Hola~ rápido update~~

Para que tengan una mejor noción del submarino (se recomienda leerlo para esta parte para entender mejor): El U-Boot (submarino) que se menciona (en donde esta Ludwig) es una tipo VII A diseñado en 1934 (la verdad es que yo quería utilizar el U-Boot XXI pero eso recién apareció en la mitad de la guerra T-T, no el periodo que relato D': ). Las primeras 10 unidades fueron construidas entre 1935 hasta 1937 (el primer modelo estuvo listo para 1936). Con 2 motores diesel y 2 eléctricos (para navegación silenciosa) y solían llevar 11 torpedos. El ancho es de 5.85 metros (imagínense ese espacio ocupado por los camarotes a ambos lados y las miles de cosas que ponían), eslora total (longitud de extremo a extremo) de 64.5 metros (ambos incluyendo el casco de presión) y una altura de 4,4 metros. Tiene una capacidad de 42-46 tripulantes, 5 tubos lanza torpedos (4 en proa y uno en popa), una ametralladora antiaérea y un cañón. Posee una velocidad de 31 km/hr en superficie y sumergido 15 km/hr. Máxima profundidad operacional es a los 220 metros pero alcanzable son 230 a 250 metros. Podría decir más datos pero con eso ya tienen una noción de cómo es el submarino (espero). La información es cortesía de wikipedia :D.

pues eso~ disfruten~

Mar Abierto

¿Cuánto tiempo habrá pasado ya desde que salimos a la mar? Dentro de esta cosa no sé si es día o de noche, si está despejado o llueve, no sabría qué momento del día es si no fuese por las comidas... No... la verdad es que ni sé si es que estoy almorzando o comiendo. Lo único que sé es que debieron haber sido bastantes porque el olor acá es... bueno, de humano encerrado.

Hey Lud – escuché un murmullo a mi lado mientras pasaba por los camarotes. Sabía quién era... después de todo este tiempo como no lo iba a saber... Claro que era Erich. No para de escaparse de su trabajo, es un total irresponsable.

¿Qué? – me acerqué a donde estaba él y como es de costumbre me mete a su escondite nada original... siempre está en algún camarote. Cerró la cortina.

No puedo creer que sigas tratando de escaparte de tus responsabilidades – Con el tiempo nuestra relación ha sido cada vez más cercana. Al principio aunque tratara de escaparme de él no lo lograba, siempre encontraba alguna forma de evitar que me alejara de él. Además el nombrado duerme debajo mío... literalmente. Ya ha este punto me di por vencido...

Jejeje... alguien tan cool como yo no debería estar en la zona de maquinaria – Además me recuerda bastante a Gilbert. Demasiado para mi gusto... es como un él pero humano. No entiendo como antes no pude haberlo visto.

Ya te lo he dicho antes... has que el capitán te traslade. No creo que ponga problemas. Después de todo es preferible cambiarte a que no hagas nada. – el solo se quejó y con ello quedamos un rato en silencio.

Deberíamos salir un rato... quiero ver algo más que no sea gris por todas partes – sugirió.

Estoy de acuerdo – de inmediato se empezó a mover y me empujo al pasillo. Por la espontaneidad del movimiento no pude hacer nada para no caer. Sentí que choqué con alguien, el cual me salvó del golpe contra el suelo.

¿Ludwig? ¿Qué? – Abrí mis ojos y miré hacia arriba. Era Heller.

Enseguida me paré – ¡Lo siento! – el rió.

¡Hola Heller! – Erich salió del camarote con tranquilidad sonriendo.

Y como era de esperarse Erich se ha robado a nuestro Lud de nuevo – ambos se largaron a reír mientras yo me recomponía y miraba con clara furia al albino.

No es gracioso – dije en voz baja -¡¿Por qué hiciste eso? – ambos callaron sin dejar de lado una sonrisita en sus rostros.

