Los personajes de la película no son de mi prop…agg, para qué molestarse, nadie lee esto…

Capítulo 10

Los murmuros se acallaron, y una sombra negra aterrizó delante del grupo de vikingos. Un Furia Nocturna. Chimuelo. Se bajó del dragón una figura humana que pensé que no volvería a ver, y su voz me dejó atontada por un momento…

-¿Qué está pasando aquí?-

Ese era mi padre.

Estaba anonada, clavada al suelo, paralizada, o cómo quieran decirle. Creo que me habría quedado así todo el día de no ser por la expresión en su rostro. Nos miraba algo ceñudo, analizándonos; era algo que había adquirido luego de tantos años llevando la jefatura de Berk.

-¿Quiénes son y de dónde vienen?- preguntó, sin relajar su expresión.

Por un momento, sentí a Egil tensarse a mi lado. Me hubiera reído de ver su expresión y si hubiéramos estado en otra situación. Seguro estaba mirando a papá como "Oh, por Odín, ¡un espejo se bajó del dragón Alfa!", pero hasta yo sabía que no era tan idiota. Seguro estaba experimentando algo así como el shock inicial de ver-por-primera-vez-a-tu-padre-en-dieciséis-años.

Sacudimos levemente la cabeza, nos aclaramos la garganta, y hablamos al mismo tiempo:

-Del continente.

-De una isla.-

Nos miramos con nerviosismo:

-De una isla.

-Del continente.-

Dioses, cada vez nos hundíamos más.

-De una isla….cercana al continente.- me las arreglé para decir.

-Eso.- afirmó mi hermano con el mismo tono de voz que pondría al perderse a la mitad de un ejercicio de Matemáticas.

Casi me golpeo la frente con una mano- o casi golpeo su nariz con mi puño, ambas eran opciones-, pero me contuve, regresando a mi papel de adolescente perdida y asustada.

-¿Qué hacen aquí?- ladró una voz de entre la multitud. Varios lo apoyaron.

Papá levantó una ceja en nuestra dirección, como formulando la misma pregunta en silencio e incitándonos a responderla.

-Estábamos por partir al continente, nuestras maletas ya estaban listas, cuando vimos un enorme barco atracar en el muelle. Eran piratas, y comenzaron a destruir todo.- comencé a narrar, estrujando mis manos con algo de exageración, y poniendo cada vez más angustia a mi voz- Nuestro padre dijo que saliéramos por el lado opuesto de la isla y tomáramos rumbo al norte….que mantendría todo bajo control.- de una u otra forma, logré que la voz se me quebrara; fue la mejor actuación que había montado en mi vida.

El hombre delante de nosotros seguía estoico (lo cual era irónico, porque así se llamaba mi abuelo), pero pude ver una pequeña fisura en su semblante. Al parecer se la estaba creyendo. Justo entonces, otra figura alada descendió junto a Chimuelo. Era tan azul como el cielo, y sus grandes ojos amarillos mantenían el brillo juguetón de siempre; Torméntula. De su lomo bajó una mujer que ya bien conocía.

Mamá no dijo nada, solo caminó junto a mi padre y nos observó de arriba a abajo con expectación. Ella siempre había tendido a ser desconfiada con los extraños, y en ese momento nosotros éramos unos completos extraños. Me dolió mucho pensar en eso, así que sacudí levemente la cabeza para alejar los pensamientos.

Intercambié una rápida mirada con mi hermano, y pude ver algo de estupefacción en sus nuevos ojos azules. Era comprensible considerando que nunca había visto a Astrid, y que por fin comprendía mis explicaciones respecto al parecido.

-Nos…

-¿Quiénes son?- me cortó la vikinga.

Me quedé estupefacta por unos segundos. Su voz había sonado tan dura, tan desconfiada, me hizo sentir rechazada; finalmente experimentaba lo que los otros en la isla me habían contado respecto al rechazo de sus tribus.

