Disclamer: Los personajes de Tinkerbell que aparecen en las películas, libros no son de mi propiedad, pertenecen a Disney.
Lo imposible
Capítulo 10: A Tierra Firme.
[Parte 2 – Seis alas]
[Tink]
·¡Tiempos sin vernos! Han pasado un montón de cosas mientras no estabas, ¿qué has estado haciendo estos dos meses?·
"Tink, tenemos que ir al grano, así que espabila"
·Lo sé, lo sé, pero es que no quiero que sea un tostón·
"No va a ser un tostón si lo dices tú. Si lo dijera yo quizás si pero..."
·Qué va, seguro que lo harías genial, ¿quieres empezar tú?·
"No, que me da vergüenza"
·Oh vamos, sólo el principio·
"Qué no, empieza de una vez"
·Está bien mariposa, como quieras. En fin, tengo que poneros al día y ¡al día os voy a poner!, aunque no sé muy bien por dónde empezar...·
"¿Qué tal si empiezas por nosotras?"
·Oh, sí, genial. Me he vuelto adicta a Peri y no hay cura para eso, las hadas sanadoras dicen que tendré que vivir el resto de mi vida con ella-·
"Tink..."
·Vale, ya paro de decir tonterías. No hay día que no vaya a verla para estar con ella y hacer el amor·
"¿H-hacía falta decir eso?"
·Claro que sí. Por fin podemos gozar de una relativa tranquilidad. Hace unas semanas descubrimos que si nos escarchan las alas podemos volar sin problemas por Invierno. Por cierto, ¿estabais cuando se le curaron las alas a Milori?·
"Creo que sí, ahí se quedó el tema"
·Pues eso, Milori está irreconocible, se pasa el día con Clarion y ¡ah! la reina va a dejar de ser reina dentro de poco, lo dijo el otro día. Yo también lo haría si fuera ella. Creo que la reemplazara una tal Fis... Phux...·
"Phyxius"
·Eso, gracias Peri. Es gracioso verlos revolotear y jugar por Invierno como si fueran unos críos, esa pareja se ha convertido en la envidia de todos·
"Dicen que se van a casar"
·Ya... pero sólo son rumores. Ostras, casi se me olvida, oficializamos nuestra relación hihi·
"Sí... Spike no se lo tomó muy bien"
·Deja de preocuparte por ella, a Rosetta también le dio asco y mira, seguimos siendo amigas como si nada, que por cierto, ahora volvemos a estar todas juntas, incluso Vidia se ha juntado con su novia Viola. Hacen muy buena pareja·
"Muchas veces quedamos todos juntos para pasar el día en Invierno"
·Es genial, cada vez hay más hadas que se animan a coger un abrigo y venir. Todos me piden que les haga ropa pero sólo se lo hago a hadas muy especiales·
"O sea a mí"
·Básicamente. A parte de unas pulseras a juego súper chulas que hice para nosotras, ya llevo unos seis vestidos si no recuerdo mal, que por cierto, te quedan de maravilla·
"Son espectaculares Tink, pero no hace falta que hagas más, en serio"
·¿Por qué? Me encanta verte con mis vestidos, estás preciosa·
"Bueno, cambia de tema, eso no es relevante"
·Vale, vale, a ver... Ah, nuestro proyecto de hacer Invierno habitable para las hadas cálidas no salió muy bien, lo único que pudimos hacer es un recinto climatizado en Invierno, cerca de la frontera donde las hadas pueden quedarse hasta tarde, pero no es lo que tenía pensado. Clarion dijo que había que enfocarlo de otra forma así que pasó el cargo a los guardianes de polvo de hada. Dice que si existe una forma de cambiar nuestra naturaleza, está detrás del misterioso polvo de hada·
"Pero no hemos tenido noticias desde que empezaron a investigar"
·Bueno, ha pasado una semana, yo creo que si se dedican a fondo pueden conseguir algo. Estoy segura de que algún día podré quedarme a dormir en tu casa sin congelarme los pies·
"Sí... el otro día casi te quedas sin dedos"
·No fue para tanto·
"Si tú lo dices...·
·Pues eso, que vivimos un poco más tranquilas, el horario de Invierno se alargó y ahora es de nueve de la mañana a siete de la tarde y todo sería perfecto si no tuvieras que ir a Tierra Firme·
"Ya estamos otra vez"
·¿Qué? No quiero que me dejes sola·
"Pero que no estarás sola, tienes un montón de amigas con las que jugar"
·Pero yo quiero jugar contigo·
"Sólo será una semana"
·Una eternidad·
"No puedo quedarme aquí Tink, y yo también lo pasaré mal, ¿qué te piensas?"