¡Mira! ¡No es lindo cuando se frustra! – exclamó Erich – '¡Es muy parecido a Gilbert!' – ambos volvieron a reír y yo sentía como mis mejillas empezaban a arder.

¡Res-pon-de-me! – el hombre ya más tranquilo sonrió.

Bueno ¿no acordamos que subiríamos a ver el mar y el cielo? –dijo con simpleza.

No... bueno sí... pero no ahora... nunca dije eso – Heller se despidió de nosotros diciendo algo de tener que ir a su área o sino moriría.

Como sea, hagamos esto ahora. Para que esperar. – sonrió.

¡Pero! – Antes de que pudiese continuar un fuerte grito recorrió toda la nave.

¡ALARMA! – La luz roja se encendió, y el pasillo se obscureció. Todas las cosas adquirieron un tinte rojo. – 'Un barco inglés... o tal vez un convoy...' – sin pensarlo dos veces empecé a correr a la proa del submarino como todas las personas lo hacían. De este tipo de cosas depende la vida de uno. Si no nos sumergimos a tiempo nos pueden detectar y todo estaría arruinado, asique entre más peso haya en la proa más rápido nos sumergiremos.

Ya habíamos practicado esto antes de emprender el viaje, por lo que se facilitó atravesar la cantidad de obstáculos que había en mi camino. Pronto estuve en la proa con el resto de los tripulantes. Uno pegado a otro, piel contra piel. Traté de calmar mi respiración pero este tipo de situación me lo dificultaba. Empecé a mirar el pasillo. Aun habían hombres que corrían hacia acá y los últimos hombres que estaban en superficie bajaron por la escalera.

Cuando todos estuvimos en nuestro lugar lo único que se oía eran nuestras respiraciones agitadas. Estábamos todos esperando con ansias la información que el capitán nos daría.

Tenemos un destructor enfrente nuestro – nuestras respiraciones pararon un momento. Esto es lo peor que nos puede haber pasado. Todos los sabíamos. – Bajemos hasta los 70 metros por ahora y empecemos con navegación silenciosa – comandó Müller.

La gente empezó a pararse mientras que el sonido de los motores desaparecía. La mayor parte de la tripulación estaba en el centro de control esperando lo que diría el sonidista.

Ahora solo se podía escuchar el sonido del agua a nuestro alrededor lo que me calmó ligeramente. Recién allí noté que Erich estaba a un lado mío de lo más calmado y que Heller estaba por atrás de nosotros.

Alexander... ¿hay algo? – preguntó casi en un murmullo el capitán. El joven asintió.

Están bastante cerca... – A pesar de que esta situación pone en riesgo mi vida no me preocupa eso. No pude evitar pensar en Gilbert... ¿Qué pasaría si muero acá? ¿Me odiará por lo que le hice? ¿Me extrañara?

La única razón por la que no quiero morir es para encontrarme con el de nuevo...

Baja hasta los 170 metros – comandó Müller - Esto es malo... si activan su radar estamos perdidos... – 'Gilbert... si llego a morir acá... tengo miedo Gilbert' – apreté mis puños con fuerza. Sentí que una mano apretaba mi hombro... era de Erich... creo que sabe que tengo miedo ahora... - ¿Qué tal?

Vienen por el noreste... a unos 76 grados... en poco tiempo más deberíamos ser capaces de oír las hélices del barco. – La tensión se podía sentir en el aire. En efecto en unos minutos empezamos a escucharlo... poco después para nuestra desgracia se escuchó el radar de los británicos.

"Vamos a morir", "estamos perdidos", "No puede ser... ¿por qué a mí?", entre otras cosas fueron murmuradas. Enseguida el capitán nos callo. Erich se acercó y murmuro a mi oído – No les hagas caso, no moriremos acá. - ¿Cómo sabe que me lo que decían me alteraba más? No lo sé. Lo único que puedo asegurar es que me tranquilice levemente, aún sabiendo que el mismo no sabía si sobreviviremos. Al menos tenía un apoyo emocional a quién recurrir en este momento.