Aclaré mi garganta y hablé con el titubeo que había adoptado como actriz en mi nuevo cuerpo.

-Él es mi hermano…Thomas…- sonó a pregunta-, y yo soy….hm… Haly…- otro tácito signo de pregunta.

Sentí como Egil fingía una tos para disimular la risa. Perfecto, me había condenado con ese nombre tan estúpido.

-Escaparon del continente.- dijo alguien de entre la multitud de vikingos.

-Bueno, no exactamente como escapar…- empezó a decir Egil.

-Eso se entendió.-

Fue hasta después de escuchar la voz por segunda vez que comenzó a tomar forma dentro de mi cabeza. Estaba más que segura de que pertenecía a un conocido pelirrojo con algo por las apuestas.

-Nosotros…- estaba por empezar mi hermano, pero entonces mamá dio un paso adelante, quedando a solo 2 metros de nosotros.

-¿Exactamente qué están haciendo aquí?-

"AUCH"

-Estaban por salir de viaje pero su isla fue atacada, y con el andar llegaron aquí.- explicó papá. Pude percibir desconfío en su voz, lo que me siguió bajando los ánimos.

-Atacada- repitió ella-. Hipo, ¿podemos hablar un momento?-

Se dieron la vuelta, dirigiéndose directamente al final de la multitud y entablaron una pequeña conversación, mientras Chimuelo nos vigilaba de frente. Sabía exactamente lo que estarían tratando: si podían confiar en nosotros. Es completamente comprensible luego de todo por lo que Berk había pasado, pero aún así me hacía sentir rechazada.

Di una mirada panorámica de todo a mi alrededor. La aldea se encontraba al otro lado de los acantilados, pero de todos modos era imposible pasar por alto las grandes tribunas donde la gente se instalaba para presenciar al carreras de dragones. Aún recordaba la carrera accidentada de hacía unos años, cuando alguien de entre los participantes me había clavado una flecha en el tobillo (una dosis de Polvo ayuda con eso); no fue el mejor año de mi vida.

Vi a varios niños más crecidos entre la multitud, lo cual me hizo pensar seriamente en el tiempo que había llevado en la otra isla. Faltaban unos pocos meses para cumplir los 2 años. No podía creer cuánto tiempo había pasado. En poco tiempo cumpliría 21….si es que no los había cumplido ya. Eso era grave: no recordaba cuántos años tenía con exactitud. Si casi tenía 21, entonces Nina debía estar cercana a los 15.

Había pasado mucho.

Quizás papá ya quería retirarse del liderazgo, pero con la ausencia de la primogénita y con la siguiente en la lista menor de edad, debería continuar. De pronto me sentí culpable y egoísta por todo el tiempo que había estado fuera, pero en el momento me reprendí por ello. Me había ido para mantenerlos a salvo, no podía retractarme.

Gracias a todos los dioses, mis padres volvieron de su pequeña charla. Ambos se veían algo disconforme, pero sobre todo mamá. Ya me estaba haciendo una idea de lo que sucedería, y seguro sería bueno…para nosotros.

-Hablamos y decidimos que los dejaremos quedarse.- nos dijo papá.

Hasta ahora las cosas iban saliendo bien, así que tomé la mano de Egil sin pensármelo dos veces; quizás no nos iría tan mal.

-Y como la residencia para…viajeros fue destruida en la última carrera…- al decir eso volteó a la multitud, para mirar a un niño de entre 13 y 15 años. Era el hijo del primo de papá, Patán, el cual había adquirido todas las características de su padre.

-No lo culpes.- lo defendió él. El jefe solo rodó los ojos y continuó.

-…se quedarán en nuestra casa.- al parecer nadie estuvo de acuerdo con esa declaración, ya que comenzaron los murmullos. Bastó un rugido bien dado del Furia Nocturna para que todos se callaran, y también para que Egil me apretara la mano con más fuerza. Lo entendía completamente en eso, puesto que había crecido escuchando historias sobre él y de papá….cuando podría haber vivido con ellos.