·Entonces di que estás enferma·
"Siempre estamos igual, no hay manera"
·¿Qué quieres que le haga? Te quiero demasiado·
"T-Tink, no me achuches..."
·Si me echas de menos vuelves ¿vale?·
"No puedo volver sola cuando me apetezca, tengo que ir con el grupo"
·Entonces iré yo·
"Deja de decir tonterías. Venga va, salgamos que se está haciendo tarde"
·Yo quiero quedarme un rato más·
"Tú siempre quieres quedarte un rato más, venga no me hagas tirarte de la oreja"
·Vale vale...·
Pero era cierto, me había acostumbrado demasiado bien a pasar todos los días con ella, se me haría imposible pasar siete días sin sus besos, me aburriría como una ostra. Era tan perfecto estar a su lado... No volvimos a discutir desde lo de sus alas, bueno, quizás se enfadó un poco conmigo cuando descubrió que leí su diario pero me perdonó cuando le conté mis más oscuros secretos que nunca sabréis.
Mañana será el último día que podré estar con ella y pienso aprovecharlo al máximo, al igual que hoy. Lo siento si me pongo pesada hablando de ella pero es que es lo único que tengo en mi cabeza. Descubrí que a parte de patinar con un don innato, baila como una diosa. Hicieron una fiesta en el palacio de Invierno con música y demás y fue increíble, inolvidable, no os lo debisteis perder.
También fue el cumpleaños de Gliss y lo celebramos como no podía ser de otra forma, divirtiéndonos todas juntas, y cuando digo todas son ella, Spike, Peri, yo, Sled, Slush no vino creo, o quizás sí, no sé, también Fawn, Sil, Ro, Vidia, Viola y... bueno, Iridessa dejó de quedar con nosotras para irse con sus amigas del talento de la luz. Dijo que no le gustaba hacer cosas tan... activas. Nos supo un poco mal pero lo cierto es que cada vez hacíamos cosas más descabelladas, como bajar con trineo por las montañas de nieve, dar saltos con esquís, guerra de bolas de nieve, etcétera.
Y no sé, creo que ya está todo, la próxima vez no os vayáis tanto tiempo que explicarlo todo es un rollo.
Volví a casa tras una larga despedida en el recinto de la frontera. Al final mi mariposa se fue un poco molesta por retenerla ahí tanto rato, pero me prometió que pasaríamos todo el día juntas. Eso esperé.
Fui directa a la cama después de comer algo, tenía que descansar y aplacé el diseño del vestido para cuando no estuviera. Empecé a pensar un vestido en secreto cuando oí que podría haber boda entre Clarion y Milori, y me prometí que sería el más espectacular de todos, incluso más que el de la novia. Tenía que diseñarlo y rediseñarlo para que fuera perfecto.
Me quedé pensando en eso y en Peri mientras divagaba en la cama. Una semana sin ella, me la iba a comer cuando volviera, la echaré muchísimo de menos.
Tan sólo esperé que esos días no se hicieran eternos. Tardé más de lo normal en dormir por culpa de los nervios.
Al día siguiente me desperté temprano. Me puse la ropa de invierno con algo de sueño y desayuné tranquilamente.
Fui hacia la frontera y allí la encontré, tan reluciente como de costumbre.
"Buenos días Tink"
·Buenos días mariposa· nos besamos en la soledad del frío que hacía a primera hora. Era temprano hasta para estar en el recinto, pero ya me acostumbré a las bajas temperaturas de tanto estar con Peri.
"Hoy he soñado contigo"
·¿Otra vez?· nos dirigimos hacia allí con la calma y empezó otro de nuestros maravillosos días. Qué mal acostumbrada estaba.
Nos quedamos charlando ahí hasta que empezaron a venir otras hadas. Entonces me escarchó las alas y nos fuimos a su casa. Su habitación era nuestro recinto climatizado privado, mi calidez había adelgazado sus paredes más de una vez.