Gracias – murmuré mientras lo miraba. El solo sonrió.

¡Silencio! Aun tenemos la posibilidad de que no nos localicen, pero si empiezan a hablar tanto no tendremos ninguna. – Eso hicieron... pero no funciono, el radar de igual forma empezó a acelerar el sonido... señal de que nos estaban ubicando.

Están encima de nosotros – murmuró Alex.

Bajen un poco más – murmuró Müller.

El sonido del radar empezó a detenerse... y se escucho cada vez más lejos... varios suspiraron pero no era momento de relajare... saben que estamos aquí. – 'Hermano... ayúdame a salir de esto...' Empecé a recordarlo, a recurrir a mis memorias más felices con él. Como deseo estar en nuestra casa, juntos en el sillón conversando sin importarnos el tiempo. – 'Gilbert...'

¿Por dónde se han ido? – preguntó el capitán.

Sudeste... virando hacia nuestra dirección capitán – decía con tristeza el sonidista

Me lo esperaba... no pararán hasta que nos hundamos – Murmuró de igual forma.

Nuevamente el sonido del radar apareció. Era como una bomba a punto de explotar, anunciando nuestra perdición. No era necesario mirar nuestro alrededor para saber que los niveles de angustia y tristeza eran excesivos. Esta vez... no tuvimos suerte como la anterior. A medida que el sonido se hacía más fuerte la frecuencia aumentaba. Llego hasta el punto en que el sonido ya se podía apreciar como uno solo. El enemigo ya nos localizo en definitiva... ahora solo quedaba esperar lo inevitable.

¡Ack! – Grité o gritamos, no estoy seguro. El submarino se sacudió con tal fuerza que me golpeé con fuerza en la muralla de metal y junto con ello un ensordecedor ruido invadió el lugar. La explosión por suerte no fue lo suficientemente fuerte para que la nave colapsara. A este punto el pánico se apoderó de mí. No sé si temblaba o si me había congelado en el lugar. No sé si los otros corrían o gritaban. No sabía nada. Me quedé apoyado en la muralla. – 'No quiero morir, no acá... no sin antes' – Gilbert – dije sin pensarlo dos veces. A este punto ya lo único que quería era estar al lado de él sin importar que.

Por unos segundos todo se tranquilizó, y volví en mí. Me percaté que el capitán daba instrucciones, pero era como si hablase en otro idioma. No podía entender nada. Al parecer no me he calmado en absoluto. La parte de mí que sabía que pronto llegaría el segundo impacto me acosaba.

Después hubo un profundo silencio. Cerré con fuerza los ojos. Quería que esto terminara pronto. Si iba a morir que no fuera de esta forma tan tormentosa. La segunda explosión aconteció, sucediendo la misma secuencia que antes. Abrí mis ojos y hubo un estruendo cerca de la escotilla. Miré que pasaba. Las válvulas habían colapsado, se reventaron, ahora por ellas salía chorros de agua – Esta vez no tuvimos tanta suerte ¿huh? – escuche a Erich decir a un lado mío con bastante calma.

¡Vallan y arreglen esa cosa! ¡Sonidista dígame que pasa! - un grupo de hombres se abrió paso entre la multitud y fueron hasta el lugar indicado. El resto se quedó pendiente a Alex.

Pasaron de largo – dijo el joven con leve esperanza.

¡Ya lo oyeron! ¡Es nuestra oportunidad! ¡Desciendan hasta los 220 y activen el motor que esto ya no se trata de pasar desapercibidos! – otros más corrieron a la sala de máquinas. El subcomandante habló.

Señor... Es peligroso descender más de lo que ya lo hemos hecho, hemos recibido mucho daño – dijo el hombre nervioso.