"BASTA. TE ESTAS PONINEDO MUY SENTIMENTAL. ¡CONTRÓLATE ASLEIF!", me reprendí mentalmente, aunque bien sabía por qué estaba poniéndome así.

. . .

Sabía que no se sentían cómodos con lo que estaban haciendo, pero también sabía tan bien como ellos que no quedaba otra opción.

Como la casa no tenía otro lugar donde quedarse, nos asignaron a Egil y a mí mi antigua habitación en el segundo piso. Me sentí algo mareada en cuánto nos lo dijeron, pero traté de componerme lo más rápido posible y recuperar la compostura. Fingí no saber cuál era el cuarto y tal, pero en cuanto entré y Gil cerró la puerta tras de sí casi me desplomo.

Todo estaba tal como lo recordaba.

-Wow.- dijo mi hermano, pero sonó como si hubiera estado por caer.

-¿Qué pasó?

-Nada, yo solo….recuerdo esto, es todo.- dijo sentándose en la orilla de la cama y acariciándose una cien.

"¿QUÉ?"

-¿Qué dijiste?- interrogué, sentándome a su lado.

-Mi primer día en la isla, cuando era niño, tuve un sueño en el que veía….fragmentos de mi memoria. Y….y esta habitación estaba allí.- explicó, apretando los ojos y frotándose furiosamente la cien, al parecer con un creciente dolor de cabeza.

No lo presioné más, porque sabía que no le gustaría y que me mandaría a tomar viento. Le froté el brazo, sintiendo como sus músculos se destensaban, y luego volví mi atención al cuarto. La cama hecha, la ropa arrugada y los papeles por todas partes. Sip, definitivamente no había cambiado.

Suspiré con algo de nostalgia.

-¿Qué tienes?- preguntó mi mellizo desde la cama, no me había dado cuenta de que estaba de pie justo en el centro de la habitación.

-Ah, hm, nada. Solo…- suspiro- …me alegro de estar de vuelta.

-Yo también, de cierta forma. Aunque no recuerde nada de por aquí.-

Sonreí. Al menos la pasaríamos bien hasta que por lo que habíamos ido, llegara.

. . .

Si cuando había entrado a mi habitación luego de 2 años estaba contenta y nostálgica, pues ahora lo estaba el doble. Nina nos estaba llevando a la Academia de Dragones y los establos; al parecer se había convertido en la jefa.

Traté de no caerme desplomada en cuanto la vi. Estaba más alta, con facciones un tanto más maduras. Había cambiado, crecido. Pero Egil tuvo que sostenerme de los hombros en cuanto me di cuenta de cómo había cambiado…en forma de ser.

Íbamos caminando por las calles de Berk, directo hacia la Academia. Mi hermano hacía preguntas ocasionales de vez en cuando, y Nina solo se limitaba a contestar con un deje de aburrimiento en la voz. Cuando me cansé de oírla así, de esa manera tan tajante y cruda, me decidí por hablar con ella; quizás mi nuevo yo le inspiraba un poco más de confianza.

-Y…dime, Nina, ¿tienes más familia además de tus padres?- interrogué dudosa.

-¿Perdón?- contestó tajante.

-¿Tienes…hermanos, o hermanas…?

-No. Soy hija única.- dijo con la misma frialdad.

Casi me desconcierto allí mismo de no ser por mi mellizo. ¿En verdad ella me estaba negando?

-Tranquila.- me susurró Egil. Asentí y continué caminando, como si el tono de mi hermana no me hubiera herido.

-¿Te…hm, te sucede algo?- interrogué con algo de nervios.

-¿Qué te hace pensar eso?- contestó de manera frívola.

-Auch.- se escuchó un murmuro de Egil; lo codeé para acallarlo.

-No lo sé. Se te oye…algo, enfadada.- dije.

-Pues no lo estoy.