Peri se desnudó como de costumbre y nos tumbamos en su cama para hacer el vago, las dos habíamos dormido poco y no teníamos muchas ganas de hacer nada. Nos limitamos a permanecer unidas, a acariciarnos, a memorizar nuestras caras, nuestros ojos, nuestros labios. Adoraba esos deliciosos momentos de tranquilidad, sólo ella y yo, contando lo primero que nos pasaba por la cabeza. Teníamos todo el día por delante y nos lo tomamos con calma.
·¿Qué harás tantos días sin poder masturbarte?· le pregunté sin venir a cuento.
"¿Quién dice que no me voy a masturbar?"
·¿Vas a hacerlo con Gliss en la habitación?·
"Ala, no, sería muy raro, lo haré en la ducha"
·Hm... ¿te apetece probarlo otra vez?·
"¿Ducharnos juntas?" quería volver a intentarlo. Ya lo probamos un par o tres de veces, pero nunca conseguimos encontrar un punto medio entre fría y caliente, era frustrante.
·¿Por qué no?·
"Aún no he dicho que no"
·Tu cara habla por ti·
"Es que... no quiero que tengas que aguantar tanto frío, seguro que duele y todo"
·No te creas, sólo molesta· me miró incrédula ·un poco· siguió sin creerme ·vale, quizás duela un poco, pero sólo es al principio, y vale la pena·
"A mí también me gustaría ducharme contigo y hacer mil cosas ahí pero no creo que podamos encontrar un equilibrio"
·Bueno vale...·
"Pero si quieres te doy un masaje" me alegró de golpe. Sus masajes de espalda eran un billete de entrada al paraíso, sus manos escarchadoras debían tener algún don. Me desnudé por completo en cuestión de segundos, no podía irse sin antes darme ese glorioso placer.
·Lista·
"Qué rápida" lo primero que sentí fue sus dientes en mi trasero.
·Au~· fingí que me hizo daño.
"Te echaré de menos estos días"
·Y yo...· dije con mi boca pegada a la almohada. Subió encima de mi trasero y dibujó un corazón con escarcha para que al fundirse lo usara como lubricante. Me quedé sin habla a partir de entonces.
Pasé un par de semanas liada con los preparativos para que ellas pudieran traer el Invierno y tenía la espalda un poco dolorida. No fue ningún reto para sus maravillosas manos, me hicieron desconectar del mundo poco a poco y cada vez lo hacía mejor.
No sé cuántos minutos pasaron, no llevaba la cuenta, y empezó a bajar por mis riñones hacia las piernas. Cuando llegó a los pies dejé de ser un hada parar convertirme en un ente abstracto que no formaba parte de aquél mundo, me quedé atontada sin sentir frío con sus maravillosos dedos. Perdí varios de mis sentidos durante un tiempo.
Cuando volví en mí, separé mis piernas al intimar el masaje, no había una sensación mejor. Gruñí cuando subió sus manos a mi espalda.
"¿Ya tienes ganas de buena mañana?"
·Hum~· me besó la nuca y el cuello, luego susurró.
"Tendrás que esperar a la tarde, tengo una sorpresa para ti"
·¿Una sorpresa?· mis ojos se abrieron de repente, me encantaban las sorpresas. Me giré lo suficiente y me topé con sus labios.
"¿Crees que podrás aguantar?"
·No· terminé de darme la vuelta y la abracé para besarla con nuestros cuerpos pegados. Disfrutamos de nuestros labios un muy agradable rato. Mi vida cambió de buena a ya puedo morir en paz desde que descubrí sus labios, era la adicción que daba sentido a mi alma.
Nos revolcamos, jugamos a pellizcarnos, a hacernos cosquillas, a erizar nuestra piel, a besarnos por todas partes, a dejar volar nuestros corazones recordándonos lo mucho que nos queríamos. Ella desnuda y su cama eran mi pareja preferida, me aburriría una barbaridad sin poder estar con ella.
Tenía que aprovechar el tiempo al máximo, pero la mañana me estaba pasando volando.
De alguna forma terminamos correteando por su casa jugando al corre que te beso, me tocó a mí ir tras ella. No se valía usar las alas pero al final tuve que hacerlo, otra vez, es muy escurridiza. Terminamos en el sofá donde me encargué de darle un buen castigo de besos y mordisquitos.
Me encantaba, la adoraba, la amaba, la quería el resto de mi vida para mí y para nadie más, era mi cielo, mi corazón, mi preciosa mariposa. No podría quererla más, me hacía inmesurablemente feliz.