¡Pero no es el límite! ¡Es arriesgarnos o morir por esos perros ingleses! Asique haga lo que le digo – El hombre asintió y dio la orden para sumergirse aun más. Enseguida el submarino empezó a chirrear por la presión del agua ejercida en la máquina. Era escalofriante. Se escuchaba como si el metal se arrugara... me dio la sensación de estar en un submarino de papel que en cualquier momento podría ser aplastado por la mano del agua. Todos quedamos en silencio de nuevo escuchando ese espantoso ruido.

Los tornillos empezaron a saltarse de sus lugares, parecían balas enormes de metal. Alguien dio un alarido de dolor. - ¡Mi pierna! – miré a donde provenía el grito y los quejidos. Vi como un hombre se tomaba desesperado su pierna izquierda, tapando la herida. Corrí hacia él instintivamente y me agache a su lado.

¡Tranquilo! Déjame ver – los ojos verdes del hombre me miraron con dolor pero me hiso caso. Pude apreciar que la cabeza del tornillo estaba enterrada. Había causado una herida muy profunda – 'Estas cosas son en verdad proyectiles' – Agradece que no te llego en otra parte compañero – dije optimista. El hombre sonrió con debilidad sin dejar de quejarse.

¡Sáquenlo de acá! – gritó Müller. Siguiendo sus ordenes lo ayude a pararse. Otro hombre se nos acercó.

Llévalo a la enfermería. Cuando lleguen tendré todo listo – era el doctor del submarino. Uno de los pocos que ya ha estado en situaciones como esta. Dicho eso corrió por el pasillo.

¿Vamos? – el otro asintió. Con cada paso se quejaba. – '¿Cómo atenuar aunque sea un poco su dolor? Lo único que se me ocurre ahora es distraerlo' - ¿Cómo te llamas? – el chico jadeaba ya. – 'Debe ser insoportable'.

Emil... ¿Tú? – dijo mientras me miraba.

Ludwig... y ¿Cuántos años tienes? – Calculaba cuanto nos demoraríamos en llegar allá... estaba casi al final del submarino esa dichosa sala asique 5 minutos nos tomaría... o tal vez más. Todo depende de Emil.

17... me imagino que soy menor que tú – Al parecer mi táctica funcionaba porque ya no se quejaba como antes.

Por un año – me miró con sorpresa.

Pero eres... – sabía que diría.

Entrenamiento... mucho entrenamiento – el asintió.

Has de ser el ideal del ario – nunca me lo habían dicho... pero era cierto. La raza superior que tanto adoraba mi jefe era algo como yo. Soy alto, fuerte, rubio, de ojos azules, disciplinado, sano... El chico tenía razón.

Conversamos de cosas triviales hasta que al fin llegamos, lo puse en la cama y vi que tratamiento le aplicaban. Fue bastante simple para mi impresión. El doctor solo cortó el pantalón, tomo unos cuantos instrumentos quirúrgicos y empezó a retirar el tornillo de gran tamaño. En seguida el joven se movió con dolor y grito. – Ayúdame con esto. No puedo sacar eso si no para de moverse - asentí y con rapidez me puse encima de él tratando de inmovilizar su tronco, mientras sujetaba con fuerza la pierna.

Emil, entre más rápido hagamos esto menos te dolerá. Yo se que puedes aguantarlo. – Se tranquilizó por unos instantes hasta que el doctor retomó su tarea. Los gritos reaparecieron y tuve que aplicar mayor fuerza. – 'Si solo pudiéramos aplicarle algún sedante... pero no es posible, no tenemos el suficiente dinero para abastecer tantos privilegios médicos, solo lo básico' – Vi como con delicadeza el hombre saco el tornillo, hasta que al fin salió la cabeza de este y los movimientos del joven cesaron... como sus gritos. Se tiró el objeto a un lado y vi como se tomaba el alcohol para desinfectar – 'Oh... mierda...' – Espera... déjame... – Al parecer el doctor entendió y me di la vuelta. – Escucha... Siento esto pero no hay más que se pueda hacer. – El chico me miró desconcertado hasta que nuevamente empezó a gritar.