-Oye, si tienes algún problema no pasa nada, puedes…- comencé a decir, pero ella se detuvo y se dio vuelta precipitadamente, formando puños con las manos y apretando los dientes.

-Escúchame, ¿sí? Tú no eres quién aquí, y mucho menos para mí, para venir a preguntarme si tengo hermanos o si tengo algún problema. En realidad sí, ¡sí tengo un problema! Y es tu boca parlante que intenta hacerme entrar en confianza. No confió en ustedes, y tampoco me caen bien, ¿entendido amiga? Así que deja en paz mi existencia, y también de hacer preguntas sobre cosas que no te incumben.- dicho eso, se dio la vuelta y siguió con su andar como si nada hubiera pasado.

Me paralicé. ¿De verdad ella me había dicho eso? ¿En verdad me había hablado así? ¿A mí? Comencé a tambalearme levemente hacia atrás, pero mi hermano me detuvo por los hombros. No podía creerlo, Nina de verdad había cambiado. ¿Era por mi culpa?

La figura pequeña y castaña de la vikinga se alejaba paso tras paso, pero yo no podía reaccionar en lo más mínimo. Las miradas de las personas ya estaban centradas en otra cosa y no en ella gritándome.

-¿Leif?- susurró Egil en mi oído, pero a penas lo escuché, mi mente estaba en otro tema completamente distinto.

Me fui soltando lentamente de su agarré, y fui retrocediendo. Ya no quería estar allí. Había sido un error volver a Berk, sabía que las cosas terminarían saliendo mal. Mis padres desconfiaban de mí, Nina me odiaba, todos parecían juzgarme, y para variar Egil estaba teniendo la peor primera impresión de toda una vida.

-¿Leif?- volvió a susurrar, pero no le presté atención.

Sin pensármelo 2 veces di media vuelta y eché a correr directo al bosque.

-¡As….Haly!- gritó mi hermano pero yo ya estaba muy lejos.

Me interné entre los árboles y las plantas, saltando rocas y raíces, ignorando completamente los sonidos a mi alrededor, solo concentrándome en el repiqueteó de mis botas blancas sobre el terroso suelo del bosque. Corrí tratando de blanquear mi mente, tratando de no sentir mis músculos arder y mis pulmones agitarse, solo queriendo alejarme de todo lo que pudiera herirme…todo lo que pudiera herir.

No supe cuánto tiempo pasé sin detenerme, hasta que involuntariamente llegué a un área de árboles quemados que aún no terminaban de regenerarse. Tenía unos 20 metros de diámetro y casi me largo a llorar en cuanto me di cuenta de dónde estaba.

Dejé de aguantarme y dejé que las brillantes y azules lágrimas brotaran de mis nuevos ojos. Me senté cerca del tronco de un carbonizado pino, y continué llorando. No me importaba nada, no quería sentir nada, solo quería borrar de mi mente el eco de las crudas palabras de Nina.

No me di cuenta de su presencia hasta que Egil comenzó a frotarme el brazo. Escuché el leve zumbido que provocaba cuando se volvía visible. En cuanto supe que estaba allí me dejé ir completamente, y en un acto casi reflejo me volteé y lo abracé, escondiendo la cara en su hombro. Lo sentí tensarse pero no me reprendí. Luego de unos segundos comenzó a soltarse, hasta que finalmente lo oí suspirar levemente y me devolvió el abrazo. No lo culpaba por tardar, entendía que no estuviera acostumbrado a…eso.

-Tranquila.- me decía mientras lo apretaba más fuerte y él me frotaba el brazo. Exhalé con fuerza y me separé de él.- ¿Estás bien?

-Sí, creo que….- negué con la cabeza- …no, no lo estoy.- otra lágrima azul escapó de mis ojos.

-Oye, tranquila.- me secó la lágrima.

-Gracias…, por todo.-

Se encogió de hombros.

-Supongo que para eso son los hermanos.-

Sonreí.