·¿Seguro que quieres ir a Tierra Firme?·
"¿Otra vez con eso? Al final me harás cambiar de opinión y todo"
·¿Sí?·
"No Tink, deja el tema ya"
·Ju...·
"¿Salimos con los trineos?"
·¿Lo dices en serio?·
"¿Qué? No quiero pasarme toda la mañana en casa"
·¿Peri? ¿Eres tú?· no entendía por qué quería irse.
"¿No puedo querer salir a tomar el aire de vez en cuando?"
·Pues... permíteme dudarlo, ¿qué ocurre? te he estado notando un poco extraña·
"Bueno, vale, forma parte de tu sorpresa y tenemos que salir un rato. ¿Patinar, trineo o elige tú?"
·Ah, así que es por eso, pues... patinar· hice un esfuerzo para no insistir, no quería estropear su sorpresa.
"De acuerdo" otro beso y nos vestimos. Se acercaba la hora de comer por lo que intuí que se trataría de una comida especial o algo, no vi a sus amigas por ninguna parte. Me fijé en que se ató un pañuelo en su muñeca, pero decidí no preguntar.
Patinamos alegrando la vista a todos aquellos que nos veían, con nuestro don natural para deslizarnos por el hielo y nuestro amor natural para bailar la una con la otra. Disfruté de otro pequeño y mágico momento que no quise olvidar. Si prestaba atención, podía ver un aura de felicidad que nos envolvía. Mi vida tenía más color con ella a mi lado.
Tras una hora aproximadamente, nos dirigimos hacia su casa y me puse nerviosa. Cuando estábamos llegando me frenó, pude ver un corazón rojo que colgaba en la puerta de entrada.
"Date la vuelta" me puso el pañuelo en los ojos y me lo ató para que no pudiera ver nada.
·Qué guai·
"Vamos, te guiaré" me cogió la mano y fue guiándome pese a que me sabía su casa de memoria. Me frenó con un beso cuando llegamos al centro del comedor. Esperé a que me quitara el pañuelo para abrir los ojos "Sorpresa~" dijo en voz baja.
Me derretí cuando vi la decoración que adornaba cada rincón. Se respiraba un ambiente romántico por la luz atenuada por las cortinas de color rojo, a juego con el mantel de la mesa, un conjunto de cenefas de corazoncitos que punteaban en las paredes y un camino de pétalos de rosa que llevaba a la habitación. La comida, acompañada de dos largas velas, no era para nada elegante, pero era mi favorita y así lo preferí.
Colgando del techo con un hilo, habían unas quince o veinte pequeñas notas que rodeaban la mesa en círculo, y en la silla había un regalo.
·P-Peri eso es...· me quedé sin palabras, literalmente. Cuando me di la vuelta para dirigirme a ella vi que había una pancarta encima de la puerta de entrada que ponía, 'Cásate conmigo' y debajo 'Es broma. Gliss'. Me reí pero mi corazón casi explota al leer la primera línea.
"¿Qué?" se dio la vuelta y rápidamente lo quitó haciéndolo una bola "Maldita Gliss, esa me las pagará" se fue volando hacia la habitación y volvió un poco más tranquila.
·Mariposa, nada podría estropear este increíble momento, no te preocupes· dejé caer mis manos en su cintura, y le di el beso más tierno que pude ·Además, si me lo pidieras, te diría que sí· sus ojos se volvieron zafiros en ese momento ·Gracias por todo esto, es perfecto· su rostro se enterneció hasta lo inimaginable, sus mejillas, su boca, su expresión, pocas veces la había visto tan adorable como en ese momento.
"Tenía que poner te quiero pero... creo que es mejor así" me abrazó ofreciéndome el calor de su felicidad y me di cuenta de que no podría vivir sin ella, justo el día antes de que se fuera.
·Quédate. Sé que es muy egoísta y que no estás de acuerdo con eso pero quédate, no podré pasar una semana entera sin ti·
"Cielo... Sinceramente, ¿tanto quieres que me quede contigo?"
·Sí·
"¿Incluso si eso significa que deje de hacer algo que llevo meses esperando?"
·S-sí...·
"Tink..."