¡Arde! ¡Suéltame! – empezó a empujarme, por eso tuve que sostenerle las manos. No había visto a un hombre sufrir de tal forma en mi vida... y esto era un procedimiento simple. El doctor termino con eso y el cuerpo del hombre se relajo. Fue allí recién que pude salir y ver como terminaba. Le pusieron unas vendas y después el médico me dijo que no podría pararse (mejor dicho pararse sería muy doloroso) para que ahora se moviera. Entonces me fui, ya no era necesitado más en ese lugar.

En ese momento me di cuenta de que la situación a mi alrededor fue ignorada por completo. Curioso como la mente funciona. Al principio estaba paralizado pero después de lo que ocurrió... entre como en un trance. Ahora que ya no tengo esa ocupación la adrenalina volvió a mí, pero no tanto como antes. Antes el pánico dominaba, ahora es más lo que va a suceder... curiosidad si se puede decir.

Corrí por el pasillo a la sala del control para saber qué pasaba. Ya no se oía ninguna hélice, o tal vez se camuflaban bajo el sonido de los arreglos que requería el U-boot. No estoy seguro. Para cuando llegue, el ambiente seguía tenso. Al parecer aun estábamos escapando de la nave inglesa. Ubiqué a Erich y me acerqué a él - ¿Qué pasa? – el albino se apoyó en la muralla tranquilo.

Tal parece que lo estamos perdiendo, se fueron por el camino equivocado y ya no nos podrán localizar. Están muy lejos y nosotros muy profundo. Al parecer la lady luck ha vuelto a nosotros – arqueé una ceja.

¿Entonces porque hay tantas personas acá aun? – dije dando un vistazo alrededor.

No lo sé... personalmente yo estoy acá porque no tengo nada más que hacer ¿Supongo que el resto espera ordenes? – Asentí y di media vuelta.

Entonces me voy a mi camarote – dije con simpleza. La verdad, y no sé porque, me dieron ganas de ver las fotos que traje conmigo. Debe ser por lo que acabe de pasar... tal vez quiera recordar después de una experiencia tan peligrosa... no sé... solo hago suposiciones la verdad.

Ok, te veré luego. En una de esas me requieran acá – Así como lo dije lo hice.


Rayos... ocho días... ¡Ocho endemoniados días y ya estoy más que desesperado! ¡Y me queda todo un mes o más!– Decía mientras marcaba el calendario de Ludwig.

Desde que Ludwig me dejó acá, en Alemania, me he rehusado a dejar esta zona. No voy a regresar a mi puesto hasta que lo vea pisando tierra. Muchos creerán, o creen (especialmente Austria desde que le comenté de mi situación... tuve que aguantar su regaño de unos cuantos minutos) que es algo egoísta e infantil. Para mí no lo es. ¿Y que tiene si lo es? No se deberían meter en mis asuntos. Si les gusta, bien, si no, pues muéranse de rabia o algo, así no molestan.

Además no es como si haya dejado tirado mi trabajo completamente... desde acá doy las instrucciones y me informo constantemente de la situación allá.

Pero igual...No entiendo cómo quieren que haga mi trabajo bien si mi pequeño hermano menor y amante esta allá afuera, en uno de los lugares más peligrosos que puede haber. Lo puedo perder en cualquier momento. Es decir si a esa máquina que se sumerge le llega a pasar algo ¡instantáneamente Ludwig se muere!. Estoy casi 100% seguro que su condición de país no le serviría en una situación como esa.

Hubiera preferido mil veces más que me hubiera acompañado... pero nooo, tomó lo más peligroso. Si hubiese tenido que elegir preferiría que fuera al combate aéreo a que fuera al mar.

Además como puedo estar tranquilo si ni siquiera sé si aun está vivo, estoy en completa ignorancia. No puedo comunicarme con él por cartas como antes.

