suelo.
- ES UNA TRAMPA! AMDITO BASTARDO!
- si tanto lo amas…- escupió un gargajo de sangre- deberías de…!- Hubo un golpe sordo cuando la puerta del burdel se azotó con gran estrépito, todos se conmocionaron y salieron a recibir al recién llegado.
- Hidan!
- eh?
Una extraña y amorfa silueta se delineaba pálida en la entrada, la cara de horros de las prostitutas, la tención del ambiente, todo comenzaba a mezclarse con lo bizarro y lo impredecible. Aquél ente penetró con tranquilidad el lugar, mirando toda la conmoción que adentró se albergaba.
- Hidan?- preguntó con voz tranquila y atrayente- qué mierda pasa aquí?- el juego de voces desilusionó a muchos.
- Zetsu…- aquél hombre entró hasta donde Kakuzu, Pain, Konan y Madara, que se limpiaba la sangre de la boca, s encontraban.
- dónde está Hidan?- preguntó Kakuzu con seriedad, esperanzado de que él supiese el lugar.
- ah, vaya, buscan a ese idiota- la voz burlona rió rasposa- jajaja se les perdió?
- dónde?
- uhm, en casa de su madre- todos se sorprendieron. 'Hidan tiene madre?' farfullaron algunos- fue a ese lugar.. aunque debería estar ya en su nuevo trabajo, no?- lanzó una mirada cómplice con el Uchiha- van rumbo a Konoha… cállate estúpido! yo soy quién manda aquí!- farfulló molesto para si- parece ser que su trabajo se complico, hubo un problema en la Cruzada… hay muertos- sus picudos dientes destellaron apenas visiblemente. Kakuzu dejó a Madara y avanzó a la puerta- ya no hay nadie en ese lugar…se han ido- Kakuzu se giró molesto, mirando con ira al ojirojo quién se irguió imponente.
- TÚ!- un momento de más atención.
Se miraron con odio, retándose mutuamente aún sabiendo quién sería el ganador. Kakuzu bufó con furia, entrecerrando los ojos y dándose media vuelta para salir y dejar atrás ese lugar hasta lograr serenar sus ideas. Una menuda silueta los miraba a todos con duda desde la puerta. Konan alzó la mirada y sonrió, bajando los escalones y quedándose de pie con la esperanza de que alguien más se apareciera pro la puerta. Su sonrisa se borró al ver entrar solitariamente a Deidara.
- Deidara!- Madara avanzó feliz de volver a verlo, deteniéndose en seco al ver que el ojiazul hacia un ademán con la mano.
- uhn- avanzó tranquilo y solemne en medio de todo el alboroto, mirando las cosas destrozadas en el lugar- que sucedió aquí, uhn?- preguntó con una sonrisita llena de intriga- se volvieron locos, uhn… oh!- Se detuvo al ver el amplio pecho de Kakuzu frente a él, ya sabía que era lo primero que preguntaría.
- Hidan…
- uhn- sonrió, metió la mano a su bolsillo y sacó un papel doblado, que había escrito en el camino, y las llaves de la casa- es lo único que puedo hacer por ti, uhn- le sonrió y siguió marchando hasta el pasillo- jajajaja- rió a carcajada limpia la ver todo lo destrozado- realmente es un lugar de locos, uhn…jajaja
-Deidara…
Kakuzu desapareció por la puerta, siguiendo la dirección escrita en el papel.
- oe- la niña jaló la manga del peliplata.
- qué? Ya te dio miedo?- se burló y la pelinegra le pellizcó- ay! Serás puta…
- crees.. Que debimos haberle dicho a Deidara que iríamos juntos? Se quedó muy preocupado…
- así está bien – sonrió- hay secretos que le no guardaría bien…
- bueno… je- sonrió- eres una gran mentiroso… si quieres llorar, mejor hazlo… si no, te vas a enfermar…
- cállate…
…It's hard to relieve that it came to this…
…you paralysed my body with a poison kiss...