·Te he dicho que era egoísta·
"Lo sé, lo entiendo, sé todo lo egoísta que quieras, pero con eso no... Yo también deseo estar contigo y sería maravilloso que pudieras venir a escarchar conmigo, pero hay cosas que no se pueden. No te enfades porfa"
·No me enfado, sólo...·
"Venga, aún no has visto la mejor sorpresa, no te me desanimes"
·Sí... Perdona, pero es que me aterra la idea de estar sin ti, siento como si te perdiera·
"No me vas a perder para nada, ya te dije que te escribiría una carta todos los días, no te preocupes tanto ¿quieres?"
·Sí...·
"Prométeme que tú también estarás bien"
·Hum·
"¿Hum? Vamos Tink, no me he pasado los último días preparando esto para un 'hum'"
·Está bien, intentaré no volverme loca sin ti·
"¿Seguro?"
·Hum·
"Bueno... ¿Abres el regalo? Mi futura esposa" esas palabras resonaron en mi mente.
·¿P-Peri?·
"E-era una broma..." sonaba demasiado bien para ser verdad. Me cogió el regalo por mí y lo dejó en la mesa "Con cuidado, es muy frágil" pesaba bastante cuando lo rote hacia mí, era totalmente cuadrado, de dos palmos de altura y no tenía ni idea de qué podría ser.
·¿Esta es la super sorpresa?·
"Bueno, sería la segunda, la super sorpresa viene después" lo abrí con cuidado y me acerqué cuando se cayeron las paredes al quitar el lazo. Mis ojos se quedaron como platos al ver, desde muy cerca, lo maravillosa que era aquella escultura de hielo. Éramos nosotras dos, besándonos, inclinadas hacia delante con las manos abiertas hacia atrás, con nuestras alas hacia arriba perfectamente modeladas, con la ropa que solíamos llevar.
·Por la segunda estrella, esto es... es... ¡me encanta! Está increíblemente bien hecho, y la postura que tenemos es perfecta, ¡me encanta! ¿Quién ha hecho esta maravilla?· no podía despegar mis ojos de tal pieza de arte.
"Yo~"
·Venga ya, tengo que darle las gracias, ¿quién ha sido?·
"Tink, lo he hecho yo, ¿no me crees capaz?" la miré sin terminar de creérmelo.
·¿En serio? ¿Lo has hecho tú? ¿¡Desde cuando eres tan buena con el hielo!?·
"Supongo que desde siempre, no lo escribo todo en mi diario ¿sabes? pero eso no es hielo, es escarcha compactada y pulida. Pensé hacerte un regalo y hablando con las chicas se nos ocurrió hacer una esculturilla"
·Pero Tink, está increíblemente bien hecho, es que hasta tenemos pestañas, ¿cuánto has tardado en hacerlo?·
"Bueno... casi dos meses"
·¿¡Qué!? Pero si eso es casi cuando nos conocimos·
"Más o menos, sí, nueve días después de conocerte"
·Cielos... aún no me lo puedo creer· seguí admirando esa preciosidad.
"Algo tenía que hacer cuando te ibas al tu casa por la noche, y cómo no podía dejar de pensar en ti..."
·Fíjate, pero si hasta tiene nuestras las pulseras...·
"Sí... ¿Entonces te gusta?"
·¿Qué si me gusta? ¿¡Qué si me gusta!? Ni mi mejor invento se compara a esta genialidad, es una preciosidad, no podía ser más perfecta, deberían exhibirla en el palacio de hielo para que todos la vieran·
"Con que la veas tú es suficiente"
·Tienes un talento increíble Peri, muchísimas muchísimas gracias·
"¿Eso significa que dejarás de insistir en que me quede?"
·No, pero estoy segura de que lo harás genial·
"Gracias por entenderlo" me besó y movió la escultura en el centro de la mesa "¿Comemos?" nos sentamos y nos pusimos a disfrutar de la comida.
Charlamos sobre su recién descubierto talento por la escultura, sabía que era muy buena escarchando por no hasta ese punto. Dijo que le había quedado tan bien por el amor que le puso, qué tierna.
No quería que ese día terminara nunca pero ya habíamos pasado la primera mitad, cada vez quedaban menos horas para tener que decirle adiós, menos de veinticuatro horas y me pasaría casi ciento setenta sin verla, dolía sólo de pensarlo.