Fui a acostarme, ya era tarde. Gibirt de lo cansado que estaba se fue antes que yo de lo tarde que era. Hace ya tiempo que se había escondido el sol. Y estaba cansado... aun no me recuperaba de mis primeros días en vela.. Subí por las escaleras, y como varias veces ya me ha pasado desde la partida de Ludwig, se me hicieron eternas. Caminé por el pasillo y entre a la habitación de Ludwig (Bueno, más bien compartida... pero esencialmente de Ludwig porque tengo una propia). Desde que se ha ido he estado durmiendo allí.

Mientras me dirigía a la cama me sacaba la ropa hasta terminar en calzoncillos. Me acosté y miré el mueble que está a un lado. Allí contemple una foto nuestra que fue tomada recientemente. Justo antes de que me fuera a Polonia... me lo había pedido tanto, decía que así tendría algo con que recordarme. Irónico, ahora yo soy el que debe recordarte a ti Ludwig, con esta foto. ¿Pero donde habrás dejado el resto? Recuerdo que nos sacaron más de una... aunque nunca las alcancé a ver. Que importa, no debería estar pensando en cosas tan triviales como esa.

Desde que me fui has estado mirando esta foto ¿Verdad? ¿Cada noche? ¿Cómo yo lo hago ahora? ¿Te sentías como yo acaso?

Me di media vuelta, mirando el techo blanco. – Ahora entiendo cuando decías que te sentías solo... – murmuré mientras apagaba las luz de la habitación. Cerré los ojos y traté de dejar mi mente en blanco... lamentablemente no era así. Entre mis recuerdos y cierta incomodidad en el cuello no lograba conciliar el sueño.

Debe ser la posición... –me di media vuelta mientras movía la almohada. Aun no lograba acomodarme. – ¿En verdad es mi posición? ¿O es porque estoy especialmente alterado últimamente? –gruñí. Y no solo por la situación en que me encontraba, sino también porque no he parado de hablar solo.

Sentí unas pisadas acercándose y después algo se subía a la cama.

Miau~ lo escuche en mi oído literalmente... debe ser el gato parecido a mí, algo tiene conmigo – Hey, si vas a dormir acá, hazlo calladito como tu compañero. – el gato negro siempre se acostaba a los pies de la cama y se queda allí. Tal vez durmiendo o mirando, como está oscuro no se que hace.

Nuevamente maulló - ¿Le hacías lo mismo a Ludwig o acaso soy yo el único que al que te gusta molestar? – nuevamente maulló, pero esta vez pude haber jurado que se reía de mí. – Cada día me vuelvo más loco... ¡Ves Ludwig lo que me haces!

Los gatos a parecer me entendieron y se molestaron (debo estar muy solo o loco para creer esto). Como sea, no creo que el gato blanco haya puesto sus uñitas en mi mejilla justamente después de haber lanzado ese comentario y el negro solo gruño gracias al cielo. Honestamente que pasa con los animales hoy en día. – ¡Ya entendí! No más de echarle la culpa a Ludwig. Mein Gott... – el blanco se fue y se recostó al lado del negro. Toque donde me había rasguñado – Eso dejará una marca...

Ya nuevamente en el silencio empecé a recordar a Ludwig... aspire el olor de la almohada... tenía una leve esencia de él. Me lo empecé a imaginar... como si estuviese al lado mío, sin despegar aquellos hermosos ojos azules que posee de mi rostro, respirando acompasadamente, con un ligero tinte rojo sobre sus mejillas...


Saqué unas las fotos que traje de mi libreta, donde supuestamente debía dejar registros para el reportaje. Las luces se encendieron en todo el submarino – 'que oportuno' – al parecer ya estamos fuera de peligro.