Una pálida luz inundaba todo el lugar. Las traslucidas cortinas dejaban entrar todo a su paso, quedándose silenciosas y llenando la atmósfera de una sensación intrigante y melancólica que se podía respirar desde la entrada. El blanco se entremezclaba perfectamente con el azul añejo de los muebles, dando una sensación de paz llena de tristeza por los años vividos en soledad que habitaban en ese lugar.
…For 40 days and nights I was chained to your bed…
Entro a paso solemne, como si no quisiese quebrantar el sentimiento que albergaba la habitación, sintiendo arrepentimiento al ver el pequeño mundo en el que Hidan había vivido desde hace tanto tiempo. Caminó hasta la cama, tendida perfectamente después de su uso, rozando delicadamente la blanca tela que la cubría silenciosa.
[…]
…Then something inside me called freedom came alive…
[…]
-…- entrecerró los ojos, mirando la hoja que yacía inerme sobre la colcha- que hiciste…?
Levantó el blanco papel, tirando un objeto pesado a su paso, botando y brillando al rodar por el suelo, quedando tirado junto a sus pies. Comenzó a repasar las letras escritas sobre el papel con los ojos, estremeciendo a cada grafo, cada renglón, cada frase inscrita en ese lugar.
"Maldito bastardo, púdrete en el infierno"
Sus manos temblaron.
"Me sigo preguntando ¿por qué? Qué hice mal?
Lo que debí haber hecho seguramente fue algo muy malo para que todos me traten así. No entiendo nada. Solo sé que eres un madito mentiroso, me mentiste una y otra vez. Me siento estúpido al haber caído en tu juego"
[…]
… You tough me, to look in your eyes and fed me your sweet lies…
[…]
Las palabras resonaban en su mente, mientras que un nudo en la garganta se ataba con fuerza. Las imágenes danzaban una a una, que demonios había hecho?
Qué soy entonces? Un juguete? Un pasatiempo?
… una simple noche de sexo?
[…]
… You put me together then trashed me for pleasure…
You used me, again and again, abused me, confused me…
[…]
"Te lo pregunté tantas veces, y me repito a mi mismo que es mentira,
Tratando de aminorar el dolor. Soy un puto sadomasoquista, que no quiere entender.
Tus caricias, tus besos, tus mentiras; me alegraban una y otra vez,
Haciéndome sentir que valía algo más que cualquier cosa, inclusive más que el dinero.
Realmente soy un idiota, creyendo que yo podía tener algo para mi solito sin poder compartirlo con nadie"
[…]
Oh, oh, oh, oh There's hope to guide me.
I will survive…
[…]
"Soy estúpido, ese es mi gran error.
Adiós, ojala alguno de los dos pueda ser feliz…
Idiota, creo que tu ya lo eres"
[…]
There's a World without you.
[…]
"Hidan"
Empuñó la mano con dolor, arrugando la hoja y quedando de pie frente al lecho que alguna vez ocupó aquél de mirada violácea y que con su sonrisa, lo hacía creer que realmente existía algo más valioso que el dinero.
- Hidan…
Cayó. Se quebró por completo, que quedaba ahora que ya no estaba? Dinero. Si, dinero. Su velo se mojó con tibias lágrimas. Se sentía miserable. 'Después de todo… cuando creces, te das cuenta de tus limitaciones… y tus errores'. Ya no queda nada, simplemente… esperar.
"Te quiero mucho Kakuzu!"
"…Te quiero…"
"…Te quiero mucho…"
La única atadura a Akatsuki destelló frágilmente junto a sus pies.
"Te amo"
"Yo también, Hidan"
CONTINUARÁ…
NOTAS FINALES: Intenté corregir la ortografía lo más que pude, la verdad no tenía mucho tiempo cuando lo hice y fue como que de lo más rápido, perdón: no se merecen mala ortografía ;A; En sí el capítulo es la transcripción tal cual lo escribí hace 5 años, ya mucho tiempo, pero prometo corregir la ortografía de todo en cuanto pueda.
Nuevamente, muchas gracias por leer.