Terminamos de comer sin darme cuenta, nos quedamos hablando sobre un mundo perfecto donde yo hubiera nacido en Invierno. Dentro de mí sentía que había nacido para estar allí, que mi lugar estaba entre el blanco y que tenía que ser escarchadora. Haría mil maravillas si pudiera crear escarcha con las manos.
Cambié de tema cuando recordé que aún me quedaba una sorpresa por descubrir.
"Ven, ahora toca el postre" dejamos los platos por ahí y me acompañó a la habitación. Tenía un rastro de velas al pie de la pared haciendo crepitar el ambiente, el rastro de pétalos terminaba en la cama donde había una bolsa y encima del cabezal estaba lleno de corazones que crecían de abajo a arriba. También había un bol con fresas en la mesita de noche.
·Waoh...· me hizo sentar en la cama y se llevó la bolsa.
"Espera aquí un momento ¿vale cielo? Ahora vuelvo" no sé qué era, pero había un delicioso olor a canela.
·Vale· se fue con una sonrisa y la esperé durante unos pocos minutos.
Apareció tímidamente por la puerta únicamente con un finísimo vestido negro ajustado, con trasparencias sugerentes y agujereado que volvería loca a cualquiera. A penas le llegaba a la altura de los muslos y tenía dos finas tiras ofreciendo un escote que pese a su falta de pechos, le quedaba de maravilla.
·Eso sí que no me lo esperaba, date la vuelta· me dio un vuelco el corazón al ver su belleza rozar la perfección, sus curvas, su espalda descubierta, el borde del vestido que descubriría su trasero con un soplo, todo ella me provocaba, no pude mantenerme sentada.
"¿Qué ta-" la besé cuando terminó de dar la vuelta, la agarré entre mis brazos y la llevé marcha atrás hacia la cama, haciendo que quedara encima de mí.
·Estás espectacular, no llevas nada debajo ¿verdad?· negó con la cabeza. Me mordí el labio inferior viendo lo atrevida que se había puesto para mí. Quise preguntarle de dónde lo había sacado, pero preferí devorarla. Le di media vuelta para dejarla bajo mis manos y recorrí su cuerpo por ese espectacular vestido que cubría su entrepierna por dos dedos.
Si fuera comestible, ya no quedaría vestido. Volvía a sus labios y dejé que la lujuria me controlara como si fuera la última vez. Mordiscos, chupetones que durarían días, lengüetazos y cariñosos arañazos me hicieron arder en poco tiempo, me perdí en un océano de excitación que me humedecía por dentro y por fuera. Me deshice del abrigo por el calor que me hacía sentir.
Llevada por inercia, mi mariposa cambió de posición conmigo y me hizo perder el norte con su fuego interno. Pocas veces la había visto tan agresiva, tan inquieta e impaciente. Queríamos más y más, éramos conscientes de que pasarían días hasta que pudiéramos volver a estar juntas por lo que perdimos el control.
Me bajó el vestido y lo rasgué para poder quitármelo rápidamente. Se hizo con mis pechos y me agarré con fuerza a la cama por no querer hacerle daño. Pasé mis piernas por detrás de su espalda y le pedí que se lo pusiera con mi cuerpo. Las palabras eran innecesarias llegadas a este punto.
Me arañó al quitarme los pantalones y bragas con fuerza, sacó el pene artificial que tenía en el cajón de la mesita de noche y se lo puso en un abrir y cerrar de ojos. No era ni mucho menos la primera vez que lo usaba.
Me abrí para ella y sin más preámbulos, sentí como su rudeza se convertía en flamante placer. Estaba más receptiva de lo habitual y ella más carnívora que nunca. La agarré por la espalda, casi clavando mis uñas en ella para soportar las envestidas. Gemí como si quisiera que Invierno me escuchara, gocé del sexo más intenso y puro que pude llegar a imaginar, íbamos en perfecto compás hacia el eterno clímax.
Perdí la noción del tiempo y cambiamos de postura, no hizo falta decir nada, un gesto fue más que suficiente. Se estiró bocarriba y me puse a botar pasando a llevar las riendas. Me faltó aire para lidiar con tanta locura, estaba sudando y el frío impactaba en mí envolviéndome en vapor. Sería capaz de derretir a Peri con un abrazo.
Mi cuerpo estaba llegando al límite pero decidí romper esa línea, decidí que hoy me pasaría de la raya, que destrozaría las ventanas con mis gritos y derretiría la habitación con mi temperatura. Llegué a perder la noción del espacio, no dejé de pedirle más y nos movimos.