-Bueno, creo que ahora sabes lo que todos en la isla experimentamos.

-¿"Experimentamos"?- pregunté con repentino interés, levantando la vista. Sentí a Egil tensarse y no me gustó.

-Sí, ya sabes. El sentimiento de rechazo, abandono, exilio, llámale como quieras.- contestó, pero no detecté tanta seguridad en su voz.

-Dime que utilizaste ese "experimentamos" en pasado.-

Estuvo en silencio 2 segundos para luego contestar, con un nervioso:

-Claro.- y se puso de pie.

-¿Gil?- dije arqueando una ceja, todavía en el piso.

-Bueno, ya sabes, cuando se es pequeño uno…tiende a ser más influenciable, y….hm, después de tantos años….- comenzó a hablar atropelladamente, mientras movía exageradamente las manos, los brazos y los hombros, rascándose la nuca y aclarándose la garganta; esas no eran buenas señales.

-¿Gil?- repetí, esta vez más fuerte.

-Es que…creo que me entiendes, uno puede…- podía hasta jurar que le sudaban las manos; había entrado en un alto grado de nerviosismo.

Bajó la mirada hacia mí, y al reparar en mi expresión y mi tono de voz suspiró.

-No, de hecho…hm, lo use….en presente.- la última parte sonó a pregunta.

-¡EGIL HADDOCK!- exclamé mientras me ponía de pie como un resorte.

-Lo siento, ¿sí? ¡Lo siento! Pero es difícil dejar de pensar en algo por lo que has creído durante 16 años, ¿sí? ¡Lo siento!- se defendió.

-Osea que….- gruñí, y patee el suelo antes de continuar-…osea, que todo este tiempo que pensé que ya lo habías superado, ¡que me hiciste creer que lo habías superado!, que luego de enterarte de que tenías una familia, que todo fue un malentendido…que me tenías a mí… ¿¡era mentira!?- grité, mientras me paraba de puntitas debido a mi nueva estatura 2 cabezas más bajas que Egil.

-¡SÍ!- me gritó de vuelta.

-¡ERES INCREÍBLE!- exclamé colérica, dándome la vuelta.

-¡Lo siento Asleif, pero es difícil abandonar una mentalidad que tuviste durante 16 años de un día para el otro! ¡LO SIENTO!

-No, no lo sientes. Si lo sintieras me lo habrías dicho antes, y no hubieras esperado a llegar y encontrarte con ellos. ¡Egil tienes una familia!

-¡La cual no me dio la mejor bienvenida!-

Me volteé.

-Por favor, no digas eso. Por todos los dioses, ¿siquiera te has visto? ¡No saben quiénes somos!

-No me interesa, ¿sí? Me sentí rechazado y lo sigo sintiendo.

-ARGH.- en el mismo movimiento recargué mi mano con plasma y lo disparé hacia adelante. No me había dado cuenta del tamaño del misil hasta que explotó con furia contra el azulado campo de fuerza de Egil.

-¿QUÉ PASA CONTIGO?- me gritó mientras deshacía el escudo transparente.

-¿QUÉ PASA CONTIGO?- dije de vuelta, disparando nuevamente.

-YA BASTA, ASLEIF.-

Lancé otro.

-DETENTE.-

Otra explosión violeta sacudió las coníferas de nuestro alrededor.

-¡HABLO EN SERIO!-

Y lo hacía.

Cuando el quinto disparo salió de mi mano y colisionó contra el escudo invisible, uno azul lo contestó. En ese momento, puedo jurar que todo se vio en cámara lenta. No sé cómo, pero toda mi atención se concentró en la densa sustancia azul que se acercaba a mí, formando exuberantes espirales. Entonces, llevé mi mano hacia adelante, y cuando la bola azul la toco no reventó, sino que se quedó flotando en ella. El impacto me hizo retroceder levemente, pero me estabilicé y miré con la misma furia al idiota de mi hermano delante de mí, que tenía una expresión mezcla de asombro con confusión.