Cerré la cortina y gracias a las luces de afuera podría ver relativamente bien. Me acomodé y comencé a recorrer las fotos. No había traído muchas, solo las que más bonitas o las que me traían recuerdos. – 'Es una lástima que antiguamente no hubiesen esos artefactos... me hubiese gustado tener más de estas fotografías.'

Miré con detenimiento cada una de ellas... la primera era de mis perros jugando y los gatos mirando como jugaban desde un árbol – '¿Estarán bien ahora? Los extraño' – Después fui a la siguiente donde se encontraba Italia del Norte a mi lado, no pude evitar sonreír ante el recuerdo que apareció – 'Realmente este chico es mi debilidad. Ya no puedo separarme de él, quién sabe qué le podrá pasar si lo dejo solo' – Y así seguí mirando, pase por las fotos con Austria y Hungría, - 'Y pensar que no paran de pelearse. ¿Cómo estarán ahora?' - Francia, – '¿Por qué siempre nuestros jefes están en desacuerdo?' – España, – 'Ese tío, debería parar de negar sus sentimientos. Basta con verlo para saber que quiere a Francis... Si no lo hace pronto juro que haré algo' - Japón – 'Nunca se que piensa ese tipo' -... hasta Italia del Sur tenía entre mis fotos (aunque no me lleve bien con él, se porque es... algún día debería decirle que mi intención no es tener una relación romántica con su hermano). Entre otros países más como Suiza o Lily.

Después empezaron las de mi hermano... las fotos más dolorosas que ver ahora. No podía pensar en nada al ver esas fotos la verdad.

Tomé la libreta y busqué un lápiz... la abrí l. Según lo que llevo escrito hemos estado 12 días en el submarino... ya no sé... últimamente he escrito cuando se me da la gana. Pasé por las cartas, cada una más larga que la otra.

No puedo creer que esto me haya servido tanto... ¿Debería dárselas a mi hermano? Es decir... el soldado que hacía esto dijo que se las iba a entregar a su amante... ¿Lo habrá hecho? Como les habrá ido... ¿seguirán con vida?

Con ello empecé a escribir.


Brüther...

Es mi doceavo día en el submarino. No te lo puedo asegurar a decir verdad porque acá adentro es como si el tiempo se detuviera. Lo único que me da una noción de que día son esta colección de cartas. Bueno, siendo sincero, ni siquiera sé si he estado escribiendo una por día. Pueden ser menos o más. Cuando salga de este submarino sabré cual es la respuesta.

Hoy han pasado muchas cosas y me he acordado de ti todo el tiempo... pero después sabrás de ello (si te llego a entregar esto). Ahora me ha surgido una pregunta: ¿Crees que debería pasarte estas cartas?

De seguro dirías : 'Jajaja, West~ ¡Claro que deberías pasármelas! Alguien tan genial como yo tiene derecho a leerlas ¿No? En especial si son para mí' Aun sabiendo que dirías no sé si entregártelas.

Hermano, ¿te has preguntado cómo me surgió esta idea?

Una vez conocí a un hombre, un buen hombre, que mientras estaba fuera en la guerra, le escribía cada día a su novia. Día a día le observaba en silencio y siempre me preguntaba para que lo hacía. No me atrevía a preguntarle eso sí, sentí que si lo hacía pensaría que no debería meterme en su vida. En un momento se dio cuenta de mi curiosidad y amablemente me contó su propósito. Decía que si llegaba a morir al menos tendría algo con que recordarlo y podría expresar sus sentimientos; por eso era que cada una de ellas las guardaba en un sobre y les ponía la dirección. Todas esas cartas eran guardadas en otro lugar más donde decía que se enviaran en caso de haber muerto. Cuando le pregunté qué pasaría si no muere, el contestó: 'Pues podré hacerla doblemente feliz, se dará cuenta de cuánto ella significa para mí'. Después de que conversamos un largo rato nunca más lo volví a ver. Ojalá ahora estén bien.