A cuatro patas y con Peri detrás de rodillas agarrándome de la cadera, sentí cómo chocaba contra mí con fuerza, casi con rabia, con intención de hacerme venir. Pese a sentir que no podría más, aguanté con todo lo que tenía, o más bien con lo que me quedaba de fuerza, no estaba dispuesta a rendirme tan fácilmente.
Pero ella tampoco se iba a rendir, fue ajustando la frecuencia hasta encontrar mi punto débil y devastarlo. Mis fluidos ya estaban corriendo por mis piernas, mi descontrolada vagina me pedía a impulsos que me dejara ir y empecé a creer que explotaría de un momento a otro. Sin embargo, no quería abandonar ese momento, no quería dejar de sentir ese glorioso placer que invadía mi mente.
Terminé abatida sin más remedio, convulsionada por el reflejo de las penetraciones, con la cabeza aún dándome vueltas y con el frío de su cama cubriéndome el torso, bajando mi temperatura. Peri ayudó a enfriarme descansando en mi espalda, agitada aunque no tanto como yo.
"¿Has estado aguantando?"
·S-sí...· tardé unos segundos en volver a la tierra, estaba hasta desorientada. Busqué sus labios cuando pode volver a moverme tras unos segundos. Las dos estábamos sudando pero eso no impidió que mis besos navegaran por su cuerpo.
"Ya tienes otra cosa para arreglar"
·¿Eh?· le dejé espacio y me enseñó las tiras de nuestro juguetito rotas ·Vaya...·
"He tenido que ir sujetándolo al final, pensé que no te vendrías nunca"
·Es que se estaba demasiado bien allí arriba· fui besándola mientras le quitaba el vestido despacio. Tenía que ir con cuidado de lo ceñido que le quedaba a su cuerpo, no quería tener que arreglarle también su precioso vestido.
Terminamos deshaciéndonos de él entre las dos, luego se me ocurrió una idea al verla tan sofocada.
·Creo que deberíamos darnos una ducha· dejamos de besarnos entonces.
"Tink... si quieres puedes mirarme mientras me ducho, pero no creo que debas entrar conmigo"
·Venga... sólo será entrar y salir. Es que te pones muy dulce después de ducharte·
"Hmm... ¿Sólo entrar y salir?"
·Sí, tú te puedes quedar un rato más si quieres· me besó.
"Vamos" no mentía, su piel se hacía irresistible con el agua, sus labios se volvían jugosos melocotones y su pelo mojado la enternecía.
La seguí hacia el baño y entró primera en el plato de ducha. Era suficientemente grande para las dos, con una fina puerta de hielo corrediza que difuminaba el interior. Encendió el agua y esperé.
"Está caliente"
·¿En serio?·
"Claro que no, está al punto para que te congeles"
·Mala·
"¿Seguro que quieres entrar? Mira" cogió un poco de agua con las dos manos y me la lanzó, haciéndome chillar de lo fría que estaba "¿Y bien?"
·M-me has pillado desprevenida·
"Ya..." quizás tenía razón, tenía que quedarme al margen, no podía hacer nada para que el agua no saliera tan fría y mis alas podrían peligrar con una temperatura tan baja, pero nada de eso me echó hacia atrás.
·Ahora verás· me deshice el moño, cogí aire y me adentré, directa hacia sus labios, sintiendo cada pequeña gota que caía como si fuera una aguja malvada.
"¡Ti-" conseguí mi objetivo, la abracé como si agarrara un clavo ardiendo de frío y mi cuerpo empezó a perder más calor del que generaba. La cogí con fuerza para compensarlo, la besé con locura y la llevé hasta la pared para que no me llegara tanto agua. Mi corazón latía con fuerza, mi sangre corría más rápido de lo normal y la adrenalina me hizo cogerla de los muslos y levantarla para que pasara sus piernas por detrás de mi espalda.
No le dejé respirar al devorarle su boca y su cuello. Di la vuelta con ella en mis brazos para que el frío dejara de tocarme las alas y Peri cerró el agua. Tenía frío.
"Tink, vuelve a la habitación y cúbrete con tu abrigo, hazme el favor" su voz calmada me hizo entrar en razón, estaba tiritando.