Llevé la mano hacia atrás y lancé el misil que me había apropiado, pero antes de que llegara a Egil este se disolvió en el aire, y la sustancia reventó contra un árbol.

-SAL Y NO SEAS COBARDE.- grité con ambas manos rugiendo y chillando.

-¡No ahora que sé que puedes hacer eso!-

Su voz lo delató, estaba levitando casi sobre mí. Disparé hacia arriba, y supe que lo había esquivado.

-¡Relájate, mujer!

-¡No me digas que me relaje!- volví a disparar, y le pasó tan cerca que afectó su invisibilidad.- ¡VEN AQUÍ, ESTÚPIDO!-

Y así emprendimos escape por el bosque. Él invisible, y yo siguiendo los rastros de su energía, destruyendo varios árboles a nuestro paso, cabe decir. Una vez en la entrada al pueblo, Egil se vio obligado a recobrar la visibilidad y yo a relajar el plasma en mis manos.

-¡Deja de huir y enfréntate a tus problemas!- exclamé mientras él ingresaba a la aldea.

-¡Estás loca!- me gritó de vuelta, pero lo que terminó de sacarme de mis casillas fue el tono burlesco que utilizó.

Todos en las calles se habían volteado a mirar, pero prácticamente ignoraban a Egil, los ojos estaban centrados en mí. Tenían motivos, las manos estaban negras, el cabello revuelto, la ropa sucia, y el rostro probablemente tan rojo como los bucles. Más allá de eso, nada me importó, así que junté aire y empecé a correr detrás de él nuevamente.

-¡VEN AQUÍ MALDITO GUSANO COME RATAS!-

-¿Qué?- pero cuando volteó yo ya estaba demasiado cerca. Salté hacia adelante y lo tacleé, tirándolo de lleno al suelo pedregoso de las calles.

No me había dado cuenta hasta ese momento que estaba desquitando todos mis sentimientos con él. El rechazo de mi familia, la dureza de Nina, el cansancio del viaje, el impacto de volver a Berk, y la indignación que me habían causado sus palabras. Todo ese confuso remordimiento me estaba volviendo loca, así que hice lo que estaba acostumbrada a hacer cuando me sentía así:

Formé un puño y lo descargué con violencia hacia adelante.

¿Dramático? Me late que sí.

Holasa gente! ¿Me extrañaron? (sin compromiso, yo sé que no ;P)

Bueno, costó, me demoré, y quise asesinar muchos profesores, pero por fin este capítulo está terminado.

No me gustó mucho como quedó, me siento algo insegura, por lo que me gustaría que lo juzgaran ustedes. Ya saben qué hacer, y saben lo que acepto escuchar…leer, o cómo se diga…escriba; ¡ustedes me entienden! (dioses, hoy estoy teniendo trastornos xP) Ok, espero críticas constructivas y….¡contesto reviews!

astrid hofenson5757: jaja, me alegro que te causara gracia XD Acá está la continuación a la aparición, así que espero te haya gustado ;3 Nos leemos!

HeiMao.3: me alegro que te guste, y espero este capítulo no sea…demasiado ;) Nos leemos y gracias por comentar ^^

Chicasinmiedo: jaja, sí, y ciertamente disfruto escribir las discusiones ;P (tendrías que ver cómo me peleo con mis hermanos de 10 y 12 años mayores que yo XD) Jaja, creo que tenes razón, habría que hacerles algún tipo de estudio para saber por qué son…así XD Acá está el nuevo capítulo, y espero te haya gustado :3 Nos leemos!

Guest: acá lo tenes! ;D

Cómo ya saben, eso ha sido todo. Muchas gracias a los lectores ninjas por seguir esta historia y a los nuevos follows y favoritos tanto de autora como de fic ^3^ Voy a tratar de tener el próximo capítulo en poco tiempo, después de todo lo tengo más o menos pensado; con suerte otras 2 semanas ;)

Nos leemos chicos!