Jajaja, releyendo este último párrafo me di cuenta que la verdadera razón por la que el hombre escribía no se puede aplicar acá. Si llego a morir, las cartas se perderían conmigo en este submarino, se mojarían y la tinta con la que escribo desaparecería... o tal vez primero se desharía el papel, quien sabe. En todo caso igual no las podrías encontrar. Que tonto ¿no? Hacer algo que tal vez no tenga sentido.

Pero sin importar el objetivo también me sirve a mí... es como terapéutico.

Acabe de ver nuestras fotos. ¿Por qué? Te preguntarás. Bueno, la respuesta puede que no te guste, pero eso no importa. Después de todo tal vez ni siquiera toques la libreta. Retomando lo que decía, necesitaba verla para recordar buenos momentos. Hoy nos enfrentamos (mejor dicho escapamos) de un destructor inglés apenas. Supongo que al momento de localizar el barco estaba muy cerca y no pudimos atacarle...

En todo el rato que estuvimos en esa situación requería tu presencia. Por suerte a mi lado estaba Erich (acuérdate que lo nombre en mis anteriores cartas) que me tranquilizó. Creo que tiene experiencia con situaciones que ponen en riesgo su vida porque estaba muy calmado.

Hoy también ayude a un hombre que se llama Emil. Cuando el capitán ordenó que nos sumergiéramos más, algunos tornillos colapsaron. Parecían balas por la fuerza con las que salían, solo que eran más grandes.

Una de ellas dio en el brazo del chico y me ocupe de él. Después de que vi todo eso comprendí que el dolor de las heridas no es lo único que hay que soportar, también la curación. Es contradictorio pero tiene sentido al mismo tiempo ¿sabes?. Supuestamente a uno le tratan las heridas para que dejen de doler y después no te hagan más daño del que hay, pero la curación igual duele... solo que el objetivo es distinto. Curioso como dos cosas tan distintas pueden ser iguales.

También he decidido que saldré a la cubierta después de todo este tiempo. Creo que me haría bien ver espacios abiertos. Me gustaría volver a apreciar el color azul del mar, el celeste del cielo y el blanco de las nubes... y la luz, la luz natural que nos brinda el sol. Aunque lo que más quiero ver ahora es el color de las plantas, la tierra... pero acá, adentro o afuera es un poco imposible.

Estoy empezando a odiar la comida del submarino. Ya no quedan verduras ni frutas... hace tiempo que se acabaron. Si todavía hay pues debe estar llena de hongos... como sucedió con una ración de pan que fue mal guardada. Ahora que ya no hay mucho comemos todo el tiempo lo mismo. Pero no es como si pueda ser exigente acá.

No sé que más decirte... Ahora mismo estoy en el camarote escribiendo... hace unos minutos se termino el estado de alarma.

Eso es todo... Te quiero hermano... no sabes cuánto te necesito ahora.

Ich lieve dich,

Ludwig


'Estoy cansado... debería dormir un rato, después de todo no me necesitan' – metí las fotos a la libreta y la guardé junto con mi lápiz dentro del forro de la almohada. Me acomodé y cerré los ojos.


Y termino este capítulo~~ Ahora esta una personalidad más ... Gilbert xD ¿Se esperaron esa situación tan pronto? ¿sí? ¿no?

El caso de los gatos salió de una experiencia personal con el mío... la cosa es que mi papá jugaba con él y mi mamá se puso celosa... entonces le empezó a decir tonto, idiota y esas cosas por el estilo... hasta que le dijo maricón. Y, para sorpresa de todos... el gato paró de jugar, miró a mi mamá, hiso un movimiento de cola como de desprecio y se fue...

Y la idea de las cartas surgió porque lo vi en la película de Das Boot... era uno de los que estaban adentro... que finalmente muere :C fue muy triste.

¿Les ha gustado este capítulo? Ojala~~ gracias a todos~

Si quieren dejen un revi x3 me hacen tan feliz cuando los leo~~