·Sí...· me sacó de la ducha y fui a por mi abrigo dejándola sola. Volví cuando me lo puse, ya no tiritaba tanto.
Me quedé viendo como recorría su cuerpo con el jabón, como lavaba su pelo, sus pechos... Yo también quería estar ahí, quería compartir ese jabón, quería que su resbaladiza piel se rozara con la mía, me fastidiaba que no pudiera hacerlo.
No tardó demasiado en salir, me quité el abrigo y antes de que fuera a por la toalla, la abracé, olía de maravilla. Me quedé así unos buenos segundos, sintiendo el agua fluyendo por su cuerpo cada vez más despacio.
"Algún día encontrarás la manera de que podamos ducharnos juntas, estoy segura. Date la vuelta" me giré y comprobó que mis alas estuviera bien "Vamos"
·Sí...· me sentí mal por haber perdido el ritmo por querer ducharme con ella, todo estaba siendo tan perfecto... Tenía que compensarlo. Peri se estiró directamente en la cama y gateé hasta poder besarla ·¿Por dónde empezamos...?· la suavidad de su irresistible piel me dominó las manos.
"Tink"
·¿Sí?· alargó el brazo para coger las fresas que habían en la mesita de noche.
"Quiero tomarlo con calma, aún es temprano y me apetece disfrutar de ti tranquilamente" me extrañó un poco su respuesta pero lo comprendí.
·Vale· me tumbé a su lado y nos besamos de mil formas, envueltas en un ambiente pacífico y pausado, jugueteando con esas dulzuras rojas que tanto nos gustaban. Empecé a acariciarle la oreja pero me llevó la mano hasta su cadera. Supuse que querría ir despacio, pero nos terminamos las fresas y la calma seguía planeando en círculos por la habitación ·Te noto distinta·
"¿Distinta?"
·Sí, cómo... no sé, preocupada, ¿es por Tierra Firme?·
"Sí. Tengo muchas ganas de ir pero no quiero dejarte sola. ¿Y si te pasa algo?"
·Eso tendría que decirlo yo ¿no crees?·
"Ya... ¿Por qué tuviste que nacer en el lado cálido?"
·Cosas del destino, supongo. A mi también me gustaría que hubieras nacido en la misma estación que yo ¿sabes? Pero no te ofusques por eso, en unos días volveremos a estar juntas, sólo será una semana·
"Tiene gracia, eso es lo que te llevo diciendo estos últimos días..."
·Pásalo bien ¿me oyes? Disfruta todo lo que puedas y trata de no pensar demasiado en mí. Tómatelo como unas vacaciones para hacer lo que quieras, pero no te enamores de otra ¿eh?·
"Haha, no, nadie conseguirá gustarme más que tú, ¿qué tipo de broma es esa?" la besé.
·Estaré bien, no te preocupes·
"Vale" se pegó a mí como un koala y cerró sus ojos.
·Has dormido poco ¿verdad?·
"Hum"
·Descansa, te espera una semana muy intensa· y así, nos quedamos disfrutando de nuestro momento juntas. Tenía que hacer algo especial para ella, algún tipo de fiesta de bienvenida para cuando regresara. Si ella se había tomado la molestia de preparar un gran día para las dos, no podía ser menos. De esa forma además, me entretendría con algo. Sólo me hacía falta una de mis brillantes ideas.
Dediqué el resto de la tarde a seguir el ritmo de Peri, a dejarme llevar por ella y hacer lo que se le antojara. Era ella la que tenía que irse, no podía exigirle nada. No salimos de casa hasta que tuvimos que irnos hacia la frontera.
Terminó pasando el día fugazmente, como si en un parpadeo hubiera pasado todo el tiempo desde que salí de casa por la mañana. No era demasiado tarde, si hubiera sido otro día me habría quedado hasta no poder aguantar más pero ella tenía que coger fuerzas.
Mis recuerdos serían los únicos que me acompañarían en mi día a día.
Esta última semana no paramos sabiendo que llegaba esa fecha.
Mañana a media mañana, tendría que despedirme de ella.
Siete días sin mi amada, aún no me hacía a la idea.
No sería lo mismo salir a jugar con las chicas.
No sería lo mismo quedarme tintineando.
Los días se me harían larguísimos.
La echaría mucho de menos.
Pensaría mucho en ella.
Fuera donde fuera.
A todos sitios.
Mi amor.
Peri.
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